{"id":2758,"date":"2008-12-17T19:32:32","date_gmt":"2008-12-17T19:32:32","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=2758"},"modified":"2008-12-17T19:32:32","modified_gmt":"2008-12-17T19:32:32","slug":"el-sabbath-de-las-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=2758","title":{"rendered":"El sabbath de las mujeres"},"content":{"rendered":"<p><strong>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original)\tEnviado: 02\/12\/2005 15:08<\/strong><\/p>\n<p>EL SABBATH DE LAS MUJERES:<br \/>\nRECLAMANDO EL PODER DE LA MENSTRUACION <\/p>\n<p>por Lara Owen, M.P.W. <\/p>\n<p>Parte de este material est\u00e1 incluido en el libro de Lara Owen &#8216;Her Blood Is<br \/>\nGold: Celebrating the Power of Menstruation&#8217; (SU SANGRE ES ORO: CELEBRANDO<br \/>\nEL PODER DE LA MENSTRUACION), Harper San Francisco, 1993.<\/p>\n<p><\" target=_blank>http:\/\/www.elexion.com\/lakota\/textos\/textos.htm>;<\/p>\n<p>Sol\u00eda pensar que mis per\u00edodos eran una molestia, una sucia intrusi\u00f3n que<br \/>\nincrementaba la lavander\u00eda y causaba un mont\u00f3n de s\u00edntomas desagradables<br \/>\nincluyendo cansancio y dolor debilitante. La menstruaci\u00f3n interfer\u00eda con mi<br \/>\nvida sexual, mis actividades atl\u00e9ticas y mi nivel de energ\u00eda. Causaba<br \/>\ncambios err\u00e1ticos de temperamento, irritabilidad y un mal humor destructivo<br \/>\ne imparable. Adem\u00e1s costaba dinero &#8211; en toallas y tampones para absorber la<br \/>\nsangre, en ropas arruinadas, en tiempo perdido en el trabajo. Era un<br \/>\nsaboteador ruin y solapado que siempre llegaba en el momento m\u00e1s inoportuno.<\/p>\n<p>A pesar de este pr\u00e9dica de aflicci\u00f3n, no estaba totalmente en su contra.<br \/>\nCuando mi per\u00edodo llegaba, hab\u00eda siempre una parte de m\u00ed que se sent\u00eda<br \/>\ncomplacida. Significaba que estaba saludable y f\u00e9rtil y que todo estaba<br \/>\nfuncionando apropiadamente. Sangrar me produc\u00eda cierto orgullo que sent\u00ed<br \/>\nintensamente durante mi primer per\u00edodo, pero ante la ausencia de cualquier<br \/>\naprobaci\u00f3n externa, aquel sentimiento placentero desapareci\u00f3 gradualmente.<\/p>\n<p>Una amiga jud\u00eda me cont\u00f3 que cuando tuvo su primer per\u00edodo su madre la<br \/>\nabofete\u00f3. Con asombro ella reclam\u00f3: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 hiciste eso?&#8221; Su madre<br \/>\nrespondi\u00f3: &#8220;No lo s\u00e9, mi madre hizo lo mismo, es la tradici\u00f3n.&#8221; Recibir una<br \/>\nbofetada cuando una se vuelve mujer <\u00e9se es un punto interesante acerca de\nc\u00f3mo es vista la naturaleza femenina. Tal vez se trate de un intento por\neliminar el sentimiento de orgullo que llega con la primera sangre.\n\nAlgo m\u00e1s acab\u00f3 por quitarme el sentimiento de orgullo y creo que fue la\nausencia de ceremonia. Sent\u00eda internamente que algo verdaderamente asombroso\ny m\u00e1gico estaba ocurriendo, y sin embargo todos a mi alrededor lo trataban\ncomo algo trivial. Ten\u00eda una sensaci\u00f3n de logro, con tintes de excitaci\u00f3n,\ncuriosidad y pena. Tambi\u00e9n recuerdo una vaga conciencia de un futuro vasto y\ndesconocido. Intuitivamente sab\u00eda que era un acontecimiento muy importante\nen mi vida <y no obstante nadie dijo nada al respecto, excepto para darme\nalgunas toallas sanitarias. Creo que mi madre se sinti\u00f3 complacida <despu\u00e9s\nde todo, significaba que estaba sana y creciendo normalmente< pero yo\nnecesitaba m\u00e1s que eso. Necesitaba una ceremonia, una fiesta, alg\u00fan gozoso\nreconocimiento p\u00fablico de este gran evento en mi desarrollo. Pero nada\nsucedi\u00f3. Conforme pasaban los meses sent\u00eda cada vez m\u00e1s la verg\u00fcenza y cada\nvez menos la excitaci\u00f3n y el orgullo que hab\u00edan brillado moment\u00e1neamente con\nla primera sangre.