{"id":3361,"date":"2009-01-26T20:00:04","date_gmt":"2009-01-26T20:00:04","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3361"},"modified":"2009-01-26T20:00:04","modified_gmt":"2009-01-26T20:00:04","slug":"el-evangelio-de-san-pedro-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3361","title":{"rendered":"EL EVANGELIO DE SAN PEDRO"},"content":{"rendered":"<p>EL EVANGELIO DE SAN PEDRO<br \/>\n(Fragmento griego de Akhmin) <\/p>\n<p>Endurecimiento de los jud\u00edos contra Jes\u00fas, despu\u00e9s de haber protestado Pilatos de su inocencia ante ellos<\/p>\n<p>I 1.Mas ninguno de los jud\u00edos se lav\u00f3 las manos, ni Herodes, ni ninguno de los jueces de Jes\u00fas.<br \/>\n2. Y, como no quer\u00edan lav\u00e1rselas, Pilatos se levant\u00f3 del tribunal.<br \/>\n3. Y entonces el rey Herodes orden\u00f3 a los jud\u00edos que aprehendieran al Se\u00f1or, dici\u00e9ndoles: Haced todo lo que os he mandado que hag\u00e1is. <\/p>\n<p>Herodes entrega a Jes\u00fas al pueblo<\/p>\n<p>II 1.Empero Jos\u00e9, el amigo de Pilatos y del Se\u00f1or, permaneci\u00f3 all\u00ed. Y, sabiendo que se le iba a crucificar, fue a Pilatos, y le pidi\u00f3 el cuerpo del Se\u00f1or, para sepultarlo.<br \/>\n2. Y Pilatos envi\u00f3 a pedir a Herodes el cuerpo del Se\u00f1or.<br \/>\n3. Mas Herodes dijo: Hermano Pilatos, aun cuando nadie lo pidiese, nosotros lo sepultar\u00edamos, sin esperar a que despuntase el d\u00eda del s\u00e1bado, porque escrito est\u00e1 en la ley que no se ocultar\u00e1 el sol sobre un hombre puesto en suplicio mortal.<br \/>\n4. Y lo entreg\u00f3 al pueblo, la v\u00edspera de los \u00c1zimos, su fiesta. <\/p>\n<p> Pasi\u00f3n de Jes\u00fas<\/p>\n<p>III 1. Y ellos, habiendo agarrado al Se\u00f1or, lo empujaban a toda prisa, y dec\u00edan: Arrastremos al Hijo de Dios, ahora que somos due\u00f1os de \u00e9l.<br \/>\n2. Y lo revistieron con un manto de p\u00farpura, y lo hicieron sentarse en el Tribunal, diciendo: Juzga equitativamente, rey de Israel.<br \/>\n3. Y uno de ellos, habiendo tra\u00eddo una corona de espinas, la coloc\u00f3 sobre la cabeza del Se\u00f1or.<br \/>\n4. Y otros, puestos delante de \u00e9l, le escup\u00edan en el rostro, y otros le pegaban en las mejillas, y otros lo golpeaban con una ca\u00f1a, y algunos lo azotaban con un l\u00e1tigo, diciendo: Tributemos estos honores al Hijo de Dios. <\/p>\n<p>Crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas<\/p>\n<p>IV 1.Y tomaron dos malhechores, y crucificaron al Se\u00f1or entre ellos. Mas \u00e9l se callaba, como aquel que no siente sufrimiento alguno.<br \/>\n2. Y, cuando hubieron levantado la cruz, inscribieron en ella: \u00c9ste es el rey de Israel.<br \/>\n3. Y, habiendo depositado ante \u00e9l sus vestidos, echaron suertes sobre ellos, y se los repartieron.<br \/>\n4. Empero uno de los malhechores les dirigi\u00f3 reproches, diciendo: Nosotros, por el mal que hemos hecho, sufrimos as\u00ed. Mas \u00e9ste, que se ha convertido en el Salvador de los hombres, \u00bfqu\u00e9 mal os ha hecho?