{"id":3380,"date":"2009-01-26T20:11:16","date_gmt":"2009-01-26T20:11:16","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3380"},"modified":"2009-01-26T20:11:16","modified_gmt":"2009-01-26T20:11:16","slug":"el-evangelio-de-valentino-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3380","title":{"rendered":"EL EVANGELIO DE VALENTINO"},"content":{"rendered":"<p>EL EVANGELIO DE VALENTINO<br \/>\n(Pistis Sophia) <\/p>\n<p>Jes\u00fas asciende a los cielos y desciende de ellos para adoctrinar a sus disc\u00edpulos<\/p>\n<p>I 1. Cuando resucit\u00f3 de entre los muertos, Jes\u00fas pas\u00f3 once a\u00f1os hablando con sus disc\u00edpulos.<br \/>\n2. Y les ense\u00f1aba hasta los lugares, no solamente de los primeros preceptos, y hasta los lugares del primer misterio, del que est\u00e1 en el interior de los velos, en el interior del primer precepto, que es \u00e9l mismo el veinticuatro misterio, sino que tambi\u00e9n las cosas que se hallan m\u00e1s all\u00e1, en el segundo lugar del segundo misterio, que est\u00e1 antes que todos los misterios.<br \/>\n3. Y Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: He venido de ese primer misterio, que es el mismo que el \u00faltimo misterio, que es el veinticuatro.<br \/>\n4. Mas los disc\u00edpulos no comprend\u00edan estas cosas, porque ninguno de ellos hab\u00eda penetrado aquel misterio, que, sin embargo, consideraban como la cumbre del universo y como la cabeza de todo lo que existe. Y pensaban que era el fin de todos los fines, porque Jes\u00fas les hab\u00eda dicho, con relaci\u00f3n a ese misterio, que rodea el primer precepto, y los cinco moldes, y la gran luz, y los cinco asistentes, e igualmente todo el tesoro de la luz.<br \/>\n5. Y Jes\u00fas no hab\u00eda anunciado todav\u00eda a sus disc\u00edpulos toda la emanaci\u00f3n de todas las regiones del gran invisible, y de los tres triples poderes, y de los veinticuatro invisibles, y de sus regiones, y de sus eones, y de sus rangos, todo seg\u00fan la manera como emanan aquellos que son los mismos que los pr\u00f3bolos del gran invisible, y no les hab\u00eda explicado sus nacimientos, y sus creaciones, y su vivificaci\u00f3n, y sus archones, y sus \u00e1ngeles, y sus arc\u00e1ngeles, y sus decanos, y sus sat\u00e9lites, y todas las moradas de sus esferas.<br \/>\n6. Jes\u00fas no hab\u00eda hablado a sus disc\u00edpulos de toda la emanaci\u00f3n de los pr\u00f3bolos del tesoro de la luz, ni tampoco de sus salvadores, seg\u00fan el orden de cada uno de ellos y el modo de su existencia. Ne les hab\u00eda hablado del lugar de los tres am\u00e9n que est\u00e1n esparcidos en el espacio.<br \/>\n7. Y nos les hab\u00eda dicho de qu\u00e9 lugar brotan los cinco \u00e1rboles, ni los siete am\u00e9n, que son los mismos que las siete voces, ni cu\u00e1l es su regi\u00f3n seg\u00fan el modo de la emanaci\u00f3n.<br \/>\n8. Y Jes\u00fas no hab\u00eda dicho a sus disc\u00edpulos cu\u00e1les son las regiones de los cinco asistentes, ni d\u00f3nde est\u00e1n, ni les hab\u00eda hablado de los cinco c\u00edrculos, ni del primer precepto, ni en qu\u00e9 sitio est\u00e1n.<br \/>\n9. Y solamente, hablando con sus disc\u00edpulos, hab\u00eda revelado la existencia de esos seres, pero no les hab\u00eda explicado su emanaci\u00f3n y el rango de su regi\u00f3n, y ellos ignoraban que hab\u00eda otras regiones dentro de ese misterio.<br \/>\nl0. Y no hab\u00eda dicho en qu\u00e9 lugar hab\u00eda salido hasta que hab\u00eda entrado en ese misterio en el momento en que fue emanado, sino que s\u00f3lo les hab\u00eda dicho: Yo he salido de este misterio.