{"id":347,"date":"2006-02-05T00:03:56","date_gmt":"2006-02-05T00:03:56","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=347"},"modified":"2006-02-05T00:03:56","modified_gmt":"2006-02-05T00:03:56","slug":"francisca-y-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=347","title":{"rendered":"Francisca y la muerte"},"content":{"rendered":"<p>&#8211; Santos y buenos d\u00edas- dijo la muerte, y ninguno de los presentes la<br \/>\npudo reconocer. \u00a1Claro!, Ven\u00eda la parca con su trenza retorcida bajo el<br \/>\nsombrero y su mano amarilla en el bolsillo.<br \/>\n&#8211; Si no molesto -dijo-, quisiera saber d\u00f3nde vive la se\u00f1ora Francisca.<br \/>\n&#8211; Pues mire- le respondieron, y asom\u00e1ndose a la puerta, un hombre se\u00f1al\u00f3<br \/>\ncon su dedo rudo de labrador:<br \/>\n&#8211; All\u00e1 por los matorrales que bate el viento \u00bfve? Hay un camino que sube<br \/>\nla colina. Arriba hallar\u00e1 la casa.<br \/>\n&#8211; &#8220;Cumplida est\u00e1&#8221;, pens\u00f3 la muerte, y dando las gracias ech\u00f3 a andar por<br \/>\nel camino aquella ma\u00f1ana que, precisamente, hab\u00eda pocas nubes en el cielo y<br \/>\ntodo el azul resplandec\u00eda de luz.<br \/>\nAndando pues, mir\u00f3 la muerte la hora y vio que eran las siete de la<br \/>\nma\u00f1ana.<br \/>\nPara la una y cuarto, pasado el meridiano, estaba en su lista cumplida<br \/>\nya la se\u00f1ora Francisca.<br \/>\n&#8211; &#8220;Menos mal, poco trabajo; un solo caso&#8221;, se dijo satisfecha de no<br \/>\nfatigarse la muerte y sigui\u00f3 su paso, meti\u00e9ndose ahora por el camino<br \/>\napretado de romerillo y roc\u00edo.<br \/>\nEfectivamente, era el mes de mayo y con los aguaceros ca\u00eddos no hubo<br \/>\nsemilla silvestre ni brote que se quedara bajo tierra sin salir al sol. Los<br \/>\nreto\u00f1os de las ceibas eran pura caoba transparente. El tronco del guayabo<br \/>\nsoltaba, a espacios, la corteza, dejando ver la carne limpia de la madera. Los<br \/>\nca\u00f1averales no ten\u00edan una sola hoja amarilla. Verde era todo, desde el<br \/>\nsuelo al aire y un olor a vida subiendo de las flores.<br \/>\nNatural que la muerte se tapara la nariz. L\u00f3gico tambi\u00e9n que ni siquiera<br \/>\nmirara tanta rama llena de nidos, ni tanta abeja con su flor. Pero, \u00bfqu\u00e9<br \/>\nhacerse? ; estaba la muerte de paso por aqu\u00ed, sin ser su reino.<br \/>\nAs\u00ed pues echo y echo a andar la muerte por los caminos hasta llegar a<br \/>\ncasa de Francisca.<br \/>\n&#8211; Por favor, con Panchita -dijo adulona la muerte.<br \/>\n&#8211; Abuela sali\u00f3 temprano -contest\u00f3 una nieta de oro, un poco temerosa<br \/>\naunque la parca segu\u00eda con su trenza bajo el sombrero y la mano en el bolsillo.<br \/>\n&#8211; \u00bfY a qu\u00e9 hora regresa? -pregunt\u00f3.<br \/>\n&#8211; \u00a1Qui\u00e9n lo sabe! -dijo la madre de la ni\u00f1a-. Depende de los quehaceres<br \/>\npor el campo, anda trabajando.<br \/>\nY la muerte se mordi\u00f3 el labio. No era para menos seguir dando rueda,<br \/>\npor tanto mundo bonito y ajeno.<br \/>\n&#8211; Hace mucho sol. \u00bfPuedo esperarla aqu\u00ed?<br \/>\n&#8211; Aqu\u00ed quien viene tiene su casa. Pero puede que ella no regrese hasta<br \/>\nel anochecer.<br \/>\n&#8220;\u00a1Chin!&#8221;, Pens\u00f3 la muerte, &#8220;se me ir\u00e1 el tren de las cinco. NO; mejor<br \/>\nvoy a buscarla&#8221;. Y levantando su voz, dijo la muerte:<br \/>\n&#8211; \u00bfD\u00f3nde, me dijo, pudiera encontrarla ahora?<br \/>\n&#8211; De madrugada sali\u00f3 a orde\u00f1ar. Seguramente estar\u00e1 en el ma\u00edz sembrando.<br \/>\n-\u00bfY d\u00f3nde est\u00e1 el maizal? \u00adpregunt\u00f3 la muerte.<br \/>\n&#8211; Siga la cerca y luego ver\u00e1 el campo arado detr\u00e1s.<br \/>\n&#8211; Gracias- dijo secamente la muerte y ech\u00f3 a andar de nuevo.<br \/>\nPero mir\u00f3 todo el extenso campo arado y no hab\u00eda un alma en \u00e9l. Solt\u00f3se<br \/>\nla trenza la muerte y rabi\u00f3:<br \/>\n&#8211; &#8220;\u00a1Vieja andariega, d\u00f3nde te habr\u00e1s metido!&#8221; Escupi\u00f3 y continu\u00f3 su<br \/>\nsendero<br \/>\nsin tino. Una hora despu\u00e9s de tener la trenza ardida bajo el sombrero y<br \/>\nla<br \/>\nnariz repugnada de tanto olor a hierba nueva, la muerte se top\u00f3 con un<br \/>\ncaminante:<br \/>\n-Se\u00f1or, \u00bfPudiera usted decirme d\u00f3nde est\u00e1 Francisca por estos caminos?