{"id":3393,"date":"2009-01-27T20:54:52","date_gmt":"2009-01-27T20:54:52","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3393"},"modified":"2009-01-27T20:54:52","modified_gmt":"2009-01-27T20:54:52","slug":"la-hija-de-pedro-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3393","title":{"rendered":"LA HIJA DE PEDRO"},"content":{"rendered":"<p>LA HIJA DE PEDRO<br \/>\n(Fragmento copto berolinense)<\/p>\n<p>128 El primer d\u00eda de la semana, el domingo se reuni\u00f3 mucha gente y llevaron a Pedro una gran multitud de enfermos para que los curara. Pero uno de entre los presentes tuvo el valor de decirle: \u0097Pedro: ante nuestros ojos has hecho que muchos ciegos vean, muchos sordos oigan, que los lisiados anden, y has ayudado a los d\u00e9biles otorg\u00e1ndoles fuerza. \u00bfPor qu\u00e9 motivo no has socorrido a tu hija, doncella, que se ha hecho una bella mujer y que ha cre\u00eddo en el nombre del Se\u00f1or? 129 Uno de sus costados se halla totalmente paralizado y yace tendida en un rinc\u00f3n, impedida. Podemos ver a los que has curado, pero no te has cuidado de tu propia hija. <\/p>\n<p>Mas Pedro sonri\u00f3 y le dijo: \u0097Hijo m\u00edo: Dios solamente sabe por qu\u00e9 raz\u00f3n su cuerpo est\u00e1 enfermo. S\u00e1bete, pues, que \u00c9l no es d\u00e9bil o impotente para otorgar este don a mi hija. <\/p>\n<p>Mas para persuadirlo en su \u00e1nimo y para que los presentes se robustecieran en la fe, 130 mir\u00f3 a su hija y le dijo: \u0097Lev\u00e1ntate de ese lugar sin que nadie te ayude salvo Jes\u00fas s\u00f3lo; camina ya sana, delante de todos \u00e9stos y ven hacia m\u00ed. <\/p>\n<p>Ella se levant\u00f3 y fue hacia \u00e9l. La muchedumbre se alegr\u00f3 por lo que hab\u00eda ocurrido. Pedro les dijo: \u0097Ahora vuestro coraz\u00f3n est\u00e1 convencido de que Dios no es impotente respecto a cualquier cosa que le pidamos. <\/p>\n<p>Entonces se alegraron aun m\u00e1s y alabaron a Dios. Pedro dijo as\u00ed a su hija: \u0097131 Vuelve a tu sitio, si\u00e9ntate y quede de nuevo contigo tu enfermedad, pues esto es \u00fatil para ti y para m\u00ed. <\/p>\n<p>La joven se volvi\u00f3, se sent\u00f3 en su lugar y qued\u00f3 como antes. Toda la muchedumbre se puso a llorar y suplic\u00f3 a Pedro que la (volviera) a curar. Les dijo Pedro: \u0097\u00a1Por la vida del Se\u00f1or, que esto es \u00fatil para ella y para m\u00ed!. Pues en el d\u00eda en el que naci\u00f3 tuve una visi\u00f3n en la que \u00c9l me dec\u00eda: \u00abPedro, hoy ha nacido para ti una gran 132 tentaci\u00f3n. Tu hija causar\u00e1 da\u00f1o a muchas almas si su cuerpo permanece sano\u00bb. Mas yo pensaba que la visi\u00f3n se mofaba de m\u00ed. Cuando la muchacha tuvo diez a\u00f1os, muchos sufrueron esc\u00e1ndalo por su causa. Un gran hacendado, Ptolomeo de nombre, que la hab\u00eda visto ba\u00f1arse a la muchacha y a su madre, envi\u00f3 por ella con la intenci\u00f3n de hacerla su esposa. Pero su madre no quiso. Ptolomeo insisti\u00f3 y no pudo esperar [&#8230;] <\/p>\n<p>(Laguna de un folio; pp. 133-134) <\/p>\n<p>135 [&#8230;] (los siervos) de Ptolomeo trajeron a la muchacha, la dejaron delante de la puerta de la casa y se fueron. Cuando ca\u00edmos en cuenta, su madre y yo bajamos, descubrimos a la muchacha y que todo un costado de su cuerpo, desde los pies a la cabeza, se hab\u00eda quedado paralizado y enjuto. La recogimos y alabamos al Se\u00f1or que hab\u00eda librado a su sierva de esa mancha, de la verg\u00fcenza y de [&#8230;]. \u00c9ste es el motivo por el que la muchacha (ha quedado) as\u00ed hasta el d\u00eda de hoy. <\/p>\n<p>Ahora es conveniente para vosotros que conozc\u00e1is el final de Ptolomeo. 