{"id":3402,"date":"2009-01-27T20:59:34","date_gmt":"2009-01-27T20:59:34","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3402"},"modified":"2009-01-27T20:59:34","modified_gmt":"2009-01-27T20:59:34","slug":"el-evangelio-de-la-venganza-del-salvador-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3402","title":{"rendered":"EL EVANGELIO DE LA VENGANZA DEL SALVADOR"},"content":{"rendered":"<p>EL EVANGELIO DE LA VENGANZA DEL SALVADOR<br \/>\n(Vindicta Salvatoris) <\/p>\n<p>El jud\u00edo Nathan habla al rey Tito de los milagros de Jes\u00fas<\/p>\n<p>I 1.En tiempo de Tiberio C\u00e9sar, emperador, siendo Herodes tetrarca de Galilea, el Cristo fue entregado a Poncio Pilatos, gobernador de Judea, por los jud\u00edos.<br \/>\n2. En aquella \u00e9poca, Tito era\u00a0 un peque\u00f1o rey, que, bajo la dominaci\u00f3n de Tiberio, mandaba en el pa\u00eds de Aquitania, y que hab\u00eda puesto su corte en una ciudad de Libia, que se llama Burgidalla.<br \/>\n3. Y Tito ten\u00eda una llaga en el rostro, a causa de un c\u00e1ncer que se le hab\u00eda declarado en la fosa nasal derecha, y presentaba la fisonom\u00eda desgarrada hasta el ojo. <\/p>\n<p>4. Y un var\u00f3n, llamado Nathan, hijo de Naum, oriundo de Judea, y que era ismaelita, iba de pa\u00eds en pa\u00eds, y de mar en mar, y visitaba todas las extremidades de la tierra.<br \/>\n5. Y Nathan fue enviado de Judea hacia el emperador Tiberio, a fin de llevarle el pacto concluido entre los jud\u00edos y la ciudad de Roma.<br \/>\n6. Tiberio era un insensato, lleno de fiebres y de \u00falceras, y con siete g\u00e9neros de lepra en su cuerpo. <\/p>\n<p>7. Y Nathan quer\u00eda recalar lo antes posible en Roma. Pero sopl\u00f3 un viento del norte, que impidi\u00f3 su traves\u00eda, y que lo condujo al puerto de la ciudad de Libia.<br \/>\n8. Al ver llegar el buque, Tito comprendi\u00f3 que preced\u00eda de Judea, y todos quedaron sorprendidos, y dijeron que jam\u00e1s se hab\u00eda visto a un buque llegar de aquella comarca. <\/p>\n<p>9. Y Tito orden\u00f3 a un piloto que fuese cerca del navegante, y que le preguntase qui\u00e9n era. Y \u00e9l le contest\u00f3: Soy Nathan, hijo de Naum, de la raza de los ismaelitas, y estoy sometido, en Judea, a Poncio Pilatos. Y he sido enviiado a Tiberio, emperador de los romanos, para llevarle el pacto hecho con Judea. Pero un gran viento se hizo sentir sobre el mar, y me ha conducido a un pa\u00eds que no conozco. <\/p>\n<p>10. Y Tito dijo: Si puedes encontrar alg\u00fan remedio, sea un ung\u00fcento o una hierba, que haga desaparecer la llaga que tengo en el rostro, como ves, de modo que quede curado, y que recobre mi antigua salud, te dar\u00e9 grandes riquezas. <\/p>\n<p>11. Y Nathan repuso: No s\u00e9, ni nunca he sabido hallar eso que me pides. Pero, si hubieses vivido en jerusal\u00e9n, habr\u00edas encontrado a un profeta, elegido de Dios, que ten\u00eda por nombre Emmanuel, y que curaba al pueblo de sus pecados. Y fue su primer milagro transformar el agua en vino, en Can\u00e1 de Galilea. Y con su palabra curaba a los leprosos, devolv\u00eda la vista a los ciegos, sanaba a los paral\u00edticos, y expulsaba a los demonios. Y resucit\u00f3 tres muertos, y salv\u00f3 a una mujer sorprendida en delito de adulterio, y que los jud\u00edos hab\u00edan condenado a ser lapidada. Y