{"id":3374,"date":"2009-01-26T20:07:30","date_gmt":"2009-01-26T20:07:30","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3374"},"modified":"2009-01-26T20:07:30","modified_gmt":"2009-01-26T20:07:30","slug":"fragmentos-de-pap\u00cdas-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3374","title":{"rendered":"FRAGMENTOS DE PAP\u00cdAS"},"content":{"rendered":"<p>FRAGMENTOS DE PAP\u00cdAS<br \/>\n(Citas en la literatura cristiana primitiva) <\/p>\n<p>I. Eusebio, Cronic\u00f3n (Syncell 655, 14) por Olymp. 220<\/p>\n<p>Ireneo y otros registraron que Juan el Te\u00f3logo y ap\u00f3stol sobrevivi\u00f3 hasta los tiempos de Trajano; despu\u00e9s de aquel tiempo, Pap\u00edas de Hier\u00e1polis y Policarpo, obispo de Esmirna, que fueron oyentes suyos, llegaron a ser bien conocidos. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>II. Eusebio, Hist. Ecl. iii. 36, 1. 2<\/p>\n<p>En este tiempo floreci\u00f3 en Asia Policarpo, un disc\u00edpulo de los ap\u00f3stoles, que hab\u00eda recibido el obispado de la iglesia de Esmirna de manos de testigos y ministros del Se\u00f1or. En este tiempo se distingui\u00f3 Pap\u00edas, que era \u00e9l mismo tambi\u00e9n obispo de la di\u00f3cesis de Hier\u00e1polis. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>III. Eusebio, Hist. Ecl. iii. 39<\/p>\n<p>Existen cinco libros de Pap\u00edas, que tienen el t\u00edtulo de Exposiciones de los Or\u00e1culos del Se\u00f1or. De \u00e9stos Ireneo hace tambi\u00e9n menci\u00f3n como los \u00fanicos libros que escribi\u00f3, con las siguientes palabras: \u00abEstas cosas testific\u00f3 Pap\u00edas, que fue oidor de Juan y compa\u00f1ero de Policarpo, un hombre digno antiguo, al escribir en el cuarto desus libros. Porque hay cinco libros compuestos por \u00e9l. Hasta aqu\u00ed Ireneo. <\/p>\n<p>Con todo, Pap\u00edas mismo, en el prefacio de sus discursos, no declara, por cieno, que \u00e9l mismo fuera oyente y testigo de vista de los santos ap\u00f3stoles, pero muestra, por el lenguaje que usa, que recibi\u00f3 las materias de la fe de los que fueron amigos de ellos. <\/p>\n<p>Pero yo no tendr\u00e9 escr\u00fapulos tambi\u00e9n en citaros un lugar (de origen), junto con mis interpretaciones, de todo lo que he aprendido cuidadosamente y recordado cuidadosamente en el pasado de los ancianos, garantiz\u00e1ndoos su verdad. Porque, al rev\u00e9s de muchos, no tuve placer en los que tienen mucho que decir, sino en los que ense\u00f1an la verdad; no en los querefieren mandamientos extra\u00f1os, sino en aquellos (que dan testimonio de) los que dio el Se\u00f1or para la fe, y se derivan de la misma verdad. Y tambi\u00e9n, siempre que ven\u00eda una persona (cerca de m\u00ed) que hab\u00eda sido seguidor de los ancianos, inquir\u00eda de \u00e9l sobre los discursos de los ancianos: lo que hab\u00eda dicho Andr\u00e9s, o Pedro, o Felipe, o Tom\u00e1s, o Jacobo, o Juan, o Mateo, o alg\u00fan otro de los disc\u00edpulos del Se\u00f1or, o lo que dicen Aristi\u00f3n y el anciano (presb\u00edtero) Juan, disc\u00edpulos del Se\u00f1or. Porque no cre\u00eda poder sacar tanto provecho del contenido de libros como de las expresiones de una voz viva y permanente. <\/p>\n<p>Aqu\u00ed vale la pena observar que \u00e9l enumera dos veces el nombre de Juan. Primero lo menciona en conexi\u00f3n con Pedro y Jacobo y Mateo y el resto de los ap\u00f3stoles, evidentemente indicando al Evangelista, pero el otro Juan lo menciona despu\u00e9s de un intervalo y lo pone con otros fuera del n\u00famero de los ap\u00f3stoles, colocando a Aristi\u00f3n