{"id":2399,"date":"2008-12-09T20:46:35","date_gmt":"2008-12-09T20:46:35","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=2399"},"modified":"2008-12-09T20:46:35","modified_gmt":"2008-12-09T20:46:35","slug":"el-canto-del-pajaro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=2399","title":{"rendered":"El canto del pajaro"},"content":{"rendered":"<p><strong>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original)\tEnviado: 23\/07\/2005 13:55<\/strong><\/p>\n<p>EL CANTO DEL P\u00c1JARO<br \/>\nANTHONY DE MELLO<\/p>\n<p>Este libro ha sido escrito para gentes de cualquier creencia, religiosa o no-religiosa. No puedo ocultar a mis lectores, sin embargo, el hecho de que yo soy sacerdote de la Iglesia Cat\u00f3lica, que me he adentrado con toda libertad en tradiciones m\u00edsticas no-cristianas y que \u00e9stas me han influenciado y enriquecido profundamente. A pesar de lo cual, nunca he dejado de volver a mi Iglesia, que es mi verdadero hogar espiritual; y aunque me doy perfecta cuenta (a veces con aut\u00e9ntico asombro) de sus limitaciones y de su ocasional estrechez, tambi\u00e9n soy perfectamente consciente de que ha sido ella la que me ha formado, me ha moldeado y ha hecho de m\u00ed lo que soy. Por eso es a ella, mi Madre y Maestra, a quien deseo dedicar amorosamente este libro.<\/p>\n<p>A todo el mundo le gustan los cuentos, y son precisamente cuentos -y en abundancia- lo que el lector hallar\u00e1 en este libro: cuentos budistas, cuentos cristianos, cuentos Zen, cuentos asideos, cuentos rusos, cuentos chinos, cuentos hind\u00faes, cuentos Suf\u00ed, cuentos antiguos y modernos.<\/p>\n<p>Estos cuentos poseen todos ellos, sin embargo, una peculiar caracter\u00edstica: si se leen de una determinada manera, ocasionan un verdadero crecimiento espiritual.<\/p>\n<p>C\u00d3MO LEER ESTOS CUENTOS<\/p>\n<p>Hay tres modos de hacerlo:<\/p>\n<p>1. Leer un cuento una sola vez y pasar al siguiente. Este modo de leer sirve \u00fanicamente de entretenimiento.<\/p>\n<p>2. Leer un cuento dos veces, reflexionar sobre \u00e9l y aplicarlo a la propia vida. Es una especie de teolog\u00eda que puede practicarse con bastante provecho en grupos peque\u00f1os en los que cada miembro comparte con los dem\u00e1s las reflexiones que el cuento le ha suscitado. Lo que se origina entonces es un c\u00edrculo teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>3. Volver a leer el cuento, despu\u00e9s de haber reflexionado sobre \u00e9l. Crear un silencio interior y dejar que el cuento le revele a uno su profundo significado interno. Un significado que va mucho m\u00e1s all\u00e1 de las palabras y las reflexiones. Esto lleva progresivamente a adquirir una especie de sensibilidad para lo m\u00edstico.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se puede tener presente el cuento durante todo el d\u00eda y dejar que su fragancia o su melod\u00eda le ronde a uno. Es preciso dejar hablar al coraz\u00f3n, no al cerebro. De este modo tambi\u00e9n se hace tino una especie de m\u00edstico. Y es precisamente con esta finalidad m\u00edstica con la que han sido escritos la mayor\u00eda de estos cuentos.<\/p>\n<p>ADVERTENCIA:<\/p>\n<p>La mayor parte de los cuentos van acompa\u00f1ados de un comentario, el cual no pretende ser sino un ejemplo del tipo de comentario que cada cual puede hacer. Haga el lector sus propios comentarios, sin conformarse con los que ofrece el libro, porque \u00e9stos muchas veces&#8217; evidenciar\u00e1n su car\u00e1cter limitativo y, en ocasiones, hasta enga\u00f1oso.