<br \/>\n11. Y por eso pensaban ellos respecto a ese misterio que era el fin de todos los fines y la cima del universo. Y Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos: Ese misterio envuelve todas las cosas que os he dicho desde el d\u00eda que he venido hasta el de hoy.<br \/>\n12. Y por eso los disc\u00edpulos no pensaban que cupiese alguna otra cosa en el interior de ese misterio.<br \/>\n13. Y ocurri\u00f3 que estando los disc\u00edpulos en el Monte Olivete dijeron estas palabras, con gran alegr\u00eda: Nosotros somos m\u00e1s felices que ning\u00fan hombre, puesto que el Salvador nos lo ha revelado todo, y habemos toda elevaci\u00f3n y toda perfecci\u00f3n.<br \/>\n14. Y, mientras hablaban as\u00ed, Jes\u00fas estaba sentado un poco aparte. Y ocurri\u00f3 que el d\u00eda quince de la luna del mes de t\u00eab\u00eath,d\u00eda en que hab\u00eda plenilunio, el sol, alz\u00e1ndose en su carrera ordinaria, emiti\u00f3 una luz incomparable.<br \/>\n15. Porque proced\u00eda de la luz de las luces, y vino sobre Jes\u00fas, y lo rode\u00f3 completamente. Y estaba algo alejado de sus disc\u00edpulos y brillaba de un modo sin igual.<br \/>\n16. Y los disc\u00edpulos no ve\u00edan a Jes\u00fas, porque los cegaba la luz que lo envolv\u00eda.<br \/>\n17. Y s\u00f3lo ve\u00edan los haces de luz. Y \u00e9stos no eran iguales entre s\u00ed, y la luz no era igual, y se dirig\u00eda en varios sentidos, de abajo arriba, y el resplandor de esta luz alcanzaba de la tierra a los cielos. Y los disc\u00edpulos, viendo aquella luz, sintieron gran turbaci\u00f3n y gran espanto.<br \/>\n18. Y ocurri\u00f3 que un gran resplandor luminoso lleg\u00f3 sobre Jes\u00fas y lo envolvi\u00f3 lentamente. Y Jes\u00fas se elev\u00f3 en el espacio, y los disc\u00edpulos lo miraron hasta que subi\u00f3 al cielo, y todos quedaron silenciosos.<br \/>\n19. Y esto pas\u00f3 al decimoquinto d\u00eda del mes de t\u00eab\u00eath.<br \/>\n20. Y cuando Jes\u00fas hubo ascendido al cielo, despu\u00e9s de la hora de tercia, todas las fuerzas de los cielos se turbaron y se agitaron entre s\u00ed, y todos los eones y todas las regiones, y sus \u00f3rdenes, y la tierra entera, y sus habitantes fueron estremecidos.<br \/>\n21. Y los disc\u00edpulos y todos los hombres se amohinaron, y pensaron que era posible que el mundo fuese a ser destruido.<br \/>\n22. Y todas las fuerzas del cielo no cejaban en su agitaci\u00f3n y se agitaron entre s\u00ed desde la hora de tercia de aquel d\u00eda hasta la de nona del siguiente. Y los \u00e1ngeles y arc\u00e1ngeles, y todas las potencias de las regiones superiores entonaban himnos, y todos o\u00edan sus c\u00e1nticos, que duraron hasta la hora nona del otro d\u00eda.<br \/>\n23. Mas los disc\u00edpulos estaban reunidos y llenos de terror. Y se espantaban de lo que suced\u00eda, y lloraban, diciendo: \u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00e1? \u00bfDestruir\u00e1 el Salvador todas las regiones?<br \/>\n24. Y hablando as\u00ed vert\u00edan l\u00e1grimas, y a la hora de nona del d\u00eda siguiente, los cielos se abrieron y vieron descender a Jes\u00fas en medio de un inmenso esplendor.<br \/>\n25. Y este esplendor no era igual, sino que se divid\u00eda de muchos modos, y unos brillaban m\u00e1s que otros. Y hab\u00eda tres especies que brillaban de diferente forma, y la segunda estaba sobre la primera, y la tercera era superior a las dem\u00e1s. Y la primera era an\u00e1loga a la que envolvi\u00f3 a Jes\u00fas cuando ascendi\u00f3 al cielo.