{"id":3509,"date":"2009-01-30T20:00:48","date_gmt":"2009-01-30T20:00:48","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3509"},"modified":"2009-01-30T20:00:48","modified_gmt":"2009-01-30T20:00:48","slug":"carlos-se-encuentra-con-don-juan:-m\u00faltiples-tomas.","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3509","title":{"rendered":"Carlos se encuentra con don Juan: M\u00faltiples tomas."},"content":{"rendered":"<p>Carlos se encuentra con don Juan: M\u00faltiples tomas.<br \/>\ntraducci\u00f3n por Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Riquelme<\/p>\n<p>Un repaso a las diferentes versiones del supuesto encuentro inicial, todas contadas por el propio Castaneda.<\/p>\n<p>De la cronolog\u00eda de Castaneda:<\/p>\n<p>&#8220;Verano de 1960: Castaneda supuestamente se encuentra con don Juan en la estaci\u00f3n de autobuses de Greyhound en Nogales, Arizona. (Ver, por ejemplo, Las ense\u00f1anzas de Don Juan, Una realidad aparte y El lado activo del infinito.)&#8221;<\/p>\n<p>Toma 1.<br \/>\nDe Las Ense\u00f1anzas de Don Juan (1968).<\/p>\n<p>&#8220;Esperaba yo un autob\u00fas Greyhound en un pueblo fronterizo, platicando con un amigo que hab\u00eda sido mi gu\u00eda y ayudante en la investigaci\u00f3n. De pronto se inclin\u00f3 hacia m\u00ed y dijo que el hombre sentado junto a la ventana, un indio viejo de cabello blanco, sab\u00eda mucho de plantas, del peyote sobre todo. Ped\u00ed a mi amigo presentarme a ese hombre.<\/p>\n<p>Mi amigo lo salud\u00f3, luego se acerc\u00f3 a darle la mano. Despu\u00e9s de que ambos hablaron un rato, mi amigo me hizo se\u00f1a de un\u00edrmeles, pero inmediatamente me dej\u00f3 s\u00f3lo con el viejo, sin molestarse siquiera en presentarnos. \u00c9l no se sinti\u00f3 incomodado en lo m\u00e1s m\u00ednimo. Le dije mi nombre y \u00e9l respondi\u00f3 que se llamaba Juan y que estaba a mis \u00f3rdenes. Me hablaba de &#8220;usted&#8221;. Nos dimos la mano por iniciativa m\u00eda y luego permanecimos un tiempo callados. No era un silencio tenso, sino una quietud natural y relajada por ambas partes. Aunque las arrugas de su rostro moreno y su cuello revelaban su edad, me fij\u00e9 en que su cuerpo era \u00e1gil y musculoso.<\/p>\n<p>Le dije que me interesaba obtener informes sobre plantas medicinales. Aunque de hecho mi ignorancia con respecto al peyote era casi total, me descubr\u00ed fingiendo saber mucho e incluso insinuando que tal vez le conviniera platicar conmigo. Mientras yo parloteaba as\u00ed, \u00e9l asent\u00eda despacio y me miraba, pero sin decir nada. Esquiv\u00e9 sus ojos y terminamos por quedar los dos en silencio absoluto. Finalmente, tras lo que me pareci\u00f3 un tiempo muy largo, don Juan se levant\u00f3 y mir\u00f3 por la ventana. Su autob\u00fas hab\u00eda llegado. Dijo adi\u00f3s y sali\u00f3 de la terminal.<\/p>\n<p>Me molestaba haberle dicho tonter\u00edas, y que esos ojos notables hubieran visto mi juego. Al volver, mi amigo trat\u00f3 de consolarme por no haber logrado algo de don Juan. Explic\u00f3 que el viejo era a menudo callado o evasivo; pero el efecto inquietante de ese primer encuentro no se disip\u00f3 con facilidad&#8230; El amigo que me present\u00f3 a don Juan explic\u00f3 m\u00e1s tarde que el viejo no era originario de Arizona, donde nos conocimos, sino un indio yaqui de Sonora, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Comentario&#8211;la secuencia:<br \/>\nCastaneda y Bill est\u00e1n sentados juntos, Bill se levanta, saluda a don Juan, le da la mano, habla con don Juan durante un rato, luego llama a Castaneda, se va sin presentarlos. Castaneda y don Juan se presentan a s\u00ed mismos, se dan la mano, se quedan en silencio un buen rato, luego Castaneda y don Juan hablan, la famosa mirada, otra vez un largo periodo de silencio, despu\u00e9s don Juan se levanta, mira por la ventana, dice adi\u00f3s, sale de la estaci\u00f3n. Castaneda est\u00e1 molesto, Bill lo consuela explic\u00e1ndole el comportamiento habitual de don Juan. Despu\u00e9s Bill explica los or\u00edgenes de don Juan.