{"id":217,"date":"2006-01-24T02:19:42","date_gmt":"2006-01-24T02:19:42","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=217"},"modified":"2006-01-24T02:19:42","modified_gmt":"2006-01-24T02:19:42","slug":"mitologia-azteca-217","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=217","title":{"rendered":"Mitologia azteca-217"},"content":{"rendered":"<p>Aztecas<\/p>\n<p>Junto con la llegada de los primeros conquistadores al Nuevo mundo, se presentaron los primeros misioneros, conjunto de santos y rebeldes, llenos del santo esp\u00edritu de Dios y con la idea fija de transformar al cristianismo y llevar la salvaci\u00f3n que la Santa Iglesia Cat\u00f3lica ten\u00eda preparada para todos los infieles.<br \/>\nSoldados, aventureros y diversos grupos de sacerdotes y religiosos, cayeron en el continente reci\u00e9n descubierto por Col\u00f3n. Grande fue su sorpresa al percatarse y conocer las diferentes religiones de las tierras que iban siendo descubiertas y conquistadas. Quedaron asombrados no s\u00f3lo de la riqueza de ciertos panteones ( Aztecas de M\u00e9xico, Mayas de Yucat\u00e1n, Incas del Per\u00fa), sino de encontrar en las m\u00faltiples religiones de este Nuevo Continente insospechado poco antes e incluso aislado del mundo antiguo, no solo creencias y pr\u00e1cticas semejantes a otras de la mitolog\u00eda cl\u00e1sica, sino leyendas y tradiciones, como por ejemplo, las relativas al diluvio, que no sab\u00edan que existiese fuera de la Biblia. Y su asombro lleg\u00f3 al colmo al enterarse de que ciertas particularidades que ellos cre\u00edan exclusivas del culto cat\u00f3lico que con tanto celo se dispon\u00edan a implantar, particularidades que estaban seguros de haber sido inventadas por la Iglesia, por ejemplo, la confesi\u00f3n, eran cosa establecida y practicada hac\u00eda siglos en el nuevo, inmenso, desconocido y misterioso continente. Tambi\u00e9n conoc\u00edan la existencia de V\u00edrgenes &#8211; Madres: como la Coatlicue, que hab\u00eda concebido por obra de la divinidad, y la Mujer Blanca, de Honduras.<\/p>\n<p>Sin contar que exist\u00eda por todas partes el sistema dualista, es decir, el de dioses y demonios, seres, esp\u00edritus, principios o entidades diametralmente opuestas, y por ello enemigos, productores del bien y otros del mal, como entre los persas estaba Ariman y Ormazd o Dios y el Diablo entre los cristianos.<\/p>\n<p>\u00bf C\u00f3mo pod\u00eda ocurrir cosa tan ins\u00f3lita y sorprendente ? Respecto a ciertas leyendas, eco lejano de inmensos acontecimientos planetarios o de cataclismos acaecidos en nuestro globo en \u00e9pocas remotas, a\u00fan, bien que no sin sorpresa, pod\u00eda explicarse la coincidencia. Para justificar otras, hubiera habido que admitir, cosa muy improbable, que un grupo relativamente reducido de individuos, pero ya con una base s\u00f3lida y un abundante caudal de mitos, hab\u00edase extendido por el mundo llevando con ellos sus creencias y leyendas, que hab\u00eda ido luego transform\u00e1ndose de acuerdo con los climas, los lugares, las necesidades y los tiempos.<\/p>\n<p>Mas esta hip\u00f3tesis, aunque pudo pasar por un momento por la mente de alguno de aquellos celosos y admirables misioneros, ser\u00eda desechada al punto. \u00bf C\u00f3mo hubieran podido los hombres primitivos , inermes ante los grandes obst\u00e1culos naturales, cruzar un mar que en pleno siglo XVI ofrec\u00eda a\u00fan tantos peligros, riesgos y dificultades ?.<\/p>\n<p>En cuanto al aspecto relativo a la identidad de ciertas pr\u00e1cticas que cre\u00edan exclusivas de la religi\u00f3n que ellos se propon\u00edan implantar, de esto ni trataron de hallar la causa, como es muy probable. Debieron limitarse a hacer un razonamiento mental semejante al de Sim\u00f3n de Monfort, al hacerle la observaci\u00f3n, pues hab\u00eda mandado pasar a cuchillo a todos los habitantes de B\u00e9ziers: hombres, mujeres y ni\u00f1os ( hecho ocurrido el 2 de julio de 1209), que algunos de ellos no eran herejes, respondi\u00f3 lleno de celo: &#8220;Que mueran todos. Dios en el cielo separar\u00e1 los cat\u00f3licos, si los hay, de los malditos albigenses&#8221;. Pues bien, ellos se dir\u00edan m\u00e1s o menos lo mismo.<\/p>\n<p>No obstante, el problema no era dif\u00edcil de resolver reduci\u00e9ndole a su expresi\u00f3n m\u00e1s natural y sencilla. Descontando que, como en muchos otros lugares de la Tierra, el totemismo era la base, por as\u00ed decirlo, de todas las religiones americanas, hubiera bastado considerar c\u00f3mo han nacido las creencias religiosas para comprender que la ra\u00edz de todas es la misma. Y que luego sus variaciones, sus pr\u00e1cticas, sus leyendas y sus mitos no son sino producto del medio y de los siglos. de la geograf\u00eda y del progreso. As\u00ed como que el unguento de ilusiones, leyendas, mitos y fantas\u00edas de tipo religioso en todas partes es igual: la fe destinada a aliviar temores y crear esperanza.<\/p>\n<p>Por ello considero oportuno revisar lo que la fantas\u00eda americana, en funci\u00f3n de la necesidad y del tiempo, han producido como tradiciones en este continente. Es decir, las variaciones introducidas por los a\u00f1os en ese fondo com\u00fan constituido all\u00ed, como en todas partes, por los grandes fen\u00f3menos de la naturaleza y por los cataclismos primitivos, primeras causas, en todas partes, del miedo a lo desconocido, y con ello del sentimiento religioso.<\/p>\n<p>Iniciemos pues con el estudio de los Aztecas. . .