{"id":2364,"date":"2008-12-09T15:35:36","date_gmt":"2008-12-09T15:35:36","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=2364"},"modified":"2008-12-09T15:35:36","modified_gmt":"2008-12-09T15:35:36","slug":"ensayo-sobre-algunos-mitos-y-ritos-selk'-nams","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=2364","title":{"rendered":"ENSAYO SOBRE ALGUNOS MITOS Y RITOS SELK&#8217; NAMS"},"content":{"rendered":"<p><strong>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original)\tEnviado: 21\/02\/2005 1:21<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>ENSAYO SOBRE ALGUNOS MITOS Y RITOS SELK&#8217; NAMS<br \/>\nPor Anne M. Chapman <\/p>\n<p>Anne Chapman es autora de c\u00e9lebres investigaciones sobre los selk&#8217; nams u onas. En Los onas, editorial Emec\u00e9, ha estudiado profusamente el ritual ona del hain. Aqu\u00ed, la antrop\u00f3loga francesa bucea en diversos aspectos simb\u00f3licos de algunos mitos del desaparecido pueblo de la Isla Grande de Tierra del Fuego, pueblo creador de una de las m\u00e1s ricas mitolog\u00edas de la historia.\u00a0 \u00a0  <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 &#8220;\u00bfA d\u00f3nde se fueron las mujeres que cantaban como los tamtam (canarios)? Hab\u00eda muchas mujeres. \u00bfA d\u00f3nde se fueron?&#8221;, me pregunt\u00f3 un d\u00eda Lola Kiepja, la \u00faltima selk&#8217;nam de Tierra del Fuego que vivi\u00f3 como ind\u00edgena. Eso fue en mayo de 1966 cuando estuve viviendo con ella cerca del Lago Fagnano en lo que era entonces la reserva ind\u00edgena. Lola falleci\u00f3 pocos meses m\u00e1s tarde a la edad aproximada de 90 a\u00f1os. Desde su muerte el 9 de octubre de 1966 hasta la fecha, 15 de agosto de 1973 han muerto cuatro hombres de ascendencia selk&#8217;nam. En la Isla Grande, Tierra del Fuego, quedan en vida cinco personas de madre ind\u00edgena y cuatro m\u00e1s que hablan a\u00fan el idioma de sus padres, o sea Angela Loij, una mujer dulce y sonriente; Luis Garibaldi Honte, el mayor de todos; Federico Echelaite, trabajador de estancia y August\u00edn Clemente, de madre selk&#8217;nam (1) y padre y\u00e1mana (yahgan). Y a\u00fan vive Leticia Ferrando cuyo padre era selk&#8217;nam y la madre alakaluf. Hay varias personas en la Patagonia y a\u00fan en Buenos Aires de ascendencia selk&#8217;nam. Son los que quedan de un grupo que se estim\u00f3 en 3.500 o 4.000 individuos antes de la llegada de los blancos a la Isla Grande por el a\u00f1o 1880 (2). Pese a los esfuerzos bien intencionados de los misioneros salesianos y otros blancos como los hijos del misionero T. Bridges, los selk&#8217;nam desaparecieron a ra\u00edz del encuentro con los blancos. Fueron asesinados, murieron de enfermedades aportadas por los blancos y fueron deportados fuera de la zona. Otros sucumbieron en luchas fraticidas de los \u00faltimos veinte a\u00f1os del siglo pasado y principio de \u00e9ste.<br \/>\nLos selk&#8217;nam eran un pueblo de tipo paleol\u00edtico. Fabricaban herramientas de piedra, hueso y madera y viv\u00edan de la naturaleza, sin cultivar la tierra. Una actividad capital para ellos era la caza, pues com\u00edan sobretodo guanacos y varias especies de roedores, se vest\u00edan con pieles de estos dos animales, adem\u00e1s de la del zorro. Hac\u00edan sus toldos de pieles de guanaco. Recog\u00edan moluscos, huevos, bayas, ciertas ra\u00edces, semillas y hongos. Cazaban p\u00e1jaros y focas; pescaban en las lagunas y por las playas y aprovechaban ballenas encalladas. A menudo cambiaban de campamento: el hombre iba adelante, sosteniendo el arco con el brazo y el carcaj con las flechas sobre el hombro. Lo segu\u00eda su mujer cargada de todos los objetos dom\u00e9sticos y a menudo de un beb\u00e9 atado a la espalda en una tabla-cuna. Detr\u00e1s iban los ni\u00f1os y los viejos. Las marchas se hac\u00edan por terrenos conocidos. Las paradas estaban previstas seg\u00fan la caza o la pesca que se esperaba encontrar. Conoc\u00edan a fondo su isla y dieron nombres a todos los relieves topogr\u00e1ficos. Familias extendidas (de tres o cuatro generaciones) patrilincales y patrilocales, ocupaban un terreno espec\u00edfico llamado haruwenh, cuyos l\u00edmites eran respetados (generalmente) por los vecinos (3).