<\/p>\n<p>Toma 2.<br \/>\nDe la transcripci\u00f3n de una cinta grabada con una entrevista de radio en 1968 con Castaneda en la KPFA:<\/p>\n<p>&#8220;Castaneda: Me encontr\u00e9 con don Juan de una manera bastante fortuita. Estaba haciendo, por entonces en 1960, estaba haciendo, estaba recogiendo datos etnogr\u00e1ficos sobre el uso de plantas medicinales entre los indios de Arizona. Y un amigo m\u00edo, que era mi gu\u00eda en esta empresa, conoc\u00eda a don Juan. Sab\u00eda que don Juan era un hombre que sab\u00eda mucho sobre el uso de plantas y trat\u00f3 de present\u00e1rmelo, pero nunca tuvo ocasi\u00f3n de hacerlo. Un d\u00eda cuando estaba a punto de regresar a Los Angeles, casualmente lo vimos en la estaci\u00f3n de autobuses, y mi amigo se le acerc\u00f3 para hablar con \u00e9l. Despu\u00e9s me lo present\u00f3 y yo comenc\u00e9 a decirle que estaba interesado en plantas, y especialmente en el peyote, porque alguien me hab\u00eda dicho que este viejo sab\u00eda mucho sobre el uso del peyote. Y hablamos durante quince minutos mientras \u00e9l esperaba a su autob\u00fas, o mejor dicho, yo habl\u00e9 y \u00e9l no dijo nada en absoluto. Segu\u00eda mir\u00e1ndome fijamente de vez en cuando y esto me hac\u00eda sentir inc\u00f3modo, porque yo no sab\u00eda nada sobre el peyote, y \u00e9l parec\u00eda que ve\u00eda a trav\u00e9s de m\u00ed. Despu\u00e9s de unos quince minutos se levant\u00f3 y dijo que quiz\u00e1s yo podr\u00eda ir a su casa en alg\u00fan momento, en donde podr\u00edamos hablar con m\u00e1s tranquilidad, y se fue. Pens\u00e9 que mi encuentro con \u00e9l hab\u00eda sido un fracaso, porque no consegu\u00ed nada de \u00e9l. Y mi amigo dijo que era muy normal que el viejo reaccionara as\u00ed, porque era muy exc\u00e9ntrico. Pero yo volv\u00ed otra vez, quiz\u00e1s un mes m\u00e1s tarde, y comenc\u00e9 a buscarlo. No sab\u00eda donde viv\u00eda, pero consegu\u00ed averiguar donde estaba su casa y fui a verlo. \u00c9l, al principio, \u00bfsabes?, me acerqu\u00e9 a \u00e9l como si fu\u00e9ramos amigos. Me hab\u00eda gustado, por alguna raz\u00f3n, me hab\u00eda gustado la manera como me hab\u00eda mirado en la estaci\u00f3n de autobuses. Hab\u00eda algo muy extra\u00f1o en su manera de mirar a la gente. Y no mira fijamente; normalmente no mira a nadie directamente a los ojos, pero algunas veces s\u00ed lo hace y es algo extraordinario. Y fue m\u00e1s esa mirada lo que me hizo ir a verle que mi inter\u00e9s en el trabajo antropol\u00f3gico. As\u00ed que fui varias veces y desarrollamos una especie de amistad. Tiene un gran sentido del humor y eso facilit\u00f3 las cosas.&#8221;<\/p>\n<p>Comentario:<br \/>\nAqu\u00ed el amigo de Castaneda hab\u00eda tratado de present\u00e1rselo antes &#8220;pero nunca tuvo ocasi\u00f3n de hacerlo.&#8221; Casualmente se lo encuentran en la estaci\u00f3n de autobuses, y el amigo hace las presentaciones, y &#8220;alguien&#8221; le hab\u00eda dicho a Castaneda que el hombre sab\u00eda mucho sobre el peyote. El enfoque est\u00e1 en la mirada de don Juan, que Castaneda asegura es lo que le hizo volver &#8220;quiz\u00e1s un mes m\u00e1s tarde.&#8221;<\/p>\n<p>Toma 3<br \/>\nDe la transcripci\u00f3n de una cinta grabada con una entrevista entre Jane Hellisoe de la University of California Press y Castaneda en 1968:<\/p>\n<p>&#8220;JH: \u00bfC\u00f3mo se encontr\u00f3 con don Juan?