{"id":1788,"date":"2008-11-07T18:43:41","date_gmt":"2008-11-07T18:43:41","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1788"},"modified":"2008-11-07T18:43:41","modified_gmt":"2008-11-07T18:43:41","slug":"trabajando-con-el-apego-y-el-deseo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1788","title":{"rendered":"Trabajando con el Apego y el Deseo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Trabajando con el Apego y el Deseo<\/strong><\/p>\n<p>Texto del Libro &#8220;Puertas a Pr\u00e1ctica Budista&#8221;<br \/>\nde Chagdud Tulku Rinpoche<\/p>\n<p>Para entender la forma en que surge el sufrimiento, practique observando su mente. Comience simplemente permiti\u00e9ndole relajarse. Sin pensar en el pasado ni en el futuro, sin sentir esperanza ni miedo por esto o aquello, d\u00e9jela descansar c\u00f3moda, abierta y naturalmente. En este espacio de la mente, no hay ni problema ni sufrimiento.<\/p>\n<p>Entonces algo capta su atenci\u00f3n: una imagen, un sonido, un olor. Su mente se divide entre dentro y fuera, yo y otro, sujeto y objeto. En la simple percepci\u00f3n del objeto, a\u00fan no existe problema. Pero cuando centra su atenci\u00f3n en \u00e9l, se da cuenta de que es grande o peque\u00f1o, blanco o negro, cuadrado o redondo. Entonces usted hace un juicio y decide, por ejemplo, que es bonito o feo y usted reacciona: le gusta o no le gusta.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed comienza el problema, porque &#8220;me gusta&#8221;, conduce a &#8220;lo quiero&#8221;. Del mismo modo, &#8220;no me gusta&#8221;, conduce a &#8220;no lo quiero&#8221;. Si nos gusta algo, lo deseamos y si no lo podemos tener, sufrimos. Si deseamos algo, lo obtenemos y luego lo perdemos, sufrimos. Si no lo deseamos, pero no podemos mantenerlo alejado, sufrimos otra vez.<\/p>\n<p> Nuestro sufrimiento parece provenir del objeto de nuestro deseo o de nuestra aversi\u00f3n, pero no es as\u00ed. Sufrimos porque la mente se divide en objeto y sujeto y se imbuye en la idea de querer o no querer algo. Muchas veces pensamos que el \u00fanico camino para crear felicidad es tratar de controlar las circunstancias externas de nuestras vidas, tratar de arreglar lo que parece estar mal o deshacernos de todo aquello que nos moleste. Pero el problema real est\u00e1 en nuestra reacci\u00f3n a esas circunstancias.<\/p>\n<p>Hab\u00eda una vez una familia de pastores que viv\u00eda en Tibet. Un d\u00eda especialmente fr\u00edo de invierno, le tocaba al hijo el turno de cuidar a las ovejas, de manera que su familia le guard\u00f3 para la cena el mejor y m\u00e1s grande trozo de carne . Cuando lleg\u00f3, mir\u00f3 el alimento y rompi\u00f3 en l\u00e1grimas. Cuando le preguntaron qu\u00e9 hab\u00eda de malo, respondi\u00f3 entre sollozos: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n se me da siempre la peor porci\u00f3n y la m\u00e1s peque\u00f1a?&#8221;<\/p>\n<p>Tenemos que cambiar nuestra mente y el modo en que experimentamos la realidad. Nuestras emociones nos lanzan de un extremo a otro: de la euforia a la depresi\u00f3n, de buenas experiencias a malas experiencias, de la felicidad a la tristeza en un constante columpiarnos hacia delante y hacia atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Todo esto es el sub-producto de la esperanza y el miedo. Tenemos esperanza porque estamos apegados a algo que deseamos. Tenemos miedo porque sentimos aversi\u00f3n hacia algo que no deseamos. En la medida en que vamos detr\u00e1s de nuestras emociones, reaccionando ante nuestras experiencias, creamos karma: un perpetuo movimiento que determina nuestro futuro en forma inevitable. Necesitamos detener los extremados vaivenes del p\u00e9ndulo emocional, para que podamos encontrar un punto de equilibrio.