{"id":3384,"date":"2009-01-27T20:45:35","date_gmt":"2009-01-27T20:45:35","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3384"},"modified":"2009-01-27T20:45:35","modified_gmt":"2009-01-27T20:45:35","slug":"historia-eclesi\u00c1stica-eusebio-de-cesarea-libro-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3384","title":{"rendered":"HISTORIA ECLESI\u00c1STICA Eusebio de Cesarea  Libro 3"},"content":{"rendered":"<p>HISTORIA ECLESI\u00c1STICA<br \/>\nEusebio de Cesarea <\/p>\n<p>Libro 3 <\/p>\n<p>Lugares en los que los ap\u00f3stoles predicaron a Cristo<\/p>\n<p>I 1. As\u00ed, pues, se hallaban los jud\u00edos cuando los santos ap\u00f3stoles de nuestro Salvador y los disc\u00edpulos fueron esparcidos por toda la tierra. Tom\u00e1s, seg\u00fan sostiene la tradici\u00f3n, recibi\u00f3 Partia; Andr\u00e9s, Escitia, y Juan, Asia, y all\u00ed vivi\u00f3 hasta morir en \u00c9feso. <\/p>\n<p>2. Pedro parece que predic\u00f3 en el Ponto, en Galacia, en Bitinia, en Capadocia y en Asia a los jud\u00edos en la dispersi\u00f3n y, finalmente, cuando lleg\u00f3 a Roma, fue crucificado invertido, como \u00e9l mismo hab\u00eda cre\u00eddo conveniente padecer. <\/p>\n<p>3. \u00bfQu\u00e9 diremos de Pablo, el cual, partiendo de Jerusal\u00e9n y hasta el Il\u00edrico, llev\u00f3 a t\u00e9rmino el evangelio de Cristo y al final fue martirizado en Roma durante el reinado de Ner\u00f3n? Estos detalles los cuenta Or\u00edgenes literalmente en el tomo III de sus Comentarios al G\u00e9nesis. <\/p>\n<p>Qui\u00e9n fue el primero en dirigir la iglesia de Roma<\/p>\n<p>II 1.Lino fue el primero en ser elegido para el episcopado de la iglesia de Roma despu\u00e9s del martirio de Pablo y de Pedro. Esto lo recuerda Pablo al escribir a Timoteo desde Roma, en la salutaci\u00f3n al final de la esp\u00edstola. <\/p>\n<p>Acerca de las ep\u00edstolas de los ap\u00f3stoles<\/p>\n<p>III 1. S\u00f3lo se reconoce una Ep\u00edstola de Pedro. \u00c9sta la usaban los antiguos ancianos como irrefutable en sus propias obras, pero la que llaman Segunda Ep\u00edstola no ha sido aceptada como testamentaria. No obstante, ya que muchos la han considerado \u00fatil, ha sido respetada junto con las otras Escrituras. <\/p>\n<p>2. Referente a los Hechos que llevan su nombre, al Evangelio llamado con su nombre, a la predicaci\u00f3n que dice ser suya y al escrito que llaman Apocalipsis, nos consta que no aparece en absoluto en los escritos apost\u00f3licos, porque ning\u00fan escritor eclesi\u00e1stico, antiguo o contempor\u00e1neo, se ha servido jam\u00e1s de testimonios procedentes de ellos. <\/p>\n<p>3. M\u00e1s adelante en esta historia har\u00e9 a prop\u00f3sito que, con las sucesiones, se muestren tambi\u00e9n los escritos eclesi\u00e1sticos que en cada \u00e9poca utilizaron los libros que se han discutido, cu\u00e1les usaron y qu\u00e9 dicen con relaci\u00f3n a los libros testamentarios admitidos y acerca de los que no lo son. <\/p>\n<p>4. No obstante, las obras que se llaman de Pedro, de las que s\u00f3lo una ep\u00edstola se conoce como aut\u00e9ntica y admitida entre los antiguos ancianos, son las ya mencionadas. <\/p>\n<p>5. Pero las catorce Ep\u00edstolas son claras y evidentemente de Pablo, aunque no ser\u00eda justo olvidar que algunos no han aceptado la Ep\u00edstola a los Hebreos arguyendo que la iglesia de Roma niega que sea de Pablo. En el momento conveniente explicar\u00e9 lo que comentaron acerca de esta ep\u00edstola los autores anteriores a nosotros. De ning\u00fan modo he recibido entre los discutidos a los Hechos que dicen ser de \u00e9l. <\/p>\n<p>6. Ya que el mismo ap\u00f3stol, en