\n\nEn casa, mis per\u00edodos eran algo que deb\u00eda mantenerse oculto de mi padre y\nmis hermanos. Si ten\u00eda que mencionarlo, hablaba en voz baja y\npreferiblemente con mi madre a solas. Poco despu\u00e9s de iniciados mis\nper\u00edodos, durante un viaje familiar, tuve que pedirle a mi padre que\ndetuviera el auto pues necesitaba ir a la farmacia. Por supuesto que quiso\nsaber qu\u00e9 necesitaba comprar. Recuerdo un sentimiento horrible cuando le\ndije que necesitaba comprar toallas sanitarias. Era una peculiar mezcla de\nverg\u00fcenza, orgullo y pena absoluta. \u00c9l se port\u00f3 muy bien al respecto, seg\u00fan\nrecuerdo, y nunca dijo nada que me hiciese sentir avergonzada. Pero de\nalguna manera esa verg\u00fcenza siempre estaba en el fondo de mis pensamientos,\ny afect\u00f3 toda mi relaci\u00f3n con el mundo externo.\n\nEn la escuela, la menstruaci\u00f3n era algo que no deb\u00eda ser mencionado sino en\nclase de biolog\u00eda. Toda la informaci\u00f3n que recib\u00ed acerca de la menstruaci\u00f3n\nera puramente f\u00edsica. Hab\u00eda per\u00edodo porque no hab\u00eda embarazo, y el flujo\nmenstrual era simplemente el revestimiento descartado que el \u00fatero produc\u00eda\npara un posible feto. Mis amigas y yo lo discut\u00edamos y, en ausencia de mayor\ninformaci\u00f3n, decidimos que el cuerpo femenino estaba pobremente evolucionado\n<toda esa sangre y ese esc\u00e1ndalo por a\u00f1os y a\u00f1os, cuando s\u00f3lo necesitabas\ntenerlo una o dos veces para tener ni\u00f1os.\n\nLa imagen que la sociedad me dio a trav\u00e9s de la publicidad era confusa. Los\nanuncios de tampones mostraban \u00e1giles chicas en bikinis corriendo\nalegremente hacia el mar y muchachas en ajustados jeans blancos saltando a\ncaballo. Esto no correspond\u00eda para nada con mi experiencia de letargos y\nc\u00f3licos, y sab\u00eda que ninguna mujer en su sano juicio confiar\u00eda tanto en un\ntamp\u00f3n como para salir a pasear en pantalones blancos. \u00a1Bah! Seguramente\nfueron hombres quienes escribieron esos anuncios.\n\nA\u00fan as\u00ed yo sent\u00eda que deb\u00eda ser como las muchachas de los anuncios de Tampax\ny que algo malo hab\u00eda en la manera en que mi cuerpo y mente se comportaban\n<que una muchacha normal no deber\u00eda sentir diferencia alguna durante su\nper\u00edodo, y que no hab\u00eda nada que a ella le gustara m\u00e1s que subirse a un\ncaballo y galopar hacia alguna aventura mientras ese bonito tamp\u00f3n le \npermit\u00eda olvidar que estaba menstruando. La vergonzosa realidad era que yo\nni siquiera pod\u00eda introducirme un tamp\u00f3n. No solamente no encajaba en el\nestereotipo, sino que adem\u00e1s estaba mal armada. Me sent\u00ed decididamente\ninadecuada hasta que finalmente lo logr\u00e9. Entonces comenz\u00f3 el proceso de\nimaginarme que yo no estaba menstruando en absoluto.\n\nConsideraba a mis per\u00edodos como una inconveniencia y eso era todo. Si eran\ndolorosos, tomaba un calmante - se llamaba \"Feminax\" y conten\u00eda una poderosa\nmezcla de ingredientes dise\u00f1ados para acabar con cada uno de los s\u00edntomas de\nla menstruaci\u00f3n, incluso cafe\u00edna para menguar la depresi\u00f3n y el letargo. En\n\u00e9poca de ex\u00e1menes escolares, consegu\u00eda medicamentos para retrasar mi per\u00edodo\nhasta d\u00edas m\u00e1s convenientes, cuando el furor de las hormonas pudiera asaltar\nel lado izquierdo de mi cerebro sin afectar mi futuro acad\u00e9mico. Nunca me\nmencionaron nada acerca de las ventajas de experimentar un estado de\nconciencia diferente una vez al mes, porque nadie sab\u00eda nada.\n\nA los 18 a\u00f1os comenc\u00e9 a tomar la p\u00edldora y al principio me complaci\u00f3 que mis\nper\u00edodos se aligeraran y se volvieran tan predecibles. Me tom\u00f3 varios a\u00f1os\ndarme cuenta realmente de que la raz\u00f3n para la ligereza de mis per\u00edodos era\nque se trataba de per\u00edodos falsos. Not\u00e9 que me volv\u00eda cada vez m\u00e1s sensible\ny enojada durante mis supuestas menstruaciones, as\u00ed que decid\u00ed suspender la\np\u00edldora. Despu\u00e9s de un par de meses me sent\u00ed \"yo misma\" otra vez y me di\ncuenta de que, a pesar de lo conveniente que resultaba la p\u00edldora, en\nrealidad me hab\u00eda sentido traicionada con esos per\u00edodos ligeros. Ah\u00ed fue\ncuando comenc\u00e9 a darme cuenta de que menstruar era una parte importante de\nmi vida, un ritmo del cual depend\u00eda para mi salud ps\u00edquica y f\u00edsica, y que\nignor\u00e9 o suprim\u00ed bajo mi propio riesgo.