otra mujer, llamada Ver\u00f3nica, padec\u00eda de doce a\u00f1os atr\u00e1s un flujo de sangre, y, habi\u00e9ndose aproximado a \u00e9l por su espalda y tocado la franja de su vestidura, fue curada. Y con cinco panes y cinco peces aliment\u00f3 a cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los ni\u00f1os, y aun quedaron trozos bastantes para llenar doce canastos. Y todas estas cosas y otras muchas se cumplieron antes de su pasi\u00f3n. Y, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, nosotros lo hemos visto en su forma carnal, como antes estaba. <\/p>\n<p>Curaci\u00f3n milagrosa de Tito<\/p>\n<p>II 1.Y Tito pregunt\u00f3: \u00bfC\u00f3mo es que resucit\u00f3 de entre los muertos, si estaba muerto tambi\u00e9n? Y dijo Nathan, contest\u00e1ndole: \u00c9l estuvo de cierto muerto, y prendido de la cruz, de la que fue descendido, y durante tres d\u00edas, permaneci\u00f3 en el sepulcro. Y resucit\u00f3 luego de entre los muertos, y descendi\u00f3 a los infiernos, y libert\u00f3 a los patriarcas, a los profetas y a todo el g\u00e9nero humano. Y luego se apareci\u00f3 a sus disc\u00edpulos, y comi\u00f3 con ellos, y ellos lo vieron subir al cielo. Y todo lo que digo es la verdad. Yo lo he visto con mis ojos, y toda la casa de Israel tambi\u00e9n.<br \/>\n2. Y dijo Tito: Malhaya t\u00fa, emperador Tiberio, lleno de \u00falceras y envuelto en lepra, pues que esc\u00e1ndalo tal pas\u00f3 bajo tu reinado, y pues que has hecho leyes tales en la Judea, en la tierra de la natividad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, donde se ha prendido y dado muerte al rey y al soberano de todos los jud\u00edos, y no se lo ha dejado venir a nosotros, para curarme de la lepra, y librarme de mi enfermedad. Y, si esos jud\u00edos estuvieran ante m\u00ed, yo los matar\u00eda con mis propias manos, y los har\u00eda pender de cruces, pues que han destruido a mi Se\u00f1or, y mis ojos no han sido dignos de ver su faz. <\/p>\n<p>3. Y, cuando Tito hubo hablado as\u00ed, la llaga de su rostro desapareci\u00f3, y se encontr\u00f3 perfectamente curado. Y cuantos enfermos estaban presentes fueron curados al mismo tiempo.<br \/>\n4. Y Tito, con todo el pueblo, exclam\u00f3 en alta voz: Mi Dios y mi rey, t\u00fa, a quien nunca he visto, y que me has curado, disp\u00f3n que yo vaya por el mar a la tierra donde naciste, a fin de que tome venganza de tus enemigos, y ayude, Se\u00f1or, a destruirlos y vengar tu muerte, y entr\u00e9galos en mis manos. <\/p>\n<p>5. Y, cuando hubo hablado as\u00ed, se hizo bautizar, para lo cual llam\u00f3 a Nathan y le dijo: \u00bfC\u00f3mo has visto t\u00fa bautizar a los que creen en el Cristo? Ven a m\u00ed, y baut\u00edzame en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n. Porque yo creo firmemente, con todo mi coraz\u00f3n y con toda mi alma, en nuestro Se\u00f1or Jesucristo, porque no hay en el mundo otro que me haya creado, y que me haya curado.