{"id":3353,"date":"2009-01-26T19:52:48","date_gmt":"2009-01-26T19:52:48","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3353"},"modified":"2009-01-26T19:52:48","modified_gmt":"2009-01-26T19:52:48","slug":"el-evangelio-de-santo-tom\u00c1s-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3353","title":{"rendered":"EL EVANGELIO DE SANTO TOM\u00c1S"},"content":{"rendered":"<p>EL EVANGELIO DE SANTO TOM\u00c1S<br \/>\n(Redacci\u00f3n griega) <\/p>\n<p>Pre\u00e1mbulo<\/p>\n<p>I 1.Yo, Tom\u00e1s Israelita, vengo a anunciaros a todos vosotros, mis hermanos entre los gentiles, para que los conozc\u00e1is, los actos de la infancia y los prodigios de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, cumplidos por \u00e9l despu\u00e9s de su nacimiento en nuestro pa\u00eds.<br \/>\n2.Y he aqu\u00ed cu\u00e1l fue su comienzo. <\/p>\n<p>Gorriones hechos con barro<\/p>\n<p>II 1.El ni\u00f1o Jes\u00fas, de cinco a\u00f1os de edad, jugaba en el vado de un arroyo, y tra\u00eda las aguas corrientes a posar, y las tornaba puras en seguida, y con una simple palabra las mandaba.<br \/>\n2. Y, amasando barro, form\u00f3 doce gorriones, e hizo esto un d\u00eda de s\u00e1bado. Y hab\u00eda all\u00ed otros muchos ni\u00f1os, que jugaban con \u00e9l.<br \/>\n3. Y un jud\u00edo, que hab\u00eda notado lo que hac\u00eda Jes\u00fas, fue acto seguido, a comunic\u00e1rselo a su padre Jos\u00e9, dici\u00e9ndole: He aqu\u00ed que tu hijo est\u00e1 cerca del arroyo, y, habiendo cogido barro, ha compuesto con \u00e9l doce gorriones, y ha profanado el s\u00e1bado.<br \/>\n4. Y Jos\u00e9 se dirigi\u00f3 al lugar que estaba Jes\u00fas, lo vio, y le grit\u00f3: \u00bfPor qu\u00e9 haces, en d\u00eda de s\u00e1bado, lo que no est\u00e1 permitido hacer? Pero Jes\u00fas, dando una palmada, y dirigi\u00e9ndose a los gorriones, exclam\u00f3: Volad. Y los p\u00e1jaros abrieron sus alas, y volaron, piando con estruendo.<br \/>\n5.Y los jud\u00edos quedaron at\u00f3nitos ante este espect\u00e1culo, y fueron a contar a sus jefes lo que hab\u00edan visto hacer a Jes\u00fas. <\/p>\n<p>Muerte del hijo de An\u00e1s<\/p>\n<p>III 1.Y el hijo de An\u00e1s el escriba se encontraba all\u00ed, y, con una rama de sauce, dispersaba las aguas que Jes\u00fas hab\u00eda reunido.<br \/>\n2. Y Jes\u00fas, viendo lo que ocurr\u00eda, se encoleriz\u00f3, y le dijo: Insensato, injusto e imp\u00edo, \u00bfqu\u00e9 mal te han hecho estas fosas y estas aguas? He aqu\u00ed que ahora te secar\u00e1s como un \u00e1rbol, y no tendr\u00e1s ni ra\u00edz, ni hojas, ni fruto.<br \/>\n3. E inmediatamente aquel ni\u00f1o se sec\u00f3 por entero. Y Jes\u00fas se fue de all\u00ed, y volvi\u00f3 a la casa de Jos\u00e9. Pero los padres del muchacho muerto lo tomaron en sus brazos, llorando su juventud, y lo llevaron a Jos\u00e9, a quien reprocharon tener un hijo que hac\u00eda tales cosas. <\/p>\n<p>Castigo infligido por Jes\u00fas a un ni\u00f1o<\/p>\n<p>IV 1.Otra vez, Jes\u00fas atravesaba la aldea, y un ni\u00f1o que corr\u00eda, choc\u00f3 en su espalda. Y Jes\u00fas, irritado, exclam\u00f3: No continuar\u00e1s tu camino. Y, acto seguido, el ni\u00f1o cay\u00f3 muerto. Y algunas personas, que hab\u00edan visto lo ocurrido, se preguntaron: \u00bfDe d\u00f3nde procede este ni\u00f1o, que cada una de sus palabras se realiza tan pronto?<br \/>\n2. Y los padres del ni\u00f1o muerto fueron a encontrar a Jos\u00e9, y se le quejaron, diciendo: Con semejante hijo no puedes habitar con nosotros en la aldea, donde debes ense\u00f1arle a bendecir, y no a maldecir, porque mata a nuestros hijos. <\/p>\n<p>Jos\u00e9 reprende a Jes\u00fas<\/p>\n<p>V 1.Y Jos\u00e9 tom\u00f3 a su hijo aparte, y lo reprendi\u00f3, diciendo: \u00bfPor qu\u00e9 obras as\u00ed? Estas gentes sufren, y nos odian, y nos persiguen. Y Jes\u00fas respondi\u00f3: S\u00e9 que las palabras que pronuncias no son tuyas. Sin embargo, me callar\u00e9 a causa de ti. Pero ellos sufrir\u00e1n su castigo. Y, sin demora, los que lo acusaban, quedaron ciegos.<br \/>\n2. Y los que vieron esto, vacilantes y at\u00f3nitos, dec\u00edan de Jes\u00fas que toda palabra que pronunciaba, buena o mala, se cumpl\u00eda, y produc\u00eda un milagro. Y, cuando hubieron visto que Jes\u00fas hac\u00eda cosas semejantes, Jos\u00e9 se levant\u00f3, lo agarr\u00f3 por la oreja, y se la estir\u00f3 con fuerza.<br \/>\n3. Pero el ni\u00f1o se enfad\u00f3, y le dijo: Bien f\u00e1cil te es buscar sin encontrar, y acabas de obrar como un insensato. \u00bfIgnoras que te pertenezco? No me hagas da\u00f1o. <\/p>\n<p>Exposici\u00f3n del alfabeto<\/p>\n<p>VI 1. Y un maestro de escuela, llamado Zaqueo, que se encontraba all\u00ed, oy\u00f3 a Jes\u00fas hablar as\u00ed a su padre, y lo sorprendi\u00f3 mucho que un ni\u00f1o se expresase de aquella manera.<br \/>\n2. Y, algunos d\u00edas despu\u00e9s, se acerc\u00f3 a Jos\u00e9, y le dijo: Tienes un hijo dotado de buen sentido e inteligencia. Conf\u00edalo a mi cuidado, para que aprenda las letras, y, con las letras, le ense\u00f1ar\u00e9 toda ciencia. Y tambi\u00e9n le ense\u00f1ar\u00e9 a saludar a los mayores, a honrarlos como antepasados, a respetarlos como padres, y a amar a los de su edad.