{"id":1893,"date":"2008-11-09T15:14:44","date_gmt":"2008-11-09T15:14:44","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1893"},"modified":"2008-11-09T15:14:44","modified_gmt":"2008-11-09T15:14:44","slug":"recuentos-para-demian-(jorge-bucay)","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1893","title":{"rendered":"recuentos para demian (Jorge Bucay)"},"content":{"rendered":"<p>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original)\tEnviado: 19\/02\/2005 2:07<br \/>\nA mi hija Claudia<\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Jorge Bucay, m\u00e9dico y psicoterapeuta gest\u00e1ltico naci\u00f3 en Buenos Aires en 1949 y es autor del best seller \u0093Cartas para Claudia\u0094, una verdadera introducci\u00f3n al campo de la filosof\u00eda gest\u00e1ltica.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>En \u0093Recuentos para Demi\u00e1n\u0094 nos sumerge en una cuidada antolog\u00eda de cuentos cl\u00e1sicos, mordernos o populares, seleccionados y reescritos por el autor para extraerles todo su contenido terap\u00e9utico.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>A este \u0093re-contar\u0094 se agrega la did\u00e1ctica gu\u00eda del autor que con la excusa de la trama, nos lleva de la mano por el camino de saber m\u00e1s sobre nosotros mismos.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>El Doctor Bucay trabaja en Buenos Aires repartiendo su tiempo entre su tarea docente, su tarea literaria y su tarea asistencial. La tarea de \u0093ayudador profesional\u0094 como a \u00e9l mismo le gusta definirse.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Un ayudador \u0096 dice el autor \u0096 es alguien que ha le\u00eddo un poco m\u00e1s que unos pocos sobre algunos pocos temas&#8230; y ha decidido compartirlo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>A las puertas del cielo llegaron un d\u00eda cinco viajeras.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>&#8211; \u00bfQui\u00e9nes son ustedes? \u0096 les pregunt\u00f3 el guardi\u00e1n del cielo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>&#8211; Somos \u0096 contest\u00f3 la primera \u0096 La religi\u00f3n&#8230;<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>&#8211; La juventud&#8230; \u0096 dijo la segunda<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>&#8211; La comprensi\u00f3n&#8230; \u0096 dijo la tercera.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>&#8211; La inteligencia&#8230; \u0096 dio la siguiente.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>&#8211; La sabidur\u00eda \u0096 dijo la \u00faltima.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>&#8211; Identif\u00edquense!! \u0096 orden\u00f3 el cancerbero.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Y entonces&#8230;<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>La religi\u00f3n se arrodill\u00f3 y or\u00f3.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>La juventud se ri\u00f3 y cant\u00f3.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>La comprensi\u00f3n se sent\u00f3 y escuch\u00f3.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>La inteligencia analiz\u00f3 y opin\u00f3.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Y la sabidur\u00eda&#8230; cont\u00f3 un cuento<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>(tomado de una idea de Anthony de Mello, modificada por el autor)<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><br \/>\nPR\u00d3LOGO<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Hace algunos a\u00f1os escrib\u00ed, sin darme cuenta, una serie de cartas que dirig\u00eda a una supuesta e imaginaria amiga llamada Claudia. Esa serie terminaba con una carta que obviamente era la \u00faltima.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Algunos amigos que conoc\u00edan este hobby y algunos pacientes que sobrevaloraban su contenido, hicieron que me decidiera a publicar lo que despu\u00e9s se llamar\u00eda \u0093CARTAS PARA CLAUDIA\u0094..Ser\u00eda muy dif\u00edcil para m\u00ed expresar mi gratitud para con todos ellos: amigos y pacientes, a quienes les debo todos los placeres devenidos de las sucesivas ediciones de aquel libro.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Quiz\u00e1s sea por aquellas satisfacciones, quiz\u00e1s sea por vanidad, o quiz\u00e1s \u0096lo dudo\u0097 sea porque finalmente haya encontrado algo m\u00e1s para decir&#8230; lo cierto es que hoy, cinco a\u00f1os despu\u00e9s, vuelvo a sentarme ante una m\u00e1quina de escribir para tipear esto que aqu\u00ed empieza: quiz\u00e1s mi segundo libro.