{"id":3204,"date":"2009-01-16T01:54:20","date_gmt":"2009-01-16T01:54:20","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=3204"},"modified":"2009-01-16T01:54:20","modified_gmt":"2009-01-16T01:54:20","slug":"el-segundo-cerebro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=3204","title":{"rendered":"El segundo cerebro"},"content":{"rendered":"<p>EL CEREBRO INTESTINAL<\/p>\n<p>La sospecha popular de que los hombres piensan con dos cabezas puede ser menos ir\u00f3nica de lo que se piensa. Un cerebro, el m\u00e1s conocido, se encuentra en la cabeza, y el otro no donde se suele sospechar sino en el sistema digestivo. Este \u00faltimo se encuentra literalmente forrado de c\u00e9lulas nerviosas y contiene los mismos neurotransmisores que utilizan las neuronas para comunicarse entre s\u00ed. Los \u00faltimos hallazgos muestran que los dos cerebros funcionan de manera aut\u00f3noma aunque se coordinan cuando es necesario.<br \/>\nMuchas molestias intestinales podr\u00edan explicarse por el incorrecto funcionamiento del \u00abcerebro intestinal\u00bb o por interferencias en la mala<br \/>\ncomunicaci\u00f3n con el cerebro superior.<\/p>\n<p>El cerebro digestivo, conocido como sistema nervioso ent\u00e9rico, est\u00e1 localizado<br \/>\nen capas de tejido que forran el es\u00f3fago, el est\u00f3 mago, el intestino delgado y el colon. Es una entidad anat\u00f3mica \u00fanica, compuesta por redes de c\u00e9lulas nerviosas, sustancias neurotransmisoras y prote\u00ednas que act\u00faan como mensajeras entre neuronas, capaz de aprender, de influir sobre el estado de \u00e1nimo y sobre la salud. \u00abEl cerebro intestinal desempe\u00f1a un papel importante en las felicidades y en las miserias humanas, aunque poca gente sepa que lo tiene\u00bb, dice Michael Gershon, autor del libro El segundo cerebro y profesor de anatom\u00eda y biolog\u00eda celular del Centro M\u00e9dico Presbiteriano Columbia en Nueva York (Estados Unidos).<\/p>\n<p>Control de la digesti\u00f3n Y la inmunidad<\/p>\n<p>Describir las misiones del cerebro intestinal puede ser tan complicado como intentarlo con las del cerebro ubicado en el cr\u00e1neo. Hasta el momento est\u00e1n claras dos fundamentales. La primera es dirigir el proceso de digesti\u00f3n. La segunda, colaborar con el sistema inmunitario en la defensa frente a sustancias y microorganismos hostiles. Dos funciones tan vitales co mo las intelectuales, desempe\u00f1adas por el cerebro superior.<br \/>\nHasta hace relativamente poco se cre\u00eda que el cerebro controlaba directamente<br \/>\nlos nervios y m\u00fasculos intestinales a trav\u00e9s del nervio vago. Seg\u00fan esta teor\u00eda, el intestino era simplemente un tubo que obedec\u00eda \u00f3rdenes. El problema era que nadie hab\u00eda contado el n\u00famero de c\u00e9lulas nerviosas presentes en el intestino.<br \/>\nCuando se ha hecho, se ha descubierto que el intestino contiene m\u00e1s de cien mil millones de neuronas, casi tantas como el cerebro ya conocido.<br \/>\nLa red nerviosa intestinal est\u00e1 dirigida por un peque\u00f1o n\u00famero de \u00abneuronas<br \/>\ncomandantes\u00bb que reciben \u00f3rdenes b\u00e1sicas del cerebro y las redirigen a los<br \/>\nmillones de neuronas que se extienden a trav\u00e9s de las dos redes nerviosas<br \/>\npropias del intestino: el plexo mient\u00e9rico y el plexo subrnuscosal. Los tejidos nerviosos de los plexos tambi\u00e9n contienen c\u00e9lulas glia que nutren las neuronas.