<br \/>\nLos que habitaban terrenos muy apartados unos de otros, se conoc\u00edan por lo menos de vista o de o\u00eddas, Pues ten\u00edan muchas oportunidades de reunirse. Cuando encallaba una ballena los primeros en llegar encend\u00edan dos fuegos como se\u00f1al para que todos los que alcanzaran a verlos acudiesen a participar del despedazamiento del animal. Se reun\u00edan para celebrar competencias: largas carreras a pie, luchas cuerpo a cuerpo o para probar su destreza contra un voluntario que saltaba sin cesar tratando de esquivar las flechas, despuntadas para esa ocasi\u00f3n. Cuando mor\u00eda una persona renombrada, la gente se dirig\u00eda a su haruwenh al ver la tierra quem\u00e1ndose en se\u00f1al de luto, para expresar su pesar por medio de cantos y otros ritos. El trueque atra\u00eda tambi\u00e9n a gentes que viv\u00edan a veces muy lejos unos de otros: se intercambiaban piedras para encender el fuego, para hacer herramientas, maderas para fabricar arcos, flechas, soportes de toldos, plumas decorativas para tocas, grandes caracoles para extraer agua, caracolitos que se arreglaban en forma de collares, etc.<br \/>\nOtro tipo de &#8220;encuentro&#8221; eran los combates que duraban uno o dos d\u00edas o solamente algunas horas pero que, a pesar de su brevedad, eran a veces mort\u00edferos para los hombres. Los vencedores sol\u00edan llevar las mujeres de los vencidos para incorporarlas a su grupo aunque a menudo las mujeres as\u00ed raptadas lograban escapar y volver con los suyos.<br \/>\nLos chamanes, llamados xo&#8217;on hac\u00edan reuniones p\u00fablicas para discutir las tradiciones m\u00edsticas y realizar competencias de poder espiritual y cantaban y recitaban las tradiciones m\u00edsticas en estado de trance. Una de las pruebas culminantes y m\u00e1s prom\u00e1gico. Los xo&#8217;on m\u00e1s renombrados digiosas de los xo&#8217;on consist\u00eda en introducir una flecha con punta de madera bajo la piel, justo debajo de la clav\u00edcula y, arrastr\u00e1ndola paulatinamente a trav\u00e9s del pecho, hacerla salir a la altura de la cintura, sin sangrar. Otra ocasi\u00f3n de reuni\u00f3n de a\u00fan mayor significaci\u00f3n cultural era la ceremonia conocida como el hain. Muchas familias de distintos haruwenh se dirig\u00edan a un lugar predeterminado para iniciar a los varones p\u00faberes y hacerlos pasar a la categor\u00eda de adultos mediante la ceremonia del hain, que, normalmente, duraba de dos a tres meses. Y si el hain era una ceremonia de iniciaci\u00f3n, era a la vez el eje cultural y psicol\u00f3gico de la sociedad: simbolizaba en una compleja s\u00edntesis, el razonamiento y la raz\u00f3n de ser de la existencia comunal e individual.<br \/>\nEntre los s\u00edmbolos la Luna se sit\u00faa en el centro del eje l\u00f3gico de ese pensamiento. No es simplemente el s\u00edmbolo de la mujer como tampoco el Sol lo es el del hombre. Su &#8220;funci\u00f3n&#8221; en el esquema conceptual es compleja. Es &#8220;ella&#8221; que crea el drama de los or\u00edgenes, del pasado mitol\u00f3gico, y es a trav\u00e9s de su transfiguraci\u00f3n de mujer terrestre en mujer celeste que los selk&#8217;nam se explican el porqu\u00e9 de su existencia presente y aprehenden la amenaza del futuro: amenaza de muerte por el individuo, amenaza de desequilibrio por la sociedad. M\u00e1s adelante volveremos sobre este aspecto de nuestro an\u00e1lisis.<br \/>\nLuna es la esposa cuyo marido (Sol) no logra alcanzar. El s\u00edmbolo de la sociedad es Sol, as\u00ed el d\u00eda es luminoso. Aunque Luna aclara parcialmente la noche, de ella emana un peligro intangible. Ella se pone en eclipse para mostrarse amenazante. Y durante estos momentos los chamanes (xo&#8217;on), los dem\u00e1s hombres y las mujeres se re\u00fanen para rendirle homenaje, para apaciguar su rencor y asegurarse que ma\u00f1ana ser\u00e1 igual que hoy, que Sol reinar\u00e1 en todo su esplendor y que la Luna cambiante e iracunda, se conformar\u00e1 con huir en la noche. <\/p>\n<p>Mitos: Cuando los dioses habitaban la tierra<\/p>\n<p> Luna es Sho&#8217;,On Tam, la hija del Cielo, su hermana es Nieve. Su esposo, Sol, es hermano de Viento. Nieve, el hermano de la Luna, se cas\u00f3 con la hermana de Lluvia.<br \/>\nLuna (Kre) y Nieve (Xosh\u00e9) pertenecen al Sud. Sol (Kren) y Viento (Shenu) son del Oeste. Lluvia (Chalu), Mar (Ko&#8217;oh) y su hermana Tempestad (O&#8217;ok\u00e9) son del Norte. Este, lugar de la cordillera resbaladiza era el &#8220;centro&#8221; del universo y la sede del poder cham\u00e1nico. All\u00ed est\u00e1 Temukel, Palabra, el m\u00e1s poderoso de todos.