{"id":3356,"date":"2009-01-26T19:54:24","date_gmt":"2009-01-26T19:54:24","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3356"},"modified":"2009-01-26T19:54:24","modified_gmt":"2009-01-26T19:54:24","slug":"el-evangelio-de-la-natividad-de-maria-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3356","title":{"rendered":"EL EVANGELIO DE LA NATIVIDAD DE MARIA"},"content":{"rendered":"<p>EL EVANGELIO DE LA NATIVIDAD DE MARIA<br \/>\nPrefacio<\/p>\n<p>El suave requerimiento que me dirig\u00eds reclama de m\u00ed un trabajo relativamente f\u00e1cil, pero penoso en grado sumo, por las cuidadosas precauciones que hay que tomar contra el error. Me ped\u00eds, en efecto, que ponga por escrito lo que haya encontrado en diversas fuentes sobre la vida y la natividad de la bienaventurada Virgen Mar\u00eda hasta su incomparable parto y hasta los primeros momentos del Cristo, empresa poco dif\u00edcil de ejecutar, pero singularmente presuntuosa, como os digo, por los peligros a que expone a la verdad. Porque lo que de m\u00ed exig\u00eds, hoy que las canas blanquean mi cabeza, lo he le\u00eddo, sabedlo, cuando era joven, en un librito que cay\u00f3 en mis manos. Ciertamente, despu\u00e9s de ese laps\u00f3, colmado por otras preocupaciones nada triviales, ha podido muy bien suceder que varios rasgos se hayan escapado de mi memoria. Por ende, si accedo a vuestra s\u00faplica, habr\u00eda injusticia en acusarme de haber querido suprimir, a\u00f1adir o cambiar un \u00e1pice de la historia. Si esto ocurriese, y no lo niego, ser\u00eda, a lo menos, cosa independiente de mi voluntad. En estas condiciones, y en \u00e9stas solamente, satisfago vuestros deseos y la curiosidad de los lectores, previni\u00e9ndoos, empero, tanto a vosotros como a ellos, que el susodicho op\u00fasculo, si no me es infiel la memoria, comenzaba por el siguiente prefacio, que recuerdo, a lo menos en su sentido. <\/p>\n<p>Mar\u00eda y sus padres<\/p>\n<p>I 1.Sabemos que la bienaventurada y gloriosa Mar\u00eda siempre virgen, salida del tronco real de la familia de David, naci\u00f3 en la ciudad de Nazareth, y fue educada en Jerusal\u00e9n, en el templo del Se\u00f1or. Su padre se liamaba Joaqu\u00edn, y su madre Ana. Su familia paterna era de Galilea, de la ciudad de Nazareth, y su familia materna era de Bethlehem. <\/p>\n<p>2. Y la vida de ambos esposos era sencilla y santa ante Dios, y piadosa e irreprensible ante los hombres. Todos sus bienes, en efecto, los hab\u00edan dividido en tres partes, consagrando la primera al templo y a sus servidores, distribuyendo la segunda entre los pobres y los peregrinos, y reserv\u00e1ndose la tercera para s\u00ed mismo y para los menesteres de su hogar. <\/p>\n<p>3. Y de esta manera, amados por Dios y buenos para los hombres, hab\u00edan vivido durante cerca de veinte a\u00f1os en un casto connubio, sin tener descendencia. No obstante, hab\u00edan hecho voto, si por acaso Dios les daba u\u00f1 hijo, de consagrarlo al servicio del Se\u00f1or. Y, as\u00ed, cada a\u00f1o, acostumbraban, en los d\u00edas festivos, a ir, piadosos, al templo. <\/p>\n<p>Maldici\u00f3n de Joaqu\u00edn por Isachar<\/p>\n<p>II 1.Y, como se aproximase la fiesta de la Dedicaci\u00f3n, Joaqu\u00edn, con algunos de sus compatriotas, subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n. Y, en aquella \u00e9poca, Isachar era Gran Sacerdote. Y, habiendo visto a Joaqu\u00edn con su ofrenda, en medio de sus conciudadanos, lo mir\u00f3 con desprecio, y desde\u00f1\u00e9 sus presentes, pregunt\u00e1ndole por qu\u00e9 \u00e9l, que no ten\u00eda hijos, se atrev\u00eda a estar entre los que eran fecundos. Y le advirt\u00ed\u00f3 que, habi\u00e9ndolo Dios juzgado indigno de posteridad, no pod\u00edan serle aceptos sus presentes, por cuanto la Escritura dice: Maldito sea quien no engendre hijos en Israel. Y lo conmin\u00f3 para que se librase de esta maldici\u00f3n, creando una progenitura, porque s\u00f3lo entonces le ser\u00eda l\u00edcito acercarse, con sus ofrendas, a la presencia del Se\u00f1or. <\/p>\n<p>2. Y este reproche que se le lanzaba cubri\u00f3 de extremo oprobio a Joaqu\u00edn, el cual se retir\u00f3 al sitio en que estaban sus pastores con sus reba\u00f1os. Y no quiso volver a su casa, temiendo sufrir los mismos reproches de sus comarcanos, que hab\u00edan asistido a la escena, y que hab\u00edan o\u00eddo al Gran Sacerdote. <\/p>\n<p> Aparici\u00f3n de un \u00e1ngel a Joaqu\u00edn<\/p>\n<p>III 1. Y permanec\u00eda all\u00ed desde hac\u00eda alg\u00fan tiempo, cuando, cierto d\u00eda que estaba solo, le apareci\u00f3 un \u00e1ngel del Se\u00f1or, rodeado de una gran luz. Y, a su vista, Joaqu\u00edn qued\u00f3 turbado. Pero el \u00e1ngel apacigu\u00f3 su turbaci\u00f3n, dici\u00e9ndole: No temas, Joaqu\u00edn, ni te turbe mi vista, porque soy un \u00e1ngel del Se\u00f1or, enviado por \u00c9l a ti, para anunciarte que tus s\u00faplicas han sido escuchadas, y que tus limosnas han subido a su presencia. Ha visto tu oprobio, y ha considerado el reproche de esterilidad que sin raz\u00f3n se te ha dirigido. Porque Dios es vengador del pecado, mas no de la naturaleza. Y, cuando cierra una matriz, lo hace para abrirla despu\u00e9s de una manera m\u00e1s admirable, y para que se sepa que lo que nace as\u00ed no es fruto de la pasi\u00f3n, sino presente de la Providencia. <\/p>\n<p>2. La primera madre de vuestra naci\u00f3n, Sara, permaneci\u00f3 est\u00e9ril hasta los ochenta a\u00f1os, a pesar de lo cual, en los \u00faltimos d\u00edas de su vejez, dio a luz a Isaac, en quien le hab\u00eda sido prometido que ser\u00edan benditas todas las naciones. Asimismo Raquel, tan agradable a Dios y tan amada por Jacob, permaneci\u00f3 est\u00e9ril durante mucho tiempo, y, no obstante, pari\u00f3 a Jos\u00e9, que fue no solamente el due\u00f1o de Egipto, sino el salvador de numerosos pueblos que iban a morir de hambre. \u00bfQui\u00e9n, entre los jueces, m\u00e1s fuerte que Sans\u00f3n y m\u00e1s santo que Samuel? Y, sin embargo, ambos a dos tuvieron por madres a mujeres por mucho tiempo est\u00e9riles. Si, pues, la raz\u00f3n no te persuade por mi boca, cree a lo menos que las concepciones dilatadamente diferidas y los partos tard\u00edos son de ordinario los m\u00e1s portentosos. <\/p>\n<p>3. As\u00ed, tu esposa Ana te parir\u00e1 una ni\u00f1a, y la llamar\u00e1s Mar\u00eda. Y, conforme a vuestro voto, se consagrar\u00e1 al Se\u00f1or desde su ni\u00f1ez, y estar\u00e1 llena del Esp\u00edritu Santo desde el vientre de su madre. Y no comer\u00e1 ni beber\u00e1 nada impuro, ni vivir\u00e1 en medio de las agitaciones populares del exterior, sino en el templo, a fin de que no pueda enterarse, ni aun por sospecha, de nada de lo que existe de vergonzoso en el mundo. Y, con el curso de la edad, bien como ella naci\u00f3 milagrosamente de una mujer est\u00e9ril, de igual modo, por un prodigio incomparable y permaneciendo virgen, traer\u00e1 al mundo al hijo del Alt\u00edsimo, que ser\u00e1 llamado Jes\u00fas o salvador de todas las naciones, conforme a la etimolog\u00eda de su nombre. <\/p>\n<p>4. Y he aqu\u00ed el signo