<br \/>\nLas c\u00e9lulas glia est\u00e1n implicadas en la respuesta inmunitari a y sirven de<br \/>\nbarrera frente a sustancias da\u00f1inas que pudieran da\u00f1ar las neuronas<br \/>\nintestinales.<br \/>\nLa actividad inmunitaria del intestino resulta tan significativa que se le<br \/>\npuede considerar el mayor \u00f3rgano del sistema de defensas. Alberga m\u00e1s c\u00e9lulas<br \/>\ninmunitarias que todo el resto del cuerpo y las neuronas ent\u00e9ricas est\u00e1n en<br \/>\npermanente comunicaci\u00f3n con ellas. Entre las funciones inmunitarias del cerebro intestinal cabe se\u00f1alar el mantenimiento de condiciones \u00f3ptimas para el desarrollo de la flora bacteriana beneficiosa y la detecci\u00f3n y expulsi\u00f3n<br \/>\ninmediata de los microorganismos que pudieran resultar perjudiciales.<\/p>\n<p>Las \u00abneuronas comandantes\u00bb controlan la actividad del intestino. Poseen sensores para el az\u00facar, las prote\u00ednas, la acidez y otros agentes qu\u00edmicos que indican la progresi\u00f3n de la digesti\u00f3n. A partir de esta informaci\u00f3n, el cerebro intestinal decide las sustancias que debe secretar para optimizar la asimilaci\u00f3n de nutrientes y el ritmo con que los contenidos intestinales deben ser empujados.<br \/>\nEn definitiva, el intestino toma decisiones y utiliza en su funcionamiento<br \/>\ncircuitos complejos como s\u00f3lo se encuentran en el cerebro.<\/p>\n<p>Salud y enfermedad<\/p>\n<p>Los detalles sobre c\u00f3mo el sistema nervioso ent\u00e9rico est\u00e1 vinculado con el<br \/>\nsistema nervioso central han sido descubiertos en los \u00faltimos a\u00f1os y est\u00e1n<br \/>\nformando un nuevo campo de la medicina llamado neurogastroenterolog\u00eda. Durante<br \/>\na\u00f1os, a las personas que ten\u00edan \u00falceras o dolor abdominal cr\u00f3nico se les ha<br \/>\ndicho que sus problemas eran imaginarios o emocionales. Hasta se les pod\u00eda<br \/>\ndirigir al psiquiatra o al psic\u00f3logo para que recibieran tratamiento. Los<br \/>\nm\u00e9dicos acertaban al relacionar estos problemas con el cerebro, pero culpaban al equivocado. Todo indica que la mayor\u00eda de des\u00f3rdenes gastrointestinales, como el s\u00edndrome de colon irritable, dolencia que afecta al 10-15% de los espa\u00f1oles, se originan en el cerebro intestinal o lo impl ican de manera fundamental.<br \/>\nLas razones por las que el sistema nervioso ent\u00e9rico se trastorna a\u00fan no son<br \/>\nbien conocidas, pero las emociones pueden desempe\u00f1ar un papel fundamental, de la misma forma que influyen sobre el sistema nervioso central.<br \/>\nCasi todos los pacientes con s\u00edndrome de colon irritable se quejan de problemas mentales y emocionales, como ansiedad, fatiga, agresividad, depresi\u00f3n o alteraciones del sue\u00f1o. Una teor\u00eda sostiene que durante la infancia los afectados -sus cerebros digestivos- aprendieron a desarrollar molestias para hacer frente a situaciones de estr\u00e9s. Digamos que provocaban un cambio de escenario: la preocupaci\u00f3n por el s\u00edntoma f\u00edsico dejaba en segundo plano cualquier otra. As\u00ed resulta que las molestias intestinales pueden revelar una dificultad para afrontar las dificultades que presenta que la vida.