\n\nEn otras culturas, en vez de ser ignorada, la menstruaci\u00f3n ha sido\nconsiderada (y en algunos casos a\u00fan lo es) como un tiempo especial y sagrado\npara las mujeres. La abundancia de s\u00edmbolos relativos a la mujer encontrados\nen excavaciones en lugares antiguos de Europa y el Cercano Oriente sugiere\nde manera enf\u00e1tica que dichas culturas eran matrifocales y reverenciaban a\nla Diosa y a los procesos del cuerpo femenino. Las pr\u00e1cticas rituales\nestaban ligadas al sangrado mensual de las mujeres y la sangre menstrual era\naltamente valorada como poseedora de poderes m\u00e1gicos. La palabra ritual\nviene de \"rtu\", que significa menstruo en s\u00e1nscrito. En la \u00e9poca anterior al\nsacrificio de seres vivos, la sangre menstrual se ofrec\u00eda en ceremonias. La\nsangre menstrual era sagrada para los Celtas, los antiguos Egipcios, los\nMaor\u00ed, los primeros Tao\u00edstas, los Tantristas y los Gn\u00f3sticos.\n\nLos Nativos Americanos comprend\u00edan muy bien los diferentes sentimientos que\nlas mujeres experimentan cuando menstr\u00faan y para ellos estos sentimientos\nformaban parte de algo muy importante en los ciclos del cuerpo femenino. Las\nmujeres se retiraban a un recinto especial a pasar su sangrado. Se le\nconsideraba ser el tiempo en que una mujer se encontraban en el nivel m\u00e1s\nalto de su poder espiritual, durante lo cual la actividad m\u00e1s apropiada era\ndescansar y acumular sabidur\u00eda.\n\nLa tribu Yurok del norte de California pose\u00eda una cultura espiritual muy\ndesarrollada basada en el ritmo del ciclo menstrual para las pr\u00e1cticas\nrituales no s\u00f3lo de las mujeres sino tambi\u00e9n de los hombres. Las mujeres\nacostumbraban retirarse \"en masa\" durante la luna nueva por un per\u00edodo de\ndiez d\u00edas. Durante ese tiempo los hombres se concentraban en el \"desarrollo\ninterno\", en ceremonias y meditaci\u00f3n. Mientras los adultos estaban ocupados\nacumulando poder espiritual, los ni\u00f1os eran cuidados por los ancianos de la\ntribu. Todo el trabajo que los adultos ten\u00edan que hacer se concentraba en\nlos otros d\u00edas del mes.\n\nCuando los hombres blancos entraron en escena, \"el mundo se par\u00f3 de cabeza\".\nLas actitudes hacia la menstruaci\u00f3n cambiaron y las muchachas fueron\nadoctrinadas por sacerdotes en vez de las ancianas de la tribu. En vez de\nense\u00f1\u00e1rseles que una vez al mes sus cuerpos se volv\u00edan sacros, se les ense\u00f1\u00f3\nque se volv\u00edan inmundos. En vez de retirarse a un recinto a meditar, orar y \ncelebrar, se les ense\u00f1\u00f3 que estaban enfermas.\n\nEn 1986 conoc\u00ed a un maestro de las tradiciones Nativo Americanas. Me ense\u00f1\u00f3\nque una mujer menstruando tiene el potencial de ser m\u00e1s poderosa f\u00edsica y\nespiritualmente que cualquier hombre o mujer en cualquier otro momento.\nAquello volte\u00f3 de cabeza mis condicionadas representaciones de la realidad.\nYo siempre hab\u00eda experimentado mi menstruaci\u00f3n como un per\u00edodo de debilidad\ny dificultad. \u00bfDe qu\u00e9 podr\u00eda estar hablando aquel hombre?\n\nMe indic\u00f3 que cavara un hoyo en la tierra y que le hablara al hoyo de mis\npensamientos negativos sobre la femineidad y el sangrado. Dijo que la tierra\ntransformar\u00eda la energ\u00eda negativa que yo sosten\u00eda alrededor de mi naturaleza\nfemenina. Me sent\u00ed bastante tonta, pero de todos modos lo hice y me\nsorprendi\u00f3 descubrir cu\u00e1ntos malos sentimientos acerca del ser mujer\nacechaban dentro de mi mente feminista altamente educada. Este ejercicio fue\ndoloroso pero muy eficaz.\n\nComenc\u00e9 a ver mi sangre con reverencia m\u00e1s que con miedo, disgusto o\nindiferencia. Para ese entonces ya no usaba tampones, as\u00ed que comenc\u00e9 a\nmirar mi sangre apropiadamente cada mes, en lugar de verla en un\ndesagradable tamp\u00f3n. Vi que era clara y roja, y algunas veces m\u00e1s oscura y\ncon co\u00e1gulos. Si en verdad liberaba mi visi\u00f3n, entonces pod\u00eda ver que estaba\nllena de vida, llena de magia, llena de potencial. Comenc\u00e9 a sentir gozo al\npensar en mi sangre, en ser mujer, al pensar que despu\u00e9s de todo hab\u00eda algo\nextraordinariamente m\u00e1gico y misterioso en habitar un cuerpo femenino. El\nresentimiento que hab\u00eda sentido durante mi adolescencia por haber nacido\nmujer y la convicci\u00f3n de que los muchachos eran mejores, palidecieron y\nfueron reemplazados por una creciente sensaci\u00f3n de maravilla frente a las\ncomplejidades, posibilidades y profundidades ofrecidas por el ciclo mensual.