{"id":3401,"date":"2009-01-27T20:59:14","date_gmt":"2009-01-27T20:59:14","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3401"},"modified":"2009-01-27T20:59:14","modified_gmt":"2009-01-27T20:59:14","slug":"declaraci\u00d3n-de-jos\u00c9-de-arimatea-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3401","title":{"rendered":"DECLARACI\u00d3N DE JOS\u00c9 DE ARIMATEA"},"content":{"rendered":"<p>DECLARACI\u00d3N DE JOS\u00c9 DE ARIMATEA<br \/>\nDeclaraci\u00f3n de Jos\u00e9 de Arimatea, el que demand\u00f3 el cuerpo del Se\u00f1or, que contiene las causas de los dos ladrones<\/p>\n<p>I 1.Yo soy Jos\u00e9 de Arimatea, el que pidi\u00f3 a Pilato el cuerpo del Se\u00f1or Jes\u00fas para sepultarlo, y que por este motivo se encuentra ahora encadenado y oprimido por los jud\u00edos, asesinos y refractarios de Dios, quienes, adem\u00e1s, teniendo en su poder la ley, fueron causa de tribulaci\u00f3n para el mismo Mois\u00e9s y, depu\u00e9s de encolerizar al legislador y de no haber reconocido a Dios, crucificaron al Hijo de DIos, cosa que qued\u00f3 bien de manifiesto a los que conoc\u00edan la condici\u00f3n del Crucificado. Siete d\u00edas antes de la pasi\u00f3n de Cristo fueron remitidos al gobernador Pilato desde Jeric\u00f3 dos ladrones, cuyos cargos eran \u00e9stos: <\/p>\n<p>2. El primero, llamado Gestas, sol\u00eda dar muerte de espada a algunos viandantes, mientras que a otros les dejaba desnudos y colgaba a las mujeres de los tobillos cabeza abajo para cortarles depu\u00e9s los pechos; ten\u00eda predilecci\u00f3n por beber la sangre de los miembros infantiles; nunca conoci\u00f3 a Dios; no obedec\u00eda a las leyes y ven\u00eda ejecutando tales acciones, violento como era, desde el principio de su vida.<br \/>\nEl segundo, por su parte, estaba encartado de la siguiente forma. Se llamaba Dimas; era de origen galileo y pose\u00eda una posada. Atracaba a los ricos, pero a los pobres les favorec\u00eda. Aun siendo ladr\u00f3n, se parec\u00eda a Tobit [Tob\u00edas], pues sol\u00eda dar sepultura a los muertos. Se dedicaba a saquear a la turba de los jud\u00edos; rob\u00f3 los libros de la ley en Jerusal\u00e9n, dej\u00f3 desnuda a la hija de Caif\u00e1s, que era a la saz\u00f3n sacerdotisa del santuario, y substrajo incluso el dep\u00f3sito secreto colocado por Salom\u00f3n. Tales eran sus fechor\u00edas. <\/p>\n<p>3. Fue detenido asimismo Jes\u00fas la tarde del d\u00eda 4 antes de la Pascua. Y no hab\u00eda fiesta para Caif\u00e1s ni para la turba de los jud\u00edos, sino enorme aflicci\u00f3n, a causa del robo que hab\u00eda efectuado el ladr\u00f3n en el santuario. Y, llamando a Judas Iscariote, se pusieron al habla con \u00e9l. Es de saber que \u00e9ste era sobrino de Caif\u00e1s. No era disc\u00edpulo sincero de Jes\u00fas, sino que hab\u00eda sido dolosamente instigado por toda la turba de los jud\u00edos para que le siguiera; y esto, no con el fin de que se dejara convencer por los portentos que \u00c9l obraba, ni para que le reconociese, sino para que se lo entregase, con la idea de cogerle alguna mentira. Y por esta gloriosa empresa le daban regalos y un didracma de oro cada d\u00eda. Y a la saz\u00f3n hac\u00eda ya dos a\u00f1os que se encontraba en compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, como dice uno de los disc\u00edpulos llamado Juan. <\/p>\n<p>4. Y tres d\u00edas antes de que fuera detenido Jes\u00fas, dijo Judas a los jud\u00edos: \u00ab\u00a1Ea!, pongamos el pretexto de que no fue el ladr\u00f3n quien sustrajo los libros de la ley, sino Jes\u00fas en persona; yo mismo me comprometo a hacer de acusador\u00bb. Mientras esto se dec\u00eda, entr\u00f3 en nuestra compa\u00f1\u00eda Nicodemo, el que ten\u00eda a su cargo las llaves del santuario, y se dirigi\u00f3 a todos, diciendo: \u00abNo llev\u00e9is a efecto tal