<br \/>\n3. Y le escribi\u00f3 todas las letras del alfabeto desde Alpha hasta Omega muy puntualmente y con toda claridad. Mas Jes\u00fas, mirando a Zaqueo, le dijo: T\u00fa, que no conoces la naturaleza del Alpha, \u00bfc\u00f3mo quieres ense\u00f1ar a los dem\u00e1s la Beta? Hip\u00f3crita, ense\u00f1a primero el Alpha, si sabes, y despu\u00e9s te creeremos respecto a la Beta. Luego se puso a discutir con el maestro de escuela sobre las primeras letras, y Zaqueo no pudo contestarle.<br \/>\n4. Y, en presencia de muchas personas, el ni\u00f1o dijo a Zaqueo: Observa, maestro, la disposici\u00f3n de la primera letra, y nota c\u00f3mo hay l\u00edneas y un rasgo mediano que atraviesa las l\u00edneas que t\u00fa ves comunes y reunidas, y c\u00f3mo la parte superior avanza y las re\u00fane de nuevo, triples y homog\u00e9neas, principales y subordinadas, de igual medida. Tales son las l\u00edneas del Alpha. <\/p>\n<p>Perplejidad de Zaqueo<\/p>\n<p>VII 1. Y, cuando Zaqueo, el maestro de escuela, oy\u00f3 al ni\u00f1o exponer las alegor\u00edas tan numerosas y tan grandes de la primera letra, qued\u00f3 perplejo ante tal respuesta y ante tal ense\u00f1anza, y dijo a los asistentes: \u00a1Desventurado de m\u00ed, a qu\u00e9 extremo me veo reducido! Me he cubierto de verg\u00fcenza, al traer a mi escuela a este muchacho.<br \/>\n2. As\u00ed, pues, hermano Jos\u00e9, te ruego que lo lleves contigo, porque no puedo soportar la severidad de su mirada, ni penetrar el sentido de su palabra en modo alguno. Este ni\u00f1o no ha nacido en la tierra, es capaz de domar el fuego mismo, y quiz\u00e1 ha sido engendrado antes de la creaci\u00f3n del mundo. \u00bfQu\u00e9 vientre lo ha llevado? \u00bfQu\u00e9 pecho lo ha nutrido? Lo ignoro. \u00a1Ay, amigo m\u00edo, tu hijo me pone fuera de m\u00ed, y no puedo seguir su pensamiento! Me he equivocado en absoluto. Yo quer\u00eda tener en \u00e9l un disc\u00edpulo, y me he encontrado con que tengo en \u00e9l un maestro.<br \/>\n3. Me doy cuenta de mi oprobio, amigos m\u00edos, porque yo, que soy un viejo, he sido vencido por un ni\u00f1o. Y no me queda sino abandonarme al desaliento o a la muerte, a causa de este ni\u00f1o, ya que no puedo, en este momento, mirarlo cara a cara. \u00bfQu\u00e9 responder\u00e9, cuando digan todos que he sido derrotado por un peque\u00f1uelo? \u00bfY qu\u00e9 podr\u00e9 explicar acerca de lo que \u00e9l me ha dicho de las l\u00edneas de la primera raya? No lo s\u00e9, amigos m\u00edos, por cuanto no conozco, ni el comienzo, ni el fin, de este ni\u00f1o.<br \/>\n4. As\u00ed, pues, hermano Jos\u00e9, te ruego que lo lleves contigo a tu casa. Es algo muy grande, sin duda: un dios, un \u00e1ngel o algo parecido. <\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n de la historia de Zaqueo<\/p>\n<p>VIII 1. Y, mientras los jud\u00edos daban consejos a Zaqueo, el ni\u00f1o rompi\u00f3 a re\u00edr, y dijo: Ahora que tu aventura produce sus frutos, y que los ciegos de coraz\u00f3n ven, he aqu\u00ed que yo vengo de lo alto para maldecirlos, y para llamarlos a lo alto, como me lo orden\u00f3 el que me ha enviado a causa de vosotros.<br \/>\n2. Y, cuando el ni\u00f1o hubo acabado de hablar, pronto todos los que hab\u00edan ca\u00eddo antes bajo su maldici\u00f3n, quedaron curados. Y nadie, desde entonces, se atrevi\u00f3 a provocar nunca su c\u00f3lera, por miedo a que los maldijese, y los hiriese de enfermedad. <\/p>\n<p>Ni\u00f1o ca\u00eddo de una terraza<\/p>\n<p>IX 1. Algunos d\u00edas despu\u00e9s, Jes\u00fas jugaba en una terraza, sobre lo alto de una casa, y uno de los ni\u00f1os que jugaba con \u00e9l, cay\u00f3 de la terraza, y muri\u00f3. Y, Viendo esto, los dem\u00e1s ni\u00f1os huyeron, y Jes\u00fas qued\u00f3 solo.<br \/>\n2. Y, habiendo llegado los padres del ni\u00f1o muerto, acusaron a Jes\u00fas de haberlo hecho caer. (Jes\u00fas les dijo: Yo no hice tal.) Y lanzaron invectivas contra \u00e9l.<br \/>\n3. Mas Jes\u00fas se tir\u00f3 de la terraza abajo, se detuvo cerca del cuerpo del ni\u00f1o ca\u00eddo, y grit\u00f3 a gran voz, diciendo: Zen\u00f3n (porque tal era su nombre), lev\u00e1ntate, y dime: \u00bfSoy yo quien te hizo caer? Y, habi\u00e9ndose levantado inmediatamente, el ni\u00f1o repuso: No, Se\u00f1or, t\u00fa no me has hecho caer, sino que me has resucitado. Y los espectadores del lance quedaron conmovidos de asombro. Y los padres del ni\u00f1o glorificaron a Dios por el milagro cumplido, y adoraron a Jes\u00fas. <\/p>\n<p>Resurrecci\u00f3n de un joven<\/p>\n<p>X 1.Pasados otros cuantos d\u00edas, un joven cortaba le\u00f1a en las proximidades del pueblo. Y he aqu\u00ed que su hacha le hendi\u00f3 la planta del pie, y muri\u00f3, por haber perdido toda su sangre.