{"id":3372,"date":"2009-01-26T20:07:02","date_gmt":"2009-01-26T20:07:02","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3372"},"modified":"2009-01-26T20:07:02","modified_gmt":"2009-01-26T20:07:02","slug":"ep\u00cdstola-de-la-iglesia-de-esmirna-a-la-de-filomelio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3372","title":{"rendered":"EP\u00cdSTOLA DE LA IGLESIA DE ESMIRNA A LA DE FILOMELIO"},"content":{"rendered":"<p>EP\u00cdSTOLA DE LA IGLESIA DE ESMIRNA A LA DE FILOMELIO<\/p>\n<p>(Martirio de Policarpo)<\/p>\n<p>La Iglesia de Dios que reside en Esmirna a la Iglesia de Dios que reside en Filomelio, y a todas las fraternidades de la santa y universal Iglesia que reside en todo lugar, misericordia y paz y amor de Dios el Padre y nuestro Se\u00f1or Jesucristo os sean multiplicados.<\/p>\n<p>I. Os escribimos, hermanos, un relato de lo que sucedi\u00f3 a los que sufrieron martirio, y en especial al bienaventurado Policarpo, que puso fin a la persecuci\u00f3n, habiendo puesto sobre ella, por as\u00ed decirlo, el sello de su martirio. Porque casi todos los sucesos antes mencionados acaecieron para que el Se\u00f1or pudiera mostrarnos una vez m\u00e1s un ejemplo de martirio que es conforme al Evangelio. Porque fue demor\u00e1ndolo para que pudiera ser entregado, como hizo el Se\u00f1or, con miras a que nosotros tambi\u00e9n pudi\u00e9ramos ser imitadores suyos, no mirando s\u00f3lo a lo que nos afecta a nosotros, sino tambi\u00e9n a lo que afecta a nuestros pr\u00f3jimos. Porque incumbe al amor verdadero y firme no s\u00f3lo desear ser uno salvado, sino tambi\u00e9n que lo sean los hermanos.<\/p>\n<p>II. Benditos y nobles son, pues, todos los martirios que tienen lugar seg\u00fan la voluntad de Dios (porque nos corresponde ser muy escrupulosos y asignar a Dios el poder sobre todas las cosas). Porque, \u00bfqui\u00e9n podr\u00eda dejar de admirar su nobleza y resistencia paciente y lealtad al Se\u00f1or, siendo as\u00ed que cuando eran desgarrados por los azotes, de modo que el interior de su carne quedaba visible incluso hasta las venas y arterias de dentro, lo soportaban con paciencia, de modo que los mismos que lo contemplaban ten\u00edan compasi\u00f3n y lloraban; en tanto que ellos mismos alcanzaban un grado tal de valor que ninguno de ellos lanz\u00f3 un grito o un gemido, mostr\u00e1ndonos con ello a todos que en aquella hora los m\u00e1rtires de Cristo que eran torturados estaban ausentes de la carne, o, mejor dicho, que el Se\u00f1or estaba presente y en comuni\u00f3n con ellos? Y prestando atenci\u00f3n a la gracia de Cristo, despreciaban las torturas del mundo, comprando al coste de una hora el ser librados de un castigo eterno. Y hallaron que el fuego de sus inhumanos verdugos era fr\u00edo: porque ten\u00edan puestos los ojos en el hecho de ser librados del fuego eterno que nunca se apaga; en tanto que los ojos de sus corazones contemplaban las buenas cosas que est\u00e1n reservadas para aquellos que soportan con paciencia cosas que no oy\u00f3 ning\u00fan o\u00eddo o ha visto ojo alguno, y que nunca han entrado en el coraz\u00f3n del hombre, pero que les fueron mostradas a ellos porque ya no eran hombres, sino \u00e1ngeles. Y de la misma manera tambi\u00e9n los que fueron condenados a las fieras soportaron castigos espantosos, ya que les hicieron echar sobre conchas aguzadas y sufrir otras formas de torturas diversas, para que el diablo pudiera conseguir que se retractaran, de ser posible, por la persistencia del castigo; pues el diablo intent\u00f3 muchas a\u00f1agazas contra ellos.