{"id":3368,"date":"2009-01-26T20:05:26","date_gmt":"2009-01-26T20:05:26","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3368"},"modified":"2009-01-26T20:05:26","modified_gmt":"2009-01-26T20:05:26","slug":"ep\u00cdstola-a-los-corintios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3368","title":{"rendered":"EP\u00cdSTOLA A LOS CORINTIOS"},"content":{"rendered":"<p>EP\u00cdSTOLA A LOS CORINTIOS<\/p>\n<p>Clemente de Roma<\/p>\n<p>La Iglesia de Dios que reside en Roma a la Iglesia de Dios que reside en Corinto, a los que son llamados y santificados por la voluntad de Dios por medio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Gracia a vosotros y paz del Dios Todopoderoso os sea multiplicada por medio de Jesucristo.<\/p>\n<p>I. Por causa de las calamidades y reveses, s\u00fabitos y repetidos, que nos han acaecido, hermanos, consideramos que hemos sido algo tardos en dedicar atenci\u00f3n a las cuestiones en disputa que han surgido entre vosotros, amados, y a la detestable sedici\u00f3n, no santa, y tan ajena y extra\u00f1a a los elegidos de Dios, que algunas personas voluntariosas y obstinadas han encendido hasta un punto de locura, de modo que vuestro nombre, un tiempo reverenciado, aclamado y encarecido a la vista de todos los hombres, ha sido en gran manera vilipendiado. Porque, \u00bfqui\u00e9n ha residido entre vosotros que no aprobara vuestra fe virtuosa y firme? \u00bfQui\u00e9n no admir\u00f3 vuestra piedad en Cristo, sobria y paciente? \u00bfQui\u00e9n no proclam\u00f3 vuestra disposici\u00f3n magn\u00edfica a la hospitalidad? \u00bfQui\u00e9n no os felicit\u00f3 por vuestro conocimiento perfecto y sano? Porque hac\u00edais todas las cosas sin hacer acepci\u00f3n de personas, y andabais conforme a las ordenanzas de Dios, someti\u00e9ndoos a vuestros gobernantes y rindiendo a los m\u00e1s ancianos entre vosotros el honor debido. A los j\u00f3venes recomendabais modestia y pensamientos decorosos; a las mujeres les encargabais la ejecuci\u00f3n de todos sus deberes en una conciencia intachable, apropiada y pura, dando a sus propios maridos la consideraci\u00f3n debida; y les ense\u00f1abais a guardar la regla de la obediencia, y a regir los asuntos de sus casas con propiedad y toda discreci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. Y erais todos humildes en el \u00e1nimo y libres de arrogancia, mostrando sumisi\u00f3n en vez de reclamarla, mds contentos de dar que de recibir, y contentos con las provisiones que Dios os prove\u00eda. Y prestando atenci\u00f3n a sus palabras, las depositabais diligentemente en vuestros corazones, y ten\u00edais los sufrimientos de Cristo delante de los ojos. As\u00ed se os hab\u00eda concedido una paz profunda y rica, y un deseo insaciable de hacer el bien. Adem\u00e1s, hab\u00eda ca\u00eddo sobre todos vosotros un copioso derramamiento del Esp\u00edritu Santo; y, estando llenos de santo consejo, en celo excelente y piadosa confianza, extend\u00edais las manos al Dios Todopoderoso, suplic\u00e1ndole que os fuera propicio, en caso de que, sin querer, cometierais alg\u00fan pecado. Y procurabais d\u00eda y noche, en toda la comunidad, que el n\u00famero de sus elegidos pudiera ser salvo, con prop\u00f3sito decidido y sin temor alguno. Erais sinceros y sencillos, y libres de malicia entre vosotros. Toda sedici\u00f3n y todo cisma era abominable para vosotros. Os sent\u00edais apenados por las transgresiones de vuestros pr\u00f3jimos; con todo, juzgabais que sus deficiencias eran tambi\u00e9n vuestras. No os cansabais de obrar bien, sino que estabais dispuestos para toda buena obra. Estando adornados con una vida honrosa y virtuosa en extremo, ejecutabais todos vuestros deberes en el temor de Dios. Los mandamientos y las ordenanzas del Se\u00f1or estaban escritas en las tablas de vuestro coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>III. Os hab\u00eda sido concedida toda gloria y prosperidad, y as\u00ed se cumpli\u00f3 lo que est\u00e1 escrito: Mi amado comi\u00f3 y bebi\u00f3 y prosper\u00f3 y se llen\u00f3 de gordura y empez\u00f3 a dar coces. Por ah\u00ed entraron los celos y la envidia, la discordia y las divisiones, la persecuci\u00f3n y el tumulto, la guerra y la cautividad. Y as\u00ed los hombres empezaron a agitarse: los humildes contra los honorables, los mal reputados contra los de gran reputaci\u00f3n, los necios contra los sabios, los j\u00f3venes contra los ancianos. Por esta causa la justicia y la paz se han quedado a un lado, en tanto que cada uno ha olvidado el temor del Se\u00f1or y quedado ciego en la fe en \u00c9l, no andando en las ordenanzas de sus mandamientos ni viviendo en conformidad con Cristo, sino cada uno andando en pos de las concupiscencias de su malvado coraz\u00f3n, pues han concebido unos celos injustos e imp\u00edos, por medio de los cuales tambi\u00e9n la muerte entr\u00f3 en el mundo.<\/p>\n<p>IV. Porque como est\u00e1 escrito: Y aconteci\u00f3 despu\u00e9s de unos d\u00edas, que Ca\u00edn trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehov\u00e1. Y Abel trajo tambi\u00e9n de los primog\u00e9nitos de sus ovejas, de lo m\u00e1s gordo de ellas. Y mir\u00f3 Jehov\u00e1 con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no prest\u00f3 atenci\u00f3n a Ca\u00edn y a la ofrenda suya. Y se ensa\u00f1\u00f3 Ca\u00edn en gran manera, y decay\u00f3 su semblante. Entonces Jehov\u00e1 dijo a Ca\u00edn: \u00bfPor qu\u00e9 te has ensa\u00f1ado, y por qu\u00e9 ha deca\u00eddo tu semblante? Si has ofrecido rectamente y no has dividido rectamente, \u00bfno has pecado? \u00a1Calla! Con todo esto, \u00e9l se volver\u00e1 a ti y t\u00fa te ense\u00f1orear\u00e1s de \u00e9l. Y dijo Ca\u00edn a su hermano Abel. Salgamos a la llanura. Y aconteci\u00f3 que estando ellos en la llanura, Ca\u00edn se levant\u00f3 contra su hermano Abel y lo mat\u00f3. Veis, pues, hermanos, que los celos y la envidia dieron lugar a la muerte del hermano. Por causa de los celos, nuestro padre Jacob tuvo que huir de delante de Esa\u00fa su hermano. Los celos fueron causa de que Jos\u00e9 fuera perseguido a muerte, y cayera incluso en la esclavitud. Los celos forzaron a Mois\u00e9s a huir de delante de Fara\u00f3n, rey de Egipto, cuando le dijo uno de sus paisanos: \u00bfQui\u00e9n te ha puesto por juez entre nosotros? \u00bfQuieres matarme, como ayer mataste al egipcio? Por causa de los celos Aar\u00f3n y Miriam tuvieron que alojarse fuera del campamento. Los celos dieron como resultado que Dat\u00e1n y Abiram descendieran vivos al Hades, porque hicieron sedici\u00f3n contra Mois\u00e9s el siervo de Dios. Por causa de los celos David fue envidiado no s\u00f3lo por los filisteos, sino perseguido tambi\u00e9n por Sa\u00fal [rey de Israel].<\/p>\n<p>V. Pero, dejando los ejemplos de los d\u00edas de anta\u00f1o, vengamos a los campeones que han vivido m\u00e1s cerca de nuestro tiempo. Pong\u00e1monos delante los nobles ejemplos que pertenecen a nuestra generaci\u00f3n. Por causa de celos y envidia fueron perseguidos y acosados hasta la muerte las mayores y m\u00e1s \u00edntegras columnas de la Iglesia. Miremos a los buenos ap\u00f3stoles. Estaba Pedro, que, por causa de unos celos injustos, tuvo que sufrir, no uno o dos, sino muchos trabajos y fatigas, y habiendo dado su testimonio, se fue a su lugar de gloria designado. Por raz\u00f3n de celos y contiendas Pablo, con su ejemplo, se\u00f1al\u00f3 el premio de la resistencia paciente. Despu\u00e9s de haber estado siete veces en grillos, de haber sido desterrado, apedreado, predicado en el Oriente y el Occidente, gan\u00f3 el noble renombre que fue el premio de su fe, habiendo ense\u00f1ado justicia a todo el mundo y alcanzado los extremos m\u00e1s distantes del Occidente; y cuando hubo dado su testimonio delante de los gobernantes, parti\u00f3 del mundo y fue al lugar santo, habiendo dado un ejemplo notorio de resistencia paciente.<\/p>\n<p>VI. A estos hombres de vidas santas se uni\u00f3 una vasta multitud de los elegidos, que en muchas indignidades y torturas, v\u00edctimas de la envidia, dieron un valeroso ejemplo entre nosotros. Por raz\u00f3n de los celos hubo mujeres que fueron perseguidas, despu\u00e9s de haber sufrido insultos crueles e inicuos, +como Danaidas y Dirces+, alcanzando seguras la meta en la carrera de la fe, y recibiendo una recompensa noble, por m\u00e1s que eran d\u00e9biles en el cuerpo. Los celos han separado a algunas esposas de sus maridos y alterado el dicho de nuestro padre Ad\u00e1n: \u00c9sta es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne. Los celos y las contiendas han derribado grandes ciudades y han desarraigado grandes naciones.