<br \/>\n2. Y, como ello produjera una aglomeraci\u00f3n y un tumulto de gentes, el ni\u00f1o Jes\u00fas corri\u00f3 tambi\u00e9n all\u00ed, y, haci\u00e9ndose sitio, atraves\u00f3 la multitud, y tom\u00f3 el pie herido del joven, que en seguida qued\u00f3 curado. Y dijo al joven: Lev\u00e1ntate, sigue cortando le\u00f1a, y acu\u00e9rdate de m\u00ed. Y la multitud, al ver lo que hab\u00eda pasado, ador\u00f3 al ni\u00f1o, diciendo: Verdaderamente, el esp\u00edritu de Dios reside en ti. <\/p>\n<p>Jes\u00fas en la fuente<\/p>\n<p>XI 1.Y, cuando ten\u00eda seis a\u00f1os, su madre le dio un c\u00e1ntaro, y lo envi\u00f3 a tomar agua, para llevarla a casa. Pero, habiendo tropezado el ni\u00f1o con la multitud, el c\u00e1ntaro se rompi\u00f3.<br \/>\n2. Entonces Jes\u00fas, extendiendo la t\u00fanica que lo cubr\u00eda, la llen\u00f3 de agua, y la llev\u00f3 a su madre. Y su madre, reconociendo milagro tal, lo abraz\u00f3, y guard\u00f3 en su coraz\u00f3n los misterios que ve\u00eda cumplidos. <\/p>\n<p>Milagro del grano de trigo<\/p>\n<p>XII 1.Otra vez, en la \u00e9poca de la siembra, el ni\u00f1o sali\u00f3 con su padre para sembrar trigo en su campo, y, mientras su padre sembraba, el ni\u00f1o Jes\u00fas sembr\u00f3 tambi\u00e9n un grano de trigo.<br \/>\n2. Y, una vez lo hubo recolectado y molido, obtuvo cien medidas y, llamando a la granja a todos los pobres de la aldea, les distribuy\u00f3 el trigo, y Jos\u00e9 se qued\u00f3 con lo que a\u00fan restaba. Y Jes\u00fas ten\u00eda ocho a\u00f1os cuando hizo este milagro. <\/p>\n<p>Milagro de las dos piezas de un lecho<\/p>\n<p>XIII 1. Y su padre era carpintero, y hac\u00eda en aquel tiempo carretas y yugos. Y un hombre rico le encarg\u00f3 que le hiciese un lecho. Mas, habiendo cortado una de las piezas m\u00e1s peque\u00f1a que la otra, no sab\u00eda qu\u00e9 partido tomar. Entonces el ni\u00f1o Jes\u00fas dijo a su padre Jos\u00e9: Pon las dos piezas en el suelo, e igu\u00e1lalas por tu lado.<br \/>\n2. Y Jos\u00e9 procedi\u00f3 como el ni\u00f1o le hab\u00eda indicado. Y Jes\u00fas se puso al otro lado, tir\u00f3 de la pieza m\u00e1s corta, y la tom\u00f3 igual a la otra. Y su padre Jos\u00e9, viendo tal, qued\u00f3 admirado, y abraz\u00f3 a Jes\u00fas, diciendo: Felicitarme puedo de que Dios me haya dado este ni\u00f1o. <\/p>\n<p>Relaciones con un segundo maestro<\/p>\n<p>XIV 1.Viendo Jos\u00e9 que el ni\u00f1o crec\u00eda en edad y en inteligencia, y no queriendo que permaneciese iletrado, lo llev\u00f3 a un segundo maestro. Y este maestro dijo a Jos\u00e9: Le ense\u00f1ar\u00e9 primero las letras griegas, y luego las hebraicas. Porque el maestro conoc\u00eda la inteligencia del ni\u00f1o. Sin embargo, despu\u00e9s de haber escrito el alfabeto, se ocup\u00f3 largamente de \u00e9l, y Jes\u00fas no le respondi\u00f3, hasta que le advirti\u00f3:<br \/>\n2. Si eres verdaderamente un maestro, y conoces bien el alfabeto, dime primero el valor de Alpha y yo te dir\u00e9 luego el de Beta. Pero el maestro, irritado, le peg\u00f3 en la cabeza. Y el ni\u00f1o, en su dolor, lo maldijo, y aqu\u00e9l cay\u00f3 ex\u00e1nime, con la faz contra tierra.<br \/>\n3. Y el ni\u00f1o volvi\u00f3 a casa de Jos\u00e9, que qued\u00f3 muy afligido, y recomend\u00f3 a su madre: No le dejes pasar la puerta, porque cuantos lo encolerizan, quedan heridos de muerte. <\/p>\n<p>Jes\u00fas confunde a un tercer maestro<\/p>\n<p>XV 1.Y, alg\u00fan tiempo despu\u00e9s, otro maestro que era pariente y amigo de Jos\u00e9, le dijo: Tr\u00e1eme al ni\u00f1o a la escuela, que quiz\u00e1 podr\u00e9 por la dulzura ense\u00f1arle las letras. Y Jos\u00e9 le contest\u00f3: Si tienes valor, hermano, ll\u00e9valo contigo. Y lo llev\u00f3 con temor y repugnancia, y el ni\u00f1o iba con placer.<br \/>\n2. Y, entrando decididamente en la escuela, encontr\u00f3 un libro sobre un pupitre, y, tom\u00e1ndolo, no le\u00eda los caracteres que en \u00e9l se encontraban, sino que, abriendo la boca, hablaba conforme a la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo. Y ense\u00f1\u00f3 la Ley a los presentes. Y, junt\u00e1ndose una gran multitud, lo rodeaba, lo escuchaba, y se admiraba de la belleza de sus descripciones, de lo justo de sus discursos, y de que un ni\u00f1o como \u00e9l se expresase de tal manera.<br \/>\n3. Al o\u00edr esto, Jos\u00e9, espantado, fue a la escuela, temiendo por la salud del profesor. Y el maestro dijo a Jos\u00e9: Sabe, hermano, que yo he tomado al ni\u00f1o por disc\u00edpulo, pero est\u00e1 lleno de sabidur\u00eda y de gracia. Cond\u00facelo, yo te lo ruego, a tu domicilio.<br \/>\n4. Y, cuando el ni\u00f1o hubo o\u00eddo estas palabras, sonri\u00f3. y le dijo: Puesto que has hablado bien, y has dado un buen testimonio, sea por tu causa curado quien fue herido. Y en seguida el otro maestro fue curado. Y Jos\u00e9 volvi\u00f3 con el ni\u00f1o a su casa. <\/p>\n<p>Jacobo, curado de una mordedura de v\u00edbora<\/p>\n<p>XVI 1.Y Jos\u00e9 envi\u00f3 a su hijo Jacobo a cortar madera, el ni\u00f1o Jes\u00fas lo segu\u00eda. Y, mientras Jacobo trabajaba, una v\u00edbora le mordi\u00f3 en la mano.