{"id":2397,"date":"2008-12-09T20:33:41","date_gmt":"2008-12-09T20:33:41","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=2397"},"modified":"2008-12-09T20:33:41","modified_gmt":"2008-12-09T20:33:41","slug":"el-dogma-de-cristo-eric-fromm","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=2397","title":{"rendered":"El dogma de Cristo, Eric Fromm"},"content":{"rendered":"<p><strong>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original)\tEnviado: 15\/05\/2005 11:59<\/strong><\/p>\n<p>ERICH FROMM<\/p>\n<p>EL DOGMA DE CRISTO<\/p>\n<p>P a i d o s<\/p>\n<p>Libera los Libro<\/p>\n<p>T\u00edtulo original: The dogma of Christ<br \/>\nPublicado en ingl\u00e9s por Holt, Rinehart and Winston, Nueva York, Chicago, San Francisco<br \/>\nTraducci\u00f3n de Gerardo Steenks Cubierta de Mario Eskenazi<br \/>\n1.a edici\u00f3n, 1964 5\u00b0 reimpresi\u00f3n, 1994<br \/>\n\u00a9 de todas las ediciones en castellano, Ediciones Paid\u00f3s Ib\u00e9rica, S.A.,<br \/>\nMariano Cub\u00ed, 92 &#8211; 08021 Barcelona y Editorial Paid\u00f3s,<br \/>\nSAICF, Defensa, 599 &#8211; Buenos Aires<br \/>\nISBN: 84-7509-162-8 Dep\u00f3sito legal: B-39.825\/1994<br \/>\nImpreso en Edim, S.C.C.L., Badajoz, 145 &#8211; 08018 Barcelona<br \/>\nImpreso en Espa\u00f1a &#8211; Printed in Spain<\/p>\n<p>Indice<\/p>\n<p>TEXTO DE CONTRATAPA: 4<br \/>\nMETODOLOG\u00cdA Y NATURALEZA DEL PROBLEMA 5<br \/>\nFUNCI\u00d3N SOCIOPSICOL\u00d3GICA DE LA RELIGI\u00d3N 11<br \/>\nLA CRISTIANDAD PRIMITIVA Y SU IDEA DE JES\u00daS 19<br \/>\nLA TRANSFORMACI\u00d3N DEL CRISTIANISMO Y EL DOGMA HOMOUSIANO 39<br \/>\nEL DESARROLLO DEL DOGMA HASTA EL CONCILIO DE NICEA 53<br \/>\nOTRO INTENTO DE INTERPRETACI\u00d3N 60<br \/>\nCONCLUSI\u00d3N 66<\/p>\n<p>TEXTO DE CONTRATAPA:<\/p>\n<p>Seg\u00fan Erich Fromm, el cristianismo surge como un importante movimiento hist\u00f3rico-mesi\u00e1nico en el seno de las clases bajas del pueblo jud\u00edo. Sin embargo, a partir del siglo II su composici\u00f3n social se transforma y deja de ser la religi\u00f3n de los artesanos pobres y los esclavos para ganar adeptos entre las clases acomodadas del Imperio Romano. A partir de todo esto, el presente libro examina la conversi\u00f3n del cristianismo en religi\u00f3n del Estado y la gran transformaci\u00f3n final de una confraternidad libre en una organizaci\u00f3n jer\u00e1rquica: la Iglesia. As\u00ed, tomando como referencia hist\u00f3rica el significado psicol\u00f3gico de la fe de los primeros cristianos, Fromm investiga pacientemente las relaciones entre la psicolog\u00eda y la religi\u00f3n, e intenta comprender, no tanto a la gente sobre la base de un estudio del dogma, como el dogma sobre la base de un estudio de la gente.<\/p>\n<p>Psicoanalista norteamericano de origen alem\u00e1n, Erich Fromm fue profesor de las universidades de Columbia, Michigan y M\u00e9xico. De entre sus libros destacan El arte de amar, El miedo a la libertad, El amor a la vida, La condici\u00f3n humana actual, Sobre la desobediencia, \u00bfPodr\u00e1 sobrevivir el hombre?, Y ser\u00e9is como dioses, Humanismo socialista y La crisis del psicoan\u00e1lisis, todos ellos publicados por Paid\u00f3s, junto con los siete vol\u00famenes que componen su obra p\u00f3stuma.<\/p>\n<p>METODOLOG\u00cdA Y NATURALEZA DEL PROBLEMA<\/p>\n<p>Uno de los m\u00e9ritos fundamentales del psicoan\u00e1lisis es haber borrado la falsa distinci\u00f3n trazada entre psicolog\u00eda social y psicolog\u00eda individual. Freud subray\u00f3, por una parte, que no existe una psicolog\u00eda individual del hombre aislado de su medio social, pues un hombre solo no existe. Para Freud no existe homo psychologicus ni ning\u00fan Robinson Crusoe psicol\u00f3gico, como el hombre econ\u00f3mico de la teor\u00eda econ\u00f3mica cl\u00e1sica. Uno de los descubrimientos m\u00e1s importantes de Freud fue, por el contrario, la comprensi\u00f3n del desarrollo psicol\u00f3gico de las m\u00e1s tempranas relaciones sociales del individuo, como ser la relaci\u00f3n con sus padres, hermanos y hermanas.<br \/>\nFreud escribi\u00f3:<br \/>\nEs verdad&#8230; que la psicolog\u00eda individual se ocupa del hombre individual y explora las sendas por las que \u00e9ste procura encontrar la satisfacci\u00f3n para sus impulsos instintivos; pero s\u00f3lo raramente y en ciertas condiciones excepcionales est\u00e1 la psicolog\u00eda individual en posici\u00f3n de pasar por alto la relaci\u00f3n de este individuo con sus semejantes. En la vida mental del individuo invariablemente hay alguien implicado, sea como modelo, como objeto, como ayuda, como oponente; y as\u00ed, desde un primer comienzo, la psicolog\u00eda individual, de acuerdo con este extendido pero enteramente justificable sentido de las palabras, es asimismo psicolog\u00eda social.<br \/>\nPor otra parte, Freud rompi\u00f3 radicalmente con la ilusi\u00f3n de una psicolog\u00eda social cuyo objeto era &#8220;el grupo&#8221;. El &#8220;instinto social&#8221; no era para \u00e9l objeto de la psicolog\u00eda como tampoco lo era el hombre aislado, pues no se trataba de un instinto &#8220;original y elemental&#8221;; vio m\u00e1s bien &#8221; el comienzo de la formaci\u00f3n de la psique en un c\u00edrculo m\u00e1s estrecho, tal como la familia&#8221;. Freud demostr\u00f3 que los fen\u00f3menos psicol\u00f3gicos operativos en el grupo deben ser comprendidos sobre la base de los mecanismos ps\u00edquicos operativos en el individuo, no sobre la base de una &#8220;mente de grupo&#8221; como tal.