{"id":3305,"date":"2009-01-22T20:54:56","date_gmt":"2009-01-22T20:54:56","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3305"},"modified":"2009-01-22T20:54:56","modified_gmt":"2009-01-22T20:54:56","slug":"arqueoastronomia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3305","title":{"rendered":"Arqueoastronomia"},"content":{"rendered":"<p>Seg\u00fan la Biblia, y tal como se ense\u00f1a en el catecismo y en las escuelas dominicales de todo el mundo, somos descendientes de la primera pareja humana, Ad\u00e1n y Eva. Aunque en la actualidad son muy pocos los que creer\u00edan en esta historia al pie de la letra, es as\u00ed como nos imaginamos el mito b\u00edblico. Pero \u00e9ste cuenta con un curiosa modificaci\u00f3n textual, que normalmente no se comenta. El G\u00e9nesis establece, de manera totalmente expl\u00edcita,que fue agregada una segunda raza a la fusi\u00f3n de los genes humanos, un linaje que no era de este mundo, sino de &#8220;origen celestial&#8221;. Inmediatamente antes de la descripci\u00f3n del Diluvio, en el cap\u00edtulo 6 del G\u00e9nesis, puede leerse: Y habiendo comenzado los hombres a multiplicarse sobre la Tierra, y engendrado hijas. Viendo los hijos de Dios las hijas de los hombres que eran hermosas, tomaron mujeres las que escogieron entre todas&#8230; Y hab\u00eda gigantes sobre la Tierra en aquellos d\u00edas: porque despu\u00e9s que los hijos de Dios entraron a las hijas de los hombres, y ellas tuvieron (los Nephilim, los &#8220;ca\u00eddos&#8221;), \u00e9stos son los poderosos desde la antig\u00fcedad varones de fama.<\/p>\n<p>Estos versos b\u00edblicos difieren de modo sorprendente del resto de la narrativa en torno a la creaci\u00f3n, y han planteado m\u00e1s de un problema a traductores y te\u00f3logos. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 estos &#8220;hijos de Dios&#8221; se entrometen en los asuntos terrestres, cuando se dice que Dios cre\u00f3 a Ad\u00e1n a su imagen y semejanza, como representante suyo en la tierra?<\/p>\n<p>Este sello neo-asirio (950-612ac) representa a tres criaturas sobrenaturales de hombre, pez y p\u00e1jaro. <\/p>\n<p>El episodio de los &#8220;hijos de Dios&#8221; tiene la apariencia de un resto f\u00f3sil de paganismo, que se hab\u00eda pasado por alto en las cuidadosas ediciones de generaciones enteras de devotos escribas jud\u00edos. Si se tratara de un ejemplo aislado, podr\u00eda tranquilamente presentarse como un problema de ex\u00e9gesis b\u00edblica. Pero no s\u00f3lo en este oscuro vers\u00edculo de la Biblia puede hallarse constancia de la misma extra\u00f1a creencia en un per\u00edodo pasado, en el que seres provenientes del &#8220;cielo&#8221; habr\u00edan descendido a escoger sus esposas de entre los humanos. Tambi\u00e9n est\u00e1 presente, por ejemplo, en los mitos griegos que relatan las aventuras amorosas de sus dioses; en la \u00e9poca cl\u00e1sica, cualquier noble griego que se preciara trataba de hacer remontar su ascendencia hasta uno u otro de los dioses del Olimpo.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Este tipo de aventuras amorosas entre mortales y seres de otros mundos aparecen con frecuencia en el folklore de los indios norteamericanos. Los indios thompson de la Columbia Brit\u00e1nica cuentan c\u00f3mo una vez una mujer casada fue capturada por &#8220;gente del cielo&#8221;. Furiosas, todas las criaturas de la tierra emprendieron una guerra en vano contra los poderosos &#8220;hombres del cielo&#8221;. Para llegar al cielo, la &#8220;gente de la tierra&#8221; construy\u00f3 un endeble armaz\u00f3n que se desmoron\u00f3 en cuanto &#8220;los del cielo&#8221; comenzaron a tomar represalias. Muchos murieron en la empresa, y se extinguieron enormes cantidades de especies animales. La versi\u00f3n de los indios quinalt de Washington refiere que los agresores llegaron del &#8220;pa\u00eds del cielo, donde est\u00e1n las estrellas&#8221;.