<\/p>\n<p>Cuando comenzamos a trabajar con las emociones, aplicamos el principio que dice que el hierro corta al hierro o que el diamante corta al diamante. Ocupamos el pensamiento para cambiar el pensamiento. Un pensamiento amoroso puede servir de ant\u00eddoto a uno de enojo y la contemplaci\u00f3n de la impermanencia puede ser un ant\u00eddoto para el deseo.<\/p>\n<p>En el caso del apego, comience por examinar a qu\u00e9 es a lo que est\u00e1 apegado. Es posible que usted piense que si llega a ser famoso, ser\u00e1 feliz. Pero puede que su fama despierte los celos en alguien y que este alguien trate de matarlo. Aquello para lo que trabaj\u00f3 tan duramente, podr\u00eda tornarse en la causa de un sufrimiento a\u00fan mayor. O bien puede ser que usted trabaje diligentemente para llegar a ser rico, pensando que eso le traer\u00e1 felicidad, s\u00f3lo para luego perder todo su dinero. La fuente de nuestro sufrimiento no es la p\u00e9rdida de la riqueza en si misma, sino m\u00e1s bien nuestro apego a tenerla.<\/p>\n<p>Podemos reducir el apego contemplando la impermanencia. Es cierto que todo aquello a lo que estemos apegados va a cambiar o bien lo perderemos. Un miembro de la familia puede morir o irse a otro lugar, un amigo puede transformarse en enemigo, un ladr\u00f3n puede robarnos nuestro dinero. Incluso nuestro cuerpo, al cual estamos extremamente apegados, un d\u00eda partir\u00e1. Saber esto no s\u00f3lo nos ayuda a reducir nuestro apego, sino que nos entrega una nueva posibilidad de apreciar lo que tenemos mientras lo tengamos. No hay nada de malo con el dinero en si mismo, pero si estamos apegados a \u00e9l, vamos a sufrir cuando lo perdamos. En vez de eso, podemos apreciarlo mientras dure, disfrutarlo y compartirlo con los dem\u00e1s sin olvidar que es impermanente. Entonces, si lo perdemos, el p\u00e9ndulo emocional no oscilar\u00e1 hasta tan lejos en la tristeza.<\/p>\n<p>Imag\u00ednese a dos personas que compran la misma clase de reloj, el mismo d\u00eda y en la misma tienda. La primera persona piensa: &#8220;Este es un reloj muy bueno. Me ser\u00e1 de gran ayuda, pero es posible que no dure mucho&#8221;. La segunda persona piensa: &#8220;Este es el mejor reloj que he tenido en toda mi vida. No importa lo que pase, no puedo perderlo, ni dejar que se rompa&#8221;. Si ambas personas pierden sus relojes, la que est\u00e1 m\u00e1s apegada se disgustar\u00e1 m\u00e1s que la otra.<\/p>\n<p>Si estamos enga\u00f1ados por nuestras experiencias e invertimos grandes valores en una u otra cosa, podemos encontrarnos a nosotros mismos peleando por lo que deseamos en contra de cualquier oposici\u00f3n. Podemos pensar que aquello por lo que luchamos es perdurable, verdadero y real, pero no lo es. Es impermanente, no es ni verdadero ni perdurable y finalmente ni siquiera es real.<\/p>\n<p>Podemos comparar nuestra vida con una tarde en un centro de compras. Caminamos por las tiendas, guiados por nuestros deseos, sacando cosas de los estantes y tir\u00e1ndolas en nuestros canastos. Nos damos vueltas por ah\u00ed mir\u00e1ndolo todo, queriendo y deseando. Le sonre\u00edmos a una o dos personas y seguimos, para nunca volver a verlas otra vez.<\/p>\n<p>Llevados por el deseo, fallamos en apreciar la preciosura de lo que ya tenemos. Necesitamos darnos cuenta de que es muy breve el tiempo con que contamos para estar con aquellos a quienes amamos, con nuestra familia, con nuestros amigos y con nuestros compa\u00f1eros de trabajo. A\u00fan en el caso de vivir hasta los ciento cincuenta a\u00f1os, tendr\u00edamos muy poco tiempo para disfrutar y sacar el m\u00e1ximo partido a nuestra oportunidad como seres humanos.