<br \/>\nLa diferencia entre psicolog\u00eda individual y psicolog\u00eda social ha demostrado poseer un car\u00e1cter cuantitativo y no cualitativo. La psicolog\u00eda individual toma en cuenta todos los determinantes que han afectado ala suerte del individuo, y de este modo llega a una imagen completa hasta el m\u00e1ximo de la estructura ps\u00edquica del individuo. Cuanto m\u00e1s ampliamos la esfera de la investigaci\u00f3n psicol\u00f3gica \u0096es decir, cuanto mayor es el n\u00famero de hombres cuyos rasgos comunes permiten que se los agrupe\u0096 tanto m\u00e1s debemos reducir la extensi\u00f3n de nuestro examen de la estructura ps\u00edquica total de los miembros individuales del grupo.<br \/>\nEn consecuencia, cuanto mayor es el n\u00famero de sujetos incluidos en una investigaci\u00f3n de psicolog\u00eda social, tanto m\u00e1s estrecha ser\u00e1 la visi\u00f3n que se tendr\u00e1 de la estructura ps\u00edquica total de cualquier individuo integrante del grupo sometido a estudio. El desconocimiento de este hecho puede dar lugar a que surjan f\u00e1cilmente conceptos falsos en la evaluaci\u00f3n de los resultados de tales investigaciones. Se espera o\u00edr algo acerca de la estructura ps\u00edquica del miembro individual de un grupo, pero la investigaci\u00f3n sociopsicol\u00f3gica s\u00f3lo puede estudiar la matriz del car\u00e1cter com\u00fan a todos los miembros del grupo, y no toma en cuenta la estructura total del car\u00e1cter de un individuo particular. Esto \u00faltimo no puede ser nunca tarea de la psicolog\u00eda social, y es \u00fanicamente posible si se dispone de un conocimiento amplio del desarrollo del individuo. Si en una investigaci\u00f3n sociopsicol\u00f3gica se asevera, por ejemplo, que en cuanto a su actitud frente a la figura paterna un grupo deja de ser agresivo y hostil para mostrarse pasivo y sumiso, tal afirmaci\u00f3n significa algo diferente que cuando las mismas palabras se dicen acerca de un individuo dentro de una investigaci\u00f3n psicol\u00f3gico-individual. En el \u00faltimo caso equivale a decir que tal cambio es representativo de la actitud total del individuo; en el caso del grupo alude a una caracter\u00edstica media com\u00fan a todos los miembros del grupo, que no desempe\u00f1a necesariamente un papel central en la estructura del car\u00e1cter de cada individuo. El valor de la investigaci\u00f3n sociopsicol\u00f3gica no puede residir, por lo tanto, en el hecho de que nos permita obtener una visi\u00f3n plena de las peculiaridades ps\u00edquicas de los miembros individuales, sino en el hecho de que podamos establecer aquellas tendencias ps\u00edquicas comunes que tienen una influencia decisiva en el desarrollo social de \u00e9stos.<br \/>\nLa superaci\u00f3n de la oposici\u00f3n te\u00f3rica existente entre psicolog\u00eda individual y psicolog\u00eda social lograda por el psicoan\u00e1lisis fundamenta la afirmaci\u00f3n de que el m\u00e9todo de una investigaci\u00f3n sociopsicol\u00f3gica puede ser esencialmente igual al m\u00e9todo que aplica el psicoan\u00e1lisis en la investigaci\u00f3n de la psique individual. Resultar\u00e1 en consecuencia oportuno considerar brevemente las caracter\u00edsticas esenciales de este m\u00e9todo, ya que es de importancia para el presente estudio.<br \/>\nFreud parti\u00f3 de la idea de que en las causas que producen neurosis \u0096y lo mismo es v\u00e1lido para la estructura instintiva del individuo sano\u0096, una constituci\u00f3n sexual heredada y los hechos que han sido experimentados forman una serie complementaria:<br \/>\nEn un extremo de la serie se hallan aquellos casos extremos acerca de los cuales se puede decir sin vacilar que es gente que habr\u00eda ca\u00eddo enferma, no importa qu\u00e9 haya sido lo ocurrido, qu\u00e9 experimentaron o cu\u00e1n misericordiosa haya sido la vida con ellos, pues padecen un desarrollo an\u00f3malo de la libido. En el otro extremo aparecen los casos que merecen un veredicto opuesto: indudablemente se habr\u00edan librado de la enfermedad si la vida no les hubiera impuesto el peso de tales y tales cargas. En los casos de la parte intermedia de la serie, una parte mayor o menor del factor predisponente (la constituci\u00f3n sexual) se combina con una parte menor o mayor de las imposiciones lesivas de la vida. Poseen una constituci\u00f3n sexual que no habr\u00eda provocado su neurosis si no hubieran pasado por tales y tales experiencias, y las vicisitudes de la vida no habr\u00edan influido traum\u00e1ticamente sobre ellos de haber tenido una libido constituida de otro modo.