<br \/>\n\u00a1Cuidado con aplicar el cuento a cualquier persona (un sacerdote, un vecino, la misma Iglesia) que no sea uno mismo! Si as\u00ed se hace, el cuento ser\u00e1 espiritualmente da\u00f1oso. Cada uno de estos cuentos tiene que ver con uno mismo, no con cualquier otra persona.<br \/>\nSi se lee el libro por primera vez, l\u00e9anse los cuentos en el orden en que est\u00e1n. Dicho orden pretende comunicar una ense\u00f1anza v un esp\u00edritu que pueden perderse si se leen los cuentos al azar.<\/p>\n<p>GLOSARIO:<\/p>\n<p>Teolog\u00eda: El arte de narrar cuentos acerca de lo divino. Tambi\u00e9n, el arte de escuchar dichos cuentos.<\/p>\n<p>Misticismo: El arte de gustar y sentir en el coraz\u00f3n el significado interno de dichos cuentos, hasta el punto de ser transformado por ellos.<\/p>\n<p>COME T\u00da MISMO LA FRUTA<\/p>\n<p>En cierta ocasi\u00f3n se quejaba un disc\u00edpulo a su Maestro: \u00abSiempre nos cuentas historias, pero nunca nos revelas su significado\u00bb El Maestro le replic\u00f3: \u00ab\u00bfTe gustar\u00eda que alguien te ofreciera fruta y la masticara antes de d\u00e1rtela?\u00bb.<\/p>\n<p>Nadie puede descubrir tu propio significado en tu lugar. Ni si quiera el Maestro.<\/p>\n<p>UNA VITAL DIFERENCIA<\/p>\n<p>Le preguntaron cierta vez a Uwais, el Suf\u00ed: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que la Gracia te ha dado?\u00bb. Y les respondi\u00f3:<br \/>\n\u00abCuando me despierto por las ma\u00f1anas, me siento como un hombre que no est\u00e1 seguro de vivir hasta la noche\u00bb.<br \/>\nLe volvieron a preguntar:<br \/>\n\u00abPero esto \u00bfno lo saben todos los hombres?\u00bb. Y replic\u00f3 Uwais: \u00abS\u00ed, lo saben, Pero no todos lo sienten\u00bb.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s se ha emborrachado nadie a base de comprender intelectualmente la palabra VINO.<\/p>\n<p>EL CANTO DEL PAJARO<\/p>\n<p>Los disc\u00edpulos ten\u00edan multitud de preguntas que hacer acerca de Dios.<br \/>\nLes dijo el Maestro: \u00abDios es el Desconocido y el Incognoscible. Cualquier afirmaci\u00f3n acerca de \u00c9l, cualquier respuesta a vuestras preguntas, no ser\u00e1 m\u00e1s que una distorsi\u00f3n de la Verdad\u00bb.<br \/>\nLos disc\u00edpulos quedaron perplejos: \u00abEntonces, \u00bfpor qu\u00e9 hablas sobre \u00c9l?\u00bb.<br \/>\n\u00ab\u00bfY por qu\u00e9 canta el p\u00e1jaro?\u00bb, respondi\u00f3 el Maestro.<br \/>\nEl p\u00e1jaro no canta porque tenga una afirmaci\u00f3n que hacer. Canta porque tiene un canto que expresar.<\/p>\n<p>Las palabras del alumno tienen que ser entendidas. Las del Maestro no tienen que serlo. Tan s\u00f3lo tienen que ser escuchadas, del mismo modo que uno escucha el viento en los \u00e1rboles y el rumor del r\u00edo y el canto del p\u00e1jaro, que despiertan en quien lo escucha algo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de todo conocimiento.<\/p>\n<p>EL AGUIJ\u00d3N<\/p>\n<p>Hubo un santo que ten\u00eda el don de hablar el lenguaje de las hormigas.<br \/>\nSe acerc\u00f3 a una que parec\u00eda m\u00e1s enterada y le pregunt\u00f3: \u00ab\u00bfC\u00f3mo es el Todopoderoso? \u00bfSe parece de alg\u00fan modo a las hormigas?\u00bb.<br \/>\nLa docta hormiga le respondi\u00f3: \u00ab\u00bfEl Todopoderoso? En absoluto. Las hormigas, como puedes ver, tenemos un solo aguij\u00f3n. Pero el Todopoderoso tiene dos\u00bb.<\/p>\n<p>Escena sugerida por el anterior cuento:<br \/>\nCuando se le pregunt\u00f3 c\u00f3mo era el cielo, la sabia hormiga replic\u00f3 solemnemente: \u00abAll\u00ed seremos igual que \u00c9l, con dos aguijones cada uno, aunque m\u00e1s peque\u00f1os\u00bb.