{"id":2353,"date":"2009-04-02T19:36:17","date_gmt":"2009-04-02T19:36:17","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=2353"},"modified":"2020-08-10T17:00:50","modified_gmt":"2020-08-10T22:00:50","slug":"recuerdo-de-si-recuerdo-y-memoria-rodney-collin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=2353","title":{"rendered":"Recuerdo de s\u00ed, recuerdo y memoria &#8211; Rodney Collin"},"content":{"rendered":"<p>Recuerdo de S\u00ed, Consciencia y Memoria.<\/p>\n<p>Si recordarse a s\u00ed mismo es tan deseable, \u00bfpor qu\u00e9 es tan dif\u00edcil de alcanzar? Para contestar esta pregunta debemos volver con m\u00e1s detenimiento, a la cuesti\u00f3n de la atenci\u00f3n. Porque la posibilidad de estados m\u00e1s elevados de consciencia en el hombre depende precisamente de ciertas materias finas que produce el cuerpo siendo sometidas a su atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>El proceso de digesti\u00f3n en el hombre se compone de un enrarecimiento progresivo del alimento, el aire y las percepciones que ingiere; y la materia fina de que hablamos se puede tomar como el producto final de este enrarecimiento en condiciones normales. A desemejanza de la carne o la sangre, que se componen de c\u00e9lulas, esta materia se puede visualizar como en estado molecular, esto es, como en un estado an\u00e1logo al de los gases o los perfumes. Es, as\u00ed, extraordinariamente vol\u00e1til, inestable y dif\u00edcil de contener.<\/p>\n<p>En el caso del hombre, sin embargo, est\u00e1 sujeta al control psicol\u00f3gico y este control psicol\u00f3gico es la atenci\u00f3n. Combinada con la atenci\u00f3n, esta materia deviene el veh\u00edculo potencial de la auto consciencia.<\/p>\n<p>En el estado ordinario del hombre \u0096 esto es, al actuar como m\u00e1quina cuando su proceso interno opera muy independientemente de su voluntad o de su deseo &#8211; esta materia fina sigue las leyes que gobiernan a toda materia libre en estado molecular. Se difunde desde aqu\u00e9l en todas direcciones o en las direcciones que le \u0091cogen la atenci\u00f3n\u0092. Tan pronto como es fabricada, o con muy breve retardo, esta materia fina sale a trav\u00e9s de \u00e9l en una u otra forma. Pues para contenerla o para acumularla requiere voluntad que normalmente no posee, y produce una tensi\u00f3n interior que s\u00f3lo puede mantenerse con auto conocimiento y auto control grandes.<\/p>\n<p>Esta difusi\u00f3n de la energ\u00eda fina del hombre desde \u00e9l mismo, toma muchas formas. Puede salir de \u00e9l normalmente como energ\u00eda sexual; explotar desde \u00e9l anormalmente como ansiedad o irritaci\u00f3n; filtrarse desde \u00e9l como envidia o auto compasi\u00f3n. M\u00e1s com\u00fanmente que esto, sencillamente se difunde desde \u00e9l para crear el curioso estado psicol\u00f3gico de \u0091fascinaci\u00f3n\u0092<br \/>\n(o identificaci\u00f3n) en el cual un hombre pierde por completo su identidad en una conversaci\u00f3n, una tarea, un amigo, un enemigo, un libro, un objeto, un pensamiento o una sensaci\u00f3n. Esta \u0091fascinaci\u00f3n\u0092 es sencillamente, efecto del discurrir hacia fuera de la materia fina desde un hombre, en una direcci\u00f3n determinada por su tipo y personalidad, y que arrastra su atenci\u00f3n con ella. En casos extremos esta succi\u00f3n hacia fuera de la atenci\u00f3n puede ser tan completa que el cuerpo del hombre queda por entonces como un ser vac\u00edo a\u00fan de los rudimentos de la individualidad ps\u00edquica. Esta fascinaci\u00f3n es el m\u00e1s usual de los modos de gastar la materia fina de la energ\u00eda creadora del hombre. Constituye, en realidad, el estado habitual del hombre y por esta misma raz\u00f3n es irreconocible por completo e invisible de ordinario.<\/p>\n<p>Por las clases m\u00e1s finas y m\u00e1s productivas del trabajo humano, un hombre aprende por el uso de la atenci\u00f3n a conservar su \u0091fascinaci\u00f3n\u0092 en una direcci\u00f3n determinada. Por ejemplo, un buen zapatero permanece durante una hora \u0091fascinado\u0092 por la confecci\u00f3n de un par de zapatos, un pol\u00edtico queda \u0091fascinado\u0092 por el discurso que pronuncia, una mujer queda \u0091fascinada\u0092 por la carta que est\u00e1 escribiendo a un amigo. Sin esta retenci\u00f3n m\u00e1s elemental de la atenci\u00f3n en una direcci\u00f3n, ning\u00fan buen trabajo de ninguna clase, ni a\u00fan el m\u00e1s simple, puede producirse.