<br \/>\nPara el psicoan\u00e1lisis, en la estructura ps\u00edquica de la persona sana o enferma, el elemento constitucional es un factor que debe ser observado al proceder a la investigaci\u00f3n psicol\u00f3gica de los individuos, pero sigue siendo intangible. Lo que interesa al psicoan\u00e1lisis es la experiencia; la investigaci\u00f3n de su influencia sobre el desarrollo emocional es su principal finalidad. El psicoan\u00e1lisis no ignora, por supuesto, que el desarrollo emocional del individuo est\u00e1 hasta cierto punto determinado por su constituci\u00f3n; este concepto es un supuesto del psicoan\u00e1lisis, pero el psicoan\u00e1lisis mismo se dedica exclusivamente a investigar la influencia que la situaci\u00f3n vital del individuo tiene sobre su desarrollo emocional. Ello significa, en la pr\u00e1ctica, que para el m\u00e9todo psicoanal\u00edtico un m\u00e1ximo de conocimiento de la historia del individuo \u0096en especial de las experiencias de su primera infancia, pero por cierto, no s\u00f3lo ellas\u0096 es un esencial requisito previo. Estudia la relaci\u00f3n que hay entre el modo de vivir de una persona y los aspectos espec\u00edficos de su desarrollo emocional. El an\u00e1lisis es imposible si no se cuenta con una extensa informaci\u00f3n referente al modo de vivir del individuo. La observaci\u00f3n general revela, naturalmente, que ciertas expresiones t\u00edpicas de conducta indican t\u00edpicas pautas de vida. Por analog\u00eda se podr\u00e1n conjeturar pautas similares, pero tales inferencias contendr\u00edan todas un elemento de incertidumbre y ser\u00edan de limitada validez cient\u00edfica. El m\u00e9todo del psicoan\u00e1lisis individual es por lo tanto un m\u00e9todo delicadamente \u0093hist\u00f3rico\u0094: la comprensi\u00f3n del desarrollo emocional sobre la base del conocimiento de la historia de la vida del individuo.<br \/>\nEl m\u00e9todo para aplicar el psicoan\u00e1lisis a grupos no puede ser diferente. Las actitudes ps\u00edquicas comunes de los miembros del grupo deben ser comprendidas s\u00f3lo sobre la base de sus pautas comunes, As\u00ed como la psicolog\u00eda psicoanal\u00edtica individual procura comprender la constelaci\u00f3n emocional del individuo, del mismo modo la psicolog\u00eda social podr\u00e1 obtener una visi\u00f3n de la estructura emocional del grupo \u00fanicamente por medio de un conocimiento exacto de sus pautas de vida. La psicolog\u00eda social s\u00f3lo puede hacer aseveraciones tocantes a lasa actitudes ps\u00edquicas comunes a todos; requiere en consecuencia el conocimiento de las situaciones de vida comunes a todos y caracter\u00edsticas de todos.<br \/>\nSi bien el m\u00e9todo de la psicolog\u00eda social no es b\u00e1sicamente diferente de aquel de la psicolog\u00eda individual, hay empero una diferencia que es menester se\u00f1alar.<br \/>\nEn tanto que la investigaci\u00f3n psicoanal\u00edtica se interesa principalmente en individuos neur\u00f3ticos, la investigaci\u00f3n sociopsicol\u00f3gica trabaja con grupos de gente normal.<br \/>\nLa persona neur\u00f3tica se caracteriza por el hecho de que no ha logrado adaptarse a su ambiente real. La fijaci\u00f3n en ciertos impulsos emocionales, en ciertos mecanismos ps\u00edquicos que alguna vez fueron oportunos y adecuados, la pone en conflicto con la realidad. La estructura ps\u00edquica del neur\u00f3tico es por lo tanto casi del todo ininteligible si se desconocen las experiencias de su primera infancia, pues, debido a su neurosis \u0096expresi\u00f3n de la falta de adaptaci\u00f3n o del orden particular de fijaciones infantiles\u0096, hasta su misma posici\u00f3n como adulto est\u00e1 determinada esencialmente por aquella situaci\u00f3n de la ni\u00f1ez. Inclusive en el caso de la persona normal tienen una significaci\u00f3n decisiva las experiencias de la primera infancia. El car\u00e1cter, en el sentido m\u00e1s amplio, est\u00e1 determinado por ellas y resulta del todo ininteligible si no se las conoce. Pero por haberse adaptado ps\u00edquicamente a la realidad en un mayor grado que el neur\u00f3tico, se puede comprender una parte de su estructura ps\u00edquica mucho mayor que cuando se trata de un neur\u00f3tico. La psicolog\u00eda social se ocupa de la gente normal, sobre suya situaci\u00f3n ps\u00edquica la realidad influye en un grado incomparablemente mayor que en el caso del neur\u00f3tico. De all\u00ed que esta psicolog\u00eda pueda pasar por alto hasta el conocimiento de las experiencias infantiles de los diversos miembros del grupo sometido a la investigaci\u00f3n; a partir del conocimiento de las pautas de la vida socialmente condicionadas en que estas personas estuvieron situadas luego de los primeros a\u00f1os infantiles, puede arribar a una comprensi\u00f3n de las actitudes ps\u00edquicas comunes a ellas.<br \/>\nLa psicolog\u00eda social se propone se propone investigar la forma en que ciertas actitudes ps\u00edquicas comunes a los miembros de un grupo se hallan relacionadas con sus experiencias vitales comunes. El hecho, en el caso de un individuo, de que predomine esta o aquella direcci\u00f3n de la libido, que el complejo de Edipo encuentre tal o cual v\u00eda de salida, es tan poco accidental como lo son los cambios en las caracter\u00edsticas ps\u00edquicas de la situaci\u00f3n ps\u00edquica de un grupo, ya sea en la misma clase de gente a trav\u00e9s de un per\u00edodo de tiempo o simult\u00e1neamente entre diferentes clases. Es labor de la psicolog\u00eda social indicar por qu\u00e9 se producen tales cambios y c\u00f3mo deben ser comprendidos sobre la base de la experiencia com\u00fan a los miembros del grupo.