<br \/>\n2. Y, como sufr\u00eda y parec\u00eda herido de muerte, Jes\u00fas se aproxim\u00f3, y le sopl\u00f3 en la mordedura, y en seguida ces\u00f3 el dolor, y muri\u00f3 el reptil, y, al instante, Jacobo qued\u00f3 sano y salvo. <\/p>\n<p>Resurrecci\u00f3n de un ni\u00f1o<\/p>\n<p>XVII 1.M\u00e1s tarde, muri\u00f3 un ni\u00f1o en la vecindad, y su madre lloraba mucho. Y Jes\u00fas oy\u00f3 el clamor de su gran pena y se apresur\u00f3 a acudir. Y, hallando al ni\u00f1o muerto, le toc\u00f3 el pecho, y dijo: Yo te mando, ni\u00f1o, que no mueras, sino que vivas, y que te quedes con tu madre. Y en seguida el ni\u00f1o abri\u00f3 los ojos, y sonri\u00f3. Y Jes\u00fas dijo a la mujer: T\u00f3malo, y dale leche, y acu\u00e9rdate de m\u00ed.<br \/>\n2. Y, viendo esto, la gente se llen\u00f3 de admiraci\u00f3n, y dec\u00eda: En verdad, este ni\u00f1o es un Dios o un \u00e1ngel de Dios, porque toda palabra suya se convierte en un hecho. Y Jes\u00fas se fue a jugar con los dem\u00e1s ni\u00f1os. <\/p>\n<p>Resurrecci\u00f3n de un hombre<\/p>\n<p>XVIII 1. Alg\u00fan tiempo m\u00e1s tarde, habi\u00e9ndose producido en una casa que se constru\u00eda un gran tumulto, Jes\u00fas se levant\u00f3, y acudi\u00f3 al lugar. Y, viendo a un hombre que yac\u00eda sin vida, le tom\u00f3 la mano y dijo: Lev\u00e1ntate, hombre, y contin\u00faa laborando en tu obra, pues yo te lo ordeno. Y el hombre se levant\u00f3, y lo ador\u00f3.<br \/>\n2. Viendo lo cual, qued\u00f3 la gente admirada, y dec\u00eda: Este ni\u00f1o viene del cielo, porque ha salvado almas de la muerte, y las salvar\u00e1 durante toda su vida. <\/p>\n<p>Jes\u00fas en medio de los doctores<\/p>\n<p>XIX 1.Cuando tuvo la edad de doce a\u00f1os, sus padres, siguiendo la costumbre, fueron a Jerusal\u00e9n por las fiestas de Pascua con otros compa\u00f1eros de viaje, y, despu\u00e9s de las fiestas, regresaron a su morada. Y, mientras ellos volv\u00edan, el ni\u00f1o Jes\u00fas qued\u00f3 en Jerusal\u00e9n, y sus padres pensaron que estaba entre sus compa\u00f1eros de viaje.<br \/>\n2. Mas, tras una jornada de camino, buscaron entre sus deudos, y, no hall\u00e1ndolo, se afligieron, y tomaron a la ciudad para buscarlo. Y, tres d\u00edas despu\u00e9s, lo hallaron en el templo, sentado entre los doctores, escuch\u00e1ndolos e interrog\u00e1ndolos. Y todos estaban atentos y sorprendidos de que un ni\u00f1o redujese al silencio a los ancianos del templo y a los doctores del pueblo, explicando los puntos principales de la Ley y las par\u00e1bolas de los profetas.<br \/>\n3. Y su madre Mar\u00eda, aproxim\u00e1ndose, le dijo: \u00bfPor qu\u00e9 nos has hecho esto, hijo m\u00edo? He aqu\u00ed que est\u00e1bamos afligidos, y que te busc\u00e1bamos. Pero Jes\u00fas les dijo: \u00bfPor qu\u00e9 me buscabais? \u00bfNo sab\u00e9is que es preciso que yo atienda a las cosas que afectan a mi Padre?<br \/>\n4. Y los escribas y los fariseos dijeron a Mar\u00eda: \u00bfT\u00fa eres madre de este ni\u00f1o? Ella respondi\u00f3: Lo soy. Y ellos dijeron: Feliz eres entre las mujeres, porque Dios ha bendecido el fruto de tus entra\u00f1as. Nunca hemos visto ni o\u00eddo tanta gloria, tanta virtud, tanta sabidur\u00eda.<br \/>\n5. Y Jes\u00fas, levant\u00e1ndose, sigui\u00f3 a su madre, y estaba sometido a su familia. Y su madre guardaba estas cosas en su coraz\u00f3n. Y Jes\u00fas crec\u00eda en sabidur\u00eda, en edad y en gracia. Gloria a \u00e9l por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<br \/>\n\u00a0 <\/p>\n<p>Fuente: Evangelios Ap\u00f3crifos, por Edmundo Gonz\u00e1lez Blanco<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>HISTORIA DE LA INFANCIA DE JESUS SEG\u00daN SANTO TOM\u00c1S <\/p>\n<p>(Redacci\u00f3n latina) <\/p>\n<p>De c\u00f3mo Maria y Jos\u00e9 huyeron con Jes\u00fas a Egipto<\/p>\n<p>I 1.Cuando Herodes hizo buscar a Jes\u00fas, para matarlo, el \u00e1ngel dijo a Jos\u00e9:<br \/>\n2. Toma a Mar\u00eda y a su hijo, y huye a Egipto, lejos de los que quieren matar al ni\u00f1o.<br \/>\n3. Y Jes\u00fas ten\u00eda dos a\u00f1os cuando entr\u00f3 en Egipto.<br \/>\n4. Y ocurri\u00f3 que, como cruzasen un sembrado, recogi\u00f3 espigas, y las puso al fuego, y las as\u00f3, y las comi\u00f3.<br \/>\n5. Y, llegados a Egipto, fueron admitidos en la casa de una viuda.<br \/>\n6. Y pasaron un a\u00f1o all\u00ed.<br \/>\n7. Y Jes\u00fas cumpli\u00f3 los tres a\u00f1os. Y, viendo jugar a los ni\u00f1os, comenz\u00f3 a tomar parte en sus diversiones.<br \/>\n8. Y, encontrando un pez seco, lo puso en un plato, y le orden\u00f3 que palpitase.<br \/>\n9. Y el pez comenz\u00f3 a palpitar.<br \/>\n10. Y Jes\u00fas le dijo: Qu\u00edtate la sal que has tomado, y ve al agua.<br \/>\n11. Y fue as\u00ed. Mas los vecinos, viendo lo que hab\u00eda hecho, llevaron la noticia a la casa de la viuda en que viv\u00eda Mar\u00eda, la madre de Jes\u00fas.