<br \/>\nEn la era m\u00edtica que se llama h\u00f3wenli, todas estas fuerzas, lo mismo que algunas estrellas, habitaron la tierra y fueron poderosos chamanes. Y esa &#8220;gente&#8221; de la era de h\u00f3wenh se llaman los h\u00f3wenh. Cuando se origin\u00f3 el mundo actual y la sociedad humana, la mayor parte de los hombres y de las mujeres howenh fueron transformados en los animales, cordilleras, corros y acantilados, pampas y valles, lagos y lagunas de la tierra, o sea en lo que se conoce hoy en d\u00eda como la Isla Grande, Tierra del Fuego. Uno de los h\u00f3wenh se convirti\u00f3 en arco iris. Tanto antes como despu\u00e9s de la metamorfosis, todos pertenec\u00edan a uno de los cuatro cielos (sho&#8217;on), como pertenec\u00edan tambi\u00e9n todos los humanos, los selk&#8217;nam, por transmisi\u00f3n patrilineal.<br \/>\nAl igual que los selk&#8217;nam despu\u00e9s, los h\u00f3wenh tuvieron sus territorios bien delimitados, sus har wenh. Toda la isla estaba dividida entre ellos. El har wenh de Luna, por ejemplo, se llama Apen y se encuentra al sud de la isla, a los pies de una cordillera de nieves eternas donde, desde luego, habitaba tambi\u00e9n su hermano Nieve.<br \/>\nEn la era de h\u00f3wenh Luna era el cham\u00e1n m\u00e1s poderoso, con excepci\u00f3n de Palabra. Ella y las dem\u00e1s mujeres dominaron a los hombres. La sociedad h\u00f3wenh era pues un Matriarcado. Los grandes chamanes hombres: Sol, Viento, Lluvia y Nieve, as\u00ed como todos los hombres, se ocuparon de las tareas humildes: de llevar las cargas cuando las familias se desplazaban, de cocinar, de vigilar a los beb\u00e9s y a los hijos peque\u00f1os, de traer el agua para el uso dom\u00e9stico, etc.<br \/>\nLas j\u00f3venes h\u00f3wenh acced\u00edan a la posici\u00f3n social de mujer adulta por medio del rito a lo cual aludimos, llamado ha\u00a1 . A la choza ceremonial, una gran construcci\u00f3n c\u00f3nica hecha de troncos, tambi\u00e9n se le dec\u00eda hain. En preparaci\u00f3n a la ceremonia ciertas mujeres h\u00f3wenh, ya iniciadas, se disfrazaban de esp\u00edritus, usando altas m\u00e1scaras hechas de corteza de \u00e1rbol o cuero de guanaco que les llegaban hasta los hombros o hasta las rodillas. Otros esp\u00edritus eran representados por mujeres cuyos cuerpos se pintaban con arcilla roja y blanca y cenizas sobre lo cual se trazaba dibujos geom\u00e9tricos, s\u00edmbolos de su identidad. Un esp\u00edritu se cubr\u00eda de plumones blancos pegados al cuerpo desnudo y su m\u00e1scara. Los maquillajes, las m\u00e1scaras y los movimientos del cuerpo traduc\u00edan con tal exactitud la imagen de los esp\u00edritus que los hombres, h\u00f3wenh, espectadores pasivos, confund\u00edan a los actores con los personajes representados.\u00a0 Los hombres cre\u00edan que los esp\u00edritus surg\u00edan de las entra\u00f1as de la tierra y descend\u00edan de los cielos para participar de la iniciaci\u00f3n de las mujeres j\u00f3venes en el recinto del hain donde ning\u00fan hombre pod\u00eda penetrar y ni siquiera aproximarse. As\u00ed cada vez que se celebraba el rito los hombres vieron a los esp\u00edritus manifestar su solidaridad con las mujeres y su aprobaci\u00f3n por el dominio que ellas ejerc\u00edan sobre la sociedad h\u00f3wenh. As\u00ed era el orden inquebrantable del universo.<br \/>\nPor lo menos as\u00ed parec\u00eda desde &#8220;siempre&#8221;, hasta que un d\u00eda unos hombres h\u00f3wenh, los que despu\u00e9s fueron transformados en S\u00edt, (un ostrero), en Kehke (borotero) y en Chechu (chingolo), todos asociados al cielo del Oeste (el de Sol), se acercaron al hain para espiar (4). Y lograron sorprenderlo a uno de los ,,esp\u00edritus&#8221; en el acto de disfrazarse. Era uno llamado Mata. Se dieron cuenta enseguida que todos los &#8220;esp\u00edritus&#8221; no eran sino mujeres disfrazadas. Descubierta la verdad, Sit silb\u00f3 para alertar a los dem\u00e1s hombres. La mujer que iba a representar Mata fue aniquilada all\u00ed mismo transform\u00e1ndose en cisne de cuello negro y rostro mitad negro y mitad blanco como ella se estaba pintando para hacer el papel de Matan. Del interior del hain, las dem\u00e1s mujeres oyeron el silbido y enseguida apagaron el fuego sagrado (5). Los tres compa\u00f1eros se transformaron luego en los p\u00e1jaros mencionados arriba. Como esp\u00edas que eran, ahora caminan sin hacer ruido, mirando hacia todos lados y confundi\u00e9ndose con su medio ambiente. Sit conserva siempre el mismo canto, un silbido de alerta.