cosa\u00bb. Es de saber que Nicodemo era m\u00e1s sincero que todos los jud\u00edos juntos. Mas la hija de Caif\u00e1s, llamada Sara, dijo a voz en grito: \u00abPues \u00c9l ha dicho delante de todos contra este lugar santo: Soy capaz de destruir este templo y de levantarlo en tres d\u00edas\u00bb. A lo que respondieron los jud\u00edos: \u00abTe damos todos nuestro voto de confianza\u00bb, pues la ten\u00edan como profetisa. Y, una vez celebrado el consejo, fue detenido Jes\u00fas. <\/p>\n<p>II 1.Y al d\u00eda siguiente, que era mi\u00e9rcoles, le llevaron a la hora nona al palacio de Caif\u00e1s. Y An\u00e1s y Caif\u00e1s le dijeron: \u00abOye, \u00bfpor qu\u00e9 has robado nuestra Ley y has puesto a p\u00fablica subasta las promesas de Mois\u00e9s y de los profetas?\u00bb Mas Jes\u00fas nada respondi\u00f3. Y, ante toda la asamblea reunida, le dijeron: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 pretendes deshacer en un solo momento el santuario que Salom\u00f3n levant\u00f3 en cuarenta y seis a\u00f1os?\u00bb Y Jes\u00fas no respondi\u00f3 nada a esto. Es de saber que el santuario de la sinagoga hab\u00eda sido saqueado por el ladr\u00f3n. <\/p>\n<p>2. Mas el mi\u00e9rcoles, a la ca\u00edda de la tarde, la turba se dispon\u00eda a quemar a la hija de Caif\u00e1s por haberse perdido los libros de la Ley, pues no sab\u00edan c\u00f3mo celebrar la Pascua. Pero ella les dijo: \u00abEsperad, hijos, que daremos muerte a este Jes\u00fas y encontraremos la Ley y la santa fiesta se celebrar\u00e1 con toda solemnidad\u00bb. Entonces An\u00e1s y Caif\u00e1s dieron ocultamente a Judas Iscariote una buena cantidad de oro con este encargo: \u00abDi, seg\u00fan nos anunciaste: Yo s\u00e9 que la Ley ha sido sustraida por Jes\u00fas, para que el delito recaiga sobre \u00e9l y no sobre esta irreprochable doncella\u00bb. Y cuando se hubieron puesto de acuerdo sobre el particular, Judas les dijo: \u00abQue no sepa el pueblo que vosotros me hab\u00e9is dado instrucciones para hacer esto contra Jes\u00fas; soltadle m\u00e1s bien a \u00e9ste, y yo me encargo de convencer al pueblo de que la cosa es as\u00ed\u00bb. Y astutamente pusieron en libertad a Jes\u00fas. <\/p>\n<p>3. As\u00ed, pues, el jueves al amanecer entr\u00f3 Judas en el santuario y dijo a todo el pueblo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quer\u00e9is darme y yo os enttregar\u00e9 al que hizo desaparecer la Ley y rob\u00f3 los Profetas?\u00bb Respondieron los jud\u00edos: \u00abSi nos lo entregas, te daremos treinta monedas de oro\u00bb. Mas el pueblo no sab\u00eda que Judas se refer\u00eda a Jes\u00fas, pues bastantes confesaban que era Hijo de Dios. Judas, pues, se qued\u00f3 con las treinta monedas de oro. <\/p>\n<p>4. Y, habiendo salido a la hora cuarta y a la hora quinta, encontr\u00f3 a Jes\u00fas paseando en el atrio. Y, ech\u00e1ndose ya encima la tarde, dijo a los jud\u00edos: \u00abDadme una escolta de soldados armados de espadas y palos y yo lo pondr\u00e9 en vuestras manos\u00bb. Y le dieron fuerza para prenderle. Y mientras iban caminando, d\u00edjoles Judas: \u00abEchad mano a aquel a quien yo besare, pues \u00c9l es quien ha robado la Ley y los Profetas\u00bb. Despu\u00e9s se acerc\u00f3 a Jes\u00fas y le bes\u00f3, diciendo: \u00abSalve, Maestro\u00bb. Era\u00a0 a la saz\u00f3n la tarde del jueves. Y, una vez preso, lo pusieron en manos de Caif\u00e1s y de los pont\u00edfices, dici\u00e9ndoles Judas: \u00ab\u00c9ste es el que ha hurtado la Ley y los Profetas\u00bb. Y los jud\u00edos sometieron a Jes\u00fas a un injusto interrogatorio, diciendo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 has hecho esto?\u00bb Mas \u00c9l nada respondi\u00f3.