<\/p>\n<p>CC: La manera en que yo, eh, lo conoc\u00ed, fue, eh, una cosa muy casual. Yo no estaba interesado en averiguar lo que sab\u00eda, porque yo no sab\u00eda lo que \u00e9l sab\u00eda. Yo estaba interesado en recabar informaci\u00f3n sobre plantas. Y me encontr\u00e9 con \u00e9l en Arizona. Hab\u00eda un viejo, que viv\u00eda en alg\u00fan sitio de aquellas colinas, que sab\u00eda much\u00edsimo sobre plantas. Y eso era lo que me interesaba, recoger informaci\u00f3n sobre plantas. Y eh, yo eh, fuimos un d\u00eda, este amigo y yo, fuimos a buscarlo. Y los indios yuma nos dieron direcciones equivocadas y subimos a las colinas y nunca encontramos al viejo. Hum, fue m\u00e1s tarde cuando estaba al final de este primer viaje a Arizona, al final del verano y ya estaba preparado para regresar a Los Angeles, que estaba esperando en la parada del autob\u00fas y lleg\u00f3 el viejo. Y as\u00ed es c\u00f3mo me encontr\u00e9 con \u00e9l. Eh, habl\u00e9 con \u00e9l durante un a\u00f1o. Sol\u00eda visitarlo, lo visito peri\u00f3dicamente, porque me gusta; es muy amistoso y muy consecuente. Es agradable estar con \u00e9l.&#8221;<\/p>\n<p>Comentario:<br \/>\nUna descripci\u00f3n mucho m\u00e1s simple que la que hay en el libro, desde luego, pero aqu\u00ed menciona haber buscado a don Juan con anterioridad. Tambi\u00e9n indica aqu\u00ed que el encuentro tuvo lugar &#8220;al final del verano.&#8221; Aqu\u00ed don Juan simplemente llega y se encuentran; no se menciona ninguna presentaci\u00f3n ni conversaci\u00f3n m\u00e1s tarde entre Castaneda y su amigo.<\/p>\n<p>Toma 4<br \/>\nDe Una realidad aparte (1971)<\/p>\n<p>Estaba yo sentado con Bill, un amigo m\u00edo, en la terminal de autobuses de un pueblo fronterizo en Arizona. Guard\u00e1bamos silencio. Atardec\u00eda y el calor del verano era insoportable. De pronto, Bill se inclin\u00f3 y me toc\u00f3 el hombro.<\/p>\n<p>\u0097Ah\u00ed est\u00e1 el sujeto del que te habl\u00e9 \u0097dijo en voz baja.<\/p>\n<p>Lade\u00f3 casualmente la cabeza se\u00f1alando hacia la entrada. Un anciano acababa de llegar. [Anteriormente, don Juan estaba &#8220;sentado frente a la ventana.&#8221; Esta vez, &#8220;acababa de llegar.&#8221;]<\/p>\n<p>\u0097\u00bfQu\u00e9 me dijiste de \u00e9l? \u0097pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>\u0097Es el indio que sabe del peyote. \u00bfTe acuerdas?<\/p>\n<p>Record\u00e9 que una vez Bill y yo hab\u00edamos andado en coche todo el d\u00eda, buscando la casa de un indio mexicano muy &#8220;exc\u00e9ntrico&#8221; que viv\u00eda en la zona. No la encontramos, y yo tuve la sospecha de que los indios a quienes pedimos direcciones nos hab\u00edan desorientado a prop\u00f3sito. Bill me dijo que le hombre era un &#8220;yerbero&#8221; y que sab\u00eda mucho sobre el cacto alucin\u00f3geno peyote. Dijo tambi\u00e9n que me ser\u00eda \u00fatil conocerlo. Bill era mi gu\u00eda en el suroeste de los Estados Unidos, donde yo andaba reuniendo informaci\u00f3n y espec\u00edmenes de plantas medicinales usadas por los indios de la zona.<\/p>\n<p>Bill se levant\u00f3 y fue a saludar al hombre. El indio era de estatura mediana. Su cabello blanco y corto le tapaba un poco las oreja, acentuando la redondez del cr\u00e1neo. Era muy moreno; las hondas arrugas en su rostro le daban apariencia de viejo, pero su cuerpo parec\u00eda fuerte y \u00e1gil. Lo observ\u00e9 un momento. Se mov\u00eda con una facilidad que yo habr\u00eda cre\u00eddo imposible para un anciano.<\/p>\n<p>Bill me hizo se\u00f1a de acercarme.<\/p>\n<p>\u0097Es un buen tipo \u0097me dijo\u0097. Pero no le entiendo. Su espa\u00f1ol es raro; ha de estar lleno de coloquialismos rurales.