<br \/>\nExiste una fuerte controversia entre las distintas escuelas de pensamiento religioso acerca de d\u00f3nde exactamente se hallar\u00e1 ubicado el segundo aguij\u00f3n en el cuerpo glorioso de la hormiga.<\/p>\n<p>EL ELEFANTE Y LA RATA<\/p>\n<p>Se hallaba un elefante ba\u00f1\u00e1ndose tranquilamente en un remanso, en mitad de la jungla, cuando, de pronto, se present\u00f3 una rata y se puso a insistir en que el elefante saliera del agua.<br \/>\n\u00abNo quiero\u00bb, dec\u00eda el elefante. \u00abEstoy disfrutando y me niego a ser molestado\u00bb.<br \/>\n\u00abInsisto en que salgas ahora mismo\u00bb, le dijo la rata.<br \/>\n\u00ab\u00bfPor qu\u00e9?\u00bb, pregunt\u00f3 el elefante.<br \/>\n\u00abNo te lo dir\u00e9 hasta que hayas salido de ah\u00ed\u00bb, le respondi\u00f3 la rata.<br \/>\n\u00abEntonces no pienso salir\u00bb, dijo el elefante.<br \/>\nPero, al final, se dio por vencido. Sali\u00f3 pesadamente del agua, se qued\u00f3 frente a la rata y dijo:<br \/>\n\u00abEst\u00e1 bien; \u00bfpara qu\u00e9 quer\u00edas que saliera del agua?\u00bb.<br \/>\n\u00abPara comprobar si te hab\u00edas puesto mi ba\u00f1ador\u00bb, le respondi\u00f3 la rata.<\/p>\n<p>Es infinitamente m\u00e1s f\u00e1cil para un elefante ponerse el ba\u00f1ador de una rata que para Dios acomodarse a nuestras doctas ideas acerca de \u00c9l.<\/p>\n<p>LA PALOMA REAL<\/p>\n<p>Nasruddin lleg\u00f3 a ser primer ministro del rey. En cierta ocasi\u00f3n, mientras deambulaba por el palacio, vio por primera vez en su vida un halc\u00f3n real.<br \/>\nHasta entonces, Nasruddin jam\u00e1s hab\u00eda visto semejante clase de paloma. De modo que tom\u00f3 unas tijeras y cort\u00f3 con ellas las garras, las alas y el pico del halc\u00f3n.<br \/>\n\u00abAhora pareces un p\u00e1jaro como es debido\u00bb, dijo. \u00abTu cuidador te ha tenido muy descuidado\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Ay de las gentes religiosas que no conocen m\u00e1s mundo que aquel en el que viven y no tienen nada que aprender de las personas con las que hablan!<\/p>\n<p>EL MONO QUE SALVO A UN PEZ<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 demonios est\u00e1s haciendo?\u00bb, le pregunt\u00e9 al mono cuando le vi sacar un pez del agua y colocarlo en la rama de un \u00e1rbol.<br \/>\n\u00abEstoy salv\u00e1ndole de perecer ahogado\u00bb, me respondi\u00f3.<\/p>\n<p>Lo que para uno es comida, es veneno para otro. El sol, que permite ver al \u00e1guila, ciega al b\u00faho.<\/p>\n<p>SAL Y ALGOD\u00d3N EN EL R\u00cdO<\/p>\n<p>Llevaba Nasruddin una carga de sal al mercado.. Su asno tuvo que vadear un r\u00edo y la sal se disolvi\u00f3.<br \/>\nAl alcanzar la otra orilla, el animal se puso a corretear, content\u00edsimo de haber visto aligerada su carga.<br \/>\nPero Nasruddin estaba enfadado de veras. Al siguiente d\u00eda en que hab\u00eda mercado Nasruddin cubri\u00f3 los sacos con abundante algod\u00f3n. Al cruzar el r\u00edo, el asno casi se ahoga por culpa del exceso de peso. \u00ab\u00a1Tranquil\u00edzate!\u00bb, dijo alborozado Nasruddin. \u00ab\u00a1Esto te ense\u00f1ar\u00e1 que no siempre que cruces el r\u00edo vas a ganar t\u00fa!\u00bb.<\/p>\n<p>Dos hombres se aventuraron en la religi\u00f3n. Uno de ellos sali\u00f3 vivificado. El otro se ahog\u00f3.<\/p>\n<p>LA B\u00daSQUEDA DEL ASNO<\/p>\n<p>Todo el mundo se asust\u00f3 al ver al Mullah Nasruddin recorrer apresuradamente las calles de la aldea, montado en su asno.