{"id":2753,"date":"2008-12-17T19:11:01","date_gmt":"2008-12-17T19:11:01","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=2753"},"modified":"2008-12-17T19:11:01","modified_gmt":"2008-12-17T19:11:01","slug":"la-doncella-sin-manos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=2753","title":{"rendered":"La doncella sin manos"},"content":{"rendered":"<p><strong>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original)\tEnviado: 02\/06\/2005 23:43<\/strong><\/p>\n<p>A un molinero le iban mal las cosas, y cada d\u00eda era m\u00e1s pobre; al fin, ya no le quedaban sino el molino y un gran manzano que hab\u00eda detr\u00e1s. Un d\u00eda se march\u00f3 al bosque a buscar le\u00f1a, y he aqu\u00ed que le sali\u00f3 al encuentro un hombre ya viejo, a quien jam\u00e1s hab\u00eda visto, y le dijo:<\/p>\n<p>-\u00bfPor qu\u00e9 fatigarse partiendo le\u00f1a? Yo te har\u00e9 rico s\u00f3lo con que me prometas lo que est\u00e1 detr\u00e1s del molino.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 otra cosa puede ser sino el manzano?\u00bb, pens\u00f3 el molinero, y acept\u00f3 la condici\u00f3n del desconocido. \u00c9ste le respondi\u00f3 con una risa burlona:<\/p>\n<p>-Dentro de tres a\u00f1os volver\u00e9 a buscar lo que es m\u00edo -y se march\u00f3.<\/p>\n<p>Al llegar el molinero a su casa, sali\u00f3 a recibirlo su mujer.<\/p>\n<p>-Dime, \u00bfc\u00f3mo es que tan de pronto nos hemos vuelto ricos? En un abrir y cerrar de ojos se han llenado todas las arcas y cajones, no s\u00e9 c\u00f3mo y sin que haya entrado nadie.<\/p>\n<p>Respondi\u00f3 el molinero:<\/p>\n<p>-He encontrado a un desconocido en el bosque y me ha prometido grandes tesoros. En cambio, yo le he prometido lo que hay detr\u00e1s del molino. \u00a1El manzano bien vale todo eso!<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 has hecho, marido? -exclam\u00f3 la mujer horrorizada-. Era el diablo, y no se refer\u00eda al manzano, sino a nuestra hija, que estaba detr\u00e1s del molino barriendo la era.<\/p>\n<p>La hija del molinero era una muchacha muy linda y piadosa; durante aquellos tres a\u00f1os sigui\u00f3 viviendo en el temor de Dios y libre de pecado. Transcurrido que hubo el plazo y llegado el d\u00eda en que el maligno deb\u00eda llev\u00e1rsela, se lav\u00f3 con todo cuidado y traz\u00f3 con tiza un c\u00edrculo a su alrededor. Se present\u00f3 el diablo de madrugada, pero no pudo acerc\u00e1rsele y dijo muy col\u00e9rico al molinero:<\/p>\n<p>-Quita toda el agua, para que no pueda lavarse, pues de otro modo no tengo poder sobre ella.<\/p>\n<p>El molinero, asustado, hizo lo que se le mandaba. A la ma\u00f1ana siguiente volvi\u00f3 el diablo, pero la muchacha hab\u00eda estado llorando con las manos en los ojos, por lo que estaban limp\u00edsimas. As\u00ed tampoco pudo acerc\u00e1rsele el demonio, que dijo furioso al molinero:<\/p>\n<p>-C\u00f3rtale las manos, pues de otro modo no puedo llev\u00e1rmela.