{"id":3370,"date":"2009-01-26T20:06:13","date_gmt":"2009-01-26T20:06:13","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3370"},"modified":"2009-01-26T20:06:13","modified_gmt":"2009-01-26T20:06:13","slug":"ep\u00cdstolas-de-ignacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3370","title":{"rendered":"EP\u00cdSTOLAS DE IGNACIO"},"content":{"rendered":"<p>EP\u00cdSTOLAS DE IGNACIO<\/p>\n<p>1 A LOS EFESIOS<\/p>\n<p>Ignacio, llamado tambi\u00e9n Te\u00f3foro, a la (iglesia) que ha sido bendecida en abundancia por la plenitud de Dios el Padre, que hab\u00eda sido preordenada para los siglos futuros para una gloria permanente e inmutable, unida y elegida en una verdadera pasi\u00f3n, por la voluntad del Padre y de Jesucristo nuestro Dios; a la iglesia que est\u00e1 en Efeso [de Asia], digna de toda felicitaci\u00f3n: saludos abundantes en Cristo Jes\u00fas y en (su) gozo intachable.<\/p>\n<p>I. He recibido con albricias, a Dios [vuestro] bien amado nombre, que llev\u00e1is por derecho natural, [con mente recta y virtuosa], por fe y amor en Cristo Jes\u00fas nuestro Salvador: siendo imitadores de Dios, y habiendo sido encendidos vuestros corazones en la sangre de Dios, hab\u00e9is cumplido perfectamente la obra que os era apropiada; por cuanto o\u00edsteis que yo hab\u00eda emprendido el camino desde Siria, en cadenas, por amor del Nombre y esperanza comunes, y esperaba, por medio de vuestras oraciones, luchar con \u00e9xito con las fieras en Roma, para que, habi\u00e9ndolo conseguido, pudiera tener el poder de ser un disc\u00edpulo, vosotros sentisteis ansia de visitarme; siendo as\u00ed que en el nombre de Dios os he recibido a todos vosotros en la persona de On\u00e9simo, cuyo amor sobrepasa toda expresi\u00f3n y que es adem\u00e1s vuestro obispo [en la carne], y ruego a Dios que lo am\u00e9is seg\u00fan Jesucristo y que todos pod\u00e1is ser como \u00e9l; porque bendito sea Aquel que os ha concedido en conformidad con vuestros merecimientos el tener un obispo semejante.<\/p>\n<p>II. Pero, en cuanto a mi consiervo Burrhus, que por la voluntad de Dios es vuestro di\u00e1cono bendecido en todas las cosas, ruego que pueda permanecer conmigo para vuestro honor y el de vuestro obispo. S\u00ed, y Crocus tambi\u00e9n, que es digno de Dios y de vosotros, a quien he recibido como una muestra del amor que me ten\u00e9is, me ha aliviado en toda clase de maneras \u0097y as\u00ed quiera el Padre de Jesucristo vivificarle\u0097 junto con On\u00e9simo y Burrhus y Euplus y Fronto, en los cuales os vi a todos vosotros con los ojos del amor. Es por tanto apropiado que vosotros, en todas formas, glorifiqu\u00e9is a Jesucristo que os ha glorificado; para que estando perfectamente unidos en una sumisi\u00f3n, someti\u00e9ndoos a vuestro obispo y presb\u00edtero, pod\u00e1is ser santificados en todas las cosas.<\/p>\n<p>III. No os estoy dando \u00f3rdenes, como si yo fuera alguien que pudiera hacerlo. Porque aun cuando estoy en cadenas por amor del Nombre, no he sido hecho perfecto todav\u00eda en Jesucristo. [Porque] ahora estoy empezando a ser un disc\u00edpulo; y os hablo como a mis condisc\u00edpulos. Porque yo deber\u00eda ser entrenado por vosotros para la contienda en fe, exhortaci\u00f3n, persistencia y longanimidad. Pero como el amor no me permite que quede en silencio con respecto a vosotros, por tanto me atrev\u00ed a exhortaros, para que corr\u00e1is en armon\u00eda con la mente de Dios; pues Jesucristo, nuestra vida inseparable, es tambi\u00e9n la mente del Padre, as\u00ed como los obispos establecidos hasta los extremos de la tierra est\u00e1n en la mente de Jesucristo.<\/p>\n<p>IV. Por lo tanto es apropiado que and\u00e9is en armon\u00eda con la mente del obispo; lo cual ya lo hac\u00e9is. Porque vuestro honorable presbiterio, que es digno de Dios, est\u00e1 a tono con el obispo, como si fueran las cuerdas de una lira. Por tanto, en vuestro amor concorde y armonioso se canta a Jesucristo. Y vosotros, cada uno, form\u00e1is un coro, para que estando en armon\u00eda y concordes, y tomando la nota clave de Dios, pod\u00e1is cantar al un\u00edsono con una sola voz por medio de Jesucristo al Padre, para que \u00c9l pueda o\u00edros y, reconocer por vuestras buenas obras que sois miembros de su Hijo. Por tanto os es provechoso estar en unidad intachable, a fin de que pod\u00e1is ser part\u00edcipes de Dios siempre.<\/p>\n<p>V. Porque si en un per\u00edodo tan breve tuve tal trato con vuestro obispo, que no fue a la manera de los hombres sino en el Esp\u00edritu, cu\u00e1nto m\u00e1s os felicito de que est\u00e9is \u00edntimamente unidos a \u00e9l como la Iglesia lo est\u00e1 con Jesucristo y como Jesucristo lo est\u00e1 con el Padre, para que todas las cosas puedan estar armonizadas en unidad. Que nadie se enga\u00f1e. Si alguno no est\u00e1 dentro del l\u00edmite del altar, carece de pan [de Dios]. Porque si la oraci\u00f3n de uno y otro tiene una fuerza tan grande, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s la del obispo y la de toda la Iglesia! Por lo tanto, todo el que no acude a la congregaci\u00f3n, con ello muestra su orgullo y se ha separado \u00e9l mismo; porque est\u00e1 escrito: Dios resiste a los soberbios. Por tanto tengamos cuidado en no resistir al obispo, para que con nuestra sumisi\u00f3n podamos entregarnos nosotros mismos a Dios.<\/p>\n<p>VI. Y en proporci\u00f3n al hecho de que un hombre vea que su obispo permanece en silencio, debe reverenciarle a\u00fan m\u00e1s. Porque a todo aquel a quien el Amo de la casa env\u00eda para ser mayordomo de ella, debe recib\u00edrsele como si fuera el que le envi\u00f3. Simplemente, pues, deber\u00edamos considerar al obispo como al Se\u00f1or mismo. Ahora bien, On\u00e9simo, de su propia iniciativa os alaba en gran manera por vuestra conducta ordenada en Dios, porque todos viv\u00eds en conformidad con la verdad, y no hay herej\u00eda alguna que halle albergue entre vosotros; es m\u00e1s, ni aun escuch\u00e1is a nadie si habla de otras cosas excepto lo que se refiere a Jesucristo en verdad.<\/p>\n<p>VII. Porque algunos son propensos a enga\u00f1o malicioso sobre el Nombre, y lo propagan y hacen ciertas cosas indignas de Dios. A \u00e9stos ten\u00e9is que evitarlos como si fueran fieras; porque son perros rabiosos, que muerden a escondidas; contra los cuales deber\u00edais estar en guardia, porque son dif\u00edciles de sanar. S\u00f3lo hay un m\u00e9dico, de la carne y del esp\u00edritu, engendrado y no engendrado, Dios en el hombre, verdadera Vida en la muerte, hijo de Mar\u00eda e Hijo de Dios, primero pasible y luego impasible: Jesucristo nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>VIII. Que nadie os enga\u00f1e, pues, y en realidad no est\u00e1is enga\u00f1ados, siendo as\u00ed que pertenec\u00e9is totalmente a Dios. Porque cuando no ten\u00e9is deseo carnal establecido en vosotros con poder para atormentaros, entonces viv\u00eds verdaderamente seg\u00fan Dios. Yo me entrego a vosotros, y me dedico como una ofrenda para vuestra iglesia, efesios, que es famosa por todos los siglos. Los que son de la carne no pueden hacer las cosas del Esp\u00edritu, ni tampoco pueden los que son del Esp\u00edritu hacer las cosas de la carne; del mismo modo que la fe no puede hacer las cosas de la infidelidad, ni la infidelidad las cosas de la fe. Es m\u00e1s, incluso las cosas que hac\u00e9is seg\u00fan la carne son espirituales; porque hac\u00e9is todas las cosas en Jesucristo.<\/p>\n<p>IX. Pero me he enterado que ciertas personas pasaron entre vosotros de lejos, trayendo mala doctrina; a las cuales no permitisteis que sembraran semilla en vosotros, porque os tapasteis los o\u00eddos, para no tener que recibir la simiente que ellos sembraban; por cuanto vosotros sois piedras de un templo, preparadas de antemano para un edificio de Dios el Padre, siendo elevadas hacia lo alto por medio del motor (instrumento) de Jesucristo, que es la Cruz, y usando como cuerda el Esp\u00edritu Santo; en tanto que la fe es vuestro cabrestante, y el amor es el camino que lleva a Dios. As\u00ed pues, todos sois compaiieros en el camino, llevando a vuestro Dios y vuestro santuario, vuestro Cristo y vuestras cosas santas, adornados de pies a cabeza en los mandamientos de Jesucristo. Y a m\u00ed tambi\u00e9n, tomando parte en la festividad, se me permite por carta estar en compa\u00f1\u00eda de vosotros y regocijarme con vosotros, para que no pong\u00e1is vuestro amor en nada que sea seg\u00fan la vida de los hombres, sino s\u00f3lo en Dios.