136 Se encerr\u00f3 en s\u00ed mismo y se lamentaba d\u00eda y noche por lo que hab\u00eda ocurrido, y a causa de las muchas l\u00e1grimas que derram\u00f3 qued\u00f3 ciego. Tom\u00f3 la decisi\u00f3n de levantarse y ahorcarse, mas he aqu\u00ed que a la hora nona de aquel d\u00eda, cuando se encontraba solo en su dormitorio, vio una gran luz que iluminaba toda la casa y oy\u00f3 una voz que le dec\u00eda: 137 \u00abPtolomeo: los vasos de Dios no han sido dados para la ruina y la corrupci\u00f3n. Era necesario que t\u00fa, que has cre\u00eddo en m\u00ed, no profanaras a mi doncella, en la que deber\u00edas ver una hermana, pues yo soy para vosotros dos un solo Esp\u00edritu. Lev\u00e1ntate, sin embargo, y vete deprisa a casa de Pedro, el ap\u00f3stol. All\u00ed ver\u00e1s mi gloria, y \u00e9l te aclarar\u00e1 este asunto\u00bb. <\/p>\n<p>Ptolomeo no se descuid\u00f3 un momento, y orden\u00f3 a sus hombres que le 138 mostraran el camino y que lo llevaran hasta m\u00ed. Cuando estuvo en mi presencia cont\u00f3 lo que le hab\u00eda ocurrido por el poder de Jesucristo, nuestro Se\u00f1or. Entonces\u00a0 comenz\u00f3 a ver con los ojos de su cuerpo y de su alma, y muchos pusieron su esperanza en Cristo. \u00c9l les caus\u00f3 un bien procur\u00e1ndoles graciosamente el don de Dios. <\/p>\n<p>Luego muri\u00f3 Ptolomeo; abandon\u00f3 la vida y se fue hacia su Se\u00f1or. 139 Y cuando dispuso su testamento, inscribi\u00f3 en \u00e9l un lote de tierra a nombre de mi hija, ya que por su medio hab\u00eda cre\u00eddo en Dios y obtenido la curaci\u00f3n. Yo, a quien hab\u00eda confiado la administraci\u00f3n, ejecut\u00e9 todo diligentemente. Vend\u00ed el campo [&#8230;] y Dios solo sabe que yo ni mi hija [&#8230;]. Vend\u00ed el campo, y del producto no me he quedado con nada, sino que todo lo he repartido entre los pobres. <\/p>\n<p>S\u00e1bete, pues, \u00a1oh servidor de Jesucristo!, que Dios 140 gobierna a los suyos y prepara a cada uno lo que le es bueno, aunque pensemos que se ha olvidado de nosotros. Ahora, pues, hermanos, hagamos penitencia, vigilemos y oremos, y la bondad de Dios dirigir\u00e1 sus ojos sobre nosotros, mientras por nuestra parte ponemos en ella nuestra esperanza. <\/p>\n<p>Pedro pronunci\u00f3 estas palabras, y alabando el nombre 141 del Se\u00f1or Cristo, distribuy\u00f3 a todos el pan. Cuando lo hubo repartido, se levant\u00f3 y entr\u00f3 en su casa. <\/p>\n<p>Hecho de Pedro.<br \/>\n\u00a0 <\/p>\n<p>Fuente: Textos Gn\u00f3sticos &#8211; Biblioteca Nag Hammadi II, por Antonio Pi\u00f1ero. Editorial Trotta www.trotta.es<\/p>\n<p> Nota: la numeraci\u00f3n corresponde a las p\u00e1ginas del manuscrito <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA HIJA DE PEDRO (Fragmento copto berolinense) 128 El primer d\u00eda de la semana, el domingo se reuni\u00f3 mucha gente y llevaron a Pedro una gran multitud de enfermos para que los curara. 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