delante de \u00e9l, y llam\u00e1ndole de modo bien claro un \u00abanciano\u00bb. As\u00ed que por ello resulta bien evidente que es verdadera la afirmaci\u00f3n de los que dicen que hab\u00eda dos personas de este nombre en Asia, y que hab\u00eda dos tumbas en Efeso, cada una de las cuales hasta el d\u00eda de hoy es llamada (la tumba) de Juan. Y es importante notar esto; porque es probable que fuera el segundo, si uno no quiere admitir que fuera el primero, que vio la Revelaci\u00f3n que es atribuida al nombre de Juan. Y Pap\u00edas, del cual estamos hablando ahora, confiesa que \u00e9l ha recibido las palabras de los ap\u00f3stoles de aquellos que los hab\u00edan seguido, pero dice que \u00e9l mismo era un oyente de Aristi\u00f3n y el anciano Juan. En todo caso, los menciona frecuentemente por su nombre, y adem\u00e1s registra sus tradiciones en sus escritos. Basta de estos puntos que espero no han sido aducidos sin provecho. <\/p>\n<p>Vale la pena, no obstante, a\u00f1adir a las palabras de Pap\u00edas que se dan en los otros p\u00e1rrafos suyos transcritos antes, en que \u00e9l da testimonio de algunos otros sucesos maravillosos semejantes, que le habr\u00edan llegado por tradici\u00f3n. Ya se ha dicho que Felipe el ap\u00f3stol resid\u00eda en Hier\u00e1polis con sus hijas, y debe ser notado aqu\u00ed que Pap\u00edas, su contempor\u00e1neo, refiere que \u00e9l hab\u00eda o\u00eddo una historia maravillosa de las hijas de Felipe. Porque \u00e9l refiere que en su tiempo se levant\u00f3 un hombre de los muertos, y tambi\u00e9n da otra historia maravillosa sobre Justo, que ten\u00eda por sobrenombre Barsab\u00e1s, y que \u00e9ste hab\u00eda bebido un veneno mortal, y, con todo, por la gracia del Se\u00f1or, no sufri\u00f3 da\u00f1o alguno. De este Justo, el libro de Hechos consigna que despu\u00e9s de la ascensi\u00f3n del Salvador los santos ap\u00f3stoles le designaron con Mat\u00edas, y oraron pidiendo una elecci\u00f3n (recta), en lugar del traidor Judas, que completara su n\u00famero. El pasaje es m\u00e1s o menos como sigue: \u00abY presentaron a dos, Jos\u00e9, llamado Barsab\u00e1s, por sobrenombre Justo, y Mat\u00edas; y oraron y dijeron.\u00bb Este mismo escrito ha registrado otras noticias que le habr\u00edan llegado por tradici\u00f3n oral, ciertas par\u00e1bolas extra\u00f1as del Salvador y ense\u00f1anzas suyas, y algunas otras afirmaciones de un car\u00e1cter m\u00e1s bien m\u00edtico. Entre las cuales \u00e9l dice que habr\u00e1 un per\u00edodo de unos diez mil a\u00f1os despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, y que el reino de Cristo ser\u00e1 establecido en forma material sobre esta tierra. Estas ideas supongo \u00e9l las obtuvo por un malentendido de los relatos apost\u00f3licos, no d\u00e1ndose cuenta de que las cosas registradas all\u00ed en figuras se dec\u00edan m\u00edsticamente. Porque, evidentemente, era un hombre de capacidad muy humilde, como se puede juzgar de sus propias afirmaciones; pese a todo, se debe a \u00e9l el que tantos padres de la iglesia despu\u00e9s de \u00e9l hayan adoptado una opini\u00f3n semejante, instando en apoyo de la misma la antig\u00fcedad del hombre, como por ejemplo Ireneo y todos los que han declarado que sosten\u00edan ideas semejantes. Pap\u00edas tambi\u00e9n da en su propia obra otros relatos de las palabras del Se\u00f1or sobre la autoridad de Aristi\u00f3n, que ha sido mencionado antes, y tradiciones del anciano Juan. A \u00e9stos remitimos al curioso, y para nuestro prop\u00f3sito actual a\u00f1adiremos meramente