\n\nComenc\u00e9 a tomarme tiempo para descansar, meditar y simplemente estar conmigo\ndurante los d\u00edas de mi per\u00edodo. Me di cuenta de que entonces era\nparticularmente capaz de reflexionar, y que dichas reflexiones eran de una\nnaturaleza sin tiempo. Sent\u00ed que me estaba conectando con alguna antigua y\nvasta fuente de sabidur\u00eda femenina, simplemente con sentarme quieta y\nescuchar mientras sangraba. Tomarme ese tiempo durante mis menstruaciones\ncre\u00f3 una relaci\u00f3n muy diferente con mi cuerpo. Mi salud mejor\u00f3 y poco a poco\nlos c\u00f3licos que hab\u00eda sufrido durante la mayor parte de mi vida se\nmitigaron, y mi per\u00edodo se volvi&#038;o un tiempo de placer m\u00e1s que de dolor.\n\nEstaba comenzando a quererme a m\u00ed misma verdaderamente. Por supuesto que uno\nno puede obligarse a hacer esto, del mismo modo que uno no \"hace\" que otra\npersona lo quiera a uno. Comenz\u00f3 a suceder de manera muy gradual, y mucha\ngente que se atraves\u00f3 en mi vida me ayud\u00f3 a ver con m\u00e1s claridad. Pero lo\nimportante al principio fue el conocimiento de que la menstruaci\u00f3n es una\nfuente de poder. Esta invaluable pieza de informaci\u00f3n, junto con el fuerte\ninstinto que ten\u00eda acerca del poder del \u00fatero, transformaron mi profunda y\nen su mayor parte inconciente falta de autorespeto.\n\nPensar en la menstruaci\u00f3n como una fuente de poder para las mujeres iba\ncompletamente en contra de mi condicionamiento, y sin embargo sab\u00eda en mi\ncoraz\u00f3n que era verdad. Me di cuenta de que hab\u00eda much\u00edsima energ\u00eda en la\ndicotom\u00eda entre lo que nos ense\u00f1a nuestra cultura y mi reacci\u00f3n instintiva\nde \"\u00a1Claro que s\u00ed!\" a esta sabidur\u00eda ancestral. Cuando se localizan los\npuntos donde la cultura se separa de una verdad natural, se habr\u00e1 encontrado\nuna llave, un pasaje hacia las enfermedades de dicha cultura. Comenc\u00e9 a\nentender que la hendidura entre la sabidur\u00eda y el poder de la menstruaci\u00f3n\nque yo estaba percibiendo y las actitudes de la sociedad moderna con\nrespecto al \u00fatero, se situaba en el coraz\u00f3n de la subyugaci\u00f3n y la negaci\u00f3n\nde la realidad y la experiencia femeninas.\n\nPara muchas mujeres, la ra\u00edz de su infelicidad yace en la dolorosa relaci\u00f3n\ncon los procesos de ser mujer. Las mujeres son entrenadas para esconder a\ncualquier costo el hecho de que menstr\u00faan. Las manchas de sangre en la ropa\nconstituyen una horrible verg\u00fcenza. Nadie dice nunca: \"No quiero ir a\ntrabajar o a la fiesta porque estoy menstruando\", a menos de que se sienta\nenferma por ello y en ese caso por lo general dir\u00e1 que tiene dolor de cabeza\no un problema digestivo.\n\nCuando el \u00fatero y la menstruaci\u00f3n son vistos \u00fanicamente como una inc\u00f3moda\nnecesidad biol\u00f3gica, la autoestima de las mujeres es correspondientemente\nbaja. Nosotros somos nuestros cuerpos, y no podemos realmente amarnos en lo\nprofundo de nuestros corazones si no amamos nuestros cuerpos sinceramente. Y\nno amas tu cuerpo si te sorprendes diciendo \"\u00a1Oh, no! \u00a1Me baj\u00f3 la regla!