<br \/>\nEs cierto que los s\u00edntomas de ambos cerebros se confunden. No es extra\u00f1o,<br \/>\nporque casi todas las sustancias que controlan y hacen funciona r el cerebro se<br \/>\nproducen en el intestino. Neurotransmisores principales como la serotonina, la<br \/>\ndopamina, el glutamato, la noradrenalina y el \u00f3xido n\u00edtrico ba\u00f1an las c\u00e9lulas<br \/>\nnerviosas del intestino igual que lo hacen en el cerebro, aunque pueden tener<br \/>\nfunciones diferentes. Por ejemplo, la serotonina, que en el cerebro est\u00e1<br \/>\nrelacionada con la sensaci\u00f3n de calma y bienestar, en el intestino, donde se<br \/>\nencuentra el 95% del total corporal, se encarga de desencadenar los movimientos perist\u00e1lticos.<br \/>\nDos docenas de prote\u00ednas cerebrales muy simples, llamadas neurop\u00e9ptidos, que<br \/>\nson utilizadas por las neuronas para comunicarse entre ellas y con las c\u00e9lulas<br \/>\ninmunitarias, se encuentran tambi\u00e9n en el intestino. Las encefalinas, opi\u00e1ceos<br \/>\ncerebrales naturales, no faltan. Y un hallazgo que ha dejado at\u00f3nitos a los<br \/>\ninvestigadoes es que el intestino es una abundante fuente de benzodiazepinas, la familia de agentes qu\u00edmicos psicoactivos incluidos en medicame ntos tan populares -son adictivos- como el Valium y el Xanax.<\/p>\n<p>Dos cerebros vinculados<\/p>\n<p>A medida que se conocen m\u00e1s detalles sobre las relaciones entre los dos cerebros, se entienden mejor algunos s\u00edntomas muy frecuentes. Por ejemplo, las \u00abmariposas en el est\u00f3mago\u00bb son consecuencia de la estimulaci\u00f3n de las c\u00e9lulas nerviosas intestinales al liberarse cantidades extraordinarias de hormonas del estr\u00e9s por orden del cerebro cuando se enfrenta a una situaci\u00f3n dif\u00edcil (amenazas f\u00edsicas aut\u00e9nticas o imaginarias). Una diarrea puede ser resultado del miedo, que multiplica los est\u00edmulos sobre los circuitos productores de serotonina, neurotransmisor que desencadena la motilidad intestinal. Los dolores abdominales y las irregularidades intestinales son normales durantes los periodos de tensi\u00f3n emocional.<br \/>\nEl di\u00e1logo entre cerebros explica tambi\u00e9n muchos efectos secundarios de ciertos medicamentos. Los que ejercen efectos ps\u00edquicos tambi\u00e9n suelen tenerlos sobre el intestino. Los psicof\u00e1rmacos que provocan cambios en los niveles de serotonina cerebral afectan la producci\u00f3n del neurotransmisor en el intestino y pueden provocar n\u00e1useas, diarrea o estre\u00f1imiento. La cuarta parte de las personas que toman Prozac o antidepresivos similares sufren este tipo de problemas gastrointestinales. Tanto es as\u00ed que el Prozac se utiliza en peque\u00f1as dosis para tratar el estre\u00f1imiento cr\u00f3nico o el s\u00edndrome de colon irritable. Si se aumenta la dosis, el intestino se paraliza.<br \/>\nDrogas como la morfina y la hero\u00edna act\u00faan tanto sobre los receptores opi\u00e1ceos<br \/>\nque se hallan en el cerebro como en los que se encuentran en el intestino. Ambos sistemas pueden hacerse adictos. Otra prueba del estrecho v\u00ednculo que existe entre los dos sistemas nerviosos es que los enfermos de Alzheimer y de Parkinson sufren de estre\u00f1imiento: sus neuronas intestinales est\u00e1n tan enfermas como las cerebrales.<br \/>\nCabe preguntarse si es posible modificar el volumen de neurotransmisores intestina les a trav\u00e9s de la alimentaci\u00f3n. La respuesta es s\u00ed.<br \/>\nLos alimentos ricos en hidratos de carbono favorecen la producci\u00f3n de serotonina y los proteicos, la de dopamina y noradrenalina.