{"id":3278,"date":"2009-01-18T15:22:10","date_gmt":"2009-01-18T15:22:10","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3278"},"modified":"2009-01-18T15:22:10","modified_gmt":"2009-01-18T15:22:10","slug":"arboles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3278","title":{"rendered":"Arboles"},"content":{"rendered":"<p>From: Chicory4\u00a0 (Original Message) Sent: 09\/08\/2004 01:45 <\/p>\n<p>Nos han acompa\u00f1ado a lo largo de la historia y lo siguen haciendo, brind\u00e1ndonos su protecci\u00f3n y energ\u00eda. Respetados y venerados por numerosos cultos y tradiciones, hoy s\u00f3lo parecen interesar a las grandes industrias madereras, empe\u00f1adas en explotarlos hasta las \u00faltimas consecuencias.<\/p>\n<p>Cuando la actriz Helene von D\u00f6nniges se cas\u00f3 en una capilla ortodoxa griega situada en las propiedades de su novio, el rico propietario Yanco von Racowitza, un rayo cay\u00f3 sobre uno de los tres \u00e1rboles que hab\u00eda en una colina cercana. Este incidente no habr\u00eda pasado de ser una mera an\u00e9cdota sino fuera porque el padre de Yanco los hab\u00eda plantado all\u00ed cuando nacieron sus hijos. Precisamente fue el \u00e1rbol de Yanco el que cay\u00f3 partido por el rayo y los invitados a la boda murmuraron que era un mal presagio. No se equivocaron. Yanco mor\u00eda poco tiempo despu\u00e9s.<br \/>\nMuchos tal vez piensen que esto fue una casualidad sin mayor trascendencia. Otros, en cambio, estar\u00e1n convencidos de que un \u00e1rbol es mucho m\u00e1s que una planta que tiene tronco le\u00f1oso, ramas y hojas. Quiz\u00e1 piensen que es un ser vivo, totalmente interrelacionado no s\u00f3lo con los otros \u00e1rboles que tiene a su alrededor sino tambi\u00e9n con los seres humanos. Si es as\u00ed, estar\u00edan en consonancia con lo que otros pueblos y otras culturas han opinado en torno a sus \u00e1rboles. No los consideraban como seres aislados sino que formaban parte directa de sus mitos y ritos, de sus cultos y pr\u00e1cticas m\u00e1gicas, de su vida cotidiana y sus usos medicinales. Sab\u00edan qu\u00e9 \u00e1rboles curaban y qu\u00e9 \u00e1rboles mataban, cu\u00e1les les proteg\u00edan de los rayos y cu\u00e1les los atra\u00edan, aquellos que eran buenos para alejar a los insectos y cu\u00e1les atra\u00edan enfermedades. En definitiva, sab\u00edan que cada \u00e1rbol alberga un esp\u00edritu que le confiere una fuerza determinada, un &#8220;alma&#8221; que le da un poder genuino y exclusivo, seg\u00fan a la clase que pertenezca.<\/p>\n<p>En la enfermedad y en las preocupaciones, nuestros antepasados buscaban un \u00e1rbol para abrazarse a su tronco, para transmitirle sus angustias y sus problemas y recibir, a cambio, su fuerza. Entonces sent\u00edan que el \u00e1rbol era mucho m\u00e1s que un ser inerte y que por su tronco flu\u00eda la savia que da energ\u00eda a aquel que busca su consuelo. Los j\u00f3venes enamorados buscaban el tilo para confiar sus intimidades amorosas porque representaba el vigor de Venus. Los hombres que iban a la guerra abrazaban al roble porque \u00e9ste simbolizaba al dios Marte y las personas que no ten\u00edan confianza en s\u00ed mismas acud\u00edan al abedul, que estaba bajo la protecci\u00f3n de Mercurio.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda se ha puesto de moda abrazar a un \u00e1rbol en los momentos de soledad y tristeza. Si alguien piensa que es una pr\u00e1ctica rid\u00edcula, deber\u00eda saber que se trata de una terapia que recomiendan cada vez m\u00e1s natur\u00f3patas sabedores de los grandes efectos positivos que tiene.