<br \/>\nLa presente investigaci\u00f3n se refiere a un problema de psicolog\u00eda social estrechamente limitado, a saber, la cuesti\u00f3n concerniente a los motivos que condicionan la evoluci\u00f3n de los conceptos acerca de la relaci\u00f3n entre Dios padre y Jes\u00fas desde los comienzos de la cristiandad hasta la formulaci\u00f3n del credo de Nicea en el siglo IV. De acuerdo con los principios te\u00f3ricos reci\u00e9n formulados, esta investigaci\u00f3n tiene por finalidad determinar el punto hasta el cual el cambio ocurrido en ciertas ideas religiosas es una expresi\u00f3n del cambio ps\u00edquico experimentado por la gente en cuesti\u00f3n, y el punto hasta el cual esos cambios son dictados por sus condiciones de vida. Se intentar\u00e1 comprender las ideas en t\u00e9rminos de hombres y de sus pautas de vida, y demostrar que la evoluci\u00f3n del dogma s\u00f3lo se puede comprender mediante el conocimiento del inconsciente, sobre el cual ejerce su efecto la realidad externa y que es el que determina el contenido de la conciencia.<br \/>\nEl m\u00e9todo de este trabajo demanda que se consagre un espacio relativamente extenso a la presentaci\u00f3n de la situaci\u00f3n de vida de la gente sometida a la investigaci\u00f3n, a su situaci\u00f3n espiritual, econ\u00f3mica, social y pol\u00edtica, o sea a lo que en resumen podr\u00e1 llamarse sus superficies ps\u00edquicas. Si tal introducci\u00f3n parece contener un \u00e9nfasis desproporcionado, el lector deber\u00e1 tener en cuenta que aun en el estudio psicoanal\u00edtico del caso de una persona enferma, mucho es el espacio asignado a la presentaci\u00f3n de las circunstancias externas que rodean al paciente. En el presente trabajo, la descripci\u00f3n de la situaci\u00f3n cultural total de las masas que han sido sometidas a la investigaci\u00f3n y la presentaci\u00f3n de su ambiente externo, son m\u00e1s decisivas que la descripci\u00f3n de la situaci\u00f3n real en el estudio de un caso individual. Ello se debe a que cuando se trabaja con cosas, la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica, no obstante suponerse que s\u00f3lo hasta cierto punto se la ofrece de manera detallada, es incomparablemente m\u00e1s complicada y m\u00e1s extensa que la relaci\u00f3n de hechos sencillos tal como ocurren en la vida de un individuo. Creemos, empero, que esta desventaja debe ser tolerada, pues es el \u00fanico camino capaz de llevarnos a una comprensi\u00f3n anal\u00edtica de los fen\u00f3menos hist\u00f3ricos.<br \/>\nEl presente estudio se refiere a un tema que ha sido tratado por uno de los representantes m\u00e1s eminentes del estudio anal\u00edtico de la religi\u00f3n, Theodor Reik . La diferencia en contenido, que resulta obligadamente de la metodolog\u00eda diferente, ser\u00e1, al igual que las diferencias metodol\u00f3gicas en s\u00ed, considerada brevemente al final de este ensayo.<br \/>\nEl prop\u00f3sito que nos anima en este trabajo es el de comprender el cambio de ciertos contenidos de la conciencia seg\u00fan se expresa en las ideas teol\u00f3gicas, como resultado de un cambio ocurrido en los procesos inconscientes. En consecuencia, tal como hicimos con el problema metodol\u00f3gico, nos proponemos referirnos brevemente a los m\u00e1s importantes hallazgos del psicoan\u00e1lisis en cuanto que tocan nuestro tema.<\/p>\n<p>LA RELIGI\u00d3N<\/p>\n<p>El psicoan\u00e1lisis es una psicolog\u00eda de los impulsos o instintos. Ve la conducta humana como condicionada y definida por impulsos emocionales, que interpreta como la afluencia de ciertos instintos de ra\u00edz fisiol\u00f3gica y que en s\u00ed mismos escapan a la observaci\u00f3n inmediata. De acuerdo con las clasificaciones populares de instintos de hambre e instintos de amor, a partir de un comienzo Freud estableci\u00f3 una distinci\u00f3n entre los instintos del yo o de la conservaci\u00f3n de s\u00ed mismo, y los instintos sexuales. En virtud del car\u00e1cter libidinal de los instintos de autopreservaci\u00f3n del yo, y debido al significado especial de las tendencias destructivas presentes en el aparato ps\u00edquico del hombre, Freud propuso un agrupamiento diferente, tomando en cuenta el contraste que existe entre los instintos para mantener la vida y los instintos destructivos. Para los fines del presente trabajo, basta con lo dicho acerca de esta clasificaci\u00f3n. Lo importante es reconocer que en el instinto sexual hay ciertas cualidades que lo distinguen de los instintos del yo. Los instintos sexuales no son imperativos, o sea que sus demandas se pueden dejar insatisfechas sin que ello signifique una amenaza a la vida misma, no ocurriendo otro tanto si no se satisfacen el hambre, la sed y la necesidad de dormir. Por otra parte, y hasta un cierto punto, de ning\u00fan modo insignificante, los instintos sexuales permiten una gratificaci\u00f3n en la