{"id":2389,"date":"2008-12-09T17:59:25","date_gmt":"2008-12-09T17:59:25","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=2389"},"modified":"2008-12-09T17:59:25","modified_gmt":"2008-12-09T17:59:25","slug":"el-culto-a-maxim\u00d3n","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=2389","title":{"rendered":"EL CULTO A MAXIM\u00d3N"},"content":{"rendered":"<p><strong>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original)\tEnviado: 16\/09\/2005 11:46<\/strong><\/p>\n<p>EL CULTO A MAXIM\u00d3N<\/p>\n<p>Por Erika Mendoza \/ Fotos por Ricardo Mata, Diego Molina y Johan Willens.<\/p>\n<p>Aunque de origen desconocido, Maxim\u00f3n podr\u00eda interpretarse como la reencarnaci\u00f3n del dios maya Mam. Tambi\u00e9n \u00e9ste fue representado en una figura de madera, a la cual sol\u00eda vestirse como persona y se le ofrec\u00edan alimentos. Hoy, Maxim\u00f3n tiene im\u00e1genes en muchos poblados guatemaltecos, como San Jorge y Nahual\u00e1, aunque es en San Andr\u00e9s Itzapa, Santiago Atitl\u00e1n y Zunil donde goza de gran fama. Cada Maxim\u00f3n posee diferente hechura y luce ropas distintas, pero todos son objeto de profunda adoraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Con la superimposici\u00f3n del catolicismo sobre las anteriores creencias durante los siglos XVI y XVII, Mam se convirti\u00f3 en San Sim\u00f3n. Sin embargo, en la actualidad la mayor\u00eda de sus fieles lo llaman Maxim\u00f3n, palabra formada por los vocablos max (tabaco, en maya; de ah\u00ed que siempre se le vea con un gran puro en los labios) y Sim\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 A lo largo de un a\u00f1o, Maxim\u00f3n reside en casa de alg\u00fan miembro de la cofrad\u00eda de la Santa Cruz, la principal autoridad ind\u00edgena de Atitl\u00e1n . Ah\u00ed puede recibir visitantes de todo el pa\u00eds, quienes llegan para pedirle favores y le dejan dones en dinero y en especie, pues se considera una grave falta no ofrecerle nada.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El d\u00eda siguiente, un dignatario maya recoger\u00e1 las ropas de Maxim\u00f3n, y todos los cofrades o miembros del concejo ind\u00edgena sesionar\u00e1n para presenciar la vestidura de la imagen, ceremonia que va acompa\u00f1ada de constantes sorbos de licor y dos o tres paquetes de cigarrillos.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La figura es revestida tanto con atuendo t\u00edpico de los Altos de Guatemala como europeo: muchas bufandas de seda, algunos sombreros de fieltro y un gigantesco puro en la boca. Vestir a Maxim\u00f3n es equivalente a &#8220;hacer a la imagen&#8221;, ya que su cuerpo no es otra cosa que capa sobre capa de ropas y bufandas. Luego, resplandeciente con su nueva indumentaria, Maxim\u00f3n es venerado.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Hasta hace unos a\u00f1os, como parte de los festejos de la Pascua en Santiago Atitl\u00e1n, Guatemala, la imagen de Maxim\u00f3n era ahorcada de una viga en la iglesia del pueblo. Tal ceremonia fue prohibida y ahora la figura es colocada en una peque\u00f1a capilla blanca y crema, de donde con anterioridad han sido retiradas las dem\u00e1s im\u00e1genes sagradas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Maxim\u00f3n permanecer\u00e1 en la capilla hasta despu\u00e9s de las tres de la tarde del Viernes Santo, cuando su guardi\u00e1n lo saque a hombros para participar en las tradicionales procesiones que caracterizan la Semana Santa guatemalteca. Su paso va acompa\u00f1ado del sonido de una gran carraca (rueda dentada de madera cuyo mango alguien mueve haciendo que la rueda gire; entonces, una leng\u00fceta de madera salta de un diente a otro de la rueda y produce un ruido sordo). La muchedumbre se aparta para darle paso. El mar de sombreros de paja que rodea la capilla se pone en marcha -Maxim\u00f3n es venerado sobre todo por hombres- mientras \u00e9l y sus bufandas ondean airosamente en medio del gent\u00edo hasta llegar adonde se ha formado la procesi\u00f3n, que marchar\u00e1 por las calles del pueblo.<\/p>\n<p>*\u00a0 \u00a0 *\u00a0 \u00a0 *<\/p>\n<p>Un encuentro con Maxim\u00f3n<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Nuestra colaboradora Lola Reid viaj\u00f3 a Guatemala en busca de Maxim\u00f3n, la imagen sacra m\u00e1s venerada por la poblaci\u00f3n maya del pa\u00eds. En la siguiente cr\u00f3nica, ella narra lo que, en sus propias palabras, fue un inspirador encuentro.