{"id":2386,"date":"2008-12-09T17:50:51","date_gmt":"2008-12-09T17:50:51","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=2386"},"modified":"2008-12-09T17:50:51","modified_gmt":"2008-12-09T17:50:51","slug":"se\u00d1ores-de-las-nubes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=2386","title":{"rendered":"SE\u00d1ORES DE LAS NUBES"},"content":{"rendered":"<p><strong>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original)\tEnviado: 16\/09\/2005 11:23<\/strong><\/p>\n<p>SE\u00d1ORES DE LAS NUBES<\/p>\n<p>Herederos de antiguas ciudades perdidas en la selva, los tzotziles son hombres y mujeres que se distinguen por su genuino orgullo y su mirada firme, casi retadora. Dicen ser los batsil uinic, &#8220;hombres verdaderos&#8221;, y sus ra\u00edces est\u00e1n profundamente enterradas en la Am\u00e9rica prehisp\u00e1nica.<\/p>\n<p>Por David D\u00edaz G\u00f3mez<\/p>\n<p>Los tzotziles integran un pueblo que durante siglos ha sabido conservar sus costumbres en las partes altas del estado mexicano de Chiapas. La mayor\u00eda vive en peque\u00f1os valles o las cimas de los cerros, entre las nubes, a alturas que van de los 1 500 a los 2 700 metros sobre el nivel del mar.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El pueblo tzotzil han mantenido de manera oral sus costumbres ancestrales. En peque\u00f1os asentamientos dispersos en las monta\u00f1as, llamados parajes, es posible escuchar los conceptos mitol\u00f3gicos que tienen los batsil uinic del medio a su alrededor. Por ejemplo, para los totiques (personas venerables) del poblado de Zinacant\u00e1n, el mundo es un cubo rodeado de agua sostenido por las deidades de los cuatro puntos cardinales; cuando alguno de estos titanes se mueve, sea por cansancio o porque cambia el cubo de un hombro al otro, ocurren los terremotos.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Cinco siglos de colonizaci\u00f3n cristiana no pudieron desterrar los conceptos que este pueblo tiene de los dioses habitantes del cielo, las monta\u00f1as o el inframundo. Al contrario, con el tiempo se ha creado un sincretismo de santos y v\u00edrgenes con atributos de deidades prehisp\u00e1nicas, lo cual desemboc\u00f3 en una serie de creencias que han provocado dolores de cabeza a muchos representantes de la iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El tzotzil m\u00e1s conocido, Juan P\u00e9rez Jolote, cuenta en su biograf\u00eda que &#8220;antes que naciera San Manuel, el sol estaba fr\u00edo igual que la luna. En la tierra viv\u00edan los pukujes (demonios) que se com\u00edan a la gente. El sol empez\u00f3 a calentar cuando naci\u00f3 el Ni\u00f1o Dios&#8230; Cuando aclar\u00f3 bien el d\u00eda y los pukujes huyeron, se escondieron en cerros, en barracas, para que no los vieran&#8221;.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Por su parte, los zinacantecos cuentan que cuando la imagen del santo patrono San Lorenzo lleg\u00f3 al pueblo, hablaba mucho, pero que a los principales no les gustaba que los santos hablasen, por lo que le echaron agua caliente en la boca y as\u00ed lo callaron por siempre.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Para los tzotziles todas las cosas del universo tienen chulel o alma, incluyendo lo material y lo natural. El alma de un hombre es algo que se puede perder o se puede robar; cuando esto sucede, el ser humano se enferma y corre el riesgo de morir. La creencia dice que si el tzotzil se porta mal con su familia, si maltrata el bosque sin raz\u00f3n o se niega a servir a la comunidad en la jerarqu\u00eda religiosa (servicio que todos los tzotziles tienen que realizar) pierde parte de su chulel y enferma, anda malhumorado o triste. En el mundo m\u00e1gico de los tzotziles impera el equilibrio: todo hombre nace con un doble animal que habita en el territorio de las deidades. Si el humano se porta mal, la dualidad animal cae en desgracia, deja de recibir la protecci\u00f3n divina y puede sufrir un accidente, ser herida o cazada en el mundo real, lo que implica serios males para su par.