<\/p>\n<p>Podemos decir que un hecho que se considera com\u00fan en todas las religiones polite\u00edstas fue siempre la tolerancia respecto a los dioses extranjeros, por lo que cada vez que un pueblo dominaba a otros, asimilaba a los dioses de los vencidos en su pante\u00f3n, con objeto de que le fuesen propicios en el suelo que acababan de conquistar. terreno que cre\u00edan, pensando con buena l\u00f3gica, que antes que a ellos pertenec\u00eda a los dioses que all\u00ed dominaban. Las religiones monote\u00edstas, por el contrario, al creer que el \u00fanico dios verdadero era el suyo y todos los dem\u00e1s invenciones de la fantas\u00eda, o de los demonios, l\u00f3gicamente tambi\u00e9n ( este l\u00f3gicamente es seg\u00fan su l\u00f3gica ) ten\u00edan que perseguirlos. A causa de lo cual las atrocidades, violencias y cr\u00edmenes cometidos en nombre de los dioses \u00fanicos fueron siempre monopolio, no hay m\u00e1s remedio que confesarlo, de las religiones tenidas como m\u00e1s perfectas. ( Como ejemplo tenemos la forma en que se extendi\u00f3 el islamismo a sangre y fuego o las cruzadas cat\u00f3licas de los siglos XI al XIII).<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, los Aztecas mexicanos, aunque era un pueblo esencialmente conquistador, no era fan\u00e1tico exclusivo de sus dioses, sino m\u00e1s bien anexionador de divinidades, natural es que ofrezca en su religi\u00f3n, tal como se le conoce, o sea, tal cual estaba cuando Cort\u00e9s se present\u00f3 en el siglo XVI, una extremada complejidad. No obstante pueden distinguirse de un modo general en su pante\u00f3n dos grandes series de divinidades: unas en relaci\u00f3n con la caza y con la guerra y las otras en relaci\u00f3n con la agricultura.<\/p>\n<p>El gran dios mexicano de la guerra era Huitzilopochtli ( &#8220;El dios de la guerra de los chichimecas era Mixcoatl, dios cazador y guerrero. El de los tlaxcaltecas, Camastli, as\u00ed cada tribu ten\u00eda su dios. Xipe era el dios de los sacrificios por excelencia, bien que todas las divinidades guerreras fuesen sanguinarias y exigiesen sacrificios humanos. Xipe era, no obstante, un dios intermedio: mitad guerrero, mitad agr\u00edcola.&#8221;). Este dios era la divinidad tribal de los aztecas. La tradici\u00f3n dec\u00eda que por orden suya su pueblo hab\u00eda emprendido la migraci\u00f3n que les condujo al borde del lago de Texcoco, donde fundaron su capital.<\/p>\n<p>Se le conoc\u00eda tambi\u00e9n con el nombre de Mexitl, de donde la palabra M\u00e9xico, lugar dedicado a Mexitl. Sol\u00eda represent\u00e1rsele esquem\u00e1ticamente mediante un \u00e1guila, s\u00edmbolo azteca de la fuerza y de la intrepidez guerrera, as\u00ed como del Sol mismo. Por ello la abundancia de estos animales en los blasones y escudos de armas de los guerreros. Huitzilopochtli, etimol\u00f3gicamente quiere decir p\u00e1jaro mosca izquierdo. Debe tenerse en cuenta que el lado izquierdo , en la concepci\u00f3n c\u00f3smica de los aztecas correspond\u00eda al Sur. Sin duda, adem\u00e1s Huitzilopochtli era una forma del sol, puesto que cuando se le sacrificaban v\u00edctimas los corazones eran expuestos al sol.<\/p>\n<p>Lo de p\u00e1jaro mosca ven\u00eda de la siguiente leyenda, la cual parece indicar que antes de llegar a ser el dios de la guerra fue un dios tot\u00e9mico, un colibr\u00ed: <\/p>\n<p>Huitzilopochtli hab\u00eda sido concebido por la Virgen &#8211; Madre Coatlicue ( la del traje tejido con serpientes), que era ya madre de una hija y de numerosos hijos, llamados los Centzon-Huitznahuas ( los cuatrocientos meridionales). Coatlicue, estando un d\u00eda orando en el templo del Sol, recibi\u00f3 del Cielo una corona de plumas de colibr\u00ed. La puso sobre su seno y qued\u00f3 encinta del dios de la guerra. La hija, furiosa, pues cre\u00eda deshonrada a su madre, instig\u00f3 a los Cuatrocientos Meridionales ( es decir, las estrellas meridionales, enemigas del Sol) para que la matasen. Pero Cuatlicue pudo librarse de ellos y dar a luz a Huitzilopochtli, que por cierto, naci\u00f3 enteramente armado, como la Atena griega; revestido con una armadura azul, con la cabeza y la pierna izquierda adornadas con plumas de colibr\u00ed y una jabalina azul tambi\u00e9n en la diestra ( signo de habilidad). Al punto, precipit\u00e1ndose sobre su hermana, la mat\u00f3; luego y sirvi\u00e9ndose de Xiuhcoaltl, la serpiente de fuego, su atributo distintivo, extermin\u00f3 a los Centzon-Huitznahuas y a cuantos hab\u00edan complotado contra su madre.<\/p>\n<p>Se sol\u00eda representar a este dios como un guerrero con la parte alta de la cara pintada de negro, cubierto con una armadura de plumas y llevando en la mano izquierda un escudo y en la derecha el xiuhcoaltl. En su calidad de dios tribal, le estaba dedicado el templo de M\u00e9xico. Los corazones de las v\u00edctimas que eran sacrificadas en su honor, eran puestos en recipientes de piedra llamados quanhxicalli, &#8220;recipientes del \u00e1guila&#8221;, alusi\u00f3n a una de las formas del dios. Tal vez una divinidad m\u00e1s antigua que \u00e9l ( cuyo hermano era Tezcatlipoca, &#8220;espejo brillante&#8221;, dios del invierno y no se sabe el porqu\u00e9, tambi\u00e9n de la justicia) era sin duda Quetzalcoaltl, la serpiente emplumada, que los aztecas debieron de encontrar ya al conquistar M\u00e9xico. Dec\u00edase que esta serpiente hab\u00eda tenido que retirarse ante el ataque de los aztecas, acabando por embarcarse para ir hacia los pa\u00edses del Este, al otro lado del Atl\u00e1ntico. Pero que un d\u00eda volver\u00eda a tomar el desquite. Esta antigua