<\/p>\n<p>X. Y orad sin cesar por el resto de la humanidad (los que tienen en s\u00ed esperanza de arrepentimiento) para que puedan hallar a Dios. Por tanto, dejad que tomen lecciones por lo menos de vuestras obras. Contra sus estallidos de ira sed mansos; contra sus palabras altaneras sed humildes; contra sus vilipendios presentad vuestras oraciones; contra sus errores permanccedfirmes en la fe; contra sus furores sed dulces. Y no sint\u00e1is celo de imitarles desquit\u00e1ndoos. Mostremos que somos sus hermanos con nuestra mansedumbre; pero seamos celosos en ser imitadores del Se\u00f1or, emul\u00e1ndonos unos a otros por ser cada uno el que sufre la mayor injusticia, el que es m\u00e1s defraudado, el que es m\u00e1s destituido, para que no quede ni una brizna del diablo entre vosotros, sino que en toda pureza y templanza permanezc\u00e1is en Jesucristo con vuestra carne y con vuestro esp\u00edritu.<\/p>\n<p>XI. Estos son los \u00faltimos tiempos. Por tanto seamos reverentes; temamos la longanimidad de Dios, para que no resulte en condenaci\u00f3n contra nosotros. Porque o bien temamos la ira que ha de venir o amemos la gracia que est\u00e1 presente ahora \u0097lo uno o lo otro\u0097; siempre y cuando seamos hallados en Cristo Jes\u00fas como nuestra vida verdadera. Que nada relumbre ante vuestros ojos, aparte de Aquel en quien llevo mis cadenas, mis perlas espirituales, en las cuales quisiera levantarme de nuevo por medio de vuestras oraciones, de las cuales sea suerte poder participar siempre, para que pueda ser hallado en la compa\u00f1\u00eda de los cristianos de Efeso, que han sido siempre un\u00e1nimes con los ap\u00f3stoles por medio del poder de Jesucristo.<\/p>\n<p>XII. S\u00e9 qui\u00e9n soy y a qui\u00e9nes escribo. He sido condenado, pero he recibido misericordia; estoy en peligro, pero soy fortalecido y afianzado. Vosotros sois la ruta de aquellos que est\u00e1n en camino para morir en Dios. Est\u00e1is asociados en los misterios con Pablo, que fue santificado, que obtuvo un buen nombre, que es digno de todo parabi\u00e9n; en cuyas pisadas de buena gana quisiera estar andando, cuando llegue a Dios; el cual en cada carta hizo menci\u00f3n de vosotros en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>XIII. Sed, pues, diligentes en congregaros con m\u00e1s frecuencia para dar gracias a Dios y para su gloria. Porque cuando os congreg\u00e1is con frecuencia, los poderes de Satan\u00e1s son abatidos; y sus asechanzas acaban en nada frente a la concordia de vuestra fe. No hay nada mejor que la paz, en la cual toda lucha entre las cosas del cielo y las de la tierra queda abolida.<\/p>\n<p>XIV. Ninguna de estas cosas est\u00e1 escondida de vuestra vista si sois perfectos en vuestra fe y amor hacia Jesucristo, porque ellas son el comienzo y fin de la vida \u0097la fe es el comienzo y el amor el fin\u0097, y las dos halladas en unidad son (de) Dios, en tanto que todas las dem\u00e1s cosas siguen en pos de ellas hacia la verdadera nobleza (vida santa). Ninguno que profesa tener fe peca, y ninguno que tiene amor aborrece. El \u00e1rbol es manifestado por su fruto; as\u00ed tambi\u00e9n los que profesan ser de Cristo se manifiestan por medio de sus acciones. Porque la Obra no es una cuesti\u00f3n de profesar ahora, sino que se ve cuando uno es hallado (continuando) en el poder de la fe hasta el fin.<\/p>\n<p>XV. Es mejor guardar silencio y ser, que hablar y no ser. Es bueno ense\u00f1ar, si el que habla lo practica. Ahora bien, hay un maestro que habl\u00f3 y lo que dijo sucedi\u00f3; s\u00ed, e incluso las cosas que hizo en silencio son dignas del Padre. El que posee la palabra de Jes\u00fas es capaz de prestar atenci\u00f3n a su silencio, para que pueda ser hecho perfecto; para que por medio de su palabra pueda actuar y por medio de su silencio pueda ser conocido. No hay nada escondido del Se\u00f1or, sino que incluso nuestros secretos est\u00e1n cerca de \u00c9l. Hagamos todas las cosas considerando que El vive en nosotros, para que podamos ser sus templos, y \u00c9l mismo pueda estar en nosotros como nuestro Dios. Esto es as\u00ed, y ser\u00e1 manifestado a nuestra vista por el amor que debidamente le tenemos a \u00c9l.<\/p>\n<p>XVI. No nos enga\u00f1emos, hermanos. Los que corrompen las casas (familias) no van a heredar el reino de Dios. As\u00ed pues, si a los que hacen estas cosas seg\u00fan la carne se les da muerte, cu\u00e1nto m\u00e1s si un hombre, con mala doctrina, corrompe la fe de Dios por la cual Jesucristo fue crucificado. Este hombre, habi\u00e9ndose corrompido a s\u00ed mismo, ir\u00e1 al fuego que nunca se apaga; y lo mismo ir\u00e1n los que le escuchan y hacen caso de \u00e9l.<\/p>\n<p>XVII. Por esta causa recibi\u00f3 el Se\u00f1or ung\u00fcento sobre su cabeza, para que pueda soplar (instilar) incorrupci\u00f3n a la Iglesia. No se\u00e1is ungidos con el mal olor de la ense\u00f1anza del pr\u00edncipe de este mundo, para que no se os lleve cautivos y os robe la vida que est\u00e1 puesta ante vosotros. Y \u00bfpor qu\u00e9 no andamos prudentemente, recibiendo el conocimiento de Dios, que es en Jesucristo? \u00bfPor qu\u00e9 perecer en nuestra locura, no haciendo caso del don de gracia que el Se\u00f1or ha enviado verdaderamente?<\/p>\n<p>XVIII. Mi esp\u00edritu es cual un desecho por raz\u00f3n de la Cruz, que es una piedra de tropiezo para los que no creen, pero para nosotros salvaci\u00f3n y vida eterna. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el sabio? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el que disputa? \u00bfEn qu\u00e9 se glor\u00edan los que son llamados prudentes?, Porque nuestro Dios, Jes\u00fas el Cristo, fue concebido en la matriz de Mar\u00eda seg\u00fan una dispensaci\u00f3n de la simiente de David, pero tambi\u00e9n del Esp\u00edritu Santo; y naci\u00f3 y fue bautizado para que por su pasi\u00f3n pudiera purificar el agua.<\/p>\n<p>XIX. Y escondidos del pr\u00edncipe de este mundo fueron la virginidad de Mar\u00eda y el que diera a luz, y asimismo la muerte del Se\u00f1or \u0097tres misterios que deben ser proclamados\u0097, que fueron obrados en el silencio de Dios. \u00bfEn qu\u00e9 forma fueron manifestados a las edades? Brill\u00f3 una estrella en el cielo por encima de todas las dem\u00e1s estrellas; y su luz era inefable, y su novedad causaba asombro; y todas las dem\u00e1s constelaciones con el sol y la luna formaron un coro alrededor de la estrella; pero la estrella brill\u00f3 m\u00e1s que todas ellas; y hubo perplejidad sobre la procedencia de esta extra\u00f1a aparici\u00f3n que era tan distinta de las otras. A partir de entonces toda hechicer\u00eda y todo encanto qued\u00f3 disuelto, la ignorancia de la maldad se desvaneci\u00f3, el reino antiguo fue derribado cuando Dios apareci\u00f3 en la semejanza de hombre en novedad de vida eterna; y lo que hab\u00eda sido perfeccionado en los consejos de Dios empez\u00f3 a tener efecto. Por lo que todas las cosas fueron perturbadas, porque se ech\u00f3 mano de la abolici\u00f3n de la muerte.<\/p>\n<p>XX. Si Jesucristo me considerara digno por medio de vuestra oraci\u00f3n, y fuera la voluntad divina, en un segundo tratado, que intento escribiros, os mostrar\u00e9 m\u00e1s acerca de la dispensaci\u00f3n de la cual he empezado a hablar, con referencia al nuevo hombre Jesucristo, que consiste en fe hacia \u00c9l y en amor hacia \u00c9l, en su pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n, especialmente si el Se\u00f1or me revelara algo. Congregaos en com\u00fan, cada uno de vosotros por su parte, hombre por hombre, en gracia, en una fe y en Jesucristo, el cual seg\u00fan la carne fue del linaje de David, que es el Hijo del Hombre y el Hijo de Dios, con miras a que pod\u00e1is obedecer al obispo y al presbiterio sin distracci\u00f3n de mente; partiendo el pan, que es la medicina de la inmortalidad y el ant\u00eddoto para que no tengamos que morir, sino vivir para siempre en Jesucristo.