a sus palabras, que han sido citadas antes, una tradici\u00f3n que \u00e9l refiere en las siguientes palabras, respecto a Marcos, el que escribi\u00f3 el Evangelio: <\/p>\n<p>Y el anciano dijo esto tambi\u00e9n: Marcos, habiendo pasado a ser el int\u00e9rprete de Pedro, escribi\u00f3 exactamente todo lo que recordaba, sin embargo no registr\u00e1ndolo en el orden que hab\u00eda sido hecho por Cristo. Porque \u00e9l ni oy\u00f3 al Se\u00f1or ni le sigui\u00f3; pero despu\u00e9s, como he dicho, (ayud\u00f3) a Pedro, el cual adapt\u00f3 sus instrucciones a las necesidades (de sus oyentes), pero no ten\u00eda intenci\u00f3n de dar un relato conexo de las palabras del Se\u00f1or. As\u00ed que Marcos no hizo distinci\u00f3n cuando escribi\u00f3 algunas cosas tal como las recordaba; porque en lo que ten\u00eda inter\u00e9s, era en no omitir nada de lo que hab\u00eda o\u00eddo, y en no consignar ninguna afirmaci\u00f3n falsa en ello. <\/p>\n<p>\u00c9ste es, pues, el relato que da Pap\u00edas respecto a Marcos. Pero, con respecto a Mateo, hace la siguiente afirmaci\u00f3n: <\/p>\n<p>As\u00ed que entonces Mateo compuso las palabras en lengua hebrea, y cada uno las interpret\u00f3 como pudo. <\/p>\n<p>El mismo escritor emple\u00f3 testimonios procedentes de la primera Ep\u00edstola de Juan, y tambi\u00e9n de la de Pedro. Y ha referido otra historia sobre una mujer acusada de muchos pecados delante del Se\u00f1or, que se halla en el Evangelio seg\u00fan los Hebreos. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>IV.\u00a0 Pericope Adulterae; ver Westcott y Hort: The New Testament in the Original Greek, 1. p. 241, II. pp. 82 ss. 91; Lightfoot: Essays on Supernatural Religion, p. 203 ss.<\/p>\n<p>Y se fueron cada uno a su propia casa; pero Jes\u00fas se fue al monte de los Olivos. Y temprano por la ma\u00f1ana \u00c9l volvi\u00f3 al templo, [y todo el pueblo se alleg\u00f3 a \u00c9l; y \u00c9l se sent\u00f3, y les ense\u00f1aba]. Y los escribas y los fariseos traen una mujer sorprendida en adulterio; y habi\u00e9ndola puesto en medio, le dicen: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en adulterio, en el mismo acto. Ahora bien, en la ley de Mois\u00e9s [se nos] manda que apedreemos a las tales; t\u00fa, pues, \u00bfqu\u00e9 dices? [Y esto lo dec\u00edan para tentarle, para tener de qu\u00e9 acusarle.] Pero Jes\u00fas se inclin\u00f3, y con el dedo escrib\u00eda en el sueJo. Pero cuando ellos siguieron preguntando [le], \u00c9l se levant\u00f3 y [les] dijo: El que est\u00e9 sin pecado entre vosotros, le eche la primera piedra. Y de nuevo se inclin\u00f3, y escrib\u00eda en el suelo. Y ellos, cuando lo oyeron, se fueron uno a uno, empezando por los m\u00e1s ancianos; y \u00c9l se qued\u00f3 solo, y la mujer all\u00ed donde estaba, en medio. Y Jes\u00fas se levant\u00f3, y le dijo: Mujer, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n? \u00bfNinguno te condena? Y ella dijo: Ninguno, Se\u00f1or. Y Jes\u00fas le dijo: Ni yo te condeno; sigue tu camino; a partir de ahora no peques mas. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>V. Felipe de Side (?), Hist. de Cristo<\/p>\n<p>Pap\u00edas, obispo de Hier\u00e1polis, que fue un disc\u00edpulo de Juan el Te\u00f3logo y un compa\u00f1ero de Policarpo, escribi\u00f3 cinco libros de Palabras del Se\u00f1or, en los cuales da una lista de los ap\u00f3stoles, y, despu\u00e9s de Pedro y Juan, Felipe y Tom\u00e1s y Mateo, incluye entre los disc\u00edpulos del Se\u00f1or a Aristi\u00f3n y a un segundo Juan, a quien llamaba tambi\u00e9n \u00abel anciano\u00bb. [Dice] que algunos creen que este Juan es el autor de las dos Ep\u00edstolas cortas y cat\u00f3licas, que son publicadas en el nombre de Juan; y da como raz\u00f3n el que los (padres) primitivos s\u00f3lo aceptaran la primera ep\u00edstola. Algunos tambi\u00e9n han considerado equivocadamente al Apocalipsis como suyo (esto es, del anciano Juan). Pap\u00edas tambi\u00e9n est\u00e1 equivocado sobre el Milenio, y a partir de \u00e9l Ireneo tambi\u00e9n. Pap\u00edas, en su segundo libro, dice que los jud\u00edos dieron muerte a Juan el Te\u00f3logo y a Jacobo su hermano. El mencionado Pap\u00edas afirm\u00f3, bajo la autoridad de las hijas de Felipe, que Barsab\u00e1s, que es tambi\u00e9n llamado el Justo, cuando le desafiaron a hacerlo algunos no creyentes, bebi\u00f3 veneno de serpiente en el nombre del Se\u00f1or, y fue protegido de todo mal. Hace tambi\u00e9n otras afirmaciones maravillosas, y en particular sobre la madre de Mana\u00edm que resucit\u00f3 de los muertos. En cuanto a los que fueron levantados de los muertos por Cristo, (afirma \u00e9l) que ellos sobrevivieron hasta el tiempo de Adriano. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>VI. Georgius Hamartolus, Cronic\u00f3n<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de Domiciano rein\u00f3 Nerva un a\u00f1o, el cual mand\u00f3 llamar a Juan de la isla (esto es, Patmos) y le permiti\u00f3 que residiera en \u00c9feso. En este tiempo \u00e9l era el \u00fanico superviviente de los doce ap\u00f3stoles, y despu\u00e9s de esciribir su Evangelio recibi\u00f3 el honor del martirio. Porque Pap\u00edas, obispo de Hier\u00e1polis, que fue un testigo presencial suyo, en el segundo libro de las Palabras del Se\u00f1or dice que fue muerto por los jud\u00edos, y con ello, evidentemente, cumpli\u00f3, junto con su hermano, la profec\u00eda de Cristo con respecto a ellos, y su propia confesi\u00f3n y empe\u00f1o respecto a \u00e9l. Porque cuando el Se\u00f1or les dijo: \u00bfPod\u00e9is beber de la copa que yo bebo?, y ellos asintieron al punto, \u00e9l dijo: Mi copa beber\u00e9is, y del bautismo que soy bautizado ser\u00e9is bautizados. Y es natural que sea as\u00ed, porque es imposible que Dios mienta. Esto tambi\u00e9n afirma el sabio Or\u00edgenes en su interpretaci\u00f3n del Evangelio de san Mateo, que Juan fue martirizado, declarando que \u00e9l hab\u00eda sabido el hecho por los sucesores de los ap\u00f3stoles. Y verdaderamente el bien informado Eusebio tambi\u00e9n, en su Historia Eclesi\u00e1stica, dice: \u00abTom\u00e1s recibi\u00f3 por suerte Partia, pero Juan, Asia, donde fij\u00f3 su residencia, y muri\u00f3 en Efeso.\u00bb <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>VII. Jer\u00f3nimo, de vir. illust. 18<\/p>\n<p>Pap\u00edas, un oyente de Juan, (y) obsipo de Hier\u00e1polis en Asia, escribi\u00f3 s\u00f3lo cinco libros, que \u00e9l titul\u00f3 Una Exposici\u00f3n de los Discursos del Se\u00f1or. En los cuales, cuando afirma en su prefacio que no est\u00e1 siguiendo afirmaciones promiscuas, sino que tiene a los ap\u00f3stoles como sus autoridades, dice: <\/p>\n<p>Yo acostumbraba inquirir lo que hab\u00edan dicho Andr\u00e9s, o Felipe, o Tom\u00e1s, o Jacobo, o Juan, o Mateo, o cualquier otro de los disc\u00edpulos del Se\u00f1or, y lo que est\u00e1n diciendo Aristi\u00f3n y el anciano Juan, los disc\u00edpulos del Se\u00f1or. Porque los libros para leer no me aprovechan tanto como la viva voz resonando claramente en el d\u00eda de hoy en (la persona de) sus autores. <\/p>\n<p>De lo cual se ve