<br \/>\nEn el caso del s\u00edndrome de colon irritable, la pr\u00e1ctica naturista recomienda<br \/>\naumentar la ingesta de hidratos de carbono complejos (cereales integrales,<br \/>\nfrutas y legumbres) y de fibra hidrosoluble (frutas, verduras, avena y<br \/>\nlegumbres). El trigo no est\u00e1 recomendado porque es alerg\u00e9nico y entre los<br \/>\nafectados por el s\u00edndrome hay una incidencia mayor de alergias e intolerancias a los alimentos.<br \/>\nOtra estrategia para resolver molestias intestinales es l\u00f3gicamente reducir el<br \/>\nestr\u00e9s, ya sea mediante t\u00e9cnicas de relajaci\u00f3n, psicoterapia o ejercicio f\u00edsico.<br \/>\nMuchas personas han descubierto que dar paseos todos los d\u00edas reduce<br \/>\nconsiderablemente sus s\u00edntomas.<\/p>\n<p>El poder del centro del cuerpo<\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n entre los sistemas nerviosos central y ent\u00e9rico es como una autopista de dos direcciones, pero hay diez veces m\u00e1s tr\u00e1fico hacia arriba que hacia abajo.<br \/>\nAdem\u00e1s, el sistema nervioso ent\u00e9rico es la \u00fanica parte del cuerpo que puede<br \/>\nrechazar o ignorar un mensaje que llega desde la cabeza. Es decir, el cerebro<br \/>\ndigestivo toma continuamente decisiones para el buen funcionamiento del sistema digestivo. Sin embargo, la mayor\u00eda de sensaciones que llegan a la conciencia son negativas, ya sea dolor o hinchaz\u00f3n. No se espera que llegue nada bueno de los intestinos, pero esto no significa que no hagan un buen trabajo y que no env\u00eden se\u00f1ales positivas al resto del cuerpo.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 hay benzodiazepinas en el intestino? Seguramente porque pueden aliviar los estados de ansiedad, de manera que en el intestino hay un aut\u00e9ntico laboratorio farmac\u00e9utico donde se producen, entre otros, medicamentos naturales contra el estr\u00e9s, seg\u00fan Anthony Basile, neuroqu\u00edmico en el Laboratorio de Neurociencia del Instituto Nacional de la Salud en Bethesd a (Estados Unidos).<br \/>\nLas importantes funciones del sistema nervioso ent\u00e9rico se est\u00e1n descubriendo,<br \/>\npero su prestigio, dentro de la medicina convencional, todav\u00eda no est\u00e1 a la<br \/>\naltura de los \u00ab\u00f3rganos nobles\u00bb. En cambio, para las medicinas orientales, el<br \/>\nvientre es nada menos que el centro vital del organismo y lo es en el sentido<br \/>\nm\u00e1s profundo. El dan tien de la medicina tradicional china y el hara de las<br \/>\nartes marciales japonesas no aluden a los intestinos o cualquier otro \u00f3rgano<br \/>\nconcreto, sino a un punto situado un par de dedos por debajo del ombligo, en el centro de gravedad del cuerpo. All\u00ed reside el oc\u00e9ano del chi, la energ\u00eda vital.<br \/>\nEs el centro de control del organismo, donde se integran mente y cuerpo y ambos se funden con el universo. Para mantener la salud, el objetivo es conectar \u0096a trav\u00e9s de la meditaci\u00f3n y de disciplinas psicof\u00edsicas como el taichi o el chikung- con ese centro. Los resultados son una integraci\u00f3n \u00f3ptima de todos los sist emas corporales y, sobre todo, un estado general de serenidad, de calma profunda. \u00bfTendr\u00e1 esta calma algo que ver con el equilibrio del sistema nervioso ent\u00e9rico? Ser\u00eda casualidad que no lo tuviera. En palabras de K.G. D\u00fcrckheim, maestro de filosof\u00eda zen y de artes marciales, \u00abel cuidado del hara ejerce una virtud curativa con respecto al nerviosismo, bajo cualquier forma que se presente\u00bb.