<\/p>\n<p>VII. Estas cosas, amados, os escribimos no s\u00f3lo con car\u00e1cter de admonici\u00f3n, sino tambi\u00e9n para haceros memoria de nosotros mismos. Porque nosotros estamos en las mismas listas y nos est\u00e1 esperando la misma oposici\u00f3n. Por lo tanto, pongamos a un lado los pensamientos vanos y ociosos; y conformemos nuestras vidas a la regla gloriosa y venerable que nos ha sido transmitida; y veamos lo que es bueno y agradable y aceptable a la vista de Aquel que nos ha hecho. Pongamos nuestros ojos en la sangre de Cristo y d\u00e9monos \u00e7uenta de lo precioso que es para su Padre, porque habiendo sido derramado por nuestra salvaci\u00f3n, gan\u00f3 para todo el mundo la gracia del arrepentimiento. Observemos todas las generaciones en orden, y veamos que de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n el Se\u00f1or ha dado oportunidad para el arrepentimiento a aquellos que han deseado volverse a \u00c9l. No\u00e9 predic\u00f3 el arrepentimiento, y los que le obedecieron se salvaron. Jon\u00e1s predic\u00f3 la destrucci\u00f3n para los hombres de N\u00ednive; pero ellos, al arrepentirse de sus pecados, obtuvieron el perd\u00f3n de Dios mediante sus s\u00faplicas y recibieron salvaci\u00f3n, por m\u00e1s que eran extra\u00f1os respecto a Dios.<\/p>\n<p>VIII. Los ministros de la gracia de Dios, por medio del Esp\u00edritu Santo, hablaron referente al arrepentimiento. S\u00ed, y el Se\u00f1or del universo mismo habl\u00f3 del arrepentimiento con un juramento: Vivo yo, dice el Se\u00f1or, que no me complazco en la muerte del malvado, sino en que se arrepienta; y a\u00f1adi\u00f3 tambi\u00e9n un juicio misericordioso: Arrepent\u00edos, oh casa de Israel, de vuestra iniquidad; decid a los hijos de mi pueblo: Aunque vuestros pecados lleguen desde la tierra al cielo, y aunque sean m\u00e1s rojos que el carmes\u00ed y m\u00e1s negros que la brea, y os volv\u00e9is a m\u00ed de todo coraz\u00f3n y dec\u00eds Padre, yo os prestar\u00e9 o\u00eddo como a un pueblo santo. Y en otro lugar dice de esta manera: Lavaos, limpiaos, quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer lo bueno; buscad la justicia; defended al oprimido, juzgad la causa del hu\u00e9rfano, haced justicia a la viuda. Venid luego, dice Jehov\u00e1, y estemos a cuenta; aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve ser\u00e1n emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmes\u00ed, vendr\u00e1n a ser como blanca lana. Si quer\u00e9is y obedec\u00e9is, comer\u00e9is el bien de la tierra; si rehus\u00e1is y sois rebeldes, ser\u00e9is consumidos a espada; porque la boca de Jehov\u00e1 Lo ha dicho. Siendo as\u00ed, pues, que \u00c9l desea que todos sus amados participen del arrepentimiento, lo confirm\u00f3 con un acto de su voluntad poderosa.<\/p>\n<p>IX. Por lo cual seamos obedientes a su voluntad excelente y gloriosa, y present\u00e9monos como suplicantes de su misericordia y bondad, postr\u00e9monos ante \u00c9l y recurramos a sus compasiones prescindiendo de labores y esfuerzos vanos y de celos que llevan a la muerte. Fijemos nuestros ojos en aquellos que ministraron de modo perfecto a su gloria excelente. Miremos a Enoc, el cual, habiendo sido hallado justo en obediencia, fue arrebatado al cielo y no fue hallado en su muerte. No\u00e9, habiendo sido fiel en su ministerio, predic\u00f3 regeneraci\u00f3n al mundo, y por medio de \u00e9l el Se\u00f1or salv\u00f3 a las criaturas vivientes que entraron en el arca de la concordia.<\/p>\n<p>X. Abraham, que fue llamado el \u00abamigo\u00bb, fue hallado fiel en haber rendido obediencia a las palabras de Dios. Por medio de la obediencia parti\u00f3 de su tierra y su parentela y de la casa de su padre, para que, abandonando una tierra escasa y una reducida parentela y una casa mediocre, pudiera heredar las promesas de Dios. Porque \u00c9l le dijo: Vete de tu tierra y de tu parentela y de la casa de tu padre a la tierra que te mostrar\u00e9. Y har\u00e9 de ti una naci\u00f3n grande, y te bendecir\u00e9; y engrandecer\u00e9 tu nombre y ser\u00e1s bendici\u00f3n. Bendecir\u00e9 a los que te bendigan y a los que te maldigan maldecir\u00e9; y ser\u00e1n benditas en ti todas las familias de la tierra. Y de nuevo, cuando se separ\u00f3 de Lot, les dijo: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde est\u00e1s hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la dor\u00e9 a ti y a tu descendencia para siempre. Y har\u00e9 tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, tambi\u00e9n tu descendencia ser\u00e1 contada. Y de nuevo dice: Dios hizo salir a Abraham y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. As\u00ed ser\u00e1 tu descendencia. Y Abraham crey\u00f3 a Jehov\u00e1, y le fue contado por justicia. Por su fe y su hospitalidad le fue concedido un hijo siendo anciano, y en obediencia lo ofreci\u00f3 a Dios en sacrificio en uno de los montes que \u00c9l le mostr\u00f3.<\/p>\n<p>XI. Por su hospitalidad y piedad Lot fue salvado de Sodoma, cuando todo el pa\u00eds de los alrededores fue juzgado por medio de fuego y azufre; el Se\u00f1or con ello anunci\u00f3 que no abandona a los que han puesto su esperanza en \u00c9l, y que destina a castigo y tormento a los que se desv\u00edan. Porque cuando la esposa de Lot hubo salido con \u00e9l, no estando ella de acuerdo y pensando de otra manera, fue destinada a ser una se\u00f1al de ello, de modo que se convirti\u00f3 en una columna de sal hasta este d\u00eda, para que todos los hombres supieran que los indecisos y los que dudan del poder de Dios son puestos para juicio y ejemplo a todas las generaciones.<\/p>\n<p>XII. Por su fe y su hospitalidad fue salvada Rahab la ramera. Porque cuando Josu\u00e9 hijo de Nun envi\u00f3 a los esp\u00edas a Jeric\u00f3, el rey del pa\u00eds averigu\u00f3 que ellos hab\u00edan ido a espiar su tierra, y envi\u00f3 a algunos hombres para que se apoderaran de ellos y despu\u00e9s les dieran muerte. Por lo que la hospitalaria ramera los recibi\u00f3 y los escondi\u00f3, en el terrado, bajo unos manojos de lino. Y cuando los mensajeros del rey llegaron y le dijeron: Saca a los hombres que han venido a ti, y han entrado en tu casa; porque han venido para espiar la tierra, ella contest\u00f3: Es verdad que los que busc\u00e1is vinieron a mt, pero se marcharon al poco y est\u00e1n andando por su camino; y les indic\u00f3 el camino opuesto. Y ella dijo a los hombres: S\u00e9 que Jehov\u00e1 os ha dado esta ciudad; porque el temor de vosotros ha caldo sobre sus habitantes. Cuando esto acontezca y tom\u00e9is la tierra, salvadme a m\u00ed y la casa de mi padre. Y ellos le contestaron: Ser\u00e1 tal como t\u00fa nos has hablado. Cuando adviertas que estamos llegando, reunir\u00e1s a los tuyos debajo de tu techo, y ser\u00e1n salvos; porque cuantos sean hallados fuera de la casa, perecer\u00e1n. Y adem\u00e1s le dieron una se\u00f1al, que deb\u00eda colgar fuera de la casa un cord\u00f3n de grana, mostrando con ello de antemano que por medio de la sangre del Se\u00f1or habr\u00e1 redenci\u00f3n para todos los que creen y esperan en Dios. Veis pues, amados, que se halla en la mujer no s\u00f3lo fe, sino tambi\u00e9n profec\u00eda.<\/p>\n<p>XIII. Seamos, pues, humildes, hermanos, poniendo a un lado toda arrogancia y engreimiento, y locura e ira, y hagamos lo que est\u00e1 escrito. Porque el Esp\u00edritu Santo dice: No se alabe el sabio en su sabidur\u00eda, ni en su valent\u00eda se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas; mas el que se alabe que lo haga en el Se\u00f1or, que le busca y hace juicio y justicia; y, sobre toda~ recordando las palabras del Se\u00f1or Jes\u00fas, que dijo, ense\u00f1ando indulgencia y longanimidad: Tened misericordia, y recibir\u00e9is misericordia; perdonad, y ser\u00e9is perdonados. Lo que hag\u00e1is, os lo har\u00e1n a vosotros. Seg\u00fan deis, os ser\u00e1 dado. Seg\u00fan juzgu\u00e9is, ser\u00e9is juzgados. Seg\u00fan mostr\u00e9is misericordia, se os mostrar\u00e1 misericordia. Con la medida que mid\u00e1is se os volver\u00e1 a medir. Afianc\u00e9monos en este mandamiento y estos preceptos, para que podamos andar en obediencia a sus santas palabras, con \u00e1nimo humilde. Porque la palabra santa dice: \u00bfA qui\u00e9n mirar\u00e9, sino a aquel que es manso y humilde de esp\u00edritu y teme mis palabras?<\/p>\n<p>XIV. Por tanto, es recto y apropiado, hermanos, que seamos obedientes a Dios, en vez de seguir a los que, arrogantes y d\u00edscolos, se han puesto a s\u00ed mismos como caudillos en una contienda de celos abominables. Porque nos acarrearemos, no un da\u00f1o corriente, sino m\u00e1s bien un gran peligro si nos entregamos de modo temerario a los prop\u00f3sitos de los hombres que se lanzan a contiendas y divisiones, apart\u00e1ndonos de lo que es recto. Seamos, pues, buenos los unos hacia los otros, seg\u00fan la compasi\u00f3n y dulzura de Aquel que nos ha hecho. Porque est\u00e1 escrito: Los rectos habitar\u00e1n la tierra, y los inocentes permanecer\u00e1n en ella; mas los transgresores ser\u00e1n cortados y desarraigados de ella. Y de nuevo dice: Vi al imp\u00edo elevado y exaltado como los cedros del L\u00edbano. Y pas\u00e9, y he aqu\u00ed ya no estaba; y busqu\u00e9 su lugar, y no lo encontr\u00e9. Guarda la inocencia, y mira la justicia; porque hay un remanente para el pac\u00edfico.