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 No siempre tales uniones conclu\u00edan en tragedia. Los maor\u00edes atribuyen indirectamente el origen de su civilizaci\u00f3n a un asunto amoroso il\u00edcito entre la hija de un jefe y un pr\u00edncipe del &#8220;pa\u00eds del cielo&#8221;. El intruso fue atrapado por el jefe maor\u00ed, pero luego aceptado como yerno. Una delegaci\u00f3n maor\u00ed obtuvo permiso para visitar el &#8220;pa\u00eds del cielo&#8221;, donde fueron instruidos en valiosas artes por los seres superiores que all\u00ed habitaban. Relatos similares acerca de los tiempos en que se establec\u00edan relaciones \u00edntimas entre seres del cielo y seres humanos figuran tambi\u00e9n en culturas muy distantes entre si. Los indios machiguenga de la jungla peruana narran que &#8220;gente de los cielos baj\u00f3 a la tierra por un camino resplandeciente en el firmamento&#8221;. Un mito japon\u00e9s afirma que el acceso a la Tierra lo proporcionaba entonces una especie de puente, que permit\u00eda a los dioses hacer frecuentes visitas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los abor\u00edgenes australianos, unos seres conocidos como Wondjina visitaron la tierra a bordo de Ovnis. <\/p>\n<p>Preguntas sin respuesta<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo, entonces, hemos de interpretar estas curiosas -y a veces rid\u00edculas- leyendas? La antropolog\u00eda ortodoxa no ofrece una respuesta standard para tales historias, en las que salta a la vista el nexo con lo que actualmente se denomina &#8220;fen\u00f3menos paranormales&#8221;. Algunas de las leyendas traen a la mente las historias de secuestros (o abducciones) efectuados por OVNIS en nuestros d\u00edas. Y deber\u00eda subrayarse que una parte de los llamados &#8220;encuentros con OVNIS&#8221; incluyen alg\u00fan tipo de trato sexual con los extraterrestres.<\/p>\n<p>\u00bfNo se tratar\u00e1, tal vez, de alguna misteriosa cualidad de la psiquis humana, que fuerza a pueblos muy distantes a desarrollar fantas\u00edas similares alrededor de una creencia en seres inteligentes superiores al hombre? La respuesta alternativa -que estos relatos sean vestigios de alg\u00fan tipo de contacto hist\u00f3rico entre el hombre y seres extraterrestres- resulta dif\u00edcil de aceptar. Sin embargo, esta posibilidad ha sido discutida por un gran n\u00famero de te\u00f3ricos, cuyos razonamientos no deben ser descartados tan a la ligera.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Uno de los intentos serios de penetrar esta mara\u00f1a de mito y creencias sobre los &#8220;hijos de los Dioses&#8221; fue efectuado por Tom Lethbridge, uno de los personajes m\u00e1s pintorescos de la arqueolog\u00eda inglesa hasta su muerte en 1971. En 1957 hab\u00eda renunciado indignado a su puesto de conservador de antig\u00fcedades anglosajonas en el Museo Arqueol\u00f3gico de Cambridge. Durante a\u00f1os hab\u00eda vivido malhumorado por la falta de imaginaci\u00f3n de la mayor\u00eda de los arque\u00f3logos, y la gota que colm\u00f3 el vaso lleg\u00f3 cuando muchos de sus colegas rechazaron de plano su afirmaci\u00f3n de que hab\u00eda gigantescas figuras de tiza que representaban dioses y s\u00edmbolos astrales enterradas bajo el c\u00e9sped de Wandlebury Camp, en Cambridgeshire. Se renov\u00f3 en Lethbridge un viejo inter\u00e9s por la rabdomancia, para el cual hubo de desarrollar t\u00e9cnicas refinadas, que aplic\u00f3 luego con \u00e9xito a su investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica. Sus estudios y escritos se ampliaron hasta incluir fen\u00f3menos extrasensoriales (PEs) y otros problemas parapsicol\u00f3gicos, y culmin\u00f3 sus trabajos con un pol\u00e9mico ensayo, The legend of the Sons of God (La leyenda de los hijos de Dios).<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Lethbridge supo apreciar la dimensi\u00f3n del problema, que a su vez afecta a cuestiones fundamentales: \u00bfqu\u00e9 eran los dioses? \u00bfPor qu\u00e9 desde siempre la mayor parte de la humanidad ha cre\u00eddo que exist\u00edan seres semejantes? por cierto, sus colegas acad\u00e9micos supieron darle abundantes explicaciones en los t\u00e9rminos de sus propias teor\u00edas favoritas, pero la &#8220;leyenda de los hijos de Dios&#8221; parec\u00eda desafiar todo an\u00e1lisis: &#8220;\u00bfC\u00f3mo encuadrar estas leyendas en cualquiera de los ismos conocidos? -preguntaba Lethbridge-. No se trata de totemismo, ni de antropomorfismo ni de nada por el estilo. Hay que aceptar como una realidad definitiva el hecho de que una raza conocida como los hijos de Dios emparent\u00f3 con otra conocida como las hijas de los hombres.