creencia no dej\u00f3 de ayudar mucho a Cort\u00e9s, que al tener noticia de la tradici\u00f3n, la emple\u00f3 y la explot\u00f3 para sus alianzas con las tribus enemigas de Moctezuma cuando su prodigiosa conquista de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Tezcatlipoca( espejo humeante) era el dios del Sol; personificaba el sol del verano, que madura las cosechas, pero que trae tambi\u00e9n la sequedad y la esterilidad. Como dios de la tarde, era asimilado a la Luna. Recib\u00eda diversos nombres, seg\u00fan las fiestas en que era invocado , algunas de las cuales le estaban consagradas en su calidad de dios de la m\u00fasica y de la danza. Era invisible e impalpable, apareciendo, a veces, a los hombres, bajo la forma de una sombra fugitiva, de un monstruo espantoso o de un jaguar. Seg\u00fan una leyenda, Tezcatlipoca erraba por las noches bajo la forma de un gigante, envuelto en un velo ceniciento y llevando su cabeza en la mano. Cuando los temerosos le ve\u00edan mor\u00edan, pero el hombre bravo le agarraba y le dec\u00eda que no le soltar\u00eda hasta por la ma\u00f1ana. El gigante suplicaba que le soltase y maldec\u00eda. Si el hombre consegu\u00eda retener al monstruo hasta el alba, \u00e9ste entonces cambiaba de humor, le ofrec\u00eda riquezas y poderes invencibles con tal de que le dejase partir antes del amanecer. El hombre victorioso recib\u00eda entonces del vencido cuatro espinas como prenda de su victoria. Luego el hombre valiente le arrancaba el coraz\u00f3n y se lo llevaba a su casa. Pero al desdoblar la tela en que lo hab\u00eda metido no encontraba sino plumas blancas o una espina, o ceniza, o harapos. Los aztecas le tem\u00edan m\u00e1s que a todo otro dios y le ofrec\u00edan tambi\u00e9n sacrificios sangrientos. Cada a\u00f1o, el m\u00e1s hermoso de entre los j\u00f3venes cautivos era escogido para personificarle. Le ense\u00f1aban a cantar, a tocar la flauta, a llevar flores y a fumar. Le vest\u00edan suntuosamente y pon\u00edan ocho pajes a su servicio. Durante todo el a\u00f1o le prodigaban toda clase de honores y placeres. Veinte d\u00edas antes de la fecha dispuesta para el sacrificio le daban como mujeres a cuatro j\u00f3venes, que personificaban a cuatro diosas. Luego empezaban una serie de fiestas y danzas. Llegado el d\u00eda fatal, el joven dios era conducido con gran pompa fuera de la ciudad y sacrificado en la \u00faltima plataforma del templo. De un solo golpe con un cuchillo de obsidiana, el sacerdote le abr\u00eda el pecho y le sacaba el coraz\u00f3n palpitante, que ofrec\u00eda al Sol.<\/p>\n<p>Tezcatlipoca era el gran enemigo de Quetzalcoatl, cuyo mito parece evocar una gran lucha \u00e9tnica. Tezcatlipoca no pensaba sino en la destrucci\u00f3n de los de Tulla, es decir, de los tolteques, de los que Quetzalcoatl era el dios m\u00e1s importante antes de llegar a ser, luego de la ca\u00edda de los tolteques, una de las principales divinidades aztecas.<\/p>\n<p>Un d\u00eda los de Tula vieron entrar en la ciudad tres brujos, uno de los cuales no era otro que Tezcatlipoca bajo la apariencia de un hermoso joven. Este consigui\u00f3 seducir a la sobrina de Quetzalcoatl, hija del rey Uemac, lo que le permiti\u00f3 extender el Tula el gusto a la desobediencia a las leyes y el vicio. En una gran fiesta bail\u00f3 y enton\u00f3 un c\u00e1ntico m\u00e1gico. Pronto fue imitado por un gran n\u00famero de tolteques, a los que condujo a un puente, que hundi\u00e9ndose bajo su peso, hizo caer a la mayor parte al r\u00edo, donde fueron convertidos en piedras. Poco despu\u00e9s se mostr\u00f3 a los tolteques haciendo bailar m\u00e1gicamente en su mano a un mu\u00f1eco. Maravillados se amontonaron de tal modo para ver mejor el espect\u00e1culo prodigioso, que muchos murieron asfixiados. Entonces les dijo que deb\u00edan matarle por los males que hab\u00eda ocasionado. Le mataron, en efecto, mas al punto su cuerpo empez\u00f3 a exhalar tal olor, que much\u00edsimos de los tolteques mor\u00edan. En fin, tras muchas p\u00e9rdidas, consiguieron sacarle fuera de la ciudad cuando ya casi la hab\u00eda arruinado.<\/p>\n<p>Tezcatlipoca era representado con cabeza de oso y ojos muy brillantes. Llevaba en la cara rayas amarillas y negras. Su cuerpo era negro tambi\u00e9n y sus tobillos estaban llenos de campanillas. provocaba discordias y la guerra. Pero tambi\u00e9n era dispensador de riquezas. Los aztecas le atribu\u00edan el poder de destruir el Mundo si le plac\u00eda. Como la mayor parte de los otros dioses, resucit\u00f3 y volvi\u00f3 del cielo a la tierra.<\/p>\n<p>Quetzalcoatl ( serpiente &#8211; p\u00e1jaro), dios del viento, amo de la vida, creador y civilizador, patr\u00f3n de todas las artes e inventor de la metalurgia, era en un principio una divinidad del Chiloll\u00e1n; pero expulsado por las maquinaciones de Tezcatlipoca, resolvi\u00f3 irse a Tlapall\u00e1n, tras la ruina de Tulla. Quem\u00f3 sus casas, hechas de plata y de conchas, enterr\u00f3 sus tesoros y se lanz\u00f3 por el mar del Este, precedido de sus servidores, transformados en p\u00e1jaros de vivo plumaje, tras prometer a su pueblo volver. Desde entonces, centinelas colocados en la costa acechaban la llegada del dios.<\/p>\n<p>Quetzalcoatl era representado como un viejo de larga y blanca barba y vestido con un traje muy amplio. La cara y el cuerpo pintado de negro. En la cara una careta de hocico puntiagudo de color rojo.<\/p>\n<p>Al estar preparando este trabajo lleg\u00f3 a mis manos un art\u00edculo period\u00edstico publicado en el peri\u00f3dico Reforma en su suplemento dominical &#8221; El \u00c1ngel&#8221;.