<br \/>\nEl marido de Luna, exasperado por esta revelaci\u00f3n, empuj\u00f3 a su mujer al fuego del hogar. Ella logr\u00f3 escaparse al cielo pero no sin que antes su cu\u00f1ado, Viento, tambi\u00e9n la arrojara al fuego. Con el rostro seriamente quemado y sintiendo una c\u00f3lera sin l\u00edmites, jam\u00e1s ha dejado de odiar a los hombres. Cuando abandon\u00f3 la tierra para siempre, converti\u00e9ndose en la Luna, su marido se transform\u00f3 en el Sol y desde entonces la persigue por el cielo intentando atraparla, sin que hasta ahora lo consiga.<br \/>\nTodos los meses la Luna revive este suceso. Aparece llena como en la \u00e9poca de su antiguo poder\u00edo aunque desfigurada por las cicatrices (&#8220;manchas&#8221; lunares) que recuerdan la ofensa irreparable. Entonces disminuye hasta desaparecer para iniciar su nuevo ciclo.<br \/>\nEntonces fue Sol el que ense\u00f1\u00f3 a los hombres a castigar a sus mujeres. Aunque no pudo o no quiso matar a la suya. Luna fue la \u00fanica mujer h\u00f3wenh del hain femenino que logr\u00f3 salvarse, Sol hizo matar a su hija Tamtam la hermosa, transformada despu\u00e9s en Canario. Y en la sociedad humana las mujeres selk&#8217;nam ocuparon el lugar de los hombres h\u00f3wenh como espectadoras pasivas del hain masculino, ellas entonaban el canto de Tamtam todas las auroras mientras duraba la ceremonia.<br \/>\nHubo hombres h\u00f3wenh que trataron de salvar a sus hijas. Cuando Sit alert\u00f3 a los dem\u00e1s hombres h\u00f3wenh y revel\u00f3 que el hain no era sino una farsa de mujeres, los hombres se encolerizaron y tomaron el hain por asalto y masacraron a todas las mujeres. Pero un hombre h\u00f3wenh Tari (Pato Vapor) quiso defender a su hija que en el momento del asalto se acurruc\u00f3 entre las piernas de su padre, pero su padre no pudo contra los dem\u00e1s y ella tambi\u00e9n cay\u00f3 flechada. Keysaishk (Comor\u00e1n) luch\u00f3 contra Karkai (Carancho) para salvar su hija, pero fue en vano.<br \/>\nLos hombres h\u00f3wenh mataron a todas las mujeres y tambi\u00e9n a las j\u00f3venes iniciadas pues \u00e9stas conoc\u00edan ya el secreto del hain. El secreto que hab\u00eda sido tan celosamente guardado de los hombres era que los esp\u00edritus no eran divinidades sino simples mujeres disfrazadas. Del sexo femenino s\u00f3lo quedaron las ni\u00f1as peque\u00f1as, que eran inocentes de la &#8220;perfidia&#8221; de sus madres y hermanas mayores.<br \/>\nDespu\u00e9s de la matanza de las mujeres h\u00f3wenh, los hombres, ni\u00f1os y ni\u00f1as partieron -a los confines del mundo, al Este m\u00e1s all\u00e1 de los mares. All\u00ed permanecieron mucho tiempo llorando a sus mujeres y madres. Cuando las ni\u00f1as a su vez se convirtieron en mujeres, los h\u00f3wenh retornaron haciendo un largu\u00edsimo viaje. Caminaron durante &#8220;siglos&#8221;. Pasaron por las cordilleras m\u00e1s all\u00e1 de los mares, por las del Norte, luego las del Oeste y finalmente volvieron a la tierra por las del Sud.<br \/>\nLos h\u00f3wenh fundaron entonces el hain masculino. Y en este mismo tiempo vino un h\u00f3wenh del cielo del Norte trayendo consigo la Muerte. Los h\u00f3wenh no pod\u00edan &#8220;convivir&#8221; con la Muerte puesto que eran ellos los inmortales. As\u00ed fue que los m\u00e1s poderosos abandonaron la tierra y se transformaron en astros: las Pl\u00e9yades, Ori\u00f3n, Venus, etc. Otros de los m\u00e1s poderosos se convirtieron en el Viento, la Lluvia, la Nieve, el Mar, etc. Y el mayor de todos hizo o se hizo la Palabra. Otros los m\u00e1s humildes, se hicieron p\u00e1jaros, animales, peces, cerros y lagunas, etc. Fue por aquel &#8220;entonces&#8221; que el primer ser humano, el primer selk&#8217;nam, fue creado de un terr\u00f3n de tierra. Y a partir de entonces los hombres selk&#8217;nam guardaban el secreto del hain para dominar a las mujeres. As\u00ed que se origin\u00f3 la sociedad humana, la sociedad selk&#8217;nam, el Patriarcado.<\/p>\n<p>Ritos: Cuando los selk&#8217;nam habitaban la tierra <\/p>\n<p> Desde, probablemente, millares de a\u00f1os atr\u00e1s y hasta fines del siglo pasado, los j\u00f3venes selk&#8217;nam eran iniciados en le hain donde les revelaban que los esp\u00edritus del hain eran s\u00f3lo hombres disfrazados para enga\u00f1ar a las mujeres. A lo largo de los meses que duraba la ceremonia, los klc,keten, o sea los j\u00f3venes iniciantes, deb\u00edan dejar de ser ni\u00f1os para convertirse en hombres. Esto es el sentido que daban a las duras pruebas f\u00edsicas y morales que los j\u00f3venes ten\u00edan que soportar, como tambi\u00e9n a la educaci\u00f3n que all\u00ed les impart\u00edan los viejos. Les instru\u00edan en las tradiciones de h\u00f3wenh, a prop\u00f3sito de los or\u00edgenes y las transformaciones de todas las cosas del universo. Les ense\u00f1aban el comportamiento que deb\u00edan seguir y las obligaciones familiares y sociales que deb\u00edan cumplir. Y ten\u00edan que confesarse si hab\u00edan cometido falta contra ese c\u00f3digo, durante su ni\u00f1ez.