<\/p>\n<p>El anciano mir\u00f3 a Bill y sonri\u00f3. Y Bill, que apenas habla unas cuantas palabras de espa\u00f1ol, arm\u00f3 una frase absurda en ese idioma. Me miro como preguntando si se daba a entender, pero yo ignoraba lo que ten\u00eda en mente; sonri\u00f3 con timidez y se alej\u00f3. [Antes Bill &#8220;dejaba a Castaneda s\u00f3lo&#8221; con don Juan.] El anciano me mir\u00f3 y empez\u00f3 a re\u00edr. Le expliqu\u00e9 que mi amigo olvidaba a veces que no sab\u00eda espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>\u0097Creo que tambi\u00e9n olvid\u00f3 presentarnos \u0097a\u00f1ad\u00ed, y le dije mi nombre.<\/p>\n<p>\u0097Y yo soy Juan Matus, para servirle \u0097contest\u00f3.<\/p>\n<p>Nos dimos la mano y quedamos un rato sin hablar. Romp\u00ed el silencio y le habl\u00e9 de mi empresa. Le dije que buscaba cualquier tipo de informaci\u00f3n sobre plantas, especialmente sobre el peyote. Habl\u00e9 compulsivamente durante un buen tiempo, y aunque mi ignorancia del tema era casi total, le di a entender que sab\u00eda mucho acerca del peyote. Pens\u00e9 que si presum\u00eda de mi conocimiento el anciano se interesar\u00eda en conversar conmigo. Pero no dijo nada. Escuch\u00f3 con paciencia. Luego asinti\u00f3 despacio y me escudri\u00f1\u00f3. Sus ojos parec\u00edan brillar con luz propia. Esquiv\u00e9 su mirada. Me sent\u00ed apenado. Tuve en ese momento la certeza de que \u00e9l sab\u00eda que yo estaba diciendo tonter\u00edas.<\/p>\n<p>\u0097Vaya usted un d\u00eda a mi casa \u0097dijo finalmente, apartando los ojos de m\u00ed\u0097. A lo mejor all\u00ed podemos platicar m\u00e1s a gusto.&#8221; [Anteriormente, don Juan no invit\u00f3 a Castaneda a su casa.]<\/p>\n<p>No supe qu\u00e9 m\u00e1s decir. Me sent\u00eda inc\u00f3modo. Tras un rato, Bill volvi\u00f3 a entrar en el recinto. [Anteriormente, no dijo que Bill hab\u00eda salido del recinto.] Advirti\u00f3 mi desaz\u00f3n y no pronunci\u00f3 una sola palabra. Estuvimos un rato sentados en profundo silencio. Luego el anciano se levant\u00f3. Su autob\u00fas hab\u00eda llegado. Dijo adi\u00f3s.<\/p>\n<p>\u0097No te fue muy bien, \u00bfverdad? \u0097pregunt\u00f3 Bill.<\/p>\n<p>\u0097No.<\/p>\n<p>\u0097\u00bfLe preguntaste de las plantas?<\/p>\n<p>\u0097S\u00ed. Pero creo que met\u00ed la pata.<\/p>\n<p>\u0097Te dije, es muy exc\u00e9ntrico. Los indios de por aqu\u00ed lo conocen, pero jam\u00e1s lo mencionan. Y eso es por algo.<\/p>\n<p>\u0097Pero dijo que yo pod\u00eda ir a su casa.<\/p>\n<p>\u0097Te estaba tomando el pelo. Seguro, puedes ir a su casa, pero eso qu\u00e9. Nunca te dir\u00e1 nada. Si llegas a preguntarle algo, te tratar\u00e1 como si fueras un idiota diciendo tonter\u00edas.<\/p>\n<p>Bill dijo convincentemente que ya hab\u00eda conocido gente as\u00ed, personas que daban la impresi\u00f3n de saber mucho. En su opini\u00f3n tales personas no val\u00edan la pena, pues tarde o temprano se pod\u00eda obtener la misma informaci\u00f3n de alguien que no se hiciera el dif\u00edcil. Dijo que \u00e9l no ten\u00eda paciencia ni tiempo que gastar con viejos farsantes, y que posiblemente el anciano s\u00f3lo aparentaba ser conocedor de hierbas, mientras que en realidad sab\u00eda tan poco como cualquiera.<\/p>\n<p>Bill sigui\u00f3 hablando, pero yo no escuchaba. [Aqu\u00ed hay una larga conversaci\u00f3n con Bill.] Mi mente continuaba fija en el indio. El sab\u00eda que yo hab\u00eda estado alardeando. Record\u00e9 sus ojos. Hab\u00edan brillado, literalmente.<\/p>\n<p>Comentario&#8211;la secuencia:<br \/>\nB\u00e1sicamente lo mismo de antes, con las excepciones se\u00f1aladas entre corchetes. La diferencia m\u00e1s notable, aparte de una imagen diferente del momento en que Castaneda ve por primera vez a don Juan, es que aparentemente antes, Castaneda omiti\u00f3 el dato important\u00edsimo de que don Juan realmente lo hab\u00eda invitado para que fuera a su casa en su primer encuentro.