<\/p>\n<p>III. Pero, gracias a Dios, El prevaleci\u00f3 contra todo. Porque el noble Germ\u00e1nico anim\u00f3 la pusilanimidad de ellos por medio de la constancia que hab\u00eda en \u00e9l; y luch\u00e9 con las fieras en una forma destacada. Porque cuando el proc\u00f3nsul deseaba prevalecer sobre \u00e9l y le mand\u00f3 que tuviera compasi\u00f3n de su juventud, \u00e9l, haciendo uso de violencia, arrastr\u00f3 a la fiera hacia \u00e9l, deseando conseguir m\u00e1s r\u00e1pidamente ser librado de su vida injusta y arbitraria. De modo que despu\u00e9s de esto la multitud, asombrada del valor de los cristianos amados de Dios y temerosos de Dios, levant\u00f3 un clamor: \u00abFuera los ateos; que vayan a buscar a Policarpo.\u00bb<\/p>\n<p>IV. Pero un hombre, que se llamaba Quinto, un frigio llegado recientemente de Frigia, cuando vio las fieras se acobard\u00f3. Fue \u00e9l que se hab\u00eda forzado a s\u00ed mismo y a otros a presentarse por su propia y libre voluntad. De \u00e9ste el proc\u00f3nsul, con muchos ruegos, consigui\u00f3 que hiciera el juramento y ofreciera incienso. Por esta causa, pues, hermanos, no alabamos a los que se entregan ellos mismos, puesto que el Evangelio no nos ense\u00f1a esto.<\/p>\n<p>V. Ahora bien, el glorioso Policarpo, al principio, cuando lo oy\u00f3, lejos de desanimarse, ten\u00eda deseos de permanecer en la ciudad; pero la mayor\u00eda le persuadieron a que se retirara. As\u00ed que se retir\u00f3 a una casa de campo no lejos de la ciudad; y all\u00ed se qued\u00f3 con unos pocos compa\u00f1eros, no haciendo otra cosa noche y d\u00eda que orar por todos los hombres y por las iglesias por todo el mundo; porque \u00e9sta era su costumbre constante. Y mientras estaba orando tuvo una visi\u00f3n tres d\u00edas antes de su captura; y vio que su almohada estaba ardiendo. Y se volvi\u00f3 y dijo a los que estaban con \u00e9l: \u00abEs menester que sea quemado vivo.\u00bb<\/p>\n<p>VI. Y como los que le estaban buscando persist\u00edan, \u00e9l se fue a otra casa de campo; y al poco llegaron all\u00ed los que le buscaban, y como no le hallaron, echaron mano de dos muchachos esclavos, uno de los cuales confes\u00f3 bajo tortura; porque le era imposible permanecer escondido cuando las mismas personas que le hab\u00edan delatado eran gente de su propia casa. Y el capit\u00e1n de los gendarmes, que result\u00e9 precisamente llamarse Herodes, ten\u00eda muchos deseos de llevarle al estadio. (Esto sucedi\u00f3 para que pudiera cumplir su suerte designada, o sea, el ser hecho participante con Cristo, en tanto que ellos \u0097los que le traicionaban\u0097 sufr\u00edan el mismo castigo de Judas.<\/p>\n<p>VII. As\u00ed que llev\u00e1ndose al muchacho con ellos, en viernes, hacia la hora de la cena, los gendarmes y jinetes se dirigieron con sus armas acostumbradas, apresur\u00e1ndose como contra un ladr\u00f3n. Y llegando todos ellos tarde al anochecer, hallaron al hombre echado en cama en un aposento alto de cierta caba\u00f1a; y aunque \u00e9l podr\u00eda haberse ido a otro lugar, no quiso, diciendo: Sea hecha la voluntad de Dios. As\u00ed que cuando oy\u00f3 que ven\u00edan, se dirigi\u00f3 hacia abajo y convers\u00f3 con ellos, en tanto que los presentes se maravillaban de su edad y de su constancia, pregunt\u00e1ndose c\u00f3mo pod\u00eda haber tanta ansia para aprehender a un anciano como \u00e9l. Con lo cual, inmediatamente dio orden de que se dispusiera una mesa para ellos, para que comieran y bebieran en aquella hora tanto como desearan. Y les persuadi\u00f3 a concederle una hora para que pudiera orar sin ser molestado; y cuando ellos consintieron, \u00e9l se levant\u00f3 y or\u00f3, estando tan lleno de la gracia de Dios, que durante dos horas no pudo callar, y todos los que le o\u00edan estaban asombrados, y muchos se arrepent\u00edan de haber acudido contra un anciano tan venerable.