<br \/>\nPara el &#8220;espect\u00e1culo&#8221; que se presentaba a las mujeres durante el transcurso de toda la ceremonia, hombres escogidos especialmente por sus diferentes dones interpretaron los esp\u00edritus del hain, unos quince, veinte o m\u00e1s seg\u00fan el n\u00famero de participantes en el evento. Sin embargo dos esp\u00edritus del hain no eran representados por &#8220;actores&#8221;. Aqu\u00ed nos ocuparemos solamente de uno, ,cuyo nombre era Xalpen, un esp\u00edritu subterr\u00e1neo que la tradici\u00f3n describ\u00eda como hembra can\u00edbal, voraz y col\u00e9rica. Esta no era representada por nadie debido a razones que se ver\u00e1n a continuaci\u00f3n.<br \/>\nEn la era h\u00f3wenh, y del hain femenino, fue sobretodo Xalpen quien estremec\u00eda de terror a los hombres. Era mitad roca y mitad carne. Cuando emerg\u00eda de su recinto subterr\u00e1neo al interior de la choza ceremonial y durante todos los meses que duraba el rito, no cesaba de reclamar carne de guanaco y toda clase de alimentos. Los hombres h\u00f3wenh fueron obligados a buscarlos y ofrec\u00e9rselos, tratando as\u00ed de calmar su apetito insaciable esperando que as\u00ed ella no exigir\u00eda carne &#8220;humana&#8221;. Ella met\u00eda todo lo que los hombres le tra\u00edan, en un gran bolso que, seg\u00fan se dec\u00eda, estaba hecho de piel de guanaco y adornado con rayas rojas. En los momentos culminantes de la ceremonia, se desesperaba por comer carne &#8220;humana&#8221;. En otro art\u00edculo esperamos tratar m\u00e1s a fondo este y otros aspectos del rito, pues su descripci\u00f3n merece una atenci\u00f3n detenida.<br \/>\nCuando los hombres h\u00f3wenh hubieron arrancado el secreto del poder a las mujeres, los recuerdos de \u00e9stas se volvieron incomunicables pues ellas fueron transformadas en elementos del cosmos y de la naturaleza o en animales y por lo tanto privadas de la palabra. Y l\u00f3gicamente Xalpen fue obligada a servir a sus antiguas v\u00edctimas, es decir a los hombres, en perjuicio de sus anteriores amas, las mujeres.<br \/>\nEn el tiempo &#8220;humano&#8221;, (pasado el mitol\u00f3gico) al preparar la ceremonia, ciertas veces los hombres fabricaron un Xalpen con una armaz\u00f3n hecha de arcos que rellenaban con hierbas para darle volumen y solidez. Forraban el armaz\u00f3n con cueros de guanaco cosidos y pintados con rayas de arcilla roja. En ciertos momentos del rito, lo asomaban un poco a la entrada del hain para mostrarla a las mujeres esperando as\u00ed atemorizarlas. Las mujeres la percib\u00edan pero de lejos, pues les estaba prohibido acercarse al hain.<br \/>\nEn el interior del hain los hombres golpeaban el suelo con pieles de guanaco enroscadas para fingir la c\u00f3lera de Xalpen y recordar a las mujeres su hambre implacable. Los kloketen entonces salieron a cazar para aportarle comida, mientras las madres de los kloketen, a unos cientos de metros del hain, entonaban s\u00faplicas a Xalpen:<br \/>\n &#8220;Ahora (los kloketen) est\u00e1n lejos, Las tobillos cansados.<br \/>\nCoraz\u00f3n bueno. Los hombres se empe\u00f1an (porque Ud. es) buena.&#8221;<br \/>\n La caza duraba d\u00edas y d\u00edas. Los kloketen sal\u00edan y desplom\u00e1ndose bajo el peso de los guanacos, volv\u00edan al hain. Pero a\u00fan la avidez de Xalpen no disminu\u00eda; por el contrario, se excitaba con cada llegada de los kloketen. Hasta que su furia por la carne humana se desencadenaba Y arroj\u00e1ndose sobre ellos los despedazaba uno por uno, desde el cuello hasta el vientre, usando la largu\u00edsima u\u00f1a de su \u00edndice. Cuando acababa con uno, sacud\u00eda el suelo con un gran golpe. Los hombres aullaban en el interior del hain procurando dominarla a la vez que atontados por la terrible muerte de sus hijos.