<\/p>\n<p>Toma 5<br \/>\nDe Viaje a Ixtlan (1972)<\/p>\n<p>\u0097ENTIENDO que usted conoce mucho de plantas, se\u00f1or \u0097dije al anciano ind\u00edgena frente a m\u00ed.<\/p>\n<p>Un amigo m\u00edo acababa de ponernos en contacto para luego salir de la habitaci\u00f3n, y nos hab\u00edamos presentado el uno al otro. El viejo me hab\u00eda dicho que se llamaba Juan Matus.<\/p>\n<p>\u0097\u00bfTe dijo eso tu amigo? \u0097pregunt\u00f3 casualmente.<\/p>\n<p>\u0097S\u00ed, en efecto.<\/p>\n<p>\u0097Corto plantas, o mejor dicho ellas me dejan que las corte \u0097dijo con suavidad.<\/p>\n<p>Est\u00e1bamos en la sala de espera de una terminal de autobuses de Arizona. Le pregunt\u00e9 con mucha formalidad:<\/p>\n<p>\u0097\u00bfMe permitir\u00eda el caballero hacerle algunas preguntas?<\/p>\n<p>Me mir\u00f3 inquisitivamente.<\/p>\n<p>\u0097Soy un caballero sin caballo \u0097dijo con una gran sonrisa, y luego a\u00f1adi\u00f3\u0097: Ya te dije que mi nombre es Juan Matus.<\/p>\n<p>Me gust\u00f3 su sonrisa. Pens\u00e9 que, obviamente, era un hombre capaz de apreciar la franqueza, y decid\u00ed lanzarle con audacia una petici\u00f3n.<\/p>\n<p>Le dije que me interesaba reunir y estudiar plantas medicinales. Dije que mi inter\u00e9s especial eran los usos del cacto alucin\u00f3geno llamado peyote, que yo hab\u00eda estudiado con detalle en al Universidad en Los \u00c1ngeles.<\/p>\n<p>Mi presentaci\u00f3n me pareci\u00f3 muy seria. La hice con gran sobriedad y me son\u00f3 perfectamente veros\u00edmil.<\/p>\n<p>El anciano mene\u00f3 despacio la cabeza y yo, animado por su silencio, a\u00f1ad\u00ed que sin duda ambos sacar\u00edamos provecho de juntarnos a hablar del peyote.<\/p>\n<p>En ese momento alz\u00f3 la cabeza y me mir\u00f3 de lleno a los ojos. Fue una mirada formidable. Pero no era amenazante ni aterradora en modo alguno. Fue una mirada que me atraves\u00f3. Inmediatamente se me trab\u00f3 la lengua y no pude proseguir mis peroratas. \u00c9se fue el final de nuestro encuentro. Pero al irse dej\u00f3 un rastro de esperanza. Dijo que tal vez pudiera yo visitarlo alg\u00fan d\u00eda en su casa.&#8221;<\/p>\n<p>Comentario&#8211;la secuencia:<br \/>\nNada realmente nuevo aqu\u00ed. La secci\u00f3n media un poco engordada.<\/p>\n<p>Toma 6<br \/>\n&#8220;Castaneda a examen,&#8221; Castaneda entrevistado por Sam Keen, publicado en Psychology Today (1972):<\/p>\n<p>&#8220;KEEN: \u00bfC\u00f3mo y d\u00f3nde conoci\u00f3 a Don Juan y se convirti\u00f3 en su aprendiz?<\/p>\n<p>CASTANEDA: Me hallaba acabando mi licenciatura en UCLA y planeaba asistir a una c\u00e1tedra de graduaci\u00f3n en Antropolog\u00eda. Quer\u00eda convertirme en profesor y consider\u00e9 que pod\u00eda empezar con buen pie publicando un ensayo corto sobre plantas medicinales. Me tra\u00eda sin cuidado el encontrar a un personaje raro como Don Juan. Estaba en una estaci\u00f3n de autobuses, en Arizona, con un compa\u00f1ero de la facultad. \u00c9ste me se\u00f1al\u00f3 a un anciano indio y me dijo que \u00e9l conoc\u00eda el peyote y las plantas medicinales. Quise darme tono y me present\u00e9 a Don Juan diciendo: &#8220;Entiendo que sabe usted mucho sobre peyote. Yo soy uno de los expertos en peyote (hab\u00eda le\u00eddo The Peyote Cult de Weston La Barre) y creo que le gustar\u00eda venir a comer y hablar conmigo&#8221;. Bien, s\u00f3lo me mir\u00f3 y mi envalentonamiento se derriti\u00f3. Me qued\u00e9 mudo y entumecido. Yo era normalmente agresivo y locuaz, por eso el quedar silenciado por una mirada era un acontecimiento extra\u00f1o. Tras este encuentro comenc\u00e9 a visitarle y, un a\u00f1o m\u00e1s tarde, me comunic\u00f3 que hab\u00eda decidido transmitirme el conocimiento de la brujer\u00eda que hab\u00eda recibido de su maestro.