<\/p>\n<p>XV. Por tanto, hemos de adherirnos a los que practican la paz con la piedad, y no a los que desean la paz con disimulo. Porque \u00c9l dice en cierto lugar: Este pueblo de labios me honra, pero su coraz\u00f3n est\u00e1 lejos de m\u00ed; y tambi\u00e9n: Bendicen con la boca, pero maldicen con su coraz\u00f3n. Y de nuevo \u00c9l dice: Le lisonjeaban con su boca, y con su lengua le ment\u00edan, pues sus corazones no eran rectos con \u00e9l, ni se mantuvieron firmes en su pacto. Por esta causa, enmudezcan los labios mentirosos, y callen los que profieren insolencias contra el justo. Y de nuevo: Arranque Jehov\u00e1 todos los labios lisonjeros, y la lengua que habla jactanciosamente; a los que han dicho: Engrandezcamos nuestra lengua; nuestros labios son nuestros, \u00bfqui\u00e9n es se\u00f1or sobre nosotros? A causa de la opresi\u00f3n del humilde y el gemido de los menesterosos, ahora me levantar\u00e9, dice Jehov\u00e1; le pondr\u00e9 en seguridad; har\u00e9 grandes cosas por \u00e9l.<\/p>\n<p>XVI. Porque Cristo est\u00e1 con los que son humildes de coraz\u00f3n y no con los que se exaltan a s\u00ed mismos por encima de la grey. El cetro [de la majestad] de Dios, a saber, nuestro Se\u00f1or Jesucristo, no vino en la pompa de arrogancia o de orgullo, aunque podr\u00eda haberlo hecho, sino en humildad de coraz\u00f3n, seg\u00fan el Esp\u00edritu Santo habl\u00f3, diciendo: Porque dijo: \u00bfQui\u00e9n ha cre\u00eddo a nuestro anuncio? \u00bfYa qui\u00e9n se ha revelado el brazo de Jehov\u00e1? Lo anunciamos en su presencia. Era como un ni\u00f1o, como una ra\u00edz en tierra seca. No hay apariencia en \u00c9l, ni gloria. Y le contemplamos, y no hab\u00eda en \u00c9l apariencia ni hermosura, sino que su apariencia era humilde, inferior a la forma de los hombres. Era un hombre expuesto a azotes y trabajo, experimentado en quebrantos; porque su rostro estaba vuelto. Fue despreciado y desechado. Llev\u00f3 nuestros pecados y sufri\u00f3 dolor en lugar nuestro; y nosotros le consideramos herido y afligido. Y \u00c9l fue herido por nuestros pecados y afligido por nuestras iniquidades. El castigo de nuestra paz es sobre \u00c9l. Con sus llagas fuimos nosotros\u0092 sanados. Todos nos descarriamos como ovejas, cada cual se apart\u00f3 por su propio camino; y el Se\u00f1or lo entreg\u00f3 por nuestros pecados. Y \u00c9l no abre su boca aunque es afligido. Como una oveja fue llevado al matadero; y como un cordero delante del trasquilador, es mudo y no abre su boca. En su humillaci\u00f3n su juicio le fue quitado. Su generaci\u00f3n \u00bfqui\u00e9n la declarar\u00e1? Porque su vida fue cortada de la tierra. Por las iniquidades de mi pueblo he llegado a la muerte. Dar\u00e9 a los imp\u00edos por su sepultura, y a los ricos por su muerte; porque no obr\u00f3 iniquidad, ni fue hallado enga\u00f1o en su boca. Y el Se\u00f1or desea limpiarle de sus heridas. Si hac\u00e9is ofrenda por el pecado, vuestra alma ver\u00e1 larga descendencia. Y el Se\u00f1or desea quitarle el padecimiento de su alma, mostrarle luz y moldearle con conocimiento, para justificar al Justo que es un buen siervo para muchos. Y \u00c9l llevar\u00e1 los pecados de ellos. Por tanto heredar\u00e1 a muchos, y dividir\u00e1 despojos con los fuertes; porque su alma fue entregada a la muerte, y fue contado como los transgresores; y \u00c9l llev\u00f3 los pecados de muchos, y por sus pecados fue entregado. Y de nuevo, \u00c9l mismo dice: Mas yo soy gusano y no hombre; oprobio de los hombres y despreciado del pueblo. Todos los que me ven me escarnecen; tuercen los labios, menean la cabeza, diciendo: Esper\u00f3 en el Se\u00f1or, que le libre; s\u00e1lvele, puesto que en \u00e9l se complac\u00eda. Veis, queridos hermanos, cu\u00e1l es el ejemplo que nos ha sido dado; porque si el Se\u00f1or era humilde de coraz\u00f3n de esta manera, \u00bfqu\u00e9 deber\u00edamos hacer nosotros; que por \u00c9l hemos sido puestos bajo el yugo de su gracia?<\/p>\n<p>XVII. Iimitemos a los que anduvieron de un lugar a otro en pieles de cabras y pieles de ovejas, predicando la venida de Cristo. Queremos decir El\u00edas y Eliseo y tambi\u00e9n Ezequiel, los profetas, y aquellos que han merecido un buen nombre. Abraham alcanz\u00f3 un nombre excelente y fue llamado el amigo de Dios; y contemplando firmemente la gloria de Dios, dice en humildad de coraz\u00f3n: Pero yo soy polvo y ceniza. Adem\u00e1s, tambi\u00e9n se ha escrito con respecto a Job: Y Job era justo y sin tacha, temeroso de Dios y se absten\u00eda del mal. Con todo, \u00e9l mismo se acusa diciendo: Ning\u00fan hombre est\u00e1 libre de inmundicia; no, ni aun si su vida dura s\u00f3lo un d\u00eda. Mois\u00e9s fue llamado fiel en toda su casa, y por medio de su ministraci\u00f3n Dios juzg\u00f3 a Egipto con las plagas y los tormentos que les ocurrieron. Y \u00e9l tambi\u00e9n, aunque altamente glorificado, no pronunci\u00f3 palabras orgullosas sino que dijo, al recibir palabra de Dios en la zarza: \u00bfQui\u00e9n soy yo para que me env\u00edes a m\u00ed? No, yo soy tardo en el habla y torpe de lengua. De nuevo dijo: Yo soy humo de la olla.<\/p>\n<p>XVII. Pero, \u00bfqu\u00e9 diremos de David que obtuvo un buen nombre?, del cual dijo: He hallado a un hombre conforme a mi coraz\u00f3n, David, el hijo de Jsa\u00ed, con misericordia eterna le he ungido. Tambi\u00e9n dijo David a Dios: Ten misericordia de m\u00ed, oh Dios, conforme a tu gran misericordia; y conforme. a la multitud de tus compasiones, borra mi iniquidad. Ltmpiame m\u00e1s a\u00fan de mi iniquidad, y l\u00e1vame de mi pecado. Porque reconozco mi iniquidad, y mi pecado est\u00e1 siempre delante de m\u00ed. Contra Ti s\u00f3lo he pecado, y he hecho lo malo delante de tu vista; para que T\u00fa seas justificado en tus palabras, y puedas vencer en tu alegaci\u00f3n. Porque he aqu\u00ed fui concebido en iniquidad, y en pecados me llev\u00f3 mi madre. Porque he aqu\u00ed T\u00fa amas la verdad; T\u00fa me has mostrado cosas oscuras y escondidas de tu sabidur\u00eda. T\u00fa me rociar\u00e1s con hisopo y ser\u00e9 limpiado. T\u00fa me lavar\u00e1s, y pasar\u00e9 a ser m\u00e1s blanco que la nieve. T\u00fa me har\u00e1s o\u00edr gozo y alegr\u00eda. Los huesos que han sido humillados se regocijar\u00e1n. Aparta tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades. Hazme un coraz\u00f3n limpio dentro de m\u00ed, oh Dios, y renueva un esp\u00edritu recto en mis entra\u00f1as. No me eches de tu presencia, y no me quites tu Santo Esp\u00edritu. Rest\u00e1urame el gozo de tu salvaci\u00f3n, y corrob\u00f3rame con un esp\u00edritu de gobierno. Ense\u00f1ar\u00e9 tus caminos a los pecadores, y los imp\u00edos se convertir\u00e1n a Ti. L\u00edbrame de la culpa de sangre, oh Dios, Dios de mi salvaci\u00f3n. Mi lengua se regocijar\u00e1 en tu justicia. Se\u00f1or, t\u00fa abrir\u00e1s mi boca, y mis labios declarar\u00e1n tu alabanza. Porque si T\u00fa hubieras deseado sacrificio, te lo habr\u00eda dado; de holocaustos enteros no te agradas. El sacrificio para Dios es un esp\u00edritu contrito; un coraz\u00f3n contrito y humillado Dios no lo desprecia.<\/p>\n<p>XIX. As\u00ed pues, la humildad y sumisi\u00f3n de tantos hombres y tan importantes, que de este modo consiguieron un buen nombre por medio de la obediencia, nos ha hecho mejores no s\u00f3lo a nosotros, sino tambi\u00e9n a las generaciones que fueron antes que nosotros, a saber, las que recibieron sus palabras en temor y verdad. Viendo, pues, que somos part\u00edcipes de tantos hechos grandes y gloriosos, apresur\u00e9monos a volver al objetivo de la paz que nos ha sido entregado desde el principio, y miremos fijamente al Padre y Autor de todo el mundo, y manteng\u00e1monos unidos a sus excelentes dones de paz y beneficios. Contempl\u00e9mosle en nuestra mente, y miremos con los ojos del alma su voluntad paciente y sufrida. Notemos cu\u00e1n libre est\u00e1 de ira hacia todas sus criaturas.