<\/p>\n<p>XXI. siento gran afecto hacia vosotros y por los que enviasteis a Esmirna para el honor de Dios; por lo cual tambi\u00e9n os escribo con agradecimiento al Se\u00f1or, y teniendo amor a Policarpo lo tengo tambi\u00e9n a vosotros. Recordadme, tal como yo deseo que Jesucristo os recuerde. Orad por la iglesia que est\u00e1 en Siria, desde donde soy llevado preso a Roma \u0097yo que soy el \u00faltimo de los fieles all\u00ed; aunque fui considerado digno de ser hallado para el honor de Dios\u0097. Pasadlo bien en Dios el Padre y en Jesucristo nuestra esperanza com\u00fan.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>2 A LOS MAGNESIANOS<\/p>\n<p>Ignacio, llamado tambi\u00e9n Te\u00f3foro, a la (iglesia) que ha sido bendecida por la gracia de Dios el Padre en Cristo Jes\u00fas nuestro Salvador, en quien saludo a la iglesia que est\u00e1 en Magnesia junto al Meandro, y le env\u00edo abundantes salutaciones en Dios el Padre y en Jesucristo.<\/p>\n<p>I. Cuando me enter\u00e9 del superabundante buen orden de vuestro amor en los caminos de Dios, me alegr\u00e9 y decid\u00ed comunicarme con vosotros en la fe de Jesucristo. Porque siendo contado digno de llevan un nombre piadoso, en estas cadenas que estoy llevando, canto la alabanza de las iglesias; y ruego que pueda haber en ellas uni\u00f3n de la carne y del esp\u00edritu que es de Jesucristo, nuestra vida siempre segura: una uni\u00f3n de fe y de amor preferible a todas las cosas, y \u0097lo que es m\u00e1s que todas ellas\u0097 una uni\u00f3n con Jes\u00fas y con el Padre; en el cual, si sufrimos con paciencia todas las asechanzas del pr\u00edncipe de este mundo y escapamos de ellas, llegaremos a Dios.<\/p>\n<p>II. Por cuanto, pues, me fue permitido el veros en la persona de Damas vuestro piadoso obispo y vuestros dignos presb\u00edteros Bassus y Apolonio y mi consiervo el di\u00e1cono Socio, en quien de buena gana me gozo, porque est\u00e1 sometido al obispo como a la gracia de Dios y al presbiterio como a la ley de Jesucristo.<\/p>\n<p>III. S\u00ed, y os corresponde a vosotros tambi\u00e9n no tomaros libertades por la juventud de vuestro obispo, sino, seg\u00fan el poder de Dios el Padre, rendirle toda reverencia, tal como he sabido que los santos presb\u00edteros tampoco se han aprovechado de la evidente condici\u00f3n de su juventud, sino que le han tenido deferencia como prudente en Dios; no ya a \u00e9l, sino al Padre de Jesucristo, a saber, el Obispo de todos. Por tanto, por el honor de Aquel que os ha deseado, es apropiado que se\u00e1is obedientes sin hipocres\u00eda. Porque un hombre no enga\u00f1a a este obispo que es visible, sino que intenta enga\u00f1ar al otro que es invisible; y en este caso debe contar no con carne sino con Dios, que conoce las cosas escondidas.<\/p>\n<p>IV. Por tanto, es apropiado que no s\u00f3lo seamos llamados cristianos, sino que lo seamos; tal como algunos tienen el nombre del obispo en sus labios, pero en todo obran aparte del mismo. Estos me parece que no tienen una buena conciencia, por cuanto no se congregan debidamente seg\u00fan el mandamiento.<\/p>\n<p>V. Siendo as\u00ed que todas las cosas tienen un final, y estas dos \u0097vida y muerte\u0097 est\u00e1n delante de nosotros, y cada uno debe ir a su propio lugar, puesto que s\u00f3lo hay dos monedas, la una de Dios y la otra del mundo, y cada una tiene su propia estampa acu\u00f1ada en ella, los no creyentes la marca del mundo, pero los fieles en amor la marca de Dios el Padre por medio de Jesucristo, si bien a menos que aceptemos libremente morir en su pasi\u00f3n por medio de El, su vida no est\u00e1 en nosotros.<\/p>\n<p>VI. Siendo as\u00ed, pues, que en las personas antes mencionadas yo os contempl\u00e9 a todos vosotros en fe y os abrac\u00e9, os aconsejo que se\u00e1is celosos para hacer todas las cosas en buena armon\u00eda, el obispo presidiendo a la semejanza de Dios y los presb\u00edteros seg\u00fan la semejanza del concilio de los ap\u00f3stoles, con los di\u00e1conos tambi\u00e9n que me son muy caros, habi\u00e9ndoles sido confiado el diaconado de Jesucristo, que estaba con el Padre antes que los mundos y apareci\u00f3 al fin del tiempo. Por tanto, esforzaos en alcanzar conformidad con Dios y tened reverencia los unos hacia los otros; y que ninguno mire a su pr\u00f3jimo seg\u00fan la carne, sino que os am\u00e9is los unos a los otros siempre en Jesucristo. Que no haya nada entre vosotros que tenga poder para dividiros, sino permaneced unidos con el obispo y con los que presiden sobre vosotros como un ejemplo y una lecci\u00f3n de incorruptibilidad.<\/p>\n<p>VII. Por tanto, tal como el Se\u00f1or no hizo nada sin el Padre, [estando unido con \u00c9l], sea por s\u00ed mismo o por medio de los ap\u00f3stoles, no hag\u00e1is nada vosotros, tampoco, sin el obispo y los presb\u00edteros. Y no intent\u00e9is pensar que nada sea bueno para vosotros aparte de los dem\u00e1s: sino que haya una oraci\u00f3n en com\u00fan, una suplicaci\u00f3n, una mente, una esperanza, un amor y un gozo intachable, que es Jesucristo, pues no hay nada que sea mejor que El. Apresuraos a congregaros, como en un solo templo, Dios; como ante un altar, Jesucristo, que vino de un Padre y est\u00e1 con un Padre y ha partido a un Padre.<\/p>\n<p>VIII. No os dej\u00e9is seducir por doctrinas extra\u00f1as ni por f\u00e1bulas anticuadas que son sin provecho. Porque si incluso en el d\u00eda de hoy vivimos seg\u00fan la manera del Juda\u00edsmo, confesamos que no hemos recibido la gracia; porque los profetas divinos viv\u00edan seg\u00fan Cristo Jes\u00fas. Por esta causa tambi\u00e9n fueron perseguidos, siendo inspirados por su gracia a fin de que los que son desobedientes puedan ser plenamente persuadidos de que hay un solo Dios que se manifest\u00f3 a trav\u00e9s de Jesucristo su Hijo, que es su Verbo que procede del silencio, el cual en todas las cosas agrad\u00f3 a Aquel que le hab\u00eda enviado.<\/p>\n<p>IX. As\u00ed pues, silos que hab\u00edan andado en pr\u00e1cticas antiguas alcanzaron una nueva esperanza, sin observar ya los s\u00e1bados, sino moldeando sus vidas seg\u00fan el d\u00eda del Se\u00f1or, en el cual nuestra vida ha brotado por medio de \u00c9l y por medio de su muerte que algunos niegan \u0097un misterio por el cual nosotros obtuvimos la fe, y por esta causa reSistimos con paciencia, para que podamos ser hallados disc\u00edpulos de Jesucristo, nuestro solo maestro-, si es as\u00ed, \u00bfc\u00f3mo podremos vivir aparte de \u00c9l, siendo as\u00ed que incluso los profetas, siendo sus disc\u00edpulos, estaban esper\u00e1ndole como su maestro por medio del Esp\u00edritu? Y por esta causa Aquel a quien justamente esperaban, cuando vino, los levant\u00f3 de los muertos.<\/p>\n<p>X. Por tanto, no seamos insensibles a su bondad. Porque si \u00c9l nos imitara seg\u00fan nuestros hechos, estar\u00edamos perdidos. Por esta causa, siendo as\u00ed que hemos pasado a ser sus disc\u00edpulos, aprendamos a vivir como conviene al Cristianismo. Porque todo el que es llamado seg\u00fan un nombre diferente de \u00e9ste, no es de Dios. Por tanto, poned a un lado la levadura vil que se hab\u00eda corrompido y agriado y echad mano de la nueva levadura, que es Jesucristo. Sed salados en \u00c9l, que ninguno entre vosotros se pudra, puesto que ser\u00e9is probados en vuestro sabor. Es absurdo hablar de Jesucristo y al mismo tiempo practicar el Juda\u00edsmo. Porque el Cristianismo no creyo (se uni\u00f3) en el Juda\u00edsmo, sino el Juda\u00edsmo en el Cristianismo, en el cual toda lengua que crey\u00f3 fue reunida a Dios.<\/p>\n<p>XI. Ahora bien, digo estas cosas, queridos, no porque haya tenido noticias de que alguno entre vosotros las piense, sino que, como siendo menos que cualquiera de vosotros, quisiera que estuvierais en guardia en todo tiempo, para que no caig\u00e1is en los lazos de la doctrina yana; sino estad plenamente persuadidos respecto al nacimiento y la pasi\u00f3n y la resurrecci\u00f3n, que tuvieron lugar en el tiempo en que Poncio Pilato era gobernador; porque estas cosas fueron hechas verdadera y ciertamente por Jesucristo nuestra esperanza; de cuya esperanza ninguno de vosotros se desv\u00ede.