&#8221;<\/p>\n<p>La secuencia:<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, nada nuevo, pero aqu\u00ed suena como que Castaneda se qued\u00f3 casi inmediatamente mudo y &#8220;silenciado por una mirada&#8221; [de don Juan], mientras que en descripciones anteriores afirmaba que hab\u00eda continuado hablando durante unos 15 minutos. Tambi\u00e9n, por primera vez, se refiera a Bill como &#8220;un compa\u00f1ero de la facultad.&#8221;<\/p>\n<p>Toma 7<br \/>\nDe la entrevista de Keith Thompson en 1994 con Castaneda para el New Age Journal:<\/p>\n<p>&#8220;KT: \u00bfExactamente c\u00f3mo se cruzaron sus caminos?<\/p>\n<p>CC: Estaba esperando el autob\u00fas en la estaci\u00f3n de Greyhound en Nogales, Arizona, hablando con un antrop\u00f3logo que hab\u00eda sido mi gu\u00eda y ayudante en mi estudio. Mi colega se inclin\u00f3 hacia adelante y se\u00f1al\u00f3 a un indio viejo de pelo blanco al otro lado de la sala&#8211;&#8220;Psst, all\u00e1, que no te vea que lo miras&#8221;&#8211; y me dijo que era un experto en peyote y plantas medicinales. Eso fue todo lo que necesitaba o\u00edr. Me puse mis mejores aires y me acerqu\u00e9 como si tal cosa a este hombre, que era conocido como don Juan, y le dije que yo era una autoridad en peyote. Le dije que le merec\u00eda la pena que comi\u00e9ramos y hablara conmigo, o algo as\u00ed de insoportablemente arrogante.<\/p>\n<p>KT: La vieja estratagema de la comida con el poderoso. Pero usted no era ninguna autoridad en la materia, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>CC: \u00a1Si casi no sab\u00eda nada del peyote! Pero segu\u00ed parloteando, presumiendo de mi conocimiento, intentando impresionarlo. Recuerdo que \u00e9l simplemente me miraba y asent\u00eda de vez en cuando, sin decir una palabra. Mis pretensiones se derritieron en el calor del d\u00eda. [\u00a1Aj\u00e1!] Me qued\u00e9 aturdido al ser silenciado. All\u00ed estaba yo sinti\u00e9ndome desolado, [\u00a1s\u00ed, aquello era desolaci\u00f3n!] hasta que don Juan vio que su autob\u00fas hab\u00eda llegado. Dijo adi\u00f3s, con un ligero adem\u00e1n de su mano. Me sent\u00ed como un imb\u00e9cil arrogante, y ese fue el final.<\/p>\n<p>KT: Tambi\u00e9n el principio.<\/p>\n<p>CC: S\u00ed, entonces fue cuando comenz\u00f3 todo. Me enter\u00e9 que don Juan era conocido como brujo. Mi tarea consist\u00eda en averiguar d\u00f3nde viv\u00eda. Sabes, yo era muy bueno haciendo eso, y lo hice. Lo averig\u00fc\u00e9, y fui a verlo un d\u00eda. Nos ca\u00edmos bien y pronto llegamos a ser buenos amigos.<\/p>\n<p>KT: Se sinti\u00f3 como un imb\u00e9cil en presencia de este hombre, y sin embargo \u00bfestaba deseando encontrarlo?<\/p>\n<p>CC: La manera c\u00f3mo don Juan me hab\u00eda mirado all\u00ed, en la estaci\u00f3n de autobuses, fue excepcional, un hecho sin precedentes en mi vida. Hab\u00eda algo extraordinario en sus ojos, que parec\u00edan brillar con luz propia&#8230; La mirada de don Juan me afect\u00f3 en un nivel profundo, a pesar de mi disgusto e irritaci\u00f3n porque hubiera advertido, en la estaci\u00f3n de autobuses, mi pretensi\u00f3n de ser un experto.<\/p>\n<p>La secuencia:<br \/>\nUna vez m\u00e1s, nada realmente nuevo, excepto otra versi\u00f3n ligeramente diferente de lo que el informante de Castaneda supuestamente le dijo cuando vio a don Juan por primera vez.<\/p>\n<p>Toma 8<br \/>\nDe El lado activo del infinito (1998)<\/p>\n<p>De pronto se inclin\u00f3 y con un ligero gesto de la barbilla me indic\u00f3 que mirara hacia el otro lado de la sala.<\/p>\n<p>\u0097Creo que ese viejo sentado en la banca junto al rinc\u00f3n es el mismo del que te habl\u00e9 \u0097me dijo al o\u00eddo\u0097. No estoy del todo seguro, porque s\u00f3lo lo vi frente a frente una vez. [Nota: Esta vez don Juan est\u00e1 &#8220;en la banca junto al rinc\u00f3n.