<br \/>\n5. Y, habi\u00e9ndose irritado contra \u00e9l, ordenaron que se le rompiesen las piernas, a fin de que muriese entre tormentos espantosos. <\/p>\n<p>\u00daltimos momentos de Jes\u00fas<\/p>\n<p>V 1.Y era mediod\u00eda, y las tinieblas se apoderaron de toda la Judea, y ellos estaban turbados, y se preguntaban con inquietud si el sol se habr\u00eda ocultado ya, considerando que \u00e9l viv\u00eda a\u00fan, y que est\u00e1 escrito para ellos que el sol no debe ocultarse sobre un hombre puesto en suplicio mortal.<br \/>\n2. Y uno de ellos dijo: Dadle a beber hiel con vinagre. Y, habiendo hecho la mezcla, se la dieron a beber.<br \/>\n3. Y consumaron todas las cosas, y acumularon sobre sus cabezas sus pecados.<br \/>\n4. Muchos circulaban con l\u00e1mparas encendidas, pensando que era ya de noche, y se pon\u00edan a la mesa.<br \/>\n5. Y el Se\u00f1or clam\u00f3, diciendo: Mi potencia, mi potencia, me has abandonado. Y pronunciadas estas palabras perdi\u00f3 la vida.<br \/>\n6. Y, en aquella misma hora, el velo del templo de Jerusal\u00e9n se rompi\u00f3 en dos. <\/p>\n<p>Sepultura de Jes\u00fas<\/p>\n<p>VI 1.Entonces los jud\u00edos arrancaron los clavos de las manos del Se\u00f1or y lo pusieron en tierra. Y la tierra entera tembl\u00f3 y un gran temor se esparci\u00f3 entre el pueblo.<br \/>\n2. Mas el sol volvi\u00f3 a brillar, y se encontr\u00f3 que era la hora de nona.<br \/>\n3. Los jud\u00edos se regocijaron de ello, y dieron a Jos\u00e9 el cuerpo del Se\u00f1or, para que lo sepultase. Porque Jos\u00e9 hab\u00eda sido testigo de todo el bien que el Se\u00f1or hab\u00eda hecho.<br \/>\n4. Habiendo, pues, tomado al Se\u00f1or, lo lav\u00f3, y lo envolvi\u00f3 en un lienzo, y lo transport\u00f3 a su propia tumba, llamada el huerto de Jos\u00e9.<br \/>\n5. Y los jud\u00edos y los ancianos y los sacerdotes comprendieron el mal que se hab\u00edan hecho a s\u00ed mismos, y comenzaron a lamentarse y a exclamar: \u00a1Malhayan nuestros pecados! El juicio y el fin de Jerusal\u00e9n se aproximan. <\/p>\n<p>Duelo de los disc\u00edpulos<\/p>\n<p>VII 1.Cuanto a m\u00ed, me aflig\u00eda con mis compa\u00f1eros y, con el esp\u00edritu herido, nos ocult\u00e1bamos, porque sab\u00edamos que los jud\u00edos nos buscaban, como malhechores y como acusados de querer incendiar el templo.<br \/>\n2. A causa de todo esto, ayun\u00e1bamos, y permanecimos en triste duelo, y llorando, noche y d\u00eda, hasta el s\u00e1bado. <\/p>\n<p>P\u00e1nico de los jud\u00edos<\/p>\n<p>VIII 1.Pero los ancianos y los escribas y los fariseos se hab\u00edan reunido en concilio, y, al saber que todo el pueblo murmuraba, y se golpeaba el pecho, diciendo: Si a su muerte se han producido tama\u00f1os signos, ello demuestra que era justo, cobraron gran pavor.<br \/>\n2. Y fueron a Pilatos, rog\u00e1ndole, y diciendo:<br \/>\n3. Proc\u00faranos soldados, a fin de que guardemos su tumba durante tres d\u00edas. As\u00ed evitaremos que sus disc\u00edpulos vayan a robar su cuerpo y que el pueblo, creyendo que ha resucitado de entre los muertos, nos cause alg\u00fan mal. <\/p>\n<p>El sepulcro de Jes\u00fas guardado y sellado<br \/>\nIX 1. Pilatos, pues, les dio al centuri\u00f3n Petronio con soldados, para guardar el sepulcro. Y a \u00e9ste fueron con ellos los ancianos y los escribas y los fariseos.<br \/>\n2. Y habiendo arrastrado hasta aquel lugar una enorme piedra, en un esfuerzo com\u00fan y con ayuda del centuri\u00f3n y de los soldados, todos los que estaban all\u00ed la colocaron a la puerta del sepulcro, de modo que obstruyese su entrada.