<br \/>\nEntonces Nicodemo y yo, Jos\u00e9, viendo la c\u00e1tedra de la pestilencia, nos separamos de ellos, no estando dispuestos a perecer juntamente con el consejo de los imp\u00edos. <\/p>\n<p>III 1.Y, despu\u00e9s que aquella noche hicieron otras cosas terribles contra Jes\u00fas, la madrugada del viernes fueron a entreg\u00e1rselo al gobernador Pilato para crucificarle; y con este fin acudieron todos. Y el gobernador Pilato, despu\u00e9s de interrogarle, mand\u00f3 que fuera crucificado en compa\u00f1\u00eda de dos ladrones. Y fueron crucificados juntamente con Jes\u00fas, a la izquierda Gestas y a la derecha Dimas. <\/p>\n<p>2. Y empez\u00f3 a gritar el de la izquierda, diciendo a Jes\u00fas: \u00abMira cu\u00e1ntas cosas malas he hecho sobre la tierra, hasta el punto incluso de que, si yo hubiera sabido que t\u00fa eras rey, aun contigo hubiera acabado. \u00bfPor qu\u00e9 te llamas a ti mismo Hijo de Dios, si no puedes socorrerte en caso de necesidad? \u00bfC\u00f3mo, pues, vas a prestar auxilio a otro que te lo pida? Si t\u00fa eres el Cristo, baja de la cruz para que pueda creer en ti. Pero, por de pronto, no te considero como hombre, sino como bestia salvaje que est\u00e1 pereciendo juntamente conmigo\u00bb. Y comenz\u00f3 a decir muchas otras cosas contra Jes\u00fas mientras blasfemaba y hac\u00eda rechinar sus dientes contra \u00c9l, pues hab\u00eda ca\u00eddo preso el ladr\u00f3n en el lazo del diablo. <\/p>\n<p>3. Mas el de la derecha, cuyo nombre era Dimas, viendo la gracia divina de Jes\u00fas, gritaba de este modo: \u00abTe conozco, \u00a1oh Jesucristo!, y s\u00e9 que eres Hijo de Dios; te estoy viendo como Cristo adorado por mir\u00edadas de \u00e1ngeles. Perd\u00f3name los pecados que he cometido; no hagas venir contra m\u00ed los astros en el momento de mi juicio, o la luna cuando vayas a juzgar toda la tierra, puesto que de noche realic\u00e9 mis malos prop\u00f3sitos; no muevas el sol, que ahora se est\u00e1 oscureciendo por ti, para que pueda manifestar las maldades de mi coraz\u00f3n; ya sabes que no puedo ofrecerte presente alguno por la remisi\u00f3n de mis pecados. Ya se me echa encima la muerte a causa de mis maldades, pero t\u00fa tienes poder para expiarlas; l\u00edbrame, Se\u00f1or universal, de tu terrible juicio; no concedas al enemigo poder para engullirme y hacerse heredero de mi alma, como lo es de la de ese que est\u00e1 colgado a la izquierda; pues estoy viendo c\u00f3mo el diablo recoge su alma, mientras sus carnes desaparecen. No me ordenes tampoco pasar a la porci\u00f3n de los jud\u00edos, pues estoy viendo sumidos en un gran llanto a Mois\u00e9s y a los profetas, mientras el diablo se r\u00ede a costa suya. Antes, pues, \u00a1oh Se\u00f1or!, de que mi alma salga, manda que sean borrados mis pecados, y acu\u00e9rdate de m\u00ed, pecador, en tu reino, cuando vayas a juzgar a las doce tribus sobre el trono grande y alto, pues gran tormento has preparado a tu mundo por tu propia causa\u00bb. <\/p>\n<p>4. Y, cuando el ladr\u00f3n termin\u00f3 de decir estoo, respondi\u00f3le Jes\u00fas: \u00abEn verdad, en verdad te digo, Dimas, que hoy mismo vas a estar conmigo en el paraiso. Mas los hijos del reino, los descendientes de Abrah\u00e1n, de Isaac, de Jacob y de Mois\u00e9s, ser\u00e1n arrojados fuera a las tinieblas exteriores; all\u00ed habr\u00e1 llanto y crujir de dientes. Mas t\u00fa ser\u00e1s el \u00fanico que habites en el para\u00edso hasta mi segunda venida, cuando vaya a juzgar a los que no han confesado mi nombre\u00bb. Y a\u00f1adi\u00f3: \u00abM\u00e1rchate ahora y di a los querubines y a las potestades, que est\u00e1n blandiendo la espada de fuego y guardan el para\u00edso del que Ad\u00e1n, el primero de los creados, fue arrojado, despu\u00e9s de haber vivido all\u00ed, por haber prevaricado y no haber guardado mis mandamientos: Ninguno de los primeros ver\u00e1 el para\u00edso hasta que venga de nuevo a juzgar a vivos y muertos. Habi\u00e9ndolo