<br \/>\n\u00ab\u00bfAd\u00f3nde vas, Mullah?, le preguntaban. \u00abEstoy buscando a mi asno\u00bb, respond\u00eda Nasruddin al pasar.<\/p>\n<p>En cierta ocasi\u00f3n vieron a Rinzai, el Maestro de Zen, buscando su propio cuerpo. Ello hizo que se rieran mucho sus m\u00e1s est\u00fapidos disc\u00edpulos.<br \/>\n\u00a1Llega uno a encontrarse con gente seriamente dedicada a buscar a Dios!<\/p>\n<p>LA VERDADERA ESPIRITUALIDAD<br \/>\nLe preguntaron al Maestro: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es la espiritualidad?\u00bb.<br \/>\n\u00abLa espiritualidad\u00bb, respondi\u00f3, \u00abes lo que consigue proporcionar al hombre su transformaci\u00f3n interior\u00bb.<br \/>\n\u00abPero si yo aplico los m\u00e9todos tradicionales que nos han transmitido los Maestros, \u00bfno es eso espiritualidad?\u00bb.<br \/>\n\u00abNo ser\u00e1 espiritualidad si no cumple para ti esa funci\u00f3n. Una manta ya no es una manta si no te da calor\u00bb.<br \/>\n\u00ab\u00bfDe modo que la espiritualidad cambia?\u00bb.<br \/>\n\u00abLas personas cambian, y tambi\u00e9n sus necesidades. De modo que lo que en otro tiempo fue espiritualidad ya no lo es. Lo que muchas veces pasa por espiritualidad no es m\u00e1s que la constancia escrita de m\u00e9todos pasados\u00bb.<\/p>\n<p>Hay que cortar la chaqueta de acuerdo con las medidas de la persona, v no al rev\u00e9s.<\/p>\n<p>EL PEQUE\u00d1O PEZ<br \/>\n\u00abUsted perdone\u00bb, le dijo un pez a otro, \u00abes usted m\u00e1s viejo y con m\u00e1s experiencia que yo y probablemente podr\u00e1 usted ayudarme. D\u00edgame: \u00bfd\u00f3nde puedo encontrar eso que llaman Oc\u00e9ano? He estado busc\u00e1ndolo por todas partes, sin resultado\u00bb.<br \/>\n\u00abEl Oc\u00e9ano\u00bb, respondi\u00f3 el viejo pez, \u00abes donde est\u00e1s ahora mismo\u00bb.<br \/>\n\u00ab\u00bfEsto? Pero si esto no es m\u00e1s que agua&#8230; Lo que yo busco es el Oc\u00e9ano\u00bb, replic\u00f3 el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 al Maestro, vestido con ropas sannyasi y hablando el lenguaje de los sannyasi: \u00abHe estado buscando a Dios durante a\u00f1os. Dej\u00e9 mi casa y he estado busc\u00e1ndolo en todas las partes donde \u00c9l mismo ha dicho que est\u00e1: en lo alto de los montes, en el centro del desierto, en el silencio de los monasterios y en las chozas de los pobres\u00bb.<br \/>\n\u00ab\u00bfY lo has encontrado?\u00bb, le pregunt\u00f3 el Maestro.<br \/>\n\u00abSer\u00eda un engre\u00eddo y un mentiroso si dijera que s\u00ed. No; no lo he encontrado. \u00bfY t\u00fa?\u00bb.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 pod\u00eda responderle el Maestro? El sol poniente inundaba la habitaci\u00f3n con sus rayos de luz dorada. Centenares de gorriones gorjeaban felices en el exterior, sobre las ramas de una higuera cercana. A lo lejos pod\u00eda o\u00edrse el peculiar ruido de la carretera. Un mosquito zumbaba cerca de su oreja, avisando que estaba a punto de atacar&#8230; Y sin embargo, aquel buen hombre pod\u00eda sentarse all\u00ed y decir que no hab\u00eda encontrado a Dios, que a\u00fan estaba busc\u00e1ndolo.<br \/>\nAl cabo de un rato, decepcionado, sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n del Maestro y se fue a buscar a otra parte.<br \/>\nDeja de buscar, peque\u00f1o pez. No hay nada que buscar. S\u00f3lo tienes que estar tranquilo, abrir tus ojos y mirar. No puedes dejar de verlo.<\/p>\n<p>\u00bfHAS O\u00cdDO EL CANTO DE ESE P\u00c1JARO?