\"\n\nEn el siglo XIX, la menstruaci\u00f3n era vista por los m\u00e9dicos como un signo m\u00e1s\nde la inferioridad y debilidad de las mujeres. Sin embargo, por lo general\nhay al menos un chispazo de verdad en cualquier ideolog\u00eda, y los m\u00e9dicos de\nla era Victoriana no estaban completamente equivocados cuando se\u00f1alaban la\nimportancia de la menstruaci\u00f3n con respecto a la salud general de las\nmujeres, de la relaci\u00f3n entre \u00fatero y psique, o de la cordura de descansar\ndurante los per\u00edodos. Hemos tendido a rechazar todo esto porque nos recuerda\nel tiempo en que las vidas de las mujeres estaban m\u00e1s controladas por los\nhombres, y porque revive los viejos argumentos que mantuvieron a las mujeres\natadas a la casa y sin ingerencia en el mundo exterior. Tambi\u00e9n hemos\nrechazado con bastante raz\u00f3n la idea de que los procesos naturales de ser\nmujer constituyen una enfermedad. Pero decir que algo no es una enfermedad e\nignorarlo por completo no necesariamente son la misma cosa. Al ignorar la\nmenstruaci\u00f3n como reacci\u00f3n a las ideas de la era Victoriana, quiz\u00e1s hemos\nperdido contacto con un persistente hilo de conciencia de su valor en la\nvida de las mujeres.\n\nLos cambios que han tenido lugar en la vida de las mujeres durante los\n\u00faltimos treinta a\u00f1os podr\u00edan parecer una revoluci\u00f3n, pero en muchos casos\nhan sido m\u00e1s bien una asimilaci\u00f3n. Las mujeres que buscan poder en un mundo\nmasculino han tenido la tendencia de hacerlo convirti\u00e9ndose en\npseudo-hombres. Y quiz\u00e1s inadvertidamente el feminismo ha desempe\u00f1ado un\npapel en la supresi\u00f3n de la menstruaci\u00f3n. Uno de los miedos m\u00e1s grandes que\nhe encontrado en mujeres exitosas y ambiciosas cuando hablo de las ideas\nantiguas del poder de la menstruaci\u00f3n, es que esto afecte de alg\u00fan modo su\nmito de ser \"tan buenas como los hombres y a veces mejores\". Muchas mujeres\nno quieren profundizar en el tema de la menstruaci\u00f3n, asustadas de lo que\npudieran descubrir. Les parece mejor suprimir sus sentimientos con\ntranquilizantes, rociarse con desodorantes vaginales para disfrazar el olor\nde la sangre, anestesiar su dolor con qu\u00edmicos, y absorber su sangre con\ntampones de modo que no tengan que verla. Es m\u00e1s f\u00e1cil ser una mujer exitosa\nen un mundo de hombres si apenas reconoces que menstr\u00faas.\n\nLa tecnolog\u00eda de la supresi\u00f3n <tampones, desodorantes vaginales, calmantes\nsofisticados y drogas antidepresivas< ha actuado junto con el mito de la\nsupermujer para crear una actitud cultural predominante de que una mujer\nmenstruando no es diferente de la que no menstr\u00faa. El problema con todo esto\nes que simplemente no es verdad. Cualquier mujer remotamente en contacto con\nsu cuerpo sabe que cuando est\u00e1 menstruando, y por lo general d\u00edas antes, se\nsiente distinta. Y \u00e9ste es un hecho de la naturaleza que no puede ser\nnegado.\n\nUno de los aspectos de la menstruaci\u00f3n que ahora amo y aprecio es la\npredecible imposibilidad de predecirla. Una nunca sabe cu\u00e1ndo vendr\u00e1\nexactamente y algunas veces te toma completamente por sorpresa. Y no s\u00f3lo no\ntoma en cuenta los horarios sino que adem\u00e1s es un l\u00edo. Tratamos tanto de\nordenar y hacer sanitaria la vida moderna que corremos el riesgo de que no\nquede vida en nosotros. Las menstruaciones nos salvan de ese destino <son un\naspecto salvaje y primitivo, crudo e instintivo, sangriento y eterno de lo\nfemenino< y ninguna cantidad de \"civilizaci\u00f3n\" cambiar\u00e1 eso. Mi per\u00edodo es\nun acontecimiento mensual en mi vida que tengo en com\u00fan con todas las\nmujeres que han vivido. Las mujeres que viv\u00edan en cuevas hace 20,000 a\u00f1os,\nlas sacerdotisas en las pir\u00e1mides del antiguo Egipto, las videntes de los\ntemplos de Sumeria: todas ellas sangraban con la Luna. La primera mujer que\nprodujo el fuego pudo haber estado menstruando en esa ocasi\u00f3n. Eso es algo\nen qu\u00e9 pensar. Si la menstruaci\u00f3n es un tiempo altamente creativo para las\nmujeres en el aspecto ps\u00edquico y espiritual, qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntos regalos\nhabr\u00e1 recibido la humanidad de las mujeres durante sus per\u00edodos.\n\nEl valor que asignamos a la menstruaci\u00f3n tiene correlaci\u00f3n directa con el\nvalor que nos asignamos como mujeres. Y esto afecta a los hombres tambi\u00e9n.\nPensamos que los sexos est\u00e1n separados, y de alg\u00fan modo as\u00ed es. Pero por\notro lado todos somos parte de la misma gran sopa humana, y el modo en que\nlas mujeres se ven a s\u00ed mismas y son vistas afecta tambi\u00e9n a los hombres.