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0  El diagn\u00f3stico y la curaci\u00f3n de las enfermedades del alma \u00fanicamente pueden ser realizados por el ilol o curandero. Varios rezos, ofrendas de flores y velas ante im\u00e1genes sagradas en iglesias, en los ojos de agua o en las cuevas de los cerros, son suficientes para rehabilitar el chulel del tzotzil. Los curanderos tambi\u00e9n son expertos en dar buenos consejos que orienten al &#8220;hombre verdadero&#8221; en su comportamiento cotidiano con la familia, la sociedad y la naturaleza, evitando as\u00ed que cometa actos de consecuencias funestas para su alma.<\/p>\n<p>LA SOCIEDAD TZOTZIL<\/p>\n<p>El mundo real de los tzotziles no es tan po\u00e9tico como el mitol\u00f3gico. La mayor\u00eda de las mujeres siguen pariendo a sus hijos arrodilladas en el suelo, con el auxilio de suegras y cu\u00f1adas o con la asistencia de una comadrona. Ni\u00f1as y ni\u00f1os ayudan a sus mayores en labores cotidianas. Los varones asisten en las milpas y en el corte de la le\u00f1a. Las ni\u00f1as aprenden a preparar las tortillas, acarrean agua\u0097a veces desde sitios a varios kil\u00f3metros del hogar\u0097y siguen la tradici\u00f3n materna de tejer sus prendas. Si hay tiempo, van a la escuela.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La dieta del tzotzil se basa en el ma\u00edz y el frijol, algunas verduras y hortalizas que ellos mismos cosechan y de cuando en cuando huevos y pollo. La carne de res es para momentos especiales como festejos religiosos o matrimonios.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Los hombres emigran a trabajar por temporadas en fincas cafetaleras o campos de ma\u00edz de otras regiones del estado. Laboran como peones y ahorran gran parte del dinero que ganan: los j\u00f3venes para casarse y los adultos para sufragar gastos de la jerarqu\u00eda religiosa y civil de su comunidad.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Adem\u00e1s de las autoridades que exige el gobierno, en cumplimiento de las leyes mexicanas, los tzotziles poseen sus propios jerarcas civiles quienes, en la pr\u00e1ctica, rigen la vida de sus comunidades. Estos &#8220;gabinetes morales&#8221; est\u00e1n integrados por al menos cincuenta miembros, entre mayordomos, mayores, alcaldes viejos, alf\u00e9reces y regidores. Ellos se encargan de arreglar los problemas de tipo familiar, dom\u00e9stico y social en los parajes; para asuntos m\u00e1s graves recurren a las autoridades oficiales. La jerarqu\u00eda religiosa, por su parte, tiene a su cargo el mantenimiento de los festejos a los santos, la conservaci\u00f3n y observaci\u00f3n de los rituales y proveer lo indispensable para que el ciclo vital y espiritual de la comunidad se realice conforme a las tradiciones.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Cualquier tzotzil que se digne de serlo debe participar, cuando menos una vez en su vida, en la jerarqu\u00eda tradicional de su pueblo. El hombre est\u00e1 obligado a dejar a su pareja durante un a\u00f1o y atender, en la sede del cabildo tradicional, todas las acciones que demande su investidura. Sus deberes principales son colaborar y organizar los festejos dedicados a los santos patronos que le sean asignados. Esto significa un complejo ciclo anual de festejos que termina por abatir los bolsillos de los participantes.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Las mujeres son las verdaderas arcanas de la tradici\u00f3n tzotzil. Cuando los hombres se ausentan, ellas asumen la responsabilidad de la econom\u00eda familiar. Laboran en la milpa con los hijos y los suegros, se hacen cargo de la cr\u00eda de borregos \u0097cuya lana es materia prima para sus prendas de vestir\u0097 y comercian con el excedente de sus parcelas, hortalizas y granjas dom\u00e9sticas. Muchas trabajan el barro y tejen textiles artesanales que posteriormente venden en mercados de ciudades como San Crist\u00f3bal de las Casas o Tuxtla Guti\u00e9rrez, la capital.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 A diferencia de los hombres, las mujeres portan con orgullo el traje t\u00edpico y conocen al detalle leyendas e historias de sus parajes, las cuales transmiten de manera oral de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. La educaci\u00f3n de los hijos es parte de su tarea cotidiana y la emprenden con mucho amor y paciencia.