de la verdad de las cosas que te anuncio. Cuando llegues a la Puerta Dorada de Jerusal\u00e9n, encontrar\u00e1s a Ana tu esposa, la cual, inquieta hasta hoy por tu retardo, se regocijar\u00e1 sobremanera, al volver a verte. Y, dicho esto, el \u00e1ngel se separ\u00f3 de Joaqu\u00edn. <\/p>\n<p>Aparici\u00f3n de un \u00e1ngel a Ana<\/p>\n<p>IV 1. Y despu\u00e9s apareci\u00f3 a Ana su esposa, dici\u00e9ndole: No temas, Ana, ni imagines que es un fantasma lo que ves. Yo soy el \u00e1ngel que ha llevado vuestras oraciones y vuestras limosnas a la presencia de Dios, y que ahora he sido enviado a vosotros para anunciaros el nacimiento de una hija, que se llamar\u00e1 Mar\u00eda, y que ser\u00e1 bendita entre todas las mujeres. Llena de la gracia del Se\u00f1or desde el instante de su nacimiento, permanecer\u00e1 en la casa paterna durante los tres a\u00f1os de su lactancia. Despu\u00e9s, consagrada al servicio del Alt\u00edsimo, no se apartar\u00e1 del templo hasta la edad de la discreci\u00f3n. Y all\u00ed, sirviendo a Dios d\u00eda y noche con ayunos y con plegarias, se abstendr\u00e1 de todo lo que es impuro, y no conocer\u00e1 var\u00f3n jam\u00e1s, manteni\u00e9ndose sin tacha, sin corrupci\u00f3n, sin uni\u00f3n con hombre alguno. Empero, virgen, parir\u00e1 un hijo, y, sierva, parir\u00e1 a su Se\u00f1or, el que ser\u00e1 por gracia, por t\u00edtulo, por acci\u00f3n, el salvador del mundo. <\/p>\n<p>2. As\u00ed, pues, lev\u00e1ntate, sube a Jerusal\u00e9n, y, cuando llegues a la llamada Puerta Dorada, all\u00ed, a manera de signo, encontrar\u00e1s a tu esposo, sobre cuyo paradero anda inquieta tu alma. Y, cuando hayan sucedido estas cosas, lo que yo te anuncio se cumplir\u00e1 al pie de la letra. <\/p>\n<p>Nacimiento de Mar\u00eda<\/p>\n<p>V 1. Y, obedeciendo al mandato del \u00e1ngel, ambos esposos, abandonando uno y otro los parajes respectivos en que estaban, subieron a Jerusal\u00e9n. Y, al llegar al lugar designado por el or\u00e1culo del \u00e1ngel, se encontraron mutuamente. Entonces, gozosos de volver a encontrarse, y pose\u00eddos de confianza en la verdad de la promesa de que tendr\u00edan descendencia, rindieron acci\u00f3n de gracias bien debidas al Se\u00f1or, que exalta a los humildes. <\/p>\n<p>2. Y, habiendo adorado al Alt\u00edsimo, regresaron a su casa, y, llenos de j\u00fabilo, esperaron la realizaci\u00f3n de la divina promesa. Y Ana concibi\u00f3 y pari\u00f3 una hija, y, conforme a la orden del \u00e1ngel, sus padres le pusieron por nombre Mar\u00eda. <\/p>\n<p>Presentaci\u00f3n de Mar\u00eda en el templo<\/p>\n<p>VI 1. Transcurridos tres a\u00f1os y terminado el tiempo de la lactancia, llevaron a la Virgen con ofrendas al templo del Se\u00f1or. Y hab\u00eda alrededor del templo, seg\u00fan el n\u00famero de los salmos graduales, quince gradas que subir. Porque, estando el templo situado sobre una altura, s\u00f3lo por gradas era accesible el altar de los holocaustos, que estaba situado en el exterior. <\/p>\n<p>2. Y sobre la primera de aquellas gradas colocaron los padres a la bienaventurada Ma\u00f1a, todav\u00eda muy peque\u00f1a. Y, en tanto que ellos se quitaban los vestidos de viaje, para ponerse, siguiendo la costumbre, trajes m\u00e1s bellos y m\u00e1s propios de la ceremonia, la Virgen del Se\u00f1or subi\u00f3 todas las gradas, sin mano alguna que la condujese, de tal suerte que todos pensaron que no le faltaba nada, a lo menos en aquella circunstancia, de la perfecci\u00f3n de la edad. Es que el Se\u00f1or, en la infancia misma de la Virgen, operaba ya