<br \/>\n12. Y aquella mujer, al saber lo ocurrido, los arroj\u00f3 de su casa. <\/p>\n<p>Jes\u00fas y los doce pajarillos<\/p>\n<p>II 1.Y Jes\u00fas, paseando con su madre Mar\u00eda por la plaza de la poblaci\u00f3n, vio a un maestro que ense\u00f1aba a sus disc\u00edpulos.<br \/>\n2.Y he aqu\u00ed que doce pajarillos descendieron sobre donde estaban los disc\u00edpulos con el maestro.<br \/>\n3. Y Jes\u00fas, al observar esto, se par\u00f3, y se puso a re\u00edr.<br \/>\n4. Y, vi\u00e9ndolo re\u00edr, el maestro se encoleriz\u00f3.<br \/>\n5. Y dijo a sus disc\u00edpulos: Id y tra\u00e9dmelo.<br \/>\n6. Y cuando se lo llevaron, el maestro lo agarr\u00f3 de una oreja.<br \/>\n7. Y le pregunt\u00f3: \u00bfQu\u00e9 has visto que te haya hecho re\u00edr?<br \/>\n8. Y Jes\u00fas le contest\u00f3: Maestro, he aqu\u00ed mi mano llena de trigo.<br \/>\n9. Yo lo he mostrado a esos p\u00e1jaros, y he esparcido este grano, y ellos se han apresurado a venir por \u00e9l.<br \/>\n10. Y Jes\u00fas estuvo all\u00ed hasta que los p\u00e1jaros se repartieron el trigo.<br \/>\n11. Mas el maestro lo ech\u00f3 de la ciudad, con su madre. <\/p>\n<p>Jes\u00fas vuelve de Egipto a Judea<\/p>\n<p>III 1.Y he aqu\u00ed que el \u00e1ngel del Se\u00f1or se apareci\u00f3 a Mar\u00eda.<br \/>\n2. Y le dijo: Toma el ni\u00f1o, y vuelve a la tierra de los jud\u00edos.<br \/>\n3. Porque los que quer\u00edan su vida, han muerto.<br \/>\n4. Y Mar\u00eda se levant\u00f3 y se llev\u00f3 a Jes\u00fas.<br \/>\n5. Y fueron a la ciudad de Nazareth, donde estaba la hacienda de su padre.<br \/>\n6. Y cuando Jos\u00e9 sali\u00f3 de Egipto, despu\u00e9s de la muerte de Herodes, condujo a Jes\u00fas al desierto, hasta que los que quer\u00edan la vida del ni\u00f1o no turbasen a Jerusal\u00e9n.<br \/>\n7. Y dio gracias al Alt\u00edsimo, porque le hab\u00eda dado la inteligencia.<br \/>\n8. Y porque hab\u00eda hallado gracia ante el Se\u00f1or Dios. Am\u00e9n. <\/p>\n<p>Cosas que hizo Jes\u00fas en la villa de Nazareth<\/p>\n<p>IV 1.Glorioso es para Tom\u00e1s Israelita, ap\u00f3stol del Se\u00f1or, contar las obras de Jes\u00fas, cuando estaba en Nazareth, de regreso de Egipto.<br \/>\n2. O\u00edd atentamente, hermanos queridos, lo que hizo el Se\u00f1or Jes\u00fas en la ciudad de Nazareth.<br \/>\n3. Jes\u00fas ten\u00eda cinco a\u00f1os, cuando una gran lluvia cay\u00f3 sobre la tierra.<br \/>\n4. Y el Se\u00f1or Jes\u00fas andaba bajo la lluvia.<br \/>\n5. Y era espantosa, mas \u00e9l la reuni\u00f3 en una cisterna y le orden\u00f3 ser clara. Y ella lo fue.<br \/>\n6. Y, tomando el barro de aquel pozo, lo model\u00f3, y le dio forma de doce pajaritos.<br \/>\n7. Y Jes\u00fas hac\u00eda estas cosas un d\u00eda de s\u00e1bado, en medio de los hijos de los jud\u00edos.<br \/>\n8. Y los hijos de los jud\u00edos fueron a Jos\u00e9, padre de Jes\u00fas, y le dijeron:<br \/>\n9. He aqu\u00ed que tu hijo jugaba con nosotros.<br \/>\n10. Y ha tomado barro, y ha modelado doce p\u00e1jaros, y ha violado el s\u00e1bado.<br \/>\n11.Y Jos\u00e9 vino al ni\u00f1o Jes\u00fas, y le dijo: \u00bfPor qu\u00e9 has hecho lo que no est\u00e1 permitido hacer en d\u00eda de s\u00e1bado?<br \/>\n12. Mas Jes\u00fas, abriendo las manos, dijo a los p\u00e1jaros: Levantaos y volad.<br \/>\n13. Porque nadie ha de daros muerte.<br \/>\n14. Y poni\u00e9ndose a volar, alababan con sus gritos a Dios Todopoderoso.<br \/>\n15. Y, al ver esto, los jud\u00edos, maravill\u00e1ronse, y empezaron a divulgar los milagros de Jes\u00fas.<br \/>\n16. Y un fariseo, que estaba con el ni\u00f1o, tom\u00f3 un ramo de oliva, y destruy\u00f3 la fuente que hab\u00eda hecho Jes\u00fas.<br \/>\n17. Y, cuando Jes\u00fas lo vio, se enoj\u00f3, y dijo: Sodomita imp\u00edo e ignorante, \u00bfqu\u00e9 te hab\u00edan hecho estas fuentes, que son obra m\u00eda?<br \/>\n18. Quedar\u00e1s como un \u00e1rbol seco, sin ra\u00edces, sin hojas ni frutos.<br \/>\n19. Y el fariseo se sec\u00f3, y cay\u00f3 a tierra, y muri\u00f3.<br \/>\n20. Y sus padres llevaron su cuerpo, y se enojaron con Jos\u00e9.<br \/>\n21. Y le dec\u00edan: He aqu\u00ed la obra de tu hijo. Ens\u00e9\u00f1ale a orar, y no a maldecir. <\/p>\n<p>Los nazarenos se irritan contra Jos\u00e9 por las cosas que obra Jes\u00fas<\/p>\n<p>V 1.Y, unos d\u00edas despu\u00e9s, yendo Jes\u00fas con Jos\u00e9 por la ciudad, un ni\u00f1o corri\u00f3 ante ellos, y, tropezando intencionadamente con Jes\u00fas, lo lastim\u00f3 mucho en un costado.<br \/>\n2. Mas Jes\u00fas le dijo: No acabar\u00e1s el camino que has comenzado a recorrer.<br \/>\n3. Y el ni\u00f1o cay\u00f3 a tierra, y muri\u00f3.<br \/>\n4. Y los que vieron tal milagro, exclamaron: \u00bfDe d\u00f3nde es este ni\u00f1o?<br \/>\n5. Y dijeron a Jos\u00e9: No conviene que semejante ni\u00f1o est\u00e9 entre nosotros. Al\u00e9jalo de aqu\u00ed.<br \/>\n6. Mas si es preciso que t\u00fa est\u00e9s entre nosotros, ens\u00e9\u00f1ale a orar, y no a maldecir, porque nuestros hijos han perdido la raz\u00f3n.<br \/>\n7. Y Jos\u00e9 llam\u00f3 a Jes\u00fas y le dijo: \u00bfPor qu\u00e9 maldices?