<\/p>\n<p>As\u00ed, hay tres categor\u00edas en el gasto ordinario o difusi\u00f3n de la materia fina. La corriente al exterior puede vagar simplemente de uno a otro objeto, de la vista al o\u00eddo y el pensamiento, a medida que uno u otro fen\u00f3meno le coja la atenci\u00f3n. Nuevamente, la corriente hacia fuera puede ser atra\u00edda por algo que ejerce un fuerte asidero a la atenci\u00f3n, una persona que lo divierte, una persona que lo irrita, un libro que interesa, un sonido grato y as\u00ed sucesivamente. O, por \u00faltimo, por un simple esfuerzo de atenci\u00f3n, la corriente puede ser retenida durante cierto tiempo en una direcci\u00f3n deseada.<\/p>\n<p>Como hemos dicho, estos diferentes modos en los cuales la materia fina es consumida normalmente, representan diferentes aspectos de la funci\u00f3n particular en actividad: un aspecto puramente autom\u00e1tico, un aspecto emotivo, o un aspecto intelectual. M\u00e1s a\u00fan, son caracter\u00edsticos de tres procesos distintos y producen tres grupos de resultados muy diferentes.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, estos son igualmente mec\u00e1nicos y la caracter\u00edstica principal de todos ellos es que la atenci\u00f3n s\u00f3lo es suficiente para hacer posible que la materia fina que trae el estado de alerta, se aplique a una cosa cada vez. Este es el estado ordinario del hombre. Solamente puede darse cuenta de una sola cosa cada vez. Puede darse cuenta ya sea de la persona a quien est\u00e1 hablando, o de sus propias palabras; puede darse cuenta del malestar de alguien o de un dolor en su propio cuerpo; puede darse cuenta de una escena o de sus propios pensamientos. Pero, excepto en muy raras ocasiones, no puede darse cuenta simult\u00e1neamente de sus propias palabras y de la persona a quien las est\u00e1 dirigiendo; o de su propio dolor y del de alguna otra persona; o de la escena y de sus pensamientos acerca de aqu\u00e9lla. As\u00ed, el darse cuenta de todos los hombres en ese estado ordinario puede clasificarse como \u0091fascinaci\u00f3n\u0092. Porque si se da cuenta de alg\u00fan fen\u00f3meno exterior pierde su darse cuenta de \u00e9l mismo; o al devenir alerta de algo en \u00e9l mismo, pierde su darse cuenta del mundo exterior, esto es, deviene \u0091fascinado\u0092 por una cosa, interna o externa, con exclusi\u00f3n de todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Ciertamente la experiencia de cada hombre contiene casos de atenci\u00f3n dividida y de no ser as\u00ed, no tendr\u00edamos indicio alguno de c\u00f3mo proceder. Por ejemplo, una de las razones para el extraordinario poder que las sensaciones del amor y del sexo tienen sobre los hombres, es que en determinadas circunstancias provocan un intenso estado de alerta de uno mismo y de otro, al mismo tiempo. Esto es un verdadero pregustar del siguiente estado de consciencia. Pero si esta sensaci\u00f3n llega a hombres no preparados para ello, es enteramente accidental y totalmente m\u00e1s all\u00e1 de su control.<\/p>\n<p>Una de las cosas principalmente ense\u00f1adas en las escuelas del cuarto camino es la divisi\u00f3n intencionada de la atenci\u00f3n entre uno mismo y el mundo exterior. Mediante larga pr\u00e1ctica y el ejercicio constante de la voluntad, no se le permite a la materia fina del estado de alerta que fluya ininterrumpidamente en una direcci\u00f3n, sino que es dividida, por decir as\u00ed. Una de cuyas partes es retenida en uno mismo, mientras que la otra se dirige al exterior, hacia aquello que se pueda estar haciendo o estudiando. Mediante la divisi\u00f3n de la atenci\u00f3n, el estudiante aprende a darse cuenta de \u00e9l mismo cuando habla a otro, de \u00e9l mismo mientras permanece en determinado escenario, de \u00e9l mismo actuando, sintiendo o pensando en relaci\u00f3n con el mundo exterior.