fantas\u00eda y con el propio cuerpo. Su dependencia de la realidad externa es por lo tanto mucho menor que en el caso de los instintos del yo. \u00cdntimamente ligado a esto est\u00e1n la f\u00e1cil transferencia y la capacidad de intercambio entre los instintos componentes de la sexualidad. La frustraci\u00f3n de un impulso libidinal puede ser neutralizada de manera relativamente f\u00e1cil substituyendo tal impulso por otro que puede ser gratificado. Esta flexibilidad y adaptabilidad que hay dentro de los impulsos sexuales son la base para la extraordinaria variabilidad de la estructura ps\u00edquica y en ellas reside tambi\u00e9n la base para la posibilidad de que las experiencias individuales influyan de manera tan definida y se\u00f1alada sobre la estructura de la libido.<br \/>\nFreud ve el principio del placer modificado por el principio de realidad como regulador del aparato ps\u00edquico. Dice Freud:<br \/>\nPasaremos por lo tanto al asunto menos ambicioso de aquello que los hombres, con su misma conducta, muestran como la finalidad e intenci\u00f3n de su vida. \u00bfQu\u00e9 piden de la vida y qu\u00e9 desean lograr en ella? La respuesta no deja mayor lugar para la duda. Se esfuerzan en pos de la felicidad; desean llegar a ser felices y seguir si\u00e9ndolo. Este empe\u00f1o tiene dos lados: una meta positiva y otra negativa. Por una parte tiende a que no haya dolor ni displacer, y por otra desea experimentar intensos sentimientos de placer. En su sentido m\u00e1s estricto, la palabra \u0093felicidad\u0094 se refiere s\u00f3lo a este \u00faltimo deseo. De conformidad con esta dicotom\u00eda de sus metas, la actividad del hombre se desarrolla en dos direcciones seg\u00fan se empe\u00f1e por alcanzar \u0096en t\u00e9rminos generales o hasta de modo exclusivo\u0096 una u otra de tales metas.<br \/>\nEl individuo se empe\u00f1a por experimentar \u0096dentro de circunstancias dadas\u0096 un m\u00e1ximo de gratificaci\u00f3n libidinal y un m\u00ednimo de dolor; el deseo de evitar el dolor hace aceptar cambios o hasta frustraciones de los diferentes impulsos sexuales componentes. Un correspondiente renunciamiento a los impulsos del yo es sin embargo imposible.<br \/>\nLa peculiaridad de la estructura ps\u00edquica de un individuo depende de su constituci\u00f3n ps\u00edquica y principalmente de sus experiencias de infancia. La realidad externa, que le garantiza la satisfacci\u00f3n de ciertos impulsos, pero que le obliga a renunciar a ciertos otros, es definida por la situaci\u00f3n social existente en la que vive. Esta realidad social incluye la realidad m\u00e1s amplia que abarca a todos los miembros de la sociedad y la realidad m\u00e1s estrecha de las distintas clases sociales.<br \/>\nLa sociedad desempe\u00f1a una doble funci\u00f3n en la situaci\u00f3n ps\u00edquica del individuo, tanto frustrante como gratificante. Es raro que una persona renuncie a impulsos por advertir los peligros que pueden resultar de su satisfacci\u00f3n. En general es la sociedad la que dicta tales renunciamientos: primero, aquellas prohibiciones establecidas sobre la base del reconocimiento social de un peligro verdadero para el individuo mismo, un peligro no sentido f\u00e1cilmente por \u00e9l y vinculado con la gratificaci\u00f3n del impulso cuya satisfacci\u00f3n podr\u00eda significar un da\u00f1o no para el individuo sino para el grupo; y, finalmente, los renunciamientos hechos no en el inter\u00e9s del grupo sino s\u00f3lo en el inter\u00e9s de una clase dominante.<br \/>\nLa funci\u00f3n \u0093gratificadora\u0094 de la sociedad no es menos clara que su papel frustrador. El individuo la acepta s\u00f3lo porque gracias a su ayuda puede hasta cierto punto confiar en obtener placer y evitar dolor, primariamente en lo tocante a la satisfacci\u00f3n de necesidades libidinales.<br \/>\nLo dicho m\u00e1s arriba ha hecho caso omiso de una caracter\u00edstica espec\u00edfica de todas las sociedades conocidas hist\u00f3ricamente. Por cierto que los miembros de una sociedad no se consultan entre ellos para determinar lo que la sociedad puede permitir y lo que debe prohibir. La situaci\u00f3n es m\u00e1s bien que, mientras que las fuerzas productivas de la econom\u00eda no basten para proveer a todos una satisfacci\u00f3n adecuada de sus necesidades materiales y culturales (es decir, algo m\u00e1s que la protecci\u00f3n contra peligros externos y la satisfacci\u00f3n de necesidades elementales del yo), la clase social m\u00e1s poderosa aspirar\u00e1 primero a la satisfacci\u00f3n m\u00e1xima de sus propias necesidades. El grado de satisfacci\u00f3n que ofrece a aquellos a quienes domina depende del nivel de las posibilidades econ\u00f3micas disponibles, y tambi\u00e9n del hecho de que es menester conceder un m\u00ednimo de satisfacci\u00f3n a quienes son dominados, a fin de que puedan continuar funcionando como miembros cooperantes de la sociedad. La estabilidad social depende en grado relativamente escaso del uso de la fuerza externa. En su mayor parte depende del hecho de que los hombres se hallan en una situaci\u00f3n ps\u00edquica que los arraiga interiormente en una situaci\u00f3n social existente. Para esa finalidad, tal como hemos anotado, es necesario un m\u00ednimo de satisfacci\u00f3n de las necesidades instintivas naturales y culturales. Pero debemos observar en este punto que para lograr el sometimiento ps\u00edquico de las masas hay algo m\u00e1s que es importante, algo ligado a la peculiar estratificaci\u00f3n estructural de la sociedad en clases.