<\/p>\n<p>XX. Los cielos son movidos seg\u00fan sus \u00f3rdenes y le obedecen en paz. D\u00eda y noche realizan el curso que \u00c9l les ha asignado, sin estorbarse el uno al otro. El sol y la luna y las estrellas movibles dan vueltas en armon\u00eda, seg\u00fan \u00c9l les ha prescrito, dentro de los l\u00edmites asignados, sin desviarse un punto. La tierra, fruct\u00edfera en cumplimiento de su voluntad en las estaciones apropiadas, produce alimento que es provisi\u00f3n abundante para hombres y bestias y todas las criaturas vivas que hay en ella, sin disentir en nada, ni alterar nada de lo que \u00c9l ha decretado. Adem\u00e1s, las profundidades inescrutables de los abismos y los inexpresables +estatutos+ de las regiones inferiores se ven constre\u00f1idos por las mismas ordenanzas. El mar inmenso, recogido por obra suya en un lugar, no pasa las barreras de que est\u00e1 rodeado; sino que, seg\u00fan se le orden\u00f3, as\u00ed lo cumple. Porque El dijo: Hasta aqu\u00ed llegar\u00e1s, y tus olas se romper\u00e1n dentro de ti. El oc\u00e9ano que el hombre no puede pasar, y los mundos m\u00e1s all\u00e1 del mismo, son dirigidos por las mismas ordenanzas del Se\u00f1or. Las estaciones de la primavera, el verano, el oto\u00f1o y el invierno se suceden la una a la otra en paz. Los vientos en sus varias procedencias en la estaci\u00f3n debida, cumplen su ministerio sin perturbaci\u00f3n; y las fuentes de flujo incesante, creadas para el goce y la salud, no cesan de manar sosteniendo la vida de los hombres. Todas estas cosas el gran Creador y Se\u00f1or del universo orden\u00f3 que se mantuvieran en paz y concordia, haciendo bien a todos, pero mucho m\u00e1s que al resto, a nosotros, los que nos hemos refugiado en las misericordias clementes de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, al cual sea la gloria y la majestad para siempre jam\u00e1s. Am\u00e9n<\/p>\n<p>XXI. Estad atentos, pues, hermanos, para que sus beneficios, que son muchos, no se vuelvan en juicio contra nosotros, si no andamos como es digno de El, y hacemos las cosas que son buenas y agradables a su vista, de buen grado. Porque \u00c9l dijo en cierto lugar: El Esp\u00edritu del Se\u00f1or es una l\u00e1mpara que escudri\u00f1a las entra\u00f1as. Veamos cu\u00e1n cerca est\u00e1, y que ninguno de nuestros pensamientos o planes que hacemos se le escapa. Por tanto, es bueno que no nos apartemos de su voluntad. Es mejor que ofendamos a hombres necios e insensatos que se exaltan y enorgullecen en la arrogancia de sus palabras que no que ofendamos a Dios. Sintamos el temor del Se\u00f1or Jesu[cristo], cuya sangre fue entregada por nosotros. Reverenciemos a nuestros gobernantes; honremos a nuestros ancianos; instruyamos a nuestros j\u00f3venes en la lecci\u00f3n del temor de Dios. Guiemos a nuestras mujeres hacia lo que es bueno: que muestren su hermosa disposici\u00f3n de pureza; que prueben su afecto sincero de bondad; que manifiesten la moderaci\u00f3n de su lengua por medio del silencio; que muestren su amor, no en preferencias partidistas, sino sin parcialidad hacia todos los que temen a Dios, en santidad. Que nuestros hijos sean participantes de la instrucci\u00f3n que es en Cristo; que aprendan que la humildad de coraz\u00f3n prevalece ante Dios, qu\u00e9 poder tiene ante Dios el amor casto, que el temor de Dios es bueno y grande y salva a todos los que andan en \u00e9l en pureza de coraz\u00f3n y santidad. Porque \u00c9l escudri\u00f1a las intenciones y los deseos; su aliento est\u00e1 en nosotros, y cuando \u00c9l se incline a hacerlo, lo va a quitar.<\/p>\n<p>XXII. Ahora bien, todas estas cosas son confirmadas por la fe que hay en Cristo; porque \u00c9l mismo, por medio del Esp\u00edritu Santo, nos invita as\u00ed: Venid a m\u00ed, hijos, escuchadme y os ense\u00f1ar\u00e9 el temor del Se\u00f1or. \u00bfQui\u00e9n es el hombre que desea vida, que busca muchos d\u00edas para ver el bien? Guarda tu lengua del mal y tus labios de hablar enga\u00f1o. Ap\u00e1rtate del mal y haz el bien; busca la paz, y corre tras ella. Los ojos de Jehov\u00e1 est\u00e1n sobre los justos, y sus o\u00eddos atentos a sus oraciones. Pero el rostro del Se\u00f1or est\u00e1 sobre los que hacen mal, para destruir su recuerdo de la tierra. Claman los justos, y Jehov\u00e1 oye, y los libra de todas sus angustias. Muchos son los males del justo, y de todos ellos le librar\u00e1 Jehov\u00e1. Y tambi\u00e9n: Muchos dolores habr\u00e1 para el pecador, mas al que espera en Jehov\u00e1 le rodear\u00e1 la misericordia.<\/p>\n<p>XXIII. El Padre, que es compasivo en todas las cosas, y dispuesto a hacer bien, tiene compasi\u00f3n de los que le temen, y con bondad y amor concede sus favores a aquellos que se acercan a \u00c9l con sencillez de coraz\u00f3n. Por tanto, no seamos indecisos ni consintamos que nuestra alma se permita actitudes vanas y ociosas respecto a sus dones excelentes y gloriosos. Que no se nos aplique este pasaje de la escritura que dice: Desventurado el de doble \u00e1nimo, que duda en su alma y dice: Estas cosas o\u00edmos en los d\u00edas de nuestros padres tambi\u00e9n, y ahora hemos llegado a viejos, y ninguna de ellas nos ha acontecido. Insensatos, comparaos a un \u00e1rbol; pongamos una vid. Primero se le caen las hojas, luego sale un brote, luego una hoja, luego una flor, m\u00e1s tarde un racimo agraz, y luego un racimo maduro. Como veis, en poco tiempo el fruto del \u00e1rbol llega a su saz\u00f3n. Verdaderamente pronto y s\u00fabitamente se realizar\u00e1 su voluntad, de lo cual da testimonio tambi\u00e9n la escritura, al decir: Su hora est\u00e1 al caer, y no se demorar\u00e1; y el Se\u00f1or vendr\u00e1 s\u00fabitamente a su templo; el Santo, a quien vosotros esper\u00e1is.<\/p>\n<p>XXIV. Entendamos, pues, amados, en qu\u00e9 forma el Se\u00f1or nos muestra continuamente la resurrecci\u00f3n que vendr\u00e1 despu\u00e9s; de la cual hizo al Se\u00f1or Jesucristo las primicias, cuando le levant\u00f3 de los muertos. Consideremos, amados, la resurrecci\u00f3n que tendr\u00e1 lugar a su debido tiempo. El d\u00eda y la noche nos muestran la resurrecci\u00f3n. La noche se queda dormida, y se levanta el d\u00eda; el d\u00eda parte, y viene la noche. Consideremos los frutos, c\u00f3mo y de qu\u00e9 manera tiene lugar la siembra. El sembrador sale y echa sobre la tierra cada una de las semillas, y \u00e9stas caen en la tierra seca y desnuda y se descomponen; pero entonces el Se\u00f1or en su providencia hace brotar de sus restos nuevas plantas, que se multiplican y dan fruto.<\/p>\n<p>XXV. Consideremos la maravillosa se\u00f1al que se ve en las regiones del oriente, esto es, en las partes de Arabia. Hay un ave, llamada f\u00e9nix. Esta es la \u00fanica de su especie, vive quinientos a\u00f1os; y cuando ha alcanzado la hora de su disoluci\u00f3n y ha de morir, se hace un ata\u00fad de incienso y mirra y otras especias, en el cual entra en la plenitud de su tiempo, y muere. Pero cuando la carne se descompone, es engendrada cierta larva, que se nutre de la humedad de la criatura muerta y le salen alas. Entonces, cuando ha crecido bastante, esta larva toma consigo el ata\u00fad en que se hallan los huesos de su progenitor, y los lleva desde el pa\u00eds de Arabia al de Egipto, a un lugar llamado la Ciudad del Sol; y en pleno d\u00eda, y a la vista de todos, volando hasta el altardel Sol, los deposita all\u00ed; y una vez hecho esto, emprende el regreso. Entonces los sacerdotes examinan los registros de los tiempos, y encuentran que ha venido cuando se han cumplido los quinientos a\u00f1os.<\/p>\n<p>XXVI. \u00bfPensamos, pues, que es una cosa grande y maravillosa si el Creador del universo realiza la resurrecci\u00f3n de aquellos que le han servido con santidad en la continuidad de una fe verdadera, siendo as\u00ed que \u00c9l nos muestra incluso por medio de un ave la magnificencia de su promesa? Porque \u00c9l dice en cierto lugar: Y t\u00fa me levantar\u00e1s, y yo te alabar\u00e9; y: Me acost\u00e9 y dorm\u00ed, y despert\u00e9; porque T\u00fa estabas conmigo. Y tambi\u00e9n dice Job: T\u00fa levantar\u00e1s esta mi carne, que ha soportado todas estas cosas.<\/p>\n<p>XXVII. Con esta esperanza, pues, que nuestras almas est\u00e9n unidas a Aquel que es fiel en sus promesas y recto en sus juicios. El que manda que no se mienta, con mayor raz\u00f3n no mentir\u00e1; porque nada es imposible para Dios, excepto el mentir. Por tanto, que nuestra fe en \u00c9l se enardezca dentro de nosotros, y comprendamos que todas las cosas est\u00e1n cercanas para \u00c9l. Con una palabra de su majestad form\u00f3 el universo; y con una palabra puede destruirlo. Qui\u00e9n le dir\u00e1: \u00bfQu\u00e9 has hecho?; o \u00bfqui\u00e9n resistir\u00e1 el poder de su fuerza? Cuando quiere, y si quiere, puede hacer todas las cosas; y ni una sola cosa dejar\u00e1 de ocurrir de las que \u00c9l ha decretado. Todas las cosas est\u00e1n ante su vista, y nada se escapa de su control, puesto que Los cielos declaran la gloria de Dios, y el firmamento proclamo la obra de sus manos. Un d\u00eda da palabra al otro d\u00eda, y la noche proclama conocimiento \u00e1 la otra noche; y no hay palabras ni discursos ni se oye voz alguna.<\/p>\n<p>XXVIII. Siendo as\u00ed, pues, que todas las cosas son vistas y o\u00eddas, teng\u00e1mosle temor, y abandonemos todos los deseos abominables de las malas obras, para que podamos ser protegidos por su misericordia en los juicios futuros. Porque, \u00bfad\u00f3nde va a escapar cualquiera de nosotros de su mano fuerte? \u00bfY qu\u00e9 mundo va a recibir a cualquiera que deserta de su servicio? Porque la santa escritura dice en cierto lugar: \u00bfAd\u00f3nde ir\u00e9, y d\u00f3nde me esconder\u00e9 de tu presencia? Si asciendo a los cielos, all\u00ed est\u00e1s t\u00fa; si voy a los confines m\u00e1s distantes de la tierra, all\u00ed est\u00e1 tu diestra; y si me escondo en las profundidades, all\u00ed est\u00e1 tu Esp\u00edritu. \u00bfAd\u00f3nde, pues, podr\u00e1 uno esconderse, ad\u00f3nde podr\u00e1 huir de Aquel que abarca todo el universo?