<\/p>\n<p>De este modo aprende a recordarse a s\u00ed mismo, primero por momentos y luego con frecuencia creciente. Y en proporci\u00f3n a su aprendizaje de recordarse a s\u00ed mismo, sus acciones adquieren consistencia y significaci\u00f3n en la misma proporci\u00f3n, las que le habr\u00edan sido imposibles mientras su darse cuenta se mov\u00eda \u00fanicamente de una a otra fascinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La caracter\u00edstica de este segundo estado, recordarse a s\u00ed mismo, es la atenci\u00f3n dividida. Hay varias cosas extra\u00f1as respecto a este estado. Primero, por ciertas razones c\u00f3smicas, nadie puede intentarla o practicarla hasta que se le haya hablado de aquella y se le haya explicado. Segundo, cuando se le ha explicado, toda persona normal tiene suficiente voluntad y energ\u00eda para recoger un vistazo moment\u00e1neo de lo que ello significa. Si lo desea, puede en el momento que acaba de enterarse, devenir alerta de \u00e9l mismo en su medio ambiente: de \u00e9l mismo, sentado en una silla, atento a una nueva idea.<\/p>\n<p>Pero este recordarse a s\u00ed mismo no puede repetirse o mantenerse excepto por su esfuerzo consciente. No ocurre espont\u00e1neamente. Nunca se convierte en un h\u00e1bito. Y en el momento en que la idea de recordarse a s\u00ed mismo o de atenci\u00f3n dividida se olvida, todos los esfuerzos, no importa cu\u00e1n sinceros sean, degeneran una y otra vez en \u0091fascinaci\u00f3n\u0092, esto es, en el darse cuenta de una cosa a un tiempo.<\/p>\n<p>Es as\u00ed necesario se\u00f1alar que la estrecha atenci\u00f3n puesta en un trabajo, en el darse cuenta f\u00edsico del cuerpo de uno, en el ejercicio mental de una u otra clase, en visiones o visualizaciones, a\u00fan dentro de emociones profundas, no constituyen por s\u00ed, recordarse a s\u00ed mismo. Porque todo esto puede hacerse con la atenci\u00f3n indivisa, esto es, uno puede devenir \u0091fascinado\u0092 por una tarea, por un darse cuenta f\u00edsico, por un ejercicio mental o por una emoci\u00f3n; y uno devendr\u00e1 inevitablemente tan fascinado en el momento que cesa la atenci\u00f3n de estar dividida entre un actor u observador en uno mismo y aquello que \u00e9l observa o sobre lo que act\u00faa.<\/p>\n<p>Otra curiosa treta psicol\u00f3gica se debe mencionar en conexi\u00f3n con el momento en que un hombre escucha por primera vez hablar del recordarse a s\u00ed mismo. Si \u00e9l lo relaciona con algo que ha escuchado o le\u00eddo antes, con alg\u00fan t\u00e9rmino filos\u00f3fico, religioso u orientalista que le es ya familiar, inmediatamente la idea se le hace invisible, pierde su poder. Porque \u00e9sta s\u00f3lo puede abrir nuevas posibilidades para \u00e9l como idea completamente nueva. Si se conecta con alguna asociaci\u00f3n familiar, significa que ha ingresado a la parte equ\u00edvoca de su mente, donde podr\u00e1 quedar alojada como cualquier otro fragmento de conocimiento.<\/p>\n<p>Se ha desarrollado un impacto y s\u00f3lo con gran dificultad puede volver el hombre a la misma oportunidad. La extraordinaria elusividad de este nuevo estado psicol\u00f3gico, el siguiente abierto al hombre m\u00e1s all\u00e1 de su estado habitual, est\u00e1 muy bien descrito en el Cap. 7 de \u0093Fragmentos de una Ense\u00f1anza Desconocida\u0094 por P. D. Ouspensky, donde el autor describe con gran exactitud sus propios experimentos y experiencias cuando por primera vez se le habl\u00f3 de la idea de recordarse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Cuando por primera vez un hombre escucha algo sobre recordarse a s\u00ed mismo, si lo toma en serio, toda clase de nuevas posibilidades parecen abrirse inmediatamente para \u00e9l. No puede comprender c\u00f3mo es que jam\u00e1s hab\u00eda pensado en ello. Siente que \u00fanicamente tiene que hacer esto y todas sus dudas, artificialidades y dificultades desaparecer\u00e1n y toda clase de cosas podr\u00e1n convertirse en posibles y f\u00e1ciles para \u00e9l, las mismas que antes consideraba completamente m\u00e1s all\u00e1 de su alcance. Su vida toda podr\u00e1 ser transformada.