<\/p>\n<p>&#8221; Quetzalcoatl ocupa un lugar \u00fanico en la historia y la imaginer\u00eda mexicanas. Su figura m\u00faltiple recorre todas las \u00e9pocas y en cada una brilla con luz propia. Su primera aparici\u00f3n es imborrable: nace con la actual era del mundo y es uno de sus creadores. Un mito hecho de mitos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las cosmogon\u00edas m\u00e1s antiguas, Quetzalcoatl naci\u00f3 cuando no hab\u00eda luz ni movimiento ni vida en el mundo, e instaur\u00f3 un orden fundamental en el cosmos. Separ\u00f3 el cielo de la tierra, y \u00e9l mismo se convirti\u00f3 en uno de los \u00e1rboles que sosten\u00edan la b\u00f3veda celeste. En la tradici\u00f3n maya es el Primer Padre, el ordenador del cosmos y el dios del ma\u00edz, la deidad que cre\u00f3 el alimento de los seres humanos y produjo la vida civilizada. Varios textos y pinturas describen su maravilloso viaje a la Primera Verdadera Monta\u00f1a, el lugar donde se guardaban los alimentos fundamentales. Cuentan c\u00f3mo Quetzalcoatl, armado de un hacha con forma de rel\u00e1mpago, golpe\u00f3 la monta\u00f1a de los mantenimientos y de la abertura que hizo brot\u00f3 el ma\u00edz y los bienes que desde entonces alimentan a los seres humanos.<\/p>\n<p>En los testimonios mayas que narran la saga de Quetzalcoatl, los principales acontecimientos de su vida est\u00e1n vinculados con el ciclo vegetal de la planta del ma\u00edz. Siguiendo la pr\u00e1ctica de los campesinos cuando inician la siembra y remueven la tierra para depositar en ella la simiente. Quetzalcoatl fue primero sembrado en la tierra; es la primera semilla que se introdujo en el seno de la tierra. Pero como los dioses creadores no advirtieron a los se\u00f1ores del inframundo de esta intromisi\u00f3n en sus dominios, no acordaron con ellos los sacrificios que habr\u00edan de recibir a cambio de procrear la vida en su interior, \u00e9stos retuvieron la semilla y se negaron a que fructificara en la superficie terrestre. El Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, narra que al observar esa resistencia los dioses celestes enviaron al inframundo a dos h\u00e9roes dotados de poderes sobrenaturales, los Gemelos Divinos. Los gemelos descendieron al interior de la tierra, enfrentaron a los temibles se\u00f1ores del Xibalb\u00e1, los vencieron e hicieron retornar al dios del ma\u00edz a la superficie terrestre. El episodio m\u00e1s dram\u00e1tico del mito es el renacimiento glorioso del dios del ma\u00edz, quien brota del interior de la tierra llevando con \u00e9l las mazorcas preciosas, con cuya masa los dioses modelaron a las mujeres y a los hombres de la nueva era del mundo. Como se observa, en su versi\u00f3n m\u00e1s antigua, el mito de Quetzalcoatl es una cosmogon\u00eda agr\u00edcola, un canto a los poderes reproductores del cielo y de la tierra, y una apolog\u00eda de la agricultura como sustento de la vida civilizada.<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n del \u00e1rea del Golfo de M\u00e9xico, Quetzalcoatl asume otra apariencia: es Eh\u00e9catl, el dios del viento, la potencia que barre los cuatro rumbos del cosmos para que por ellos corran los aires que provocan la precipitaci\u00f3n de la lluvia. Su aparici\u00f3n ordena el cosmos, el espacio terrestre y el tiempo. Sus templos eran redondos y por ellos viajaban los diferentes vientos. En Cholula, sus seguidores edificaron un templo alt\u00edsimo y la fiesta que lo conmemoraba reun\u00eda peregrinos de las regiones m\u00e1s apartadas de Mesoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>En los c\u00f3dices y relatos mixtecos, Quetzalcoatl aparece bajo la advocaci\u00f3n de Eh\u00e9catl, el soplo vital que le infundi\u00f3 movimiento al cosmos. Su calidad divina se manifiesta al nacer; pues brota de un pedernal y una de sus primeras tareas es separar el cielo y las aguas de la tierra. Su aparici\u00f3n se asocia con el surgimiento de la tierra mixteca, el nacimiento de los primeros linajes en la legendaria regi\u00f3n de Apoala, el descubrimiento de las plantas \u00fatiles y del fuego, y la celebraci\u00f3n de las ceremonias dedicadas a reverenciar a los dioses y los ancestros. Es un h\u00e9roe cultural de naturaleza divina, un dispensador de los bienes fundamentales y el ancestro tutelar del pueblo mixteco.<\/p>\n<p>Varios siglos m\u00e1s tarde, cuando ya hab\u00edan desaparecido los reinos de la \u00e9poca Cl\u00e1sica que contaban que la creaci\u00f3n del cosmos hab\u00eda sido obra del dios del ma\u00edz, se fund\u00f3 un estado poderoso en el norte de Mesoam\u00e9rica, poblado por gente n\u00f3mada y guerrera y por antiguos habitantes del Altiplano Central. Ese reino tuvo por capital Tula o Tollan, la celebrada ciudad gobernada por el rey y supremo sacerdote Quetzalcoatl. Los relatos toltecas le atribuyen a Quetzalcoatl la creaci\u00f3n del legado cultural que fund\u00f3 la vida civilizada en Mesoam\u00e9rica: la invenci\u00f3n de la agricultura, el calendario, la escritura, la astronom\u00eda, la astrolog\u00eda, la medicina y las artes y oficios \u00fatiles. Es decir, este mito legitima el asentamiento de los guerreros norte\u00f1os en las tierras de los antiguos agricultores y transforma sus creaciones culturales en legado tolteca.