<\/p>\n<p>Terapias naturistas<\/p>\n<p>Para la medicina naturista occidental, el sistema digestivo y los intestinos en especial desempe\u00f1an un papel crucial en el mantenimiento de la salud. Si la enfermedad es consecuencia del desequilibrio y \u00e9ste puede ser efecto de una sobrecarga de elementos t\u00f3xicos, la terapia m\u00e1s recomendable en muchas ocasiones es la higiene intestinal. As\u00ed, los ayunos y enemas provocar\u00edan, en t\u00e9rminos inform\u00e1ticos, un \u00abreset\u00bb de los \u00f3rganos gobernados por el sistema nervioso ent\u00e9rico que les permitir\u00eda reiniciar un funcionamiento correcto despu\u00e9s de un tiempo de desc anso y de eliminar elementos extra\u00f1os. La limpieza intestinal ser\u00eda para el cerebro del bajo vientre algo as\u00ed como una cura de sue\u00f1o para el sistema nervioso central.<br \/>\nTanto los recientes hallazgos sobre el sistema nervioso ent\u00e9rico como los<br \/>\nantiguos conocimientos sobre el hara sugieren la conveniencia de hacer menos caso al parloteo de la mente y prestar en cambio m\u00e1s atenci\u00f3n a los s\u00edntomas y sensaciones procedentes del est\u00f3mago y de los intestinos. As\u00ed podr\u00edan descubrirse emociones conflictivas que conviene resolver o evitar el esarrollo de muchas dolencias en sus primeras etapas. En cierta manera el ser humano adulto debiera recuperar la sabidur\u00eda del beb\u00e9, para quien las sensaciones que proceden de la barriga est\u00e1n por encima de casi todas las dem\u00e1s y puede llorar desesperadamente cuando le azuza el hambre o acariciarse la barriga cuando le llegan sensaciones satisfactorias.<\/p>\n<p>RECUADROS:<\/p>\n<p>DOS CEREBROS, POR L\u00d3GICA<\/p>\n<p>En la historia de la vida, el sistem a nervioso ent\u00e9rico, el \u00abcerebro digestivo\u00bb, fue el primero en nacer. Apareci\u00f3 en animales que eran un mero tubo digestivo. Estaban pegados a las rocas y esperaban a que la comida pasara por all\u00ed. A medida que la vida evolucion\u00f3, los animales necesitaron sistemas nerviosos m\u00e1s complejos para encontrar alimento y para reproducirse, de manera que se desarroll\u00f3 un sistema nervioso central. Pero el control del intestino era demasiado importante como para confiarlo \u00fanicamente a la cabeza, seg\u00fan David Wingate, profesor de gastroenterolog\u00eda de la Universidad de Londres. La naturaleza prefiri\u00f3 preservar el sistema nervioso ent\u00e9rico como un circuito independiente que en los animales m\u00e1s complejos est\u00e1 escasamente conectado con el sistema nervioso central y puede funcionar pr\u00e1cticamente de manera ut\u00f3noma, sin instrucciones del \u00abcerebro superior\u00bb.<br \/>\nDe alguna manera, lo que ha ocurrido a lo largo de la evoluci\u00f3n es lo que mismo que sucede en cada individuo desde su concepci\u00f3n hasta su pleno desarrollo.<br \/>\nLa cresta neural se forma muy pronto en la etapa de desarrollo embrionario. Con el paso de las semanas, una parte llega a ser el sistema nervioso central y otra migra hasta convertirse en el sistema nervioso ent\u00e9rico. S\u00f3lo m\u00e1s tarde se conectar\u00e1n los dos sistemas nerviosos mediante el llamado nervio vago.