su salutaci\u00f3n final de la Ep\u00edstola a los Romanos, hace menci\u00f3n, junto con otros, de Hermas (de quien, seg\u00fan dicen, es el libro del Pastor),es preciso ser consciente de que mientras unos lo rechazan y por su causa no lo incluye entre los aceptados, otros lo han considerado en extremo necesario, muy especialmente para aquellos que necesitan una introducci\u00f3n inicial. Por ello, nos consta que se ha utilizado p\u00fablicamente en las iglesias y entendemos que ya lo usaron los m\u00e1s antiguos escritores. <\/p>\n<p>7. Todo esto sea suficiente a modo de exposici\u00f3n de las Escrituras de Dios indiscutidas de las que no todos aceptan. <\/p>\n<p>Acerca de la primera sucesi\u00f3n apost\u00f3lica<\/p>\n<p>IV 1. Ciertamente, que Pablo predic\u00f3 a los gentiles y estableci\u00f3 los fundamentos de las iglesias, desde Jerusal\u00e9n avanzando hasta el Il\u00edrico, es evidente por sus propias palabras y por lo que relata Lucas en los Hechos. <\/p>\n<p>2. De lo que dice Pedro en su Ep\u00edstola (la que ya mencionamos y que es aceptada) que escribe a los hebreos de la dispersi\u00f3n en el Ponto, en Galacia, en Capadocia, en Asia y en Bitinia, se aprecia con plena certidumbre en qu\u00e9 regiones predic\u00f3 \u00e9l mismo a Cristo y dio a conocer la Palabra del Nuevo Testamento a los de la circuncisi\u00f3n. <\/p>\n<p>3. Pero no es f\u00e1cil dar el n\u00famero y el nombre de los convertidos en hombres esforzados y sinceros que fueron estimados como capacitados para apacentar las iglesias que fundaron los ap\u00f3stoles, si no es por lo que se recoge de las palabras de Pablo. <\/p>\n<p>4. De hecho hubo much\u00edsimos colaboradores suyos y, como \u00e9l mismo los llama, compa\u00f1eros de milicia. A los m\u00e1s de ellos los tiene por dignos de recuerdos indestructibles, incluyendo extensamente su testimonio en su propia Ep\u00edstola; y, adem\u00e1s, tambi\u00e9n Lucas en los Hechos enumera los disc\u00edpulos de Pablo, indicando su nombre. <\/p>\n<p>5. As\u00ed pues, explica que Timoteo fue el primer escogido para el episcopado de la religi\u00f3n en \u00c9feso, y que Tito lo fue en las iglesias de Creta. <\/p>\n<p>6. Lucas, procedente de una familia de Antioqu\u00eda, y siendo m\u00e9dico, acompa\u00f1\u00f3 a Pablo la mayor parte del tiempo. No obstante, su contacto con los restantes ap\u00f3stoles no fue accidental; de ellos asimil\u00f3 la terap\u00e9utica de las almas, de la que nos ha transmitido algunas muestras en los libros divinamente inspirados: en el Evangelio, del cual da testimonio que lo compuso de acuerdo con lo que le entregaron los que desde el principio presenciaron los hechos y se convirtieron en servidores de la Palabra, y a todos ellos dice que sigui\u00f3 atentamente desde el primer momento; y en los Hechos de los Ap\u00f3stoles, que redact\u00f3, ya no siguiendo de o\u00eddas, sino con los detalles que recogi\u00f3 con sus propios ojos. <\/p>\n<p>7. Adem\u00e1s, se dice que habitualmente Pablo mencionaba este Evangelio como si fuera suyo propio cada vez que escrib\u00eda: \u00abconforme a mi Evangelio\u00bb. <\/p>\n<p>8. De los dem\u00e1s seguidores de Pablo, hay testimonios de que Crescente fue enviado por \u00e9l a las Galias, y Lino, el que menciona que est\u00e1 con \u00e9l en Roma en la Segunda Ep\u00edstola a Timoteo, vimos claramente que fue el primero en recibir el episcopado de la iglesia en Roma despu\u00e9s de Pedro. <\/p>\n<p>9. Pero Pablo tambi\u00e9n da testimonio de que Clemente (el cual, a su vez, fue establecido tercer obispo de la iglesia de Roma) fue su colaborador y compa\u00f1ero de combate. <\/p>\n<p>10. A