<br \/>\n&#8211; Tiene suerte -dijo el caminante-, media hora lleva en casa de los<br \/>\nNoriega.<br \/>\nEst\u00e1 el ni\u00f1o enfermo y ella fue a sobarle el vientre.<br \/>\n&#8211; Gracias- dijo la muerte como un disparo, y apret\u00f3 el paso.<br \/>\nDuro y fatigoso era el camino. Adem\u00e1s, ahora ten\u00eda que hacerlo sobre un<br \/>\nnuevo terreno arado, sin trillo, y ya se sabe c\u00f3mo es de inc\u00f3modo sentar<br \/>\nel pie sobre el suelo irregular y tan esponjoso de frescura, que se pierde<br \/>\nla mitad del esfuerzo. As\u00ed, por tanto, lleg\u00f3 la muerte hecha una l\u00e1stima a<br \/>\ncasa de los Noriega.<br \/>\n&#8211; Con Francisca, a ver si me hace el favor.<br \/>\n&#8211; Ya se march\u00f3.<br \/>\n&#8211; \u00a1Pero, c\u00f3mo! \u00bfAs\u00ed, tan de pronto?<br \/>\n-\u00bfPor qu\u00e9 tan de pronto? -le respondieron-. S\u00f3lo vino a ayudarnos con el<br \/>\nni\u00f1o y ya lo hizo. \u00bfDe qu\u00e9 extra\u00f1arse?<br \/>\n-Bueno&#8230; ver\u00e1 -dijo la muerte turbada-, es que siempre una hace la<br \/>\nsobremesa en todo, digo yo.<br \/>\n&#8211; Entonces usted no conoce a Francisca.<br \/>\n&#8211; Tengo sus se\u00f1as -dijo burocr\u00e1tica la imp\u00eda.<br \/>\n&#8211; A ver; d\u00edgalas -esper\u00f3 la madre. y la muerte dijo:<br \/>\n&#8211; Pues&#8230; con arrugas; desde luego ya son sesenta a\u00f1os.<br \/>\n&#8211; \u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s?<br \/>\n&#8211; Ver\u00e1&#8230; el pelo blanco&#8230; casi ning\u00fan diente propio&#8230; la nariz,<br \/>\ndigamos&#8230;<br \/>\n&#8211; \u00bfDigamos qu\u00e9?<br \/>\n&#8211; Filosa.<br \/>\n&#8211; \u00bfEso es todo?<br \/>\n&#8211; Bueno&#8230; adem\u00e1s de nombre y dos apellidos.<br \/>\n&#8211; Pero usted no ha hablado de sus ojos.<br \/>\n&#8211; Bien; nublados&#8230; s\u00ed, nublados han de ser&#8230; ahumados por los a\u00f1os.<br \/>\n&#8211; No, no la conoce -dijo la mujer-. Todo lo dicho est\u00e1 bien, pero no los<br \/>\nojos. Tiene menos tiempo en la mirada. Esa, a quien usted busca, no es Francisca.<br \/>\nY sali\u00f3 la muerte otra vez al camino. Iba ahora indignada sin<br \/>\npreocuparse mucho por la mano y la trenza, que medio se le asomaba bajo el ala del<br \/>\nsombrero.<br \/>\n&#8211; Anduvo y anduvo. En casa de los Gonz\u00e1lez le dijeron que Francisca<br \/>\nestaba a un tiro de ojo de all\u00ed, cortando pastura para la vaca de los nietos. Mas<br \/>\ns\u00f3lo vio la muerte la pastura reci\u00e9n cortada y nada de Francisca, ni<br \/>\nsiquiera la huella menuda de su paso.<br \/>\nEntonces la muerte, quien ya ten\u00eda los pies hinchados dentro de los<br \/>\nbotines enlodados, y la camisa negra, m\u00e1s que sudada, sac\u00f3 su reloj y consult\u00f3<br \/>\nla hora:<br \/>\n&#8211; &#8220;\u00a1Dios! \u00a1Las cuatro y media! \u00a1Imposible! \u00a1Se me va el tren!&#8221; Y ech\u00f3 la<br \/>\nmuerte de regreso, maldiciendo. Mientras,a dos kil\u00f3metros de all\u00ed, Francisca escardaba de malas hierbas el jardincito de la escuela. Un viejo conocido pas\u00f3 a caballo y,<br \/>\nsonri\u00e9ndole, le ech\u00f3 a su manera el saludo cari\u00f1oso:<br \/>\n&#8211; Francisca, \u00bfcu\u00e1ndo te vas a morir? &#8211;<br \/>\nElla se incorpor\u00f3 asomando medio cuerpo sobre las rosas y le devolvi\u00f3 el<br \/>\nsaludo alegre:<br \/>\n&#8211; Nunca -dijo-, siempre hay algo que hacer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8211; Santos y buenos d\u00edas- dijo la muerte, y ninguno de los presentes la pudo reconocer. \u00a1Claro!, Ven\u00eda la parca con su trenza retorcida bajo el sombrero y su mano amarilla en el bolsillo. &#8211; Si no molesto -dijo-, quisiera saber d\u00f3nde vive la se\u00f1ora Francisca. &#8211; Pues mire- le respondieron, y asom\u00e1ndose a la puerta, un hombre se\u00f1al\u00f3 con<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[],"class_list":["post-347","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/347","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=347"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/347\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=347"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=347"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=347"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}