<br \/>\n8. He aqu\u00ed que los habitantes de esta ciudad nos odian.<br \/>\n9. Mas Jes\u00fas dijo: Yo s\u00e9 que a ti, y no a m\u00ed, afectan esos discursos.<br \/>\n10. Y me callar\u00e9 por ti, mas que ellos vean lo que hacen, seg\u00fan su discreci\u00f3n.<br \/>\n11. Y todos los que hablaban contra Jes\u00fas, quedaron ciegos.<br \/>\n12. Y se fueron diciendo: Todas las palabras que salen de su boca tienen una potencia fatal.<br \/>\n13. Y viendo Jos\u00e9 lo que hab\u00eda hecho Jes\u00fas, se enfureci\u00f3, y le agarr\u00f3 de una oreja.<br \/>\n14. Y Jes\u00fas se enoj\u00f3, y dijo a Jos\u00e9: B\u00e1stete mirarme, mas no me toques.<br \/>\n15. T\u00fa no sabes qui\u00e9n soy. Y si lo supieras, no me contrariar\u00edas. Porque, aunque estoy aqu\u00ed contigo, he sido creado antes que t\u00fa. <\/p>\n<p>De c\u00f3mo fue tratado Jes\u00fas por un maestro de escuela<\/p>\n<p>VI 1. Y un hombre llamado Zaqueo escuchaba lo que Jes\u00fas dec\u00eda a Jos\u00e9.<br \/>\n2. Y lleno de admiraci\u00f3n por Jes\u00fas, dijo: Nunca he visto un ni\u00f1o que hablase as\u00ed.<br \/>\n3. Y se acerc\u00f3 a Jos\u00e9 y le dijo: Tienes un hijo muy inteligente. Env\u00edamelo, para que le ense\u00f1e las letras.<br \/>\n4. Y luego que las sepa, yo lo instruir\u00e9 con esmero, para que no permanezca en la ignorancia.<br \/>\n5. Y Jos\u00e9 contest\u00f3: Nadie puede ense\u00f1arle, sino Dios. \u00bfCrees que este ni\u00f1o es como los dem\u00e1s?<br \/>\n6. Y oyendo Jes\u00fas lo que Zaqueo hablaba a Jos\u00e9, le dijo: Maestro, todas las palabras que salen de mi boca son verdaderas.<br \/>\n7. Y yo he sido el Se\u00f1or antes que todos los hombres, y la gloria de los siglos me ha sido dada. Mas nada se os ha dado a vosotros.<br \/>\n8. Porque yo soy antes que los siglos, y s\u00e9 cu\u00e1l ser\u00e1 el n\u00famero de los a\u00f1os de tu vida, y que ser\u00e1s desterrado.<br \/>\n9. Y t\u00fa debes comprender lo que ha dicho mi padre, porque cuantas palabras salen de mi boca son verdaderas.<br \/>\n10. Y oyendo los jud\u00edos lo que dec\u00eda Jes\u00fas, se maravillaban.<br \/>\n11. Y dec\u00edan: Estamos escuchando de este ni\u00f1o discursos que no hemos o\u00eddo nunca, y que no oiremos jam\u00e1s de nadie.<br \/>\n12. Ni aun de los pr\u00edncipes de los sacerdotes, ni de los doctores de la Ley, ni de los fariseos.<br \/>\n13. Y Jes\u00fas les contest\u00f3: \u00bfDe qu\u00e9 os maravill\u00e1is?<br \/>\n14. Mir\u00e1is como incre\u00edble lo que os he dicho, y he aqu\u00ed que os he dicho la verdad.<br \/>\n15. Porque yo s\u00e9 cu\u00e1ndo hab\u00e9is nacido vosotros y vuestros padres, y os puedo decir c\u00f3mo fue hecho el mundo, y conozco a quien me ha enviado a vosotros.<br \/>\n16. Y los jud\u00edos estaban tan asombrados que no acertaban a responder.<br \/>\n17. Y el ni\u00f1o, recogi\u00e9ndose en s\u00ed mismo, se goz\u00f3, y dijo: Os he hablado en par\u00e1bola, porque s\u00e9 que sois d\u00e9biles e ignorantes.<br \/>\n18. Y el maestro dijo a Jos\u00e9: Tr\u00e1emelo, para que le ense\u00f1e las letras.<br \/>\n19. Y Jos\u00e9 llev\u00f3 a Jes\u00fas a la casa del maestro, donde hab\u00eda otros ni\u00f1os instruy\u00e9ndose.<br \/>\n20. Y el maestro, habl\u00e1ndole con dulzura, se puso a ense\u00f1arle las letras.<br \/>\n21. Mas \u00e9l escribi\u00f3 el primer vers\u00edculo, que va desde A a T, y se puso a instruirlo.<br \/>\n22. Y el maestro peg\u00f3 al ni\u00f1o en la cabeza, y el ni\u00f1o le dijo: Conviene que yo te instruya a ti, y no t\u00fa a mi.<br \/>\n23. Porque yo conozco las letras que quieres ense\u00f1arme, y s\u00e9 que nada puede salir de ti, m\u00e1s que palabras, y no sabidur\u00eda.<br \/>\n24. Y comenzando el vers\u00edculo, recit\u00f3 desde A hasta F muy r\u00e1pidamente. Y mirando al maestro dijo: T\u00fa no sabes explicar lo que es A ni lo que es B. \u00bfC\u00f3mo quieres ense\u00f1ar las otras letras?<br \/>\n25. Hip\u00f3crita, dime qu\u00e9 es A, y te dir\u00e9 que es B. Y queriendo aquel doctor explicar la A, no pudo dar ninguna respuesta.<br \/>\n26. Y Jes\u00fas dijo a Zaqueo. Escucha, doctor, y comprende la primera letra.<br \/>\n27. Nota que tiene dos trazos que se unen, se separan y engruesan, y que son el s\u00edmbolo de la permanencia, de la dispersi\u00f3n y de la variedad.<br \/>\n28. Y viendo Zaqueo explicar as\u00ed la primera letra, se asombr\u00f3 de que un ni\u00f1o tuviera ciencia tan profunda, y exclam\u00f3: \u00a1Malhaya yo!<br \/>\n29. Porque he tra\u00eddo sobre m\u00ed una gran verg\u00fcenza por causa de este ni\u00f1o, y estoy lleno de estupefacci\u00f3n.<br \/>\n30. Y dijo a Jos\u00e9: Yo te ruego, hermano, que te lo lleves, pues no puedo mirarlo a la cara, ni escuchar sus discursos asombrosos.<br \/>\n31. Porque este ni\u00f1o puede dominar el fuego y encadenar la mar, por haber nacido antes que los siglos.<br \/>\n32. Y yo no s\u00e9 qu\u00e9 vientre lo ha engendrado niqu\u00e9 pecho lo ha nutrido.