<\/p>\n<p>Y esta sensaci\u00f3n est\u00e1 tan en lo cierto como en el error. Est\u00e1 en lo cierto en su creencia de que si pudiera recordar todo por s\u00ed mismo ser\u00eda tan diferente a como se lo imagine. S\u00f3lo que en un principio no ve la enorme resistencia que hay en \u00e9l mismo para dominar este nuevo estado. No se da cuenta que conseguir recordarse a s\u00ed mismo como estado permanente o a\u00fan conseguir frecuentes momentos de recurrencia, requiere el deber de reconstruir completamente su vida, pues esta tarea exigir\u00e1 una gran parte de la materia fina que su m\u00e1quina puede ahorrar o hacer, toda la voluntad y atenci\u00f3n que puede desarrollar por el ejercicio m\u00e1s constante. Tendr\u00e1 que luchar en contra de y eventualmente abandonar todas las formas psicop\u00e1ticas de quemar su materia fina, la cual forma ahora parte tan familiar y aparentemente necesaria de su vida: ansiedad, irritaci\u00f3n, indignaci\u00f3n, auto compasi\u00f3n y toda clase de temores, toda clase de sue\u00f1os, todas las formas en las cuales se hipnotiza a s\u00ed mismo en la satisfacci\u00f3n con las cosas como son. Sobre todo, debe necesitar recordarse a \u00e9l mismo, constante y permanentemente, no importa cu\u00e1n doloroso e inc\u00f3modo pueda hacer esto, ni cu\u00e1n desagradables las cosas que ve as\u00ed en s\u00ed mismo y en otras gentes. Porque en el momento que cese de necesitar recordarse a s\u00ed mismo, pierde \u0096 en todo grado por alg\u00fan tiempo &#8211; la posibilidad de hacerlo.<\/p>\n<p>De este modo, recordarse a s\u00ed mismo o la pr\u00e1ctica de la atenci\u00f3n dividida \u0096aunque a la primera mirada pueda parecer extraordinariamente sencilla, f\u00e1cil y obvia &#8211; requiere en realidad una reconstrucci\u00f3n completa de toda la vida de uno y de puntos de vista tanto hacia uno mismo como hacia otras personas. Mientras uno cree que se puede cambiar a uno mismo o a otra persona, mientras uno cree que tiene el poder de hacer, esto es, de hacer cosas distintas a como son, sea interna o externamente, el estado de recordarse a s\u00ed mismo parece retirarse de uno cuanto m\u00e1s esfuerzos se hacen para alcanzarlo. Lo que en un principio pareciera estar al alcance de la mano comienza a parecer infinitamente lejano, imposible de lograr.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, muchos a\u00f1os de lucha y de fracasos pueden ser necesarios antes de arribar a un curioso hecho psicol\u00f3gico, que en realidad se conecta con una ley en verdad muy importante. Este hecho es que, aunque es extraordinariamente dif\u00edcil dividir la atenci\u00f3n de uno en dos, es mucho m\u00e1s posible dividirla en tres: aunque es extraordinariamente dif\u00edcil recordarse uno mismo y el medio ambiente de uno simult\u00e1neamente, es mucho m\u00e1s posible recordarse uno mismo, el medio ambiente de uno y alguna cosa m\u00e1s.<\/p>\n<p>Sabemos que ning\u00fan fen\u00f3meno es producido por dos fuerzas: cada fen\u00f3meno y cada resultado real requiere de tres fuerzas. La pr\u00e1ctica de recordarse a s\u00ed mismo o la divisi\u00f3n de la atenci\u00f3n se conecta con el intento de producir un determinado fen\u00f3meno, el nacimiento de una nueva consciencia en uno mismo. Y para hacer esto con \u00e9xito, la atenci\u00f3n debe ser dividida no en dos sino en tres. Debe dedic\u00e1rsela simult\u00e1neamente al propio organismo de uno, sujeto del experimento, a la situaci\u00f3n a la cual este organismo est\u00e1 expuesto en el momento y, finalmente, a algo permanente que se mantiene en un nivel m\u00e1s alto que ambos y el cual s\u00f3lo puede resolver la relaci\u00f3n entre los dos.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es este tercer factor que debe ser recordado? Toda persona debe encontrarlo por s\u00ed misma: su escuela, su maestro, los principios que ha aprendido, el sol, alg\u00fan poder superior en el universo, Dios. Debe recordar que \u00e9l mismo y su situaci\u00f3n permanecen ambos en presencia de poderes superiores, ambos est\u00e1n ba\u00f1ados por la influencia celestial. Fascinado, es absorbido totalmente por el \u00e1rbol del que se da cuenta; con la atenci\u00f3n dividida, ve tanto al \u00e1rbol como a s\u00ed mismo que lo mira; recordando, se da cuenta del \u00e1rbol, de \u00e9l mismo y del Sol que imparcialmente brilla sobre ambos.