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n del dios y h\u00e9roe cultural de Tula se confundi\u00f3 con la imagen de un personaje llamado Ce \u00c1catl Topiltzin Quetzalcoatl, que quiere decir Uno ca\u00f1a ( su fecha de nacimiento), nuestro se\u00f1or Quetzalcoatl. Su legendaria biograf\u00eda se\u00f1ala que llev\u00f3 el mismo nombre que el dios y sacerdote, hizo haza\u00f1as guerreras, gobern\u00f3 Tula en su m\u00e1ximo esplendor, perdi\u00f3 el trono y por \u00faltimo, abandon\u00f3 su reino, huyendo con una parte de sus fieles hacia el oriente.<\/p>\n<p>La literatura m\u00e1s extensa sobre Topiltzin Quetzalcoatl se refiere a su gobierno en Tula y celebra la fundaci\u00f3n de un reino que ejerc\u00eda el poder sobre innumerables pueblos. Los textos narran que Tula era la metr\u00f3poli donde abundaban las riquezas y conflu\u00edan los bienes de la civilizaci\u00f3n. En ese reino el poder pol\u00edtico estaba unido al religioso en la persona de Topiltzin Quetzalcoatl. A Tula acud\u00edan los se\u00f1ores de las provincias vecinas y ah\u00ed Topiltzin les asignaba su rango y les impon\u00eda las insignias del poder. En signo de acatamiento, los jefes de los distintos reinos le ofrendaban tributos muy ricos y regalos suntuosos.<\/p>\n<p>Repentinamente, este reino feliz fue abatido por los poderes malignos del dios Tezcatlipoca, quien hizo que Quetzalcoatl huyera hacia oriente. Unos textos dicen que al llegar a un lugar de la costa del Golfo de M\u00e9xico, Quetzalcoatl se incendi\u00f3 y m\u00e1s tarde renaci\u00f3 convertido en Estrella Matutina o Se\u00f1or del Alba. Otros cuentan que al salir de Tula inici\u00f3 una dilatada peregrinaci\u00f3n por las regiones de Puebla, Oaxaca, Tabasco, Chiapas y Yucat\u00e1n, y se intern\u00f3 en las tierras de Guatemala, El Salvador y Nicaragua. En cada uno de esos lugares dej\u00f3 una huella inolvidable de su presencia.<\/p>\n<p>M\u00faltiples testimonios registran la penetraci\u00f3n en el sur del Pa\u00eds de grupos de ascendencia tolteca, junto con el arribo de un personaje que reproduce los rasgos del legendario rey, supremo sacerdote y h\u00e9roe cultural de Tula. En muchas ciudades su emblema, la Serpiente Emplumada, adorna los monumentos m\u00e1s significativos. En Chich\u00e9n Itz\u00e1 es el emblema que identifica a los personajes que encabezan acciones b\u00e9licas. En Cacaxtla, la Serpiente Emplumada identifica a los dirigentes de esa ciudad. En Xochimilco, la Serpiente Emplumada ondula en el monumento que se levanta en la plaza central. Asimismo, diversos textos yucatecos, quich\u00e9s y cakchiqueles dan cuenta de invasiones procedentes del Altiplano Central dirigidas por personajes que ostentan el nombre de Kukulk\u00e1n, Gucumatz o Nacxit, que son otras tantas apelaciones del legendario Topiltzin Quetzalcoatl. Como se advierte, el mito de la Tula maravillosa y del legendario Quetzalcoatl legitiman la expansi\u00f3n de un pueblo conquistador, que desde el siglo IX al XII impuso su dominio en Tula y en la Pen\u00ednsula de Yucat\u00e1n, donde grupos toltecas y mayas fundaron Chich\u00e9n Itz\u00e1, la metr\u00f3poli sure\u00f1a.<\/p>\n<p>Cuando Hern\u00e1n Cort\u00e9s lleg\u00f3 a las playas de Veracruz, buena parte de las diversas im\u00e1genes que a lo largo del tiempo se hab\u00edan reunido en Tenochtitl\u00e1n, la ciudad edificada en medio de la laguna, que era entonces una metr\u00f3poli cosmopolita y un centro receptor de m\u00faltiples tradiciones. En el pante\u00f3n mexica, Eh\u00e9catl -el dios creador de los c\u00f3dices mixtecos- ten\u00eda un alto lugar, aunque crecientemente disputado por Tezcatlipoca y Huitzilopochtli, deidades nahuas. Su extra\u00f1o templo redondo ocupaba un lugar privilegiado frente al Santa santorum de Tenochtitl\u00e1n, el Templo Mayor.<\/p>\n<p>En el centro ceremonial de Tenochtitl\u00e1n, los mexicas hab\u00edan construido un templo para albergar las efigies de los dioses conquistados, de tal manera que la variedad de deidades nahuas se imbric\u00f3 con los dioses, s\u00edmbolos y discursos teog\u00f3nicos de otros pueblos y culturas. As\u00ed, a las propias relaciones de Quetzalcoatl con otros dioses del pante\u00f3n nahua, se agregaron nuevas conexiones con deidades de panteones diferentes. El Quetzalcoatl mexica recibi\u00f3 los atributos y significados del Quetzalcoatl venerado en Cholula y particularmente la rica simbolog\u00eda de la Estrella Matutina y la Estrella Vespertina que estaba en uso en diferentes regiones, de modo que, X\u00f3lotl, Tlahuizcalpantecutli y otros avatares de Venus se sumaron al Quetzalcoatl de los aztecas.<\/p>\n<p>En la cosmogon\u00eda nahua, Quetzalcoatl es uno de los dioses que intervienen en la creaci\u00f3n del cosmos y del sol, y es asimismo el dios que desciende al inframundo, rescata los huesos de la antigua humanidad y forma con ellos a las mujeres y a los hombres del Quinto Sol. Como sus antecesores mayas y mixtecos, es el dios dispensador de la civilizaci\u00f3n, el reciclador del tiempo, el discernidor del movimiento de los astros y de los destinos humanos. El calendario y la Escritura, los dos saberes supremos que ordenaban los conocimientos fundamentales de Mesoam\u00e9rica, eran actividades vinculadas al dios Quetzalcoatl y estaban a cargo de los dos m\u00e1s altos sacerdotes, quienes llevaban asimismo el t\u00edtulo de Quetzalcoatl.<\/p>\n<p>Al lado de las representaciones del dios, los testimonios mexicas destacan la imagen de Ce \u00c1catl Topiltzin Quetzalcoatl como el fundador del reino so\u00f1ado. Del mismo modo que en la mitolog\u00eda mexica Tula es el arquetipo de la ciudad y el reino ideal, Topiltzin Quetzalcoatl es el paradigma del gobernante, el creador de las insignias, investiduras y s\u00edmbolos reales, el primer rey de la legendaria Tula, el fundador del poder tolteca, antecesor del poder mexica.