<\/p>\n<p>XXIX. Por tanto, acerqu\u00e9monos a \u00c9l en santidad de alma, levantando nuestras manos puras e inmaculadas a \u00c9l, con amor hacia nuestro Padre bondadoso y compasivo, el cual ha hecho de nosotros su porci\u00f3n elegida. Porque est\u00e1 escrito: Cuando el Alt\u00edsimo dividi\u00f3 a las naciones, cuando dispers\u00f3 a los hijos de Ad\u00e1n, estableci\u00f3 los l\u00edmites de las naciones seg\u00fan el n\u00famero de los \u00e1ngeles de Dios. Su pueblo Jacob pas\u00f3 a ser la porci\u00f3n del Se\u00f1or, e Israel la medida de su herencia. Y en otro lugar dice: He aqu\u00ed, el Se\u00f1or toma para s\u00ed una naci\u00f3n de entre las naciones como un hombre toma las primicias de su era; y el lugar sant\u00edsimo saldr\u00e1 de esta naci\u00f3n.<\/p>\n<p>XXX. Viendo, pues, que somos una porci\u00f3n especial de un Dios santo, hagamos todas las cosas como corresponde a la santidad, abandonando las malas palabras, intereses impuros y abominables, borracheras y tumultos y concupiscencias detestables, adulterio abominable, orgullo despreciable; porque Dios (dice la Escritura) resiste al orgulloso y da gracia al humilde. Por tanto manteng\u00e1monos unidos a aquellos a quienes Dios da gracia. Vist\u00e1monos seg\u00fan corresponde, siendo humildes de coraz\u00f3n y templados, apart\u00e1ndonos de murmuraciones y habladur\u00edas ociosas, siendo justificados por las obras y no por las palabras. Porque \u00c9l dice: El que habla mucho, tendr\u00e1 que o\u00edr mucho tambi\u00e9n. \u00bfCree que es justo el que habla mucho? Bienaventurado es el nacido de mujer que vive corto tiempo. No seas abundante en palabras. Que nuestra alabanza sea de Dios, no de nosotros mismos; porque Dios aborrece a los que se alaban a s\u00ed mismos. Que el testimonio de que obramos bien lo den los otros, como fue dado de nuestros padres que eran justos. El atrevimiento, la arrogancia y la audacia son para los que son malditos de Dios; pero la paciencia y la humildad y la bondad convienen a los que son benditos de Dios.<\/p>\n<p>XXXI. Por tanto acoj\u00e1monos a su bendici\u00f3n y veamos cu\u00e1les son las formas de bendici\u00f3n. Estudiemos los datos de las cosas que han sucedido desde el comienzo. \u00bfPor qu\u00e9 fue bendecido nuestro padre Abraham? \u00bfNo fue debido a que obr\u00f3 justicia y verdad por medio de la fe? Isaac, con confianza, como conociendo el futuro, fue llevado a un sacrificio voluntario. Jacob con humildad parti\u00f3 de su tierra a causa de su hermano, y fue a casa de Lab\u00e1n y le sirvi\u00f3; y le fueron concedidas las doce tribus de Israel.<\/p>\n<p>XXXII. Si alguno los considera uno por uno con sinceridad, comprender\u00e1 la magnificencia de los dones que \u00c9l nos concede. Porque de Jacob son todos los sacerdotes y levitas que ministran en el altar de Dios; de \u00e9l es el Se\u00f1or Jes\u00fas con respecto a la carne; de \u00e9l son reyes y gobernantes y soberanos de la l\u00ednea de Jud\u00e1; s\u00ed, y el resto de las tribus son tenidas en un honor no peque\u00f1o, siendo as\u00ed que Dios prometi\u00f3 diciendo: Tu simiente ser\u00e1 como las estrellas del cielo. Todos ellos fueron, pues, glorificados y engrandecidos, no por causa de ellos mismos o de sus obras, o sus actos de justicia que hicieron, sino por medio de su voluntad. Y as\u00ed nosotros, habiendo sido llamados por su voluntad en Cristo Jes\u00fas, no nos justificamos a nosotros mismos,o por medio de nuestra propia sabidur\u00eda o entendimiento o piedad u obras que hayamos hecho en santidad de coraz\u00f3n, sino por medio de la fe, por la cual el Dios Todopoderoso justifica a todos los hombres que han sido desde el principio; al cual sea la gloria para siempre jam\u00e1s. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>XXXIII. \u00bfQu\u00e9 hemos de hacer, pues, hermanos? \u00bfHemos de abstenemos ociosamente de hacer bien, hemos de abandonar el amor? Que el Se\u00f1or no permita que nos suceda tal cosa; sino apresur\u00e9monos con celo y tes\u00f3n en cumplir toda buena obra. Porque el Creador y Se\u00f1or del mismo universo se regocija en sus obras. Porque con su poder sumo \u00c9l ha establecido los cielos, y en susabidur\u00eda incomprensible los ha ordenado. Y la tierra \u00c9l la separ\u00f3 del agua que la rodeaba, y la puso firme en el fundamento seguro de su propia voluntad; y a las criaturas vivas que andan en ella \u00c9l les di\u00f3 existencia con su ordenanza. Habiendo, pues, creado el mar y las criaturas vivas que hay en \u00e9l, \u00c9l lo incluy\u00f3 todo bajo su poder. Sobre todo, como la obra mayor y m\u00e1s excelente de su inteligencia, con sus manos sagradas e infalibles \u00c9l form\u00f3 al hombre a semejanza de su propia imagen. Porque esto dijo Dios: Hagamos al hombre seg\u00fan nuestra imagen y nuestra semejanza. Y Dios hizo al hombre; var\u00f3n y hembra los hizo \u00c9l. Habiendo, pues, terminado todas estas cosas, las elogi\u00f3 y las bendijo y dijo: Creced y multiplicaos. Hemos visto que todos los justos estaban adornados de buenas obras. S\u00ed, y el mismo Se\u00f1or, habi\u00e9ndose adornado \u00c9l mismo con obras, se goz\u00f3. Viendo, pues, que tenemos este ejemplo, apliqu\u00e9monos con toda diligencia a su voluntad; hagamos obras de justicia con toda nuestra fuerza.<\/p>\n<p>XXXIV. El buen obrero recibe el pan de su trabajo con confianza, pero el holgaz\u00e1n y descuidado no se atreve a mirar a su amo a la cara. Es, pues, necesario que seamos celosos en el bien obrar, porque de \u00c9l son todas las cosas; puesto que \u00c9l nos advierte de antemano, diciendo: He aqu\u00ed, el Se\u00f1or, y su recompensa viene con \u00e9l; y su paga va delante de \u00e9l, para recompensar a cada uno seg\u00fan su obra. El nos exhorta, pues, a creer en \u00c9l de todo coraz\u00f3n, y a no ser negligentes ni descuidados en toda buena obra. Glori\u00e9monos y confiemos en \u00c9l; somet\u00e1monos a su voluntad; consideremos toda la hueste de sus \u00e1ngeles, c\u00f3mo est\u00e1n a punto y ministran su voluntad. Porque la escritura dice: Diez millares de diez millares estaban delante de El, y millares de millares le serv\u00edan; y exclamaban: Santo, santo, santo es Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos; toda la creaci\u00f3n est\u00e1 llena de su gloria. S\u00ed, y nosotros, pues, congregados todos concordes y con la intenci\u00f3n del coraz\u00f3n, clamemos un\u00e1nimes sinceramente para que podamos ser hechos part\u00edcipes de sus promesas grandes y gloriosas. Porque \u00c9l ha dicho: Ojo no ha visto ni o\u00eddo ha percibido, ni ha entrado en el coraz\u00f3n del hombre, qu\u00e9 grandes cosas \u00c9l tiene preparadas para los que pacientemente esperan en \u00c9l.<\/p>\n<p>XXXV. \u00a1Qu\u00e9 benditos y maravillosos son los dones de Dios, amados! \u00a1Vida en inmortalidad, esplendor en justicia, verdad en osad\u00eda, fe en confianza, templanza en santificaci\u00f3n! Y todas estas cosas nosotros las podemos obtener. \u00bfQu\u00e9 cosas, pues, pens\u00e1is que hay preparadas para los que esperan pacientemente en \u00c9l? El Creador y Padre de las edades, el Santo mismo, conoce su n\u00famero y su hermosura. Esforc\u00e9monos, pues, para que podamos ser hallados en el n\u00famero de los que esperan pacientemente en \u00c9l, para que podamos ser part\u00edcipes de los dones prometidos. Pero, \u00bfc\u00f3mo ser\u00e1 esto, amados? Si nuestra mente est\u00e1 fija en Dios por medio de la fe; si buscamos las cosas que le son agradables y aceptables; si realizamos aqu\u00ed las cosas que parecen bien a su voluntad infalible y seguimos el camino de la verdad, desprendi\u00e9ndonos de toda injusticia, iniquidad, avaricia, contiendas, malignidades y enga\u00f1os, maledicencias y murmuraciones, aborrecimiento a Dios, orgullo y arrogancia, vanagloria e inhospitalidad. Porque todos los que hacen estas cosas son aborrecidos por Dios; y no s\u00f3lo los que las hacen, sino incluso los que las consienten. Porque la escritura dice: Pero al pecador dijo Dios: \u00bfPor qu\u00e9 declaras mis ordenanzas, y pones mi pacto en tus labios? T\u00fa aborreces mi ense\u00f1anza, y echaste mis palabras a tu espalda. Si ves a un ladr\u00f3n, te unes a \u00e9l, y con los ad\u00falteros escoges tu porci\u00f3n. Tu boca multiplica maldades y tu lengua teje enga\u00f1os. Te sientas y hablas mal de tu hermano, y contra el hijo de tu madre pones piedra de tropiezo. T\u00fa has hecho estas cosas y guardas silencio. \u00bfPensaste, hombre injusto, que yo ser\u00eda como t\u00fa? Pero te redarg\u00fcir\u00e9 y las pondr\u00e9 delante de tus ojos. Entended, pues, estas cosas, los que os olvid\u00e1is de Dios, no sea que os desgarre como un le\u00f3n y no haya quien os libre. El sacrificio