{"id":2779,"date":"2008-12-19T19:48:12","date_gmt":"2008-12-19T19:48:12","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=2779"},"modified":"2008-12-19T19:48:12","modified_gmt":"2008-12-19T19:48:12","slug":"40.-\u00bfexisten-actualmente-una-literatura-y-un-arte-ind\u00edgenas?","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=2779","title":{"rendered":"40.- \u00bfExisten actualmente una literatura y un arte ind\u00edgenas?"},"content":{"rendered":"<p>http:\/\/www.nacionmulticultural.unam.mx\/100preguntas\/pregunta.html?c_pre=40&#038;tema=1<\/p>\n<p>40.- \u00bfExisten actualmente una literatura y un arte ind\u00edgenas?<br \/>\n\u00a0<br \/>\nLos p\u00e1rrafos en negro se refieren a: &#8221; Arte &#8221;<\/p>\n<p>Como sucede cuando se aplican a muchas otras culturas del mundo, los criterios contempor\u00e1neos acerca de los que debemos entender por arte, literatura e, incluso, por cultura de los pueblos ind\u00edgenas, no tienen necesariamente una correspondencia t\u00e9rmino a t\u00e9rmino con la valoraci\u00f3n que ciertos textos u obras pudieron tener en el mundo y en el tiempo en el que fueron creados. Objetos que pudieron tener un significado y un valor social de car\u00e1cter religioso, ornamental o utilitario son clasificados hoy como obras de arte e, incluso, como excelsas obras del arte de todos los tiempos. Con el t\u00e9rmino &#8220;literatura&#8221; ocurre un fen\u00f3meno semejante. Demetrio Sodi M. advert\u00eda sobre esto al se\u00f1alar, en la &#8220;Nota preliminar&#8221; a su libro La literatura de los mayas: &#8220;No sabemos hasta qu\u00e9 punto podemos hablar de una &#8216;literatura&#8217; propiamente dicha entre los pueblos mayas. La mayor parte de los textos que se conservan, a pesar de sus valores po\u00e9ticos y literarios, son eminentemente religiosos, prof\u00e9ticos e hist\u00f3ricos. Pero no fueron escritos con la finalidad de &#8216;hacer literatura'&#8221; (SODI M., 1986 [1946]:7). Las grandes colecciones publicadas por \u00c1ngel Mar\u00eda Garibay K. o Miguel Le\u00f3n-Portilla utilizan las expresiones: cantares, \u00e9pica, consejos (los huehuetlatolli), poes\u00eda, anales, etc\u00e9tera, para clasificar y designar los distintos tipos de documentos. A prop\u00f3sito de su traducci\u00f3n de los vocablos nahuas Itoloca (&#8220;lo que se dice de alguien o de algo&#8221;) y Xiuh\u00e1matl (&#8220;anales o c\u00f3dices de a\u00f1os&#8221;), como &#8220;tradici\u00f3n&#8221; y &#8220;anales&#8221;, respectivamente, Le\u00f3n-Portilla precisa: &#8220;Evocados estos conceptos, si no se inquiere en su peculiar connotaci\u00f3n -la que tuvieron en su propia cultura- se correr\u00e1 el riesgo de equipararlos, como la cosa m\u00e1s obvia del mundo, con los conceptos castellanos &#8216;tradici\u00f3n&#8217; e &#8216;historia&#8217;. Y estos conceptos, como es natural, tienen su ra\u00edz en un mundo distinto: llegados a nosotros a trav\u00e9s de la cultura latina, parecen ser legado de los griegos.&#8221; (LE\u00d3N-PORTILLA, 1983 [1961]:48). Hay factores que contribuyen a que muchos de esos textos sean llamados -como lo hace el propio Le\u00f3n-Portilla- poemas o antiguos poemas: por ejemplo, el hecho de que las frases de estos textos de &#8220;historia&#8221; est\u00e9n &#8220;dotadas de un cierto metro o ritmo po\u00e9tico, que ayud\u00f3 a que se fijaran en la memoria&#8221;.