grandes cosas, y mostraba por aquel milagro lo que ser\u00eda un d\u00eda. <\/p>\n<p>3. Y, despu\u00e9s de haber celebrado un sacrificio conforme al uso de la ley, dejaron all\u00ed a la Virgen, para ser educada en el recinto del templo, con las dem\u00e1s v\u00edrgenes. Y ellos regresaron a su casa. <\/p>\n<p>Negativa de la virgen a contraer matrimonio ordinario<\/p>\n<p>VII 1. Y la Virgen del Se\u00f1or, a la vez que en edad, crec\u00eda igualmente en virtud, y, seg\u00fan la palabra del salmista, su padre y su madre la hab\u00edan abandonado, pero Dios la hab\u00eda recogido. A diario, en efecto, era visitada por los \u00e1ngeles, y a diario gozaba de la visi\u00f3n divina, que la libraba de todo mal, y que la hac\u00eda abundar en toda especie de bienes. As\u00ed lleg\u00f3 a los catorce a\u00f1os, y, no solamente los malos no pod\u00edan encontrar en ella nada reprensible, sino que todos los buenos que la conoc\u00edan juzgaban su vida y su conducta dignas de admiraci\u00f3n. <\/p>\n<p>2. Entonces el Gran Sacerdote anunci\u00f3 en p\u00fablico que todas las v\u00edrgenes que hab\u00edan sido educadas en el templo, y que ten\u00edan catorce a\u00f1os, deb\u00edan volver a sus hogares, y casarse, conforme a la costumbre de su naci\u00f3n y a la madurez de su edad. Todas las v\u00edrgenes obedecieron con premura esta orden. S\u00f3lo Mar\u00eda, la Virgen del Se\u00f1or, declar\u00f3 que no pod\u00eda hacerlo. Como sus padres la hab\u00edan consagrado primero a Dios, y ella despu\u00e9s hab\u00eda ofrendado su virginidad al Se\u00f1or, no quer\u00eda violar este voto, para unirse a un hombre, fuese el que fuese. El Gran Sacerdote qued\u00f3 sumido en la mayor perplejidad. \u00c9l sab\u00eda que no era l\u00edcito violar un voto contra el mandato de la Escritura, que dice: Haced votos, y cumplidlos. Mas, por otra parte, no le plac\u00eda introducir un uso extra\u00f1o a la naci\u00f3n. Orden\u00f3, pues, que, en la fiesta pr\u00f3xima, se reuniesen los notables de Jerusal\u00e9n y de los lugares vecinos, por cuyo consejo podr\u00eda saber c\u00f3mo le convendr\u00eda obrar en una causa tan incierta. <\/p>\n<p>3. Y as\u00ed se hizo, y fue com\u00fan parecer que hab\u00eda que consultar sobre ese punto a Dios. Y, mientras todos se entregaban a la oraci\u00f3n, el Gran Sacerdote avanz\u00f3 para consultar al Se\u00f1or, seg\u00fan la costumbre. Y, a poco, una voz, que todos oyeron, sali\u00f3 del or\u00e1culo y del lugar del propiciatorio. Y esa voz afirmaba que, de acuerdo con la profec\u00eda de Isa\u00edas, deb\u00eda buscarse a quien deb\u00eda desposar y guardar aquella virgen. Porque es bien sabido que Isa\u00edas vaticin\u00f3: Y saldr\u00e1 una vara del tronco de Isa\u00ed, y un v\u00e1stago reto\u00f1ar\u00e1 de sus ra\u00edces. Y reposar\u00e1 sobre \u00e9l el esp\u00edritu del Se\u00f1or, esp\u00edritu de inteligencia y de sabidur\u00eda, esp\u00edritu de fortaleza y de consejo, esp\u00edritu de conocimiento y de temor del Alt\u00edsimo. <\/p>\n<p>4. Y, conforme a esta profec\u00eda, el Gran Sacerdote orden\u00f3 que todos los hombres de la casa y de la familia de David, aptos para el matrimonio y no casados, llevasen cada uno su vara al altar, y que deb\u00eda ser confiada y casada la virgen con aquel cuya vara produjera flores, y en la extremidad de cuya vara reposase el esp\u00edritu del Se\u00f1or en forma de paloma. <\/p>\n<p>Recae en Jos\u00e9 la elecci\u00f3n de esposo para la Virgen<\/p>\n<p>VIII 1. Y hab\u00eda, entre otros, un hombre de la casa y de la familia de