de alabanza me glorificar\u00e1, y \u00e9ste es el camino en que le mostrar\u00e9 la salvaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>XXXVI. \u00c9sta es la manera, amados, en que encontramos nuestra salvaci\u00f3n, a saber, Jesucristo el Sumo Sacerdote de nuestras ofrendas, el guardi\u00e1n y ayudador en nuestras debilidades. Fijemos nuestra mirada, por medio de \u00c9l, en las alturas de los cielos; por medio de \u00c9l contemplamos como en un espejo su rostro intachable y excelente; por medio de \u00c9l fueron abiertos los ojos de nuestro coraz\u00f3n; por medio de \u00c9l nuestra mente insensata y entenebrecida salta a la luz; por medio de \u00c9l el Se\u00f1or ha querido que probemos el conocimiento inmortal; el cual, siendo el resplandor de su majestad, es muy superior a los \u00e1ngeles, puesto que ha heredado un nombre m\u00e1s excelente que ellos. Porque est\u00e1 escrito: El que hace a sus \u00e1ngeles esp\u00edritus y a sus ministros llama de fuego; pero de su Hijo el Se\u00f1or dice esto: Mi Hijo eres t\u00fa, yo te he engendrado hoy. P\u00eddeme y te dar\u00e9 a los gentiles por heredad, y los extremos de la tierra por posesi\u00f3n tuya. Y tambi\u00e9n le dice: Si\u00e9ntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. \u00bfQui\u00e9nes son, pues, estos enemigos? Los que son malvados y resisten su voluntad.<\/p>\n<p>XXXVII. Alist\u00e9monos, pues, hermanos, con toda sinceridad en sus ordenanzas intachables. Consideremos los soldados que se han alistado bajo nuestros gobernantes, de qu\u00e9 modo tan exacto, pronto y sumiso ejecutan las \u00f3rdenes que se les dan. No todos son perfectos, ni jefes de millares, ni aun de centenares, ni de grupos de cmcuenta, etc.; sino que cada hombre en su propio rango ejecuta las \u00f3rdenes que recibe del rey y de los gobernantes. Los grandes no pueden existir sin los peque\u00f1os, ni los peque\u00f1os sin los grandes. Hay una cierta mezcla en todas las cosas, y por ello es \u00fatil. Pongamos como ejemplo nuestro propio cuerpo. La cabeza sin los pies no es nada; del mismo modo los pies sin la cabeza no son nada; incluso los miembros m\u00e1s peque\u00f1os de nuestro cuerpo son necesarios y \u00fatiles para el cuerpo entero; pero todos los miembros cooperan y se unen en sumisi\u00f3n, para que todo el cuerpo pueda ser salvo.<\/p>\n<p>XXXVIII. As\u00ed que, en nuestro caso, que todo el cuerpo sea salvado en Cristo Jes\u00fas, y que cada hombre est\u00e9 sometido a su pr\u00f3jimo, seg\u00fan la gracia especial que le ha sido designada. Que el fuerte no desprecie al d\u00e9bil; y el d\u00e9bil respete al fuerte. Que los ricos ministren a los pobres; que los pobres den gracias a Dios, porque \u00c9l les ha dado a alguno por medio del cual son suplidas sus necesidades. El que es sabio, d\u00e9 muestras de sabidur\u00eda, no en palabras, sino en buenas obras. El que es de mente humilde, que no d\u00e9 testimonio de s\u00ed mismo, sino que deje que su vecino d\u00e9 testimonio de \u00e9l. El que es puro en la carne, siga si\u00e9ndolo, y no se envanezca, sabiendo que es otro el que le concede su continencia. Consideremos, hermanos, de qu\u00e9 materiales somos hechos; qu\u00e9 somos, y de qu\u00e9 manera somos, y c\u00f3mo vinimos al mundo; que \u00c9l nos ha formado y moldeado sac\u00e1ndonos del sepulcro y la oscuridad y nos ha tra\u00eddo al mundo, habiendo preparado sus beneficios de antemano, antes incluso de que hubi\u00e9ramos nacido. Viendo, pues, que todas estas cosas las hemos recibido de \u00c9l, debemos darle gracias por todo a \u00c9l, para quien sea la gloria para siempre jam\u00e1s. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>XXXIX. Los hombres insensatos, necios, torpes e ignorantes se burlan de nosotros, deseando ser ellos los que han de ser exaltados, seg\u00fan sus imaginaciones. Porque, \u00bfqu\u00e9 poder tiene un mortal? O \u00bfqu\u00e9 fuerza tiene un hijo de tierra? Porque est\u00e1 escrito: No hab\u00eda ninguna forma delante de mis ojos; y o\u00ed un aliento y una voz. \u00bfQu\u00e9, pues? \u00bfSer\u00e1 justo un mortal a la vista de Dios; o ser\u00e1 un hombre intachable por sus obras; siendo as\u00ed que \u00c9l no conf\u00eda ni aun en sus siervos y aun halla faltas en sus \u00e1ngeles? No. Y ni aun los cielos son puros ante sus ojos. \u00a1Cu\u00e1nto m\u00e1s en los que habitan en casas de barro, del cual, o sea del mismo barro, nosotros mismos somosformados! Los quebrant\u00f3 como la polilla. Porque no pueden valerse de s\u00ed mismos, y perecieron. El sopl\u00f3 sobre ellos y murieron, porque no ten\u00edan sabidur\u00eda. Pero t\u00fa da voces, por si alguno te obedece, o si ves a alguno de sus santos \u00e1ngeles. Porque la ira mata al insensato, y la envidia al que se ha descarriado. Yo he visto al necio que echaba ra\u00edces y de repente su habitaci\u00f3n fue consumida. Lejos est\u00e9n sus hijos de la seguridad. Sean burlados en la puerta por personas inferiores, y no haya quien los libre. Porque las cosas preparadas para ellos se las comer\u00e1 el justo; y ellos mismos no ser\u00e1n librados de males.<\/p>\n<p>XL. Por cuanto estas cosas, pues, nos han sido manifestadas ya, y hemos escudri\u00f1ado en las profundidades del conocimiento divino, deber\u00edamos hacer todas las cosas en orden, todas las que el Se\u00f1or nos ha mandado que hici\u00e9ramos a su debida saz\u00f3n. Que las ofrendas y servicios que \u00c9l ordena sean ejecutados con cuidado, y no precipitadamente o en desorden, sino a su tiempo y saz\u00f3n debida.Y donde y por quien \u00c9l quiere que sean realizados, \u00c9l mismo lo ha establecido con su voluntad suprema; que todas las cosas sean hechas con piedad, en conformidad con su benepl\u00e1cito para que puedan ser aceptables a su voluntad. As\u00ed pues, los que hacen sus ofrend\u00e1s al tiempo debido son aceptables y benditos, porque siguiendo lo instituido por el Se\u00f1or, no pueden andar descaminados. Porque al sumo sacerdote se le asignan sus servicios propios, y a los sacerdotes se les asigna su oficio propio, y a los levitas sus propias ministraciones. El lego debe someterse a las ordenanzas para el lego.<\/p>\n<p>XLI. Cada uno de nosotros, pues, hermanos, en su propio orden demos gracias a Dios, manteniendo una conciencia recta y sin transgredir la regla designada de su servicio, sino obrando con toda propiedad y decoro. Hermanos, los sacrificios diarios continuos no son ofrecidos en cualquier lugar, o las ofrendas voluntarias, o las ofrendas por el pecado y las faltas, sino que son ofrecidos s\u00f3lo en Jerusal\u00e9n. E incluso all\u00ed, la ofrenda no es presentada en cualquier lugar, sino ante el santuario en el patio del altar; y esto adem\u00e1s por medio del sumo sacerdote y los ministros mencionados, despu\u00e9s que la v\u00edctima a ofrecer ha sido inspeccionada por si tiene alg\u00fan defecto. Los que hacen algo contrario a la ordenanza debida, dada por su voluntad, reciben como castigo la muerte. Veis, pues, hermanos, que por el mayor conocimiento que nos ha sido concedido a nosotros, en proporci\u00f3n, nos exponemos al peligro en un grado mucho mayor.<\/p>\n<p>XLII. Los ap\u00f3stoles recibieron el Evangelio para nosotros del Se\u00f1or Jesucristo; Jesucristo fue enviado por Dios. As\u00ed pues, Cristo viene de Dios, y los ap\u00f3stoles de Cristo. Por tanto, los dos vienen de la voluntad de Dios en el orden designado. Habiendo recibido el encargo, pues, y habi\u00e9ndo sido asegurados por medio de la resurrecci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, y confirmados en la palabra de Dios con plena seguridad por el Esp\u00edritu Santo, salieron a proclamar las buenas nuevas de que hab\u00eda llegado el reino de Dios. Y as\u00ed, predicando por campos y ciudades, por todas partes, designaron a las primicias (de sus labores), una vez hubieron sido probados por el Esp\u00edritu, para que fueran obispos y di\u00e1conos de los que creyeran. Y esto no lo hicieron en una forma nueva; porque verdaderamente se hab\u00eda escrito respecto a los obispos y di\u00e1conos desde tiempos muy antiguos; porque as\u00ed dice la escritura en cierto lugar: Y nombrar\u00e9 a tus obispos en justicia y a tus di\u00e1conos en fe.