{"id":204,"date":"2006-01-23T08:38:31","date_gmt":"2006-01-23T08:38:31","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=204"},"modified":"2006-01-23T08:38:31","modified_gmt":"2006-01-23T08:38:31","slug":"la-doncella-de-los-acantilados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=204","title":{"rendered":"la doncella de los acantilados"},"content":{"rendered":"<p>LA DONCELLA DE LOS ACANTILADOS<br \/>\nDe entre el fragor de las cascadas, sobre el bullir espantoso de espumarajos ruidosos que se precipitan al vac\u00edo y que caen formando nubes de estrellas y brillantes, suele escucharse el doliente gemir de una doncella. Sus lloros llegan al alma y el coraz\u00f3n se contrita de dolor, porque ese llanto es la m\u00e1s triste queja de amor que alguna mujer haya emitido nunca.<br \/>\nViajeros, caminantes, excursionistas que la han o\u00eddo, creen que se trata del batir de las furiosas aguas contra las grandes hojas acu\u00e1ticas y las ra\u00edces que sobresalen por entre los pe\u00f1ascos del horrendo precipicio; otros, que se trata del alma errabunda de una mujer en pena y otros, que los malos esp\u00edritus de las aguas a\u00fan rondan por el serpentear de las cascadas.<br \/>\nNadie o muy pocos se han detenido a desentra\u00f1ar el gran misterio, porque sobrecogidos de temor y sobresaltos, huyen mejor ante los gemidos lastimeros de una mujer que se encuentra en agon\u00eda.<br \/>\nY esos pocos que han contado m\u00e1s tarde esto que recuerda una leyenda, han comprobado que quien emite tan lastimeros ayes es una peque\u00f1a florecita que crece a la orilla misma del abismo, ba\u00f1ada por las agitadas aguas que se precipitan all\u00e1 abajo. Los antiguos, los hombres del tiempo en el cual se origin\u00f3 esta triste leyenda, la llamaron Atempanxochichocani, que en lengua castellana quiere decir \u0093Flor que llora junto a las aguas\u0094.<br \/>\nY quienes han tenido la osad\u00eda, el valor de inclinarse al precipicio y han cortado una de estas florecillas de sublime hermosura, descubrieron que entre sus pistilos se haya una mujer, una doncella de bien proporcionado cuerpo, diminuto y admirable, cuyas manos parecen cubrir su rostro cubierto de roc\u00edo que son sus lagrimas. Es el cuerpo diminuto de una doncella, de una virgen que llora eternamente a la orilla de las aguas su mal de amor, su pena amorosa.<br \/>\n\u00a1Atempanxochichocani, la flor que llora!<br \/>\nA simple vista puede verse el cuerpo de la doncella en actitud de llorar, recostada en la corola de la florecilla que solo crece junto a las cascadas, a las orillas del abismo al que se precipitan las aguas. Su llanto es audible a corta distancia y a veces m\u00e1s lejos, cuando el fragor de la precipitaci\u00f3n del agua baja de tono.<br \/>\nLa leyenda, los motivos por los que se form\u00f3 esta florecilla y las penas que llora esta doncella de diminutas proporciones se pierden en las noches de los tiempos, entre las leyendas de m\u00e1s vigor, de mayor representaci\u00f3n de una raza dada a la superstici\u00f3n y a los temores de los dioses; Se dice, sin embargo, que esta doncella y su amado, un vigoroso y apuesto mancebo, paseaban sus amores antes de desposarse con el regocijo y aceptaci\u00f3n de sus padres. Mas cierta vez corriendo \u00e9l por el bosque en persecuci\u00f3n de un Mazatl, -venado-. Perdi\u00f3 el paso y fue a caer al abismo. Su cuerpo se fue rebotando contra los pe\u00f1ascos y cay\u00f3 al fondo de la sima, en donde fue arrastrado por las fuertes aguas.<br \/>\nLa doncella, cansada de esperar el regreso en un paraje en donde se entreten\u00eda tejiendo guirnaldas de florecitas, se fue en su busca y no lo hall\u00f3, no lo hall\u00f3 nunca y desde entonces convertida en flor, en la flor de Atempanxochichocani, vive en las orillas de las cascadas y los abismos, llorando por la desaparici\u00f3n del mancebo que ya no pudo ser su esposo.<br \/>\nPerdida la cr\u00f3nica escrita de esta leyenda, los viejos sol\u00edan contar que lo que ocurri\u00f3 fue que el Shantil, el genio malo y fant\u00e1stico que vivi\u00f3 en los acantilados, al ver el grande y puro amor que paseaban por el bosque la Doncella y el Mancebo, se puso celoso y atrayendo hasta sus dominios al gal\u00e1n, lo precipit\u00f3 a sus dominios y despu\u00e9s de hacerse pedazos contra los riscos, lo arrastr\u00f3 hasta las profundidades oscuras en donde mora, por lo cual, la llorosa y desesperada doncella no encontr\u00f3 su cuerpo, como jam\u00e1s lo hallaron quienes lo buscaron tan afanosamente.<br \/>\nLa doncella muri\u00f3 enloquecida llorando a la orilla del abismo y de su cuerpo brotaron esas florecillas, las florecitas que lloran eternamente junto a las aguas y en cuya corola el incr\u00e9dulo acucioso puede ver el diminuto cuerpo de una mujer cubri\u00e9ndose el rostro con las manos y ese bello rostro cubierto de roc\u00edo, que son sus l\u00e1grimas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA DONCELLA DE LOS ACANTILADOS De entre el fragor de las cascadas, sobre el bullir espantoso de espumarajos ruidosos que se precipitan al vac\u00edo y que caen formando nubes de estrellas y brillantes, suele escucharse el doliente gemir de una doncella. 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