claro que en su lista de nombres hay un Juan que es contado entre los ap\u00f3stoles, y otro, el anciano Juan, a quien enumera despu\u00e9s de Aristi\u00f3n. Hemos mencionado este hecho a causa de la afirmaci\u00f3n que hicimos antes, que hemos registrado bajo la autoridad de muchos, que las dos \u00faltimas ep\u00edstolas de Juan no son (la obra) del ap\u00f3stol, sino del anciano. Este (Pap\u00edas) se dice que propag\u00f3 la tradici\u00f3n jud\u00eda de un Milenio, y que fue seguido por Ireneo, Apolinario y los otros, que dicen que despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n el Se\u00f1or reinar\u00e1 en la carne con los santos. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>VIII. Jer\u00f3nimo, ad Lucinium Epist. 71(28), c. 5<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, me ha llegado un falso rumor seg\u00fan el cual los libros de Josefo y los escritos de Pap\u00edas y Policarpo han sido traducidos por m\u00ed; pero yo no tengo tiempo libre ni fuerza para traducir obras as\u00ed a otra lengua con la elegancia correspondiente. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>IX. Jer\u00f3nimo, ad Theodoram Epist. 75 (29), c. 3<\/p>\n<p>Ireneo, un disc\u00edpulo de Pap\u00edas que fue oyente de Juan el Evangelista, refiere. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>X. Andr\u00e9s de Cesarea, Prefacio al Apocalipsis<\/p>\n<p>Sin embargo, con respecto a la inspiraci\u00f3n del libro (esto es, el Apocalipsis), consideramos superfluo escribir de modo extenso; puesto que el bienaventurado Gregorio (quiero decir el Te\u00f3logo) y Cirilo, y hombres de una generaci\u00f3n pasada, as\u00ed como Pap\u00edas, Ireneo, Metodio e Hip\u00f3lito, dan testimonio de su autenticidad. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>XI. Andr\u00e9s de Cesarea, in Apocalypsin, c. 34, serm. 12<\/p>\n<p>Pero Pap\u00edas dice, palabra por palabra (le cito): <\/p>\n<p>A algunos de ellos, claramente a los \u00e1ngeles que eran santos al principio, El les dio dominio tambi\u00e9n sobre la ordenaci\u00f3n del universo, y El los comision\u00f3 a que ejercieran su dominio bien. <\/p>\n<p>Y dice luego: <\/p>\n<p>Pero sucedi\u00f3 que su ordenaci\u00f3n no sirvi\u00f3 de nada; porque el gran drag\u00f3n, la antigua serpiente, que es llamada tambi\u00e9n Satan\u00e1s y el diablo, fue echado, s\u00ed, fue echado a la tierra, \u00e9l y sus \u00e1ngeles. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>XII. Anastasio de Sina\u00ed, Contempl. Anagog. in Hexa\u00ebm, 1.<\/p>\n<p>Teniendo su comienzo en Pap\u00edas el grande, de Hier\u00e1polis, el disc\u00edpulo del ap\u00f3stol que reclin\u00f3 su cabeza sobre el pecho de Cristo, y de Clemente, Panteno el sacerdote de los alejandrinos, y Amonio el gran erudito, estos antiguos y primeros expositores que est\u00e1n de acuerdo entre s\u00ed en entender toda la obra de los seis d\u00edas (como refiri\u00e9ndose) a Cristo y a su Iglesia. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>XIII. Anastasio de Sina\u00ed, Contempl. Anag. in Hexa\u00ebm, vii<\/p>\n<p>As\u00ed pues, los expositores m\u00e1s antiguos de las iglesias, quiero decir Fil\u00f3n el fil\u00f3sofo, y contempor\u00e1neo de los ap\u00f3stoles, y el famoso Pap\u00edas de Hier\u00e1polis, el disc\u00edpulo de Juan el Evangelista.., y sus asociados, interpretaron los dichos sobre el Para\u00edso espiritualmente, y los refirieron a la Iglesia de Cristo. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>XIV. Iirineo, Haer., v. 33. 