{"id":348,"date":"2006-02-05T00:04:18","date_gmt":"2006-02-05T00:04:18","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=348"},"modified":"2006-02-05T00:04:18","modified_gmt":"2006-02-05T00:04:18","slug":"cuentos-derviches","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=348","title":{"rendered":"Cuentos derviches"},"content":{"rendered":"<p>El hombre que era consciente de la muerte<\/p>\n<p>Hab\u00eda una vez un derviche que se embarc\u00f3 para efectuar una traves\u00eda mar\u00edtima. Al subir, uno por uno, los otros pasajeros al barco, lo vieron y \u0096como era la costumbre- le pidieron un consejo. Todo cuanto el derviche hizo fue decir a cada uno de ellos lo mismo; s\u00f3lo parec\u00eda estar repitiendo una de sus f\u00f3rmulas que los derviches hacen el objeto de su atenci\u00f3n, de tiempo en tiempo.<br \/>\nLa f\u00f3rmula era: \u0093Trata de estar atento a la muerte hasta que sepas lo que la muerte es.\u0094 Pocos viajeros se sintieron particularmente atra\u00eddos por esta amonestaci\u00f3n.<br \/>\nPronto se levant\u00f3 una terrible tormenta. Tanto la tripulaci\u00f3n como los pasajeros cayeron de rodillas, implorando a Dios que salvara el barco. Alternativamente, gritaron aterrorizados, se dieron por perdidos, esperaron fren\u00e9ticamente alg\u00fan socorro. Durante todo este tiempo, el derviche permaneci\u00f3 tranquilamente sentado, reflexivo, sin reaccionar ante el movimiento y las escenas que se desarrollaban a su alrededor.<br \/>\nFinalmente, el embate ces\u00f3, mar y cielo se calmaron; y los pasajeros tomaron conciencia de cu\u00e1n sereno hab\u00eda permanecido el derviche durante todo el episodio.<br \/>\nUno de ellos le pregunt\u00f3: \u0093\u00bfNo te diste cuenta que durante esta terrible tormenta no hubo entre nosotros y la muerte nada m\u00e1s s\u00f3lido que una tabla de madera?\u0094<br \/>\n\u0093Oh, s\u00ed, en efecto\u0094, respondi\u00f3 el derviche, \u0093yo sab\u00eda que en el mar siempre es as\u00ed. Sin embargo, tambi\u00e9n me di cuenta de que, como a menudo hab\u00eda reflexionado estando en tierra, en el curso normal de los sucesos, hay un aun menos entre nosotros y la muerte.\u0094<\/p>\n<p>Esta historia es de Bayazid, de Bistam, un lugar al sur del Mar Caspio. Fue uno de los m\u00e1s grandes Sufis de la antig\u00fcedad y muri\u00f3 a fines del siglo IX.<br \/>\nSu abuelo era un seguidor de Zoroastro y recibi\u00f3 su iniciaci\u00f3n esot\u00e9rica en la India. En raz\u00f3n de que su maestro Abu-Ali, de Sind, no conoc\u00eda perfectamente los rituales externos del Islam, algunos escol\u00e1sticos han sostenido que Abu-Ali era hind\u00fa, y que Bayazid en realidad estaba estudiando m\u00e9todos m\u00edsticos de la India. Sin embargo, entre los Sufis ninguna autoridad responsable est\u00e1 de acuerdo con este punto de vista. La Orden Bistamia forma parte de los seguidores de Bayazid.<\/p>\n<p>Cuando la muerte lleg\u00f3 a Bagdad<\/p>\n<p>El disc\u00edpulo de un Sufi de Bagdad estaba un d\u00eda sentado en un rinc\u00f3n de una posada, cuando oy\u00f3 hablar a dos personajes. Por lo que dec\u00edan, se dio cuenta de que uno de ellos era el \u00c1ngel de la Muerte.<br \/>\n\u0093Tengo varias visitas que hacer en esta ciudad durante las pr\u00f3ximas tres semanas\u0094, le dec\u00eda el \u00c1ngel a su compa\u00f1ero.<br \/>\nAterrorizado, el disc\u00edpulo se escondi\u00f3 hasta que ambos hubieron partido. Entonces usando su inteligencia para resolver el problema de c\u00f3mo frustrar una posible visita de la muerte, decidi\u00f3 que si se manten\u00eda alejado de Bagdad, no ser\u00eda alcanzado. S\u00f3lo hubo un corto paso entre este razonamiento y alquilar el caballo m\u00e1s veloz disponible y espolearlo d\u00eda y noche en direcci\u00f3n a la lejana ciudad de Samarcanda.<br \/>\nMientras tanto La Muerte se encontr\u00f3 con el maestro Sufi y hablaron sobre diversas personas. \u0093\u00bfY d\u00f3nde est\u00e1 tu disc\u00edpulo tal y tal?\u0094 pregunt\u00f3 La Muerte.<br \/>\n\u0093Debe de estar en alg\u00fan lugar de esta ciudad, empleando su tiempo en contemplaci\u00f3n, quiz\u00e1 en una posada\u0094, dijo el maestro.<br \/>\n\u0093Qu\u00e9 extra\u00f1o\u0094, dijo el \u00c1ngel, \u0093pues se halla en mi lista. S\u00ed, aqu\u00ed est\u00e1: Tengo que recogerlo dentro de cuatro semanas, nada menos que en Samarcanda.\u0094<\/p>\n<p>Esta manera de presentar la Historia de la Muerte ha sido tomada del Hiyakat-Naqshia (\u0093Cuentos a los que se les da forma siguiendo un plan o dise\u00f1o\u0094).<\/p>\n<p>El derviche y la princesa<\/p>\n<p>La hija de un rey era bella como la luna y admirada por todos.<br \/>\nUn d\u00eda, un derviche a punto de comer un trozo de pan la vio.<br \/>\nEl bocado se le cay\u00f3: al quedar tan profundamente conmovido no pudo sostenerlo.<br \/>\nElla le sonri\u00f3 al pasar a su lado. Esta acci\u00f3n lo llev\u00f3 a un estado de convulsi\u00f3n; su pan en el polvo, casi privado de sus sentidos. Permaneci\u00f3 as\u00ed, en un estado de \u00e9xtasis, durante siete a\u00f1os. El derviche pas\u00f3 todo este tiempo en las calles, donde dorm\u00edan los perros.<br \/>\nEra una molestia para la princesa y sus servidores decidieron matarlo.<br \/>\nPero ella lo mand\u00f3 llamar y le dijo: \u0093No puede haber uni\u00f3n entre t\u00fa y yo, y mis esclavos han decidido matarte; por lo tanto abandona estas tierras.\u0094<br \/>\nEl desdichado contest\u00f3: \u0093Desde la primera vez que te vi, la vida nada significa para m\u00ed. Ellos me mataran sin motivo. Pero por favor, cont\u00e9stame una pregunta, ya que has de ser la causa de mi muerte. \u0093\u00bfPor qu\u00e9 sonre\u00edste?\u0094<br \/>\n\u0093\u00a1Necio!\u0094, dijo la princesa. \u0093Cuando cu\u00e1n tontamente te estabas comportando, fue s\u00f3lo por piedad que sonre\u00ed.\u0094<br \/>\nY desapareci\u00f3 de su vista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre que era consciente de la muerte Hab\u00eda una vez un derviche que se embarc\u00f3 para efectuar una traves\u00eda mar\u00edtima. Al subir, uno por uno, los otros pasajeros al barco, lo vieron y \u0096como era la costumbre- le pidieron un consejo. 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