<\/p>\n<p>DOS SISTEMAS IGUAL DE SORPRENDENTES<\/p>\n<p>Las similitudes entre los dos cerebros son asombrosas. \u00bfNo evoca la imagen de las circunvalaciones cerebrales al laberinto intestinal? Pero los parecidos van m\u00e1s all\u00e1 de la est\u00e9tica.<br \/>\n* Ambos act\u00faan de la misma manera cuando son privados de \u00abentradas\u00bb desde el mundo exterior. Durante el sue\u00f1o, el cerebro produce ciclos de 90 minutos dominados por las ondas lentas y puntuados por los periodos REM (Rapid Eyes Movements). Tambi\u00e9n durante la noche, cuando no tiene alimento, el intestino presenta ciclos de 90 minutos de movimientos musculares lentos, puntuados por periodos de movimientos r\u00e1pidos. Las pers onas con problemas intestinales tambi\u00e9n tienen un sue\u00f1o REM anormal.<\/p>\n<p>* El cerebro se caracteriza por su capacidad para aprender. El colon tambi\u00e9n puede hacerlo pues se le puede entrenar: si cada d\u00eda se practica un enema a las 10 de la ma\u00f1ana durante una temporada, es muy probable que a la misma hora se produzca un movimiento intestinal importante ya sin la necesidad de enema. En el tratamiento del s\u00edndrome de colon irritable resulta eficaz respetar un horario de visitas al retrete y en general conviene que las comidas se tomen cada d\u00eda a las mismas horas.<br \/>\n* La importancia de las funciones de los dos cerebros se traduce en una<br \/>\ncomplejidad enorme y equiparable. Las cifras no la describen, pero son<br \/>\nsignificativas. En el intestino hay m\u00e1s neuronas que en la m\u00e9dula espinal: unos 100 millones. El intestino delgado tiene entre 8 y 9 m de longitud y una superficie interior de m\u00e1s de 150 m2 aproximadamente. En cada cm2 hay alrededor de 3.000 vellosidades -encargadas de abs orber nutrientes- que en conjunto segregan cada d\u00eda unos dos litros de jugos necesarios para la digesti\u00f3n.<\/p>\n<p>PSICOSOM\u00c1TICA DE LOS INTESTINOS<\/p>\n<p>El intestino delgado separa lo bueno de lo malo y en \u00e9l se absorben las sustancias nutritivas. Esto supone un proceso de integraci\u00f3n f\u00edsica y seguramente tambi\u00e9n de sentimientos, pensamientos y experiencias. Los s\u00edntomas intestinales pueden reflejar la personalidad y los conflictos ps\u00edquicos.<\/p>\n<p>* La inseguridad, el miedo y otros factores similares producen retenci\u00f3n y los consiguientes estre\u00f1imiento, \u00falceras intestinales o colon esp\u00e1stico. En el intestino, donde se conectan las realidades interna y externa, se pueden retener aspectos de la propia personalidad que da miedo liberar. La obsesi\u00f3n por controlar impide la espontaneidad. Los cambios y los viajes, por la sensaci\u00f3n de desprotecci\u00f3n que conllevan, pueden ir acompa\u00f1ados de molestias intestinales.<\/p>\n<p>* Apreciar los mensajes del vientre ayuda a conectar con el cue rpo, con la tierra (si el ser humano fuera una planta los intestinos ser\u00edan sus ra\u00edces), con lo primigenio y lo intuitivo. La persona que no teme estos aspectos de la vida suele ser valiente, cree en sus posibilidades y conf\u00eda en los dem\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL CEREBRO INTESTINAL La sospecha popular de que los hombres piensan con dos cabezas puede ser menos ir\u00f3nica de lo que se piensa. Un cerebro, el m\u00e1s conocido, se encuentra en la cabeza, y el otro no donde se suele sospechar sino en el sistema digestivo. 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