<br \/>\n6. Y, cuando hubo dicho esto, envi\u00f3 emisarios a Vespasiano, pidi\u00e9ndole que viniese a toda prisa con soldados muy valerosos y bien equipados para la guerra. <\/p>\n<p>7. Y Vespasiano, con cinco mil hombres armados, fue a juntarse a Tito. Y, cuando hubieron llegado a la ciudad de Libia, pregunt\u00f3 a Tito: \u00bfPor qu\u00e9 me has hecho venir? Y Tito contest\u00f3: Sabe que Jes\u00fas ha venido al mundo, que naci\u00f3 en Judea en un lugar que se llama Bethlehem, y que fue entregado a los jud\u00edos, y azotado y crucificado en el Calvario. Y que al tercer d\u00eda resucit\u00f3 de entre los muertos, y sus disc\u00edpulos lo vieron en la misma cama en que hab\u00eda nacido, y se manifest\u00f3 a ellos, que creyeron en \u00e9l. Y nosotros queremos ser disc\u00edpulos suyos. Vamos, y destruyamos a sus enemigos, para que se sepa que nada es comparable a Dios Nuestro Se\u00f1or sobre la faz de la tierra. <\/p>\n<p>Venganza de Tito y de Vespasiano<\/p>\n<p>III 1.Y, habiendo celebrado consejo, salieron de la ciudad de Libia, que se llama Burgidalla, y entraron en los buques, y llegaron a Jerusal\u00e9n y atacaron el reino de los jud\u00edos, y comenzaron a destruirlo. Y, oyendo los reyes de los jud\u00edos las depredaciones que hac\u00edan, tuvieron gran pavor y se turbaron extremadamente.<br \/>\n2. Entonces Arquelao se turb\u00f3 en su discurso, y dijo a su hijo: Hijo m\u00edo, recibe mi reino y dir\u00edgelo, y acons\u00e9jate con los dem\u00e1s reyes que existen en la tierra de Jud\u00e1, para que pod\u00e1is escapar de vuestros enemigos.<br \/>\n3. Y cuando hubo hablado as\u00ed, sac\u00f3 su espada, e inclin\u00e1ndose hacia abajo, se clav\u00f3 en el pecho su aguda punta, y muri\u00f3. <\/p>\n<p>4. Y su hijo se uni\u00f3 a los otros reyes que estaban bajo su jerarqu\u00eda, y celebraron consejo, y fueron a Jerusal\u00e9n con los jefes de aquellos que en dicho consejo se hallaban, y all\u00ed estuvieron siete a\u00f1os. <\/p>\n<p>5. Y Tito y Vespasiano tomaron el acuerdo de bloquear la ciudad, y lo hicieron. Y, cuando pasaron siete a\u00f1os, el hambre se hizo extremada, y los sitiados, faltos de pan, comenzaron a comer tierra. <\/p>\n<p>6. Y los soldados, que obedec\u00edan a cuatro reyes, se reunieron entre s\u00ed y dijeron: \u00bfNo hemos de morir? \u00bfQu\u00e9 har\u00e1 Dios por nosotros, y qu\u00e9 nos importa la vida, ya que los romanos han venido a tomar nuestro pa\u00eds, y a destruir nuestra naci\u00f3n? Preferible es que nos matemos unos a otros a que los romanos puedan decir que nos han dado ellos la muerte, y que han logrado plena victoria sobre nosotros.<br \/>\n7. Y sacaron sus espadas, y se hirieron, y as\u00ed murieron doce mil de aquellos hombres. Y los cad\u00e1veres extendieron una gran infecci\u00f3n por toda la ciudad. <\/p>\n<p>8. Y los reyes sintieron un espanto de muerte, y no pod\u00edan soportar el hedor de los cad\u00e1veres, ni sepultarlos, ni arrojarlos fuera de la ciudad.<br \/>\n9. Y dijeron: \u00bfQu\u00e9 hemos de hacer? Hemos entregado el Cristo a la muerte, y ahora somos entregados a la muerte nosotros. Humillemos nuestras cabezas, y demos a los romanos las llaves de la ciudad, puesto que Dios nos ha entregado a la muerte.<br \/>\n10. Y subieron a las murallas, y dijeron a gran voz a Tito y a Vespasiano: Recibid las llaves de la ciudad, que os son donadas por el Mes\u00edas, a quien llaman el Cristo. <\/p>\n<p>11. Y se pusieron en manos de Tito y Vespasiano, dici\u00e9ndoles: Juzgadnos, pues que nosotros hemos juzgado al Cristo, y lo hemos llevado a la muerte sin motivo ninguno.<br \/>\n12. Y Tito y Vespasiano hicieron lapidar a parte de ellos, y a otros los crucificaron, con los pies hacia arriba y la cabeza hacia abajo, y los hirieron a lanzadas.