\nTal pareciera en la superficie que los hombres han tenido la ventaja durante\nlos pasados varios miles de a\u00f1os, pero eso es verdad s\u00f3lo desde cierta\nperspectiva. Tanto hombres como mujeres han sacado provecho y han sufrido\npor los desequilibrios de la sociedad patriarcal. Tambi\u00e9n los hombres han\nsido separados de sus cuerpos y de sus sentimientos, y del placer y curaci\u00f3n\nque son posibles cuando se dan relaciones basadas en la cooperaci\u00f3n m\u00e1s que\nen la jerarqu\u00eda y la dominaci\u00f3n.\n\nImagina un mundo en el que hombres y mujeres trabajen juntos para\ndesarrollar el sentido de paz interna que se produce al sentarse quieto un\npar de d\u00edas al mes; un mundo en el que los hombres apoyen a las mujeres para\nque pasen algunos d\u00edas en calma y silencio; un mundo en el que la sangre\nmenstrual sea otra vez un fluido m\u00e1gico con el poder de nutrir la vida\nnueva; un mundo en el que la menstruaci\u00f3n sea entendida como el Sabbath de\nlas mujeres <un espacio natural dentro de un ciclo lunar para el retiro, la\nintroversi\u00f3n y el trabajo interno; un mundo del cual las mujeres emerjan\ncomo la misma luna nueva, renovadas y mudadas de la vieja piel.\n\nHace algunos a\u00f1os tuve la oportunidad de pasar largas temporadas sola en un\nlugar hermosos en las Sierras a orillas del Lago Tahoe, un lugar vasto y\nazul sagrado para los Indios. Comenc\u00e9 a retirarme por completo cuando ten\u00eda\nmi per\u00edodo, qued\u00e1ndome quiera y sola, sentada en la tierra bajo el sol, con\nlagartijas y grajos azules como compa\u00f1\u00eda, con el viento y la luna y el sol,\nlas ondas y los colores de la superficie del lago gui\u00e1ndome y\nentreteni\u00e9ndome. Viajaba dentro de mi psique y me encontraba repentinamente\nllorando por algo olvidado hace mucho, alg\u00fan suceso de mi ni\u00f1ez o\nadolescencia. Mi per\u00edodo se volvi\u00f3 un tiempo en el que era particularmente\ncapaz de abrirme al material psicol\u00f3gico y a soltar emociones. Not\u00e9 que\ndespu\u00e9s de los primeros d\u00edas de sangrado me quedaba muy quieta y callada\ndurante aproximadamente un d\u00eda, y aparentemente no suced\u00eda nada - un espacio\nvac\u00edo despu\u00e9s del llanto y los recuerdos. Luego, conforme mi per\u00edodo\nterminaba, hab\u00eda varias horas de claridad en las que era particularmente\ncreativa y abierta a informaci\u00f3n acerca del futuro <por lo general del mes\nsiguiente, pero a veces m\u00e1s adelante a\u00fan.\n\nEste patr\u00f3n contin\u00faa, aunque usualmente es menos intenso hoy en d\u00eda. Gran\nparte de los embrollos psicol\u00f3gicos que guardaba profundamente han sido\nsoltados <probablemente tanto como mi psique quiere hacerse cargo en esta\netapa de mi vida. Ahora me siento m\u00e1s actualizada conmigo misma, as\u00ed que hay\nmenos cosas que soltar, por lo general son simplemente cosas a las que me he\naferrado durante el \u00faltimo mes. Todav\u00eda lucho con el tiempo vac\u00edo y a menudo\ncomienzo a hacer cosas, imaginando que no est\u00e1 sucediendo nada internamente,\nsintiendo que ser\u00eda mejor regresar a mis actividades en el mundo externo.\nCon frecuencia esto tiene repercusiones y encuentro que logro muy poco y\ngasto mucha energ\u00eda. Es dif\u00edcil sentarse quieta cuando no surge nada en qu\u00e9\ntrabajar, me es dif\u00edcil honrar ese vac\u00edo aunque s\u00e9 que precede a la\ncreatividad, la inspiraci\u00f3n y la percepci\u00f3n interna. Todo es parte del\nproceso, pero se trata de una parte sin dramatismo y a\u00fan tengo la tendencia\nde tratarlo sin miramientos.\n\nNo suelo practicar la meditaci\u00f3n todos los d\u00edas. Prefiero ajustar mi tiempo\nde contemplaci\u00f3n a mis propios impulsos. Cuando tengo mi per\u00edodo, a menudo\nentro en un espacio callado, solitario y meditativo durante tres o cuatro\nd\u00edas, y luego mucho menos frecuentemente el resto del mes. Siento esto como\nun ritmo muy natural para m\u00ed, y es por eso que considero el tiempo de\nsangrado como el Sabbath de las mujeres.\n\nSANGRAR EN LA TIERRA\n\nTradicionalmente, las mujeres Nativo Americanas acud\u00edan al recinto de la\nluna mientras menstruaban y sangraban sobre musgo, sentadas en la tierra.