<\/p>\n<p>XII. Dejadme que me regocije a causa de vosotros en todas las cosas, si soy digno de ello. Porque aunque me hallo en prisiones, con todo no soy comparable a ninguno de vosotros que est\u00e1is en libertad, S\u00e9 que no sois engre\u00eddos; porque ten\u00e9is a Jesucristo en vosotros. Y, cuando os alabo, s\u00e9 que por ello sent\u00eds m\u00e1s modestia; como est\u00e1 escrito: El justo se acusa a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>XIII. Que vuestra diligencia sea, pues, confirmada en las ordenanzas del Se\u00f1or y de los ap\u00f3stoles, para que pod\u00e1is prosperar en todas las cosas que hag\u00e1is en la carne y en el esp\u00edritu, por la fe y por el amor, en el Hijo y Padre en el Esp\u00edritu, en el comienzo y en el fin, con vuestro reverenciado obispo y con la guirnalda espiritual bien trenzada de vuestro presbiterio, y con los di\u00e1conos que andan seg\u00fan Dios. Sed obedientes al obispo y los unos a los otros, como Jesucristo lo era al Padre [seg\u00fan la carne], y como los ap\u00f3stoles lo eran a Cristo y al Padre, para que pueda haber uni\u00f3n de la carne y el esp\u00edritu.<\/p>\n<p>XIV. Sabiendo que est\u00e1is llenos de Dios, os he exhortado brevemente. Recordadme en vuestras oraciones, para que yo pueda llegar a Dios; y recordad tambi\u00e9n a la iglesia que est\u00e1 en Siria, de la cual no soy digno de ser llamado miembro. Porque tengo necesidad de vuestra oraci\u00f3n unida y vuestro amor en Dios, para que se le conceda a la iglesia que est\u00e1 en Siria el ser reavivada por el roc\u00edo de vuestra ferviente suplicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>XV. Los efesios de Esmirna os saludan, desde donde os estoy escribiendo. Est\u00e1n aqu\u00ed conmigo para la gloria de Dios, como tambien est\u00e1is vosotros; y me han confortado en todas las cosas, junto con Policarpo, obispo de los esmirneanos. S\u00ed, y todas las otras iglesias os saludan en el honor de Jesucristo. Pasadlo bien en piadosa concordia, y poseed un esp\u00edritu firme, que es Jesucristo.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>3\u00a0 A LOS TRALLIANOS<\/p>\n<p>Ignacio, llamado tambi\u00e9n Te\u00f3foro, a la que es amada por Dios el Padre de Jesucristo; a la santa iglesia que est\u00e1 en Tralles de Asia, elegida y digna de Dios, teniendo paz en la carne y el esp\u00edritu por medio de la pasi\u00f3n de Jesucristo, que es nuestra esperanza por medio de nuestra resurrecci\u00f3n en \u00c9l; iglesia a la cual yo saludo tambi\u00e9n en la plenitud divina seg\u00fan la forma apost\u00f3lica, y le deseo abundantes parabienes.<\/p>\n<p>I. He sabido que ten\u00e9is una mente intachable y sois firmes en la paciencia, no como h\u00e1bito, sino por naturaleza, seg\u00fan me ha informado Polibio vuestro obispo, el cual por la voluntad de Dios y de Jesucristo me visit\u00f3 en Esmirna; y as\u00ed me regocij\u00e9 mucho en mis prisiones en Jesucristo, que en \u00e9l pude contemplar la multitud de todos vosotros. Por tanto, habiendo recibido vuestra piadosa benevolencia de sus manos, di gloria, pues he visto que sois imitadores de Dios, tal como me hab\u00edan dicho.<\/p>\n<p>II. Porque cuando sois obedientes al obispo como a Jesucristo, es evidente para m\u00ed que est\u00e1is viviendo no seg\u00fan los hombres sino seg\u00fan Jesucristo, el cual muri\u00f3 por nosotros, para que creyendo en su muerte podamos escapar de la muerte. Es necesario, por tanto, como acostumbr\u00e1is hacer, que no hag\u00e1is nada sin el obispo, sino que se\u00e1is obedientes tambi\u00e9n al presbiterio, como los ap\u00f3stoles de Jesucristo nuestra esperanza; porque si vivimos en El, tambi\u00e9n seremos hallados en \u00c9l. Y, del mismo modo, los que son di\u00e1conos de los misterios de Jesucristo deben complacer a todos los hombres en todas las formas. Porque no son di\u00e1conos de carne y bebida sino siervos de la Iglesia de Dios. Es propio, pues, que se mantengan libres de culpa como si fuera fuego.<\/p>\n<p>III. De la misma manera, que todos respeten a los di\u00e1conos como a Jesucristo, tal como deben respetar al obispo como tipo que es del Padre y a los presb\u00edteros como concilio de Dios y como colegio de los ap\u00f3stoles. Aparte de ellos no hay ni aun el nombre de iglesia. Y estoy persuadido que pens\u00e1is de esta forma en lo que respecta a estas cuestiones; porque he recibido la muestra de vuestro amor, y la tengo conmigo, en la persona de vuestro obispo, cuyo comportamiento es una gran lecci\u00f3n, cuya mansedumbre es poder; un hombre a quien creo que incluso los imp\u00edos prestan reverencia. Siendo as\u00ed que os amo, os trato con blandura, aunque es posible que escriba de modo m\u00e1s estricto en su favor; pero no cre\u00ed que tuviera competencia para hacerlo, y que, siendo un reo, os d\u00e9 \u00f3rdenes como si fuera un ap\u00f3stol.<\/p>\n<p>IV. Tengo muchos pensamientos profundos en Dios; pero procuro tener mesura, no sea que perezca a causa de mi jactancia. Porque ahora deber\u00eda tener m\u00e1s miedo y no prestar atenci\u00f3n a los que quisieran que me enorgulleciera; porque los que me halagan son para mi como un azote. Porque aunque deseo sufrir, con todo no s\u00e9 seguro si soy digno de ello: porque la envidia del diablo verdaderamente muchos no la ven, pero contra m\u00ed est\u00e1 librando una guerra encarnizada. As\u00ed pues, ans\u00edo ser manso, con lo cual el pr\u00edncipe de este mundo es reducido a la nada.<\/p>\n<p>V. \u00bfNo soy capaz de escribiros de cosas celestiales? Pero temo que pudiera causaros da\u00f1o siendo vosotros a\u00fan ni\u00f1os. As\u00ed que tened paciencia conmigo, para que no os atragant\u00e9is no siendo a\u00fan capaces de ingerirlas. Porque yo mismo tambi\u00e9n, a pesar de que estoy en cadenas y puedo comprender cosas celestiales y las formaciones de los \u00e1ngeles y las revistas de los pr\u00edncipes, cosas visibles y cosas invisibles, yo mismo, no por esta razon soy un disc\u00edpulo. Porque carecemos de muchas cosas, para que no nos falte Dios.<\/p>\n<p>VI. Os exhorto, pues \u0097aunque no yo, sino el amor de Jesucristo-, que tom\u00e9is s\u00f3lo el alimento cristiano, y os absteng\u00e1is de forraje extra\u00f1o, que es herej\u00eda; porque estos hombres incluso mezclan veneno con Jesucristo, imponi\u00e9ndose a los otros con la pretensi\u00f3n de honradez y sinceridad, como personas que administran una porci\u00f3n letal con vino y miel, para que uno no lo reconozca, y no tema, y beba la muerte con un deleite fatal.<\/p>\n<p>VII. Estad, pues, en guardia contra estos hombres. Y ser\u00e1 as\u00ed ciertamente si no os envanec\u00e9is y si sois inseparables de [Dios] Jesucristo y del obispo y de las ordenanzas de los ap\u00f3stoles. El que est\u00e1 dentro del santuario es limpio; el que est\u00e1 fuera del santuario no es limpio; esto es, el que hace algo sin el obispo y el presbiterio y los di\u00e1conos, este hombre no tiene limpia la conciencia.<\/p>\n<p>VIII. No es, realmente, que haya sabido de alguna cosa as\u00ed entre vosotros, pero estoy velando sobre vosotros siempre, como amados m\u00edos, porque veo con antelaci\u00f3n los lazos del diablo. Por tanto armaos de mansedumbre y cubr\u00edos de la fe que es la carne del Se\u00f1or, y el amor que es la sangre de Jesucristo. Que ninguno tenga inquina o rencor alguno contra su pr\u00f3jimo. No deis ocasi\u00f3n a los gentiles, para que no ocurra que por algunos necios la multitud de los p\u00edos sea blasfemada; porque Ay de aquel por cuya vanidad mi nombre es blasfemado delante de algunos.<\/p>\n<p>IX. Sed sordos, pues, cuando alguno os hable aparte de Jesucristo, que era de la raza de David, que era el Hijo de Mar\u00eda, que verdaderamente naci\u00f3 y comi\u00f3 y bebi\u00f3 y fue ciertamente perseguido bajo Poncio Pilato, fue verdaderamente crucificado y muri\u00f3 a la vista de los que hay en el cielo y los que hay en la tierra y los que hay debajo de la tierra; el cual, adem\u00e1s, verdaderamente resucit\u00f3 de los muertos, habi\u00e9ndolo resucitado su Padre, el cual, de la misma manera nos levantar\u00e1 a nosotros los que hemos cre\u00eddo en El \u0097su Padre, digo, nos resucitar\u00e1\u0097, en Cristo Jes\u00fas, aparte del cual no tenemos verdadera vida.