escrito as\u00ed Jesucristo, el Hijo de Dios, el que descendi\u00f3 de las alturas de los cielos, el que sali\u00f3 inseparablemente del seno del Padre invisible y baj\u00f3 al mundo para encarnarse y ser crucificado para salvar a Ad\u00e1n, a quien form\u00f3, para conocimiento de los escuadrones de arc\u00e1ngeles, guardianes del para\u00edso y ministros de mi Padre. Quiero y mando que penetre dentro el que est\u00e1 siendo crucificado conmigo, y que reciba por m\u00ed la remisi\u00f3n de sus pecados, y que entre en el para\u00edso con cuerpo incorruptible y engalanado, y que habite all\u00ed donde nadie jam\u00e1s puede habitar\u00bb.<br \/>\nY he aqu\u00ed que, cuando hubo dicho esto, Jes\u00fas entreg\u00f3 su esp\u00edritu. Ten\u00eda esto lugar el viernes a la hora de nona. Mientras tanto, las tinieblas cubr\u00edan la tierra entera y, habiendo sobrevenido un gran teremoto, se derrumb\u00f3 el santuario y el pin\u00e1culo del templo. <\/p>\n<p>IV 1.Entonces yo, Jos\u00e9, demand\u00e9 el cuerpo de Jes\u00fas y lo puse en un sepulcro nuevo, sin estrenar. Mas el cad\u00e1ver del que estaba a la derecha no pudo ser hallado, mientras que el de la izquierda ten\u00eda un aspecto parecido al de un drag\u00f3n.<br \/>\nY, por el hecho de haber pedido el cuerpo de Jes\u00fas para darle sepultura, los jud\u00edos, dej\u00e1ndose llevar de un arranque de c\u00f3lera, me metieron en la c\u00e1rcel donde sol\u00eda retenerse a los malhechores. Me ocurr\u00eda esto a m\u00ed la tarde del s\u00e1bado en que nuestra naci\u00f3n estaba prevaricando. Y mira por cu\u00e1nto esta misma naci\u00f3n sufri\u00f3 el s\u00e1bado tribulaciones terribles. <\/p>\n<p>2. Y precisamente la tarde del primer d\u00eda de la semana, a la hora quinta, cuando yo me encontraba en la c\u00e1rcel, vino hacia m\u00ed Jes\u00fas acompa\u00f1ado del que hab\u00eda sido crucificado a su derecha, a quien hab\u00eda enviado al para\u00edso. Y hab\u00eda una gran luz en el recinto. De pronto la casa qued\u00f3 suspensa de sus cuatro \u00e1ngulos, el espacio interior qued\u00f3 libre y yo pude salir. Entonces reconoc\u00ed a Jes\u00fas en primer lugar y luego al ladr\u00f3n, que tra\u00eda una carta para Jes\u00fas. Y, mientras \u00edbamos camino de Galilea, brill\u00f3 una luz tal, que no pod\u00eda soportarla la creaci\u00f3n; el ladr\u00f3n, a su vez, exhalaba un gran perfume procedente del para\u00edso. <\/p>\n<p>3. Luego sent\u00f3se Jes\u00fas en un lugar y ley\u00f3 as\u00ed: \u00abLos querubines y los exapt\u00e9rigos, que recibimos de tu divinidad la orden de guardar el jardin del para\u00edso, hacemos saber esto por medio del ladr\u00f3n que fue crucificado juntamente contigo por disposici\u00f3n tuya: Al ver en \u00e9ste la se\u00f1al de los clavos y el resplandor de las letras de tu divinidad, el fuego se extingui\u00f3, no pudiendo aguantar la flam\u00edgera se\u00f1al, y nosotros, sobrecogidos por un gran temor, quedamos amedrentados; pues o\u00edmos al autor del cielo y de la tierra y de la creaci\u00f3n entera que bajaba desde la altura hasta las partes m\u00e1s bajas de la tierra a causa del primero de los creados, Ad\u00e1n. Pues, al ver la cruz inmaculada que fulguraba por medio del ladr\u00f3n y que hac\u00eda reverberar un resplandor siete veces mayor que el del sol, se apoder\u00f3 de nosotros, presa de la agitaci\u00f3n de los infiernos, un gran temblor. Y, haciendo coro con nosotros los ministros del infierno, dijimos a grandes voces: Santo, Santo, Santo es el que impera en las alturas. Y las potestades dejaban escapar este grito: Se\u00f1or, te has manifestado en el cielo y sobre la tierra, dando la alegr\u00eda de los siglos, despu\u00e9s de haber salvado de la muerte a la misma criatura\u00bb. <\/p>\n<p>V 1.Mientras iba yo contemplando esto, camino de Galilea, en compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y del ladr\u00f3n, Aqu\u00e9l se transfigur\u00f3, y no era lo mismo que la principio, antes de ser crucificado, sino que era luz por completo. Y los \u00e1ngeles le serv\u00edan continuamente, y Jes\u00fas manten\u00eda conversaci\u00f3n con ellos. Y pas\u00e9 tres d\u00edas a su lado, sin que ninguno de sus disc\u00edpulos le acompa\u00f1ara, sino s\u00f3lo el ladr\u00f3n. <\/p>\n<p>2. Mediada la fiesta de los \u00c1zimos, vino su disc\u00edpulo Juan, y todav\u00eda no hab\u00edamos visto al ladr\u00f3n ni sab\u00edamos qu\u00e9 hab\u00eda sido de \u00e9l. Juan entonces pregunt\u00f3 a Jes\u00fas: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es \u00e9ste, pues no me has permitido ser visto por \u00e9l?\u00bb. Mas Jes\u00fas no le respondi\u00f3 nada. Entonces \u00e9l se ech\u00f3 a sus pies y le dijo: \u00abSe\u00f1or, s\u00e9 que desde el principio me amaste; \u00bfpor qu\u00e9 no me haces ver a aquel hombre?\u00bb D\u00edjole Jes\u00fas: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 vas en busca de lo arcano? \u00bferes obtuso de inteligencia? \u00bfNo percibes el perfume del para\u00edso que ha inundado el lugar? \u00bfNo te das cuenta de qui\u00e9n era? El ladr\u00f3n colgado de la cruz ha venido a ser heredero del para\u00edso; en verdad, en verdad te digo que de \u00e9l s\u00f3lo es hasta que llegue el gran d\u00eda\u00bb. Y Juan dijo: \u00abHazme digno de verle\u00bb. <\/p>\n<p>3. Y, mientras Juan estaba a\u00fan hablando, apareci\u00f3 de repente el ladr\u00f3n. Aqu\u00e9l entonces, at\u00f3nito, cay\u00f3 al suelo. El ladr\u00f3n no conservaba la misma figura que ten\u00eda antes de venir Juan, sino que era como un rey majestuoso en extremo, engalanado como estaba con la cruz. Y se dej\u00f3 o\u00edr una voz, emitida por una gran muchedumbre, que dec\u00eda as\u00ed: \u00abHas llegado al lugar del para\u00edso que te estaba preparado; nosotros hemos sido designados por el que te envi\u00f3 para servirte hasta que venga el gran d\u00eda\u00bb. Y, al producirse esta voz, quedamos invisibles el ladr\u00f3n y yo. Yo entonces me encontr\u00e9 en mi propia casa y ya no vi a Jes\u00fas. <\/p>\n<p>4. Y habiendo sido testigo ocular de estas cosas, las he dejado escritas para que todos crean en Jesucristo crucificado, nuestro Se\u00f1or, y no sirvan ya a la ley de Mois\u00e9s, sino que den cr\u00e9dito a los prodigios y portentos obrados por \u00c9l, de manera que, creyendo, sean herederos de la vida eterna y podamos encontrarnos todos en el reino de los cielos; porque a \u00c9l le conviene gloria, fuerza, alabanza y majestad por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<br \/>\n\u00a0 <\/p>\n<p>Fuente: Los Evangelios Ap\u00f3crifos, por Aurelio De Santos Otero, BAC<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DECLARACI\u00d3N DE JOS\u00c9 DE ARIMATEA Declaraci\u00f3n de Jos\u00e9 de Arimatea, el que demand\u00f3 el cuerpo del Se\u00f1or, que contiene las causas de los dos ladrones I 1.Yo soy Jos\u00e9 de Arimatea, el que pidi\u00f3 a Pilato el cuerpo del Se\u00f1or Jes\u00fas para sepultarlo, y que por este motivo se encuentra ahora encadenado y oprimido por los jud\u00edos, asesinos y refractarios<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[171],"tags":[],"class_list":["post-3401","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cartas-y-otros-escritos-apcrifos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3401","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3401"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3401\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3401"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3401"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3401"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}