todo esto cabe a\u00f1adir aquel areopagita llamado Dionisio, del cual Lucas escribi\u00f3 en los Hechos, que fue el primer creyente despu\u00e9s del discurso de Pablo a los atenienses en el Are\u00f3pago. Adem\u00e1s, otro antiguo Dionisio, pastor de la regi\u00f3n de Corinto, dice que este areopagita fue el primer obispo de Atenas. <\/p>\n<p>11. Ahora bien, ya iremos mencionando a su tiempo todo lo concerniente a la sucesi\u00f3n de los ap\u00f3stoles seg\u00fan avancemos en el camino. Ahora sigamos el curso de la narraci\u00f3n. <\/p>\n<p>Acerca de los \u00faltimos tormentos de los jud\u00edos despu\u00e9s de Cristo<\/p>\n<p>V 1. Tras ostentar Ner\u00f3n el poder durante trece a\u00f1os, y habiendo tenido lugar los reinados de Galba y de Ot\u00f3n en el espacio de un a\u00f1o y seis meses, Vespasiano, que hab\u00eda sido notable en los ataques a los jud\u00edos, fue designado emperador en Judea una vez que se le nombr\u00f3 p\u00fablicamente como jefe supremo del ej\u00e9rcito que le hab\u00eda acompa\u00f1ado a aquel lugar. Inmediatamente sali\u00f3 para Roma y confi\u00f3 la guerra contra los jud\u00edos en manos de su hijo Tito. <\/p>\n<p>2. Ahora bien, los jud\u00edos, despu\u00e9s de la ascensi\u00f3n de nuestro Salvador, culminaron su crimen contra \u00e9l con la concepci\u00f3n de innumerables maquinaciones contra sus ap\u00f3stoles. El primero fue Esteban, al cual aniquilaron con piedras; luego Jacobo, hijo de Zebedeo y hermano de Juan, que fue decapitado; y finalmente Jacobo, el que fue escogido en primer lugar para el trono episcopal de Jerusal\u00e9n, despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n de nuestro Salvador, y que muri\u00f3 del modo mencionado. Todos los dem\u00e1s ap\u00f3stoles fueron amenazados de muerte con innumerables maquinaciones, y fueron expulsados de Judea y se dirigieron a todas las naciones para la ense\u00f1anza del mensaje con el poder de Cristo, que les hab\u00eda dicho: \u00abId, y haced disc\u00edpulos a todas las naciones\u00bb. <\/p>\n<p>3. Adem\u00e1s de \u00e9stos, tambi\u00e9n el pueblo de la iglesia de Jerusal\u00e9n recibi\u00f3 el mandato de cambiar de ciudad antes de la guerra y de vivir en otra ciudad de Perea (la que llaman Pella), por un cr\u00e1culo transmitido por revelaci\u00f3n a los notables de aquel lugar. As\u00ed pues, habiendo emigrado a ella desde Jerusal\u00e9n los que cre\u00edan en Cristo, como si los hombres santos hubiesen dejado enteramente la metr\u00f3poli real de los jud\u00edos y toda Judea, la justicia de Dios vino sobre los jud\u00edos por el ultraje al que sometieron a Cristo y a sus ap\u00f3stoles, e hizo desaparecer totalmente de entre los hombres aquella generaci\u00f3n imp\u00eda. <\/p>\n<p>4. En los relatos que escribi\u00f3 Josefo se describen con toda exactitud los males que en ese momento sobrevinieron a todo el pueblo jud\u00edo en todo lugar; c\u00f3mo principalmente los habitantes de Judea fueron agobiados hasta el extremo de las desgracias; cu\u00e1ntos miles de j\u00f3venes y de mujeres, juntamente con sus ni\u00f1os, cayeron a espada, por hambre y por muchos otros tipos de muerte; cu\u00e1ntos y cu\u00e1les ciudades de Judea fueron sitiadas; cu\u00e1n grandes desgracias, y m\u00e1s que desgracias, presenciaron los que fueron en su huida a Jerusal\u00e9n, ya que era la metr\u00f3poli m\u00e1s fuerte; el desarrolllo de la guerra y lo que tuvo lugar en ella en cada momento; y, finalmente, c\u00f3mo la abominaci\u00f3n desoladora que proclamaron los profetas se asent\u00f3 en el mismo templo de Dios, en gran manera notable antiguamente; y entonces