<\/p>\n<p>-\u00a1C\u00f3mo puedo cortar las manos a mi propia hija! -contest\u00f3 el hombre horrorizado. Pero el otro le dijo con tono amenazador:<\/p>\n<p>-Si no lo haces, eres m\u00edo, y me llevar\u00e9 a ti.<\/p>\n<p>El padre, espantado, prometi\u00f3 obedecer y dijo a su hija:<\/p>\n<p>-Hija m\u00eda, si no te corto las dos manos me llevar\u00e1 el demonio, as\u00ed se lo he prometido en mi desesperaci\u00f3n. Ay\u00fadame en mi desgracia y perd\u00f3name el mal que te hago.<\/p>\n<p>-Padre m\u00edo -respondi\u00f3 ella-, haz conmigo lo que te plazca; soy tu hija.<\/p>\n<p>Y, tendiendo las manos, se las dej\u00f3 cortar. Vino el diablo por tercera vez, pero la doncella hab\u00eda estado llorando tantas horas con los mu\u00f1ones apretados contra los ojos, que los ten\u00eda limp\u00edsimos. Entonces el diablo tuvo que renunciar; hab\u00eda perdido todos sus derechos sobre ella.<\/p>\n<p>Dijo el molinero a la muchacha:<\/p>\n<p>-Por tu causa he recibido grandes beneficios; mientras viva, todos mis cuidados ser\u00e1n para ti.<\/p>\n<p>Pero ella le respondi\u00f3:<\/p>\n<p>-No puedo seguir aqu\u00ed; voy a marcharme. Personas compasivas habr\u00e1 que me den lo que necesite.<\/p>\n<p>Se hizo atar a la espalda los brazos amputados, y, al salir el sol, se puso en camino. Anduvo todo el d\u00eda hasta que cerr\u00f3 la noche. Lleg\u00f3 entonces frente al jard\u00edn del Rey, y, a la luz de la luna, vio que sus \u00e1rboles estaban llenos de hermos\u00edsimos frutos; pero no pod\u00eda alcanzarlos, pues el jard\u00edn estaba rodeado de agua. Como no hab\u00eda cesado de caminar en todo el d\u00eda, sin comer ni un solo bocado, sufr\u00eda mucho de hambre y pens\u00f3: \u00ab\u00a1Ojal\u00e1 pudiera entrar a comer algunos de esos frutos! Si no, me morir\u00e9 de hambre\u00bb. Se arrodill\u00f3 e invoc\u00f3 a Dios, y he aqu\u00ed que de pronto apareci\u00f3 un \u00e1ngel. \u00c9ste cerr\u00f3 una esclusa, de manera que el foso qued\u00f3 seco, y ella pudo cruzarlo a pie enjuto. Entr\u00f3 entonces la muchacha en el jard\u00edn, y el \u00e1ngel con ella. Vio un peral cargado de hermosas peras, todas las cuales estaban contadas. Se acerc\u00f3 y comi\u00f3 una, cogi\u00e9ndola del \u00e1rbol directamente con la boca, para acallar el hambre, pero no m\u00e1s. El jardinero la estuvo observando; pero como el \u00e1ngel segu\u00eda a su lado, no se atrevi\u00f3 a intervenir, pensando que la muchacha era un esp\u00edritu; y as\u00ed se qued\u00f3 callado, sin llamar ni dirigirle la palabra. Comido que hubo la pera, la muchacha, sintiendo el hambre satisfecha, fue a ocultarse entre la maleza.<\/p>\n<p>El Rey, a quien pertenec\u00eda el jard\u00edn, se present\u00f3 a la ma\u00f1ana siguiente, y, al contar las peras y notar que faltaba una, pregunt\u00f3 al jardinero qu\u00e9 se hab\u00eda hecho de ella. Y respondi\u00f3 el jardinero:<\/p>\n<p>-Anoche entr\u00f3 un esp\u00edritu que no ten\u00eda manos y se comi\u00f3 una directamente con la boca.<\/p>\n<p>-\u00bfY c\u00f3mo pudo el esp\u00edritu atravesar el agua? -dijo el Rey-. \u00bfY ad\u00f3nde fue, despu\u00e9s de comerse la pera?