<\/p>\n<p>En efecto. Gracias a que gran parte de la humanidad est\u00e1 desarrollando una mayor sensibilidad por los problemas ecol\u00f3gicos, hoy adquieren sentido pr\u00e1cticasancestrales que antes nos parec\u00edan absurdas. As\u00ed, los pueblos de tradici\u00f3n (mal llamados pueblos primitivos) cre\u00edan en los esp\u00edritus moradores de los \u00e1rboles y les profesaban culto (de ah\u00ed procede la palabra dendrol\u00e1tico). No se pod\u00eda da\u00f1ar un \u00e1rbol sin que el infractor fuera sancionado. Hace siglos, los habitantes de Dalmacia (Croacia y Bosnia-Herzegovina) eran tan radicales en sus creencias que siempre que se derribaran hayas y robles -dotados, seg\u00fan ellos, de almas o &#8220;sombras&#8221;- deb\u00eda morir el talador o al menos quedar inv\u00e1lido para el resto de sus d\u00edas. <\/p>\n<p>Antiguamente se plantaban dos tilos en la casa nueva donde uno iba a vivir y un aliso en el jard\u00edn posterior para sentirse m\u00e1s seguros y protegidos. Los granjeros sajones rodeaban la casa de robles porque \u00e9ste ha sido siempre un \u00e1rbol reverenciado, tanto que cuando Julio Cesar y sus tropas quisieron penetrar en la cosa del sur de la Galia (en la actual Francia), repleta de bosques de robles, nadie se atrevi\u00f3 a empu\u00f1ar un hacha para no alterar la paz de los esp\u00edritus del robledal, tan venerados por las tribus celtas que habitaban el lugar (los galos). Tuvo que ser Cesar en persona el primero que tal\u00f3 un \u00e1rbol para que todos sus soldados perdieran el miedo a vulnerar un recinto sagrado. Ciertamente, consiguieron invadir y someter la Galia en ocho a\u00f1os (del 50 al 58 a.C.), pero ahora esa zona es un desierto de piedras donde no hay robles ni agua.<\/p>\n<p>Algunos \u00e1rboles adquirieron este car\u00e1cter sagrado por tener una vinculaci\u00f3n con fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos, como por ejemplo por su capacidad de atraer los temibles rayos. Es el caso de los sauces, robles, encinas, abetos y tilos. Otros, en cambio, no se ven afectados por esta descarga el\u00e9ctrica, como los olmos, fresnos, sa\u00facos y las hayas. Y esta creencia no es un efecto de la superstici\u00f3n sino de la observaci\u00f3n. Por eso, en caso de tormenta, el saber elegir el \u00e1rbol adecuado para guarnecerse no s\u00f3lo se debe dejar a la suerte sino al conocimiento, porque su elecci\u00f3n puede ser una cuesti\u00f3n de vida o muerte y no es una simple met\u00e1fora.<\/p>\n<p>A veces las leyendas se han encargado de recordarnos que un \u00e1rbol estaba ligado a la vida de un pueblo o de un hombre y que talarlo significaba sesgar la vida no s\u00f3lo del esp\u00edritu que moraba en su interior, sino la de ese pueblo u hombre al que fue consagrado. Seg\u00fan el etn\u00f3logo rumano Mircea Eliade, &#8220;el hecho de que una raza descienda de una especie vegetal presupone que la fuente de la vida se halla concentrada en ese vegetal; por tanto, la especie humana se encuentra all\u00ed, en estado potencial, en forma de germen, de semilla&#8221;. Es el caso de las tribus meos de Tailandia y Birmania, los tagalos de las islas Filipinas o los ainos del Jap\u00f3n, los cuales creen que provienen de un bamb\u00fa o de una mimosa.<br \/>\nEn algunos pueblos pap\u00faas (en Melanesia) unen la vida de un reci\u00e9n nacido con la de un \u00e1rbol introduciendo una peque\u00f1a guija en la corteza de este \u00faltimo. Despu\u00e9s de un nacimiento, los maor\u00edes de Nueva Zelanda sol\u00edan enterrar el cord\u00f3n umbilical en un lugar sagrado y plantar encima un renuevo o reto\u00f1o. En su paulatino crecimiento, el \u00e1rbol era un tohu oranga, es decir, un signo de la vida del ni\u00f1o: si el \u00e1rbol prosperaba o se marchitaba, el ni\u00f1o segu\u00eda igual suerte. Entre los dayaks de Landak y Tajan, distritos de la Isla de Borneo (Indonesia), plantan un \u00e1rbol frutal por cada ni\u00f1o y, seg\u00fan la creencia popular, el esp\u00edritu o hado de la criatura estar\u00e1 ligado con el del \u00e1rbol.