<br \/>\n3. Y fijaron, para asegurarla, siete sellos y, plantando una tienda, montaron la guardia.<br \/>\n4. Y por la ma\u00f1ana, cuando el s\u00e1bado comenzaba a despuntar, lleg\u00f3 una gran multitud de gentes de Jerusal\u00e9n y de sus cercan\u00edas, para ver el sepulcro sellado.<br \/>\nProdigios que en el sepulcro ocurrieron<br \/>\nX 1.Empero, en la noche tras la cual se abr\u00eda el domingo, mientras los soldados en facci\u00f3n montaban dos a dos la guardia, una gran voz se hizo o\u00edr en las alturas.<br \/>\n2. Y vieron los cielos abiertos, y que dos hombres resplandecientes de luz se aproximaban al sepulcro.<br \/>\n3. Y la enorme piedra que se hab\u00eda colocado a su puerta se movi\u00f3 por s\u00ed misma, poni\u00e9ndose a un lado, y el sepulcro se abri\u00f3. Y los dos hombres penetraron en \u00e9l.<br \/>\n4. Y, no bien hubieron visto esto, los soldados despertaron al centuri\u00f3n y a los ancianos, porque ellos tambi\u00e9n hac\u00edan la guardia.<br \/>\n5. Y, apenas los soldados refirieron lo que hab\u00edan presenciado, de nuevo vieron salir de la tumba a tres hombres, y a dos de ellos sostener a uno, y a una cruz seguirlos.<br \/>\n6. Y la cabeza de los sostenedores llegaba hasta el cielo, mas la cabeza de aquel que conduc\u00edan pasaba m\u00e1s all\u00e1 de todos los cielos.<br \/>\n7. Y oyeron una voz, que preguntaba en las alturas: \u00bfHas predicado a los que est\u00e1n dormidos?<br \/>\n8. Y se escuch\u00f3 venir de la cruz esta respuesta: S\u00ed.<br \/>\n9. Los circunstantes, pues, se preguntaban unos a otros si no ser\u00eda necesario marchar de all\u00ed, y relatar a Pilatos aquellas cosas.<br \/>\n10. Y, en tanto que deliberaban todav\u00eda, otra vez aparecieron los cielos abiertos, y un hombre que de ellos descendi\u00f3 y que entr\u00f3 en el sepulcro.<br \/>\nTemor de los que hicieran la guardia en el sepulcro<\/p>\n<p>XI 1.Visto lo cual, el centuri\u00f3n y sus compa\u00f1eros de guardia se apresuraron a ir a visitar a Pilatos por la noche, abandonando el sepulcro que vigilaran. Y contaron todo lo que hab\u00edan presenciado, vivamente inquietos y diciendo: Verdaderamente era Hijo de Dios.<br \/>\n2. Mas Pilatos, respondiendo, dijo: Yo estoy puro de la sangre del Hijo de Dios, y sois vosotros los que lo hab\u00e9is decidido as\u00ed.<br \/>\n3. Entonces todos le rogaron, sumisos, que ordenase al centuri\u00f3n y a los soldados no decir nada de lo que hab\u00edan visto.<br \/>\n4. Porque (arguyeron), siendo culpable del mayor pecado ante Dios, nos importa no caer en manos del pueblo jud\u00edo, y no ser lapidados.<br \/>\n5. Y Pilatos orden\u00f3 al centuri\u00f3n y a los soldados que nada dijesen. <\/p>\n<p>Visita de varias mujeres al sepulcro<\/p>\n<p>XII 1.Al rayar el alba, Mar\u00eda Magdalena, disc\u00edpula del Se\u00f1or, tomando consigo a varias de sus amigas, fue con ellas al sepulcro en que aqu\u00e9l hab\u00eda sido depositado.<br \/>\n2. Y eligi\u00f3 esa hora, por temor a los jud\u00edos, los cuales estaban inflamados de c\u00f3lera, y ella no hab\u00eda hecho, sobre el sepulcro del Se\u00f1or, lo que las mujeres acostumbran a hacer con los muertos y con los seres queridos.