<\/p>\n<p>VIII. Pero cuando finalmente puso fin a su oraci\u00f3n, despu\u00e9s de recordar a todos los que en. un momento u otro hab\u00edan estado en contacto con \u00e9l, peque\u00f1os y grandes, altos y bajos, y a toda la Iglesia universal por todo el mundo, lleg\u00f3 la hora de partir, y le sentaron sobre un asno y le llevaron a la ciudad, y era un gran s\u00e1bado. Y fue recibido por Herodes, el capit\u00e1n de la polic\u00eda y por su padre Nicetes, los cuales le hicieron bajar de su montura y subir a su carruaje, y procuraron convencerle, sent\u00e1ndose ellos a su lado y dici\u00e9ndole: \u00ab~,Qu\u00e9 mal hay en decir C\u00e9sar es Se\u00f1or, y en ofrecerle incienso\u00bb, a\u00f1adiendo a esto \u00aby con ello salvarte?\u00bb Pero \u00e9l al principio no les dio respuesta. Sin embargo, cuando ellos persistieron, les dijo: \u00abNo voy a hacer lo que me aconsej\u00e1is.\u00bb Entonces ellos, viendo que no pod\u00edan persuadirle, hicieron uso de amenazas y le hicieron bajar r\u00e1pidamente, de modo que se hiri\u00f3 en la espinilla cuando bajaba del carruaje. Y sin volverse tan s\u00f3lo, sigui\u00f3 su camino al punto y r\u00e1pidamente, como si nada le hubiera sucedido, y fue llevado al estadio; y hab\u00eda en el estadio un tumulto tal que no era posible o\u00edr la voz de ninguno al hablar.<\/p>\n<p>IX. Pero cuando Policarpo entr\u00f3 en el estadio le lleg\u00f3 una voz del cielo: \u00abMantente firme, Policarpo, y s\u00e9 un hombre.\u00bb Y nadie vio al que hablaba, pero los que son de los nuestros que estaban presentes oyeron la voz. Y al final, cuando fue tra\u00eddo, hubo un gran tumulto, porque oyeron que hab\u00edan capturado a Policarpo. As\u00ed pues, cuando lo presentaron delante del proc\u00f3nsul, \u00e9ste inquiri\u00f3 si \u00e9l era el hombre. Y al confesar que lo era, intent\u00f3 persuadirle a que se retractara, diciendo: \u00abTen respeto a tu edad\u00bb, y otras cosas apropiadas, como acostumbran decir: \u00abJura por el genio de C\u00e9sar; y retr\u00e1ctate y di: Fuera los ateos.\u00bb Entonces Policarpo, con mirada solemne, contempl\u00e9 toda la multitud de paganos imp\u00edos que hab\u00eda en el estadio, y les hizo se\u00f1as con la mano; y gimiendo y mirando al cielo, dijo: \u00abFuera los ateos.\u00bb Pero cuando el magistrado insisti\u00f3 y le dijo: \u00abJura, y te soltar\u00e9; insulta a Cristo\u00bb, Policarpo dijo: \u00abDurante ochenta y seis a\u00f1os he sido su siervo, y no me ha hecho mal alguno. \u00bfC\u00f3mo puedo ahora blasfemar de mi Rey que me ha salvado?\u00bb<\/p>\n<p>X. Pero cuando el proc\u00f3nsul persisti\u00f3 diciendo: \u00abJura por el genio del C\u00e9sar\u00bb, \u00e9l contest\u00f3: \u00abSi supones, en vano, que voy a jurar por el genio del C\u00e9sar, como dices, y haces ver que no sabes qui\u00e9n soy, te lo dir\u00e9 claramente: soy cristiano. Pero si quieres aprender la doctrina del Cristianismo, se\u00f1ala un d\u00eda y esc\u00fachame.\u00bb El proc\u00f3nsul dijo: \u00abConvence al pueblo.\u00bb Pero Policarpo contest\u00f3: \u00abEn cuanto a ti, he considerado que eres digno de hablarte; porque se nos ha ense\u00f1ado a rendir honor como es debido a los pr\u00edncipes y autoridades designadas por Dios, salvo que no sea en nuestro perjuicio; pero en cuanto a \u00e9stos, no los considero dignos de que tenga que defenderme delante de ellos.