<\/p>\n<p>XLIII. Y \u00bfde qu\u00e9 hay que sorprenderse que aquellos a quienes se confi\u00f3 esta obra en Cristo, por parte de Dios, nombraran ellos a las personas mencionadas, siendo as\u00ed que el mismo bienaventurado Mois\u00e9s, que fue un fiel siervo en toda su casa, dej\u00f3 testimonio como una se\u00f1al en los sagrados libros de todas las cosas que le fueron ordenadas? Y a \u00e9l tambi\u00e9n sigui\u00f3 el resto de los profetas, dando testimonio juntamente con \u00e9l de todas las leyes que fueron ordenadas por \u00e9l. Porque Mois\u00e9s, cuando aparecieron celos respecto al sacerdocio, y hubo disensSi\u00f3n entre las tribus sobre cu\u00e1l de ellas estaba adornada con el nombre glorioso, orden\u00f3 a los doce jefes de las tribus que le trajeran varas, en cada una de las cuales estaba inscrito el nombre de una tribu. Y \u00e9l las tom\u00f3 y las at\u00f3 y las sell\u00f3 con los sellos de los anillos de los jefes de las tribus y las puso en el tabern\u00e1culo del testimonio sobre la mesa de Dios. Y habiendo cerrado el tabern\u00e1culo, sell\u00f3 las llaves y lo mismo las puertas. Y les dijo: Hermanos, la tribu cuya vara florezca, \u00e9sta ha sido escogida por Dios para que sean sacerdotes y ministros para El. Y cuando vino la ma\u00f1ana, llam\u00f3 a todo Israel, a saber, seiscientos mil hombres, y les mostr\u00f3 los sellos de los jefes de las tribus y abri\u00f3 el tabern\u00e1culo del testimonio y sac\u00f3 las varas. Y la vara de Aar\u00f3n no s\u00f3lo hab\u00eda brotado sino que hab\u00eda dado fruto. \u00bfQu\u00e9 pens\u00e1is, pues, amados? \u00bfNo sab\u00eda Mois\u00e9s de antemano que esto era lo que pasar\u00eda? Sin duda lo sab\u00eda. Pero hizo esto para que no hubiera desorden en Israel, para que el nombre del Dios \u00fanico y verdadero pudiera ser glorificado; a quien sea la gloria para siempre jam\u00e1s. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>XLIV. Y nuestros ap\u00f3stoles sab\u00edan por nuestro Se\u00f1or Jesucristo que habr\u00eda contiendas sobre el nombramiento del cargo de obispo. Por cuya causa, habiendo recibido conocimiento completo de antemano, designaron a las personas mencionadas, y despu\u00e9s proveyeron a continuaci\u00f3n que si \u00e9stas durmieran, otros hombres aprobados les sucedieran en su servicio. A estos hombres, pues, que fueron nombrados por ellos, o despu\u00e9s por otros de reputaci\u00f3n, con el consentimiento de toda la Iglesia, y que han ministrado intachablemente el reba\u00f1o de Cristo, en humildad de coraz\u00f3n, pac\u00edficamente y con toda modestia, y durante mucho tiempo han tenido buena fama ante todos, a estos hombres nosotros consideramos que hab\u00e9is injustamente privado de su ministerio. Porque no ser\u00e1 un pecado nuestro leve si nosotros expulsamos a los que han hecho ofrenda de los dones del cargo del obispado de modo intachable y santo. Bienaventurados los presb\u00edteros que fueron antes, siendo as\u00ed que su partida fue en saz\u00f3n y fruct\u00edfera: porque ellos no tienen temor de que nadie les prive de sus cargos designados. Porque nosotros entendemos que hab\u00e9is expulsado de su ministerio a ciertas personas a pesar de que viv\u00edan de modo honorable, ministerio que ellos +hab\u00edan respetado+ de modo intachable.<\/p>\n<p>XLV. Contended, hermanos, y sed celosos sobre las cosas que afectan a la salvaci\u00f3n. Hab\u00e9is escudri\u00f1ado las escnturas, que son verdaderas, las cuales os fueron dadas por el Esp\u00edritu Santo; y sab\u00e9is que no hay nada injusto o fraudulento escrito en ellas. No hallar\u00e9is en ellas que personas justas hayan sido expulsadas por hombres santos. Los justos fueron perseguidos, pero fue por los malvados; fueron encarcelados, pero fue por los imp\u00edos. Fueron apedreados como transgresores, pero su muerte fue debida a los que hab\u00edan concebido una envidia detestable e injusta. Estas cosas las sufrieron y se comportaron noblemente. Porque, \u00bfqu\u00e9 diremos, hermanos? \u00bfFue echado Daniel en el foso de los leones por los que tem\u00edan a Dios? \u00bfO fueron Anan\u00edas y Azar\u00edas y Misael encerrados en el horno de fuego por los que profesaban adorar de modo glorioso y excelente al Alt\u00edsimo? En ninguna manera. \u00bfQui\u00e9nes fueron los que hicieron estas cosas? Hombres abominables y llenos de maldad fueron impulsados a un extremo de ira tal que causaron sufrimientos crueles a los que serv\u00edan a Dios con intenci\u00f3n santa e intachable, sin saber que el Alt\u00edsimo es el campe\u00f3n y protector de los que en conciencia pura sirven su nombre excelente; al cual sea la gloria por siempre jam\u00e1s. Am\u00e9n. Pero los que sufrieron pacientemente en confianza heredaron gloria y honor, fueron ensalzados, y sus nombres fueron registrados por Dios en memoria de ellos para siempre jam\u00e1s. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>XLVI. A ejemplos semejantes, pues, hermanos, hemos de adherirnos tambi\u00e9n nosotros. Porque est\u00e1 escrito: All\u00e9gate a los santos, porque los que se allegan a ellos ser\u00e1n santificados. Y tambi\u00e9n dice el Se\u00f1or en otro pasaje: Con el inocente te mostrar\u00e1s inocente, y con los elegidos ser\u00e1s elegidos y con el ladino te mostrar\u00e1s sagaz. Por tanto, junt\u00e9monos con los inocentes e \u00edntegros; y \u00e9stos son los elegidos de Dios. \u00bfPor qu\u00e9 hay, pues, contiendas e iras y disensiones y facciones y guerra entre vosotros? \u00bfNo tenemos un solo Dios y un Cristo y un Esp\u00edritu de gracia que fue derramado sobre nosotros? \u00bfY no hay una sola vocaci\u00f3n en Cristo? \u00bfPor qu\u00e9, pues, separamos y dividimos los miembros de Cristo, y causamos disensiones en nuestro propio cuerpo, y llegamos a este extremo de locura, en que olvidamos que somos miembros los unos de los otros? Recordad las palabras de Jes\u00fas nuestro Se\u00f1or; porque \u00c9l dijo: \u00a1Ay de este hombre; mejor ser\u00eda para \u00e9l que no hubiera nacido, que el que escandalice a uno de mis elegidos! Ser\u00eda mejor que le ataran del cuello una piedra de molino y le echaran en el mar que no que trastornara a uno de mis elegidos. Vuestra divisi\u00f3n ha trastornado a muchos; ha sido causa de abatimiento para muchos, de duda para muchos y de aflicci\u00f3n para todos. Y vuestra sedici\u00f3n sigue todav\u00eda.<\/p>\n<p>XLVII. Tomad la ep\u00edstola del bienaventurado Pablo el ap\u00f3stol. \u00bfQu\u00e9 os escribi\u00f3 al comienzo del Evangelio? Ciertamente os exhort\u00f3 en el Esp\u00edritu con respecto a \u00e9l mismo y a Cefas y Apolos, porque ya entonces hac\u00edais grupos. Pero el que hicierais estos bandos result\u00f3 en menos pecado para vosotros; porque erais partidarios de ap\u00f3stoles que ten\u00edan una gran reputaci\u00f3n, y de un hombre aprobado ante los ojos de estos ap\u00f3stoles. Pero ahora fijaos bien qui\u00e9nes son los que os han trastornado y han disminuido la gloria de vuestro renombrado amor a la hermandad. Es vergonzoso, queridos hermanos, s\u00ed, francamente vergonzoso e indigno de vuestra conducta en Cristo, que se diga que la misma Iglesia antigua y firme de los corintios, por causa de una o dos personas, hace una sedici\u00f3n contra sus presb\u00edteros. Y este informe no s\u00f3lo nos ha llegado a nosotros, sino tambi\u00e9n a los que difieren de nosotros, de modo que acumul\u00e1is blasfemias sobre el nombre del Se\u00f1or por causa de vuestra locura, adem\u00e1s de crear peligro para vosotros mismos.<\/p>\n<p>XLVIII. Por tanto, desarraiguemos esto r\u00e1pidamente, y postr\u00e9monos ante el Se\u00f1or y rogu\u00e9mosle con l\u00e1grimas que se muestre propicio y se reconcilie con nosotros, y pueda restaurarnos a la conducta pura y digna que corresponde a nuestro amor de hermanos. Porque \u00e9sta es una puerta a la justicia abierta para vida, como est\u00e1 escrito: Abridme las puertas de justicia; para que pueda entrar por ellas y alabar al Se\u00f1or. Esta es la puerta del Se\u00f1or; por ella entrar\u00e1n los justos. Siendo as\u00ed que se abren muchas puertas, \u00e9sta es la puerta que es de justicia, a saber, la que es en Cristo, y son bienaventurados todos los que hayan entrado por ella y dirigido su camino en santidad y justicia, ejecutando todas las cosas sin confusi\u00f3n. Que un hombre sea fiel, que pueda exponer conocimiento profundo, que sea sabio en el discernimiento de las palabras, que se esfuerce en sus actos, que sea puro; tanto m\u00e1s ha de ser humilde de coraz\u00f3n en proporci\u00f3n a lo que parezca ser mayor; y ha de procurar el beneficio com\u00fan de todos, no el suyo propio.<\/p>\n<p>XLIX. Que el que ama a Cristo cumpla los mandamientos de Cristo. \u00bfQui\u00e9n puede describir el v\u00ednculo del amor de Dios? \u00bfQui\u00e9n es capaz de narrar la majestad de su hermosura? La altura a la cual el amor exalta es indescriptible. El amor nos une a Dios; el amor cubre multitud de pecados; el amor soporta todas las cosas, es paciente en todas las cosas. No hay nada burdo, nada arrogante en el amor. El amor no tiene divisiones, el amor no hace sediciones, el amor hace todas las cosas de com\u00fan acuerdo. En amor fueron hechos peffectos todos los elegidos de Dios; sin amor no hay nada agradable a Dios; en amor el Se\u00f1or nos tom\u00f3 para s\u00ed; por el amor que sinti\u00f3 hacia nosotros, Jesucristo nuestro Se\u00f1or dio su sangre por nosotros por la voluntad de Dios, y su carne por nuestra carne, y su vida por nuestras vidas.