<\/p>\n<p>-Baj\u00f3 del cielo una figura, con un vestido blanco como la nieve, que cerr\u00f3 la esclusa y detuvo el agua, para que el esp\u00edritu pudiese cruzar el foso. Y como no pod\u00eda ser sino un \u00e1ngel, no me atrev\u00ed a llamar ni a preguntar nada. Despu\u00e9s de comerse la pera, el esp\u00edritu se retir\u00f3.<\/p>\n<p>-Si las cosas han ocurrido como dices -declar\u00f3 el Rey-, esta noche velar\u00e9 contigo.<\/p>\n<p>Cuando ya oscurec\u00eda el Rey se dirigi\u00f3 al jard\u00edn acompa\u00f1ado de un sacerdote, para que hablara al esp\u00edritu. Se sentaron los tres debajo del \u00e1rbol, atentos a lo que ocurriera. A medianoche se present\u00f3 la doncella, viniendo del boscaje, y, acerc\u00e1ndose al peral, se comi\u00f3 otra pera, alcanz\u00e1ndola directamente con la boca; a su lado se hallaba el \u00e1ngel vestido de blanco. Sali\u00f3 entonces el sacerdote y pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>-\u00bfVienes del mundo o vienes de Dios? \u00bfEres esp\u00edritu o un ser humano?<\/p>\n<p>A lo que respondi\u00f3 la muchacha:<\/p>\n<p>-No soy esp\u00edritu sino una criatura humana, abandonada de todos menos de Dios.<\/p>\n<p>Dijo entonces el Rey:<\/p>\n<p>-Si te ha abandonado el mundo, yo no te dejar\u00e9.<\/p>\n<p>Y se la llev\u00f3 a su palacio, y, como la viera tan hermosa y piadosa, se enamor\u00f3 de ella, mand\u00f3 hacerle unas manos de plata y la tom\u00f3 por esposa.<\/p>\n<p>Al cabo de un a\u00f1o el Rey tuvo que partir para la guerra y encomend\u00f3 a su madre la joven reina, dici\u00e9ndole:<\/p>\n<p>-Cuando sea la hora de dar a luz, ati\u00e9ndela y cu\u00eddala bien, y env\u00edame en seguida una carta.<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3 que la Reina tuvo un hijo, y la abuela se apresur\u00f3 a comunicar al Rey la buena noticia. Pero el mensajero se detuvo a descansar en el camino, junto a un arroyo, y, extenuado de su larga marcha, se durmi\u00f3. Acudi\u00f3 entonces el diablo, siempre dispuesto a da\u00f1ar a la virtuosa Reina, y troc\u00f3 la carta por otra, en la que pon\u00eda que la Reina hab\u00eda tra\u00eddo al mundo un monstruo. Cuando el Rey ley\u00f3 la carta, se espant\u00f3 y se entristeci\u00f3 sobremanera; pero escribi\u00f3 en contestaci\u00f3n que cuidasen de la Reina hasta su regreso.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 el mensajero con la respuesta y se qued\u00f3 a descansar en el mismo lugar, durmi\u00e9ndose tambi\u00e9n como a la ida. Vino el diablo nuevamente, y otra vez le cambi\u00f3 la carta del bolsillo, sustituy\u00e9ndola por otra que conten\u00eda la orden de matar a la Reina y a su hijo. La abuela se horroriz\u00f3 al recibir aquella misiva, y, no pudiendo prestar cr\u00e9dito a lo que le\u00eda, volvi\u00f3 a escribir al Rey; pero recibi\u00f3 una respuesta id\u00e9ntica, ya que todas las veces el diablo cambi\u00f3 la carta que llevaba el mensajero. En la \u00faltima le ordenaba incluso que, en testimonio de que hab\u00eda cumplido el mandato, guardase la lengua y los ojos de la Reina.