<br \/>\n26. Y cuando los disc\u00edpulos vieron tal, quedaron llenos de espanto. Y Jes\u00fas, misericordioso y dulce, les habl\u00f3 y dijo: Tranquilizaos y no tem\u00e1is nada.<br \/>\n27. Y oyendo los disc\u00edpulos estas palabras, dijeron: Se\u00f1or, si t\u00fa quitas de ti esa luz deslumbrante, podremos seguir aqu\u00ed. De otro modo, nuestros ojos cegar\u00e1n y por esa luz nosotros y el mundo entero estamos turbados.<br \/>\n28. Y Jes\u00fas hizo desaparecer aquella luz, y los disc\u00edpulos, tranquilizados, fueron hacia \u00e9l, y prostern\u00e1ndose un\u00e1nimemente, lo adoraron, diciendo: Maestro, \u00bfad\u00f3nde has ido? \u00bfA qu\u00e9 te han llamado? \u00bfY de d\u00f3nde proceden todas estas perturbaciones?<br \/>\n29. Y Jes\u00fas, todo misericordia, les dijo: Regocijaos, porque, a partir de este momento, yo os hablar\u00e9 con toda claridad, desde el principio de la verdad hasta su fin, y sin par\u00e1bola.<br \/>\n30. No os ocultar\u00e9 nada respecto a las cosas que pertenecen a las regiones superiores, y a las regiones de la verdad. Porque me lo ha autorizado el Inefable, por el primer misterio de los misterios, para que yo os hable desde el principio hasta la consumaci\u00f3n, y desde las cosas interiores a las exteriores, y viceversa. Escuchad y os dir\u00e9 todas estas cosas.<br \/>\n31. Ocurri\u00f3 que, estando yo sentado algo lejos de vosotros en el Monte Olivete, meditaba sobre la misi\u00f3n para la que he sido enviado, que est\u00e1 cumplida, y sobre el \u00faltimo misterio, que es el mismo que el veinticuatro misterio, desde las cosas interiores hasta las exteriores, y en que todav\u00eda no me hab\u00eda sido enviado un vestimento. Y estas cosas son en el segundo puesto del primer misterio.<br \/>\n32. Y sucedi\u00f3 que, cuando yo comprend\u00eda que el fin del misterio para el que he venido estaba cumplido ya, y que el misterio no me hab\u00eda a\u00fan enviado mi veste, reflexionando sobre esto, en el Huerto de los Olivos, cerca de vosotros, el sol se levant\u00f3 a los lugares en que lo ha colocado el primer misterio que lo ha creado, y, seg\u00fan la orden del primer misterio, mi veste de luz me fue enviada, la cual me hab\u00eda sido dada desde el principio, y yo me puse en el \u00faltimo misterio, que es el veinticuatro misterio, a contar desde los que est\u00e1n en el segundo lugar del primer misterio.<br \/>\n33. Y esta veste yo la he puesto en el \u00faltimo misterio, hasta cumplir el tiempo en que deb\u00eda empezar a predicar a la humanidad y a revelar todas las cosas desde el principio de la verdad hasta su fin, hablando desde lo interior de lo interior hasta lo exterior de lo exterior.<br \/>\n34. Regocijaos, pues, y sentid gozo, puesto que os ha sido otorgado que os hable desde el principio hasta el fin de la verdad. Y os he elegido desde el principio por el primer misterio.<br \/>\n35. Regocijaos, porque, al descender en el mundo, conduzco desde el comienzo doce fuerzas, que he tomado de los doce salvadores del tesoro de la luz, seg\u00fan el mandato del primer misterio. Y las he arrojado en el seno de vuestras madres y con las que hoy est\u00e1n en nuestro cuerpo.<br \/>\n36. Y estas fuerzas me han sido otorgadas por encima de todo el mundo, porque vosotros deb\u00e9is salvar al mundo entero, y para ello es preciso que pod\u00e1is sufrir las amenazas de los se\u00f1ores del mundo, y los peligros del mundo, y sus penas, y sus persecuciones.