<br \/>\nEsta escena de horrores era pues la farsa m\u00e1s completa imaginable En realidad los hombres en el interior del hain no se ocupaban sino en hacer los efectos de sonido. Gritaban y golpeaban el suelo representando as\u00ed el drama para el p\u00fablico (las mujeres). Durante la bulla los kloketen estaban sentados tranquilos unos y quiz\u00e1s preocupados otros, pensando en la angustia de sus madres que les cre\u00edan devorados por el monstruo femenino.<br \/>\nLas mujeres, afuera, oyendo los gritos de sus maridos, los gemidos de sus hijos y los golpazos de Xalpen se desesperaban y sollozando, cantaban para implorar a Xalpen que tuviera piedad de sus hijos. Y a veces agobiadas por su impotencia, las madres cantaban blasfemias a Xalpen:<br \/>\n &#8220;Cabeza de piedra.<br \/>\nCara enfurecida.&#8221;<br \/>\n Y la tierra tambi\u00e9n temblaba con el furor de Xalpen.<br \/>\n Hasta la aniquilaci\u00f3n de esta cultura, hacia fines del siglo pasado, el secreto del hain fue rigurosamente ocultado a las mujeres de todas las edades y a los varones aun no iniciados. Si, por casualidad, una mujer, descubr\u00eda el secreto, encontraba pronto la muerte, supuestamente embrujada por un cham\u00e1n, a menos que, sabiendo la verdad, no la dejara entrever.<br \/>\nSi el &#8220;personaje&#8221; de Xalpen es el s\u00edmbolo de la mujer que traicione su propio sexo al destrozar y comer los hijos de las mujeres, Luna permanece siempre fiel al suyo, pero tan excesiva es su fidelidad que las mismas mujeres la repudian porque, aunque movida por pasiones diametralmente opuestas a las de Xalpen, comete la misma atrocidad, esto es, ella tambi\u00e9n &#8220;come&#8221; a los varones. As\u00ed, nos parece, que entre la m\u00edstica del hain y la de Luna, la sociedad selk&#8217;nam resolv\u00eda el conflicto que simb\u00f3licamente amenazaba su equilibrio: conflicto entre los sexos por el dominio traducido como la derrota del matriarcado mitol\u00f3gico frente al patriarcado real.<br \/>\nPasemos r\u00e1pidamente por algunos aspectos del rito lunar.<br \/>\nDesde que el mundo es lo que es, la Luna se pone en eclipse para mostrar que mantiene su c\u00f3lera en contra de los hombres, como en el primer instante de su humillaci\u00f3n. Su rostro entonces se enrojece de la sangre de los hombres muertos sangr\u00e1ndose y de los que morir\u00e1n as\u00ed y la tierra aparece como si estuviera empapada en sangre: la Luna est\u00e1 comiendo a los hombres.<br \/>\nPor sus sue\u00f1os los xo&#8217;on (chamanos) sab\u00edan cuando la Luna entrar\u00eda en este estado. Se reun\u00edan entonces de dos, tres o m\u00e1s xo&#8217;on con gentes de sus haruwenh respectivos. Las mujeres aparec\u00edan pintadas con arcilla roja, sus rostros rayados de arcilla blanca, de la nariz a las orejas. Golpeando el suelo con pieles de guanaco enrolladas, cantaban en coro para apaciguar el furor de la Luna:<br \/>\n &#8220;Coraz\u00f3n bueno&#8230; Mujer de Apen. Luna a cara ancha.&#8221;<br \/>\n Los xo&#8217;on pintados de una marca redonda y roja en cada mejilla, luc\u00edan un tocado, un po&#8217;or, de plumas muy finas adem\u00e1s de su larga capa de piel de guanaco y miraban la Luna mientras la cantaban:<br \/>\n &#8220;V\u00e1monos a la Hija del Cielo.&#8221;<br \/>\n Durante el eclipse el xo&#8217;on deb\u00eda visitar a Luna, en esp\u00edritu desde luego. Para eso ten\u00eda que estar en estado de trance pues solamente as\u00ed podr\u00eda liberar su esp\u00edritu (waiyuwen) de su cuerpo. Concentr\u00e1ndose en ella, saltaba y cantaba hasta que sent\u00eda que su waiyuwen part\u00eda al cielo como un Kehe (un halc\u00f3n). En ese momento entonaba el grito del halc\u00f3n que es el p\u00e1jaro que penetra m\u00e1s profundamente en el cielo.<br \/>\nLuna se sentaba en el \u00e1ngulo Sud (su sho&#8217;on, &#8220;cielo&#8221;) de un espacio delimitado por cuatro troncos de \u00e1rboles en representaci\u00f3n del espacio del universo, los cuatro cuartos del cielo. Cuando el waiyuwen de un xo&#8217;on llegaba junto a Luna, ella le hac\u00eda saber si ten\u00eda o no, derecho a sentarse. Los que ten\u00edan permiso de hacerlo deb\u00edan colocarse en el lugar que les correspond\u00edan por su afiliaci\u00f3n a uno de los cuatro cielos, exactamente como en la tierra, en el interior de la choza ceremonial, el hain.<br \/>\n Los favorecidos por Luna, los que ten\u00edan permiso para sentarse, no morir\u00edan en un futuro pr\u00f3ximo Pero el xo&#8217;on a quien le era negado permiso para sentarse se encontraba colocado en la sombra de Luna, bajo sus rodillas o detr\u00e1s de ella. Comprend\u00eda entonces que estaba condenado. Luna no lo miraba.