<br \/>\nFreud ha se\u00f1alado en este sentido que el desamparo del hombre frente a la naturaleza es una repetici\u00f3n de la situaci\u00f3n en que se encontr\u00f3 el adulto cuando era ni\u00f1o, cuando sin ayuda no se las pod\u00eda arreglar ante fuerzas superiores ajenas a la familia, y cuando sus impulsos vitales, siguiendo sus inclinaciones narcisistas, se adhirieron primero a los objetos que le daban protecci\u00f3n y satisfacci\u00f3n, a saber, su madre y su padre. Hasta el punto en que la sociedad est\u00e1 desamparada respecto de la naturaleza, el miembro individual de la sociedad debe, como adulto, repetir la situaci\u00f3n ps\u00edquica de la infancia. Toma parte de sus amores y temores infantiles y parte de su hostilidad, que ten\u00eda puestos en el padre o la madre, y los transfiere a una figura imaginaria, a Dios.<br \/>\nHay adem\u00e1s una hostilidad hacia ciertas figuras reales, en particular representantes de la \u00e9lite. En la estratificaci\u00f3n social se repite para el individuo la situaci\u00f3n infantil. En los que mandan ve a los poderosos, los fuertes y los sabios. Son personas que deben ser reverenciadas. Cree que desean el bien de \u00e9l; sabe tambi\u00e9n que resist\u00edrseles es algo siempre castigado; se siente contento cuando con su docilidad se gana el elogio de ellos. Es exactamente igual a lo que siendo ni\u00f1o sent\u00eda por su padre, y es comprensible que sin ninguna cr\u00edtica tome por justo y verdadero lo que le presentan los que mandan, con el mismo \u00e1nimo que cuando ni\u00f1o aceptaba sin m\u00e1s ni m\u00e1s toda afirmaci\u00f3n hecha por su padre. La figura de Dios forma un complemento de esta situaci\u00f3n; Dios es siempre el aliado de los dominadores. Cuando estos \u00faltimos, que siempre son personalidades reales, se ven expuestos a la cr\u00edtica pueden apoyarse en Dios, quien, en virtud de su irrealidad, se limita a desde\u00f1ar la cr\u00edtica y con su autoridad confirma la autoridad de la clase dominante.<br \/>\nEn esta situaci\u00f3n psicol\u00f3gica de sometimiento infantil reside una de las principales garant\u00edas de la estabilidad social. Muchos se hallan en la misma situaci\u00f3n que experimentaron siendo ni\u00f1os, cuando estaban desvalidos de su padre; los mecanismos que funcionan ahora son los mismos de entonces. Esta situaci\u00f3n ps\u00edquica cobra vigencia por mediaci\u00f3n de muchas medidas importantes y complicadas tomadas por la \u00e9lite, cuya finalidad es mantener y reforzar en las masas su dependencia ps\u00edquica infantil e imponerse en su inconsciente como una figura paterna.<br \/>\nUno de los principales medios para alcanzar este resultado es la religi\u00f3n. Tiene la tarea de impedir cualquier independencia ps\u00edquica por parte del pueblo, de intimidarlo intelectualmente, de hacer mantener ante las autoridades la docilidad infantil socialmente necesaria. Al mismo tiempo desempe\u00f1a otra funci\u00f3n esencial: ofrece a las masas una cierta medida de satisfacci\u00f3n que les hace la vida suficientemente tolerable como para impedir que intenten pasar de la actitud del hijo obediente a la de hijo rebelde.<br \/>\n\u00bfDe qu\u00e9 clase son estas satisfacciones? No atienden por cierto a los instintos de autoconservaci\u00f3n del yo, ni ofrecen mejor alimento u otros placeres materiales. Tales satisfacciones s\u00f3lo se puede obtener en la realidad, y para ese fin no se necesita religi\u00f3n; la religi\u00f3n sirve sencillamente para hacer que las masas se resignen m\u00e1s sencillamente a las muchas frustraciones que presenta la realidad. Las satisfacciones que ofrece la realidad son de naturaleza libidinal; son satisfacciones que ocurren esencialmente en la fantas\u00eda, pues, como se\u00f1alamos m\u00e1s arriba, los impulsos de la libido, a diferencia de los impulsos del yo, permiten la satisfacci\u00f3n en fantas\u00edas.<br \/>\nEstamos aqu\u00ed ante algo relacionado con una de las funciones ps\u00edquicas de la religi\u00f3n, y a continuaci\u00f3n indicaremos brevemente los resultados m\u00e1s importantes de las investigaciones de Freud en este campo. En su libro T\u00f3tem y Tab\u00fa Freud ha demostrado que el dios animal del totemismo es el padre endiosado y que en la prohibici\u00f3n de matar y comer el animal tot\u00e9mico y en la opuesta costumbre festiva de violar sin embargo la prohibici\u00f3n una vez por a\u00f1o, el hombre repite la actitud ambivalente que como ni\u00f1o hab\u00eda adquirido hacia el padre, quien es a la vez un protector servicial y un rival opresor.