<\/p>\n<p>X. Pero si fuera como ciertas personas que no son creyentes, sino imp\u00edas, y dicen que \u00c9l sufri\u00f3 s\u00f3lo en apariencia, siendo ellos mismos mera apariencia, \u00bfpor qu\u00e9, pues, estoy yo en cadenas? Y \u00bfpor qu\u00e9 tambi\u00e9n deseo enfrentarme con las fieras? Si es as\u00ed, muero en vano. Verdaderamente estoy mintiendo contra el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>XI. Evitad, pues, estos viles reto\u00f1os que producen un fruto mortal, que si uno lo prueba, al punto muere. Porque estos hombres no son plantados por el Padre; porque si lo fueran, se ver\u00eda que son ramas de la cruz, y su fruto imperecedero \u0097la cruz por la cual El, por medio de su pasi\u00f3n, nos invita, siendo sus miembros\u0097. Ahora bien, no es posible hallar una cabeza sin miembros, siendo as\u00ed que Dios promete uni\u00f3n, y esta uni\u00f3n es \u00c9l mismo.<\/p>\n<p>XII. Os saludo desde Esmirna, junto con las iglesias de Dios que est\u00e1n presentes conmigo; hombres que me han confortado en todas formas, tanto en la carne como en el esp\u00edritu. Mis cadenas, que llevo por amor a Jesucristo, os exhortan suplicando que yo pueda llegar a Dios; permaneced en vuestra concordia y en oraci\u00f3n los unos con los otros. Porque os conviene a cada uno de vosotros, y de modo m\u00e1s especial a los presb\u00edteros, el alegrar el alma de vuestro obispo en el honor del Padre [y en el honor] de Jesucristo y de los ap\u00f3stoles. Ruego que me prest\u00e9is atenci\u00f3n en amor, para que no sea yo testimonio contra vosotros por haberos escrito estas cosas. Y rogad, tambi\u00e9n, vosotros por m\u00ed, que tengo necesidad de vuestro amor en la misericordia de Dios, para que me sea concedida la suerte que ans\u00edo alcanzar, a fin de que no sea hallado reprobado.<\/p>\n<p>XIII. El amor de los esmirneanos y los efesios os saluda. Recordad en vuestras oraciones a la iglesia que est\u00e1 en Siria; de la cual [adem\u00e1s] no soy digno de ser llamado miembro, siendo el \u00faltimo de ellos. Pasadlo bien en Jesucristo, someti\u00e9ndoos al obispo como al mandamiento, y del mismo modo al presbiterio; y cada uno de vosotros ame al otro con coraz\u00f3n indiviso. Mi esp\u00edritu es ofrecido por vosotros, no s\u00f3lo ahora, sino tambi\u00e9n cuando llegue a Dios. Porque todav\u00eda estoy en peligro; pero el Padre es fiel en Jesucristo para satisfacer mi petici\u00f3n y la vuestra. Que podamos ser hallados intachables en \u00c9l.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p> 4\u00a0 A LOS ROMANOS<\/p>\n<p>Ignacio, que es llamado tambi\u00e9n Te\u00f3foro, a aquella que ha hallado misericordia en la benevolencia del Padre Alt\u00edsimo y de Jesucristo su \u00fanico Hijo; a la iglesia que es amada e iluminada por medio de la voluntad de Aquel que quiso todas las cosas que son, por la fe y el amor a Jesucristo nuestro Dios; a la que tiene la presidencia en el territorio de la regi\u00f3n de los romanos, siendo digna de Dios, digna de honor, digna de parabienes, digna de alabanza, digna de \u00e9xito, digna en pureza, y teniendo la presidencia del amor, andando en la ley de Cristo y llevando el nombre del Padre; iglesia a la cual yo saludo en el nombre de Jesucristo el Hijo del Padre; a los que en la carne y en el esp\u00edritu est\u00e1n unidos a cada uno de sus mandamientos, siendo llenos de la gracia de Dios sin fluctuaci\u00f3n, y limpiados de toda mancha extra\u00f1a; salutaciones abundantes en Jesucristo nuestro Dios en su intachabilidad.<\/p>\n<p>I. Por cuanto como respuesta de mi oraci\u00f3n a Dios me ha sido concedido ver vuestros rostros piadosos, de modo que he obtenido a\u00fan m\u00e1s de lo que hab\u00eda pedido; porque llevando cadenas en Cristo Jes\u00fas espero saludaros, si es la divina voluntad que sea contado digno de llegar hasta el fin; porque el comienzo ciertamente esta bien ordenado, si es que alcanzo la meta, para que pueda recibir mi herencia sin obst\u00e1culo. Porque temo vuestro mismo amor, que no me cause da\u00f1o; porque a vosotros os es f\u00e1cil hacer lo que quer\u00e9is, pero para m\u00ed es dif\u00edcil alcanzar a Dios, a menos que se\u00e1is clementes conmigo.<\/p>\n<p>II. Porque no quisiera que procurarais agradar a los hombres, sino a Dios, como en realidad le agrad\u00e1is. Porque no voy a tener una oportunidad como \u00e9sta para llegar a Dios, ni vosotros, si permanec\u00e9is en silencio, pod\u00e9is obtener cr\u00e9dito por ninguna obra m\u00e1s noble. Porque si permanec\u00e9is en silencio y me dej\u00e1is solo, soy una palabra de Dios; pero si dese\u00e1is mi carne, entonces nuevamente ser\u00e9 un mero grito (tendr\u00e9 que correr mi carrera). [Es m\u00e1s], no me conced\u00e1is otra cosa que el que sea derramado como una libaci\u00f3n a Dios en tanto que hay el altar preparado; para que formando vosotros un coro en amor, pod\u00e1is cantar al Padre en Jesucristo, porque Dios ha concedido que (yo) el obispo de Siria se halle en el Occidente, habi\u00e9ndolo llamado desde el Oriente. Es bueno para m\u00ed emprender la marcha desde el mundo hacia Dios, para que pueda elevarme a \u00c9l.<\/p>\n<p>III. Nunca hab\u00e9is recibido a nadie de mala gana; fuisteis los instructores de otros. Y mi deseo es que las lecciones que impart\u00eds como maestros las confirm\u00e9is. Rogad, s\u00f3lo, que yo tenga poder por dentro y por fuera, de modo que no s\u00f3lo pueda decirlo, sino tambi\u00e9n desearlo; que pueda no s\u00f3lo ser llamado cristiano, sino que lo sea de veras. Porque si resulto serlo, entonces puedo ser tenido como tal, y considerado fiel, cuando ya no sea visible al mundo. Nada visible es bueno. Porque Dios nuestro Dios Jesucristo, estando en el Padre, es el que es m\u00e1s f\u00e1cilmente manifestado. La obra no es ya de persuasi\u00f3n, sino que el Cristianismo es una cosa de poder, siempre que sea aborrecido por el mundo.<\/p>\n<p>IV. Escribo a todas las iglesias, y hago saber a todos que de mi propio libre albedr\u00edo muero por Dios, a menos que vosotros me lo estorb\u00e9is. Os exhorto, pues, que no us\u00e9is de una bondad fuera de saz\u00f3n. Dejadme que sea entregado a las fieras puesto que por ellas puedo llegar a Dios. Soy el trigo de Dios, y soy molido por las dentelladas de las fieras, para que pueda ser hallado pan puro [de Cristo]. Antes atraed a las fieras, para que puedan ser mi sepulcro, y que no deje parte alguna de mi cuerpo detr\u00e1s, y as\u00ed, cuando pase a dormir, no ser\u00e9 una carga para nadie. Entonces ser\u00e9 verdaderamente un disc\u00edpulo de Jesucristo, cuando el mundo ya no pueda ver mi cuerpo. Rogad al Se\u00f1or por m\u00ed, para que por medio de estos instrumentos pueda ser hallado un sacrificio para Dios. No os mando nada, cosa que hicieron Pedro y Pablo. Ellos eran ap\u00f3stoles, yo soy un reo; ellos eran libres, pero yo soy un esclavo en este mismo momento. Con todo, cuando sufra, entonces ser\u00e9 un hombre libre de Jesucristo, y ser\u00e9 levantado libre en \u00c9l. Ahora estoy aprendiendo en mis cadenas a descartar toda clase de deseo.<\/p>\n<p>V. Desde Siria hasta Roma he venido luchando con las fieras, por tierra y por mar, de d\u00eda y de noche, viniendo atado entre diez leopardos, o sea, una compa\u00f1\u00eda de soldados, los cuales, cuanto m\u00e1s amablemente se les trata, peor se comportan. Sin embargo, con sus maltratos paso a ser de modo m\u00e1s completo un disc\u00edpulo; pese a todo, no por ello soy justificado. Que pueda tener el gozo de las fieras que han sido preparadas para m\u00ed; y oro para que pueda hallarlas pronto; es m\u00e1s, voy a atraerlas para que puedan devorarme presto, no como han hecho con algunos, a los que han rehusado tocar por temor. As\u00ed, si es que por s\u00ed mismas no est\u00e1n dispuestas cuando yo lo estoy, yo mismo voy a forzarlas. Tened paciencia conmigo. S\u00e9 lo que me conviene. Ahora estoy empezando a ser un disc\u00edpulo. Que ninguna de las cosas visibles e invisibles sientan envidia de m\u00ed por alcanzar a Jesucristo. Que vengan el fuego, y la cruz, y los encuentros con las fieras [dentelladas y magullamientos], huesos dislocados, miembros cercenados, el cuerpo entero triturado, vengan las torturas crueles del diablo a asaltarme. Siempre y cuando pueda llegar a Jesucristo.