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El matrimonio entre tzotziles exige un previo y largo ritual de cortejo por parte del joven ante sus futuros suegros. En \u00e9l intervienen pedidores \u0097miembros respetables de la comunidad\u0097 y un buen n\u00famero de regalos para la familia de la novia. Antes de pedirla en matrimonio, los padrinos se presentan frente a los padres de la muchacha para exponer las bondades del aspirante a yerno. Cuando se formaliza la relaci\u00f3n, el joven pretendiente efect\u00faa peri\u00f3dicas visitas llevando prebendas como frutas, algo de ma\u00edz, frijol, dulces para los cu\u00f1ados menores y botellas de aguardiente (posh, en tzotzil) para el suegro o piezas nuevas de madera para el telar de la suegra. Tambi\u00e9n hace trabajos en el campo que lo congratulen con la familia de la novia.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Despu\u00e9s de a\u00f1o y medio de cortejo el padre de la novia entrega a su hija, quien se va a vivir con los padres del novio en lo que \u00e9ste construye su propia vivienda. Primero se casan ante las autoridades civiles, conforme a las leyes mexicanas, despu\u00e9s ante la ley tzotzil en una vistosa y cara ceremonia supervisada por un anciano experimentado en los rituales.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Los matrimonios tzotziles se tratan con sumo respeto, cada quien abocado a su responsabilidad dentro del n\u00facleo familiar. S\u00f3lo en la jerarqu\u00eda religiosa la mujer nunca ocupa un puesto de autoridad. La infidelidad casi no existe pues, seg\u00fan la tradici\u00f3n, los hombres que la cometen corren el riesgo de perder parte de su alma y las mujeres pueden ser v\u00edctimas de Vinikt\u00f3n, fantasma con cuerpo de burro que mata a las infieles en el bosque.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 S\u00f3lo se permiten los excesos durante la semana de Carnaval. En el poblado de Chenalh\u00f3, por ejemplo, hombres y mujeres casados pueden disfrutar sexualmente los kin tajimoltic (d\u00edas locos) con otra persona sin temor al castigo.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El rechazo de los tzotziles a todo aquello que no provenga de sus tradiciones y creencias va m\u00e1s all\u00e1 de instalar autoridades paralelas. Cuando enferman, por ejemplo, acuden primero al curandero antes que consultar en un centro de salud oficial. Los iloles son expertos en herbolaria tradicional y en sus recetas la mezclan con rezos, velas y el sacrificio de algunas aves de corral. El diagn\u00f3stico parte de lo que la sangre &#8220;dice&#8221;. Para lograr esto el ilol toma el pulso del enfermo y &#8220;escucha&#8221; lo que el flujo sangu\u00edneo le dicta. Los curanderos tambi\u00e9n obtienen sus diagn\u00f3sticos &#8220;tirando el ma\u00edz&#8221;: por la forma en que caen al piso los granos de un pu\u00f1o de ma\u00edz pueden saber cu\u00e1ntas partes del alma del enfermo se han perdido. Si el mal es una enfermedad de ladino (todo aquel que no es tzotzil es un caxl\u00e1n o ladino), como viruela, tuberculosis o gripe asi\u00e1tica, el curandero aconseja al paciente acudir a un centro de salud.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 As\u00ed es el mundo m\u00e1gico de los tzotziles. Un mundo en el que el relieve, la vegetaci\u00f3n y el clima son menos importantes para determinar el paisaje que las formas de asentamiento, los m\u00e9todos econ\u00f3micos ancestrales y los signos culturales. Un mundo en el que cerros, valles, bosques y manantiales est\u00e1n cargados de un profundo significado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original) Enviado: 16\/09\/2005 11:23 SE\u00d1ORES DE LAS NUBES Herederos de antiguas ciudades perdidas en la selva, los tzotziles son hombres y mujeres que se distinguen por su genuino orgullo y su mirada firme, casi retadora. Dicen ser los batsil uinic, &#8220;hombres verdaderos&#8221;, y sus ra\u00edces est\u00e1n profundamente enterradas en la Am\u00e9rica prehisp\u00e1nica. 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