<br \/>\n3. Y las visitantes tem\u00edan que los jud\u00edos las viesen, y dec\u00edan: Aunque el d\u00eda en que se lo crucific\u00f3 no hayamos podido llorar y lamentarnos, hag\u00e1moslo ahora, al menos sobre su sepulcro. \u00bfQui\u00e9n nos revolver\u00e1 la piedra de la puerta del sepulcro, a fin de que entremos, nos sentemos junto a \u00e9l, y lo unjamos?<br \/>\n4. Porque la piedra es enorme, y tememos que alguien nos vea. Y, si no podemos revolverla, al menos depositaremos a la entrada lo que traemos en memoria suya. Y lloraremos, y nos lamentaremos, hasta que volvamos a nuestras casas. <\/p>\n<p>Las mujeres encuentran el sepulcro abierto y un \u00e1ngel les anuncia la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas<\/p>\n<p>XIII 1.Y, habiendo llegado al sepulcro, lo encontraron abierto. Y aproxim\u00e1ndose, y baj\u00e1ndose a mirar, vieron, sentado en medio del sepulcro, un mancebo hermoso y vestido con una ropa muy brillante, que les dijo:<br \/>\n2. \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00e9is venido? \u00bfA qui\u00e9n busc\u00e1is? \u00bfAl crucificado? Resucit\u00f3, y se fue. Y, si no lo cre\u00e9is, mirad, y ved que no est\u00e1 ya en el lugar en que se lo puso. Porque se ha levantado de entre los muertos, y se ha ido a la mansi\u00f3n de donde se lo hab\u00eda enviado.<br \/>\n3. Entonces las mujeres, espantadas, huyeron. <\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos contin\u00faan afligidos<\/p>\n<p>XIV 1.Y era el \u00faltimo d\u00eda de los \u00c1zimos, y muchos sal\u00edan de la ciudad, y regresaban a sus hogares, por haber terminado la fiesta.<br \/>\n2. Nosotros, los doce disc\u00edpulos del Se\u00f1or, llor\u00e1bamos y nos aflig\u00edamos. Y cada cual, apesadumbrado por lo que sucediera, se retir\u00f3 a su casa.<br \/>\n3. Cuanto a m\u00ed, Sim\u00f3n Pedro, y a Andr\u00e9s, mi hermano, tomamos nuestras redes y nos fuimos al mar. Y estaba con nosotros Levi, hijo de Alfeo, cuando el Se\u00f1or&#8230;\u00a0 <\/p>\n<p>Fuente: Los Evangelios Ap\u00f3crifos, por Edmundo Gonz\u00e1lez Blanco <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>(Citas en la literatura cristiana primitiva) <\/p>\n<p>Serapi\u00f3n (Ob. de Antioqu\u00eda 190-211)<\/p>\n<p>1. Nosotros, en efecto, hermanos, recibimos tanto a Pedro como a los dem\u00e1s ap\u00f3stoles cual si se tratara de Cristo mismo, pero rechazamos con conocimiento de causa las obras falsificadas con sus nombres, sabiendo que semejantes escritos no los hemos recibido por tradici\u00f3n. Yo, cuando me encontraba en medio de vosotros, supon\u00eda que todos estabais adheridos a la\u00a0 verdadera fe, y por no hojear el evangelio atribuido a Pedro, que ellos mismos me presentaban, dije que, si era aquello lo \u00fanico que les acongojaba, pod\u00edan leerlo. Mas ahora, al enterarme de que su verdadero sentir estaba enmara\u00f1ado en cierta herej\u00eda, a juzgar por lo que se me ha dicho, me apresur\u00e9 a personarme de nuevo entre vosotros. As\u00ed, pues, hermanos, esperadme en breve. Por nuestra parte, hermanos, despu\u00e9s de darnos perfecta cuenta de la herej\u00eda a que estaba adherido Marciano, quien llegaba a contradecirse a s\u00ed mismo, no entendiendo lo que dec\u00eda (cosa que podr\u00e9is saber por mi carta), nos ha sido, pues, posible por medio de los que