<\/p>\n<p>VI. Los confines m\u00e1s alejados del universo no me servir\u00e1n de nada, ni tampoco los reinos de este mundo. Es bueno para m\u00ed el morir por Jesucristo, m\u00e1s bien que reinar sobre los extremos m\u00e1s alejados de la tierra. A Aqu\u00e9l busco, que muri\u00f3 en lugar nuestro; a Aqu\u00e9l deseo, que se levant\u00f3 de nuevo [por amor a nosotros]. Los dolores de un nuevo nacimiento son sobre m\u00ed. Tened paciencia conmigo, hermanos. No me impid\u00e1is el vivir; no dese\u00e9is mi muerte. No conced\u00e1is al mundo a uno que desea ser de Dios, ni le seduzc\u00e1is con cosas materiales. Permitidme recibir la luz pura. Cuando llegue all\u00ed, entonces ser\u00e9 un hombre. Permitidme ser un imitador de la pasi\u00f3n de mi Dios. Si alguno le tiene a \u00c9l consigo, que entienda lo que deseo, y que sienta lo mismo que yo, porque conoce las cosas que me est\u00e1n estrechando.<\/p>\n<p>VII. El pr\u00edncipe de este mundo de buena gana me despedazar\u00eda y corromper\u00eda mi mente que mira a Dios. Que ninguno de vosotros que est\u00e9is cerca, pues, le ayude. Al contrario, poneos de mi lado, esto es, del lado de Dios. No habl\u00e9is de Jesucristo y a pesar de ello dese\u00e9is el mundo. Que no haya envidia en vosotros. Aun cuando yo mismo, cuando est\u00e9 con vosotros, os ruegue, no me obedezc\u00e1is; sino m\u00e1s bien haced caso de las cosas que os he escrito. [Porque] os estoy escribiendo en plena vida, deseando, con todo, la muerte. Mis deseos personales han sido crucificados, y no hay fuego de anhelo material alguno en m\u00ed, sino s\u00f3lo agua viva +que habla+ dentro de m\u00ed, dici\u00e9ndome: Ven al Padre. No tengo deleite en el alimento de la corrupci\u00f3n o en los deleites de esta vida. Deseo el pan de Dios, que es la carne de Cristo, que era del linaje de David; y por bebida deseo su sangre, que es amor incorruptible.<\/p>\n<p>VIII. Ya no deseo vivir seg\u00fan la manera de los hombres; y as\u00ed ser\u00e1 si vosotros lo dese\u00e1is. Deseadlo, pues, y que vosotros tambi\u00e9n se\u00e1is deseados (y as\u00ed vuestros deseos ser\u00e1n cumplidos). En una breve carta os lo ruego; creedme. Y Jesucristo os har\u00e1 manifiestas estas cosas (para que sep\u00e1is) que yo digo la verdad \u0097Jesucristo, la boca infalible por la que el Padre ha hablado [verdaderamente]\u0097. Rogad por m\u00ed, para que pueda llegar [por medio del Esp\u00edritu Santo]. No os escribo seg\u00fan la carne, sino seg\u00fan la mente de Dios. Si sufro, habr\u00e1 sido vuestro (buen) deseo; si soy rechazado, habr\u00e1 sido vuestro aborrecimiento.<\/p>\n<p>IX. Recordad en vuestras oraciones a la iglesia que est\u00e1 en Siria, que tiene a Dios como su pastor en lugar m\u00edo. Jesucristo s\u00f3lo ser\u00e1 su obispo \u0097El y vuestro amor\u0097. Pero en cuanto a m\u00ed, me averg\u00fcenzo de ser llamado uno de ellos; porque ni soy digno, siendo como soy el \u00faltimo de todos ellos y nacido fuera de saz\u00f3n; pero he hallado misericordia para que sea alguien si es que llego a Dios. Mi esp\u00edritu os saluda, y el amor de las iglesias que me han recibido en el nombre de Jesucristo, no como mero transe\u00fante: porque incluso aquellas iglesias que no se hallan en mi ruta seg\u00fan la carne vinieron a verme de ciudad en ciudad.<\/p>\n<p>X. Ahora os escribo estas cosas desde Esmirna por mano de los efesios, que son dignos de todo parabi\u00e9n. Y Crocus tambi\u00e9n, un nombre que me es muy querido, est\u00e1 conmigo, y muchos otros tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a los que fueron antes que yo de Siria a Roma para la gloria de Dios, creo que ya hab\u00e9is recibido instrucciones; hacedles saber que estoy cerca; porque ellos son todos dignos de Dios y de vosotros, y es bueno que renov\u00e9is su vigor en todas las cosas. Estas cosas os escribo el d\u00eda 9\u00ba antes de las calendas de septiembre. Pasadlo bien hasta el fin en la paciente espera de Jesucristo.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p> 5\u00a0 A LOS FILADELFIANOS<\/p>\n<p>Ignacio, llamado tambi\u00e9n Te\u00f3foro, a la iglesia de Dios el Padre y de Jesucristo, que est\u00e1 en Filadelfia de Asia, que ha hallado misericordia y est\u00e1 firmemente afianzada en la concordia de Dios y se regocija en la pasi\u00f3n de nuestro Se\u00f1or y en su resurrecci\u00f3n sin vacilar, estando plenamente provista de toda misericordia; iglesia a la cual saludo en la sangre de Jesucristo, que es gozo eterno y permanente; m\u00e1s especialmente si son un\u00e1nimes con el obispo y los presb\u00edteros que est\u00e1n con \u00e9l, y con los di\u00e1conos que han sido nombrados en conformidad con la mente de Jesucristo, a los cuales \u00c9l de su propia voluntad ha confirmado y afianzado en su Santo Esp\u00edritu.<\/p>\n<p>I. He hallado que este obispo vuestro ostenta el ministerio que pertenece al bienestar com\u00fan, no por s\u00ed mismo o por medio de hombres, ni para vanagloria, sino en el amor de Dios y el Padre y el Se\u00f1or Jesucristo. Estoy maravillado de su longanimidad; cuyo silencio es m\u00e1s poderoso que el hablar de los otros. Porque est\u00e1 en consonancia y armon\u00eda con los mandamientos como una lira con sus cuerdas. Por lo cual mi alma bendice su mente piadosa, porque he visto que es virtuoso y perfecto \u0097incluso su temperamento calmado y sereno, viviendo en toda tolerancia de piedad\u0097.<\/p>\n<p>II. Como hijos, pues, [de la luz] de la verdad, evitad las divisiones y las doctrinas falsas; y all\u00ed donde est\u00e1 el pastor, seguidle como ovejas. Porque muchos lobos enga\u00f1osos con deleites fatales se llevan cautivos a los que corren en la carrera de Dios; pero, cuando est\u00e9is unidos, no hallar\u00e1n oportunidades.<\/p>\n<p>III. Absteneos de las plantas nocivas, que no son cultivadas por Jesucristo, porque no son plantadas por el Padre. No que haya hallado divisiones entre vosotros, pero s\u00ed filtraci\u00f3n. Porque todos los que son de Dios y de Jesucristo est\u00e1n con los obispos; y todos los que se arrepientan y entren en la unidad de la Iglesia, \u00e9stos tambi\u00e9n ser\u00e1n de Dios, para que puedan vivir seg\u00fan Jesucristo. No os dej\u00e9is enga\u00f1ar, hermanos m\u00edos. Si alguno sigue a otro que hace un cisma, no heredar\u00e1 el reino de Dios. Si alguno anda en doctrina extra\u00f1a, no tiene comuni\u00f3n con la pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. Sed cuidadosos, pues, observando una eucanst\u00eda (porque hay una carne de nuestro Se\u00f1or Jesucristo y una copa en uni\u00f3n en su sangre; hay un altar, y hay un obispo, junto con el presbiterio y los di\u00e1conos mis consiervos), para que todo lo que hag\u00e1is sea seg\u00fan Dios.<\/p>\n<p>V. Hermanos m\u00edos, mi coraz\u00f3n rebosa de amor hacia vosotros; y regocij\u00e1ndome sobremanera velo por vuestra seguridad; con todo, no soy yo, sino Jesucristo; y el llevar sus cadenas a\u00fan me produce m\u00e1s temor, por cuanto a\u00fan no he sido perfeccionado. Pero vuestras oraciones me har\u00e1n perfecto [hacia Dios], refugi\u00e1ndome en el Evangelio como la carne de Jes\u00fas, y en los ap\u00f3stoles como el presbiterio de la Iglesia. S\u00ed, y amamos a los profetas tambi\u00e9n, porque nos se\u00f1alaron el Evangelio en su predicaci\u00f3n y pon\u00edan su esperanza en \u00c9l y le aguardaban; y teniendo fe en \u00c9l fueron salvados en la unidad de Jesucristo, siendo dignos de todo amor y admiraci\u00f3n como hombres santos, aprobados por Jesucristo y contados juntos en el Evangelio de nuestra esperanza com\u00fan.