sufri\u00f3 todo tipo de destrucci\u00f3n hasta su desaparici\u00f3n final por el fuego. <\/p>\n<p>5. Merece la pena se\u00f1alar que el mismo autor afinuia que los que, procedentes de toda Judea, se api\u00f1aron en los d\u00edas de la fiesta de la Pascua, en Jerusal\u00e9n, como en una prisi\u00f3n, usando sus propias palabras, fueron alrededor de tres millones. <\/p>\n<p>6. Era preciso, pues, en los mismos d\u00edas en los que hab\u00edan llevados cabo la Pasi\u00f3n del Cristo de Dios, bienhechor y Salvador de todos, que, como encerrados en una prisi\u00f3n, recibieran el azote que les daba alcance viniendo de la justicia Divina. <\/p>\n<p>7. As\u00ed pues, dejando aparte los acontecimientos que les sobrevinieron y cu\u00e1ntas veces fueron entregados a espada o de diversos modos, s\u00f3lo me ha parecido oportuno mostrar las desgracias originadas por el hombre, a fin de que los que obtengan este escrito vean, parcialmente, c\u00f3mo les daba alcance al poco tiempo el castigo procedente de Dios por causa de su crimen cometido en contra del Cristo de Dios. <\/p>\n<p>Acerca del hambre que angusti\u00f3 a los jud\u00edos<\/p>\n<p>VI 1. Toma, pues, entre tus manos el libro V de de las Guerras de los jud\u00edos de Josefo y lee la tragedia que sucedi\u00f3 entonces: \u00abPara los ricos, quedarse significaba la perdici\u00f3n, pues con la excusa de deserci\u00f3n mataban a cualquiera por causa de sus bienes. Con el hambre crec\u00eda tambi\u00e9n la demencia de los rebeldes y cada d\u00eda ambas se enardec\u00edan terriblemente. <\/p>\n<p>2. \u00bbEl trigo no era visible en lugar alguno, pero ellos se lanzaban dentro de las casas y las registraban. Cuando lo encontraban los maltrataban por haber negado, pero si no lo hallaban, los atormentaban por haberlo escondido con tanta precauci\u00f3n. La evidencia de tener o no tener eran los cuerpos de los desafortunados: los que todav\u00eda se manten\u00edan en pie daban la impresi\u00f3n de poseer gran cantidad de alimentos; sin embargo, los que ya estaban consumidos, los dejaban, pues cre\u00edan que no era l\u00f3gico matar a los que estaban a punto de morirse de necesidad. <\/p>\n<p>3. \u00bbMuchos cambiaban furtivamente sus posesiones por una medida de trigo, los m\u00e1s ricos; o de cebada, los m\u00e1s pobres. Luego, encerr\u00e1ndose en lo m\u00e1s recondito de sus casas, y debido al escozor de la necesidad, algunos com\u00edan el grano crudo y otros lo coc\u00edan a medida que lo requer\u00eda la necesidad y el temor. Tampoco se pon\u00eda la mesa. <\/p>\n<p>4. \u00bbPues sacando del fuego los alimentos a\u00fan crudos, se los tragaban. La comida era miserable ala visi\u00f3n conmovedora; los m\u00e1s fuertes abusando, los m\u00e1s d\u00e9biles quej\u00e1ndose. <\/p>\n<p>5. \u00bbEl hambre supera todo sufrimiento, pero nada destruye tanto como el honor, pues aquello que de otro modo se aceptar\u00eda como digno de consideraci\u00f3n, en esta situaci\u00f3n se menosprecia. Las mujeres por ejemplo, quitaban la comida de la boca de sus maridos, los hijos de la de los pobres, y lo m\u00e1s deplorable, las madres de Las de sus ni\u00f1itos, y a pesar de que los seres m\u00e1s queridos se iban acabando entre sus manos, ning\u00fan tropiezo exist\u00eda para llevar las \u00faltimas gotas de vida. <\/p>\n<p>6. \u00bbY aunque com\u00edan de este modo, no pasaban desapercibidos y los rebeldes en todo lugar se cansaban sobre estas presas. En el momento que observaban una casa cerrada, era indicio de que los que se hallaban en el interior estaban provistos de alimentos, y en seguida, carg\u00e1ndose las puertas, arremet\u00edan