{"id":3382,"date":"2009-01-27T20:41:22","date_gmt":"2009-01-27T20:41:22","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3382"},"modified":"2009-01-27T20:41:22","modified_gmt":"2009-01-27T20:41:22","slug":"historia-eclesi\u00c1stica-eusebio-de-cesarea-libro-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3382","title":{"rendered":"HISTORIA ECLESI\u00c1STICA Eusebio de Cesarea  Libro 1"},"content":{"rendered":"<p>HISTORIA ECLESI\u00c1STICA <\/p>\n<p>HISTORIA ECLESI\u00c1STICA<br \/>\nEusebio de Cesarea <\/p>\n<p>Libro 1 <\/p>\n<p>Fundamento de la promesa<\/p>\n<p>I 1. Me he propuesto redactar las sucesiones de los santos ap\u00f3stoles desde nuestro Salvador hasta nuestros d\u00edas; cu\u00e1ntos y cu\u00e1n grandes fueron los acontecimientos que tuvieron lugar seg\u00fan la historia de la Iglesia y qui\u00e9nes fueron distinguidos en su gobierno y direcci\u00f3n en las comunidades m\u00e1s notables, incluyendo tambi\u00e9n aquellos que, en cada generaci\u00f3n, fueron embajadores de la Palabra de Dios, ya sea por medio de la escritura o sin ella, y los que, impulsados por el deseo de innovaci\u00f3n hasta el error, se han anunciado promotores del falsamente llamado conocimiento, devorando as\u00ed el reba\u00f1o de Cristo como lobos rapaces. <\/p>\n<p>2. A\u00f1adir\u00e9 a todo esto los incidentes que sobrevinieron a todo el pueblo jud\u00edo desde el momento de su complot contra nuestro Salvador, y tambi\u00e9n el n\u00famero; el modo y el tiempo de los paganos que lucharon contra la palabra divina y la grandeza de los que en su tiempo atravesaron, por ella, la prueba de sangre y tortura; se\u00f1alando adem\u00e1s los martirios de nuestro tiempo y el auxilio benigno y favorable para con todos de nuestro Salvador. Dar\u00e9 comienzo a esta obra partiendo de la dispensaci\u00f3n de nuestro Salvador y Se\u00f1or Jes\u00fas, el Cristo de Dios. <\/p>\n<p>3. Por lo cual la obra requiere la indulgencia de lectores ben\u00e9volos para conmigo, pues confieso que presentar la obra perfecta y completa se halla m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fuerzas, ya que hasta el momento presente somos los primeros en entrar en esta labor como intentando seguir un sendero desierto y sin hollar. As\u00ed pues, pedimos a Dios su direcci\u00f3n y la ayuda del poder del Se\u00f1or, pues no hemos logrado encontrar ninguna huella de hombres que nos hayan precedido en este sendero, a no ser por las peque\u00f1as indicaciones que de modos diversos nos han dejado algunos relatos parciales de los tiempos pasados alzando sus voces desde lejos a modo de una antorcha desde lo alto de un punto lejano clamando y exhort\u00e1ndonos, desde una torre, c\u00f3mo nos es necesario caminar y dirigir la senda de la palabra sin error ni peligro. <\/p>\n<p>4. Nosotros, habiendo recogido de estos testimonios todo lo que consideramos \u00fatil para la presente obra, y como si lami\u00e9ramos de prados espirituales los dichos apropiados de los antiguos escritores, intentaremos conferirle forma hist\u00f3rica, content\u00e1ndonos al recobrar, si no todas, por lo menos las m\u00e1s notables de las sucesiones de los ap\u00f3stoles de nuestro Salvador, las que todav\u00eda se recuerdan en la iglesias m\u00e1s insignes. <\/p>\n<p>5. Considero que es absolutamente necesario que trabaje en esta obra, pues no conozco ning\u00fan escritor eclesi\u00e1stico que se haya preocupado en escribir acerca de este tema. As\u00ed pues, conf\u00edo en que se mostrar\u00e1 sumamente beneficiosa para aquellos que tienen empe\u00f1o en adquirir conocimientos hist\u00f3ricos. <\/p>\n<p>6. Ya narr\u00e9 brevemente todas estas cosas en los C\u00e1nones Cronol\u00f3gicos que redact\u00e9, pero sin embargo he resuelto componer esta obra, mucho m\u00e1s completa. <\/p>\n<p>7. Tal como ya mencion\u00e9, empezar\u00e9 con la dispensaci\u00f3n y la divinidad de Cristo, que