{"id":2757,"date":"2008-12-17T19:27:02","date_gmt":"2008-12-17T19:27:02","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=2757"},"modified":"2008-12-17T19:27:02","modified_gmt":"2008-12-17T19:27:02","slug":"la-luna-como-el-gran-contra-peso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=2757","title":{"rendered":"LA LUNA COMO EL GRAN CONTRA PESO"},"content":{"rendered":"<p><strong>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original)\tEnviado: 26\/08\/2006 8:41<\/strong><\/p>\n<p>LA LUNA<\/p>\n<p>LA LUNA COMO EL GRAN CONTRA PESO<\/p>\n<p>La Luna es el reto\u00f1o de la Tierra. En la ciencia y en el mito se ha conocido y expresado esta idea en una u otra forma desde los primeros albores de la Historia. La teor\u00eda del siglo XIX, que la Luna era un fragmento arrancado a la Tierra a\u00fan no formada durante un cataclismo c\u00f3smico, hac\u00eda eco otra vez en lenguaje nuevo a la leyenda griega de que Selene naci\u00f3 de Theia.<\/p>\n<p>S\u00f3lo que la leyenda griega es m\u00e1s sugestiva en muchos aspectos Porque va m\u00e1s all\u00e1, agregando que Selene, la Luna, era hija de Theia, la Tierra y de Hyperi\u00f3n, el Sol; que era amado por Pan, el mundo de la Naturaleza, pero estaba enamorada de Endimion, la Humanidad, a quien Zeus adormeci\u00f3 interminablemente. Hay, aqu\u00ed, sugerencias de muchos papeles, que hacen a nuestras explicaciones puramente geol\u00f3gicas curiosamente sencillas y nada convincentes.<\/p>\n<p>Sin embargo, debe primero aclararse el cuadro general. Un n\u00facleo vitalizante a cuyo alrededor gira un cierto n\u00famero de sat\u00e9lites, cada uno de los cuales desempe\u00f1a una funci\u00f3n para el todo, parece ser el esquema fundamental de nuestro Universo. As\u00ed est\u00e1 el Sol con sus planetas, los planetas con sus lunas, los n\u00facleos at\u00f3micos con sus electrones. Vemos una analog\u00eda ulterior en la vida humana en donde el padre sostiene en la misma forma a los \u0093sat\u00e9lites\u0094 de su familia; el patrono a sus trabajadores, y el profesor a sus alumnos. Quiz\u00e1 podamos ir m\u00e1s all\u00e1, y sugerir que en el mismo cuerpo humano los varios \u00f3rganos y sus funciones giran an\u00e1logamente alrededor del coraz\u00f3n, del que depende la unidad y cohesi\u00f3n del todo.<\/p>\n<p>De modo que en cada escala el desarrollo se mide, en mide, en un, sentido, por la responsabilidad. El trabajo de un hombre puede sostener a dos que de \u00e9l dependan; el de otro hombre a doscientos; el n\u00facleo de un \u00e1tomo de carbono lleva seis electrones, el de cobre, 29. Marte sostiene dos lunas, J\u00fapiter a 9. Tales sat\u00e9lites pueden imaginarse de muchos modos \u0097 como prole, como disc\u00edpulos, como dependientes, o a\u00fan como \u0091funciones\u0094 de su \u0093sol\u0094. Estudiando el Sistema Solar y sus planetas, aparece claro que cada uno de estos s\u00edmiles contiene un cierto elemento de verdad. En cualquier caso, este arreglo c\u00f3smico parece implicar alg\u00fan modo una \u0091responsabilidad\u0092 del Sol para sus sat\u00e9lites, un \u0091servicio\u0092 que ellos deben rendir en cambio, y, tambi\u00e9n, un paso de energ\u00eda o conocimiento del Sol a sus sat\u00e9lites y una aspiraci\u00f3n rec\u00edproca de os \u00faltimos por adquirir una energ\u00eda semejante a la de \u00e9l y finalmente para emular su luminosidad.<br \/>\nAhora bien, en relaci\u00f3n con su sat\u00e9lite, la Tierra tiene una responsabilidad que parece \u00fanica en el Sistema Solar. S\u00f3lo tiene una Luna, el tama\u00f1o de \u00e9sta comparada con su madre es tal, que ni a\u00fan el mismo Sol parece desempe\u00f1ar una tarea semejante. La masa total de todos planetas del Sistema Solar es s\u00f3lo un ochociento avo de la propia masa del Sol. Pero la masa de la Luna es nada menos que un ochenta avo de la de la Tierra. Parece que la Tierra soporta diez veces m\u00e1s, comparando los tama\u00f1os, que el Sol.<br \/>\nEs cierto que sostiene este peso a una distancia relativa mucho m\u00e1s ana. Y la importancia de la distancia ser\u00e1 clara si uno trata de sostener un peso de un kilogramo al extremo de un brazo, extendido a un lado, al extremo de una cuerda de dos metros. La Tierra, de hecho, es como un hombre que lleva un peso de un kilogramo en el extremo diez metros. En las condiciones m\u00e1s favorables, la tarea colmar\u00eda al m\u00e1ximo el l\u00edmite de resistencia humana.