\nConsideran que la relaci\u00f3n entre las mujeres y la tierra es de suma\nimportancia, y dicha relaci\u00f3n es nutrida mediante sangrar en la tierra.\nCuando las mujeres hacen esto tienen una conexi\u00f3n celular directa con la\ntierra, lo cual las ayuda a centrarse y a \"hacer tierra\".\n\nLa primera vez que escuch\u00e9 la idea de sangrar en la tierra de una amiga m\u00eda,\npens\u00e9 que sonaba un poco tonto, un poco pretencioso. Pero comenc\u00e9 a hacerlo\ntentativamente, y empec\u00e9 a sentir un vestigio de conexi\u00f3n con algo muy\nantiguo. Uno de los problemas que tuve fue averiguar c\u00f3mo hacerlo. Las\nmujeres nativo Americanas sol\u00edan sentarse sobre musgo en la casa de la luna.\n\u00bfD\u00f3nde se supon\u00eda que deb\u00eda sentarme a sangrar? A\u00fan si encontraba un buen\npedazo de tierra donde sentarme, no quer\u00eda quedarme ah\u00ed todo el tiempo.\nEntonces comenc\u00e9 a usar almohadillas de tela para absorber mi sangre, las\nque remojaba en agua antes de lavarlas. Me di cuenta de que pod\u00eda verter el\nagua de remojo en la tierra, as\u00ed que eso es lo que hago ahora. El agua es de\nun hermoso color rojo, y la vierto en la tierra alrededor de las plantas.\nEste acto me llena con un sentimiento de conexi\u00f3n, de propiedad, de estar en\npaz con algo que a menudo es hecho a un lado en la vida moderna. Actos\nsimples de valor, sabidur\u00eda simple.\n\nEs como cortar le\u00f1a, arrullar a un beb\u00e9, hornear pan o beber de un riachuelo\nsilvestre. Es uno de esos actos de ser un ser humano que est\u00e1 fuera del\ntiempo, que tiene un valor eterno, parte de estos continuos giros de vida y\nmuerte. Las c\u00e9lulas que mueren en mi cuerpo y que son transportadas en la\nsangre menstrual, son alimento para la tierra. Lo que muere da a luz. Lo que\n\nmuere alimenta a quienes viven y habr\u00e1n de vivir.\n\nSi ignoro mi sangre me distancio de este conocimiento. Temo a mi sangre y me\ndesagrada <pues si desconozco que tambi\u00e9n es alimento, que tambi\u00e9n es un\nregalo que yo porto, entonces la veo como mera p\u00e9rdida. Un desperdicio de\nsangre, un desperdicio de tiempo, un beb\u00e9 que no fue concebido. Ya sea que\ndesee un embarazo o no, mi sangre es siempre un regalo. Y es un regalo en el\nsentido literal, as\u00ed como un regalo ps\u00edquico para m\u00ed misma. Es un regalo de\nmi cuerpo a la tierra: la madre que me ha alimentado y nutrido cada d\u00eda de\nmi vida.\n\n\u00a9\u00a0 Lara Owen\n\nBibliograf\u00eda:\n\n\"Daughters of Copper Woman\", Anne Cameron, Press Gang 1981\n\"Blood Magic\", Buckley &#038; Gottlieb eds., University of California 1988\n\"The Once &#038; Future Goddess\", Elinor Gadon, Harper &#038; Row 1989\n\"The Woman's Encyclopedia of Myths &#038; Secrets\", Barbara Walker, Harper &#038; Row,\n1983\n\n* * * * * * * * * * \nCOMENTARIOS SOBRE EL ART\u00cdCULO\n\"EL SABBATH DE LAS MUJERES\" DE LARA OWEN\n\nEl punto de vista de un hombre. \nCraig Chalquist\nTraducci\u00f3n de Cheryl Harleston \n\nSiendo un hombre que ha intentado aprender tanto del pensamiento feminista\ncomo de la sabidur\u00eda personal de amigas feministas, a menudo me he sentido\ndisuadido por los innumerables clich\u00e9s. Los opresores chauvinistas. Las\njerarqu\u00edas de poder. El psique masculino guerrero. La era dorada pre-moderna\nde sacerdotisas y diosas. El hombre que \" s\u00f3lo quiere una cosa\". El marido\nque \"ayuda\" en la casa, que mantiene el control de la cuenta de cheques, que\nquiere a su mujer fuera de la escuela y dedicada s\u00f3lo al hogar. En pocas\npalabras, el que no es hombre sino un ni\u00f1o que finge ser hombre <y sobre\ncuya cabeza vac\u00eda las mujeres enojadas han amontonado la suma de toda la\nrabia, traici\u00f3n y desilusi\u00f3n reprimidas, sentidas por todas las de su g\u00e9nero\ndesde los tiempos de Eva.\n\nEl hecho que la gran mayor\u00eda de los hombres que veo en terapia de grupos de\nhombres y de parejas en efecto SON tales ni\u00f1os y por lo tanto blancos\nleg\u00edtimos de tal rabia, no altera la verdadera naturaleza atr\u00e1s de inculpar\na otro ser humano por la propia p\u00e9rdida de poder y sensaci\u00f3n de obstrucci\u00f3n:\nel quejarse. Demasiada literatura feminista reciente <o la que pretende\nserlo< resuena con tales pla\u00f1idos, la perpetua lamentaci\u00f3n de la v\u00edctima\ncr\u00f3nica, y ya estoy harto de o\u00edrla.