<br \/>\n13. Y vendieron a otros como esclavos y se repartieron a los dem\u00e1s, haciendo cuatro divisiones, como ellos con las vestiduras del Se\u00f1or.<br \/>\n14. Y Tito y Vespasiano dijeron: Ellos vendieron a Cristo por treinta dineros de plata, y nosotros venderemos treinta de ellos por un solo denario. Y lo hicieron as\u00ed, y luego tomaron Jerusal\u00e9n y todas las tierras de Judea. <\/p>\n<p>15. Y empezaron a buscar la faz de Cristo. Y hallaron a una mujer, llamada Ver\u00f3nica, que la ten\u00eda.<br \/>\n16. Y apresaron a Pilatos, y lo pusieron en prisi\u00f3n, encargando a cuatro piquetes de once soldados cada uno que lo guardaran y vigilaran la puerta de su encierro. <\/p>\n<p>17. Y mandaron emisarios a Tiberio, emperador de Roma, pidi\u00e9ndole que les enviase a Velosiano.<br \/>\n18. Y Tiberio le dijo: Toma cuanto sea preciso para andar por el mar, y baja a Judea, y busca a uno de los disc\u00edpulos de aquel que se llamaba el Cristo y el Se\u00f1or, para que venga a m\u00ed y, en nombre de su Dios, me cure de la lepra y de las enfermedades, que me afligen cada d\u00eda m\u00e1s, y de las llagas, que cada d\u00eda me atormentan m\u00e1s vivamente. Y lleva contra los reyes de los jud\u00edos que est\u00e1n sometidos a mi imperio todas tus fuerzas y terribles m\u00e1quinas de guerra, y cond\u00e9nalos a muerte, ya que ellos han matado a Jesucristo, Nuestro Se\u00f1or. Y si encuentras un hombre que me pueda curar de mi enfermedad, yo creer\u00e9 en Cristo, hijo de Dios,\u00a0 y me har\u00e9 bautizar en su nombre.<br \/>\n19. Y Velosiano dijo: Se\u00f1or emperador, si yo encuentro un hombre que pueda ayudarnos, y libertarnos de las enfermedades, \u00bfqu\u00e9 recompensa le prometer\u00e9? Y dijo Tiberio: Yo le donar\u00e9 la mitad de mi Imperio, y \u00e9l la tendr\u00e1 en sus manos. <\/p>\n<p>20. Y Velosiano se puso en camino y, tomando un buque, se dio a la vela, y naveg\u00f3 a trav\u00e9s del mar. Y estuvo en el mar un a\u00f1o y siete d\u00edas, despu\u00e9s de cuyo plazo lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n.<br \/>\n21. Y orden\u00f3 que ciertos jud\u00edos vinieran a rendirle homenaje, y procur\u00f3 informarse con ciudado de los actos de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo. <\/p>\n<p>22. Y Jos\u00e9 de Arimatea y Nicodemo se reunieron all\u00ed. Y dijo Nicodemo: Yo lo he visto, y s\u00e9 que verdaderamente era el Salvador del mundo. Y dijo Jos\u00e9: Y yo lo he descendido de la cruz, y lo he puesto en un sepulcro reciente, que hab\u00eda sido tallado en la roca, y los jud\u00edos me tuvieron encerrado el d\u00eda dr Pascua hasta la tarde, y mientras yo estaba preso, la casa fue sostenida por los cuatro rincones, y yo vi al Se\u00f1or Jesucristo resplandeciendo con una luz como la de las estrellas. Y ca\u00ed por tierra lleno de terror.<br \/>\n23. Y \u00e9l me dijo: M\u00edrame, soy Jes\u00fas, a quien t\u00fa has enterrado en su tumba. Y yo le dije: Mu\u00e9strame el sepulcro en que yo te he colocado. Y Jes\u00fas, tomando mi mano con la suya derecha, me condujo al lugar en que yo lo hab\u00eda depositado. <\/p>\n<p>24. Y vino la mujer llamada Ver\u00f3nica, y dijo: Yo, entre la multitud, toqu\u00e9 la franja de su vestido, porque padec\u00eda desde doce a\u00f1os antes un flujo de sangre, y me cur\u00e9. Y entonces Volosiano dijo a Pilatos: Imp\u00edo y cruel, \u00bfpor qu\u00e9 has hecho morir al hijo de Dios?