<\/p>\n<p>Hemos hablado del mundo mineral, del mundo celular, del mundo molecular y del mundo electr\u00f3nico. La situaci\u00f3n del hombre, sus problemas, su medio ambiente, las dificultades existentes en el mundo material, celular, son la fuerza pasiva; la energ\u00eda fina de la consciencia dirigida por su atenci\u00f3n existe en el mundo molecular como la fuerza activa; y aquella que puede resolver la lucha eterna entre estos dos mundos puede derivar solamente de un modo todav\u00eda m\u00e1s alto: el mundo del Sol, el mundo electr\u00f3nico. A semejanza de la luz del Sol que une e interpenetra todo, la individualidad &#8211; este tercer factor &#8211; creando y disolviendo ambas debe ser de tal manera que en el recuerdo de s\u00ed, el que recuerda est\u00e1 unido a su medio ambiente, y \u00e9l adquiere tanto como pierde la individualidad separada.<\/p>\n<p>Si un hombre puede descubrir tal tercer factor, recordarse a s\u00ed mismo deviene posible para \u00e9l y puede llevarlo mucho m\u00e1s lejos de lo que pareciera en un principio.<\/p>\n<p>Recordarse a s\u00ed mismo debe, as\u00ed, contener tres principios, tres cosas para ser recordadas. Y si se est\u00e1 ocupado con alguna tarea interior, ser\u00e1 entonces necesario recordar tres mundos en uno mismo, tres lugares en uno mismo.<\/p>\n<p>Por esta divisi\u00f3n de la atenci\u00f3n en tres, la materia fina que es la conductora de la fuerza creadora del hombre derechamente se divide en tres corrientes \u0096una dirigida a la acci\u00f3n directa en el mundo exterior, otra dirigida hacia la creaci\u00f3n de una conexi\u00f3n con poderes superiores y otra que se retiene en uno mismo. Aquella que es retenida en uno mismo en el curso del tiempo se cristalizar\u00e1 en un veh\u00edculo permanente de la auto consciencia, esto es el hombre 5.<\/p>\n<p>Consciencia y memoria<\/p>\n<p>De ordinario la memoria es un impulso que se transporta alrededor del c\u00edrculo de la vida del hombre, en la sola direcci\u00f3n del tiempo. Surge de un momento de consciencia m\u00e1xima; si no hay consciencia, no se crea memoria.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es posible una analog\u00eda muy exacta. En relaci\u00f3n con la l\u00ednea de la vida corp\u00f3rea del hombre, su esencia es bidimensional; conecta simult\u00e1neamente todos los puntos de la l\u00ednea, creando una superficie. En relaci\u00f3n con la superficie de la esencia del hombre, el hombre auto consciente, hombre 5, ser\u00eda un s\u00f3lido, puesto que no s\u00f3lo se conectar\u00eda con todos los puntos de su vida y con todas las superficies de su esencia sino que unir\u00eda \u00e9stos a otras posibilidades y fuerzas existentes en otra dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Supongamos, entonces, que el c\u00edrculo de la vida corp\u00f3rea del hombre est\u00e1 hecho de alambre, que la superficie conectante de su esencia sea una l\u00e1mina met\u00e1lica, y que el futuro hombre 5 sea un prisma s\u00f3lido que toque la vida en la concepci\u00f3n, el nacimiento, el final de la ni\u00f1ez y la muerte, y del que la superficie de la esencia ser\u00eda una secci\u00f3n aislada. El fen\u00f3meno de la consciencia ser\u00e1, ahora, exactamente an\u00e1logo al calor.<\/p>\n<p>Nuestra sensaci\u00f3n ordinaria de la vida es como un punto de tibio calor que avanza alrededor del c\u00edrculo. Pero suponed un momento de consciencia, digamos a la edad de quince a\u00f1os. En este punto el alambre se calienta. Los impulsos de calor corren por el alambre desde este punto, en ambas direcciones. Pero, naturalmente, para una percepci\u00f3n que avanza en adelante a lo largo del alambre desde el punto en cuesti\u00f3n, como estamos acostumbrados a movernos en el tiempo, siempre parecer\u00e1 que proceden de atr\u00e1s, esto es, desde el pasado. La conducci\u00f3n de calor o memoria hacia atr\u00e1s, esto es, hacia una edad m\u00e1s temprana, nos ser\u00e1 desconocida debido a nuestro m\u00e9todo de percepci\u00f3n. Y nuevamente, mientras m\u00e1s nos alejemos del momento de consciencia, del punto calentado, m\u00e1s d\u00e9biles parecer\u00e1n gradualmente.