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, mi tarea como terapeuta ha ido variando m\u00e1s ostensiblemente que en toda la d\u00e9cada anterior. Este viraje sucedi\u00f3, como casi todas las cosas importantes de mi vida, sin que yo me diera acabada cuenta de lo que estaba sucediendo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Un d\u00eda, hablando con una colega con quien controlaba sus pacientes, not\u00e9 que ven\u00edan a mi memoria infinitos relatos, f\u00e1bulas y an\u00e9cdotas con las cuales yo explicar\u00eda a ese paciente a quien no conoc\u00eda, su actitud de vida.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Me di cuenta de que, a solas con mis pacientes, hab\u00eda recurrido con frecuencia a esta manera de decir lo que deseaba.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Me di cuenta de c\u00f3mo mis pacientes recordaban m\u00e1s mis relatos que mis interpretaciones, ejercicios, o comentarios.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Record\u00e9 el impacto profundo de los relatos del modelo Ericksoniano.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Me di cuenta, en suma, de que estaba utilizando cada vez m\u00e1s una poderosa arma did\u00e1ctica y por supuesto terap\u00e9utica.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Esto que hoy comienzo a escribir es una peque\u00f1a antolog\u00eda de relatos antiqu\u00edsimos algunos y contempor\u00e1neos otros, historias tradicionales de todas las culturas, frases y an\u00e9cdotas m\u00e1s o menos conocidas a las cuales decid\u00ed sumar algunos sucesos de mi vida personal y unos pocos cuentos de mi propia inventiva, sumados a \u0096como no pod\u00edan faltar\u0097 algunas humoradas que me han contado y que repito a menudo (demasiado repito y demasiado a menudo), a mis \u0093pacientes\u0094 pacientes.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>S\u00f3lo para que no sea tan f\u00e1cil leerlos, agregu\u00e9 al principio o final de cada relato (que a partir de ahora voy a llamar indiscriminadamente \u0093cuentos\u0094) uno o dos p\u00e1rrafos, ilustrando el uso que hago de estos cuentos en mi consultorio. No necesito aclarar, creo, que este uso es s\u00f3lo un ejemplo y que la sabidur\u00eda encerrada en estos cuentos excede en mucho la aplicaci\u00f3n supuestamente dada en estos relatos..Fue as\u00ed, en la b\u00fasqueda de la manera de mostrar estos cuentos, que invent\u00e9 a Demi\u00e1n, como alguna vez invent\u00e9 a Claudia.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>En realidad Demi\u00e1n ya estaba inventado. De hecho es mi hijo, el hermano mayor de Claudia. Y digo que lo invent\u00e9, porque ese es el nombre que le puse al supuesto paciente que se ve obligado \u0096pobre\u0097 a soportar una y otra vez a ese terapeuta que se parece demasiado a m\u00ed..<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><br \/>\nEL ELEFANTE ENCADENADO<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>\u0097No puedo \u0096le dije\u0097 \u00a1NO PUEDO!<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>\u0097\u00bfSeguro? \u0096me pregunt\u00f3 el gordo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>\u0097S\u00ed, nada me gustar\u00eda m\u00e1s que poder sentarme frente a ella y decirle lo que siento&#8230; pero s\u00e9 que no puedo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>El gordo se sent\u00f3 a lo Buda en esos horribles sillones azules de consultorio, se sonri\u00f3, me mir\u00f3 a los ojos y bajando la voz (cosa que hac\u00eda cada vez que quer\u00eda ser escuchado atentamente), me dijo:<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>\u0097\u00bfMe permites que te cuente algo?<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Y mi silencio fue suficiente respuesta.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Jorge empez\u00f3 a contar:<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que m\u00e1s me gustaba de los circos eran los animales. Tambi\u00e9n a m\u00ed como a otros, despu\u00e9s me enter\u00e9, me llamaba la atenci\u00f3n el elefante.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Durante la funci\u00f3n, la enorme bestia hac\u00eda despliegue de peso, tama\u00f1o y fuerza descomunal&#8230; pero despu\u00e9s de su actuaci\u00f3n y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una peque\u00f1a estaca clavada en el suelo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Sin embargo, la estaca era s\u00f3lo un min\u00fasculo pedazo de madera apenas enterrado unos cent\u00edmetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parec\u00eda obvio que ese animal capaz de arrancar un \u00e1rbol de cuajo con su propia fuerza, podr\u00eda, con facilidad, arrancar la estaca y huir.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>El misterio es evidente:<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 lo mantiene entonces?<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no huye?