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes piensan que sus vidas van a durar mucho y los viejos piensan que las suyas terminar\u00e1n pronto. Pero no podemos hacer suposiciones sobre este tipo de cosas. La vida viene con una fecha de expiraci\u00f3n incorporada. Hay muchas personas fuertes y saludables que mueren j\u00f3venes, mientras que muchos ancianos, enfermos y d\u00e9biles siguen y siguen viviendo. Sin saber cu\u00e1ndo vamos a morir, necesitamos desarrollar la apreciaci\u00f3n y la aceptaci\u00f3n de lo que tenemos m\u00e1s bien que continuar encontrando errores en nuestras experiencias y seguir buscando incesantemente la satisfacci\u00f3n de nuestros deseos.<\/p>\n<p>Si empezamos a preocuparnos de que nuestra nariz es demasiado grande o demasiado chica, deber\u00edamos pensar: &#8220;\u00bfQu\u00e9 tal si no tuviera cabeza? \u00a1Ese si que ser\u00eda problema!&#8221; Mientras tengamos vida, deber\u00edamos regocijarnos. Aunque puede ser que todo no marche exactamente como lo deseamos, podemos aceptarlo. Si contemplamos con profundidad la impermanencia, la paciencia y la compasi\u00f3n surgir\u00e1n dentro de nosotros. Nos aferraremos en menor medida a la aparente verdad de nuestra experiencia y la mente se tornar\u00e1 m\u00e1s flexible. Si nos damos cuenta de que este cuerpo alg\u00fan d\u00eda ser\u00e1 enterrado o cremado, nos regocijaremos en cada momento disponible, en vez de sentirnos infelices o de hacer infelices a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>En este momento estamos afligidos por el &#8220;todo es m\u00edo, m\u00edo y para m\u00ed no m\u00e1s&#8221;, que es una condici\u00f3n causada por la ignorancia. Nuestros h\u00e1bitos de centrarnos en nosotros mismos y en nuestro propio inter\u00e9s, se han fortalecido enormemente. Para cambiarlos, necesitamos realizar un nuevo enfoque. En vez de estar siempre preocupados de &#8220;yo&#8221;, debemos dirigir nuestra atenci\u00f3n a &#8220;t\u00fa&#8221;, &#8220;ellos&#8221; u &#8220;otros&#8221;. Reducir la auto-importancia disminuye el apego derivado de ella. Cuando nos enfocamos m\u00e1s all\u00e1 de nosotros mismos, finalmente nos damos cuenta de la igualdad entre nosotros y los otros seres. Todo el mundo quiere la felicidad; nadie desea el sufrimiento. Nuestro apego a nuestra propia felicidad se expande hasta abarcar el apego a la felicidad de todos.<\/p>\n<p>Hasta ahora nuestros deseos tendieron a ser pasajeros, superficiales y ego\u00edstas. Si vamos a desear algo, dejemos que este deseo no sea ni m\u00e1s ni menos que la completa iluminaci\u00f3n para todos los seres. Eso es algo que vale la pena desear. Estar constantemente record\u00e1ndonos a nosotros mismos qu\u00e9 es lo verdaderamente valioso es un elemento importante para la pr\u00e1ctica espiritual.<\/p>\n<p>El deseo y el apego no desaparecer\u00e1n de la noche a la ma\u00f1ana. Pero el deseo se torna menos ordinario cuando reemplazamos nuestro anhelo mundano por la aspiraci\u00f3n de hacer todo lo que nos sea posible por ayudar a todos los seres a encontrar una felicidad inalterable. No tenemos que abandonar los objetos ordinarios de nuestros deseos: relaciones, riqueza, \u00e9xito, etc., pero a medida que contemplamos su impermanencia, nos vamos apegando menos a ellos. Comenzamos a desarrollar cualidades espirituales por el hecho de regocijarnos en nuestra buena fortuna, mientras al mismo tiempo reconocemos que no es perdurable.<\/p>\n<p>Cuando el apego surge y perturba la mente, nos podemos preguntar: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 estoy sintiendo apego? \u00bfEs de alg\u00fan beneficio para m\u00ed o para otros? Este objeto de mi apego, \u00bfes permanente o perdurable?