<br \/>\nDiversos estudioso, especialmente Reik, han demostrado que esta transferencia a Dios de la actitud infantil hacia el padre se puede hallar tambi\u00e9n en las grandes religiones. El interrogante planteado por Freud y sus disc\u00edpulos se relacion\u00f3 con la cualidad ps\u00edquica de la actitud religiosa hacia Dios; y la respuesta es que en la actitud del adulto hacia Dios se ve repetida la actitud infantil del ni\u00f1o hacia el padre. Esta situaci\u00f3n ps\u00edquica infantil representa el esquema de la situaci\u00f3n religiosa. En su libro El porvenir de una ilusi\u00f3n, Freud deja este interrogante para pasar a uno m\u00e1s amplio. Ya no se limita a preguntar c\u00f3mo es psicol\u00f3gicamente posible la religi\u00f3n; desea saber adem\u00e1s por qu\u00e9 existe la religi\u00f3n misma o qu\u00e9 la ha hecho necesaria. Ofrece para esta pregunta una misma respuesta que toma en cuenta simult\u00e1neamente factores ps\u00edquicos y sociales. Le atribuye a la religi\u00f3n el efecto de un narc\u00f3tico capaz de traer alg\u00fan consuelo para el hombre en su impotencia y desamparo frente a las fuerzas de la naturaleza.<br \/>\nPues esta situaci\u00f3n no encierra nada nuevo. Tiene un prototipo infantil, del que en realidad no es m\u00e1s que la continuaci\u00f3n. Pues ya una vez anterior uno se hab\u00eda visto en un similar estado de desamparo: como un ni\u00f1o peque\u00f1o, en relaci\u00f3n con los padres. El temor que se sent\u00eda ante ellos era justificado, y especialmente ante el padre; pero al mismo tiempo se pod\u00eda contar con la protecci\u00f3n de \u00e9l contra los peligros que uno conoc\u00eda. Por lo tanto era natural asimilar las dos situaciones. Tambi\u00e9n aqu\u00ed tiene su papel el desear, tal como lo hace en el mundo de los sue\u00f1os. El durmiente puede ser dominado por un presentimiento de muerte, que amenaza con ponerlo en la sepultura. Pero la elaboraci\u00f3n on\u00edrica sabe c\u00f3mo elegir una situaci\u00f3n capaz de convertir hasta ese hecho pavoroso en la satisfacci\u00f3n de un deseo: el so\u00f1ante se ve descendiendo dentro de una antigua tumba etrusca, gozoso de encontrar satisfacci\u00f3n para sus intereses arqueol\u00f3gicos. Del mismo modo, un hombre no convierte sencillamente las fuerzas de la naturaleza en personas con las que se puede asociar tal como lo har\u00eda con sus iguales \u0096ello no har\u00eda justicia a la impresi\u00f3n abrumadora que le hacen esas fuerzas\u0096 sino que les da el car\u00e1cter de un padre. Las convierte en dioses, siguiendo en esto, tal como he intentado demostrar, no s\u00f3lo un prototipo infantil sino uno filogen\u00e9tico.<br \/>\nEn el curso del tiempo se hicieron las primeras observaciones sobre la regularidad y conformidad a las leyes de los fen\u00f3menos naturales y ello hizo que las fuerzas de la naturaleza perdieran sus rasgos humanos. Pero en el hombre persiste el desamparo, al que acompa\u00f1a su nostalgia por el padre y los dioses. Los dioses siguen cumpliendo una triple finalidad: deben exorcizar los terrores de la naturaleza, deben reconciliar a los hombres con la crueldad del destino, particularmente tal como se muestra en la muerte, y deben compensarlos por los padecimientos y privaciones que una vida civilizada en com\u00fan ha impuesto sobre ellos.<br \/>\nFreud da as\u00ed respuesta a la pregunta: \u0093\u00bfQu\u00e9 constituye la fuerza interior de las doctrinas religiosas y a qu\u00e9 circunstancias deben estas doctrinas su efectividad al margen de la aprobaci\u00f3n racional?\u0094<br \/>\nEstas [ideas religiosas], que se ofrecen la satisfacci\u00f3n de los m\u00e1s antiguos, extra\u00f1os, y urgentes deseos de la humanidad. El secreto de la fuerza radica en la fuerza de estos deseos. Tal como ya sabemos, la aterradora impresi\u00f3n del desamparo sentida en la infancia despert\u00f3 la necesidad de protecci\u00f3n \u0096protecci\u00f3n por medio del amor\u0096 que fue provista por el padre, y saber que este desamparo durar\u00eda toda la vida hizo necesario aferrarse a la existencia de un padre, pero esta vez un padre m\u00e1s poderoso. De all\u00ed que la ben\u00e9vola regla de la divina Providencia alivie nuestro temor ante los peligros de la vida; el establecimiento de un orden moral en el mundo asegura el cumplimiento de las demandas de justicia, que tan a menudo han quedado insatisfechas en la civilizaci\u00f3n humana; y la prolongaci\u00f3n de la vida terrenal en una existencia futura provee el marco local y temporal en el cual tendr\u00e1 lugar la satisfacci\u00f3n de estos deseos. Las respuestas para los enigmas que tientan la curiosidad del hombre, como por ejemplo la forma en que comenz\u00f3 el universo o la relaci\u00f3n que existe entre cuerpo y alma, se desarrollan de conformidad con los supuestos que dan base a este sistema. Es un alivio enorme para la psique del individuo si los conflictos de su infancia que tienen origen en el padre \u0096conflictos de complejos que jam\u00e1s han sido superados totalmente\u0096 son eliminados y llevados a una soluci\u00f3n universalmente aceptada.<br \/>\nFreud ve por lo tanto la posibilidad de la actitud religiosa en la situaci\u00f3n infantil; ve su necesidad relativa en la impotencia y desamparo del hombre respecto de la naturaleza, y arriba a la conclusi\u00f3n de que, conforme, aumenta el dominio del hombre sobre la naturaleza, la religi\u00f3n debe ser considerada como una ilusi\u00f3n que se va tornando superflua.