<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Cuando ten\u00eda cinco o seis a\u00f1os, yo todav\u00eda confiaba en la sabidur\u00eda de los grandes. Pregunt\u00e9 entonces a alg\u00fan maestro, a alg\u00fan padre, o a alguna t\u00eda por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explic\u00f3 que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado\u0097<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Hice entonces la pregunta obvia:<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>\u0097Si est\u00e1 amaestrado \u00bfpor qu\u00e9 lo encadenan?<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Con el tiempo me olvid\u00e9 del misterio del elefante y la estaca&#8230; y s\u00f3lo lo recordaba cuando me encontraba con otros que tambi\u00e9n se hab\u00edan hecho la misma pregunta.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Hace algunos a\u00f1os descubr\u00ed que por suerte para m\u00ed alguien hab\u00eda sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy peque\u00f1o.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Cerr\u00e9 los ojos y me imagin\u00e9 al peque\u00f1o reci\u00e9n nacido sujeto a la estaca.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empuj\u00f3, tir\u00f3 y sud\u00f3 tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>La estaca era ciertamente muy fuerte para \u00e9l. <o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Jurar\u00eda que se durmi\u00f3 agotado y que al d\u00eda siguiente volvi\u00f3 a probar, y tambi\u00e9n al otro y al que le segu\u00eda&#8230;<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Hasta que un d\u00eda, un terrible d\u00eda para su historia, el animal acept\u00f3 su impotencia y se resign\u00f3 a su destino.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree \u0096pobre\u0097 que NO PUEDE.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>\u00c9l tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sinti\u00f3 poco despu\u00e9s de nacer.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Y lo peor es que jam\u00e1s se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Jam\u00e1s&#8230; jam\u00e1s&#8230; intent\u00f3 poner a prueba su fuerza otra vez&#8230;<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>\u0097Y as\u00ed es, Demi\u00e1n. Todos somos un poco como ese elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Vivimos creyendo que un mont\u00f3n de cosas \u0093no podemos\u0094 simplemente porque alguna vez, antes, cuando \u00e9ramos chiquitos, alguna vez, probamos y no pudimos..Hicimos, entonces, lo del elefante: grabamos en nuestro recuerdo:<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>NO PUEDO&#8230; NO PUEDO Y NUNCA PODR\u00c9<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Hemos crecido portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca m\u00e1s lo volvimos a intentar.<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Cuando mucho, de vez en cuando sentimos los grilletes, hacemos sonar las cadenas o miramos de reojo la estaca y confirmamos el estigma:<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>\u00a1NO PUEDO Y NUNCA PODR\u00c9!<o:p><\/o:p><\/p>\n<p><o:p> <\/o:p><\/p>\n<p>Jorge hizo una larga pausa; luego se acerc\u00f3, se sent\u00f3 en el suelo frente a m\u00ed y sigui\u00f3:<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Esto es lo que te pasa, Demi\u00e1n, vives condicionado por el recuerdo de que otro Demi\u00e1n, que ya no es, no pudo. <o:p><\/o:p><\/p>\n<p>Tu \u00fanica manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu coraz\u00f3n&#8230;<o:p><\/o:p><\/p>\n<p>&#8230;TODO TU CORAZON.<o:p><\/o:p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: Alias de MSNThe_dark_crow_v301\u00a0 (Mensaje original) Enviado: 19\/02\/2005 2:07 A mi hija Claudia Jorge Bucay, m\u00e9dico y psicoterapeuta gest\u00e1ltico naci\u00f3 en Buenos Aires en 1949 y es autor del best seller \u0093Cartas para Claudia\u0094, una verdadera introducci\u00f3n al campo de la filosof\u00eda gest\u00e1ltica. En \u0093Recuentos para Demi\u00e1n\u0094 nos sumerge en una cuidada antolog\u00eda de cuentos cl\u00e1sicos, mordernos o populares, seleccionados<\/p>\n","protected":false},"author":10,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[189],"tags":[],"class_list":["post-1893","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1893","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/10"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1893"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1893\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1893"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1893"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1893"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}