hacia dentro, y \u00fanicamente les quedaba aferrarse a las gargantas para sacarles el bocado. <\/p>\n<p>7. \u00bbAzotaban a los ancianos que reten\u00edan los alimentos, y a las mujeres que ocultaban entre sus manos lo que les quedaba, les arrancaban la cabellera. No exist\u00eda la compasi\u00f3n ni para los ancianos ni para los ni\u00f1os, sino que, alzando a los ni\u00f1os que no soltaban su bocado, los lanzaban contra el suelo. Pero aun eran mas inhumanos con aquellos que anticipaban su llegada y se hab\u00edan tragado lo que ellos les iban a arrebatar, pues se consideraban agraviados. <\/p>\n<p>8. \u00bbIdeaban terribles m\u00e9todos de tortura para encontrar los alimentos. Cerraban la uretra de los desafortunados con granos de legumbres y les atravesaban el recto con palos afilados. Se sufr\u00edan tormentos aterradores para el o\u00eddo simplemente hasta conseguir la confesi\u00f3n de un solo pan o para revelar un solo pu\u00f1ado de harina. <\/p>\n<p>9. \u00bbPero los torturadores no sufr\u00edan el hambre (pues su crueldad ser\u00eda menor si se encontraban en necesidad), porque practicando su demencia iban procur\u00e1ndose de antemano provisiones para los d\u00edas que ten\u00edan que llegar. <\/p>\n<p>10. \u00bbIban al encuentro de los que durante la noche sal\u00edan arrastr\u00e1ndose hasta la avanzada romana para reunir legumbres silvestres y hierbas. Y cuando ya cre\u00edan que hab\u00edan burlado a los enemigos, entonces les arrebataban lo que llevaban, y por mucho que suplicaran invocando por el sagrado nombre de Dios para que les dieran alguna porci\u00f3n de lo que hab\u00edan tra\u00eddo, estando en tan grande peligro, ni as\u00ed se lo daban, y pod\u00edan contentarse si no parec\u00edan adem\u00e1s de ser despojados\u00bb. <\/p>\n<p>11. Adem\u00e1s de otros detalles, a\u00f1ade lo siguiente: \u00abA los jud\u00edos les truncaron, junto con las salidas, toda esperanza de salvaci\u00f3n, y el hambre, descendiendo por cada casa y en cada familia, consum\u00eda al pueblo. Las estancias se llenaban de mujeres y de ni\u00f1os de pecho que hab\u00edan perecido, y los callejones de ancianos muertos. <\/p>\n<p>12. \u00bbLos ni\u00f1os y los j\u00f3venes, hinchados como sombras, pasaban por las plazas y ca\u00edan donde les sobreven\u00eda el dolor. Los enfermos eran incapaces de sepultar a sus familiares, y los que pod\u00edan se negaban por la gran cantidad de cad\u00e1veres y su propio destino dudoso. Muchos, pues, ca\u00edan sin vida al lado de los que acababan de enterrar, mientras que otros muchos se dirig\u00edan a sus sepulcros antes que la necesidad lo prescribiera. <\/p>\n<p>13. \u00bbEn todas estas desgracias no hab\u00eda canto f\u00fanebre ni lamento. En su lugar, el hambre censuraba al sufrimiento, y los que mor\u00edan observaban con ojos secos a los que les hab\u00edan precedido en la muerte. Un profundo silencio y una noche colmada de muerte encerraba la ciudad. <\/p>\n<p>14. \u00bbPero lo m\u00e1s terrible eran los ladrones. Pues, entrando en las casas, a modo de saqueadores de tumbas, despojaban a los cad\u00e1veres y, tras retirar las cubiertas de los cuerpos, sal\u00edan ri\u00e9ndose. Tambi\u00e9n probaban el filo de sus espadas con los cad\u00e1veres y, con su prueba del hierro, atravesaron a algunos que, aunque hab\u00edan ca\u00eddo, estaban vivos. <\/p>\n<p>\u00bbNo obstante, si alguien les suplicaba que hicieran uso de sus espadas y de su fuerza en \u00e9l, lo abandonaban al hambre, ignor\u00e1ndole. Y todos los que expiraban fijaban su mirada en el templo dejando vivos a los rebeldes. <\/p>\n<p>15. \u00bbLos propios rebeldes primero ordenaban sepultar a los muertos, a cargo del tesoro p\u00fablico, porque no aguantaban el hedor. Pero, posteriormente, cuando ya no se daba abasto, los lanzaban por encima de las murallas a los precipicios. Tito, cuando los vio llenos de cad\u00e1veres y el espeso l\u00edquido que flu\u00eda de los cuerpos en putrefacci\u00f3n, se lament\u00f3, y alzadas sus manos tom\u00f3 a Dios por testigo de que no era obra suya.