manejaron este mismo evangelio; es decir, por los sucesores de los que le entronizaron (a los que llamaremos docetas, pues la mayor parte de sus doctrinas est\u00e1n impregnadas en las ense\u00f1anzas de estos herejes), hemos podido, digo, por medio de \u00e9stos manejar el libro en cuesti\u00f3n, hojearlo y comprobar que la mayor parte del contenido est\u00e1 conforme con la recta doctrina del Salvador, si bien se encuentran algunas recomendaciones nuevas que hemos sometido a vuestra consideraci\u00f3n. Y esto es lo que escrib\u00eda Serapi\u00f3n. (citado por Eusebio, Hist. Eccl. VI 12,2-6) <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Or\u00edgenes (+ 253-254)<\/p>\n<p>2. Algunos, haciendo caso a la tradici\u00f3n contenida en el evangelio titulado seg\u00fan Pedro o en el libro de Santiago, dicen que los hermanos de Jes\u00fas son hijos de Jos\u00e9, habidos de una primera mujer que convivi\u00f3 con \u00e9ste antes que Mar\u00eda. (Comm. in Mt. 10,17) <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Eusebio de Cesarea (+ 339)<\/p>\n<p>3. Y por lo que se refiere a los llamados Hechos suyos [de Pedro], al Evangelio que lleva su nombre y a lo que llaman su Predicaci\u00f3n y su Apocalipsis, sabemos que no han sido en manera alguna incluidos por la tradici\u00f3n entre los cat\u00f3licos [libros can\u00f3nicos], pues ning\u00fan escritor eclesi\u00e1stico antiguo o contempor\u00e1neo se sirvi\u00f3 de testimonios procedentes de tales obras. (Hist. Eccl. III 3,2) <\/p>\n<p>4. Por otra parte, el estilo desdice de las maneras apost\u00f3licas; adem\u00e1s, las sentencias y principios del contenido, en total desacuerdo con la verdadera ortodoxia, demuestran claramente que se trata, en efecto,\u00a0 de teor\u00edas inventadas por herejes. Por que tales obras no deben ser catalogadas siquiera entre las ap\u00f3crifas, sino rechazadas por absurdas e irreverentes. (Hist. Eccl. III 25,6-7) <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Teodoreto Cirense (+ h.460)<\/p>\n<p>5. Los nazarenos son jud\u00edos que veneran a Cristo como hombre justo y que se sirven del evangelio llamado seg\u00fan Pedro. (Haeret. fabularum. comp. II 2)<br \/>\n\u00a0 <\/p>\n<p>Fuente: Los Evangelios Ap\u00f3crifos, por Aurelio De Santos Otero, BAC<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL EVANGELIO DE SAN PEDRO (Fragmento griego de Akhmin) Endurecimiento de los jud\u00edos contra Jes\u00fas, despu\u00e9s de haber protestado Pilatos de su inocencia ante ellos I 1.Mas ninguno de los jud\u00edos se lav\u00f3 las manos, ni Herodes, ni ninguno de los jueces de Jes\u00fas. 2. Y, como no quer\u00edan lav\u00e1rselas, Pilatos se levant\u00f3 del tribunal. 3. Y entonces el rey<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[],"class_list":["post-3361","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-evangelios-apocrifos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3361","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3361"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3361\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3361"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3361"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3361"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}