<\/p>\n<p>La conquista espa\u00f1ola y la invasi\u00f3n de nuevos dioses y s\u00edmbolos religiosos no segaron la vida de Quetzalcoatl. Por el contrario, la multiplicaron. Con las cenizas y los recuerdos de los antiguos dioses, los sobrevivientes ind\u00edgenas compusieron un nuevo mito de Quetzalcoatl: el antiguo h\u00e9roe cultural fue transformado en un mes\u00edas redentor. Varios testimonios relatan la historia de un Quetzalcoatl que hab\u00eda prometido regresar de su exilio, formar un ej\u00e9rcito ind\u00edgena dotado de armas invencibles, hacer la guerra a los invasores blancos y restaurar el antiguo reino de los se\u00f1ores naturales.<\/p>\n<p>Por su parte, los frailes evangelizadores y los nacidos en M\u00e9xico de ascendientes europeos, crearon el mito de un Quetzalcoatl cristiano. Fray Toribio de Benavente, el c\u00e9lebre Motolin\u00eda, inici\u00f3 esta transformaci\u00f3n cuando asever\u00f3 que Quetzalcoatl era &#8220;hombre honesto y templado&#8221;, y dijo que fue \u00e9l quien &#8220;comenz\u00f3 a hacer penitencias y ayuno y disciplina&#8221;. Bartolom\u00e9 de las Casas dio un paso m\u00e1s en esta conversi\u00f3n cuando afirm\u00f3 que Quetzalcoatl, el dios de Cholula, era un hombre blanco, de ojos grandes, largo cabello negro y barba redonda. El dominico Diego Dur\u00e1n complet\u00f3 esta identificaci\u00f3n en su Historia de las Indias, donde escribi\u00f3 que Quetzalcoalt hab\u00eda sido en realidad un mensajero de Cristo, puesto que hab\u00eda difundido los signos de la verdadera religi\u00f3n y hab\u00eda profetizado la llegada de los espa\u00f1oles.<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n de Dur\u00e1n no admit\u00eda la idea de que los indios de la Nueva Espa\u00f1a pudieran haber sido olvidados por los se\u00f1alados para propagar la palabra de Cristo. Seg\u00fan su interpretaci\u00f3n, el ap\u00f3stol de los indios hab\u00eda sido Topiltzin, &#8221; el cual aport\u00f3 a esta tierra, y seg\u00fan la relaci\u00f3n [ que] de \u00e9l se da [&#8230;] tambi\u00e9n sabemos haber sido predicador de los indios&#8221;. As\u00ed, por medio de esta transmutaci\u00f3n, Quetzalcoatl adquiri\u00f3 los rasgos de un ap\u00f3stol de Cristo, mientras que otros pensaron que Dios hab\u00eda utilizado ese enga\u00f1o para atraer a los indios a la verdadera fe. Como lo ha mostrado Jacques Lafaye, la &#8220;idea que pronto tendi\u00f3 a imponerse fue que Quetzalcoatl era el ap\u00f3stol Santo Tom\u00e1s y que todas las analog\u00edas [ de las ] creencias del antiguo M\u00e9xico con el cristianismo derivaban de una pret\u00e9rita evangelizaci\u00f3n de Am\u00e9rica y de la degradaci\u00f3n ulterior de la doctrina&#8221;. Sobre estas bases se afirm\u00f3 la idea de que Quetzalcoatl fue un dios blanco, procedente de un pa\u00eds remoto, cuyo mandato era difundir la civilizaci\u00f3n en las incultas tierras de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Desde entonces, Quetzalcoatl se convirti\u00f3 en la presencia m\u00e1s ubicua y carism\u00e1tica de la mitolog\u00eda mexicana. Adquiri\u00f3 las cualidades de la metamorfosis, la resurrecci\u00f3n y la multiplicaci\u00f3n sin l\u00edmites. Su figura, radiante o premonitoria, pudo atravesar simult\u00e1neamente diferentes tiempos o viajar por m\u00faltiples espacios. En los a\u00f1os cr\u00edticos de indefensi\u00f3n o quebranto, asumi\u00f3 los rasgos del profeta: anunci\u00f3 regresos triunfales y la instauraci\u00f3n de un nuevo reino. En las \u00e9pocas de construcci\u00f3n y estabilidad se convirti\u00f3 en s\u00edmbolo de civilizaci\u00f3n y en emblema de una identidad ancestral.<\/p>\n<p>Poco antes de que estallara el movimiento de independencia, fray Servando Teresa de Mier revivi\u00f3 la leyenda del ap\u00f3stol y del h\u00e9roe legendario. A su vez, muchos ind\u00edgenas y mestizos entendieron que en esos a\u00f1os se cumpl\u00eda un ciclo m\u00e1s de las revoluciones del tiempo y que esa anudaci\u00f3n de los a\u00f1os anunciaba el regreso de Quetzalcoatl. A lo largo del siglo XIX su figura invadi\u00f3 los terrenos de la poes\u00eda, la m\u00fasica, el drama, la literatura y la pintura. En estas artes, como antes en el mito, adquiri\u00f3 otros perfiles y vivi\u00f3 nuevas reencarnaciones. Con el triunfo de la Revoluci\u00f3n de 1910 y la eclosi\u00f3n de la pintura mural, Quetzalcoatl se convirti\u00f3 en uno de los personajes predilectos de los muralistas. Jos\u00e9 Clemente Orozco y Diego Rivera plasmaron dos interpelaciones poderosas de Quetzalcoatl, y m\u00e1s tarde cada pintor construy\u00f3 su propia versi\u00f3n de este personaje.<\/p>\n<p>En la segunda d\u00e9cada del siglo actual, Manuel Gamio, el fundador de la arqueolog\u00eda mexicana, exhum\u00f3 en la ciudad sagrada de Teotihuac\u00e1n el templo m\u00e1s antiguo que se conoce dedicado a la Serpiente emplumada. Nunca imagin\u00f3 que con esa obra iniciar\u00eda otro interminable debate sobre esa entidad prodigiosa, y abrir\u00eda la puerta a una sucesi\u00f3n de cambiantes interpretaciones. las encontradas y fant\u00e1sticas elecubraciones que cada generaci\u00f3n de arque\u00f3logos produjo de esta figura, pronto fueron superadas por las fabricadas por historiadores, escritores, practicantes de ciencias ocultas, astr\u00f3logos, periodistas, antrop\u00f3logos de las m\u00e1s variadas escuelas y aficionados a la historia y la arqueolog\u00eda.