{"id":3395,"date":"2009-01-27T20:56:02","date_gmt":"2009-01-27T20:56:02","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3395"},"modified":"2009-01-27T20:56:02","modified_gmt":"2009-01-27T20:56:02","slug":"el-evangelio-de-la-muerte-de-pilatos-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3395","title":{"rendered":"EL EVANGELIO DE LA MUERTE DE PILATOS"},"content":{"rendered":"<p>EL EVANGELIO DE LA MUERTE DE PILATOS<br \/>\nMuerte de Pilatos, el que conden\u00f3 a Jes\u00fas (Mors Pilati) <\/p>\n<p>Misi\u00f3n de Volusiano en Jerusal\u00e9n<\/p>\n<p>I 1. Estando Tiberio C\u00e9sar, emperador de los romanos, afectado de una grave dolencia y oyendo que hab\u00eda en Jerusal\u00e9n un m\u00e9dico llamado Jes\u00fas, que curaba todas las enfermedades con su palabra, y no sabiendo que Pilatos y los jud\u00edos lo hab\u00edan hecho perecer, dio esta orden a uno de los empleados de su casa, llamado Volusiano: Ve al otro lado del mar todo lo m\u00e1s pronto que puedas, y di a Pilatos, mi servidor y amigo, que me env\u00ede aqu\u00ed ese m\u00e9dico, para que me devuelva mi antigua salud.<br \/>\n2. Y Volusiano, oyendo la orden del emperador, parti\u00f3 en seguida, y fue a Pilatos, con arreglo a la orden que hab\u00eda recibido.<br \/>\n3. Y expuso a Pilatos la comisi\u00f3n que el C\u00e9sar le hab\u00eda conferido, dici\u00e9ndole: Tiberio, emperador de los romanos y tu se\u00f1or, sabiendo que en esta ciudad hay un m\u00e9dico que s\u00f3lo con su palabra cura las enfermedades, te pide que se lo env\u00edes, para librarlo de sus dolencias.<br \/>\n4. Y Pilatos, al oirlo, qued\u00f3 amedrentado, porque hab\u00eda hecho morir a Jes\u00fas, conforme al deseo de los jud\u00edos, y respondi\u00f3 al emisario, dici\u00e9ndole: Ese hombre era un malhechor y un sediciosos que se atra\u00eda todo el pueblo a s\u00ed, por lo cual y en vista del consejo de los varones prudentes de la ciudad lo he hecho crucificar.<br \/>\n5. Y, volviendo el emisario a su casa, hall\u00f3 una mujer llamada Ver\u00f3nica, que hab\u00eda conocido a Jes\u00fas, y le dijo: \u00a1Oh mujer! \u00bfY c\u00f3mo los jud\u00edos han hecho morir a un m\u00e9dico que hab\u00eda en esta ciudad, y que curaba las enfermedades con s\u00f3lo su palabra?<br \/>\n6. Y ella se puso a llorar, diciendo: \u00a1Ah, se\u00f1or, era mi Dios y mi maestro aquel a quien Pilatos, por sugesti\u00f3n de los jud\u00edos, ha hecho prender, condenar y crucificar!<br \/>\n7. Y Volusiano, muy afligido, le dijo: Tengo un extremado dolor, porque no puedo cumplir las \u00f3rdenes que mi emperador me ha dado.<br \/>\n8. Y Ver\u00f3nica le dijo: Como mi Se\u00f1or iba de un sitio a otro predicando, y yo estaba desolada, al verme privada de su presencia, quise hacer pintar su imagen, a fin de que, cuantas veces sintiese el dolor de su ausencia, tuviese al menos el consuelo de su retrato.<br \/>\n9. Y, cuando yo llevaba al pintor un lienzo para hacerlo pintar, mi Se\u00f1or me encontr\u00f3, y me pregunt\u00f3 ad\u00f3nde iba. Y, el indicarle mi objeto, me pidi\u00f3 un pa\u00f1o, y me lo devolvi\u00f3 impreso con la imagen de su venerada figura. Y si tu emperador la mira con devoci\u00f3n, gozar\u00e1 de salud brevemente.<br \/>\n10. Y Volusiano le dijo: \u00bfPuedo adquirir esa imagen a precio de oro o de plata? Y ella contest\u00f3: No, ciertamente. Pero, por un sentimiento de piedad, partir\u00e9 contigo, llevando esta imagen al C\u00e9sar, para que la vea, y luego volver\u00e9.<br \/>\n11. Y Volusiano fue a Roma con Ver\u00f3nica, y dijo al emperador Tiberio: Hace tiempo que Pilatos y los jud\u00edos, por envidia, han condenado a Jes\u00fas a la muerte afrentosa de la cruz. Pero ha venido conmigo una matrona que trae consigo la imagen del mismo Jes\u00fas y, si t\u00fa la contemplas devotamente, gozar\u00e1s el beneficio de la curaci\u00f3n.