<\/p>\n<p>Los hind\u00faes han creado una encantadora imagen para describir la relaci\u00f3n entre Dios y su Creaci\u00f3n. Dios \u00abdanza\u00bb su Creaci\u00f3n. El es su bailar\u00edn; su Creaci\u00f3n es la danza. La danza es diferente del bailar\u00edn; y, sin embargo, no tiene existencia posible con independencia de El. No es algo que se pueda encerrar en una caja y llev\u00e1rselo a casa. En el momento en que el bailar\u00edn se detiene, la danza deja de existir.<br \/>\nEn su b\u00fasqueda de Dios, el hombre piensa demasiado, reflexiona demasiado, habla demasiado. Incluso cuando contempla esta danza que llamamos Creaci\u00f3n, est\u00e1 todo el tiempo pensando, hablando (consigo mismo o con los dem\u00e1s), reflexionando, analizando, filosofando. Palabras, palabras, palabras&#8230; Ruido, ruido, ruido&#8230; Guarda silencio y mira la danza. Sencillamente, mira: una estrella, una flor, una hoja marchita, un p\u00e1jaro, una piedra&#8230; Cualquier fragmento de la danza sirve. Mira. Escucha. Huele. Toca. Saborea. Y seguramente no tardar\u00e1s en verle a \u00e9l, al Bailar\u00edn en persona.<\/p>\n<p>El disc\u00edpulo se quejaba constantemente a su Maestro Zen: \u00abNo haces m\u00e1s que ocultarme el secreto \u00faltimo del Zen\u00bb. Y se resist\u00eda a creer las consiguientes negativas del Maestro. Un d\u00eda, el Maestro se lo llev\u00f3 a pasear con \u00e9l por el monte. Mientras paseaban, oyeron cantar a un p\u00e1jaro.<br \/>\n\u00ab\u00bfHas o\u00eddo el canto de ese p\u00e1jaro?\u00bb, le pregunt\u00f3 el Maestro.<br \/>\n\u00abS\u00ed\u00bb, respondi\u00f3 el disc\u00edpulo.<br \/>\n\u00abBien; ahora ya sabes que no te he estado ocultando nada\u00bb.<br \/>\n\u00abS\u00ed\u00bb, asinti\u00f3. el disc\u00edpulo.<\/p>\n<p>Si realmente has o\u00eddo cantar a un p\u00e1jaro, si realmente has visto un \u00e1rbol&#8230;, deber\u00edas saber (m\u00e1s all\u00e1 de las palabras y los conceptos).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 dices? \u00bfQue has o\u00eddo cantar a docenas de p\u00e1jaros y has visto centenares de \u00e1rboles? Ya. Pero lo que has visto \u00bfera el \u00e1rbol o su descripci\u00f3n? Cuando miras un \u00e1rbol y ves un \u00e1rbol, no has visto realmente el \u00e1rbol. Cuando miras un \u00e1rbol y ves un milagro, entonces, por fin, has visto un \u00e1rbol. \u00bfAlguna vez tu coraz\u00f3n se ha llenado de muda admiraci\u00f3n cuando has o\u00eddo el canto de un p\u00e1jaro?<\/p>\n<p>\u00a1PUEDO CORTAR MADERA!<\/p>\n<p>Cuando el Maestro de Zen alcanz\u00f3 la iluminaci\u00f3n, escribi\u00f3 lo siguiente para celebrarlo:<br \/>\n\u00ab\u00a1Oh, prodigio maravilloso: Puedo cortar madera y sacar agua del pozo!\u00bb.<\/p>\n<p>Para la mayor\u00eda de la gente no tienen nada de prodigioso actividades tan prosaicas como sacar agua de un pozo o cortar madera. Un vez alcanzada la iluminaci\u00f3n, en realidad no cambia nada. Todo sigue siendo igual. Lo que ocurre es que entonces el coraz\u00f3n se llena de asombro. El \u00e1rbol sigue siendo un \u00e1rbol; la gente no es distinta de como era antes; y lo mismo sucede con uno mismo. La vida no prosigue de manera diferente. Puede uno ser tan variable o tan ecu\u00e1nime, tan prudente o tan alocado como antes. Pero s\u00ed existe una diferencia importante: ahora puede uno ver todas las cosas de diferente modo. Est\u00e1 uno como m\u00e1s distanciado de todo ello. Y el coraz\u00f3n se llena de asombro.