superan la capacidad humana. <\/p>\n<p>8. Pues quien pretenda redactar los or\u00edgenes de la historia eclesi\u00e1stica ser\u00e1 necesario que empiece rigurosamente con la primera dispensaci\u00f3n de Cristo mismo (ya que de \u00c9l tenemos el honor de recibir el nombre), que es m\u00e1s divino de lo que a muchos parece. <\/p>\n<p>Resumen de los aspectos principales de la preexistencia y de la divinidad de nuestro Salvador y Se\u00f1or, el Cristo de Dios<\/p>\n<p>II 1.La naturaleza de Cristo es doble: una es como la Cabeza del Cuerpo (por la que le reconocemos Dios); la otra es comparable a los pies (la que tom\u00f3 forma de hombre con las mismas pasiones que nosotros para nuestra salvaci\u00f3n). Por ello nuestra declaraci\u00f3n de lo siguiente ser\u00e1 completa si tomamos como punto de partida lo principal y lo m\u00e1s prominente de toda su historia. As\u00ed tambi\u00e9n quedar\u00e1 demostrada la antig\u00fcedad, juntamente con el car\u00e1cter divino de los cristianos, ante los que suponen que son recientes y extra\u00f1os, que no salieron a luz antes de ayer. <\/p>\n<p>2. Ning\u00fan tratado ser\u00eda suficiente para exponer el linaje, la dignidad, la esencia y la naturaleza de Cristo; por esto el Esp\u00edritu divino dice en su profec\u00eda: \u00abSu generaci\u00f3n, \u00bfqui\u00e9n la contar\u00e1?\u00bb Porque nadie conoci\u00f3 al Padre, sino el Hijo, ni nunca nadie conoci\u00f3 al Hijo debidamente, sino solamente el Padre que lo engendr\u00f3. <\/p>\n<p>3. \u00bfQui\u00e9n, excepto el Padre, hubiera sido capaz de considerar con pureza la luz previa al mundo, la sabidur\u00eda inteligente y real antes de los siglos, el Verbo vivo que es Dios y se encuentra desde el principio con el Padre, el primero y \u00fanico Hijo de Dios, anterior a toda creaci\u00f3n y producci\u00f3n de todas las cosas tanto visibles como invisibles, el capit\u00e1n del ej\u00e9rcito espiritual e inmortal del cielo, el \u00e1ngel consejero, el servidor del Padre en su plan inefable, el hacedor de todas las cosas con el Padre, la causa segunda del universo despu\u00e9s del Padre, el verdadero y unig\u00e9nito hijo de Dios, el Se\u00f1or, el Dios y el Rey de toda criatura, que ha recibido del Padre la soberan\u00eda, la supremac\u00eda, la propia divinidad, el poder y el honor? Porque acerca de su divinidad en las Escrituras leemos: \u00abEn el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por \u00c9l fueron hechas, y sin \u00c9l nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.\u00bb <\/p>\n<p>4. Tambi\u00e9n dice esto el gran Mois\u00e9s, siendo el profeta m\u00e1s antiguo, cuando esboza, por el Esp\u00edritu divino, la formaci\u00f3n y la ordenaci\u00f3n del universo: El creador y hacedor de todas las cosas permiti\u00f3 \u00fanicamente al Verbo, divino y primog\u00e9nito, formar las criaturas inferiores. Y comenta con \u00c9l acerca de la creaci\u00f3n del hombre: \u00abEntonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza\u00bb. <\/p>\n<p>5. Otro profeta refuerza esta afirmaci\u00f3n hablando de Dios en sus himnos del modo siguiente: \u00abPorque \u00c9l dijo, y fue hecho; \u00c9l mand\u00f3, y fue creado.\u00bbPor un lado presenta al Padre y creador como soberano universal, actuando como esp\u00edritu real, y por otro lado, al Verbo divino (el mismo que nos ha sido anunciado) como segundo despu\u00e9s de \u00c9l, realizando las \u00f3rdenes del Padre. <\/p>\n<p>6. Y ya desde el principio de la creaci\u00f3n del hombre lo reconocieron, al verlo con los ojos puros de su mente, todos los que se dice que destacaron en la justicia y la excelencia de la piedad: los seguidores del gran siervo Mois\u00e9s. Abraham, el primero antes de \u00e9l, sus hijos y todos aquellos que posteriormente demostraron ser justos y profetas. Los cuales le rindieron la veneraci\u00f3n debida al Hijo de Dios. <\/p>\n<p>7. Asimismo \u00c9l, no olvidando en modo alguno la piedad al Padre, vino a ser, para todos los hombres, maestro del conocimiento del Padre. As\u00ed pues, se menciona que el Se\u00f1or Dios fue visto semejante a un hombre com\u00fan por Abraham, que estaba sentado junto a la encina de Mambre. Pero Abraham, a pesar de verlo con sus ojos como un hombre, ech\u00e1ndose inmediatamente a sus pies le adora como a Dios, le suplica como al Se\u00f1or, y manifiesta que no desconoce su personalidad, ya que menciona sus propias palabras: \u00abEl juez de toda la tierra, \u00bfno ha de hacer lo que es justo?\u00bb <\/p>\n<p>8. Por lo tanto, si es contra toda raz\u00f3n que el Ser no engendrado e inmutable de Dios omnipotente se transforme en apariencia de hombre o que burle los ojos de los que le contemplan con una visi\u00f3n semejante a la de un ser engendrado, e incluso que la Escritura presente tales relatos (aparentemente mitol\u00f3gicos), \u00bfa qu\u00e9 otra persona puede anunciar como Dios y Se\u00f1or que juzga toda la tierra y lleva a cabo la justicia y adem\u00e1s es visto en forma de hombre, si no es voluntad divina que sea llamado la causa primera del universo, sino s\u00f3lo a su Verbo preexistente? Tambi\u00e9n se habla acerca de \u00c9l en los Salmos: \u00abEnvi\u00f3 su palabra, y los san\u00f3, y los libr\u00f3 de su ruina.\u00bb <\/p>\n<p>9. Mois\u00e9s con suma claridad lo anuncia Se\u00f1or, segundo despu\u00e9s del Padre, al decir: \u00abEntonces el Se\u00f1or hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte del Se\u00f1or\u00bb.De nuevo, cuando aparece en forma humana a Jacob, la Escritura divina lo proclama Dios, dici\u00e9ndole: \u00abNo se dir\u00e1 m\u00e1s tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios&#8230;\u00bb; y entonces \u00abllam\u00f3 Jacob el nombre de aquel lugar &#8220;Visi\u00f3n de Dios ; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma\u00bb. <\/p>\n<p>10. Y ciertamente tampoco es correcto conjeturar acerca de las apariciones divinas mencionadas, pensando que son \u00e1ngeles inferiores y servidores de Dios, porque siempre que uno de ellos se aparece a los hombres, la Escritura no lo oculta, sino que los llama \u00e1ngeles (no Dios ni Se\u00f1or) como es f\u00e1cil demostrar con millares de testimonios. <\/p>\n<p>11. Tambi\u00e9n Josu\u00e9, el sucesor de Mois\u00e9s, lo llama pr\u00edncipe de las fuerzas del Se\u00f1or, habi\u00e9ndolo visto \u00fanicamente en forma y apariencia de hombre; y as\u00ed lo considera jefe de los \u00e1ngeles y arc\u00e1ngeles de los cielos y de las potestades superiores, la fuerza y la sabidur\u00eda del Padre y quien ha recibido la segunda soberan\u00eda y autoridad sobre todas las cosas. <\/p>\n<p>12. Acerca de esto est\u00e1 escrito: \u00abEstando Josu\u00e9 cerca de Jeric\u00f3, alz\u00f3 sus ojos y vio un var\u00f3n que estaba delante de \u00e9l, el cual ten\u00eda una espada desenvainada en su mano. Y Josu\u00e9, yendo hacia \u00e9l, le dijo: \u00bfEres de los nuestros, o de nuestros enemigos? El respondi\u00f3: No; mas como Pr\u00edncipe del ej\u00e9rcito del Se\u00f1or he venido ahora. Entonces Josu\u00e9, postr\u00e1ndose sobre su rostro en tierra, le ador\u00f3; y le dijo: \u00bfQu\u00e9 dice mi Se\u00f1or a su siervo? Y el Pr\u00edncipe del ej\u00e9rcito del Se\u00f1or respondi\u00f3 a Josu\u00e9: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde est\u00e1s es santo\u00bb. <\/p>\n<p>13. Por estas mismas palabras entender\u00e1s que no se trata de otro, sino del mismo que tambi\u00e9n se dirigi\u00f3 a Mois\u00e9s, porque la Escritura usa los mismos vocablos: \u00abViendo el Se\u00f1or que \u00e9l iba a ver, lo llam\u00f3 el Se\u00f1or de en medio de la zarza, y dijo: \u00a1Mois\u00e9s, Mois\u00e9s! Y \u00e9l respondi\u00f3: Heme aqu\u00ed. Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que t\u00fa est\u00e1s, tierra santa es.