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas d\u00e9cadas, la literatura sobre Quetzalc\u00f3atl adquiri\u00f3 dimensiones inabarcables. Los psic\u00f3logos encontraron nuevas versiones del complejo de Edipo al analizar la personalidad incestuosa y esquizofr\u00e9nica de Quetzalc\u00f3atl. En la iconograf\u00eda popular, aun cuando la Virgen de Guadalupe y el Enmascarado de Plata mantienen el primer lugar en cuanto al n\u00famero de veces que su imagen se reproduce, Quetzalc\u00f3atl se imbric\u00f3 con las im\u00e1genes de los santos, v\u00edrgenes, profetas, h\u00e9roes culturales, videntes y ancestros de toda laya.<\/p>\n<p>Como ocurre con otros grandes mitos, el de Quetzalc\u00f3atl se ha vuelto un mito universal, imposible de reducir a una sola explicaci\u00f3n, irrefrenable y polis\u00e9mico. Cada nueva interpretaci\u00f3n da pie a nuevas hip\u00f3tesis y suscita otras r\u00e9plicas que a su vez conducen a nuevas disquisiciones. Al reencarnar en cada \u00e9poca bajo nuevas apariencias y simbolismos, y al reproducirse con la m\u00e1xima plasticidad, adquiri\u00f3 la libertad suprema: la de ser cada vez una personalidad distinta y mudable.&#8221;<\/p>\n<p>Entre los dioses de la agricultura, el m\u00e1s importante era Tlaloc ( pulpa de la tierra), dios de las monta\u00f1as, de la lluvia y de los manantiales. Pertenec\u00eda originariamente a los otom\u00edes, y era representado tambi\u00e9n pintado todo de negro, pero llevando una corona de plumas blancas empenachada de otra verde. Entre sus atributos estaba la careta de serpiente con dos cabezas. Habitaba en la cima de las monta\u00f1as, y su casa, Tlaloc\u00e1n, estaba llena de alimentos. En ella habitaban las diosas de los cereales, muy particularmente del ma\u00edz. Tlaloc, antiguo dios de Teotihuac\u00e1n, se caracterizaba por sus ojos inmensos y por sus largos dientes. Era el dios de la lluvia, de las aguas, del trueno, y de las nubes y por ello habitaba en la cima de las monta\u00f1as.<\/p>\n<p>Otro dios de la lluvia era Xipe, invocado con el t\u00edtulo de el Bebedor Nocturno. Para que concediese la lluvia se le sacrificaban cautivos, que eran atados a postes y acribillados a flechazos. Su sangre, que ca\u00eda en tierra, como la lluvia, deb\u00eda de atraer a \u00e9sta. Tlaloc por su parte, ten\u00eda cuatro grandes artesas de las que sacaba cuatro diferentes clases de agua: una buena ( la \u00fatil al campo), la de la primera artesa. La de la segunda hac\u00eda nacer las telas de ara\u00f1a y provocaba las enfermedades de los cereales; la de la tercera se transformaba en granizo y la de la cuarta hac\u00eda morir todos los frutos. Era, pues, un dios bueno y malo a la vez. Y precisamente porque era temido, era venerado. Su culto era el m\u00e1s b\u00e1rbaro y sanguinario de todos. Incontables ni\u00f1os de pecho le eran sacrificados. Cuando eran sus fiestas los sacerdotes iban en busca de v\u00edctimas tiernas, compraban los beb\u00e9s a sus madres y los echaban a un lago donde los dejaban que se ahogasen. Luego los coc\u00edan y se los com\u00edan. Si los ni\u00f1os lloraban, los espectadores se regocijaban, pues las l\u00e1grimas anunciaban seg\u00fan dec\u00edan, la lluvia. De las veinte grandes fiestas, cinco eran dedicadas a Tlaloc y a su mujer, Chalchiutlicue (la que tiene una falda de piedras verdes), que simbolizaba el agua en movimiento, los torrentes y los r\u00edos. Durante estas fiestas, los sacerdotes se zambull\u00edan en el lago e imitaban los movimientos y el croar de las ranas, con objeto de atraer ellos mismos a la lluvia. Era asociada tambi\u00e9n a Tlaloc su hermana Chicomecoatl ( Siete Serpientes), a la que representaban con espigas de ma\u00edz en las manos. Era diosa de la fertilidad. La serpiente, cuando no ten\u00eda plumas, correspond\u00eda siempre al agua y a la fertilidad agraria.<\/p>\n<p>Otra diosa agraria adorada especialmente en Cuohnahuac ( hoy ciudad de Cuernavaca), era Xochiquetzal, esposa del dios del ma\u00edz, Centeotl. Presid\u00eda la aparici\u00f3n de las flores y las fiestas musicales. A\u00fan hay que citar, entre los dioses del ma\u00edz y de la tierra, a Tlazolteotl, la Venus mexicana, por la posesi\u00f3n de la cual los Ol\u00edmpicos mexicanos se hicieron una guerra terrible. Y lo curioso era que adem\u00e1s de presidir el amor sexual, presid\u00eda tambi\u00e9n la confesi\u00f3n y la penitencia. Porque uno de los aspectos religiosos de los aztecas que m\u00e1s sorprendi\u00f3 a los conquistadores espa\u00f1oles, como ya he mencionado l\u00edneas arriba, fue la existencia en M\u00e9xico de las mortificaciones en expiaci\u00f3n por las faltas y la confesi\u00f3n. Esta confesi\u00f3n se hac\u00eda en un d\u00eda determinado. El sacerdote con el que se practicaba absolv\u00eda al que se confesaba no solamente ante dios, sino ante la justicia humana. Pero esta absoluci\u00f3n total no pod\u00eda ser dada sino una vez. No sol\u00eda ser solicitada, adem\u00e1s, sino por los ancianos. En cuanto a mortificaciones, adem\u00e1s de ayunos riguros\u00edsimos, se extra\u00edan sangre de diversos \u00f3rganos ( lengua, orejas, piernas) y se atravesaban las carnes con espinas de maguey. dec\u00edase que Tlazolteotl hab\u00edase casado con Tlaloc, el dios de la lluvia, pero luego le hab\u00eda dejado para irse con Tezcatlipoca, divinidad del invierno. La significancia de este mito es clara. Sobre la Venus mexicana hay la siguiente leyenda: Un cierto Japp\u00e1n, queriendo llegar a ser el favorito de los dioses, abandon\u00f3 a su familia y todos sus bienes, decidido a llevar, en el desierto, vida de eremita. All\u00ed, sobre una roca muy alta permaneci\u00f3 d\u00eda y noche entregado a la devoci\u00f3n. Los dioses, queriendo poner a prueba su virtud, ordenaron a un demonio Yaotl ( el enemigo), que le tentase y, de sucumbir, que le castigara. Yaotl hizo desfilar ante \u00e9l a las criaturas m\u00e1s hermosas, invit\u00e1ndole a descender de su roca, pero todo fue en vano. La diosa Tlazolteotl, interesada en aquel juego, mostr\u00f3se a Japp\u00e1n, que ante su mucha hermosura qued\u00f3 todo turbado. -&#8220;hermano Japp\u00e1n, le dijo la diosa- maravillada de tu virtud y contristada a causa de tus sufrimientos, quiero reconfortarte. \u00bf C\u00f3mo llegar hasta ti con objeto de poder hablarte m\u00e1s c\u00f3modamente ?