&#8221;] Cuando te hablaba de los chamanes y de sus transformaciones, te dije que una vez hab\u00eda conocido a un cham\u00e1n de nube.<\/p>\n<p>\u0097S\u00ed, s\u00ed, claro que me acuerdo \u0097le dije\u0097. \u00bfEs ese hombre el cham\u00e1n de nube?<\/p>\n<p>\u0097No \u0097dijo enf\u00e1ticamente\u0097. Pero creo que es compa\u00f1ero o maestro suyo. Los vi a los dos a la distancia hace muchos a\u00f1os.[Aqu\u00ed, en su conversaci\u00f3n, el hombre que anteriormente &#8220;sab\u00eda mucho de plantas&#8221; se ha convertido ahora en &#8220;maestro del cham\u00e1n de nube.&#8221;]<\/p>\n<p>S\u00ed recordaba que Bill hab\u00eda mencionado muy de paso, pero no en relaci\u00f3n al cham\u00e1n de nube, que sab\u00eda de la existencia de un anciano misterioso que era cham\u00e1n jubilado, un indio viejo mis\u00e1ntropo de Yuma, que una vez hab\u00eda sido un cham\u00e1n aterrador. [Aqu\u00ed, en lugar de un yerbero que sab\u00eda mucho del peyote, tiene a Bill diciendo que don Juan era un &#8220;cham\u00e1n aterrador.&#8221; Esto es interesante porque en Las ense\u00f1anzas Castaneda dice que al principio vio a don Juan s\u00f3lo como &#8220;un hombre algo peculiar que sab\u00eda mucho sobre el peyote,&#8221; y s\u00f3lo m\u00e1s tarde descubre que &#8220;la gente con quien viv\u00eda cre\u00eda que&#8230; era un brujo.&#8221; En Una realidad aparte, Castaneda dice don Juan tard\u00f3 todo un a\u00f1o para revelarle que era brujo.] La relaci\u00f3n entre el cham\u00e1n de nube y el anciano nunca hab\u00eda sido expresada por mi amigo, pero evidentemente, estaba fresca en la mente de Bill a tal extremo, que cre\u00eda hab\u00e9rmela relatado.<\/p>\n<p>Una ansiedad extrema me sobrevino y salt\u00e9 de mi asiento. Como si no tuviera voluntad propia, me acerqu\u00e9 al anciano, y le solt\u00e9 una perorata sobre mi conocimiento de las plantas medicinales y del chamanismo entre los indios americanos del llano y sus antepasados siberianos. Como tema secundario, le coment\u00e9 al anciano que sab\u00eda que era cham\u00e1n. Termin\u00e9 asegur\u00e1ndole que ser\u00eda muy beneficioso para \u00e9l si hablaba largamente conmigo. [Aqu\u00ed no hay una conversaci\u00f3n preliminar de Bill. \u00a1Castaneda salta y aborda a don Juan por su cuenta!]<\/p>\n<p>\u0097Aunque s\u00f3lo sea \u0097dije con petulancia\u0097, podr\u00edamos hacer intercambios de historias. Usted me cuenta las suyas y yo correspondo con las m\u00edas.<\/p>\n<p>El anciano mantuvo la vista baja hasta el \u00faltimo momento. Entonces me escrudi\u00f1\u00f3.<\/p>\n<p>\u0097Yo soy Juan Matus \u0097me dijo mir\u00e1ndome directamente a los ojos. [Anteriormente hab\u00eda presentaciones y conversaciones sobre el caballero sin caballo, etc. Antes ten\u00edamos la jactancia de Castaneda y la famosa mirada, ahora aqu\u00ed don Juan se presenta a s\u00ed mismo al mismo tiempo que tiene lugar &#8220;la mirada.&#8221;]<\/p>\n<p>Mi perorata no deber\u00eda haber terminado all\u00ed de ninguna manera, pero por ninguna raz\u00f3n en la que pudiera pensar, sent\u00ed que ya no hab\u00eda m\u00e1s que decir. Quer\u00eda decirle mi nombre. Levant\u00f3 la mano a la altura de mis labios, como para preven\u00edrmelo. [En las descripciones de los dos primeros libros, Castaneda expl\u00edcitamente dice: &#8220;Le dije mi nombre,&#8221; y en Ixtlan se presentan a el uno al otro.]