<br \/>\n25. Y Pilatos respondi\u00f3: Las gentes de la naci\u00f3n y los pont\u00edfices An\u00e1s y Caif\u00e1s me lo hab\u00edan entregado. Y dijo Velosiano: Imp\u00edo y cruel, mereces la muerte y una pena severa. Y lo hizo entrar de nuevo en la prisi\u00f3n. <\/p>\n<p>26. Y Velosiano pregunt\u00f3 por el rostro o la faz del Salvador. Y cuantos all\u00ed estaban dijeron: La mujer que se llama Ver\u00f3nica es la que tiene en su casa la faz del Salvador.<br \/>\n27. Y \u00e9l orden\u00f3 que la condujesen ante s\u00ed. Y le pregunt\u00f3: \u00bfTienes la faz del Salvador en tu casa? Y ella lo neg\u00f3.<br \/>\n28. Y Velosiano orden\u00f3 que se le diese tormento hasta que entregase la imagen del Se\u00f1or. Y, cediendo a la violencia, Ver\u00f3nica dijo: Yo la tengo en un lienzo, y la adoro a diario. Y dici\u00e9ndole Velosiano: Mu\u00e9stramela, ella mostr\u00f3 el rostro del Se\u00f1or.<br \/>\n29. Y vi\u00e9ndola, Velosiano, se postern\u00f3 en tierra y, con fe sincera y coraz\u00f3n encendido, la tom\u00f3, la envolvi\u00f3 en una tela dorada, la cerr\u00f3 en una caja, y la sell\u00f3 con su anillo. E hizo un juramento: Por el Dios vivo y por la salud del C\u00e9sar, que no ver\u00e1 su faz nadie hasta que vea yo la de mi se\u00f1or, Tiberio. <\/p>\n<p>30. Y, cuando hubo hablado as\u00ed, los jefes de la Judea tomaron a Pilatos para conducirlo a un puerto de mar. Y Velosiano, con el rostro del Se\u00f1or, y seguido de todos sus disc\u00edpulos y sat\u00e9lites, se embarc\u00f3 el mismo d\u00eda. <\/p>\n<p>31. Y Ver\u00f3nica abandon\u00f3, por el amor de Cristo, cuanto pose\u00eda, y sigui\u00f3 a Velosiano. Y \u00e9l le dijo: Mujer, \u00bfqu\u00e9 buscas, o qu\u00e9 quieres?<br \/>\n32. Y ella contest\u00f3: Busco la faz de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que me ha iluminado no por mis merecimientos, sino por su piadosa misericordia. Devu\u00e9lveme la imagen de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, porque me mata el dolor de no tenerla. Si no me la devuelves, yo no te abandonar\u00e9 hasta que no vea d\u00f3nde la has depositado, pues quiero, miserable de m\u00ed, servirla todos los d\u00edas de mi vida. Porque creo que es mi redentor, y que vive en la eternidad. <\/p>\n<p>33. Y Velosiano orden\u00f3 que se admitiese a Ver\u00f3nica con \u00e9l en el buque. Y, desplegando las velas, comenzaron a navegar en el nombre del Se\u00f1or y avanzaron a trav\u00e9s del mar. Y Tito y Vespasiano hab\u00edan quedado en Judea sometiendo el pa\u00eds a su dominaci\u00f3n.<br \/>\n34. Pasado un a\u00f1o, Velosiano lleg\u00f3 la ciudad de Roma. Y orient\u00f3 su barco hacia el r\u00edo que llaman el T\u00edber, y entr\u00f3 en ella. Y despach\u00f3 un emisario a su se\u00f1or el emperador Tiberio, para anunciarle su feliz llegada. <\/p>\n<p>Conversi\u00f3n de Tiberio<\/p>\n<p>VI 1.Y Tiberio, oyendo al emisario, fue invadido de extremada alegr\u00eda, y orden\u00f3 que Velosiano se presentara ante \u00e9l.