<br \/>\n33. He aqu\u00ed que quedo abatido en esp\u00edritu, porque ser\u00e9 objeto de irrisi\u00f3n. Yo lo cre\u00eda disc\u00edpulo, y resulta ser maestro.<br \/>\n34. Y no puedo sobrellevar mi oprobio porque soy viejo, y, sin embargo, nada hallo que responderle.<br \/>\n35. Y quiero caer enfermo, y dejar este mundo, o, a lo menos, abandonar esta ciudad, donde todos han visto mi afrenta de ser confundido por un ni\u00f1o.<br \/>\n36. \u00bfQu\u00e9 podr\u00e9 ya decir a los otros? \u00bfQu\u00e9 discursos har\u00e9, si \u00e9l me ha vencido ya en la primera letra?<br \/>\n37. Estoy estupefacto, \u00a1oh amigos!, y no hallo ni el principio ni el fin de la contestaci\u00f3n que habr\u00eda de darle.<br \/>\n38. Y ahora, hermano Jos\u00e9, ll\u00e9vate al ni\u00f1o a casa, porque es un maestro, y un Se\u00f1or, o un \u00e1ngel.<br \/>\n39. Y volvi\u00e9ndose Jes\u00fas a los jud\u00edos que estaban con Zaqueo, les dijo: Que los que no cre\u00edan, crean, y que los que no comprend\u00edan, comprendan, y que los sordos oigan y que los muertos resuciten.<br \/>\n40. Y cuando hubo callado el ni\u00f1o Jes\u00fas, todos los que hab\u00edan sido heridos por su palabra, curaron. <\/p>\n<p>Jes\u00fas resucita a un ni\u00f1o<\/p>\n<p>VII 1.Subiendo un d\u00eda Jes\u00fas con unos ni\u00f1os a la azotea de una casa, se puso a jugar con ellos.<br \/>\n2. Y uno cay\u00f3 al patio y muri\u00f3. Y todos los ni\u00f1os huyeron, mas Jes\u00fas se qued\u00f3.<br \/>\n3. Y, habiendo llegado los padres del ni\u00f1o muerto, dec\u00edan a Jes\u00fas: T\u00fa eres quien lo has tirado. Y lo amenazaban.<br \/>\n4. Y Jes\u00fas, saliendo de la casa. se puso en pie ante el ni\u00f1o muerto, y le dijo en voz alta: Sim\u00f3n, Sim\u00f3n, lev\u00e1ntate y di si yo te he hecho caer.<br \/>\n5. Y el ni\u00f1o se levant\u00f3, y dijo: No, Se\u00f1or. Y viendo sus padres el gran milagro que hab\u00eda hecho Jes\u00fas, lo adoraron y glorificaron a Dios. <\/p>\n<p>Jes\u00fas cura el pie de un ni\u00f1o<\/p>\n<p>VIII 1.Y un ni\u00f1o part\u00eda madera, y se hiri\u00f3 un pie.<br \/>\n2. Y, sobreviniendo all\u00ed mucha gente, Jes\u00fas se acerc\u00f3 tambi\u00e9n al ni\u00f1o, y le toc\u00f3 el pie, y cur\u00f3.<br \/>\n3. Y d\u00edjole Jes\u00fas: Lev\u00e1ntate, y parte tu le\u00f1a, y acu\u00e9rdate de mi.<br \/>\n4. Y la gente, al ver este milagro, ador\u00f3 a Jes\u00fas, diciendo: Verdaderamente, creemos que es Dios. <\/p>\n<p>Jes\u00fas lleva el agua en su ropa<\/p>\n<p>IX 1. Y ten\u00eda Jes\u00fas seis a\u00f1os. Y su madre lo envi\u00f3 a buscar agua.<br \/>\n2. Y como llegase Jes\u00fas a la fuente, hab\u00eda mucha multitud, y se rompi\u00f3 su c\u00e1ntaro.<br \/>\n3. Y en la ropa que vest\u00eda, recogi\u00f3 agua y la llev\u00f3 a Mar\u00eda, su madre.<br \/>\n4. Y viendo ella el milagro que hab\u00eda hecho Jes\u00fas, lo abraz\u00f3, y dijo: Se\u00f1or, \u00f3yeme, y salva a mi hijo. <\/p>\n<p>Jes\u00fas siembra trigo<\/p>\n<p>X 1. Y, al advenir la sementera, Jos\u00e9 fue a sembrar, y Jes\u00fas iba con \u00e9l.<br \/>\n2. Y cuando empez\u00f3 a sembrar Jos\u00e9, Jes\u00fas tom\u00f3 un pu\u00f1ado de trigo, y lo esparci\u00f3 por el suelo.<br \/>\n3. Y llegado el tiempo de la siega, Jos\u00e9 fue a recolectar.<br \/>\n4. Y Jes\u00fas recogi\u00f3 las espigas del trigo que hab\u00eda sembrado, e hizo cien haces de buen grano, y lo reparti\u00f3 a los pobres, a las viudas y a los hu\u00e9rfanos. <\/p>\n<p>Jes\u00fas iguala dos maderos desiguales<\/p>\n<p>XI 1.Y Jes\u00fas cumpli\u00f3 la edad de ocho a\u00f1os.<br \/>\n2. Y Jos\u00e9 era carpintero, y hac\u00eda carretas y yugos para los bueyes.<br \/>\n3. Y un rico dijo a Jos\u00e9: Maestro, hazme un lecho grande y hermoso.<br \/>\n4. Y Jos\u00e9 estaba afligido, porque uno de los maderos que iba a emplear era m\u00e1s corto que el otro.<br \/>\n5. Mas le dijo Jes\u00fas: No te aflijas. Toma el madero de un lado, yo lo tomar\u00e9 del otro, y tiremos.<br \/>\n6. Y, haci\u00e9ndolo as\u00ed, el madero adquiri\u00f3 la longitud precisa. Y Jes\u00fas dijo a Jos\u00e9: Trabaja. He ah\u00ed el madero que necesitabas.<br \/>\n7. Y, al ver Jos\u00e9 lo que hab\u00eda hecho Jes\u00fas, lo abraz\u00f3, diciendo: Bendito sea Dios, que me ha dado tal hijo. <\/p>\n<p>Jes\u00fas es llevado a otro maestro para aprender las letras<\/p>\n<p>XII 1.Y viendo Jos\u00e9 el poder de Jes\u00fas, y que crec\u00eda, pens\u00f3 enviarlo a un maestro que le ense\u00f1ase las letras, y lo llev\u00f3 a un doctor.<br \/>\n2. Y este doctor dijo a Jos\u00e9: \u00bfQu\u00e9 letras quieres que aprenda tu hijo?<br \/>\n3. Y Jos\u00e9 le contest\u00f3: Ens\u00e9\u00f1ale primero las letras extranjeras y luego las hebreas. Porque estaba informado de que aquel doctor era muy sabio.<br \/>\n4. Y cuando el doctor escribi\u00f3 el primer vers\u00edculo, que es A y B, se lo explic\u00f3 a Jes\u00fas varias horas.<br \/>\n5. Mas Jes\u00fas callaba y nada respond\u00eda.