<br \/>\nEsta es la esencia de la contemplaci\u00f3n: la capacidad de asombro. La contemplaci\u00f3n se diferencia del \u00e9xtasis en que \u00e9ste lleva a uno a \u00abretirarse\u00bb. Pero el contemplativo iluminado sigue cortando madera y sacando agua del pozo. La contemplaci\u00f3n se diferencia de la percepci\u00f3n de la belleza en que \u00e9sta (un cuadro o una puesta de sol) produce un placer est\u00e9tico, mientras que la contemplaci\u00f3n produce asombro, prescindiendo de que lo que se contemple sea una puesta de sol o una simple piedra.<br \/>\nY \u00e9sta es prerrogativa del ni\u00f1o, que con tanta frecuencia se asombra. Por eso se encuentra tan a sus anchas en el Reino de los Cielos.<\/p>\n<p>LOS BAMB\u00daES<\/p>\n<p>Nuestro perro, Brownie, estaba sentado en tensi\u00f3n, las orejas aguzadas, la cola mene\u00e1ndose tensamente, los ojos alerta, mirando fijamente hacia la copa del \u00e1rbol. Estaba buscando a un mono. El mono era lo \u00fanico que en ese momento ocupaba su horizonte consciente. Y, dado que no posee entendimiento, no hab\u00eda un solo pensamiento que viniera a turbar su estado de absoluta absorci\u00f3n: no pensaba en lo que comer\u00eda aquella noche, ni si en realidad tendr\u00eda algo que comer, ni en d\u00f3nde iba a dormir. Brownie era lo m\u00e1s parecido a la contemplaci\u00f3n que yo haya visto jam\u00e1s.<br \/>\nTal vez t\u00fa mismo hayas experimentado algo de esto, por ejemplo cuando te has quedado completamente absorto viendo jugar a un gatito. He aqu\u00ed una f\u00f3rmula, tan buena como cualquier otra de las que yo conozco, para la contemplaci\u00f3n: Vive totalmente en el presente.<br \/>\nY un requerimiento absolutamente esencial, por incre\u00edble qu\u00e9 parezca: Abandona todo pensamiento acerca del futuro y acerca del pasado. Debes abandonar, en realidad, todo pensamiento toda frase, y hacerte totalmente presente. Y la contemplaci\u00f3n se produce.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de a\u00f1os de entrenamiento, el disc\u00edpulo pidi\u00f3 a su maestro que le otorgara la iluminaci\u00f3n. El maestro<br \/>\nle condujo a un bosquecillo de bamb\u00faes y le dijo: \u00abObserva qu\u00e9 alto es ese bamb\u00fa. Y mira aquel otro, qu\u00e9 corto es\u00bb.<br \/>\nY en aquel mismo momento el disc\u00edpulo recibi\u00f3 la iluminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dicen que Buda intent\u00f3 practicar toda espiritualidad, toda forma de ascetismo, toda disciplina de cuantas se practicaban en la India de su \u00e9poca, en un esfuerzo por alcanzar la iluminaci\u00f3n. Y que todo fue en vano. Por \u00faltimo, se sent\u00f3 un d\u00eda bajo un \u00e1rbol que le dicen &#8216;bodhi&#8217; y all\u00ed recibi\u00f3 la iluminaci\u00f3n. M\u00e1s tarde transmiti\u00f3 el secreto de la iluminaci\u00f3n a sus disc\u00edpulos con palabras que &#8216;pueden parecer enigm\u00e1ticas a los no iniciados, especialmente a los que se entretienen en sus pensamientos: \u00abCuando respir\u00e9is profundamente, queridos monjes, sed conscientes de que est\u00e1is respirando profundamente. Y cuando respir\u00e9is superficialmente, sed conscientes de que est\u00e1is respirando superficialmente. Y cuando respir\u00e9is ni muy profunda ni muy superficialmente, queridos monjes, sed conscientes de que est\u00e1is respirando ni muy profunda ni muy superficialmente\u00bb. Conciencia. Atenci\u00f3n. Absorci\u00f3n. Nada m\u00e1s.<br \/>\nEsta forma de quedarse absorto podemos observarla en los ni\u00f1os, que son quienes tienen f\u00e1cil acceso al Reino de los Cielos.