3, 4<\/p>\n<p>La bendici\u00f3n as\u00ed predicha pertenece indudablemente a los tiempos del Reino, cuando los justos se levantar\u00e1n de los muertos y reinar\u00e1n, cuando tambi\u00e9n la creaci\u00f3n renovada y liberada de servidumbre producir\u00e1 una gran abundancia de alimento de todas clases, del roc\u00edo del cielo y la gordura de la tierra; como los ancianos, que vieron a Juan el disc\u00edpulo del Se\u00f1or, refieren que oyeron de \u00e9l que el Se\u00f1or acostumbraba ense\u00f1ar respecto a aquellos tiempos y decir: <\/p>\n<p>Vendr\u00e1n d\u00edas en que crecer\u00e1n vides, cada una de las cuales tendr\u00e1 diez mil brotes, y cada brote diez mil ramas, y cada rama diez mil ramitas, y en cada ramita diez mil racimos, y en cada racimo diez mil granos, y cada racimo, una vez prensado, producir\u00e1 veinticinco medidas de vino. Y cuando alguno de los santos habr\u00e1 tomado en la mano uno de estos racimos, otro gritar\u00e1: Yo soy un racimo mejor; t\u00f3mame, bendice al Se\u00f1or a trav\u00e9s de m\u00ed. Del mismo modo, un grano de trigo producir\u00e1 diez mil espigas, y cada espiga tendr\u00e1 diez mil granos, y cada grano diez libras de harina fina, brillante y limpia, y los otros frutos, semillas y hierbas producir\u00e1n proporciones similares, y todos los animales, usando estos frutos que son productos del suelo, se volver\u00e1n pac\u00edficos y armoniosos, obedientes al hombre en toda sujeci\u00f3n. <\/p>\n<p>De estas cosas Pap\u00edas, que fue un oyente de Juan y un compa\u00f1ero de Policarpo, hombre respetado, dio testimonio por escrito en el cuarto de sus libros, porque compuso cinco. Y a\u00f1adi\u00f3, diciendo: <\/p>\n<p>Pero estas cosas son cre\u00edbles a los que creen. Y cuando Judas el traidor no crey\u00f3, y pregunt\u00f3: \u00bfC\u00f3mo van a ser realizadas estas cosas por el Se\u00f1or?, refiere que el Se\u00f1or le dijo: Lo ver\u00e1n los que lleguen a estos (tiempos). <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>XV. M\u00e1ximo el Confesor, Schol. in libr. Dionys. Areopag. de eccl. hierarch., c. 2<\/p>\n<p>Los que practican la inocencia y sinceridad hacia Dios acostumbraban ser llamados ni\u00f1os, como tambi\u00e9n muestra Pap\u00edas en el primer libro de las Exposiciones del Se\u00f1or, y Clemente de Alejandr\u00eda en el Pedagogo. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>XVI. M\u00e1ximo el Confesor, Schol. in libr. Dionys. Areopag. de eccl. hierarch., c. 7<\/p>\n<p>Dice esto, \u00e9l, indicando veladamente, supongo, a Pa p\u00edas de Hier\u00e1polis en Asia, el cual fue un obispo en aquel tiempo y floreci\u00f3 en los d\u00edas del santo Evangelista Juan. Porque este Pap\u00edas, en el cuarto libro de sus Exposiciones Dominicales, menciona viandas como fuentes de deleites en la resurrecci\u00f3n&#8230; E Ireneo de Lyon dice lo mismo en su quinto libro contra las herej\u00edas, y presenta en apoyo de sus afirmaciones al antes mencionado Pap\u00edas. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>XVII. Focio, Bibliotheca 232, sobre Stefanus Gobarus<\/p>\n<p>Ni tampoco (sigue Stefanus) a Pap\u00edas, el obispo y m\u00e1rtir de Hier\u00e1polis, ni a Ireneo, el santo obispo de Lyon, cuando dicen que el reino del cielo consistir\u00e1 en el disfrutar de ciertos alimentos materiales. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>XVIII. Compilado de Cramer, Catena ad Acta SS. Apost. (1838) p. 12 ss., y otras fuentes<\/p>\n<p>Apolinario. \u00abJudas no muri\u00f3 ahorcado, sino que vivi\u00f3, pues fue cortada la cuerda antes que quedara asfixiado. Y los Hechos de los Ap\u00f3stoles muestran esto, que cay\u00f3 de cabeza y se abri\u00f3 por la mitad, y salieron todas sus entra\u00f1as. Este hecho lo refiere m\u00e1s claramente Pap\u00edas, el disc\u00edpulo de Juan, en el cuarto (libro) de su Exposici\u00f3n de las Palabras del Se\u00f1or, como sigue: <\/p>\n<p>Judas anduvo por este mundo como un ejemplo terrible de impiedad; su carne hinchada hasta tal extremo que, donde un carro pod\u00eda pasar sin estrechez, \u00e9l no pod\u00eda pasar, ni aun la masa de su cabeza meramente. Dicen que sus p\u00e1rpados se hincharon hasta el punto que no pod\u00eda ver la luz en absoluto, en tanto que sus ojos no eran visibles ni aun para un m\u00e9dico que mirara con un instrumento; tanto se hab\u00edan hundido en la superficie&#8230; \u00bb <\/p>\n<p>(*) Sus partes vergonzosas dicen que aparec\u00edan m\u00e1s repugnantes y mayores que que cuanto hay de indecoroso y que echaba por ellas de todo su cuerpo pus y gusanos para escarnio sobre los propios excrementos. Y despu\u00e9s de muchos tormentos y castigos, muri\u00f3 -dicen- en un lugar de su propiedad, que qued\u00f3 desuierto y depoblado hasta el presente a causa del mal olor. Es m\u00e1s, hasta el d\u00eda de hoy no se puede pasar cerca de aquel lugar si no se tapa las narices con las manos. Tan enorme fue la putrefacci\u00f3n que se derram\u00f3 de su carne sobre la tierra. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>XIX. Un manuscrito Vaticano del siglo nueve<\/p>\n<p>Aqu\u00ed comienza el argumento del Evangelio seg\u00fan Juan. El Evangelio de Juan fue dado a conocer y entregado a las Iglesias por Juan, en tanto que permaneci\u00f3 en el cuerpo; como ha referido (un tal) Pap\u00edas por nombre, de Hier\u00e1polis, un disc\u00edpulo amado de Juan, en sus cinco libros exot\u00e9ricos (l\u00e9ase exeg\u00e9ticos); pero \u00e9l escribi\u00f3 correctamente el Evangelio que le dict\u00f3 Juan. <\/p>\n<p>(*) Pero Marci\u00f3n , hereje, habiendo sido reprobado por \u00e9l, por sentir de modo contrario, fue rechazado por Juan. Aquel, empero, le hab\u00eda tra\u00eddo escritos o cartas de los hermanos que estaban en el Ponto. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>XX. Catena, Patr. Graec. in S. Joan, publicado por B. Corder<\/p>\n<p>Porque el \u00faltimo de \u00e9stos, Juan, por sobrenombre el Hijo del Trueno, cuando lleg\u00f3 a una edad muy avanzada, como nos han dicho Ireneo y Eusebio y una sucesi\u00f3n de historiadores dignos de confianza, hacia el tiempo en que surg\u00edan terribles herej\u00edas, dict\u00f3 el Evangelio a su propio disc\u00edpulo, el virtuoso Pap\u00edas de Hier\u00e1polis, para rellenar lo que faltaba en los que antes que \u00e9l hab\u00edan proclamado la palabra a las naciones por toda la tierra. <\/p>\n<p>Fuente principal: Los Padres Apost\u00f3licos, por J. B. Lightfoot. Editorial CLIE www.clie.es <\/p>\n<p>(*) = Fuente complementaria: Padres Apost\u00f3licos, por Daniel Ruiz Bueno. BAC<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>FRAGMENTOS DE PAP\u00cdAS (Citas en la literatura cristiana primitiva) I. Eusebio, Cronic\u00f3n (Syncell 655, 14) por Olymp. 220 Ireneo y otros registraron que Juan el Te\u00f3logo y ap\u00f3stol sobrevivi\u00f3 hasta los tiempos de Trajano; despu\u00e9s de aquel tiempo, Pap\u00edas de Hier\u00e1polis y Policarpo, obispo de Esmirna, que fueron oyentes suyos, llegaron a ser bien conocidos. &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; II. Eusebio, Hist. 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