&#8221;<\/p>\n<p>La m\u00e1s antigua moneda hebrea, que data del siglo IV ac. muestra a Jehov\u00e1 sentado en un carro alado. <\/p>\n<p>&#8220;Asombrosas m\u00e1quinas voladoras&#8221;<br \/>\nLethbridge se bas\u00f3 en otras evidencias mitol\u00f3gicas acerca de los veh\u00edculos empleados por los antiguos &#8220;dioses&#8221;. El\u00edas hab\u00eda sido remolcado hasta el cielo en un carro de fuego; los dioses griegos del Olimpo viajaban en veh\u00edculos a\u00e9reos. Lethbridge aclar\u00f3 que no se trataba solamente de un producto de la imaginaci\u00f3n griega, &#8220;pues exist\u00edan tambi\u00e9n leyendas hind\u00faes sobre personajes divinos poseedores de asombrosas m\u00e1quinas voladoras y armas destructivas. Para Lethbridge resultaba obvia la semejanza entre tales veh\u00edculos y los OVNIS de los tiempos modernos, y eso le condujo a una inevitable conclusi\u00f3n con respecto a la naturaleza de los &#8220;hijos de Dios&#8221;. Con cierta perplejidad se atrevi\u00f3 a sugerir que esos mitos eran recuerdos de visitas extraterrestres y que, posiblemente, &#8220;hace cinco mil a\u00f1os o m\u00e1s&#8221; llegaron a la Tierra seres de otro mundo y elevaron a la humanidad uno o dos pelda\u00f1os en la escala de la civilizaci\u00f3n mediante contactos y entrecruzamiento racial.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Tales ideas no eran nuevas, por supuesto, aunque Lethbridge llegara a ellas de manera independiente. En 1968, cuando estaba a punto de completar su manuscrito, apareci\u00f3 &#8220;Chariots of the gods&#8221; (Recuerdos del futuro), del suizo Erich von Daniken. Varios escritos hab\u00edan abordado el tema de los &#8220;antiguos astronautas&#8221; mucho antes de que el libro de Von Daniken inteligentemente autopromocionado, le hiciera aparecer como un descubridor. Ya en el siglo XIX la ocultista Helena Blavatsky hab\u00eda afirmado que la civilizaci\u00f3n, y acaso la humanidad misma, se hab\u00eda originado en otro planeta. Y las pruebas antropol\u00f3gicas y mitol\u00f3gicas utilizadas por Von D\u00e1niken hab\u00edan sido cuidadosamente coleccionadas por un gran n\u00famero de investigadores, especialmente por los franceses Louis Pauwels y Jacques Bergier, los ingleses Raymond Drake, John Michel\u00ed y Brinsley Le Poer Trench (lord Clancarty, que hizo celebrar un debate sobre el tema OVNIS en la C\u00e1mara de los Lores en 1979) y el espa\u00f1ol Andreas Faber-Kaiser, autor de Sacerdotes o cosmonautas (Barcelona, Plaza y Jan\u00e9s, 1974).<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Este grupo de escritores ha acumulado tal cantidad de pruebas (de calidad irregular), extra\u00eddas de tradiciones y creencias de todo el mundo, que su conjunto constituye un intrigante cuadro para afirmar la intervenci\u00f3n extraterrestre en la historia del hombre. Las m\u00e1s convincentes de todas estas pruebas son las que hacen referencia a los omnipresentes mitos de los &#8220;h\u00e9roes culturales&#8221;, de misterioso origen, quienes al parecer ense\u00f1aron al hombre todas las artes de la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Muchas de estas leyendas sobre un &#8220;h\u00e9roe cultural&#8221; parecen confirmar sorprendentemente la teor\u00eda de los &#8220;astronautas antiguos&#8221;. Los pueblos de Babilonia conservaban historias acerca de una raza de seres con cola de pez que cada d\u00eda sal\u00edan del golfo P\u00e9rsico para ense\u00f1ar a sus antepasados todas las artes y ciencias. Tales leyendas tienen un paralelo en el mito griego de los dioses anfibios llamados Telquinos, difusores de las t\u00e9cnicas metal\u00fargicas. La tribu de los Dogon, en Africa occidental, refiere que una parecida especie de seres-pez descendi\u00f3 de los cielos en un veh\u00edculo que, al girar, produc\u00eda un ruido atronador. Los Dogon atribuyen el origen de su civilizaci\u00f3n a estos seres, llamados Nommos, y las tradiciones que se refieren a la estrella invisible Sirio B (cuna de los Nommo) presentan una exactitud alarmante, con lo que el &#8220;enigma de Sirio&#8221; se ha convertido en uno de los argumentos de m\u00e1s peso para la existencia de contactos extraterrestres en el pasado. Los abor\u00edgenes australianos atribuyen la creaci\u00f3n y el ordenamiento del mundo a unos seres conocidos por el nombre de Wondjina. Se conservan pinturas rupestres de los Wondjina, y los ind\u00edgenas australianos creen que habitan en misteriosos puntos luminosos del cielo -a los que los australianos blancos llaman OVNIS.