<br \/>\n37. Os he dicho que la fuerza que est\u00e1 depositada en vosotros la he extra\u00eddo de los doce salvadores que est\u00e1n en el tesoro de la luz. Y por eso os he dicho desde el principio que vosotros no sois de este mundo, ni yo tampoco lo soy.<br \/>\n38. Y los hombres que son del mundo han tomado las almas de los archones de los eones. Pero la fuerza que est\u00e1 en vosotros viene de m\u00ed y pertenece a las regiones superiores. Yo he conducido a los doce salvadores del tesoro de la luz, de los que he tomado una parte de mi fuerza.<br \/>\n39. Y cuando he venido al mundo, he venido entre los angeles de las esferas, semejante a Gabriel, el \u00e1ngel de los eones, y los archones de los eones no me han conocido, sino que cre\u00edan que era el \u00e1ngel Gabriel.<br \/>\n40. Y ocurri\u00f3 que cuando estuve entre los jefes de los eones, mir\u00e9 desde arriba el mundo de los hombres, seg\u00fan el mandato del primer misterio, y hall\u00e9 a Isabel, madre de Juan el Bautista, antes que lo hubiese concebido.<br \/>\n41. Y puse en ella la fuerza que hab\u00eda recibido del peque\u00f1o I\u00e2o, el bueno, que est\u00e1 en el centro, para que pudiese predicar, antes que yo, y preparar mis caminos, y para que bautizase con el agua de remisi\u00f3n de los pecados.<br \/>\n42. Y en el sitio de un archon destinado a recibirlos, encontr\u00e9 el alma del profeta El\u00edas en la esfera de los eones, y recib\u00ed su alma, y la llev\u00e9 a la Virgen, hija de la luz, y ella la dio a sus herederos, que la llevaron al seno de Isabel.<br \/>\n43. La fuerza de I\u00e2o, aquel que est\u00e1 en el medio, y el alma de El\u00edas, el profeta, han sido unidas en el cuerpo de Juan el Bautista.<br \/>\n44. Y porque dudasteis cuando yo os dije que Juan hab\u00eda declarado ser el Cristo \u00e9l, vosotros contestasteis que estaba en la Escritura que, si el Cristo ven\u00eda, El\u00edas vendr\u00eda con \u00e9l, y le preparar\u00eda los caminos.<br \/>\n45. Mas, al hablarme as\u00ed, yo os contest\u00e9: El\u00edas ha venido, y lo ha preparado todo, como est\u00e1 escrito.<br \/>\n46. Y como vi que no comprend\u00edais que el alma de El\u00edas estaba en Juan el Bautista, os habl\u00e9 en par\u00e1bola. <\/p>\n<p>Jes\u00fas promete a sus disc\u00edpulos instruirlos en todos los misterios<\/p>\n<p>II 1. Y Jes\u00fas sigui\u00f3 hablando, y dijo: Y seg\u00fan el mandato del primer misterio, mir\u00e9 desde arriba el mundo de los hombres y hall\u00e9 a Mar\u00eda, que es llamada mi madre carnal, y le habl\u00e9 en figura de Gabriel.<br \/>\n2. Y cuando ella se elev\u00f3 hacia m\u00ed, yo puse en ella la primera fuerza, que he recibido de Barbel\u00f3n, es decir, el cuerpo que viene de las regiones superiores.<br \/>\n3. Y en el sitio del alma puse en ella la fuerza que he recibido del gran Sabach, el bueno, que est\u00e1 en el hemisferio de la derecha. Y las doce fuerzas de los doce salvadores del tesoro de la luz que yo he recibido de los doce di\u00e1conos que est\u00e1n en el centro, y la llev\u00e9 a la esfera de los archones.<br \/>\n4. Y los decanos de los archones y sus sat\u00e9lites creyeron que eran las almas de los archones, y las llevaron a los sat\u00e9lites, y yo las puse en el cuerpo de vuestras madres.<br \/>\n5. Y cuando se cumpli\u00f3 el tiempo, os parieron, y en vosotros no hab\u00eda nada del alma de los archones.<br \/>\n6. Y cuando Jes\u00fas hubo dicho todas estas cosas a sus disc\u00edpulos en el Monte Olivete, continu\u00f3 instruy\u00e9ndolos.