<br \/>\n6. Y dijo luego al doctor: Si eres verdaderamente un maestro, y sabes las letras, dime la potencia de la letra A, y yo te dir\u00e9 la potencia de la letra B.<br \/>\n7. Mas el maestro, col\u00e9rico, le peg\u00f3 en la cabeza. Y Jes\u00fas, irritado, lo maldijo, y el maestro cay\u00f3 al suelo, y muri\u00f3.<br \/>\n8. Y Jes\u00fas volvi\u00f3 a su casa, mas Jos\u00e9 prohibi\u00f3 a Mar\u00eda que lo dejase pasar el umbral. <\/p>\n<p>Jes\u00fas es llevado por tercera vez a un maestro<\/p>\n<p>XIII 1.Mas, transcurridos pocos d\u00edas, vino un doctor, amigo de Jos\u00e9.<br \/>\n2. Y dijo: Ll\u00e9vame el ni\u00f1o, y yo le ense\u00f1ar\u00e9 las letra trat\u00e1ndolo con mucha dulzura.<br \/>\n3. Y Jos\u00e9 contest\u00f3: Si puedes conseguirlo, instr\u00fayelo.<br \/>\n4. Y recibiendo el doctor a Jes\u00fas, lo llev\u00f3 con alegr\u00eda.<br \/>\n5. Y llegado Jes\u00fas a la morada del doctor, encontr\u00f3 un libro en un rinc\u00f3n, y tom\u00e1ndolo, lo abri\u00f3.<br \/>\n6. Mas no le\u00eda lo que estaba escrito en \u00e9l, sino que abr\u00eda la boca y hablaba por inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, y ense\u00f1aba la Ley.<br \/>\n7. Y todos los asistentes lo escuchaban atentos, y el maestro lo o\u00eda con placer, y le pidi\u00f3 que ense\u00f1ase con m\u00e1s extensi\u00f3n.<br \/>\n8. Y mucha gente se reuni\u00f3 para escuchar los discursos que sal\u00edan de su boca.<br \/>\n9.Mas Jos\u00e9, sabiendo esto, se espant\u00f3. Y el maestro le dijo: Hermano, yo he recibido a tu hijo para instruiro.<br \/>\n10. Empero, he aqu\u00ed que \u00e9l est\u00e1 lleno de sabidur\u00eda. Ll\u00e9valo a tu casa con gozo, porque la sabidur\u00eda que tiene es un don del Se\u00f1or.<br \/>\n11. Y oyendo Jes\u00fas hablar as\u00ed al maestro, se regocij\u00f3 y dijo: T\u00fa ahora, maestro, has dicho la verdad.<br \/>\n12. Y por ti, el que es muerto, debe resucitar. Y Jos\u00e9 lo llev\u00f3 a casa. <\/p>\n<p>Jes\u00fas cura a Jacobo de la mordedura de una vibora<\/p>\n<p>XIV 1. Jos\u00e9 envi\u00f3 a Jacobo a recoger paja, y Jes\u00fas iba con \u00e9l.<br \/>\n2. Y mientras Jacobo recog\u00eda la paja, una v\u00edbora lo mordi\u00f3, y cay\u00f3 al suelo como muerto.<br \/>\n3. Y viendo esto Jes\u00fas, sopl\u00f3 sobre la herida, y Jacoboqued\u00f3 curado, y la v\u00edbora muri\u00f3. <\/p>\n<p>Jes\u00fas resucita a otro ni\u00f1o<\/p>\n<p>XV 1.Y habiendo muerto el hijo de un vecino, su madre se entreg\u00f3 a un gran dolor<br \/>\n2. Y sabi\u00e9ndolo Jes\u00fas, lleg\u00f3se al cad\u00e1ver del ni\u00f1o, y se inclin\u00f3 sobre \u00e9l, y sopl\u00f3 sobre su pecho.<br \/>\n3. Y le dijo: Ni\u00f1o, yo te ordeno no morir, sino vivir.<br \/>\n4. Y el ni\u00f1o resucit\u00f3. Y Jes\u00fas dijo a la madre: Toma a tu hijo, y dale de mamar, y acu\u00e9rdate de m\u00ed.<br \/>\n5. Y viendo este milagro, dec\u00eda la gente: En verdad, este ni\u00f1o es del cielo.<br \/>\n6. Porque ha librado varias vidas de la muerte, y cura a todos los que esperan en \u00e9l.<br \/>\n7. Y los escribas y los fariseos se llegaron a Mar\u00eda, y le preguntaron: \u00bfEres t\u00fa la madre de este ni\u00f1o? Y ella dijo: En verdad que lo soy.<br \/>\n8. Y ellos le dijeron: Dichosa eres t\u00fa entre todas las mujeres.<br \/>\n9. Porque Dios ha bendecido el fruto de tu vientre, pues que te ha dado un hijo tan glorioso y dotado de una sabidur\u00eda como nunca hemos visto ni o\u00eddo.<br \/>\n10. Y Jes\u00fas se levant\u00f3, y segu\u00eda a su madre. Y Mar\u00eda conservaba en su coraz\u00f3n todos los milagros que hab\u00eda hecho entre el pueblo, curando a muchos que hab\u00edan enfermado.<br \/>\n11. Y Jes\u00fas crec\u00eda en talla y en sapiencia, y todos los que lo ve\u00edan, glorificaban a Dios, el Padre Todopoderoso, que bendito sea por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<br \/>\n\u00a0 <\/p>\n<p>Fuente: Los Evangelios Ap\u00f3crifos, por Edmundo Gonz\u00e1lez Blanco<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL EVANGELIO DE SANTO TOM\u00c1S (Redacci\u00f3n griega) Pre\u00e1mbulo I 1.Yo, Tom\u00e1s Israelita, vengo a anunciaros a todos vosotros, mis hermanos entre los gentiles, para que los conozc\u00e1is, los actos de la infancia y los prodigios de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, cumplidos por \u00e9l despu\u00e9s de su nacimiento en nuestro pa\u00eds. 2.Y he aqu\u00ed cu\u00e1l fue su comienzo. Gorriones hechos con barro<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[172],"tags":[],"class_list":["post-3353","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-evangelios-apocrifos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3353","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3353"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3353\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3353"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3353"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3353"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}