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Los portadores de cultura que protagonizan estos mitos aparecen como muy posibles &#8220;extraterrestres&#8221;, especialmente cuando se les asocia con veh\u00edculos volantes. Al igual que los primitivos galeses, los griegos cre\u00edan que la agricultura fue ense\u00f1ada al hombre, y no descubierta por \u00e9l. La diosa Dem\u00e9ter envi\u00f3 a su protegido Triptolemo alrededor del mundo en un carro volador con ruedas aladas, tirado por dragones, para que distribuyera el grano y ense\u00f1ara la agricultura y la fabricaci\u00f3n del pan a todos los hombres. Algunas pinturas en vasos lo presentan sentado en un carro de dos ruedas, adornado con alas y serpientes. Autom\u00e1ticamente, uno se siente inclinado a recordar la famosa visi\u00f3n del profeta Ezequiel, esa &#8220;visi\u00f3n de Dios&#8221; que ocupa un lugar privilegiado en los textos sobre &#8220;astronautas antiguos&#8221;. Sentado junto al r\u00edo Chebar en Babilonia, Ezequiel vio a lo lejos un &#8220;torbellino&#8221; que se aproximaba; el torbellino se convirti\u00f3 en una nube de fuego que luego aterriz\u00f3 con gran estruendo. As\u00ed se vio frente a un veh\u00edculo deslumbrante que le parec\u00eda estar compuesto de ruedas, alas y criaturas vivientes. Tambi\u00e9n llevaba un trono, sobre el cual iba sentada una &#8220;forma de aspecto humano&#8221;. La semejanza con el carro alado de Triptolemo no puede ser puramente accidental (una moneda jud\u00eda que data del siglo IV a.C. muestra a Jehov\u00e1 sentado sobre un veh\u00edculo parecido al del mito griego).<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Pero la mitolog\u00eda hind\u00fa es seguramente la m\u00e1s apropiada para todos los que creen en la intervenci\u00f3n extraterrestre. Sus pintorescos relatos incluyen casi todos los elementos esenciales de las otras leyendas sobre &#8220;los hijos de Dios&#8221;. Dioses y semidioses descienden del cielo, difunden el conocimiento y toman mujeres mortales por esposas. Estos seres vuelan sobre extra\u00f1os animales o en magn\u00edficos veh\u00edculos que superan la velocidad del viento. Las epopeyas de la India describen batallas a\u00e9reas con &#8220;misiles&#8221; semejantes al rayo, capaces de destruir los sembrados y convertirlos en tierra yerma. Una de tales armas contiene el Poder del Universo y desprende &#8220;un humo m\u00e1s brillante que diez mil soles&#8221;. seg\u00fan ciertos escritores como Raymond Drake y Erich von Daniken, todo lo que hay que hacer es leer &#8220;extraterrestres&#8221; cada vez que aparece la palabra &#8220;dioses&#8221;, y las leyendas hind\u00faes se nos revelar\u00e1n como un verdadero relato de las andanzas de antiguos astronautas al estilo de La guerra de las galaxias.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Mientras los escritores especializados en el tema de los antiguos astronautas acumulan historia sobre historia acerca de dioses celestiales, h\u00e9roes culturales, carros voladores y cosas semejantes, la idea de que los extraterrestres estuvieron presentes en la historia del hombre comienza a parecer como una explicaci\u00f3n casi natural. El tema es lo suficientemente intrigante como para originar una demanda de pruebas &#8220;m\u00e1s convincentes&#8221;; o, en todo caso, una refutaci\u00f3n definitiva. Debemos ir con cuidado al tratar de explicar un misterio (la leyenda de los &#8220;hijos de los dioses&#8221;) mediante otro misterio (la vida extraterrestre). El elemento mitol\u00f3gico por s\u00ed solo es meramente sugestivo, una posible se\u00f1al para abordar una zona inexplorada de la historia de la humanidad. Las leyendas de Homero encontraron su justificaci\u00f3n muchos siglos despu\u00e9s, cuando el arque\u00f3logo Schliemann descubri\u00f3 las ruinas de Troya y de Micenas; pero, \u00bfhan encontrado los &#8220;dioses del espacio&#8221; a su Schliemann?<\/p>\n<p>http:\/\/www.lo-inexplicable.com.ar\/tecnoantigua\/dioses_delcosmos.htm<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seg\u00fan la Biblia, y tal como se ense\u00f1a en el catecismo y en las escuelas dominicales de todo el mundo, somos descendientes de la primera pareja humana, Ad\u00e1n y Eva. Aunque en la actualidad son muy pocos los que creer\u00edan en esta historia al pie de la letra, es as\u00ed como nos imaginamos el mito b\u00edblico. 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