David, llamado Jos\u00e9 y ya avanzado en edad. Y, al paso que todos fueron ordenadamente a llevar sus varas, \u00e9l omiti\u00f3 llevar la suya. Y, como nada apareci\u00f3 que correspondiese al or\u00e1culo divino, el Gran Sacerdote pens\u00f3 que hab\u00eda que consultar de nuevo al Se\u00f1or. El cual respondi\u00f3 que, de todos los que hab\u00edan sido designados, s\u00f3lo el que no hab\u00eda llevado su vara, era aquel con quien deb\u00eda casarse la Virgen. Jos\u00e9 fue as\u00ed descubierto. Y, cuando hubo llevado su vara, y en su extremidad repos\u00e9 una paloma venida del cielo, todos convinieron en que a \u00e9l le pertenec\u00eda el derecho de desposar con Mar\u00eda. <\/p>\n<p>2. Y, una vez celebrados los desposorios, se retir\u00f3 a Bethlehem, su patria, para disponer su casa, y preparar todo lo necesario para las nupcias. Cuanto a Mar\u00eda, la Virgen del Se\u00f1or, volvi\u00f3 a Galilea, a casa de sus padres, con otras siete v\u00edrgenes de su edad y educadas con ella, que le hab\u00eda dado el Gran Sacerdote. <\/p>\n<p>Revelaci\u00f3n hecha por un \u00e1ngel a la Virgen<\/p>\n<p>IX 1. Y, en aquellos d\u00edas, es decir, desde los primeros tiempos de su llegada a Galilea, el \u00e1ngel Gabriel fue enviado a ella por Dios, para anunciarle que concebir\u00eda al Se\u00f1or, y para exponerle la manera y el orden seg\u00fan el cual las cosas pasar\u00edan. Y, entrando en su casa, inundando con gran luz la habitaci\u00f3n en que se encontraba, y salud\u00e1ndola muy graciosamente, le dijo: Salve Mar\u00eda, virgen muy agradable a Dios, virgen llena de gracia, el Se\u00f1or es contigo, bendita eres entre todas las mujeres, bendita eres por encima de todos los hombres que hasta el presente han nacido. <\/p>\n<p>2. Y Mar\u00eda, que conoc\u00eda ya bien las fisonom\u00edas ang\u00e9licas, y que estaba habituada a recibir la luz celeste, no se amedrent\u00f3 ante la visi\u00f3n del enviado divino, ni qued\u00f3 estupefacta ante aquella luz. Unicamente la palabra del \u00e1ngel la turb\u00f3 en extremo. Y se puso a reflexionar sobre lo que pod\u00eda significar una salutaci\u00f3n tan ins\u00f3lita, sobre lo que presagiaba, sobre el fin que ten\u00eda. Y el \u00e1ngel divinamente inspirado previno estas dudas, dici\u00e9ndole: No temas, Mar\u00eda, que mi salutaci\u00f3n oculte algo contrario a tu castidad. Has encontrado gracia ante el Se\u00f1or, por haber escogido el camino de la pureza, y, permaneciendo virgen, concebir\u00e1s sin pecado, y parir\u00e1s un hijo. <\/p>\n<p>3. Y \u00e9l ser\u00e1 grande, porque dominar\u00e1 de un mar a otro, y hasta las extremidades de la tierra. Y ser\u00e1 llamado hijo del Alt\u00edsimo, porque, naciendo en la humildad, reinar\u00e1 en las alturas de los cielos. Y el Se\u00f1or Dios le dar\u00e1 el trono de David su padre, y prevalecer\u00e1 eternamente en la casa de Jacob, y su poder no tendr\u00e1 fin. Es, en efecto, rey de reyes y se\u00f1or de los se\u00f1ores, y su trono durar\u00e1 por los siglos de los siglos. <\/p>\n<p>4. Y, a estas palabras del \u00e1ngel, la Virgen, no por incredulidad, sino por no saber la manera como el misterio se cumplir\u00eda, repuso: \u00bfC\u00f3mo eso ha de ocurrir? Puesto que, seg\u00fan mi voto, no conozco var\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e9 dar a luz, a pesar de ello? Y el \u00e1ngel le dijo: No pienses, Mar\u00eda, que concebir\u00e1s al modo humano. Sin uni\u00f3n con hombre alguno, virgen concebir\u00e1s, virgen parir\u00e1s, virgen amamantar\u00e1s. Porque el Esp\u00edritu Santo