\u00bb<\/p>\n<p>XI. Ante lo cual el proc\u00f3nsul dijo: \u00abTengo fieras aqu\u00ed y te echar\u00e9 a ellas como no te retractes.\u00bb Pero \u00e9l dijo: \u00abQue las traigan; porque el arrepentirse de lo mejor a lo peor es un cambio que no nos es permitido; pero es noble el cambiar de lo perverso a lo justo.\u00bb Entonces le dijo: \u00abHar\u00e9 que ardas con fuego si desprecias las fieras, como no te arrepientas.\u00bb Pero Policarpo dijo: \u00abT\u00fa me amenazas con fuego que arde un rato y despu\u00e9s se apaga; pero no sabes nada del fuego del juicio futuro y del castigo eterno, que est\u00e1 reservado a los imp\u00edos. \u00bfPor qu\u00e9 te demoras? Haz lo que quieras.\u00bb<\/p>\n<p>XII. Diciendo estas y otras cosas, iba llen\u00e1ndose de valor y gozo, y su rostro se hench\u00eda de gracia, de modo que no s\u00f3lo no se desmay\u00f3 ante las cosas que le dec\u00edan, sino que, al contrario, el proc\u00f3nsul estaba asombrado y envi\u00f3 a su propio heraldo a proclamar tres veces en medio del estadio: \u00abPolicarpo ha confesado que es un cristiano.\u00bb cuando el heraldo hubo proclamado esto, toda la multitud, tanto de gentiles como de jud\u00edos que viv\u00edan en Esmirna, clam\u00f3 con ira incontenible y grandes gritos: \u00ab\u00c9ste es el maestro de Asia, el padre de los cristianos, el que derriba nuestros dioses y ense\u00f1a a muchos a no sacrificar ni adorar.\u00bb Diciendo estas cosas, a grandes gritos pidieron al asiarca Felipe que soltara un le\u00f3n a Policarpo. Pero \u00e9l dijo que no pod\u00eda hacerlo legalmente, puesto que ya hab\u00eda dado por terminados los juegos. Entonces ellos decidieron gritar un\u00e1nimes que Policarpo deb\u00eda ser quemado vivo. Porque era menester que se cumpliera la visi\u00f3n que se le hab\u00eda mostrado con respecto a su almohada, cuando la vio ardiendo mientras oraba, y volvi\u00e9ndose dijo a los fieles que estaban con \u00e9l: \u00abEs menester que sea quemado vivo.\u00bb<\/p>\n<p>XIII. Estas cosas sucedieron r\u00e1pidamente, m\u00e1s aprisa de lo que pueden contar las palabras, y la multitud empez\u00f3 a recoger en obradores y ba\u00f1os le\u00f1a y haces, y los jud\u00edos en especial ayudaron, seg\u00fan acostumbran. Pero cuando estuvo listo el mont\u00f3n de le\u00edia, \u00e9l mismo se quit\u00f3 las prendas externas y se solt\u00f3 la faja, esforz\u00e1ndose tambi\u00e9n en quitarse los zapatos, aunque no ten\u00eda la costumbre de hacerlo antes, porque todos los fieles en todo momento se esforzaban por qui\u00e9n tocar\u00eda antes su carne. Porque hab\u00eda sido tratado con todo honor toda su vida, incluso antes de que le salieran canas. Al punto, los instrumentos que estaban preparados para la hoguera fueron colocados a su alrededor; y como iban tambi\u00e9n a clavarle a la estaca, \u00e9l dijo: \u00abDejadme como estoy; puesto que El me ha concedido que pueda resistir el fuego, tambi\u00e9n me conceder\u00e1 que pueda permanecer inm\u00f3vil en la hoguera, sin tener que ser sujetado por los clavos.