<br \/>\nNo s\u00f3lo por la masa de su sat\u00e9lite est\u00e1 la Tierra especialmente agobiada sino, tambi\u00e9n, por la distancia a que debe sostenerla. Porque la Luna se desplaza a no menos de 30 veces el di\u00e1metro da la Tierra. S\u00f3lo Saturno sostiene una Luna grande a distancia semejante, y \u00e9sta, comparativamente, es una pluma.<\/p>\n<p>El efecto de esta carga para la Tierra es semejante al del nivelador de pesos de un reloj de p\u00e9ndulo, al del lastre para el nav\u00edo, o al de las esferas de acero que se desplazan actuando como directrices de un motor. Donde quiera que la energ\u00eda motriz se aplica a un mecanismo, alguna clase de peso es necesaria para suavizar y acentuar la fuerza animadora, y para impedir que el todo se lance en el espacio. Ya hemos visto c\u00f3mo en el cuerpo humano, construido con un n\u00famero reducido de elementos, es necesario el peso denso del yodo, abajo, para balancear el principio activante del hidr\u00f3geno, arriba. En nuestro ejemplo tomado de la vida humana, la responsabilidad de un ni\u00f1o act\u00faa como pe so o mando sobre los deseos motivadores de sus padres, poniendo freno a sus impulsos centr\u00edfugos, y conduci\u00e9ndolos m\u00e1s all\u00e1 de momentos de inercia y laxitud. Exactamente en la misma forma, la Luna act\u00faa como mando para la Tierra, igualando y administrando la energ\u00eda solar.<br \/>\nEste efecto es mejor conocido en la influencia de la Luna sobre las mareas. Sin este equilibrador de pesos, los l\u00edquidos tender\u00edan a ser arrojados fuera de la superficie terrestre por la atracci\u00f3n y el calor del Sol, al girar la Tierra. La Luna neutraliza este efecto, estirando las grandes masas l\u00edquidas de los oc\u00e9anos, cuando pasa mucho m\u00e1s lentamente sobre ellas. Su efecto real como lo ha asentado el Abate Moreux, es reducir en grado m\u00ednimo el peso de los objetos colocados inmediatamente de bajo de ella. Aligerado por un diez mil\u00e9simo de su masa, el oc\u00e9ano se eleva un metro bajo la acci\u00f3n directa de la Luna. Todos los m\u00faltiples fen\u00f3menos de las mareas resultan de esta acci\u00f3n.<br \/>\nLo que, sin embargo, ha pasado desapercibido en los tiempos modernos, es que no s\u00f3lo los oc\u00e9anos, sino que todos los l\u00edquidos est\u00e1n sujetos a esta acci\u00f3n. El efecto de marea de la Luna act\u00faa igualmente sobre los l\u00edquidos incorporados a la materia org\u00e1nica, como sobre los que est\u00e1n libres. Y de hecho, el efecto es evidentemente mucho m\u00e1s fuerte, puesto que los min\u00fasculos capilares por los que se mueven los l\u00edquidos org\u00e1nicos, los dividen en masas tan peque\u00f1as, que obedecen m\u00e1s bien a leyes moleculares que mec\u00e1nicas, y son por tanto infinitamente m\u00e1s sensibles que las grandes cantidades de agua con las que estamos m\u00e1s familiarizados.<br \/>\nEn esta escala molecular, el efecto de atracci\u00f3n o alzamiento de la Luna es muy evidente y, sin duda, provee de base a muchas tradiciones populares, tales como la creencia de que el desarrollo de las plantas se efect\u00faa en la noche y especialmente en las noches de luna. En forma particular la Luna parece ejercer esta influencia en los fluidos sexuales. El cient\u00edfico sueco Svant Arrhenius ha mostrado estad\u00edsticamente que la ovulaci\u00f3n humana sigue el per\u00edodo de 27.3 d\u00edas en que la Luna completa su circuito sideral en el firmamento (m\u00e1s bien que en el per\u00edodo ligeramente m\u00e1s largo de sus fases). En a\u00f1os recientes, observaciones cuidadosas han establecido ritmos sexuales semejantes en cangrejos, gusanos, Ostras, concha y erizos de mar, con variaciones cOrrespondien tes en su melosidad. El contenido de agua de los melones, calabazas y algas marinas sigue el mismo Estudiando los bi\u00f3logos marinos los lugares de pesca de East Anglia y Milford Haven, han mostrado que las pescas m\u00e1ximas coinciden con la atracci\u00f3n de la Luna, en tanto que los organismos del plankton y las algas flotantes de la costa californiana, var\u00edan en la misma forma.\u0092<br \/>\nDebe hacerse notar que todos estos ejemplos se han obtenido de organismos cuyo contenido de agua es excepcionalmente alto. Pero, puesto que toda la Naturaleza es h\u00fameda en esencia, la influencia que ejerce la Luna sobre ella var\u00eda s\u00f3lo en grado. Dondequiera que haya l\u00edquido hay movimiento lunar. Selene es, en verdad, amada por Pan, cuyos movimientos dependen todos de su atracci\u00f3n. El mundo de la Naturaleza engendrado por el Sol, hecho de la Tierra y revestido de forma por los planetas, es dotado de movimiento por la Luna.