<br \/>\n12. Y el C\u00e9sar hizo extender telas de seda, y orden\u00f3 que se le llevase la imagen y, en cuanto la hubo mirado, volvi\u00f3 a su primitiva salud. <\/p>\n<p>Castigo de Pilatos<\/p>\n<p>II 1. Y Pilatos, por orden de Tiberio, fue preso y conducido a Roma. Y, sabiendo el C\u00e9sar que hab\u00eda llegado a la ciudad, se llen\u00f3 de furor contra \u00e9l, y orden\u00f3 que se lo presentasen.<br \/>\n2. Y Pilatos hab\u00eda tra\u00eddo consigo la t\u00fanica de Jes\u00fas, y la llevaba sobre s\u00ed, cuando compareci\u00f3 ante el emperador.<br \/>\n3. Y apenas el emperador lo vio, se apacigu\u00f3 toda su c\u00f3lera, y se levant\u00f3 al verlo, y no le dirigi\u00f3 ninguna palabra dura, y, si en su ausencia se hab\u00eda mostrado terrible y lleno de ira, en su presencia s\u00f3lo mostr\u00f3 dulzura.<br \/>\n4. Y, cuando se lo hubieron llevado, de nuevo se enfureci\u00f3 contra \u00e9l de un modo espantoso, diciendo que era muy desgraciado por no haber podido mostrarle la c\u00f3lera que llenaba su coraz\u00f3n. Y lo hizo otra vez llamar, jurando que era merecedor de la muerte, e indigno de vivir sobre la tierra.<br \/>\n5. Y, cuando volvi\u00f3 a verlo, lo salud\u00f3, y desapareci\u00f3 toda su c\u00f3lera. Y todos los presentes se asombraban, y tambi\u00e9n el emperador, de estar tan irritado contra Pilatos, cuando sal\u00eda, y de no poder decirle nada amenazador, cuando estaba ante \u00e9l.<br \/>\n6. Y, al fin, cediendo a un impulso divino, o acaso por consejo de alg\u00fan cristiano, le hizo quitar su t\u00fanica, y al momento se sinti\u00f3 lleno de c\u00f3lera contra \u00e9l. Y, sorprendi\u00e9ndole mucho al emperador todas estas cosas, se le dijo que aquella t\u00fanica hab\u00eda sido del Se\u00f1or Jes\u00fas.<br \/>\n7. Y el emperador orden\u00f3 tener preso a Pilatos hasta resolver, con consejo de los prudentes, lo que conven\u00eda hacer con \u00e9l.<br \/>\n8. Y, pocos d\u00edas m\u00e1s tarde, se dict\u00f3 una sentencia, que condenaba a Pilatos a una muerte muy ignominiosa. Y Pilatos, sabi\u00e9ndolo, se mat\u00f3 con su propio cuchillo, y puso de este modo fin a su vida.<br \/>\n9. Y, sabedor el C\u00e9sar de la muerte de Pilatos, dijo: En verdad que ha muerto de muerte bien ignominiosa, pues ni su propio cuchillo lo ha perdonado. Y el cuerpo de Pilatos, sujeto a una gran rueda de molino, fue lanzado al T\u00edber.<br \/>\n10. Y los esp\u00edritus malos e impuros, goz\u00e1ndose en aquel cuerpo impuro y malo, se agitaban en el agua, y produc\u00edan tempestades, y truenos, y grandes trastornos en los aires, con lo que todo el pueblo era presa de pavor. Y los romanos retiraron del T\u00edber el cuerpo de Pilatos, y lo llevaron a Vienne y lo arrojaron al R\u00f3dano, porque Vienne significa camino de la gehhena, y era un sitio de exportaci\u00f3n.<br \/>\n11. Y los esp\u00edritus malignos, reunidos en caterva, continuaron haciendo lo que en Roma. Y, no pudiendo los habitantes soportar el ser as\u00ed atormentados por los demonios, alejaron de s\u00ed aquel motivo de maldici\u00f3n, y lo hicieron enterrar en el territorio y ciudad de Lausana.<br \/>\n12. Y, como los demonios no dejaban de inquietar a los habitantes, se lo alej\u00f3 m\u00e1s y se lo arroj\u00f3 en un estanque rodeado de monta\u00f1as, donde, seg\u00fan los relatos, las maquinaciones de los diablos se manifiestan a\u00fan por el burbujear de las aguas.<br \/>\n\u00a0 <\/p>\n<p>Fuente: Los Evangelios Ap\u00f3crifos, por Edmundo Gonz\u00e1lez Blanco<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL EVANGELIO DE LA MUERTE DE PILATOS Muerte de Pilatos, el que conden\u00f3 a Jes\u00fas (Mors Pilati) Misi\u00f3n de Volusiano en Jerusal\u00e9n I 1. 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