\u00bb <\/p>\n<p>14. Adem\u00e1s de las pruebas aportadas, que demuestran que en verdad hay un ser vivo y que existe antes del mundo, el cual sirvi\u00f3 al Padre y Dios de todo el universo en la creaci\u00f3n de toda criatura, y es llamado Verbo y Sabidur\u00eda de Dios, tambi\u00e9n encontramos a nuestra disposici\u00f3n el ofrlo de la misma Sabidur\u00eda, la cual, por medio de Salom\u00f3n, nos acerca a su misterio: \u00abYo, la sabidur\u00eda, habito en la cordura, y hallo la ciencia de los consejos. Por mf reinan los reyes, y los pr\u00edncipes determinan justicia. Por m\u00ed dominan los pr\u00edncipes, y todos los gobernadores juzgan la tierra\u00bb. <\/p>\n<p>15. Y a estas palabras a\u00f1ade: \u00abEl Se\u00f1or me cre\u00f3 como principio de sus caminos para sus obras, me estableci\u00f3 antes de los siglos. En el principio, antes que hiciera la tierra, antes que brotasen las fuentes de las aguas, antes que los montes fuesen formados, antes de los collados, ya hab\u00eda sido yo engendrada. Cuando formaba los cielos, all\u00ed estaba yo; cuando afirmaba las fuentes bajo el cielo, con \u00c9l estaba yo orden\u00e1ndolo todo, y era su delicia de d\u00eda en d\u00eda, teniendo solaz delante de El en todo tiempo, cuando se regocijaba por su universo terminado\u00bb. <\/p>\n<p>16. Con estas pocas palabras hemos demostrado que el verbo divino era preexistente y hemos mencionado a quienes se apareci\u00f3 (ya que no se apareci\u00f3 a todos). <\/p>\n<p>17. Pero la raz\u00f3n por la cual no fue anunciado anteriormente a todo hombre del mismo modo que lo es ahora, tal vez quede demostrada con la siguiente explicaci\u00f3n: la vida de los hombres en la antig\u00fcedad no era capaz de retener la ense\u00f1anza de Cristo, lleno de sabidur\u00eda y virtud. <\/p>\n<p>18. Pues, efectivamente, el primer hombre, despu\u00e9s de su tiempo inicial de vida colmada de bendiciones, se precipit\u00f3 en este modo de vivir mortal y perecedero, despreocup\u00e1ndose de la instrucci\u00f3n divina, y tom\u00f3 esta tierra maldita a cambio de la vida regalada con Dios. Y los que vinieron despu\u00e9s de \u00e9l poblaron toda nuestra tierra y demostraron ser en gran manera peores asumiendo una forma de vivir animal e insoportable (exceptuando uno o dos casos excepcionales). <\/p>\n<p>19. Y pasaban la vida como n\u00f3madas duros e incultos en un desierto, sin concebir siquiera la idea de ciudades, o constituciones u oficios, ni preocup\u00e1ndose del saber, de las leyes o juicios ni del honor. e incluso desconociendo el mismo nombre de la filosof\u00eda. Pervirtieron los razonamientos naturales y toda semilla intelectual y civilizada, propios del alma del hombre, por su exceso de maldad tomada deliberadamente. Adem\u00e1s se dieron completamente a todo tipo de impiedad, de manera que tan pronto se pervert\u00edan unos a otros, como se mataban practicando incluso el canibalismo. Finalmente alcanzaron el colmo de su desfachatez al pretender luchar contra Dios y contra los gigantes conocidos por todos, y proyectaron, en el extrav\u00edo de su mente, fortificar la tierra contra el cielo disponi\u00e9ndose para combatir contra el que est\u00e1 por encima de todas las cosas. <\/p>\n<p>20. Mas Dios, que cuida de todas las cosas, persigue a los que obran de este modo con inundaciones y con fuego consumidor como a un bosque salvaje dispersado por toda la tierra. Por esto tambi\u00e9n a ellos les oprimi\u00f3 con hambres, pestes y guerras, e incluso fulmin\u00e1ndolos desde lo alto, como si tratara una horrible y muy dura enfermedad del alma con los medios de correcci\u00f3n m\u00e1s amargos. <\/p>\n<p>21. Cuando la cumbre de la maldad estaba ya por lanzarse sobre todos, sofocando y oscureciendo el alma de casi todos los hombres a modo de una horrible embriaguez, la Sabidur\u00eda de Dios, su primog\u00e9nito, el Verbo preexistente (movido por su