(Ibid.:49. PELLICER, 1993:15-53)<\/p>\n<p>En cualquier caso, acotemos que la narrativa, la poes\u00eda y el arte ind\u00edgenas no s\u00f3lo son un legado importante del pasado -y no nos referimos s\u00f3lo a las obras de las culturas prehisp\u00e1nicas-, sino tambi\u00e9n manifestaciones que se expresan en m\u00faltiples ambientes y que han sido coleccionadas o registradas mediante procedimientos tambi\u00e9n diversos. Pensemos, por ejemplo, en los registros de los mitos, de los cuentos o de las adivinanzas, de las historias de vida, de las canciones, de las oraciones y de los dichos o refranes que forman parte esencial del cuerpo de las etnograf\u00edas o del folklore.<\/p>\n<p>Con el indigenismo emergieron con fuerza y calidad variable numerosas obras literarias, pict\u00f3ricas o escult\u00f3ricas que hac\u00edan de la vida cotidiana y contempor\u00e1nea, o del pasado real, m\u00edtico o mitificado de los pueblos ind\u00edgenas, su tema central. Favre ha documentado las expresiones de esta corriente que se inicia en 1899 -en el caso de la literatura- con la publicaci\u00f3n de Aves sin nido de la peruana Clorinda Matto de Turner, y contin\u00faa con obras como Raza de bronce (1919) del boliviano Alcides Arguedas, Huasipungo (1934) del ecuatoriano Jorge Icaza, El indio (1935) del mexicano Gregorio L\u00f3pez y Fuentes, Nayar (1940) del tambi\u00e9n mexicano Miguel \u00c1ngel Men\u00e9ndez, El mundo es ancho y ajeno y Yawar fiesta, ambas de 1941, de los peruanos Ciro Alegr\u00eda y Jos\u00e9 Mar\u00eda Arguedas (este \u00faltimo, quiz\u00e1s uno de los mejores narradores de su tiempo y que se negaba a ser considerado un escritor indigenista), y Oficio de tinieblas (1962) de la mexicana Rosario Castellanos. (FAVRE, 1998: 64-73). Con t\u00e9cnicas m\u00e1s afines a la historia de vida y a la entrevista antropol\u00f3gica, entre nosotros deben agregarse, cuando menos, Juan P\u00e9rez Jolote de Ricardo Pozas, Mar\u00eda Sabina, la sabia de los hongos de \u00c1lvaro Estrada e, incluso, Los peligros del alma. Visi\u00f3n del mundo de un tzotzil de Calixta Guiteras Holmes.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de todos estos antecedentes de una literatura ind\u00edgena e indigenista, asistimos hoy a un fen\u00f3meno de naturaleza diferente: la aparici\u00f3n en M\u00e9xico -y tambi\u00e9n en otros pa\u00edses de Am\u00e9rica- de escritores en lenguas ind\u00edgenas, es decir, de un conjunto de narradores y poetas que escriben en sus lenguas maternas (y a veces tambi\u00e9n en espa\u00f1ol), y que a su obra de creaci\u00f3n asocian su experiencia como profesores biling\u00fces y etnoling\u00fcistas, y los resultados de su reflexi\u00f3n te\u00f3rica, como es el caso, entre muchos otros, de V\u00edctor de la Cruz, Natalio Hern\u00e1ndez, Miguel \u00c1ngel May May o Gregorio Regino. (DE LA CRUZ, 1993:139-154. HERN\u00c1NDEZ, 1993:103-117. MAY MAY, 1993:173-196. REGINO, 1993:119-137).<\/p>\n<p>&#8220;A principios de 1978 -recuerda Carlos Montemayor, uno de los principales animadores de esta corriente de literatura en lenguas ind\u00edgenas- se cre\u00f3 la Direcci\u00f3n general de culturas populares para iniciar un nuevo trabajo con los grupos ind\u00edgenas. Ahora deb\u00edan buscar la afirmaci\u00f3n y recuperaci\u00f3n de las lenguas ind\u00edgenas y manifestaciones art\u00edsticas, conocimientos tradicionales en medicina, memoria hist\u00f3rica. La nueva Direcci\u00f3n abri\u00f3 oficinas administrativas y luego unidades regionales en el sur y centro de Veracruz, Oaxaca, Yucat\u00e1n, Michoac\u00e1n, Sonora, Puebla, Quintana Roo, Morelos, Quer\u00e9taro y Chihuahua. En los primeros a\u00f1os se capacitaron en etnoling\u00fc\u00edstica y tradici\u00f3n oral a trescientos promotores y t\u00e9cnicos culturales biling\u00fces pertenecientes a los primeros cuatro estados.