<br \/>\n7. Y dijo: Regocijaos y que la alegr\u00eda descienda sobre vuestra alegr\u00eda.<br \/>\n8. Porque los tiempos se han cumplido, y yo me vestir\u00e9 con el ropaje que me ha sido preparado desde el principio, y que he puesto en el \u00faltimo misterio hasta el tiempo de su perfecci\u00f3n.<br \/>\n9. Mas su tiempo no se hab\u00eda cumplido, y ya no pod\u00eda hablaros de la verdad desde su principio hasta su fin, como ha de ser para que el mundo sea salvado por vosotros.<br \/>\n10. Regocijaos, pues, oh dichosos entre todos los hombres, porque hab\u00e9is de salvar al mundo.<br \/>\n11. Y cuando Jes\u00fas hubo concluido de hablar as\u00ed, dijo: He aqu\u00ed que recibo mi vestidura, y que toda ciencia me es dada por el primer misterio.<br \/>\n12. Esperad un poco, y yo os revelar\u00e9 todo misterio y toda pleroma, y nada os ocultar\u00e9 a partir de hoy.<br \/>\n13. Mas en la perfecci\u00f3n, yo os instruir\u00e9 de toda perfecci\u00f3n y de todos los misterios que son en s\u00ed mismos el fin de todos los fines y la gnosis de todas las gnosis, que hay en mi vestidura.<br \/>\n14. Y os explicar\u00e9 todos los misterios, desde el interior de los interiores hasta el exterior de los exteriores.<br \/>\n15. Escuchad, pues, y o\u00edd todas las cosas que me han sucedido.<br \/>\n16. Y ocurri\u00f3 que cuando el sol se levant\u00f3 en Oriente, descendi\u00f3 una gran potencia de la luz, y en la que ven\u00eda mi investidura, que yo he puesto en el veinticuatro misterio, seg\u00fan os he explicado.<br \/>\n17. Y encontr\u00e9 el misterio de mi investidura, escrito en las cinco palabras que pertenecen a las regiones superiores, y que son: Zama, zama, \u00f2za r\u00e1chama \u00f2zai.<br \/>\n18. Y su explicaci\u00f3n es \u00e9sta: El misterio que est\u00e1 fuera del mundo y que es causa de que el mundo haya sido hecho es toda la agresi\u00f3n y toda la elevaci\u00f3n, proyecta todas las emanaciones y est\u00e1 en todas ellas.<br \/>\n19. Y he venido a nos, para que nos nos asociemos contigo, nos enteros estamos contigo. Y nos somos uno e id\u00e9ntico, y t\u00fa eres uno e id\u00e9ntico.<br \/>\n20. Y \u00e9ste es el primer misterio hecho desde el principio, y que es inefable ante la emanaci\u00f3n. Y todos nosotros somos su nombre.<br \/>\n21. Y nosotros, pues, vivimos enteramente para ti, en el \u00faltimo l\u00edmite, que es lo mismo que el \u00faltimo misterio desde lo interior.<br \/>\n22. Y te hemos enviado tu investidura, que es tuya desde que en el principio la situaste hasta el \u00faltimo l\u00edmite, y hasta que su tiempo se cumpli\u00f3, seg\u00fan disposici\u00f3n del primer misterio.<br \/>\n23. Y habi\u00e9ndose cumplido el tiempo, te la dar\u00e9.<br \/>\n24. Ven a nos, para que seamos en ti, para que te revistamos del primer misterio y de toda su gloria, seg\u00fan mandato del que nos ha dado el primer misterio.<br \/>\n25. Porque t\u00fa eres nuestro predecesor y has sido hecho antes que nosotros.<br \/>\n26. Reviste tu investidura y ven a nos, que necesitamos de ti.<br \/>\n27. Para que revistamos con ella hasta que el tiempo marcado por el Inefable se haya cumplido.<br \/>\n28. Y el tiempo se ha cumplido ya. Ven, pues, a nos para que te revistamos hasta que cumplas todo el ministerio de la perfecci\u00f3n del primer misterio determinado por el Inefable.<br \/>\n29. Ven a nos y deja el mundo. Y recibir\u00e1s toda tu gloria, que es la gloria del primer misterio.