<\/p>\n<p>Pero la anciana madre, desolada de que hubiese de ser vertida una sangre tan inocente, mand\u00f3 que por la noche trajesen un ciervo, al que sac\u00f3 los ojos y cort\u00f3 la lengua. Luego dijo a la Reina:<\/p>\n<p>-No puedo resignarme a matarte, como ordena el Rey; pero no puedes seguir aqu\u00ed. M\u00e1rchate con tu hijo por el mundo, y no vuelvas jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Le at\u00f3 el ni\u00f1o a la espalda y la desgraciada mujer se march\u00f3 con los ojos anegados en l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>Llegado que hubo a un bosque muy grande y salvaje, se hinc\u00f3 de rodillas e invoc\u00f3 a Dios. Se le apareci\u00f3 el \u00e1ngel del Se\u00f1or y la condujo a una casita en la que pod\u00eda leerse en un letrerito: \u00abAqu\u00ed todo el mundo vive de balde\u00bb. Sali\u00f3 de la casa una doncella, blanca como la nieve, que le dijo: \u00abBienvenida, Se\u00f1ora Reina\u00bb, y la acompa\u00f1\u00f3 al interior.<\/p>\n<p>Desat\u00e1ndole de la espalda a su hijito, se lo puso al pecho para que pudiese darle de mamar, y despu\u00e9s lo tendi\u00f3 en una camita bien mullida. Le pregunt\u00f3 entonces la pobre madre:<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo sabes que soy reina?<\/p>\n<p>Y la blanca doncella, le respondi\u00f3:<\/p>\n<p>-Soy un \u00e1ngel que Dios ha enviado a la tierra para que cuide de ti y de tu hijo.<\/p>\n<p>La joven vivi\u00f3 en aquella casa por espacio de siete a\u00f1os, bien cuidada y atendida, y su piedad era tanta que Dios, compadecido, hizo que volviesen a crecerle las manos.<\/p>\n<p>Finalmente, el Rey, terminada la campa\u00f1a, regres\u00f3 a palacio, y su primer deseo fue ver a su esposa e hijo. Entonces la anciana reina prorrumpi\u00f3 a llorar, exclamando:<\/p>\n<p>-\u00a1Hombre malvado! \u00bfNo me enviaste la orden de matar a aquellas dos almas inocentes? -y le mostr\u00f3 las dos cartas falsificadas por el diablo, a\u00f1adiendo-: Hice lo que me mandaste \u00ady le ense\u00f1\u00f3 la lengua y los ojos.<\/p>\n<p>El Rey prorrumpi\u00f3 a llorar con gran amargura y desconsuelo por el triste fin de su infeliz esposa y de su hijo, hasta que la abuela, apiadada, le dijo:<\/p>\n<p>-Consu\u00e9late, que a\u00fan viven. De escondidas hice matar una cierva, y guard\u00e9 estas partes como testimonio. En cuanto a tu esposa, le at\u00e9 el ni\u00f1o a la espalda y la envi\u00e9 a vagar por el mundo, haci\u00e9ndole prometer que jam\u00e1s volver\u00eda aqu\u00ed, ya que tan enojado estabas con ella.<\/p>\n<p>Dijo entonces el Rey:<\/p>\n<p>-No cesar\u00e9 de caminar mientras vea cielo sobre mi cabeza, sin comer ni beber, hasta que haya encontrado a mi esposa y a mi hijo, si es que no han muerto de hambre o de fr\u00edo.