<\/p>\n<p>De este modo la Luna toma su lugar natural entre los cuerpos ce lestes en su jerarqu\u00eda de influencia sobre las materias de la Tierra. Hemos visto ya como del Sol puede decirse que controla o influencia la materia en estado electr\u00f3nico o radiante, c\u00f3mo los planetas controlan \u00f3 influencian la materia en estado molecular o gaseoso, y c\u00f3mo la Tierra \u0097mediante la fuerza conocida por gravedad\u0097 controla e influye en fa materia en estado mineral o s\u00f3lido. La influencia de la Luna \u0097mitad planeta menor, mitad sat\u00e9lite terrestre\u0097 tiene as\u00ed efecto, natural mente, sobre las materias en estado intermedio entre el molecular y el mineral, entre el s\u00f3lido y el gaseoso; es decir, sobre la materia en estado l\u00edquido.<br \/>\nY desde que el organismo humano es agua en el 72%, en ese grado sus movimientos y tensiones no le son propios, sino resultado desapercibido de la atracci\u00f3n de la gran niveladora de pesos de la Tierra. En otras palabras, podemos decir que la Luna, balanceando la atracci\u00f3n de la Tierra y el Sol, mantiene en suspensi\u00f3n a todos los l\u00edquidos org\u00e1nicos Sin su apoyo, todos los organismos h\u00famedos se aplastar\u00edan, deprimidos por la gravedad solar y terrestre. Si un hombre se yergue derecho con su columna de sangre y linfa erecta sobre el suelo, es la Luna la que permite que esto sea posible. Si levanta un brazo, es la Luna la que le permite vencer la fuerza de gravedad; del modo como la pesa de un reloj permite que se levante el contrapeso.<\/p>\n<p>Hay una curiosa deducci\u00f3n del poder de Luna sobre el movimiento. Hemos dicho ya que el Sol controla la fuerza de vida, la energ\u00eda vital del hombre y que los planetas controlan sus diferentes funciones y la forma individual que emerge de sus grados variables de desarrollo. Podemos decir que su vida pertenece al Sol, su tipo o esencia a los planetas. De este modo, cuando el movimiento del hombre surge ya del est\u00edmulo de su principio de vida ya de las necesidades de su naturaleza esencial, no es todo un efecto lunar sino resultado, como si dij\u00e9ramos, de una combinaci\u00f3n lunar-solar o lunar-planetaria de influencias. Lo que totalmente est\u00e1 bajo la acci\u00f3n de la Luna es el movimiento que no satisface su est\u00edmulo de vida ni su esencia, esto es el movimiento sin objeto alguno, el movimiento completamente sin finalidad.<\/p>\n<p>Solamente un hombre que ya ha empezado a estudiarse se dar\u00e1 cuenta de qu\u00e9 parte inmensa juegan estos movimientos sin finalidad en la vida humana. No s\u00f3lo todas las clases de movimientos nerviosos, agitaci\u00f3n, gestos mec\u00e1nicos de manos y brazos, cambios en la posici\u00f3n del cuerpo, golpes en la cara o las mejillas, los golpes repetidos de pies y tamborilear de los dedos pertenecen a esta categor\u00eda, sino tambi\u00e9n el juego mec\u00e1nico de los m\u00fasculos faciales que, en mucha gente, produce incesantemente risa, fruncimiento del ce\u00f1o, muecas de toda especie, sin que tengan nada de la emoci\u00f3n correspondiente. Puede decirse literal mente de la mayor\u00eda de los que no entran en el trabajo f\u00edsico intencionado que utiliza la energ\u00eda motora en forma correcta y moral, que nunca est\u00e1n quietos.<br \/>\nEsto puede ser dif\u00edcil de creer. Empero, apenas se requiere m\u00e1s que el sencillo experimento de intentar permanecer completamente inm\u00f3vil en alguna posici\u00f3n, a\u00fan la m\u00e1s c\u00f3moda, por cinco minutos, para probar que es un hecho literal. Casi toda la vida de vigilia y sue\u00f1o de muchos vecinos est\u00e1 ocupada por movimientos involuntarios, no reconocidos, y completamente sin objeto. Estos son los que se entiende est\u00e1n bajo el poder de la Luna. Porque el hombre o la mujer cuyo mecanismo f\u00edsico ha estado en movimiento involuntario durante, digamos, doce horas estar\u00e1n tan exhaustos que no les quedar\u00e1n energ\u00edas para aquellas cosas que desde el punto de vista de su naturaleza real les gustar\u00eda tanto como tanto deber\u00edan hacer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original) Enviado: 26\/08\/2006 8:41 LA LUNA LA LUNA COMO EL GRAN CONTRA PESO La Luna es el reto\u00f1o de la Tierra. En la ciencia y en el mito se ha conocido y expresado esta idea en una u otra forma desde los primeros albores de la Historia. 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