supremo amor para con los hombres), se apareci\u00f3 a los seres inferiores como poder de Dios para su salvaci\u00f3n \u0097a uno o dos de los antiguos hombres que amaban a Dios\u0097, ya sea por visiones de \u00e1ngeles o a trav\u00e9s de s\u00ed mismo; y lo hizo en forma de hombre, porque s\u00f3lo de ese modo pod\u00eda revelarse a ellos. <\/p>\n<p>22. Cuando la semilla de la piedad fue infundida por ellos a muchos hombres y un pueblo entero, de los primeros hebreos, se acerc\u00f3 sobre la tierra a la piedad, Dios, a trav\u00e9s del profeta Mois\u00e9s, les dio unas im\u00e1genes y s\u00edmbolos de un s\u00e1bado misterioso, y les concedi\u00f3 el poder ver otras visiones espirituales, pero no todo el misterio claramente, ya que muchos segu\u00edan en sus antiguas costumbres. <\/p>\n<p>23. Entonces su legislaci\u00f3n fue conocida y se extendi\u00f3 como viento fragante divulg\u00e1ndose entre todos los hombres, de manera que los esp\u00edritus de ellos y los de la mayor\u00eda de los paganos fueron refrenados por legisladores y fil\u00f3sofos de todas partes, hasta el punto en que la crueldad salvaje y animal se convirti\u00f3 en mansedumbre, y de este modo incluso ten\u00edan, entre ellos, paz profunda, amistad y tratos. Fue en esta situaci\u00f3n cuando, finalmente, en el principio del Imperio Romano, el mismo maestro de virtudes, el servidor del Padre en todo el bien, el divino y celestial Verbo de Dios se revel\u00f3 a todos los otros hombres, a todos los pueblos de la tierra, estim\u00e1ndolos listos y aptos para recibir el conocimiento del Padre, y esta revelaci\u00f3n la llev\u00f3 a cabo un hombre en absoluto diferente a nosotros en lo que se refiere a sustancia corporal, que cumpli\u00f3 y sufri\u00f3 todas las cosas conforme a las profec\u00edas, las cuales anunciaban con anterioridad que un hombre y Dios a la vez se hallar\u00eda en esta vida, ser\u00eda autor de obras maravillosas, y ser\u00eda dado a conocer como maestro de la piedad del Padre para todos los pueblos; adem\u00e1s, tambi\u00e9n proclamaban la maravilla de su nacimiento, su nueva ense\u00f1anza, sus admirables obras, la manera en que muri\u00f3, la resurrecci\u00f3n de entre los muertos y, sobre todas estas cosas, su restablecimiento divino en el cielo. <\/p>\n<p>24. El profeta Daniel, comprendiendo por el Esp\u00edritu divino el reinado fmal del Verbo, inspirado, describe la visi\u00f3n divina con t\u00e9rminos humanos, diciendo: \u00abEstuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sent\u00f3 un Anciano de d\u00edas, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un r\u00edo de fuego proced\u00eda y sal\u00eda de delante de \u00e9l; millares de millares le serv\u00edan, y millones de millones asist\u00edan delante de \u00e9l; el Juez se sent\u00f3, y los libros fueron abiertos.\u00bb <\/p>\n<p>25. Y sigue: \u00abMiraba yo en la visi\u00f3n de la noche, y he aqu\u00ed con las nubes del cielo ven\u00eda uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de d\u00edas, y le hicieron acercarse delante de \u00e9l. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran: su dominio es dominio eterno, que nunca pasar\u00e1, y su reino uno que no ser\u00e1 destruido.\u00bb <\/p>\n<p>26. Todas estas cosas se refieren claramente a nuestro Salvador, el Verbo divino que desde el principio estaba con Dios, al cual llama Hijo del Hombre por su encarnaci\u00f3n. <\/p>\n<p>27. Puesto que ya reun\u00ed todas las profec\u00edas concernientes a nuestro Salvador Jesucristo en otros comentarios, y habiendo demostrado con mayor exactitud lo que hemos mencionado acerca de \u00c9l, nos contentaremos con lo dicho en la presente obra. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HISTORIA ECLESI\u00c1STICA HISTORIA ECLESI\u00c1STICA Eusebio de Cesarea Libro 1 Fundamento de la promesa I 1. 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