<\/p>\n<p>&#8220;En el aparente ocaso del indigenismo institucional, estas medidas provocaron uno de los hechos culturales de mayor relevancia en el M\u00e9xico de finales del siglo XX y principios del XXI: el surgimiento de escritores en varias lenguas ind\u00edgenas. Muchos de estos escritores, laborando como t\u00e9cnicos biling\u00fces en dependencias gubernamentales regionales o nacionales participaron, impulsaron o enfrentaron problemas de educaci\u00f3n y cultura. Desde 1990 algunas dependencias decidieron apoyarlos, pero el surgimiento espec\u00edfico de ellos no fue el resultado de pol\u00edticas de gobierno, sino de personas o proyectos independientes. En el proceso de la literatura zapoteca del istmo, por ejemplo, fueron esenciales los apoyos de militares retirados o de artistas juchitecos; en el de los tzeltales y tzotziles de Chiapas el proyecto de la universidad de Harvard dirigido por Evon Z. Vogt, la tenacidad y amistad de Robert Laughlin y la asesor\u00eda del director de teatro norteamericano Ralph Lee; con el \u00f1ah\u00f1u Jes\u00fas Salinas Pedraza y la escritora mixteca Josefa Leonarda Gonz\u00e1lez Ventura lo han sido la universidad de Florida, en Gainsville, y el profesor H. Russell Bernard; en el caso de Yucat\u00e1n, mi participaci\u00f3n aceler\u00f3 la formaci\u00f3n de un grupo importante de escritores.[13] A estos cuatro procesos hay que a\u00f1adir el que desde la Universidad nacional aut\u00f3noma de M\u00e9xico impuls\u00f3 Miguel Le\u00f3n-Portilla y que ha sido relevante para la historia prehisp\u00e1nica, colonial y contempor\u00e1nea de la literatura en lengua n\u00e1huatl. ([13] En realidad, la contribuci\u00f3n de Montemayor no se restringe a Yucat\u00e1n. Con el apoyo de la Fundaci\u00f3n Rockefeller y del Instituto Nacional Indigenista, se publicaron tres series de Letras mayas contempor\u00e1neas (50 vol\u00famenes), en 1993, 1996 (con autores de Chiapas) y 1998 (con escritores de Yucat\u00e1n, Campeche y Chiapas), coordinadas por \u00e9l. V\u00e9ase: MONTEMAYOR, 2001:146-147. INSTITUTO NACIONAL INDIGENISTA, 1994: 254, e INSTITUTO NACIONAL INDIGENISTA, 2000b: 199-200.)<\/p>\n<p>&#8220;Dan testimonio de esta literatura centenares de publicaciones en folletos, antolog\u00edas, revistas y diarios aparecidos desde 1983; varios encuentros nacionales de escritores en lenguas ind\u00edgenas celebrados en Ciudad Victoria, San Crist\u00f3bal de las Casas, Ixmiquilpan y M\u00e9xico; las generaciones de m\u00e1s de catorce becarios anuales de literaturas en lenguas ind\u00edgenas del Fondo nacional para la culturas y las artes desde el a\u00f1o de 1992; el surgimiento de la Asociaci\u00f3n de escritores en lenguas ind\u00edgenas en 1993; la fundaci\u00f3n de la Casa del escritor en lenguas ind\u00edgenas en 1996; el Premio Nezahualc\u00f3yotl de literatura en lenguas ind\u00edgenas desde 1994; el Premio continental canto de Am\u00e9rica de Literatura en lenguas ind\u00edgenas a partir de 1998 y el Premio iberoamericano de letras Popol Vuh de la organizaci\u00f3n de Estados americanos[14] a partir del a\u00f1o 2000.&#8221; (MONTEMAYOR, 2001: 105-107. MONTEMAYOR, 1993:77-101.)<\/p>\n<p>Como suelen aclarar la mayor\u00eda de los nuevos autores ind\u00edgenas, las obras de creaci\u00f3n enfrentan el desaf\u00edo de generar espacios de lecturas y lograr un n\u00famero creciente de lectores ind\u00edgenas y no ind\u00edgenas. De all\u00ed que, como se\u00f1ala l\u00facidamente Juan Gergorio Regino, la tarea de los escritores ind\u00edgenas se vincule a otros proyectos ling\u00fc\u00edsticos, culturales, tecnol\u00f3gicos, gremiales y, sobre todo, a la afirmaci\u00f3n de una visi\u00f3n de lo propio y a la lucha contra la subalternidad. (REGINO, 1993:119-126)<\/p>\n<p>Es importante mencionar junto a este movimiento de escritores ind\u00edgenas la labor de los pintores, grabadores y artesanos (en muchos casos, notables artistas) ind\u00edgenas de los \u00faltimos a\u00f1os. Entre los primeros destaca la figura de Francisco Toledo.