<br \/>\n2. Y le dijo a Velosiano: \u00bfC\u00f3mo has venido, y qu\u00e9 has visto en el pa\u00eds de Judea, que concierna al Se\u00f1or Cristo y a sus disc\u00edpulos? Ind\u00edcame c\u00f3mo debo curarme de la lepra, y yo pondr\u00e9 todo mi imperio en tu poder y en el suyo. <\/p>\n<p>3. Y Velosiano dijo: Mi se\u00f1or y emperador, yo he encontrado en Judea a tus servidores Tito y Vespasiano, temerosos del Se\u00f1or, y est\u00e1n curados de sus \u00falceras y dolencias. Y he hallado que, por orden de Tito, todos los pr\u00edncipes y soberanos de la Judea hab\u00edan sido crucificados. An\u00e1s y Caif\u00e1s han sido lapidados. Y a Pilatos yo mismo lo he enviado a Damasco, encadenado, y prisionero bajo una buena guardia. Y me he informado de que los detestables jud\u00edos hirieron a Jes\u00fas con espadas y con palos, y que lo hicieron crucificar, a \u00e9l, que vino a salvarnos. Y Jos\u00e9 de Arimatea y Nicodemo vinieron llevando aceite de olivar y mirra, con un peso de cerca de cien libras, para ungir el cuerpo de Jes\u00fas, y lo descendieron y lo sepultaron en un sepulcro nuevo. Y al tercer d\u00eda resucit\u00f3 de entre los muertos, y se mostr\u00f3 a sus disc\u00edpulos en la misma envoltura carnal en que hab\u00eda nacido. Y cuarenta d\u00edas m\u00e1s tarde lo vieron elevarse al cielo. Y Jes\u00fas hizo muchos milagros antes de su pasi\u00f3n y despu\u00e9s de ella. Cambi\u00f3 el agua en vino, cur\u00f3 leprosos, resucit\u00f3 muertos, hizo ver a los ciegos y o\u00edr a los sordos, san\u00f3 paral\u00edticos, expuls\u00f3 demonios, y devolvi\u00f3 el habla a los mudos. Y resucit\u00f3 a L\u00e1zaro, que llevaba muerto y sepultado cuarenta d\u00edas, y cur\u00f3 a Ver\u00f3nica, que sufr\u00eda de doce a\u00f1os antes un flujo de sangre, y que toc\u00f3 el borde de su vestidura. Y plugo al Se\u00f1or de los cielos que el Hijo de Dios, que ha sido enviado a este mundo y ha muerto sobre la tierra, enviase a un \u00e1ngel, y di\u00e9se \u00f3rdenes a Tito y a Vespasiano, a quienes yo he conocido aqu\u00ed mismo, donde est\u00e1 tu trono. Y plugo a Dios Todopoderoso que ellos fuesen a Judea y a Jerusal\u00e9n, y apresasen a sus altos dignatarios, y los sometiesen a juicio, como ellos hab\u00edan hecho a Jes\u00fas. <\/p>\n<p>4. Y Vespasiano dijo: \u00bfQu\u00e9 haremos de los que quedan? Y Tito repuso: Ellos han crucificado a Nuestro Se\u00f1or sobre un madero verde, y lo han herido con una lanza. Colgu\u00e9moslos nosotros de un madero seco, e hir\u00e1moslos con una lanza. Y as\u00ed lo hicieron. Pero dijo Vespasiano: \u00bfQu\u00e9 haremos con los que quedan a\u00fan? Y respondi\u00f3 Tito: Ellos dividieron en cuatro partes la t\u00fanica de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Apres\u00e9moslos nosotros, y divid\u00e1moslos en cuatro partes: una para ti, otra para m\u00ed, otra para tus soldados y otra para mis hijos. Y lo hicieron as\u00ed. Y dijo Vespasiano: \u00bfQu\u00e9 haremos con los que quedan a\u00fan? Y Tito respondi\u00f3: Los jud\u00edos vendieron a Nuestro Se\u00f1or por treinta monedas de plata. Y lo hicieron de esa guisa.<br \/>\n5. Y prendieron a Pilatos, y me lo entregaron, y yo lo encerr\u00e9 en una prisi\u00f3n en Damasco. Y puse cuatro centuriones para guardarlo. Y envieron comisarios para buscar con gran inter\u00e9s el rostro del Se\u00f1or, y encontraron una mujer llamada Ver\u00f3nica, que pose\u00eda la efigie del Se\u00f1or. <\/p>\n<p>6. Y el emperador Tiberio dijo a Velosiano: \u00bfD\u00f3nde tienes esa efigie? Y contest\u00f3 Velosiano: La tengo en un lienzo de tela de oro, envuelta en un manto. Y el emperador Tiberio le dijo: Exti\u00e9ndela ante m\u00ed, para que yo me ponga de hinojos, y la adore en tierra.