<\/p>\n<p>Estuvo el Rey vagando durante todos aquellos siete a\u00f1os, buscando en todos los riscos y grutas, sin encontrarla en ninguna parte, y ya pensaba que habr\u00eda muerto de hambre. En todo aquel tiempo no comi\u00f3 ni bebi\u00f3, pero Dios lo sostuvo. Por fin lleg\u00f3 a un gran bosque y en \u00e9l descubri\u00f3 la casita con el letrerito: \u00abAqu\u00ed todo el mundo vive de balde\u00bb. Sali\u00f3 la blanca doncella y, cogi\u00e9ndolo de la mano, lo llev\u00f3 al interior y le dijo:<\/p>\n<p>-Bienvenido, Se\u00f1or Rey -y le pregunt\u00f3 luego de d\u00f3nde ven\u00eda.<\/p>\n<p>-Pronto har\u00e1 siete a\u00f1os -respondi\u00f3 \u00e9l- que ando errante en busca de mi esposa y de mi hijo; pero no los encuentro en parte alguna.<\/p>\n<p>El \u00e1ngel le ofreci\u00f3 comida y bebida, pero \u00e9l las rehus\u00f3, pidiendo s\u00f3lo que lo dejasen descansar un poco. Se tendi\u00f3 a dormir y se cubri\u00f3 la cara con un pa\u00f1uelo.<\/p>\n<p>Entonces el \u00e1ngel entr\u00f3 en el aposento en que se hallaba la Reina con su hijito, al que sol\u00eda llamar Dolorido, y le dijo:<\/p>\n<p>-Sal ah\u00ed fuera con el ni\u00f1o, que ha llegado tu esposo.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 ella a la habitaci\u00f3n en que el Rey descansaba, y el pa\u00f1uelo se le cay\u00f3 de la cara, por lo que dijo la Reina:<\/p>\n<p>-Dolorido, recoge aquel pa\u00f1uelo de tu padre y vuelve a cubrirle el rostro.<\/p>\n<p>Obedeci\u00f3 el ni\u00f1o y le puso el lienzo sobre la cara; pero el Rey, que lo hab\u00eda o\u00eddo en sue\u00f1os, volvi\u00f3 a dejarlo caer adrede. El ni\u00f1o, impacient\u00e1ndose, exclam\u00f3:<\/p>\n<p>-Madrecita. \u00bfc\u00f3mo puedo tapar el rostro de mi padre, si no tengo padre ninguno en el mundo? En la oraci\u00f3n he aprendido a decir: Padre nuestro que est\u00e1s en los Cielos; y t\u00fa me has dicho que mi padre estaba en el cielo, y era Dios Nuestro Se\u00f1or. \u00bfC\u00f3mo quieres que conozca a este hombre tan salvaje? \u00a1No es mi padre!<\/p>\n<p>Al o\u00edr el Rey estas palabras, se incorpor\u00f3 y le pregunt\u00f3 qui\u00e9n era. Entonces ella respondi\u00f3:<\/p>\n<p>-Soy tu esposa y \u00e9ste es Dolorido, tu hijo.<\/p>\n<p>Pero al ver el Rey sus manos de carne, replic\u00f3:<\/p>\n<p>-Mi esposa ten\u00eda las manos de plata.<\/p>\n<p>-Dios misericordioso me devolvi\u00f3 las m\u00edas naturales -dijo ella; y el \u00e1ngel sali\u00f3 fuera y volvi\u00f3 en seguida con las manos de plata. Entonces tuvo el Rey la certeza de que se hallaba ante su esposa y su hijo, y, bes\u00e1ndolos a los dos, dijo, fuera de s\u00ed de alegr\u00eda.<\/p>\n<p>-\u00a1Qu\u00e9 terrible peso se me ha ca\u00eddo del coraz\u00f3n!<\/p>\n<p>El \u00e1ngel del Se\u00f1or les dio de comer por \u00faltima vez a todos juntos, y luego los tres emprendieron el camino de palacio, para reunirse con la abuela. Hubo grandes fiestas y regocijos, y el Rey y la Reina celebraron una segunda boda y vivieron felices hasta el fin.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original) Enviado: 02\/06\/2005 23:43 A un molinero le iban mal las cosas, y cada d\u00eda era m\u00e1s pobre; al fin, ya no le quedaban sino el molino y un gran manzano que hab\u00eda detr\u00e1s. 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