<br \/>\n En la tierra, el cham\u00e1n que ve\u00eda su toca de plumas en la sombra de Luna y las plumas mojadas de sangre, sent\u00eda que morir\u00eda pronto, que Luna lo hab\u00eda &#8220;agarrado&#8221;, que lo hab\u00eda embrujado. Su cuerpo temblando, \u00e9l cantaba:<br \/>\n &#8220;Estoy All\u00e1. Mi cabeza est\u00e1 en la sombra.<br \/>\nEstoy agarrado por la Hija del Cielo. Estoy debajo de sus rodillas.<br \/>\nAlguien me matar\u00e1. Estoy agarrado por la Luna.&#8221;<br \/>\n Entonces las mujeres elevaban sus voces en coro, insult\u00e1ndola:<br \/>\n &#8220;Luna &#8211; cara quemada.<br \/>\nCara enfurecida.&#8221;<br \/>\n Aquel que Luna &#8220;comer\u00e1&#8221;, ella le mostraba una cosa ensangrentada, sea un pu\u00f1ado de hierbas, una punta de flecha, un desgarr\u00f3n de su capa (6). Ese ser\u00eda matado en un combate o aniquilado solo. Los que van a sucumbir por una enfermedad, se ven en la sombra de Luna como un halc\u00f3n sin plumas.<br \/>\n A sus favorecidos Luna les daba una cosa redonda, de piedra, madera o cuero de guanaco. Y cuando su esp\u00edritu descend\u00eda a la tierra, otro xo&#8217;on se acercaba a \u00e9l y tomaba con la boca, la cosa redonda que la Luna le hab\u00eda dado. Pero el sentenciado por Luna, descend\u00eda sin nada.<\/p>\n<p>Creencias <\/p>\n<p>En el tiempo de h\u00f3wenh, Lechuza era una mujer. Su nombre era K&#8217;uumits en tanto que la palabra que significa al ave lechuza es sank&#8217;on. Estaba asociada al Sud, como Luna y era originaria de Apen, el territorio de Luna. Su marido Cheip, Gorri\u00f3n, pertenec\u00eda al Oeste, como Sol. El cazaba guanacos pero a ella no le agradaba esa carne. Un d\u00eda K&#8217;uumits mat\u00f3 a su cu\u00f1ado armada de un arp\u00f3n (o una lanza), cort\u00f3 el cuerpo en pedazos y lo as\u00f3; pero cuando empezaba a comerlo oy\u00f3 llegar a su marido.<br \/>\n -\u00bf&#8221;D\u00f3nde est\u00e1 mi hermano?&#8221; Le pregunt\u00f3 a su mujer. -&#8220;No lo s\u00e9.&#8221;<br \/>\n Fue la respuesta.<br \/>\nBuscando a su hermano, el hombre levant\u00f3 unas mantas (de piel de guanaco) y all\u00ed vio una cadera de su hermano. En este instante K&#8217;uumits se transform\u00f3 en Lechuza y vol\u00f3 hacia la noche riendo. Y se r\u00ede siempre por haber podido comer a su cu\u00f1ado.<br \/>\nLos selk&#8217;nam del territorio de Apen (ubicado al sur de r\u00edo Grande, en la zona de Lago Blanco) fueron llamados kre-unka, &#8220;originarios de Luna&#8221;. En el siglo pasado antes de la llegada de los blancos a la Isla Grande, all\u00ed viv\u00eda una mujer llamada Waa-an. Ella no fue xo&#8217;on pero en cada eclipse cantaba sola a la Luna. Adoraba a Luna.<br \/>\nEl marido de Waa-an la golpeaba mucho. Abrumada por estos abusos, se arm\u00f3 de un arp\u00f3n. En ese momento lleg\u00f3 su cu\u00f1ado que le arranc\u00f3 el arp\u00f3n y luego de golpearla le dijo:<br \/>\n &#8220;\u00a1Ibas a atacar a mi hermano! Eras como tu h\u00f3wenh, K&#8217;uumits. Quieres comer carne humana. T\u00fa desciendes de Luna y por eso eres tan col\u00e9rica.&#8221;<br \/>\n Y la mat\u00f3. Luego cuando lleg\u00f3 su hermano le dijo:<br \/>\n &#8220;Tu mujer iba a matarte para comerte. Era del h\u00f3wenh peligroso de comedores de gente.&#8221;<br \/>\n No obstante su mitolog\u00eda y creencias, los selk&#8217;nam no eran antrop\u00f3fagos como tampoco lo eran los dem\u00e1s grupos ind\u00edgenas de Tierra del Fuego (7).<br \/>\nComo s\u00edmbolo de un poder nefasto femenino Luna a veces &#8220;com\u00eda&#8221; a sus eternos enemigos, los hombres. Uno de sus \u00faltimos &#8220;v\u00edctimas&#8221; fue un xo&#8217;on llamado Kau-opr del haruwenh llamado Kamshkin (por un cerro as\u00ed nombrado que se sit\u00faa cerca de r\u00edo Moneta en la regi\u00f3n fronteriza, Argentina-Chile). All\u00ed en la d\u00e9cada del noventa del siglo pasado todav\u00eda viv\u00edan unos ocho o diez familias. Kau-opr, sea Kamshkinuxo&#8217;on hab\u00eda heredado su poder cham\u00e1nico de su padre quien hab\u00eda sido muerto por los blancos unos a\u00f1os atr\u00e1s. El viv\u00eda con su mujer y seis hijos varones adem\u00e1s de sus seis hermanos, dos de los cuales tambi\u00e9n ten\u00edan hijos, con sus t\u00edos, y dem\u00e1s familia. Un d\u00eda unos blancos llegaron a caballo al campamento, armados y de improvisto, con la intenci\u00f3n de llevar las familias a la misi\u00f3n salesiana establecida entonces en la Isla Dawson. No se sabe como ocurri\u00f3 