\u00bb <\/p>\n<p>16. Al cabo de otras cosas acaba diciendo: \u00abNo podr\u00eda retenerme de mencionar lo que me indican mis sentimientos. Es mi opini\u00f3n que si los romanos se hubieran retardado en su ataque contra los ofensores, una sima hubiera abatido la ciudad, o hubiera sido inundada, o los rayos de Sodoma le hubieran dado alcance, porque esa generaci\u00f3n era mucho m\u00e1s imp\u00eda de lo que fueron los que llevaron estos castigos. De este modo, por causa de la demencia de ellos, todo el pueblo pereci\u00f3 con ellos.\u00bb <\/p>\n<p>17. En el libro VI tambi\u00e9n escribe como sigue: \u00abDe los que murieron por el hambre en la ciudad el n\u00famero era ilimitado, y los sufrimientos que tuvieron lugar, indescriptibles. En toda casa, si en alg\u00fan lugar se vislumbraba una mera sombra de comida, se entablaba una guerra y llegaban a las manos los que m\u00e1s se quer\u00edan, con el fin de arrancarse el misersable recurso de vida. La necesidad no ten\u00eda confianza ni siquiera en los moribundos. <\/p>\n<p>18. \u00bbLos ladrones inspeccionaban tambi\u00e9n a los que estaban por morirse, por si se diera el caso de que manten\u00edan alg\u00fan alimento escondido entre los pliegues de su vestido pretendiendo estar muertos. Algunos, boquiabiertos por la falta de alimento, semejantes a perros rabiosos, iban tropezando y, desencajados, arremet\u00edan contra las puertas a modo de borrachos y, en su debilidad, penetraban en las mismas casas dos y hasta tres veces en una hora. <\/p>\n<p>19. \u00bbPor la indigencia se pon\u00edan cualquier cosa en la boca, y si lograban reunir algo indigno, incluso para los animales irracionales m\u00e1s inmundos, se lo llevaban para com\u00e9rselo. De este modo, al final ya no se reten\u00edan ante sus cinturones ni zapatos, y sacando las pieles de sus escudos, las devoraban. Algunos se alimentaban tambi\u00e9n con pedazos de hierba vieja, mientras que otros, recogiendo fibras de plantas, vend\u00edan una \u00ednfima parte por cuatro dracmas \u00e1ticos. <\/p>\n<p>20. \u00bb \u00bfY qu\u00e9 diremos de la desverg\u00fcenza de la gente desalentada por el hambre? Porque estoy a punto de poner de manifiesto unos actos que no se hallan registrados ni entre los griegos ni entre los b\u00e1rbaros, escalofriantes para contarlos e incre\u00edbles para escucharlos. Por mi parte, para que no considerasen que estoy inventando para el futuro, con mucho gusto ignorar\u00eda tal desgracia si no se diera el caso de que dispongo de innumerables testigos contempor\u00e1neos. Y, por otro lado, conceder\u00eda a mi patria un favor est\u00e9ril si dejara en silencio sus sufrimientos reales. <\/p>\n<p>21. \u00bbAs\u00ed pues, una mujer residente en el otro lado del Jord\u00e1n, de nombre Mar\u00eda, hija de Eleazar, de la aldea de Batezor (que quiere decir \u00abcasa de Hisopo\u00bb), distinguida por su familia y su riqueza, se refugi\u00f3 en Jerusal\u00e9n con la restante multitud y con ellos sufr\u00eda el asedio. <\/p>\n<p>22. \u00bbLos tiranos le robaron todas las otras posesiones que ella hab\u00eda aprovisionado y transportado desde Perea hasta la ciudad. El resto de sus bienes y algo de