<\/p>\n<p>L. Veis, pues, amados, qu\u00e9 maravilloso y grande es el amor, y que no hay manera de declarar su perfecci\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n puede ser hallado en \u00e9l, excepto aquellos a quienes Dios se lo ha concedido? Por tanto, supliquemos y pidamos de su misericordia que podamos ser hallados intachables en amor, manteni\u00e9ndonos aparte de las facciones de los hombres. Todas las generaciones desde Ad\u00e1n hasta este d\u00eda han pasado a la otra vida; pero los que por la gracia de Dios fueron perfeccionados en el amor residen en la mansi\u00f3n de los p\u00edos; y ser\u00e1n manifestados en la visitaci\u00f3n del Reino de Dios. Porque est\u00e1 escrito: Entra en tus aposentos durante un breve momento, hasta que haya pasado mi indignaci\u00f3n, y yo recordar\u00e9 un d\u00eda propicio y voy a levantaros de vuestros sepulcros. Bienaventurados somos, amados, si hacemos los mandamientos de Dios en conformidad con el amor, a fin de que nuestros pecados sean perdonados por el amor. Porque est\u00e1 escrito: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el hombre a quien el Se\u00f1or no imputar\u00e1 pecado, ni hay enga\u00f1o en su boca. Esta declaraci\u00f3n de bienaventuranza fue pronunciada sobre los que han sido elegidos por Dios mediante Jesucristo nuestro Se\u00f1or, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>LI. Respecto a todas nuestras transgresiones que hemos cometido por causa de las a\u00f1agazas del adversario, roguemos para que nos sea concedido perd\u00f3n. S\u00ed, y tambi\u00e9n los que se hacen cabecillas de facciones y divisiones han de mirar a la base com\u00fan de esperanza. Porque los que andan en temor y amor prefieren ser ellos mismos los que padecen sufrimiento m\u00e1s bien que sus pr\u00f3jimos; y m\u00e1s bien pronuncian condenaci\u00f3n contra s\u00ed mismos que contra la armon\u00eda que nos ha sido entregada de modo tan noble y justo. Porque es bueno que un hombre confiese sus transgresiones en vez de endurecer su coraz\u00f3n, como fue endurecido el coraz\u00f3n de los que hicieron sedici\u00f3n contra Mois\u00e9s el siervo de Dios; cuya condenaci\u00f3n qued\u00f3 claramente manifestada, porque descendieron al Hades vivos, y la muerte ser\u00e1 su pastor. Fara\u00f3n y sus huestes y todos los gobernantes de Egipto, sus carros y sus jinetes, fueron sumergidos en las profundidades del Mar Rojo, y perecieron, y ello s\u00f3lo por la raz\u00f3n de que sus corazones insensatos fueron endurecidos despu\u00e9s de las se\u00f1ales y portentos que hab\u00edan sido realizados en la tierra de Egipto por la mano de Mois\u00e9s el siervo de Dios.<\/p>\n<p>LII. El Se\u00f1or, hermanos, no tiene necesidad de nada. \u00c9l no desea nada de hombre alguno, sino que se confiese su Nombre. Porque el elegido David dijo: Confesar\u00e9 al Se\u00f1or y le agradar\u00e1 m\u00e1s que becerro con cuernos y pezu\u00f1as. Lo ver\u00e1n los oprimidos y se gozar\u00e1n. Y de nuevo dice: Ofrece a Dios sacrificio de alabanza y paga tus votos al Alt\u00edsimo; e inv\u00f3came en el d\u00eda de la angustia, y yo te librar\u00e9, y t\u00fa me glorificar\u00e1s. Porque sacrificio a Dios es el esp\u00edritu quebrantado.<\/p>\n<p>LIII. Porque, amados, conoc\u00e9is las sagradas escrituras, y las conoc\u00e9is bien, y hab\u00e9is escudri\u00f1ado las profec\u00edas de Dios. Os escribimos estas cosas, pues, como recordatorio. Cuando Mois\u00e9s subi\u00f3 al monte y pas\u00f3 cuarenta d\u00edas y cuarenta noches en ayuno y humillaci\u00f3n, Dios le dijo: Mois\u00e9s, Mois\u00e9s, desciende pronto de aqu\u00ed, porque mi pueblo que t\u00fa sacaste de la tierra de Egipto ha cometido iniquidad; se han apartado r\u00e1pidamente del camino que t\u00fa les mandaste; y se han hecho im\u00e1genes de fundici\u00f3n. Y el Se\u00f1or le dijo: Te he dicho una y dos veces, este pueblo es duro de cerviz. D\u00e9jame que los destruya, y borrar\u00e9 su nombre de debajo del cielo, y yo har\u00e9 de ti una naci\u00f3n grande y maravillosa y m\u00e1s numerosa que \u00e9sta. Y Mois\u00e9s dijo: No lo hagas, Se\u00f1or. Perdona su pecado, o b\u00f3rrame tambi\u00e9n a ml del libro de los vivientes. \u00a1Oh, qu\u00e9 amor tan poderoso! \u00a1Oh, qu\u00e9 perfecci\u00f3n insuperable! El siervo es osado ante su Se\u00f1or; y pide perd\u00f3n por la multitud, o pide que sea incluido \u00e9l mismo con ellos.<\/p>\n<p>LIV. \u00bfQui\u00e9n hay, pues, noble entre vosotros? \u00bfQui\u00e9n es compasivo? \u00bfQui\u00e9n est\u00e1 lleno de amor? Que diga: si por causa de m\u00ed hay facciones y contiendas y divisiones, me retiro, me aparto adonde quer\u00e1is, y hago lo que est\u00e1 ordenado por el pueblo: con tal que el reba\u00f1o de Cristo est\u00e9 en paz con sus presb\u00edteros debidamente designados. El que haga esto ganar\u00e1 para s\u00ed un gran renombre en Cristo, y ser\u00e1 recibido en todas partes; porque la tierra es del Se\u00f1or y suya es la plenitud de la misma. Esto es lo que han hecho y har\u00e1n los que viven como ciudadanos de este reino de Dios, que no da motivo de arrepentirse de haberlo hecho.<\/p>\n<p>LV. Pero para dar ejemplo a los gentiles tambi\u00e9n, muchos reyes y gobernantes, cuando acaece una temporada de pestilencia entre ellos, habiendo sido instruidos por or\u00e1culos, se han entregado ellos mismos a la muerte, para que puedan ser rescatados sus conciudadanos por medio de su propia sangre. Muchos se han retirado de sus propias ciudades para que no haya m\u00e1s sediciones. Sabemos que muchos entre nosotros se han entregado a la esclavitud, para poder rescatar a otros. Muchos se han vendido como esclavos y, recibido el precio que se ha pagado por ellos, han alimentado a otros. Muchas mujeres, fortalecidas por la gracia de Dios, han ejecutado grandes hechos. La bendita Judit, cuando la ciudad estaba sitiada, pidi\u00f3 a los ancianos que se le permitiera ir al campamento de los sitiadores. Y por ello se expuso ella misma al peligro y fue por amor a su pa\u00eds y al pueblo que estaba bajo aflicci\u00f3n; y el Se\u00f1or entreg\u00f3 a Rolofernes en las manos de una mujer. No fue menor el peligro de Ester, la cual era perfecta en la fe, y se expuso para poder librar a las doce tribus de Israel cuando estaban a punto de perecer. Porque con su ayuno y su humillaci\u00f3n suplic\u00f3 al Se\u00f1or omnisciente, el Dios de las edades; y \u00c9l, viendo la humildad de su alma, libr\u00f3 al pueblo por amor al cual ella hizo frente al peligro.<\/p>\n<p>LVI. Por tanto, intercedamos por aquellos que est\u00e1n en alguna transgresi\u00f3n, para que se les conceda mansedumbre y humildad, de modo que se sometan, no ante nosotros, sino a la voluntad de Dios. Porque as\u00ed el recuerdo compasivo de ellos por parte de Dios y los santos ser\u00e1 fruct\u00edfero para ellos y perfecto. Aceptemos la correcci\u00f3n y disciplina, por la cual nadie debe sentirse desazonado, amados. La admonici\u00f3n que nos hacemos los unos a los otros es buena y altamente \u00fatil; porque nos une a la voluntad de Dios. Porque as\u00ed dice la santa palabra: Me castig\u00f3 ciertamente el Se\u00f1or, mas no me libr\u00f3 a la muerte. Porque el Se\u00f1or al que ama reprende, y azota a todo hijo a quien recibe. Porque el justo, se dice, me castigar\u00e1 en misericordia y me reprender\u00e1, pero no sea ungida mi cabeza por la +misericordia+ (\u00f3leo) de los pecadores. Y tambi\u00e9n dice: Bienaventurado es el hombre a quien Dios corrige, y no menosprecia la correcci\u00f3n del Todopoderoso. Porque \u00e9l es quien hace la herida y \u00e9l la vendar\u00e1; \u00e9l hiere y sus manos curan. En seis tribulaciones te librar\u00e1 de la aflicci\u00f3n; y en la s\u00e9ptima no te tocar\u00e1 el mal. En el hambre te salvar\u00e1 de la muerte, y en la guerra te librar\u00e1 del brazo de la espada. Del azote de la lengua te guardar\u00e1, y no tendr\u00e1s miedo de los males que se acercan. De los malos y los injustos te reir\u00e1s, y de las fieras no tendr\u00e1s temor. Pues las fieras estar\u00e1n en paz contigo. Entonces sabr\u00e1s que habr\u00e1 paz en tu casa; y la habitaci\u00f3n de tu tienda no ir\u00e1 mal (fallar\u00e1), y sabr\u00e1s que tu descendencia es numerosa, y tu prole como la hierba del campo. Y llegar\u00e1s al sepulcro maduro como una gavilla segada en saz\u00f3n, o como el mont\u00f3n en la era, recogido a su debido tiempo. Como pod\u00e9is ver, amados, grande es la protecci\u00f3n de los que han sido disciplinados por el Se\u00f1or; porque siendo un buen padre, nos castiga con miras a que podamos obtener misericordia por medio de su justo castigo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EP\u00cdSTOLA A LOS CORINTIOS Clemente de Roma La Iglesia de Dios que reside en Roma a la Iglesia de Dios que reside en Corinto, a los que son llamados y santificados por la voluntad de Dios por medio de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Gracia a vosotros y paz del Dios Todopoderoso os sea multiplicada por medio de Jesucristo. I. 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