&#8221; El eremita, no d\u00e1ndose cuenta de que era un lazo que le tend\u00eda, baj\u00f3 de su roca y ayud\u00f3 a la diosa a subir en ella. Y al hacerlo la virtud de Japp\u00e1n cay\u00f3. Al punto acudi\u00f3 Yaotl, que pese a todas sus s\u00faplicas, le cort\u00f3 la cabeza. Los dioses le cambiaron en escorpi\u00f3n y avergonzado corri\u00f3 a esconderse bajo la piedra teatro de su derrota. Luego el demonio-verdugo fue a buscar a la mujer de Japp\u00e1n, Tlahuitzin ( la inflamada), la trajo junto a la piedra donde estaba escondido su marido, le cont\u00f3 lo que hab\u00eda pasado y le cort\u00f3 tambi\u00e9n la cabeza. De ella naci\u00f3 otra variedad de escorpi\u00f3n color de fuego. Uni\u00e9ndose a su marido bajo la piedra, dieron nacimiento a escorpiones de diferentes colores. En cuanto a Yaotl, estimando los dioses que se hab\u00eda excedido le transformaron en saltamontes.<\/p>\n<p>Uno de los \u00faltimos dioses citados en este apartado ser\u00e1, salt\u00e1ndome otros dioses que podr\u00edan parecer m\u00e1s importantes a los entendidos, a Xiuthtecuhtli, dios del fuego, representado como un viejo lleno de arrugas; Mictl\u00e1n, el Plut\u00f3n americano, rey de los muertos; a Ixlilt\u00f3n, el Asklepios azteca, y al Mercurio Mexicano, Yacatecuhtli, dios de los comerciantes.<\/p>\n<p>Las concepciones de los aztecas, relativas al Universo reflejaban sus gustos tr\u00e1gicos y su inclinaci\u00f3n a los sacrificios y pr\u00e1cticas sangrientas. La creaci\u00f3n del Mundo hab\u00eda empezado por el sacrificio voluntario del dios Nanahutzin ( dios de la s\u00edfilis, como Amimitl lo era de la disenter\u00eda), que se arroj\u00f3 a una hoguera. Quetzalc\u00f3atl hab\u00eda sacrificado a su hijo, que tras ello torn\u00f3se en Sol. Cuatro edades o soles se hab\u00edan sucedido, cada una de ellas terminaba por un cataclismo. Al final de la primera los hombres hab\u00edan sido destruidos por los jaguares. la segunda, por el viento. La tercera acab\u00f3 mediante una lluvia de fuego. la cuarta, en diluvio. Nuestra Era, colocada bajo el signo de Nahui Oll\u00edn ( Cuatro Movimientos), perecer\u00e1 mediante temblores de tierra. Los primeros sacrificios los hab\u00edan hecho los dioses para alimentar al Sol con sangre de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>El mundo subterr\u00e1neo comprend\u00eda nueve pisos; los cielos, trece, superpuestos. En fin, pr\u00e1ctica esencial en la religi\u00f3n de los aztecas eran, como ya he indicado varias veces, los sacrificios humanos, costumbre que fue en aumento a medida que la civilizaci\u00f3n progresaba. Esto, la abundancia de dioses y su complicado ritual dio nacimiento a un cuerpo sacerdotal muy numeroso, a cuya cabeza estaban dos grandes sacerdotes, que llevaban el nombre de Quetzalc\u00f3atl. A sus \u00f3rdenes se escalonaban una jerarqu\u00eda complicada y una escuela encargada de la formaci\u00f3n de novicios. Hab\u00eda, adem\u00e1s, brujos y magos que, mediante remuneraci\u00f3n, predec\u00edan el porvenir, curaban las enfermedades y hac\u00edan otros servicios an\u00e1logos.<\/p>\n<p>En fin, otra religi\u00f3n &#8211; mitolog\u00eda m\u00e1s, que prueba tambi\u00e9n en qu\u00e9 modo estas dos palabras son dif\u00edcilmente separables, pues como se puede dar uno cuenta, no solamente hasta la aparici\u00f3n de las llamadas grandes religiones ( las debidas esencialmente a los m\u00edsticos geniales), las creencias estaban constituidas por puros amontonamientos de mitos, sino que estas mismas doctrinas imaginadas por un hombre ( o por un cuerpo de ellos, como el juda\u00edsmo, obra de los levitas jud\u00edos) tuvieron como base y fundamento mitos, milagros y dogmas; es decir, toda suerte de f\u00e1bulas y mentiras tejidas pronto en torno de sus figuras centrales. Las dos m\u00e1s personales de ellas, el budismo y el islamismo, la primera fue al punto prostituida por los disc\u00edpulos y continuadores de su fundador. En cuanto a la segunda, \u00bf no empieza acaso con una tremenda f\u00e1bula: las famosas entrevistas de Mahoma en una cueva del monte Ira con el arc\u00e1ngel Gabriel, que por encargo de Dios ( Al\u00e1) le dec\u00eda lo que ten\u00eda que ense\u00f1ar a sus compatriotas ?.<\/p>\n<p>Pero esto ser\u00e1 tema de otra reflexi\u00f3n. . .<\/p>\n<p>Trabajo realizado por:<br \/>\nDr. Angel Ricardo Guevara Hdz.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aztecas Junto con la llegada de los primeros conquistadores al Nuevo mundo, se presentaron los primeros misioneros, conjunto de santos y rebeldes, llenos del santo esp\u00edritu de Dios y con la idea fija de transformar al cristianismo y llevar la salvaci\u00f3n que la Santa Iglesia Cat\u00f3lica ten\u00eda preparada para todos los infieles. 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