comida que vieron los hombres armados que entraba cada d\u00eda, se lo fueron quitando. La indignaci\u00f3n de aquella mujer era terrible, y a menudo vituperaba y maldec\u00eda a los bandidos con el \u00fanico resultado de excitarlos contra su persona. <\/p>\n<p>23. \u00bbY como fuere que nadie la mataba (exasperados o compadecidos), y fatigada de buscar alimentos para otros, pues de todos modos ya era imposible buscar, oprimi\u00e9ndole el hambre las entra\u00f1as y la m\u00e9dula y m\u00e1s enfurecida que hambrienta, se hizo de la ira y de la necesidad como consejeros, apresur\u00f3 contra la naturaleza y, agarrando a su hijo de pecho, dijo: <\/p>\n<p>24. \u00bb&#8221;\u00a1Desventurada criatura! En la guerra, en el hambre y en la revuelta, \u00bfpara qui\u00e9n te cuidar\u00e9? Si llegamos a parar vivos en las manos de los romanos, la esclavitud. Pero el hambre llega antes que la esclavitud y los rebeldes son m\u00e1s terribles que ambas opciones. \u00a1Venga, pues! S\u00e9 mi alimento, la maldici\u00f3n de los rebeldes y un mito para el mundo; \u00a1lo \u00fanico que faltaba a la desgracia de los jud\u00edos!&#8221; <\/p>\n<p>25. \u00bbMientras dec\u00eda esto mat\u00f3 a su hijo. Luego lo as\u00f3 y se comi\u00f3 una mitad, pero el resto lo ocult\u00f3. Al punto acudieron los rebeldes y notaron el hedor del malvado sacrificio, la amenazaron con degollarla inmediatamente sino les indicaba lo que hab\u00eda preparado. Ella, respondi\u00e9ndoles que para ellos guardaba una bella porci\u00f3n, les descubri\u00f3 lo que hab\u00eda quedado de su hijo. <\/p>\n<p>26. \u00bbUn escalofr\u00edo y un gran estupor se apoder\u00f3 de ellos en aquel mismo momento y se quedaron clavados ante aquella visi\u00f3n. Pero ella les dijo: &#8220;Es mi hijo, mi obra. Comed, pues yo tambi\u00e9n me he alimentado. No se\u00e1is m\u00e1s d\u00e9biles que una mujer ni m\u00e1s compasivos que una madre. Pero si vosotros sois piadosos y no acept\u00e1is mi sacrificio, yo ya com\u00ed en vuestro lugar, el resto quede tambi\u00e9n para m\u00ed.&#8221; <\/p>\n<p>27. \u00bbDespu\u00e9s de estos acontecimientos, ellos salieron temblando; fue la \u00fanica vez que tuvieron miedo y que, de mala gana, dejaron para la madre semejante alimento. Inmediatamente, la ciudad fue llena de repugnancia y cada cual se estremec\u00eda cuando se imaginaban como suyo aquel crimen. <\/p>\n<p>28. \u00bbLos hambrientos ten\u00edan deseo de morirse y celebraban a los que se hab\u00edan anticipado en la muerte, antes de o\u00edr y presenciar tan grandes males.\u00bb <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HISTORIA ECLESI\u00c1STICA Eusebio de Cesarea Libro 3 Lugares en los que los ap\u00f3stoles predicaron a Cristo I 1. As\u00ed, pues, se hallaban los jud\u00edos cuando los santos ap\u00f3stoles de nuestro Salvador y los disc\u00edpulos fueron esparcidos por toda la tierra. Tom\u00e1s, seg\u00fan sostiene la tradici\u00f3n, recibi\u00f3 Partia; Andr\u00e9s, Escitia, y Juan, Asia, y all\u00ed vivi\u00f3 hasta morir en \u00c9feso. 2.<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[169],"tags":[],"class_list":["post-3384","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-canon-y-escritos-afines"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3384","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3384"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3384\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3384"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3384"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3384"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}