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, aunque la memoria de los momentos de consciencia presenta una tendencia a decaer, es importante comprender que este decaimiento no es consecuencia del paso del tiempo. Nuestra principal ilusi\u00f3n acerca de la memoria es que ella decae con el tiempo, como las ropas o los edificios. No es as\u00ed. Decae por falta de alimento. La memoria se genera por la consciencia y debe nutr\u00edrsela por la consciencia, esto es, debe ser nutrida conscientemente.<\/p>\n<p>De hecho, la memoria es un fen\u00f3meno no sujeto a las leyes del tiempo. El hombre que realmente comienza a comprender esto encontrar\u00e1 mundos nuevos que se abren ante \u00e9l. Y pr\u00e1cticamente podr\u00e1 ver el modo de entrar y poseer estos mundos.<\/p>\n<p>Perm\u00edtasenos examinar primero, c\u00f3mo se pierde la memoria y, luego, c\u00f3mo se la puede cultivar y darle vida.<\/p>\n<p>Como hemos dicho, la raz\u00f3n m\u00e1s frecuente para la p\u00e9rdida de memoria es sencillamente la negligencia y la muerte por hambre. El hombre ordinario en circunstancias ordinarias no hace esfuerzo de alguna clase para mantener vivos sus recuerdos, para alimentarlos, recordarlos y prestarles atenci\u00f3n. A menos que sean tan gratos o tan dolorosos que la emoci\u00f3n misma los aten a su consciencia, desaparecen naturalmente. Esta es la p\u00e9rdida pasiva de memoria.<\/p>\n<p>Pero hay, tambi\u00e9n, una destrucci\u00f3n activa de la memoria. Se halla en la substituci\u00f3n de la memoria por la imaginaci\u00f3n o, m\u00e1s sencillamente, por la mentira. Por ejemplo, doy un paseo por la calle, donde encuentro a un conocido. Al principio el encuentro puede ser muy claro en mi mente \u0096 lo que dije, lo que dijo \u00e9l, c\u00f3mo aparec\u00eda y otras cosas m\u00e1s &#8211; pero cuando vuelvo a casa recapitulo el incidente a mi familia. Al hacerlo, hago todo el incidente m\u00e1s divertido y dram\u00e1tico de lo que era en realidad: hago mis propias observaciones m\u00e1s graciosas, las suyas m\u00e1s torpes; sugiero algo acerca de sus h\u00e1bitos; quiz\u00e1s introduzco alg\u00fan otro car\u00e1cter o adapto la conversaci\u00f3n para incluir un chiste que escuch\u00e9 ayer. Despu\u00e9s no recordar\u00e9 m\u00e1s la escena como fue, sino solamente como la he recapitulado. Imaginaci\u00f3n y mentira destruyeron la memoria.<\/p>\n<p>Y si empleo toda mi vida en esta forma, entonces con certeza, despu\u00e9s de algunos a\u00f1os ser\u00e1 totalmente imposible para m\u00ed distinguir lo que realmente me ocurri\u00f3 de lo que deseaba que me ocurriera o que tem\u00eda podr\u00eda ocurrir, o de lo que ocurri\u00f3 a otros o de lo que sencillamente le\u00ed acerca de eso. En esta forma la memoria es destruida activamente. La diferencia radica en el hecho de que cuando se pierde la memoria por negligencia \u00e9sta queda todav\u00eda entera aunque sepulta y con tesonero esfuerzo se la puede recobrar, mientras que la memoria destruida por la mentira se la perjudica de modo permanente si es que no ha sido totalmente aniquilada.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo es que se puede reanimar y utilizar la memoria? \u00danicamente devolvi\u00e9ndole la vida intencionalmente y conscientemente. Sup\u00f3ngase que tengo una raz\u00f3n particular para desear recordar un encuentro con alguien, ya sea porque me parece que comet\u00ed un error con aqu\u00e9l o porque dej\u00e9 de aprovechar una oportunidad que me ofrec\u00edan y es muy importante para m\u00ed corregir esto. Cuidadosamente, con atenci\u00f3n, comienzo a desenrollar mi memoria. Me acuerdo de haber llamado a la puerta de la habitaci\u00f3n en la que estaban, sentir que me abr\u00edan, que entraba, me sentaba. Recuerdo la posici\u00f3n en que ellos estaban sentados, las sillas, los muebles, los cuadros en los muros, el modo como ca\u00eda la luz sobre la escena, entrando por la ventana. Luego recuerdo lo que dije, mi voz, c\u00f3mo la sent\u00ed, el modo c\u00f3mo reaccionaron las otras personas, lo que dijeron y as\u00ed sucesivamente. En forma gradual, si puedo sostener la atenci\u00f3n, todos mis varios sentidos \u0096vista, o\u00eddo, tacto, modales &#8211; comenzar\u00e1n a contribuir con sus distintas memorias y poco a poco la escena recuperar\u00e1 su vigor en mi interior exactamente como fue. De una vez, tambi\u00e9n, mis errores se reactualizan. Los veo con toda claridad: se han hecho conscientes.