<br \/>\nRecapitulemos lo dicho hasta este momento: el hombre se empe\u00f1a por alcanzar el m\u00e1ximo de placer; la realidad social lo compele a renunciar a muchos impulsos, y la sociedad procura resarcir al individuo de esos renunciamientos por medio de otras satisfacciones inofensivas para la sociedad, es decir, para las clases dominantes.<br \/>\nEstas satisfacciones son tales que en esencia pueden ser realizadas en fantas\u00edas, especialmente en fantas\u00edas colectivas. Desempe\u00f1an una importante funci\u00f3n en la realidad social. En la medida en que la sociedad no permite satisfacciones verdaderas, las satisfacciones fantaseadas sirven como substituto y se convierten en un poderoso soporte de la estabilidad social. Cuanto mayores sean los renunciamientos que los hombres padecen en realidad, tanto mayor deber\u00e1 ser la preocupaci\u00f3n por la compensaci\u00f3n. Las satisfacciones obtenidas en la fantas\u00eda tienen la doble funci\u00f3n caracter\u00edstica de todo narc\u00f3tico: obran como analg\u00e9sico y a la vez como freno al cambio activo de la realidad. Las satisfacciones en com\u00fan tienen una ventaja esencial sobre los ensue\u00f1os individuales: en virtud de su universalidad, las fantas\u00edas son percibidas por la mente consciente como si fueran reales. Una ilusi\u00f3n de la que participan todos se convierte en realidad. La m\u00e1s antigua de estas satisfacciones fantaseadas colectivamente es la religi\u00f3n. El desarrollo progresista de la sociedad hace que las fantas\u00edas se tornen m\u00e1s complicadas y racionalizadas. La religi\u00f3n misma resulta m\u00e1s diferenciada, y junto a ella aparecen la poes\u00eda, el arte y la filosof\u00eda como expresi\u00f3n de fantas\u00edas colectivas.<br \/>\nPara resumir, la religi\u00f3n desempe\u00f1a una funci\u00f3n triple: para toda la humanidad, consuelo por las privaciones que impone la vida; para la gran mayor\u00eda de los hombres, est\u00edmulo para aceptar emocionalmente su situaci\u00f3n de clase; y para la minor\u00eda dominante, alivio para los sentimientos de culpa de aquellos a quienes se oprime.<br \/>\nLa investigaci\u00f3n siguiente se propone probar en detalle lo que se ha dicho por medio del examen de un peque\u00f1o segmento del desarrollo religioso. Intentaremos mostrar el grado de influencia que la realidad social de una situaci\u00f3n espec\u00edfica ha tenido sobre un grupo espec\u00edfico de hombres, y c\u00f3mo ciertas tendencias emocionales encontraron expresi\u00f3n en ciertos dogmas, en ciertas fantas\u00edas colectivas, y mostrar adem\u00e1s cu\u00e1l fue el cambio ps\u00edquico producido por un cambio ocurrido en la situaci\u00f3n social. Intentaremos ver c\u00f3mo este cambio ps\u00edquico hall\u00f3 expresi\u00f3n en nuevas fantas\u00edas religiosas que dieron satisfacci\u00f3n a ciertos impulsos inconscientes. Se esclarecer\u00e1 as\u00ed que un cambio en los conceptos religiosos est\u00e1 \u00edntimamente ligado, por una parte, con el experimentar varias posibles relaciones infantiles con el padre o la madre, y por otra, con cambios ocurridos en la situaci\u00f3n econ\u00f3mica y social.<br \/>\nEl curso de la investigaci\u00f3n est\u00e1 determinado por los presupuestos metodol\u00f3gicos mencionados anteriormente. La meta ser\u00e1 comprender el dogma sobre la base de un estudio de la gente sobre la base de un estudio del dogma. Por lo tanto, intentaremos en primer t\u00e9rmino describir la situaci\u00f3n total de la clase social en la que tuvo origen la primitiva fe cristiana, y comprender el significado psicol\u00f3gico de esta fe en t\u00e9rminos de la situaci\u00f3n ps\u00edquica total de estos hombres y demostraremos luego cu\u00e1n distinta fue la mentalidad de la gente en un per\u00edodo posterior. Eventualmente intentaremos comprender el significado inconsciente de la Cristolog\u00eda que cristaliz\u00f3 como producto final de un desarrollo de tres centurias. Nos referiremos principalmente a la fe cristiana primitiva y al dogma de Nicea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original) Enviado: 15\/05\/2005 11:59 ERICH FROMM EL DOGMA DE CRISTO P a i d o s Libera los Libro T\u00edtulo original: The dogma of Christ Publicado en ingl\u00e9s por Holt, Rinehart and Winston, Nueva York, Chicago, San Francisco Traducci\u00f3n de Gerardo Steenks Cubierta de Mario Eskenazi 1.a edici\u00f3n, 1964 5\u00b0 reimpresi\u00f3n, 1994 \u00a9 de todas<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36],"tags":[],"class_list":["post-2397","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-libros"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2397","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2397"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2397\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2397"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2397"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2397"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}