<\/p>\n<p>En ese instante lleg\u00f3 un autob\u00fas a la parada. El anciano murmur\u00f3 que era el autob\u00fas que esperaba y, muy sinceramente, me dijo que lo buscara para conversar con mayor libertad e intercambiar historias. Hab\u00eda una peque\u00f1a sonrisa ir\u00f3nica en su boca al decir esto. Con una agilidad incre\u00edble para un hombre de su edad (le hac\u00eda unos ochenta a\u00f1os), cubri\u00f3 en unos cuantos pasos los cuarenta metros que hab\u00eda entre la banca donde hab\u00eda estado sentado y la puerta del autob\u00fas. Como si el autob\u00fas hubiera parado s\u00f3lo para recogerlo, parti\u00f3 en cuanto \u00e9l salt\u00f3 al interior y la puerta se hab\u00eda cerrado. [En descripciones anteriores, hay un gran intervalo antes de que don Juan se levante y tome el autob\u00fas, pero aqu\u00ed, cuando a\u00fan est\u00e1n conversando, llega el autob\u00fas.]<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de que se fue, regres\u00e9 a la banca donde Bill permanec\u00eda sentado. [\u00bfS\u00ed? Antes era Bill el que &#8220;volv\u00eda a la habitaci\u00f3n.&#8221;]<\/p>\n<p>\u0097\u00bfQu\u00e9 te dijo, qu\u00e9 te dijo? \u0097me pregunt\u00f3 muy agitado. [\u00bfQu\u00e9 me dices? Pero si antes Castaneda y Bill se sentaban en silencio durante un rato, antes de que Bill dijera: &#8220;No fue muy bien, \u00bfverdad?&#8221;]<\/p>\n<p>\u0097Me sugiri\u00f3 que lo buscara y que fuera a visitarlo a su casa \u0097contest\u00e9\u0097. Hasta me dijo que all\u00ed podr\u00edamos conversar.<\/p>\n<p>\u0097Pero, \u00bfqu\u00e9 le dijiste para conseguir que te invitara a su casa? \u0097me exigi\u00f3.<\/p>\n<p>Le dije a Bill que hab\u00eda utilizado mi mejor arte de vendedor y que le hab\u00eda prometido revelarle todo lo que sab\u00eda yo desde el punto de vista de mis lecturas, sobre las plantas medicinales.<\/p>\n<p>Bill, evidentemente, no me crey\u00f3. Me acus\u00f3 de mentirle.<\/p>\n<p>\u0097Conozco a la gente del lugar \u0097dijo agresivamente\u0097, y ese viejo es un pedo muy estrafalario. No habla con nadie, ni siquiera con los indios. \u00bfPor qu\u00e9 se dispone a hablar contigo, un total desconocido? \u00a1Ni siquiera tienes gracia!&#8230; [Y contin\u00faa as\u00ed interminablemente. Advertid simplemente que la larga conversaci\u00f3n con Bill justo despu\u00e9s del encuentro es enteramente diferente que la conversaci\u00f3n post-encuentro descrita en Una realidad aparte. Por otro lado, en Una realidad aparte la conversaci\u00f3n consiste en un par de p\u00e1rrafos, y no hay ni una sola frase que coincida.]<\/p>\n<p>Comentario:<br \/>\nDespu\u00e9s de la conversaci\u00f3n, Castaneda dice que va directamente a Yuma en lugar de a Los \u00c1ngeles, y dice que se entera all\u00ed, por &#8220;alguna gente&#8221; que Bill le hab\u00eda presentado al principio de su viaje, que don Juan era un yaqui de Sonora y que era un brujo temible. En el original, Castaneda hab\u00eda dicho espec\u00edficamente que Bill era el que le hab\u00eda dicho esto.<\/p>\n<p>Esta historia final contradice todas las versiones previas, especialmente en la parte en que Castaneda salta y aborda a don Juan sin ninguna intervenci\u00f3n por parte de Bill. No hay ninguna conversaci\u00f3n est\u00fapida en el terrible espa\u00f1ol de Bill ni nada que se le parezca. En los otros libros se dijo que don Juan hab\u00eda visto como un augurio que Castaneda llegara a \u00e9l gracias a un idiota balbuciendo estupideces, pero aqu\u00ed Bill ni siquiera se levanta y no balbuce estupideces a don Juan en absoluto. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos se encuentra con don Juan: M\u00faltiples tomas. traducci\u00f3n por Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Riquelme Un repaso a las diferentes versiones del supuesto encuentro inicial, todas contadas por el propio Castaneda. De la cronolog\u00eda de Castaneda: &#8220;Verano de 1960: Castaneda supuestamente se encuentra con don Juan en la estaci\u00f3n de autobuses de Greyhound en Nogales, Arizona. 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