<br \/>\n30. Y, cuando reconoc\u00ed el misterio de esas palabras en la investidura que \u00c9l me hab\u00eda enviado, me revest\u00ed de ella, y me convert\u00ed en una luz inmensa, y vol\u00e9 a las regiones superiores, y llegu\u00e9 a las puertas del firmamento transformado en claridad incomparable. <\/p>\n<p>Cristo explica a sus disc\u00edpulos su viaje a trav\u00e9s de las distintas esferas<\/p>\n<p>III 1. Y todas las puertas del firmamento se abrieron ante m\u00ed.<br \/>\n2. Y sub\u00ed a la primera esfera, y brill\u00e9 con una luz inmens\u00edsima, cincuenta y nueve veces mayor que aquella con que destell\u00e9 en el firmamento.<br \/>\n3. Y cuando llegu\u00e9 a las puertas de la primera esfera, todas se abrieron a la vez por s\u00ed solas.<br \/>\n4. Y cuando entr\u00e9 en el c\u00edrculo de las esferas emanando una luz infinita, todos los archones fueron en turbaci\u00f3n viendo el esplendor que me pertenec\u00eda.<br \/>\n5. Y mirando mi ropaje, vieron el misterio de su nombre, y su turbaci\u00f3n aument\u00f3.<br \/>\n6. Y tuvieron gran espanto y dijeron: \u00bfQu\u00e9 cambio nos ha producido el se\u00f1or del firmamento?<br \/>\n7. Y todas sus filas y sus lazos se rompieron.<br \/>\n8. Y cada uno se detuvo en su fila, y me adoraron a m\u00ed y a mi investidura, y cantaron himnos del interior de los interiores, con gran temor y desconcierto.<br \/>\n9. Y fui a las puertas de la segunda esfera, que es el Heimarm\u00e9n\u00e9 y sus puertas se abrieron por s\u00ed mismas.<br \/>\n10. Y entr\u00e9 en el \u00e1mbito de Heimarm\u00e9n\u00e9, rodeado de una luz formidable, y no hab\u00eda ning\u00fan g\u00e9nero de luz que no fuese en m\u00ed.<br \/>\n11. Y la luz era cuarenta y nueve veces m\u00e1s grande all\u00ed que en la primera esfera.<br \/>\n12. Y todos los archones de la segunda esfera cayeron, en su turbaci\u00f3n, unos sobre otros, llenos de espanto ante la luz que me pertenec\u00eda.<br \/>\n13. Y viendo en mi vestidura el misterio de su nombre, quedaron desconcertados, y se preguntaban: \u00bfC\u00f3mo es que el Se\u00f1or nos ha cambiado, sin saberlo nosotros?<br \/>\n14. Y los lazos de sus lazos, y de sus filas, y de sus cimientos, fueron rotos.<br \/>\n15. Y cada uno se detuvo en su puesto y, prostern\u00e1ndose ante m\u00ed y ante mi veste, me adoraron.<br \/>\n16. Y cantaron un himno desde el interior de los interiores, y estaban llenos de temor y de turbaci\u00f3n.<br \/>\n17. Y, dejando aquel lugar, subiendo hacia los grandes archones de los eones, llegu\u00e9 a sus velos y a sus puertas, entre una claridad inmensa, y no hab\u00eda especie de luz que no fuese en m\u00ed.<br \/>\n18. Y cuando llegu\u00e9 a los doce eones, sus puertas se conmovieron, y sus velos se plegaron por s\u00ed mismos, y sus puertas se abrieron a la vez.<br \/>\n19. Y entr\u00e9 entre los eones destellando un resplandor inmenso, en que ning\u00fan g\u00e9nero de luz faltaba, y este resplandor era cuarenta y nueve veces m\u00e1s grande que en el Heimarm\u00e9n\u00e9.<br \/>\n20. Y sus \u00e1ngeles, y sus eones, y sus arc\u00e1ngeles, y sus archones, y sus dioses, y sus se\u00f1ores, y sus fuerzas, y sus luminarias, y sus antepasados, y sus triples poderes, vieron que yo era luz infinita, al que ninguna especie de luz es ajena.<br \/>\n21. Y se desconcertaron, y un gran pavor los domin\u00f3 cuando vieron la luz deslumbrante que hab\u00eda en mi.<br \/>\n22. Y su pavor y turbaci\u00f3n llegaron hasta las regiones del Gran Maestro de los cielos, y de los tres grandes triples poderes.