<\/p>\n<p>Sea que pueda o no enderezar las cosas en el presente o aprovechar la oportunidad que perd\u00ed, son cuestiones diferentes. Esta correcci\u00f3n puede necesitar de mucho tiempo y a\u00fan puede no ser posible en esta vida. Pero lo principal es que la consciencia ha sido retrotra\u00edda al pasado. Ahora soy m\u00e1s consciente en relaci\u00f3n a este incidente que lo que era cuando realmente ocurri\u00f3. De este modo, por la memoria intencional, nuevos momentos de consciencia se pueden agregar siempre a aquellos que ocurren naturalmente en la secuencia del tiempo. Y no hay l\u00edmite a este proceso de hacer m\u00e1s consciente el pasado.<\/p>\n<p>Ahora bien, si estos puntos de consciencia en el c\u00edrculo de la vida son multiplicados suficientemente, podemos imaginar que se genere bastante calor para calentar la figura bidimensional de la esencia del hombre y, con el tiempo, hasta el s\u00f3lido del alma (hombre 5). Por supuesto, la tarea de calentar una superficie desde una l\u00ednea ser\u00eda una labor inmensa y probablemente la mayor parte del alambre tendr\u00eda que ponerse al rojo vivo para poder lograr que la esencia se calentara apreciablemente. Si, adem\u00e1s, se transfiere el calor de la superficie de la esencia hasta el s\u00f3lido del alma (hombre 5), ser\u00e1 evidente la misma desproporci\u00f3n y sin duda la figura bidimensional tendr\u00eda que estar, a su vez, al rojo vivo para lograr calentar al s\u00f3lido.<\/p>\n<p>En realidad, semejante m\u00e9todo de calentamiento manifiestamente no es pr\u00e1ctico. Y, en la misma forma, la idea de crear consciencia en el alma (hombre 5) exclusivamente desde abajo, por as\u00ed decirlo, se opone a todas las creencias y experiencias humanas. Tenemos que suponer que sus esfuerzos para ser consciente pondr\u00e1n en contacto al hombre, tarde o temprano, con una fuente de calor o consciencia situada por encima.<\/p>\n<p>En una forma pr\u00e1ctica, est\u00e1 bien claro que la sola idea de consciencia, que penetra profundamente en la esencia del hombre, le har\u00e1 buscar a hombres m\u00e1s conscientes que \u00e9l y a las \u0091escuelas\u0092 conducidas por tales hombres. Por tanto, su inter\u00e9s especial actuar\u00e1 como por magnetismo, atray\u00e9ndolo a aqu\u00e9llos en cuya presencia puede adquirir mayor consciencia. Y si verdaderamente se trata de un inter\u00e9s esencial, \u00e9ste no le dar\u00e1 descanso hasta que los encuentre.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, si un hombre empieza a adquirir un principio de consciencia permanente aunque s\u00f3lo sean los rudimentos, es seguro que ella en virtud de su capacidad de penetraci\u00f3n dentro de otra dimensi\u00f3n (quinta dimensi\u00f3n), pueda relacionarlo con alg\u00fan nivel del universo donde la energ\u00eda c\u00f3smica creadora es ilimitada y puede emplearse para intensificar la consciencia hasta el l\u00edmite de la resistencia. Volviendo a nuestra explicaci\u00f3n anterior, podemos suponer que este nivel de consciencia puede relacionar directamente a un hombre con la materia en estado molecular, con el infinito mundo de la energ\u00eda molecular.<\/p>\n<p>Por tanto, en la b\u00fasqueda de la consciencia debe comprenderse, primero, que el hombre debe hacer todo por s\u00ed mismo \u0096 es decir, debe penetrar en otro nivel s\u00f3lo por sus propios esfuerzos; y, segundo, que \u00e9l no puede hacer nada por s\u00ed mismo &#8211; es decir, que toda su tarea es la de ponerse en contacto con fuentes y niveles superiores de energ\u00eda. Porque, a menos que tenga \u00e9xito al intentar esto, no podr\u00eda ni puede conseguir nada.