<\/p>\n<p>VI. Pero si alguno propone el Juda\u00edsmo entre vosotros no le escuch\u00e9is, porque es mejor escuchar el Cristianismo de uno que es circuncidado que escuchar el Juda\u00edsmo de uno que es incircunciso. Pero si tanto el uno como el otro no os hablan de Jesucristo, yo los tengo como l\u00e1pidas de cementerio y tumbas de muertos, en las cuales est\u00e1n escritos s\u00f3lo los nombres de los hombres. Evitad, pues, las artes malvadas y las intrigas del pr\u00edncipe de este mundo, no suceda que se\u00e1is destruidos con sus ardides y os debilit\u00e9is en vuestro amor. Sino congregaos en asamblea con un coraz\u00f3n indiviso. Y doy gracias a mi Dios que tengo buena conciencia de mis tratos con vosotros, y nadie puede jactarse, sea en secreto o en p\u00fablico, de que yo haya impuesto carga para ninguno, sea en cosas peque\u00f1as o grandes. S\u00ed, y ruego a Dios, para todos aquellos a quienes haya hablado, que no transformen mis palabras en testimonio en contra de ellos mismos.<\/p>\n<p>VII. Porque aun cuando ciertas personas han deseado enga\u00f1arme seg\u00fan la carne, con todo, el esp\u00edritu no es enga\u00f1ado, siendo de Dios; porque sabe de d\u00f3nde viene y ad\u00f3nde va, y escudri\u00f1a las cosas escondidas. Porque, cuando estuve entre vosotros, clam\u00e9, habl\u00e9 en voz alta, con la voz propia de Dios: Prestad atenci\u00f3n al obispo y al presbiterio y a los di\u00e1conos. Pese a ello, hab\u00eda algunos que sospechaban que yo dec\u00eda esto porque conoc\u00eda de antemano la divisi\u00f3n de algunas personas. Pero Aquel por quien estoy atado me es testigo de que no lo supe por medio de carne de hombre; fue la predicaci\u00f3n del Esp\u00edritu que hablaba de esta forma: No hag\u00e1is nada sin el obispo; mantened vuestra carne como un templo de Dios; amad la uni\u00f3n; evitad las divisiones; sed imitadores de Jesucristo como \u00c9l mismo lo era de su Padre.<\/p>\n<p>VIII. Yo hice, pues, mi parte, como un hombre amante de la uni\u00f3n. Pero all\u00ed donde hay divisi\u00f3n e ira, all\u00ed no reside Dios. Ahora bien, el Se\u00f1or perdona a todos los hombres cuando se arrepienten, si al arrepentirse regresan a la unidad de Dios y al concilio del obispo. Tengo fe en la gracia de Jesucristo, que os librar\u00e1 de toda atadura; y os ruego que no hag\u00e1is nada en esp\u00edritu de facci\u00f3n, sino seg\u00fan la ense\u00f1anza de Cristo. Porque he o\u00eddo a ciertas personas que dec\u00edan: Si no lo encuentro en las escrituras fundacionales (antiguas), no creo que est\u00e9 en el Evangelio. Y cuando les dije: Est\u00e1 escrito, me contestaron: Esto hay que probarlo. Pero, para m\u00ed, mi escritura fundacional es Jesucristo, la carta inviolable de su cruz, y su muerte, y su resurrecci\u00f3n, y la fe por medio de \u00c9l; en la cual deseo ser justificado por medio de vuestras oraciones.<\/p>\n<p>IX. Los sacerdotes tambi\u00e9n eran buenos, pero mejor es el Sumo Sacerdote al cual se encomienda el lugar sant\u00edsimo; porque s\u00f3lo a El son encomendadas las cosas escondidas de Dios; siendo \u00c9l mismo la puerta del Padre, por la cual entraron Abraham e Isaac y Jacob, y los profetas y los ap\u00f3stoles y toda la Iglesia; y todas estas cosas se combinan en la unidad de Dios. Pero el Evangelio tiene una preeminencia singular en el advenimiento del Salvador, a saber, nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y su pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n. Porque los amados profetas en su predicaci\u00f3n le se\u00f1alaban a \u00c9l; pero el Evangelio es el cumplimiento y perfecci\u00f3n de la inmortalidad. Todas las cosas juntas son buenas si cre\u00e9is por medio del amor.<\/p>\n<p>X. Siendo as\u00ed que, en respuesta a vuestra oraci\u00f3n y a la tierna simpat\u00eda que ten\u00e9is en Jesucristo, se me ha dicho que la iglesia que est\u00e1 en Antioqu\u00eda de Siria tiene paz, os corresponde, como iglesia de Dios, el designar a un di\u00e1cono que vaya all\u00ed como embajador de Dios, para que pueda darles el parabi\u00e9n cuando se congreguen y puedan glorificar el Nombre. Bienaventurado en Jesucristo es el que ser\u00e1 considerado digno de este servicio; y vosotros ser\u00e9is glorificados. Ahora, pues, si lo dese\u00e1is, no os ser\u00e1 imposible hacer esto por el nombre de Dios; tal como las iglesias que est\u00e1n m\u00e1s cerca han enviado obispos, y otras presb\u00edteros y di\u00e1conos.<\/p>\n<p>XI. Pero, por lo que se refiere a Fil\u00f3n, el di\u00e1cono de Cilicia, un hombre de buen nombre, que ahora tambi\u00e9n me sirve a m\u00ed en el nombre de Dios, junto con Rhaius Agathopus, uno de los elegidos que me sigue desde Siria, que se ha despedido de esta vida presente; \u00e9stos dan testimonio en favor vuestro \u0097y yo mismo doy gracias a Dios por causa de vosotros, porque los recibisteis, como conf\u00edo que el Se\u00f1or os recibir\u00e1 a vosotros\u0097. Pero que los que los han tratado con desprecio sean redimidos (perdonados) por la gracia de Jesucristo. El amor de los hermanos que est\u00e1n en Troas os saluda; desde donde yo tambi\u00e9n os escribo por mano de Burrhus, que fue enviado conmigo por los efesios y los esmirneanos como marca de honor. El Se\u00f1or los honrar\u00e1, a saber, Jesucristo, en quien est\u00e1 puesta su esperanza en la carne, el alma y el esp\u00edritu, por la fe, el amor y la concordia. Pasadlo bien en Cristo Jes\u00fas, nuestra com\u00fan esperanza.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p> 6\u00a0 A LOS ESMIRNEANOS<\/p>\n<p>Ignacio, llamado tambi\u00e9n Te\u00f3foro, a la iglesia de Dios el Padre y de Jesucristo el Amado, que ha sido dotada misericordiosamente de toda gracia, y llena de fe y amor y no careciendo de ninguna gracia, reverente y ostentando santos tesoros; a la iglesia que est\u00e1 en Esmirna, en Asia, en un esp\u00edritu intachable y en la palabra de Dios, abundantes salutaciones.<\/p>\n<p>I. Doy gloria a Jesucristo el Dios que os concede tal sabidur\u00eda; porque he percibido que est\u00e1is afianzados en fe inamovible, como si estuvierais clavados a la cruz del Se\u00f1or Jesucristo, en carne y en esp\u00edritu, y firmemente arraigados en amor en la sangre de Cristo, plenamente persuadidos por lo que se refiere a nuestro Se\u00f1or que \u00c9l es verdaderamente del linaje de David seg\u00fan la carne, pero Hijo de Dios por la voluntad y poder divinos, verdaderamente nacido de una virgen y bautizado por Juan para que se cumpliera en El toda justicia, verdaderamente clavado en cruz en la carne por amor a nosotros bajo Poncio Pilato y Herodes el Tetrarca (del cual somos fruto, esto es, su m\u00e1s bienaventurada pasi\u00f3n); para que \u00c9l pueda alzar un estandarte para todas las edades por medio de su resurrecci\u00f3n, para sus santos y sus fieles, tanto si son jud\u00edos como gentiles, en el cuerpo \u00fanico de su Iglesia.<\/p>\n<p>II. Porque \u00c9l sufri\u00f3 todas estas cosas por nosotros [para que pudi\u00e9ramos ser salvos]; y sufri\u00f3 verdaderamente, del mismo modo que resucit\u00f3 verdaderamente; no como algunos que no son creyentes dicen que sufri\u00f3 en apariencia, y que ellos mismos son mera apariencia. Y seg\u00fan sus opiniones as\u00ed les suceder\u00e1, porque son sin cuerpo y como los demonios.<\/p>\n<p>III. Porque s\u00e9 y creo que El estaba en la carne incluso despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n; y cuando El se present\u00f3 a Pedro y su compa\u00f1\u00eda, les dijo: Poned las manos sobre m\u00ed y palpadme, y ved que no soy un demonio sin cuerpo. Y al punto ellos le tocaron, y creyeron, habi\u00e9ndose unido a su carne y su sangre. Por lo cual ellos despreciaron la muerte, es m\u00e1s, fueron hallados superiores a la muerte. Y despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n \u00c9l comi\u00f3 y bebi\u00f3 con ellos como uno que est\u00e1 en la carne, aunque espiritualmente estaba unido con el Padre.<\/p>\n<p>IV. Pero os amonesto de estas cosas, queridos, sabiendo que pens\u00e1is lo mismo que yo. No obstante, estoy velando siempre sobre vosotros para protegeros de las fieras en forma humana \u0097hombres a quienes no s\u00f3lo no deber\u00edais recibir, sino, si fuera posible, ni tan s\u00f3lo tener tratos [con ellos]; s\u00f3lo orar por ellos, por si acaso se pueden arrepentir\u0097. Esto, verdaderamente, es dif\u00edcil, pero Jesucristo, nuestra verdadera vida, tiene poder para hacerlo. Porque si estas cosas fueron hechas por nuestro Se\u00f1or s\u00f3lo en apariencia, entonces yo tambi\u00e9n soy un preso en apariencia. Y \u00bfpor qu\u00e9, pues, me he entregado a m\u00ed mismo a la muerte, al fuego, a la espada, a las fieras? Pero cerca de la espada, cerca de Dios; en compa\u00f1\u00eda de las fieras, en compa\u00f1\u00eda de Dios. S\u00f3lo que sea en el nombre de Jesucristo, de modo que podamos sufrir juntamente con \u00c9l. Sufro todas las cosas puesto que \u00c9l me capacita para ello, el cual es el Hombre perfecto.