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Rodeada por los picos azul pizarra de cuatro volcanes, camino por las calles de Santiago Atitl\u00e1n, en los Altos de Guatemala. Me dirijo hacia una peque\u00f1a casa de cemento, en exceso decorada, que se levanta en la cumbre de una colina, como si se tratase de un templo colocado en la cima de una antigua pir\u00e1mide maya. Una franja de medio metro de pintura morada oscura decora la mitad inferior de la pared, mientras que la mitad superior es verde rojiza. Estos contrastantes colores compiten en llamar la atenci\u00f3n al lado de varias guirnaldas llenas de banderas de pl\u00e1stico, &#8220;herencia&#8221; del D\u00eda de Muertos (2 de noviembre), con figuras recortadas de esqueletos que bailan, comen y r\u00eden.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 En el interior de la casa, dos estatuas de cristianos de piel oscura crucificados, flanquean un Cristo blanco, muerto, colocado en un ata\u00fad de cristal. Lucecitas de navidad rojas y verdes, en alternado parpadeo, proyectan una espectral iluminaci\u00f3n sobre su cara p\u00e1lida. Acurrucados en una banca de madera, junto a la pared, ocho cofrades charlan amigablemente en tzutujil, su lengua materna. Tambaleantes llamas de m\u00e1s de setenta candelas crean sombras en la oscuridad. La mortecina luz del sol que se pone envuelve nuestro mundo en un sudario de negrura.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Tres hombres suben por una escalera de mano y desaparecen por una escotilla que hay en el piso superior. Minutos despu\u00e9s, un Maxim\u00f3n de madera, de m\u00e1s o menos un metro de alto, es colocado reverentemente sobre una esterilla de bejuco, s\u00edmbolo de nobleza entre los antiguos mayas. Su boca aprieta firme un puro sin encender. El jefe se limpia, sahum\u00e1ndose con la resina que arde en un incensario hecho de un bote de caf\u00e9 con asas de colgador de ropa y luego ofrece el sahumerio a los dem\u00e1s, incluy\u00e9ndome a m\u00ed.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 De hinojos ante Maxim\u00f3n, el jefe inicia la ceremonia en el lat\u00edn que aprendi\u00f3 en las misas cat\u00f3licas, pero luego pasa al tzutujil. Durante casi cincuenta minutos, este jefe y otro hombre permanecen de rodillas. El ronroneo del tzutujil y el incesante vaiv\u00e9n del incensario me hipnotizan. El humo invade la habitaci\u00f3n y su disipaci\u00f3n se entiende como que los dioses y los antepasados lo consumen.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Llega una pareja tuztujil vestida a la usanza tradicional, con cuatro hijos y la abuela. Tras la presentaci\u00f3n de las velas, el alcohol y el incienso, la joven madre se sienta en una silla de madera de respaldo recto, frente a Maxim\u00f3n. La mujer calza, sin calcetines, zapatos de charol de hombre, demasiado grandes para sus pies. Le colocan sobre la cabeza el sombrero de Maxim\u00f3n. Las bufandas pegadas al sombrero caen por la espalda de la mujer. El marido se arrodilla junto a ella. Los tres ni\u00f1os mayores, serios, se quedan sentados con la abuela, que sostiene a un beb\u00e9. Varias veces, durante el rito de dos horas, el rezador hace girar el sombrero, de manera que las bufandas cubren la cara de la mujer. De vez en cuando, coloca una capa sobre la cabeza del marido, que le llega hasta los hombros. Casi al final del rito, la abuela y los cuatro hijos se agazapan en el suelo junto al hombre y la mujer.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Una vez que la familia se ha ido, me explican que la mujer est\u00e1 perdiendo la vista. Los doctores creen que podr\u00eda mejorar con una operaci\u00f3n en Ciudad de Guatemala, pero la enferma prefiere apelar a la imagen, cuyos poderes curativos son legendarios. Listos para beber, tras la larga ceremonia, los cofrades ofrecen a Maxim\u00f3n, y a ellos mismos, m\u00e1s aguardiente. Estoy ansiosa de que me incluyan. Brindamos en honor de Maxim\u00f3n y luego entre nosotros. Agradezco a los hombres su hospitalidad y nos despedimos con un apret\u00f3n de manos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original) Enviado: 16\/09\/2005 11:46 EL CULTO A MAXIM\u00d3N Por Erika Mendoza \/ Fotos por Ricardo Mata, Diego Molina y Johan Willens. Aunque de origen desconocido, Maxim\u00f3n podr\u00eda interpretarse como la reencarnaci\u00f3n del dios maya Mam. Tambi\u00e9n \u00e9ste fue representado en una figura de madera, a la cual sol\u00eda vestirse como persona y se le ofrec\u00edan<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[72],"tags":[],"class_list":["post-2389","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-tradiciones-de-pueblos-indigenas-de-mexico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2389","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2389"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2389\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2389"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2389"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2389"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}