<\/p>\n<p>En todo caso, ahora es posible empezar a apreciar el efecto de diferentes niveles o grados de consciencia. Los momentos de consciencia en el c\u00edrculo de la vida corp\u00f3rea actual, como hemos visto, producir\u00e1n recuerdos intensos para los otros niveles de la vida; te\u00f3ricamente, tambi\u00e9n, deber\u00eda producir impulsos que pasen hacia atr\u00e1s, hacia el nacimiento. Sin embargo, de empezar a penetrar la esencia, los efectos de la consciencia acarrear\u00e1n cambios mucho m\u00e1s grandes. De modo que si el alambre se enfr\u00eda casi instant\u00e1neamente, una l\u00e1mina puede retener calor durante un tiempo mucho m\u00e1s largo. En lugar de ser moment\u00e1nea, como debe ser en el c\u00edrculo de la existencia corp\u00f3rea, la consciencia que ha penetrado a la esencia tiene ya cierta duraci\u00f3n, cierta garant\u00eda. No puede perderse s\u00fabitamente. M\u00e1s a\u00fan, irradiar\u00e1 calor en todas direcciones, calentando el entrelazamiento de c\u00edrculos paralelos y cruzados de la interrelaci\u00f3n de vidas humanas que, como sabemos, est\u00e1n tejidas en una masa s\u00f3lida e intrincada. Por tanto, el contacto o presencia de un hombre con tal esencia puede aumentar realmente la perspicacia de aquellos que llegan a su esfera de radiaci\u00f3n o de influencia.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, de calentarse el s\u00f3lido interior, es decir, de crearse un hombre 5 dentro de s\u00ed mismo con el material acumulado, resultar\u00e1 un cambio enorme. En primer lugar, un s\u00f3lido caliente puede retener calor casi indefinidamente. Para tal hombre la consciencia se habr\u00e1 hecho permanente, convertida en el fuego central de su ser. M\u00e1s a\u00fan, radiar\u00e1 sobre un \u00e1rea enormemente extendida, quiz\u00e1s cien veces mayor que la calentada por la radiaci\u00f3n de la sola esencia.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, tenemos una base para clasificar a los hombres de acuerdo con su grado de consciencia. Primero tenemos la enorme masa de hombres comunes en los que la consciencia, si realmente existe, ocurre s\u00f3lo moment\u00e1neamente y por accidente en el curso de la vida corp\u00f3rea. En segundo lugar, tenemos aqu\u00e9llos para quienes la idea de consciencia ha penetrado en la esencia y, as\u00ed, han adquirido duraci\u00f3n y confiabilidad. Y, finalmente, hay un reducido pu\u00f1ado de hombres, regados a trav\u00e9s de la historia y del mundo, que han creado almas conscientes para s\u00ed mismos (hombres 5), para quienes la auto consciencia es permanente y que, por intermedio de esta consciencia, tienen el poder de influir e iluminar a miles y a\u00fan millones de hombres.<\/p>\n<p>Por fin e invisiblemente, pueden existir hombres de esp\u00edritu consciente (hombres 6 y 7).<\/p>\n<p>La verdadera historia de la humanidad es la historia de la influencia de estos hombres conscientes.<\/p>\n<p>Rodney Collin<\/p>\n<p>Extractado por Pablo C\u00e1ceres de<br \/>\nEl Desarrollo de la Luz.- Edit. Eneagrama, .<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Recuerdo de S\u00ed, Consciencia y Memoria. Si recordarse a s\u00ed mismo es tan deseable, \u00bfpor qu\u00e9 es tan dif\u00edcil de alcanzar? Para contestar esta pregunta debemos volver con m\u00e1s detenimiento, a la cuesti\u00f3n de la atenci\u00f3n. Porque la posibilidad de estados m\u00e1s elevados de consciencia en el hombre depende precisamente de ciertas materias finas que produce el cuerpo siendo sometidas<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[127],"tags":[],"class_list":["post-2353","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuarto-camino"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2353","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2353"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2353\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2353"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2353"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2353"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}