<\/p>\n<p>Finalmente, pero en id\u00e9ntico orden de importancia, es necesario referirnos al movimiento de los videoastas ind\u00edgenas, cuyo trabajo ha merecido reconocimiento nacional e internacional, especialmente a partir de la participaci\u00f3n de \u00e9stos en el I Encuentro de Video Ind\u00edgena (La Trinidad, Tlaxcala, 1992) y en el I Encuentro Interamericano de Videoastas Ind\u00edgenas (julio de 1994). Un impulso importante a su labor fue el otorgado por el Programa de Transferencia de Medios Audiovisuales a Comunidades y Organizaciones Ind\u00edgenas, del INI, que se vio reforzado con la creaci\u00f3n de los Centros de Video Ind\u00edgena en Hermosillo (Sonora), M\u00e9rida (Yucat\u00e1n), Morelia (Michoac\u00e1n) y Oaxaca (Oaxaca). En el periodo comprendido entre 1992 y 2000, el INI apoy\u00f3 a m\u00e1s de 200 organizaciones ind\u00edgenas que utilizaron el video para creaciones originales, capacitaci\u00f3n, denuncia, registro de memoria hist\u00f3rica y tradiciones, etc\u00e9tera. Jos\u00e9 Luis Vel\u00e1zquez, realizador de numerosos audiovisuales en el INI, prepar\u00f3 un Cat\u00e1logo de Producciones de Video Ind\u00edgena, que registra m\u00e1s de cien t\u00edtulos de obras de realizadores de diversos grupos etnoling\u00fc\u00edsticos. (INSTITUTO NACIONAL INDIGENISTA, 2000b: 217-224.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>[13] En realidad, la contribuci\u00f3n de Montemayor no se restringe a Yucat\u00e1n. Con el apoyo de la Fundaci\u00f3n Rockefeller y del Instituto Nacional Indigenista, se publicaron tres series de Letras mayas contempor\u00e1neas (50 vol\u00famenes), en 1993, 1996 (con autores de Chiapas) y 1998 (con escritores de Yucat\u00e1n, Campeche y Chiapas), coordinadas por \u00e9l. V\u00e9ase: MONTEMAYOR, 2001:146-147. INSTITUTO NACIONAL INDIGENISTA, 1994: 254, e INSTITUTO NACIONAL INDIGENISTA, 2000b: 199-200.<\/p>\n<p>[14] Hemos respetado, en la larga cita de Montenayor, la escritura de los nombres de las instituciones, de los premios, etc\u00e9tera, usada por este autor. [C. Z. y E. Z. M.].<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>http:\/\/www.nacionmulticultural.unam.mx\/100preguntas\/pregunta.html?c_pre=40&#038;tema=1 40.- \u00bfExisten actualmente una literatura y un arte ind\u00edgenas? \u00a0 Los p\u00e1rrafos en negro se refieren a: &#8221; Arte &#8221; Como sucede cuando se aplican a muchas otras culturas del mundo, los criterios contempor\u00e1neos acerca de los que debemos entender por arte, literatura e, incluso, por cultura de los pueblos ind\u00edgenas, no tienen necesariamente una correspondencia t\u00e9rmino a t\u00e9rmino<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[74],"tags":[],"class_list":["post-2779","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-arte"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2779","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2779"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2779\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2779"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2779"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2779"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}