<\/p>\n<p>CONSCIENCIA CONSTANTE<\/p>\n<p>Ning\u00fan alumno Zen se atrever\u00eda a ense\u00f1ar a los dem\u00e1s hasta haber vivido con su Maestro al menos durante diez a\u00f1os. Despu\u00e9s de diez a\u00f1os de aprendizaje, Tenno se convirti\u00f3 en maestro.<br \/>\nUn d\u00eda fue a visitar a su Maestro Nan-in. Era un d\u00eda lluvioso, de modo que Tenno llevaba chanclos de madera y portaba un paraguas.<br \/>\nCuando Tenno lleg\u00f3, Nan-in le dijo: \u00abHas dejado tus chanclos y tu paraguas a la entrada, \u00bfno es as\u00ed?<br \/>\nPues bien: \u00bfpuedes decirme si has colocado el paraguas a la derecha o a la izquierda de los chanclos?\u00bb.<br \/>\nTenno no supo responder y qued\u00f3 confuso. Se dio cuenta entonces de que no hab\u00eda sido capaz de practicar la Conciencia Constante. De modo que se hizo alumno de Nan-in y estudi\u00f3 otros diez a\u00f1os hasta obtener la Conciencia Constante.<\/p>\n<p>El hombre que es constantemente consciente, el hombre que est\u00e1 totalmente presente en cada momento: \u00e9se es el Maestro.<\/p>\n<p>LA SANTIDAD EN EL INSTANTE PRESENTE<\/p>\n<p>Le preguntaron en cierta ocasi\u00f3n a Buda: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es un hombre santo?\u00bb. Y Buda respondi\u00f3: \u00abCada hora se divide en cierto n\u00famero de segundos, y cada segundo en cierto n\u00famero de fracciones. El santo es en realidad el que es capaz de estar totalmente presente en cada fracci\u00f3n de \u00absegundo\u00bb.<\/p>\n<p>El guerrero japon\u00e9s fue apresado por sus enemigos y encerrado en un calabozo. Aquella noche no pod\u00eda conciliar el sue\u00f1o, porque estaba convencido de que a la ma\u00f1ana siguiente habr\u00edan de torturarle cruelmente.<br \/>\nEntonces record\u00f3 las palabras de su Maestro Zen: \u00abEl ma\u00f1ana no es real. La \u00fanica realidad es el presente\u00bb. De modo que volvi\u00f3 al presente&#8230; y se qued\u00f3 dormido.<\/p>\n<p>El hombre en el que el futuro ha perdido su influencia se parece a los p\u00e1jaros del cielo y a los lirios del campo. Fuera preocupaciones por el ma\u00f1ana. Vivir totalmente en el presente: He ah\u00ed al hombre santo.<\/p>\n<p>LAS CAMPANAS DEL TEMPLO<\/p>\n<p>El templo hab\u00eda estado sobre una isla, dos millas mar adentro. Ten\u00eda un millar de campanas. Grandes y peque\u00f1as campanas, labradas por los mejores artesanos del mundo. Cuando soplaba el viento o arreciaba la tormenta, todas las campanas del templo repicaban al un\u00edsono, produciendo una sinfon\u00eda que arrebataba a cuantos la escuchaban.<br \/>\nPero, al cabo de los siglos, la isla se hab\u00eda hundido en el mar y, con ella, el templo y sus campanas. Una antigua tradici\u00f3n afirmaba que las campanas segu\u00edan repicando sin cesar y que cualquiera que escuchara atentamente podr\u00eda o\u00edrlas. Movido por esta tradici\u00f3n, un joven recorri\u00f3 miles de millas, decidido a escuchar aquellas campanas. Estuvo sentado durante d\u00edas en la orilla, frente al lugar en el que en otro tiempo se hab\u00eda alzado el templo, y escuch\u00f3, y escuch\u00f3 con toda atenci\u00f3n. Pero lo \u00fanico que o\u00eda era el ruido de las olas al romper contra la orilla. Hizo todos los esfuerzos posibles por alejar de s\u00ed el ruido de las olas, al objeto de poder o\u00edr las campanas. Pero todo fue en vano; el ruido del mar parec\u00eda inundar el universo.