descender\u00e1 sobre ti, y la virtud del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra contra todos los ardores de la pasi\u00f3n. El que de ti saldr\u00e1, por cuanto ha de nacer sin pecado, ser\u00e1 el \u00fanico santo y el \u00fanico merecedor del nombre de hijo de Dios. Entonces, Mar\u00eda, con las manos extendidas y los ojos elevados al cielo, dijo: He aqu\u00ed la esclava del Se\u00f1or. H\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra. <\/p>\n<p>5. Ser\u00eda quiz\u00e1 demasiado largo, y para muchos enojoso, insertar en este op\u00fasculo todos los sucesos que, conforme a nuestros textos, precedieron y siguieron a la natividad de Nuestro Se\u00f1or. Omitiendo, pues, lo que est\u00e1 suficientemente referido en el Evangelio, pasemos a la narraci\u00f3n de lo que all\u00ed aparece menos detallado. <\/p>\n<p>Revelaci\u00f3n hecha por un \u00e1ngel a Jos\u00e9<\/p>\n<p>X 1.Habiendo ido Jos\u00e9 de Judea a Galilea, ten\u00eda la intenci\u00f3n de tomar por esposa a la virgen que le hab\u00eda sido confiada. Porque, desde el d\u00eda de los desposorios, hab\u00edan transcurrido ya tres meses, y hab\u00eda comenzado el cuarto. Y, en el intervalo, el vientre de la Virgen se hab\u00eda hinchado, hasta el punto de manifestar su embarazo, cosa que no pudo escapar a Jos\u00e9, quien, seg\u00fan la costumbre de los desposados, entraba m\u00e1s libremente a ver a Mar\u00eda, y conversaba m\u00e1s familiarmente con ella, por lo que descubri\u00f3 su estado. Y comenz\u00f3 a agitarse y a turbarse, ignorando lo que le ser\u00eda preferible hacer. Como hombre justo, no quer\u00eda entregarla, y, como hombre piadoso, no quer\u00eda infamarla, haciendo recaer sobre ella sospecha de fornicaci\u00f3n. Pens\u00f3, pues, en disolver secretamente su matrimonio, y en devolverla secretamente. <\/p>\n<p>2. Y, estando en estas cavilaciones, he aqu\u00ed que un \u00e1ngel del Se\u00f1or le apareci\u00f3 en sue\u00f1os, y le dijo: Jos\u00e9, hijo de David, no temas, ni imagines que hay en la virgen nada de vergonzoso, porque lo que ha nacido en ella, y que hoy angustia tu coraz\u00f3n, no es obra de un hombre, sino del Esp\u00edritu Santo. Entre todas las mujeres, s\u00f3lo ella, permaneciendo virgen, traer\u00e1 el hijo de Dios al mundo, Y dar\u00e1s a este hijo el nombre de Jes\u00fas, es decir, Salvador, porque salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados. <\/p>\n<p>3. Y Jos\u00e9, conforme a la orden del \u00e1ngel, tom\u00f3 a Mar\u00eda por esposa. Mas no la conoci\u00f3, sino que la guard\u00f3 en castidad. Y, llegado el final del noveno mes del embarazo, Jos\u00e9, tomando consigo a la Virgen y a las dem\u00e1s cosas que le eran necesarias, parti\u00f3 para la ciudad de Bethlehem, de donde era oriundo. Y sucedi\u00f3 que, durante su estancia en aquel lugar, sobrevino el tiempo del parto de Mar\u00eda, la cual trajo al mundo, como los evangelistas nos han ense\u00f1ado, a su hijo primog\u00e9nito, Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que vive y reina, con el Padre y con el Esp\u00edritu Santo, por todos los siglos de los siglos. <\/p>\n<p>Fuente: Los Evangelios Ap\u00f3crifos, por Edmundo Gonz\u00e1lez Blanco<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL EVANGELIO DE LA NATIVIDAD DE MARIA Prefacio El suave requerimiento que me dirig\u00eds reclama de m\u00ed un trabajo relativamente f\u00e1cil, pero penoso en grado sumo, por las cuidadosas precauciones que hay que tomar contra el error. 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