\u00bb<\/p>\n<p>XIV. Y ellos no le clavaron, pero le amarraron. Entonces \u00e9l, colocando las manos detr\u00e1s y amarrado a la estaca como un noble cordero del gran reba\u00f1o para ser como una ofrenda, un holocausto preparado y aceptable a Dios, mirando al cielo dijo: \u00abOh Se\u00f1or Dios Todopoderoso, Padre de tu amado y bendito Hijo Jesucristo, por medio del cual hemos recibido conocimiento de Ti, el Dios de \u00e1ngeles y poderes, y de toda creaci\u00f3n y de toda la raza de los justos, que viven en tu presencia; te bendigo porque me has concedido este d\u00eda y hora para que pueda recibir una porci\u00f3n entre el n\u00famero de los m\u00e1rtires en la copa de [tu] Cristo en la resurrecci\u00f3n de vida eterna, tanto del alma como del cuerpo, en la incorruptibilidad del Esp\u00edritu Santo. Que pueda ser recibido con ellos en tu presencia este d\u00eda, como un sacrificio rico y aceptable, que T\u00fa has preparado y revelado de antemano, y has realizado, T\u00fa que eres el Dios fiel y verdadero. Por esta causa, s\u00ed, y por todas las cosas, te alabo, y bendigo, y glorifico, por medio del Sumo Sacerdote eterno y celestial, Jesucristo, tu Hijo amado, por medio del cual, con El y el Esp\u00edritu Santo, sea gloria ahora y [siempre] y por todos los siglos. Am\u00e9n.\u00bb<\/p>\n<p>XV. Cuando hubo ofrecido el Am\u00e9n y terminado su oraci\u00f3n, el verdugo encendi\u00f3 el fuego. Y cuando surgi\u00f3 la llama poderosa, todos los que pudimos verlo, contemplamos un portento, s\u00ed, y fuimos preservados para que pudi\u00e9ramos referir al resto lo que hab\u00eda sucedido. El fuego, formando la apariencia de una b\u00f3veda, como la vela de un nav\u00edo llenada por el viento, form\u00e9 una pared alrededor del cuerpo del m\u00e1rtir; y estaba all\u00ed en medio, no como carne quem\u00e1ndose, sino como [un pan en el horno o como] oro y plata refinados en un horno. Porque percibimos un olor fragante, como si desprendiera olor de incienso o de alg\u00fan b\u00e1lsamo precioso.<\/p>\n<p>XVI. As\u00ed que, finalmente, los imp\u00edos, viendo que su cuerpo no pod\u00eda ser consumido por el fuego, ordenaron al verdugo que fuera y le apu\u00f1alara con una daga. Y cuando lo hubo hecho, sali\u00f3 [una paloma y] una cantidad de sangre tal que extingui\u00f3 el fuego; y toda la multitud se maravill\u00e9 de que hubiera una diferencia tan grande entre los incr\u00e9dulos y los elegidos. En el n\u00famero de \u00e9stos estaba este hombre, el glorioso m\u00e1rtir Policarpo, que fue un maestro apost\u00f3lico y prof\u00e9tico en nuestros propios d\u00edas, un obispo de la santa Iglesia que est\u00e1 en Esmirna. Porque cada palabra que pronunci\u00f3 su boca se cumpli\u00f3 o bien se cumplir\u00e1.<\/p>\n<p>XVII. Pero el Maligno, celoso y envidioso, el adversario de la familia de los justos, habiendo visto la grandeza de su martirio y lo intachable de su vida desde el principio, y c\u00f3mo fue coronado con la corona de la inmortalidad, y hubo ganado un premio que nadie puede desmentir, se las arregl\u00f3 para que ni aun su pobre cuerpo fuera sacado y llevado por nosotros, aunque muchos deseaban hacerlo y tocar su carne santa. As\u00ed que hizo salir a Nicetes, el padre de Herodes y hermano de Alce, para rogar al magistrado que no entregara su cuerpo, seg\u00fan se dijo: \u00abpara que no abandonen al crucificado y empiecen a adorar a este hombre\u00bb; lo cual fue hecho por instigaci\u00f3n y ruego apremiante de los jud\u00edos, que tambi\u00e9n vigilaban cuando iban a sacarle del fuego, no sabiendo que ser\u00e1 imposible que nosotros abandonemos en este tiempo al Cristo que sufri\u00f3 por la salvaci\u00f3n de todo el mundo de los que son salvos \u0097sufriendo por los pecadores siendo El inocente\u0097, ni adorar a otro. Porque a \u00c9l, siendo el Hijo de Dios, le adoramos, pero a los m\u00e1rtires, como disc\u00edpulos e imitadores del Se\u00f1or, los respetamos y queremos como merecen, por su afecto incomparable hacia su propio Rey y Maestro. Que nuestra suerte sea tambi\u00e9n ser hallados copart\u00edcipes y condisc\u00edpulos de ellos.