<\/p>\n<p>Pero esta asociaci\u00f3n no es s\u00f3lo patrimonio de culturas ancestrales, sino que en muchos pa\u00edses de Europa han hecho lo mismo, confiando que el \u00e1rbol crecer\u00e1 al comp\u00e1s del peque\u00f1o. La costumbre todav\u00eda perdura en el cant\u00f3n de Aargau, en Suiza: cuando nace un ni\u00f1o plantan un manzano y si es una ni\u00f1a, un peral.<\/p>\n<p>M\u00e1s sorprendente a\u00fan es el hecho de que cerca del castillo de Dalhouise, no lejos de Edimburgo (Escocia), crece un roble llamado el \u00c1rbol Edgewell, del que es opini\u00f3n popular que est\u00e1 conectado a la suerte de la familia por un lazo misterioso, pues aseguran que cuando un miembro de la familia muere o est\u00e1 pr\u00f3ximo a su fallecimiento, se desprende una rama de dicho \u00e1rbol. Un d\u00eda pl\u00e1cido del mes de julio de 1874 cay\u00f3 una gran rama del \u00c1rbol Edgewell y un viejo guardabosques exclam\u00f3 al verlo: &#8220;\u00a1El lord ha muerto ahora mismo!&#8221;. Poco despu\u00e9s llegaron noticias de la muerte de Fox Maule, und\u00e9cimo conde de Dalhouise.<\/p>\n<p>Muchos opinaran que todo es una cuesti\u00f3n de creencias, pero \u00e9stas son las que mueven el mundo. Cuenta Marco Polo que el emperador chino Kubilai Kan (nieto de Gengis Kan) orden\u00f3 plantar \u00e1rboles por todo su imperio con suma satisfacci\u00f3n porque sus astr\u00f3logos y adivinos le hab\u00edan asegurado que quien esto hiciese tendr\u00eda una larga vida. Vivi\u00f3 80 a\u00f1os (y hablamos del siglo XIII).<\/p>\n<p>De ser cierto, he aqu\u00ed un elixir barato, sin contradicciones y ecol\u00f3gico para vivir muchos a\u00f1os. Si tienen ocasi\u00f3n, p\u00f3nganlo en pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Un abrazo\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 chicory<\/p>\n<p>\u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0<br \/>\ncas\u00f3 en una capilla ortodoxa griega situada en las propiedades de su novio, el rico propietario Yanco von Racowitza, un rayo cay\u00f3 sobre uno de los tres \u00e1rboles que hab\u00eda en una colina cercana. Este incidente no habr\u00eda pasado de ser una mera an\u00e9cdota sino fuera porque el padre de Yanco los hab\u00eda plantado all\u00ed cuando nacieron sus hijos. Precisamente fue el \u00e1rbol de Yanco el que cay\u00f3 partido por el rayo y los invitados a la boda murmuraron que era un mal presagio. No se equivocaron. Yanco mor\u00eda poco tiempo despu\u00e9s.<br \/>\nMuchos tal vez piensen que esto fue una casualidad sin mayor trascendencia. Otros, en cambio, estar\u00e1n convencidos de que un \u00e1rbol es mucho m\u00e1s que una planta que tiene tronco le\u00f1oso, ramas y hojas. Quiz\u00e1 piensen que es un ser vivo, totalmente interrelacionado no s\u00f3lo con los otros \u00e1rboles que tiene a su alrededor sino tambi\u00e9n con los seres humanos. Si es as\u00ed, estar\u00edan en consonancia con lo que otros pueblos y otras culturas han opinado en torno a sus \u00e1rboles. No los consideraban como seres aislados sino que formaban parte directa de sus mitos y ritos, de sus cultos y pr\u00e1cticas m\u00e1gicas, de su vida cotidiana y sus usos medicinales. Sab\u00edan qu\u00e9 \u00e1rboles curaban y qu\u00e9 \u00e1rboles mataban, cu\u00e1les les proteg\u00edan de los rayos y cu\u00e1les los atra\u00edan, aquellos que eran buenos para alejar a los insectos y cu\u00e1les atra\u00edan enfermedades. En definitiva, sab\u00edan que cada \u00e1rbol alberga un esp\u00edritu que le confiere una fuerza determinada, un &#8220;alma&#8221; que le da un poder genuino y exclusivo, seg\u00fan a la clase que pertenezca.