\n\nDe ah\u00ed la importancia de los escritos que ennoblecen a la mujer en lugar de\ndegradarla y convertirla en m\u00e1rtir impotente en un mundo dominado por los\nhombres. El don del punto de vista de Lara Owen es que embellece y simboliza\nprecisamente el ciclo femenino que m\u00e1s com\u00fanmente es visto por los hombres\ninmaduros y las mujeres influenciadas por ellos como un horror demasiado\naterrador para ser siquiera discutido: la menstruaci\u00f3n.\n\nEn muchas culturas y \u00e9pocas, el psique primario respond\u00eda a la sangre como\nuna maravillosa met\u00e1fora de potencia, vitalidad, fuerza vital, \u00e9lan vital,\ngracia l\u00edquida, fuego fluyente, esp\u00edritu fluido. Los rituales de sangre\npermit\u00edan una comuni\u00f3n tangible con las fuerzas m\u00e1s profundas de la vida,\nuna incorporaci\u00f3n personal o tribal del alimento espiritual. Pero cuando\nnosotros los occidentales separamos el psique-esp\u00edritu del cuerpo, una\ntendencia que ya era evidente en el tiempo de Plat\u00f3n y que fue ampliada por\nel famoso pensamiento patriarcal, empeor\u00f3 por las formas autoritarias del\nCristianismo y fue confirmada por Descartes, Hobbes y el resultante\nmaterialismo cient\u00edfico, para el cual nada era real si no pod\u00eda ser medido,\ny perdimos nuestra capacidad del tipo de reverencia del cuerpo que nos\n\"aterriza\" y que est\u00e1 ligada con la capacidad de pensar por medio de la\nintuici\u00f3n y el mito.\n\nLara Owen contribuye a la creciente tendencia de hoy en d\u00eda a volver a hacer\ntierra y a los mitos, transformando un proceso corporal considerado tab\u00fa en\nuna realidad r\u00edtmica potencialmente autoafirmante. El sangrado es despojado\nde las connotaciones desagradables <muchas de las cuales se derivan de una\ncombinaci\u00f3n de los remanentes de las actitudes en contra de las mujeres, el\nodio pascaliano hacia el cuerpo y determinadas asociaciones de la sangre\ncomo algo que debe ser derramado< y es ritualizado y espiritualizado. Es una\nmanera de reconectarse con la tierra y pasar tiempo con uno mismo. Tambi\u00e9n\nle recuerda a uno, a un nivel tan profundo que es celular, del propio y\npermanente formar parte de la eterna comunidad de las mujeres Sy de la\nparticipaci\u00f3n en el arquetipo de la Mujer como Ser, el centro generativo\ntranspersonal de la relaci\u00f3n ps\u00edquica-som\u00e1tica conocida actualmente como la\nidentidad personal aut\u00e9ntica.\n\nEn esta comuni\u00f3n, quiz\u00e1s un antiguo paralelismo femenino con \"Bebedla toda,\npues \u00e9sta es mi sangre\", los hombres <cuya admiraci\u00f3n hacia los poderes\nm\u00edsticos de la femineidad y la maternidad se convierte con tanta facilidad\nen una compensaci\u00f3n temerosa y exagerada a trav\u00e9s de contra-creaciones como\nla mano de obra, las armas y la jerarqu\u00eda< podr\u00edan aprender a mantenerse\ncerca como compa\u00f1eros respetuosos y sensibles. Pero el misterio interior del\nciclo sagrado del nacimiento y la sangre pertenece \u00fanicamente a cada una de\nlas mujeres.\n\n\u00a9 1997 por Craig Chalquist\u00a0 \n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original) Enviado: 02\/12\/2005 15:08 EL SABBATH DE LAS MUJERES: RECLAMANDO EL PODER DE LA MENSTRUACION por Lara Owen, M.P.W. Parte de este material est\u00e1 incluido en el libro de Lara Owen &#8216;Her Blood Is Gold: Celebrating the Power of Menstruation&#8217; (SU SANGRE ES ORO: CELEBRANDO EL PODER DE LA MENSTRUACION), Harper San Francisco, 1993.<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[121],"tags":[],"class_list":["post-2758","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-espiritualidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2758","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2758"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2758\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2758"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2758"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2758"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}