<\/p>\n<p>XVIII. El centuri\u00f3n, pues, viendo la oposici\u00f3n levantada por parte de los jud\u00edos, le puso en medio y lo quem\u00f3 seg\u00fan su costumbre. Y as\u00ed nosotros, despu\u00e9s, recogimos sus huesos, que son mucho m\u00e1s valiosos que piedras preciosas y que oro refinado, y los pusimos en un lugar apropiado; donde el Se\u00f1or nos permitir\u00e1 congregarnos, seg\u00fan podamos, en gozo y alegr\u00eda, y celebrar el aniversario de su martirio para la conmemoraci\u00f3n de todos los que ya han luchado en la contienda y para la ense\u00f1anza y preparaci\u00f3n de los que han de hacerlo m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>XIX. As\u00ed ha sucedido que el bienaventurado Policarpo, habiendo recibido el martirio en Esmirna con los de Filadelfia \u0097doce en conjunto\u0097, es recordado de modo especial m\u00e1s que los otros por todos, de manera que se habla de \u00e9l incluso entre los paganos en todas partes; porque mostr\u00f3 no s\u00f3lo que era un maestro notable, sino tambi\u00e9n un m\u00e1rtir distinguido, cuyo martirio todos desean imitar, viendo que fue seg\u00fan el modelo del Evangelio de Cristo. Habiendo vencido con su sufrimiento al gobernante injusto en el conflicto y recibido la corona de la inmortalidad, se regocija en la compa\u00f1\u00eda de los ap\u00f3stoles y de los justos, y glorifica al Dios y Padre Todopoderoso, y bendice a nuestro Se\u00f1or Jesucristo, el salvador de nuestras almas y piloto de nuestros cuerpos y pastor de la Iglesia universal que se halla por todo el mundo.<\/p>\n<p>XX. En verdad pedisteis que se os mostraran en gran detalle todas las cosas que han sucedido; pero nosotros, hasta aqu\u00ed, os hemos mostrado c\u00f3mo fue en un sumario por medio de nuestro hermano Marciano. Cuando os hay\u00e1is enterado de estas cosas, enviad la carta tambi\u00e9n a otros hermanos que est\u00e1n m\u00e1s lejos, para que ellos tambi\u00e9n puedan glorificar al Se\u00f1or, que elige entre sus propios siervos. Ahora, al que es poderoso para traernos a todos por su gracia y bondad a su reino eterno, por medio de su Hijo unig\u00e9nito Jesucristo, sea gloria, honor, poder y grandeza para siempre. Saludad a todos los santos. Los que est\u00e1n con nosotros os saludan, y Evaresto, que escribi\u00f3 esta carta, con toda su casa.<\/p>\n<p>XXI. El bienaventurado Policarpo sufri\u00f3 el martirio el segundo d\u00eda de la primera parte del mes Xanticus, el s\u00e9ptimo d\u00eda antes de las calendas de marzo, en un gran s\u00e1bado, a la hora octava. Fue capturado por Herodes, cuando Felipe de Tralles era sumo sacerdote, en el proconsulado de Statius Quadratus, pero en el reino del Rey eterno Jesucristo. Al cual sea la gloria, honor, grandeza y trono eterno, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>XXII. (1) Que Dios os sea propicio, hermanos, en tanto que and\u00e1is en la palabra de Jesucristo que es seg\u00fan el Evangelio; con quien sea la gloria de Dios para salvaci\u00f3n de sus santos elegidos; as\u00ed como el bienaventurado Policarpo sufri\u00f3 el martirio, en cuyas pisadas sea nuestra suene para ser hallados en el reino de Jesucristo.<\/p>\n<p>(2) Este relato Gayo lo copi\u00f3 de los papeles de Ireneo, un disc\u00edpulo de Policarpo. Este mismo vivi\u00f3 tambi\u00e9n con Ireneo.<\/p>\n<p>(3) Y yo S\u00f3crates los escrib\u00ed en Corinto de la copia de Gayo. La gracia sea con todos los hombres.