<br \/>\nPersisti\u00f3 en su empe\u00f1o durante semanas. Cuando le invadi\u00f3 el desaliento, tuvo ocasi\u00f3n de escuchar a los sabios de la aldea, que hablaban con unci\u00f3n de la leyenda de las campanas del templo y de quienes las hab\u00edan o\u00eddo y certificaban lo fundado de la leyenda. Su coraz\u00f3n ard\u00eda en llamas al escuchar aquellas palabras&#8230; para retornar al desaliento cuando, tras nuevas semanas de esfuerzo, no obtuvo ning\u00fan resultado. Por fin decidi\u00f3 desistir de su intento. Tal vez \u00e9l no estaba destinado a ser uno de aquellos seres afortunados a quienes les era dado o\u00edr las campanas. O tal vez no fuera cierta la leyenda. Regresar\u00eda a su casa y reconocer\u00eda su fracaso. Era su \u00faltimo d\u00eda en el lugar y decidi\u00f3 acudir una \u00faltima vez a su observatorio, par decir adi\u00f3s al mar, al cielo, al viento y a los cocoteros. Se tendi\u00f3 en la arena, contemplando el cielo y escuchando el sonido del mar. Aquel d\u00eda no opuso resistencia a dicho sonido, sino que, por el contrario, se entreg\u00f3 a \u00e9l y descubri\u00f3 que el bramido de las olas era un sonido realmente dulce y agradable. Pronto qued\u00f3 tan absorto en aquel sonido que apenas era consciente de s\u00ed mismo. Tan profundo era el silencio que produc\u00eda en su coraz\u00f3n&#8230;<br \/>\n\u00a1Y en medio de aquel silencio lo oy\u00f3! El ta\u00f1ido de una campanilla, seguido por el de otra, y otra, y otra&#8230; Y en seguida todas y cada una de las mil campanas del templo repicaban en una gloriosa armon\u00eda, y su coraz\u00f3n se vio transportado de asombro y de alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Si deseas escuchar las campanas del templo, escucha el sonido del mar.<br \/>\nSi deseas ver a Dios, mira atentamente la creaci\u00f3n. No la rechaces: no reflexiones sobre ella. Simplemente, m\u00edrala.<\/p>\n<p>LA PALABRA HECHA CARNE<\/p>\n<p>En el Evangelio de San Juan leemos:<\/p>\n<p>La Palabra se hizo carne y acamp\u00f3 entre nosotros&#8230; Mediante ella se hizo todo; sin ella no se hizo nada de cuanto ha sido creado. Todo lo que lleg\u00f3 a ser estaba lleno de su vida. Y esa vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas jam\u00e1s la han apagado.<\/p>\n<p>F\u00edjate en las tinieblas. No pasar\u00e1 mucho tiempo antes de que veas la luz. Observa silenciosamente todas las cosas. No pasar\u00e1 mucho tiempo antes de que veas la Palabra.<\/p>\n<p>La Palabra se hizo carne y acamp\u00f3 entre nosotros&#8230;<\/p>\n<p>Resulta penoso comprobar los denodados esfuerzos de quienes tratan de convertir de nuevo la carne en palabra. Palabras, palabras, palabras&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original) Enviado: 23\/07\/2005 13:55 EL CANTO DEL P\u00c1JARO ANTHONY DE MELLO Este libro ha sido escrito para gentes de cualquier creencia, religiosa o no-religiosa. No puedo ocultar a mis lectores, sin embargo, el hecho de que yo soy sacerdote de la Iglesia Cat\u00f3lica, que me he adentrado con toda libertad en tradiciones m\u00edsticas no-cristianas y<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36],"tags":[],"class_list":["post-2399","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-libros"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2399","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2399"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2399\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2399"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2399"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2399"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}