<br \/>\n7. Y Velosiano despleg\u00f3 su manto, que envolv\u00eda la tela de oro en que iba la imagen del Se\u00f1or. Y el emperador Tiberio la vio.<br \/>\n8. Y ador\u00f3 con ferviente coraz\u00f3n la imagen del Se\u00f1or, y su carne cur\u00f3, y fue como la de un ni\u00f1o peque\u00f1o. Y todos los ciegos, los leprosos, los cojos, los mudos, los sordomudos y cuantos sufr\u00edan distintas enfermedades fueron curados y librados de sus males. <\/p>\n<p>9. Y el emperador Tiberio, con la cabeza baja y dobladas las rodillas, exclam\u00f3: Feliz el vientre que te ha llevado y el seno que te ha nutrido. Y se dirigi\u00f3 al Se\u00f1or, con gemidos y l\u00e1grimas, diciendo: Dios del cielo y de la tierra, no permitas que yo peque, sino confirma mi alma y mi cuerpo, y ll\u00e9vame a tu reino, que yo pondr\u00e9 siempre toda mi confianza en tu nombre. L\u00edbrame de todos mis males como libraste a los tres j\u00f3venes hebreos de los suyos en un horno ardiente. <\/p>\n<p>10. Y el emperador Tiberio pregunt\u00f3 a Velosiano: \u00bfHas visto hombres que hayan conocido al Cristo? Y Velosiano repuso: Los he visto. Y Tiberio dijo: \u00bfHas preguntado c\u00f3mo se bautiza a los creyentes en Jes\u00fas?<br \/>\n11. Y Velosiano le dijo: Se\u00f1or, tenemos aqu\u00ed uno de los disc\u00edpulos del Cristo. Y Tiberio orden\u00f3 que Nathan viniese a \u00e9l. Y Nathan vino, y lo bautiz\u00f3 en el nombre del padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n. <\/p>\n<p>12. Y, cuando el emperador Tiberio se hall\u00f3 curado de todos sus males, subi\u00f3 a su trono y dijo: Bendito seas, Se\u00f1or, Dios omnipotente y digno de alabanza, t\u00fa, que me has libertado de la muerte, y que me has purificado de todas mis miserias, porque yo he pecado mucho en tu presencia, y no soy digno de ver tu faz. Y as\u00ed el emperador Tiberio fue instruido plenamente, y crey\u00f3 con sinceridad en todos los art\u00edculos de la fe.<br \/>\n\u00a0 <\/p>\n<p>Fuente: Los Evangelios Ap\u00f3crifos, por Edmundo Gonz\u00e1lez Blanco<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL EVANGELIO DE LA VENGANZA DEL SALVADOR (Vindicta Salvatoris) El jud\u00edo Nathan habla al rey Tito de los milagros de Jes\u00fas I 1.En tiempo de Tiberio C\u00e9sar, emperador, siendo Herodes tetrarca de Galilea, el Cristo fue entregado a Poncio Pilatos, gobernador de Judea, por los jud\u00edos. 2. En aquella \u00e9poca, Tito era\u00a0 un peque\u00f1o rey, que, bajo la dominaci\u00f3n de<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[171],"tags":[],"class_list":["post-3402","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cartas-y-otros-escritos-apcrifos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3402","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3402"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3402\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3402"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3402"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3402"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}