<br \/>\n23. Y por su gran espanto, el Gran Maestro y los tres grandes triples poderes, corr\u00edan de un lado para otro, y no pudieron cerrar sus regiones, a causa del gran temor que experimentaban.<br \/>\n24. Y reunieron todos sus eones, y todas sus esferas, y todos sus s\u00fabditos, espantados por el gran resplandor que ve\u00edan en m\u00ed.<br \/>\n25. Porque el mundo no hubiera podido soportar la luz que hab\u00eda en m\u00ed entre los eones, y se hubiera disuelto.<br \/>\n26. Y yo brillaba all\u00ed con una luz ocho mil setecientas veces mayor que la que fue conmigo cuando yo estaba en el mundo con vosotros.<br \/>\n27. Y cuantos hab\u00eda en el c\u00edrculo de los doce eones se aturdieron, viendo la luz que me envolv\u00eda, y corr\u00edan de un lado para otro. Y todas sus regiones, y sus cielos, y sus mundos, se conmovieron, porque no conoc\u00edan el misterio que se hab\u00eda cumplido.<br \/>\n28. Y Adamas, el gran tirano, y todos los tiranos que est\u00e1n en los eones comenzaron a combatir contra la luz.<br \/>\n29. Y no pudieron ver lo que combat\u00edan, porque no ve\u00edan nada m\u00e1s que una luz muy brillante.<br \/>\n30. Y cuando combat\u00edan contra la luz, sucumbieron todos y, cayendo sin fuerza, quedaron sin aliento, como los habitantes de la tierra al morir.<br \/>\n31. Y yo les arrebat\u00e9 la tercera parte de su fuerza, para que no pudieran persistir en sus malos actos, ni los hombres de la tierra los invocasen en sus misterios revelados por los \u00e1ngeles pecadores, y que constituyen la magia.<br \/>\n32. Y as\u00ed, si los hombres los invocasen con fines perversos, no podran ejecutar malas acciones.<br \/>\n33. Y troqu\u00e9 los Heimarm\u00e9n\u00e9s y las esferas que son sus soberanas. Y las volv\u00ed durante seis meses a la izquierda y seis meses a la derecha, ejerciendo sus influencias, seg\u00fan el mandato del primer precepto y seg\u00fan el mandato del primer misterio.<br \/>\n34. Y I\u00e2o, el guardi\u00e1n de la luz, las hab\u00eda colocado mirando siempre a la izquierda, y ejerciendo as\u00ed sus influjos y sus funciones.<br \/>\n35. Y he aqu\u00ed que cuando yo llegaba a sus regiones, fueron rebeldes y se mostraron hostiles a la luz.<br \/>\n36. Y por eso les quit\u00e9 la tercera parte de su fuerza, para que no pudiesen ejercer sus pr\u00e1cticas mal\u00e9volas.<br \/>\n37. Y cambi\u00e9 los Heimarm\u00e9n\u00e9s y las esferas, poni\u00e9ndolas a la derecha seis meses para ejercer sus influjos, y seis meses a la izquierda. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL EVANGELIO DE VALENTINO (Pistis Sophia) Jes\u00fas asciende a los cielos y desciende de ellos para adoctrinar a sus disc\u00edpulos I 1. Cuando resucit\u00f3 de entre los muertos, Jes\u00fas pas\u00f3 once a\u00f1os hablando con sus disc\u00edpulos. 2. Y les ense\u00f1aba hasta los lugares, no solamente de los primeros preceptos, y hasta los lugares del primer misterio, del que est\u00e1 en<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[173],"tags":[],"class_list":["post-3380","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-evangelios-gnosticos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3380","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3380"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3380\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3380"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3380"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3380"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}