<\/p>\n<p>V. Pero ciertas personas, por ignorancia, le niegan, o m\u00e1s bien han sido negadas por \u00c9l, siendo abogados de muerte en vez de serlo de la verdad; y ellos no han sido persuadidos por las profec\u00edas ni por la ley de Mois\u00e9s, ni aun en esta misma hora por el Evangelio, ni por los sufrimientos de cada uno de nosotros; porque ellos piensan tambi\u00e9n lo mismo con respecto a nosotros. Porque, \u00bfqu\u00e9 beneficio me produce [a m\u00ed] si un hombre me alaba pero blasfema de mi Se\u00f1or, no confesando que \u00c9l estaba en la carne? Pero el que no lo afirma, con ello le niega por completo y \u00e9l mismo es portador de un cad\u00e1ver. Pero sus nombres, siendo incr\u00e9dulos, no considero apropiado registrarlos por escrito; es m\u00e1s, lejos est\u00e9 de m\u00ed el recordarlos, hasta que se arrepientan y regresen a la pasi\u00f3n, que es nuestra resurreci\u00f3n.<\/p>\n<p>VI. Que ninguno os enga\u00f1e. Incluso a los seres celestiales y a los \u00e1ngeles gloriosos y a los gobernantes visibles e invisibles, si no creen en la sangre de Cristo [que es Dios], les aguarda tambi\u00e9n el juicio. El que recibe, que reciba. Que los cargos no envanezcan a ninguno, porque la fe y el amor lo son todo en todos, y nada tiene preferencia antes que ellos. Pero observad bien a los que sostienen doctrina extra\u00f1a respecto a la gracia de Jesucristo que vino a vosotros, que \u00e9stos son contrarios a la mente de Dios. No les importa el amor, ni la viuda, ni el hu\u00e9rfano, ni el afligido, ni el preso, ni el hambriento o el sediento. Se abstienen de la eucarist\u00eda (acci\u00f3n de gracias) y de la oraci\u00f3n, porque ellos no admiten que la eucarist\u00eda sea la carne de nuestro Salvador Jesucristo, cuya carne sufri\u00f3 por nuestros pecados, y a quien el Padre resucit\u00f3 por su bondad.<\/p>\n<p>VII. As\u00ed pues, los que contradicen el buen don de Dios perecen por ponerlo en duda. Pero ser\u00eda conveniente que tuvieran amor, para que tambi\u00e9n pudieran resucitar. Es, pues, apropiado, que os absteng\u00e1is de los tales, y no les habl\u00e9is en privado o en p\u00fablico; sino que prest\u00e9is atenci\u00f3n a los profetas, y especialmente al Evangelio, en el cual se nos muestra la pasi\u00f3n y es realizada la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>VIII. [Pero] evitad las divisiones, como el comienzo de los males. Seguid todos a vuestro obispo, como Jesucristo sigui\u00f3 al Padre, y al presbiterio como los ap\u00f3stoles; y respetad a los di\u00e1conos, como el mandamiento de Dios. Que nadie haga nada perteneciente a la Iglesia al margen del obispo. Considerad como eucarist\u00eda v\u00e1lida la que tiene lugar bajo el obispo o bajo uno a quien \u00e9l la haya encomendado. All\u00ed donde aparezca el obispo, all\u00ed debe estar el pueblo; tal como all\u00ed donde est\u00e1 Jes\u00fas, all\u00ed est\u00e1 la iglesia universal. No es leg\u00edtimo, aparte del obispo, ni bautizar ni celebrar una fiesta de amor; pero todo lo que \u00e9l aprueba, esto es agradable tambi\u00e9n a Dios; que todo lo que hag\u00e1is sea seguro y v\u00e1lido.<\/p>\n<p>IX. Es razonable, pues, que velemos y seamos sobrios, en tanto que tengamos [todav\u00eda] tiempo para arrepentimos y volvernos a Dios. Es bueno reconocer a Dios y al obispo. El que honra al obispo es honrado por Dios; el que hace algo sin el conocimiento del obispo rinde servicio al diablo. Que todas las cosas, pues, abunden para vosotros en gracia, porque sois dignos. Vosotros fuisteis para m\u00ed un refrigerio en todas las cosas; que Jesucristo lo sea para vosotros. En mi ausencia y en mi presencia me amasteis. Que Dios os recompense; por amor al cual sufro todas las cosas, para que pueda alcanzarle.<\/p>\n<p>X. Hicisteis bien en recibir a Fil\u00f3n y a Rhaius Agathopus, que me siguieron en la causa de Dios como ministros de [Cristo] Dios; los cuales tambi\u00e9n dan gracias al Se\u00f1or por vosotros, porque les disteis refrigerio en toda forma. No se perder\u00e1 nada para vosotros. Mi esp\u00edritu os es devoto, y tambi\u00e9n mis ataduras, que no despreciasteis ni os avergonzasteis de ellas. Ni tampoco \u00c9l, que es la fidelidad perfecta, se avergonzar\u00e1 de vosotros, a saber, Jesucristo.<\/p>\n<p>XI. Vuestra oraci\u00f3n lleg\u00f3 a la iglesia que est\u00e1 en Antioqu\u00eda de Siria; de donde, viniendo como preso en lazos de piedad, saludo a todos los hombres, aunque yo no soy digno de pertenecer a ella, siendo el \u00faltimo de ellos. Por la voluntad divina esto me fue concedido, no que yo contribuyera a ello, sino por la gracia de Dios, que ruego pueda serme dada de modo perfecto, para que por medio de vuestras oraciones pueda llegar a Dios. Por tanto, para que vuestra obra pueda ser perfeccionada tanto en la tierra como en el cielo, es conveniente que vuestra iglesia designe, para el honor de Dios, un embajador de Dios que vaya hasta Siria y les d\u00e9 el parabi\u00e9n porque est\u00e1n en paz, y han recobrado la estatura que les es propia, y se les ha restaurado a la dimensi\u00f3n adecuada. Me parece apropiado, pues, que envi\u00e9is a alguno de los vuestros con una carta, para que pueda unirse a ellos dando gloria por la calma que les ha llegado, por la gracia de Dios, y porque han llegado a un asilo de paz por medio de vuestras oraciones. Siendo as\u00ed que sois perfectos, que vuestros consejos sean tambi\u00e9n perfectos; porque si dese\u00e1is hacer bien, Dios est\u00e1 dispuesto a conceder los medios.<\/p>\n<p>XII. El amor de los hermanos que est\u00e1n en Troas os saluda; de donde tambi\u00e9n os escribo por la mano de Burrhus, a quien enviasteis vosotros a m\u00ed juntamente con los efesios vuestros hermanos. Burrhus ha sido para m\u00ed un refrigerio en todas formas. Quisiera que todos le imitaran, porque es un ejemplo del ministerio de Dios. La gracia divina le recompense en todas las cosas. Os saluda. Saludo a vuestro piadoso obispo y a vuestro venerable presbiterio [y] a mis consiervos los di\u00e1conos, y a todos y cada uno y en un cuerpo, en el nombre de Jesucristo, y en su carne y sangre, en su pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n, que fue a la vez carnal y espiritual, en la unidad de Dios y de vosotros. Gracias a vosotros, misericordia, paz, paciencia, siempre.<\/p>\n<p>XIII. Saludo a las casas de mis hermanos con sus esposas e hijos, y a las v\u00edrgenes que son llamadas viudas. Os doy la despedida en el poder del Padre. Fil\u00f3n, que est\u00e1 conmigo, os saluda. Saludo a la casa de Gavia, y ruego que est\u00e9 firme en la fe y el amor tanto de la carne como del esp\u00edritu. Saludo a Alce, un nombre que me es querido, y a Daphnus el incomparable, y a Eutecnus, y a todos por su nombre. Pasadlo bien en la gracia de Dios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EP\u00cdSTOLAS DE IGNACIO 1 A LOS EFESIOS Ignacio, llamado tambi\u00e9n Te\u00f3foro, a la (iglesia) que ha sido bendecida en abundancia por la plenitud de Dios el Padre, que hab\u00eda sido preordenada para los siglos futuros para una gloria permanente e inmutable, unida y elegida en una verdadera pasi\u00f3n, por la voluntad del Padre y de Jesucristo nuestro Dios; a la<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[170],"tags":[],"class_list":["post-3370","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-padres-apostolicos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3370","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3370"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3370\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3370"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3370"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3370"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}