&#8221; A lo largo de este proceso, nuestros deseos comienzan a disminuir. Realizamos menos acciones da\u00f1inas originadas por el apego y en consecuencia, creamos menos karma negativo. Generamos m\u00e1s karma afortunado y las cualidades positivas de la mente van aumentando gradualmente.<\/p>\n<p>Con el tiempo, a medida que va madurando nuestra pr\u00e1ctica en la meditaci\u00f3n, podemos probar, desde el espacio de la contemplaci\u00f3n, un sistema diferente al que ocup\u00e1bamos cuando usamos el pensamiento para cambiar el pensamiento. Podemos usar un nuevo enfoque en el cual se va descubriendo la naturaleza profunda de las emociones a medida que van surgiendo.<\/p>\n<p>Si usted se encuentra en la mitad de un ataque de deseo, en el cual algo ha capturado su mente y usted siente que tiene que tener ese objeto de su deseo, no se podr\u00e1 librar del deseo por medio de procurar reprimirlo. En vez de eso, puede comenzar a ver a trav\u00e9s del deseo mediante el hecho de examinarlo. Cuando surja; preg\u00fantese a s\u00ed mismo: &#8220;\u00bfDe d\u00f3nde proviene? \u00bfD\u00f3nde habita? \u00bfSe le puede describir? \u00bfTiene alg\u00fan color, silueta o forma? \u00bfA d\u00f3nde va cuando desaparece?<br \/>\nUsted puede afirmar que el deseo existe, pero si busca captarlo en su experiencia, no podr\u00e1 asirlo completamente. Por otro lado, si usted afirma que no existe, estar\u00e1 negando el hecho obvio de que usted siente deseos. No puede decir que existe y tampoco puede decir que no existe. No puede decir que existe y no existe al mismo tiempo o que ni existe ni no existe. Este es el significado de la verdadera naturaleza del deseo, m\u00e1s all\u00e1 de los extremos de la mente conceptual.<\/p>\n<p>Nuestro fracaso en tratar de entender la naturaleza esencial de una emoci\u00f3n en el momento en que surge, nos pone frente a un problema. Una vez que somos capaces de simplemente mirar con claridad aquello que est\u00e1 ocurriendo, sin reprimir ni comprometernos con la emoci\u00f3n, \u00e9sta se va disolviendo. Si dejamos a un lado por un momento un vaso con agua turbia, \u00e9sta se asentar\u00e1 por si sola y se aclarar\u00e1. En vez de juzgar la experiencia del deseo, la &#8220;liberamos en su propio origen&#8221; por el hecho de mirarla directamente en su naturaleza.<\/p>\n<p>Cada emoci\u00f3n negativa o veneno de la mente, tiene una pureza inherente que no reconocemos debido a que estamos habituados a su apariencia de emoci\u00f3n. La verdadera naturaleza de los cinco venenos son las cinco sabidur\u00edas: el orgullo como la sabidur\u00eda de la ecuanimidad; los celos como la sabidur\u00eda que todo lo alcanza; el apego y el deseo como la sabidur\u00eda discriminante; la rabia y la aversi\u00f3n como la sabidur\u00eda que es como un espejo y la ignorancia como la sabidur\u00eda del espacio fundamental de los fen\u00f3menos. Del mismo modo que el veneno se puede ocupar en calidad de medicina para curar, cada veneno de la mente, si se lo trabaja en forma apropiada, puede transformarse en su naturaleza de sabidur\u00eda y as\u00ed elevar nuestra pr\u00e1ctica espiritual.<\/p>\n<p>Si usted, mientras se encuentra en medio de un ataque de deseo, simplemente se relaja sin dejar de prestar atenci\u00f3n, puede tener un atisbo de sabidur\u00eda discriminante. Sin abandonar el deseo, puede descubrir su verdadera naturaleza. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Trabajando con el Apego y el Deseo Texto del Libro &#8220;Puertas a Pr\u00e1ctica Budista&#8221; de Chagdud Tulku Rinpoche Para entender la forma en que surge el sufrimiento, practique observando su mente. Comience simplemente permiti\u00e9ndole relajarse. Sin pensar en el pasado ni en el futuro, sin sentir esperanza ni miedo por esto o aquello, d\u00e9jela descansar c\u00f3moda, abierta y naturalmente. 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