<\/p>\n<p>(4) Y yo Pionio lo escrib\u00ed de nuevo de la copia antes mencionada, habi\u00e9ndola buscado (seg\u00fan el bienaventurado Policarpo me mostr\u00f3 en una revelaci\u00f3n, como declarar\u00e9 en la secuela), recogi\u00e9ndola y junt\u00e1ndola cuando ya estaba casi desgastada por la edad, para que el Se\u00f1or Jesucristo pueda recogerme tambi\u00e9n a m\u00ed con sus elegidos en su reino celestial; al cual sea la gloria con el Padre y el Esp\u00edritu Santo, por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Los tres p\u00e1rrafos precedentes seg\u00fan se hallan en el manuscrito de Mosc\u00fa<\/p>\n<p>(2) Este relato lo copi\u00f3 Gayo de los papeles de Ireneo. Este vivi\u00f3 con Ireneo, que hab\u00eda sido un disc\u00edpulo del santo Policarpo. Porque este Ireneo, estando en Roma al tiempo del martirio del obispo Policarpo, instruy\u00f3 a muchos; y hay en circulaci\u00f3n muchos tratados ortodoxos y muy excelentes que son suyos. En \u00e9stos hace menci\u00f3n de Policarpo, diciendo que le hab\u00eda ense\u00f1ado a \u00e9l. Y fue capaz de refutar toda herej\u00eda y entregar la regla cat\u00f3lica de la Iglesia tal como la hab\u00eda recibido del santo. Menciona este hecho tambi\u00e9n: que cuando Marci\u00f3n, seg\u00fan el cual son llamados los marcionitas, se encontr\u00f3 con el santo Policarpo en una ocasi\u00f3n, y dijo: \u00abTe reconozco, Policarpo\u00bb, \u00e9l respondi\u00f3 a Marci\u00f3n: \u00abCiertamente, te reconozco como el primog\u00e9nito de Satan\u00e1s.\u00bb La afirmaci\u00f3n siguiente se hace tambi\u00e9n en los escritos de Ireneo: que en el mismo d\u00eda y hora en que Policarpo era martirizado en Esmirna, Ireneo, estando en la ciudad de Roma, oy\u00f3 una voz como de una trompeta que dec\u00eda: \u00abPolicarpo est\u00e1 sufriendo el martirio.\u00bb<\/p>\n<p>(3) De estos papeles de Ireneo, pues, como ya se ha afirmado, Gayo hizo una copia, y de la copia de Gayo, Is\u00f3crates hizo otra en Corinto.<\/p>\n<p>(4) Y yo Pionio de nuevo escribo la copia de Is\u00f3crates, habi\u00e9ndola buscado en obediencia a una revelaci\u00f3n del santo Policarpo, junt\u00e1ndola, cuando ya estaba casi desgastada por los a\u00f1os, para que el Se\u00f1or Jesucristo pueda recogerme tambi\u00e9n a m\u00ed con sus elegidos en su reino celestial; a quien sea la gloria con el Padre y el Hijo y el Esp\u00edritu Santo para siempre jam\u00e1s. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>Fuente: Los Padres Apost\u00f3licos, por J. B. Lightfoot. Editorial CLIE www.clie.es<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EP\u00cdSTOLA DE LA IGLESIA DE ESMIRNA A LA DE FILOMELIO (Martirio de Policarpo) La Iglesia de Dios que reside en Esmirna a la Iglesia de Dios que reside en Filomelio, y a todas las fraternidades de la santa y universal Iglesia que reside en todo lugar, misericordia y paz y amor de Dios el Padre y nuestro Se\u00f1or Jesucristo os<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[170],"tags":[],"class_list":["post-3372","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-padres-apostolicos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3372","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3372"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3372\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3372"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3372"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3372"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}