<\/p>\n<p>En la enfermedad y en las preocupaciones, nuestros antepasados buscaban un \u00e1rbol para abrazarse a su tronco, para transmitirle sus angustias y sus problemas y recibir, a cambio, su fuerza. Entonces sent\u00edan que el \u00e1rbol era mucho m\u00e1s que un ser inerte y que por su tronco flu\u00eda la savia que da energ\u00eda a aquel que busca su consuelo. Los j\u00f3venes enamorados buscaban el tilo para confiar sus intimidades amorosas porque representaba el vigor de Venus. Los hombres que iban a la guerra abrazaban al roble porque \u00e9ste simbolizaba al dios Marte y las personas que no ten\u00edan confianza en s\u00ed mismas acud\u00edan al abedul, que estaba bajo la protecci\u00f3n de Mercurio.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda se ha puesto de moda abrazar a un \u00e1rbol en los momentos de soledad y tristeza. Si alguien piensa que es una pr\u00e1ctica rid\u00edcula, deber\u00eda saber que se trata de una terapia que recomiendan cada vez m\u00e1s natur\u00f3patas sabedores de los grandes efectos positivos que tiene.<\/p>\n<p>En efecto. Gracias a que gran parte de la humanidad est\u00e1 desarrollando una mayor sensibilidad por los problemas ecol\u00f3gicos, hoy adquieren sentido pr\u00e1cticasancestrales que antes nos parec\u00edan absurdas. As\u00ed, los pueblos de tradici\u00f3n (mal llamados pueblos primitivos) cre\u00edan en los esp\u00edritus moradores de los \u00e1rboles y les profesaban culto (de ah\u00ed procede la palabra dendrol\u00e1tico). No se pod\u00eda da\u00f1ar un \u00e1rbol sin que el infractor fuera sancionado. Hace siglos, los habitantes de Dalmacia (Croacia y Bosnia-Herzegovina) eran tan radicales en sus creencias que siempre que se derribaran hayas y robles -dotados, seg\u00fan ellos, de almas o &#8220;sombras&#8221;- deb\u00eda morir el talador o al menos quedar inv\u00e1lido para el resto de sus d\u00edas. <\/p>\n<p>Antiguamente se plantaban dos tilos en la casa nueva donde uno iba a vivir y un aliso en el jard\u00edn posterior para sentirse m\u00e1s seguros y protegidos. Los granjeros sajones rodeaban la casa de robles porque \u00e9ste ha sido siempre un \u00e1rbol reverenciado, tanto que cuando Julio Cesar y sus tropas quisieron penetrar en la cosa del sur de la Galia (en la actual Francia), repleta de bosques de robles, nadie se atrevi\u00f3 a empu\u00f1ar un hacha para no alterar la paz de los esp\u00edritus del robledal, tan venerados por las tribus celtas que habitaban el lugar (los galos). Tuvo que ser Cesar en persona el primero que tal\u00f3 un \u00e1rbol para que todos sus soldados perdieran el miedo a vulnerar un recinto sagrado. Ciertamente, consiguieron invadir y someter la Galia en ocho a\u00f1os (del 50 al 58 a.C.), pero ahora esa zona es un desierto de piedras donde no hay robles ni agua.<\/p>\n<p>Algunos \u00e1rboles adquirieron este car\u00e1cter sagrado por tener una vinculaci\u00f3n con fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos, como por ejemplo por su capacidad de atraer los temibles rayos. Es el caso de los sauces, robles, encinas, abetos y tilos. Otros, en cambio, no se ven afectados por esta descarga el\u00e9ctrica, como los olmos, fresnos, sa\u00facos y las hayas. Y esta creencia no es un efecto de la superstici\u00f3n sino de la observaci\u00f3n. Por eso, en caso de tormenta, el saber elegir el \u00e1rbol adecuado para guarnecerse no s\u00f3lo se debe dejar a la suerte sino al conocimiento, porque su elecci\u00f3n puede ser una cuesti\u00f3n de vida o muerte y no es una simple met\u00e1fora.