el primer encuentro pero mataron a varios hombres, Kamshkinu &#8211; xo&#8217;on entre ellos. Algunos adultos y ni\u00f1os fueron llevados a la misi\u00f3n en tanto que los dem\u00e1s se escaparon. Kamshkinuxo&#8217;on se hab\u00eda convencido que iba a ser matado, fuera por un blanco, fuera por otro indio. Durante un eclipse de Luna que ocurri\u00f3 alg\u00fan tiempo atr\u00e1s su esp\u00edritu hab\u00eda hecho el &#8220;viaje&#8221; a Luna. Ella le habr\u00eda mostrado un pu\u00f1ado de pasto ensangrentado: estaba kre chinen, agarrado de Luna. Comprendi\u00f3 entonces que ella lo iba a &#8220;comer&#8221; (8). (*)<\/p>\n<p>(*) Fuente:\u00a0 Este art\u00edculo fue publicado originalmente en franc\u00e9s en la revista Objects et Mondes, bajo el t\u00edtulo Lune en Terre de Feu. Mythes et rites des Selk&#8217;nam, Tomo XII, 1972, pp. 145-158. El texto aqu\u00ed presentado aqu\u00ed difiere en algo del original. (A su vez, este texto ha sido previamente editado, en edici\u00f3n digital en Biblioteca virtual de p\u00e1gina web de Museo del Fin del Mundo en Ushuaia, Tierra del Fuego, Rep\u00fablica Argentina.<\/p>\n<p>NOTAS<br \/>\n (1) Aqu\u00ed no hacemos la distinci\u00f3n entre los selk&#8217;nam y los haush. Aunque sus idiomas difer\u00edan sus modos de vida eran muy parecidos. (cf. Karukink\u00e1, N\u00b0 3, 1973, pp. 5-7). <\/p>\n<p>(2) Esta estimaci\u00f3n es del Padre Mart\u00edn Gusinde el etn\u00f3logo que m\u00e1s ha estudiado los pueblos ind\u00edgenas de Tierra del Fuego y quien visit\u00f3 la zona cuatro veces entre 1918 y 1922. Es el autor de una obra de 1176 p\u00e1ginas, dedicada a una descripci\u00f3n de la cultura selk&#8217;nam publicado en Modling bei Wien en 1931, de otra obra de la misma magnitud tratando la cultura v\u00e1mana (de los Yahganes), de un libro de divulgaci\u00f3n &#8220;Hombres Primitivos de Tierra del Fuego&#8221;, Sevilla, 1951 v de numerosos art\u00edculos sobre estos grupos, publicados en revistas cient\u00edficas alemanes. (3) El idioma selk&#8217;nam tiene una serie de fonemas que no existen en los idiomas indo-europeos. En este art\u00edculo transcribimos las palabras en selk&#8217;nam sin emplear signos especiales y por ende su ortograf\u00eda es solo una aproximaci\u00f3n al verdadero sonido de las palabras. <\/p>\n<p>(4) Todos los h\u00f3wenh ten\u00edan nombres propio diferentes de las palabras comunes con que se designan las cosas en las cuales fueron trans formados. Sin embargo aqu\u00ed se nombra a lo h\u00f3wen por las palabras comunes v no por su nombres, porque no me ha sido posible, hasta ahora, conocer todos los que son mencionado en este texto. <\/p>\n<p>(5) Otra versi\u00f3n de este mito dice que fue So quien se dio cuenta. Al comienzo de la ceremonia encontr\u00f3 a una mujer que se estaba pegando plumones para representar al esp\u00edritu Ket\u00e9rnen. Al darse cuenta que Sol le hab\u00eda visto ella se arroj\u00f3 a una cascada para ocultarse. Se convirti\u00f3 entonces en el p\u00e1jaro Ko&#8217;oklol (pinz\u00f3n que vive a\u00fan cerca de las cascadas. <\/p>\n<p>(6) Despu\u00e9s de la llegada de los blancos a la isla, Luna a veces mostraba un pedazo de uniforme de polic\u00eda ensangrentado o de cuero de botas para significar que el hombre ser\u00eda matado por un blanco. <\/p>\n<p>(7) Cf. por ejemplo pp. 25-28 de El Ultimo Conf\u00edn de la Tierra, E. Lucas Bridges, Buenos Aires, 1952. <\/p>\n<p>(8) Los datos presentados en este art\u00edculo fueron recogidos directamente de &#8220;informantes&#8221; indios. Representan parte del estudio etnol\u00f3gico que la autora lleva a cabo desde 1965 en Tierra del Fuego, Argentina. El trabajo se inici\u00f3 con Lola Kiepja (fallecida en 1966) y se prosigue principalmente con Angela Loij. Federico Echelaite y Luis Garibaldi Honte tambi\u00e9n han aportado datos importantes. Este estudio se realiza sobretodo gracias al concurso del Centre National de la Recherche Sientifique (Par\u00eds) y en el \u00faltimo ai\u00edo tambi\u00e9n del Consejo de Investigaciones Cient\u00edficas y T\u00e9cnicas (Bu\u00e9nos Aires).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original) Enviado: 21\/02\/2005 1:21 ENSAYO SOBRE ALGUNOS MITOS Y RITOS SELK&#8217; NAMS Por Anne M. Chapman Anne Chapman es autora de c\u00e9lebres investigaciones sobre los selk&#8217; nams u onas. En Los onas, editorial Emec\u00e9, ha estudiado profusamente el ritual ona del hain. 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