<\/p>\n<p>A veces las leyendas se han encargado de recordarnos que un \u00e1rbol estaba ligado a la vida de un pueblo o de un hombre y que talarlo significaba sesgar la vida no s\u00f3lo del esp\u00edritu que moraba en su interior, sino la de ese pueblo u hombre al que fue consagrado. Seg\u00fan el etn\u00f3logo rumano Mircea Eliade, &#8220;el hecho de que una raza descienda de una especie vegetal presupone que la fuente de la vida se halla concentrada en ese vegetal; por tanto, la especie humana se encuentra all\u00ed, en estado potencial, en forma de germen, de semilla&#8221;. Es el caso de las tribus meos de Tailandia y Birmania, los tagalos de las islas Filipinas o los ainos del Jap\u00f3n, los cuales creen que provienen de un bamb\u00fa o de una mimosa.<br \/>\nEn algunos pueblos pap\u00faas (en Melanesia) unen la vida de un reci\u00e9n nacido con la de un \u00e1rbol introduciendo una peque\u00f1a guija en la corteza de este \u00faltimo. Despu\u00e9s de un nacimiento, los maor\u00edes de Nueva Zelanda sol\u00edan enterrar el cord\u00f3n umbilical en un lugar sagrado y plantar encima un renuevo o reto\u00f1o. En su paulatino crecimiento, el \u00e1rbol era un tohu oranga, es decir, un signo de la vida del ni\u00f1o: si el \u00e1rbol prosperaba o se marchitaba, el ni\u00f1o segu\u00eda igual suerte. Entre los dayaks de Landak y Tajan, distritos de la Isla de Borneo (Indonesia), plantan un \u00e1rbol frutal por cada ni\u00f1o y, seg\u00fan la creencia popular, el esp\u00edritu o hado de la criatura estar\u00e1 ligado con el del \u00e1rbol.<\/p>\n<p>Pero esta asociaci\u00f3n no es s\u00f3lo patrimonio de culturas ancestrales, sino que en muchos pa\u00edses de Europa han hecho lo mismo, confiando que el \u00e1rbol crecer\u00e1 al comp\u00e1s del peque\u00f1o. La costumbre todav\u00eda perdura en el cant\u00f3n de Aargau, en Suiza: cuando nace un ni\u00f1o plantan un manzano y si es una ni\u00f1a, un peral.<\/p>\n<p>M\u00e1s sorprendente a\u00fan es el hecho de que cerca del castillo de Dalhouise, no lejos de Edimburgo (Escocia), crece un roble llamado el \u00c1rbol Edgewell, del que es opini\u00f3n popular que est\u00e1 conectado a la suerte de la familia por un lazo misterioso, pues aseguran que cuando un miembro de la familia muere o est\u00e1 pr\u00f3ximo a su fallecimiento, se desprende una rama de dicho \u00e1rbol. Un d\u00eda pl\u00e1cido del mes de julio de 1874 cay\u00f3 una gran rama del \u00c1rbol Edgewell y un viejo guardabosques exclam\u00f3 al verlo: &#8220;\u00a1El lord ha muerto ahora mismo!&#8221;. Poco despu\u00e9s llegaron noticias de la muerte de Fox Maule, und\u00e9cimo conde de Dalhouise.<\/p>\n<p>Muchos opinaran que todo es una cuesti\u00f3n de creencias, pero \u00e9stas son las que mueven el mundo. Cuenta Marco Polo que el emperador chino Kubilai Kan (nieto de Gengis Kan) orden\u00f3 plantar \u00e1rboles por todo su imperio con suma satisfacci\u00f3n porque sus astr\u00f3logos y adivinos le hab\u00edan asegurado que quien esto hiciese tendr\u00eda una larga vida. Vivi\u00f3 80 a\u00f1os (y hablamos del siglo XIII).<\/p>\n<p>De ser cierto, he aqu\u00ed un elixir barato, sin contradicciones y ecol\u00f3gico para vivir muchos a\u00f1os. Si tienen ocasi\u00f3n, p\u00f3nganlo en pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Un abrazo\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 chico<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>From: Chicory4\u00a0 (Original Message) Sent: 09\/08\/2004 01:45 Nos han acompa\u00f1ado a lo largo de la historia y lo siguen haciendo, brind\u00e1ndonos su protecci\u00f3n y energ\u00eda. Respetados y venerados por numerosos cultos y tradiciones, hoy s\u00f3lo parecen interesar a las grandes industrias madereras, empe\u00f1adas en explotarlos hasta las \u00faltimas consecuencias. 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