{"id":1759,"date":"2008-11-07T17:34:06","date_gmt":"2008-11-07T17:34:06","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1759"},"modified":"2008-11-07T17:34:06","modified_gmt":"2008-11-07T17:34:06","slug":"-encuentro-con-el-inconsciente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1759","title":{"rendered":"Encuentro con el Inconsciente"},"content":{"rendered":"<p>Sue\u00f1os y Visiones: Parte I<br \/>\nEncuentro con el Inconsciente<br \/>\npor el Rv. Chuan Zhi Shakya, OHY<br \/>\nTraducido al Espa\u00f1ol por Yao Feng<\/p>\n<p>Los sue\u00f1os y las visiones tienen un significado especial en el Budismo Zen. Es a trav\u00e9s de ellos que frecuentemente vemos los frutos de nuestra labor espiritual.<\/p>\n<p>Mientras la Consciencia habla en palabras e im\u00e1genes que pueden reconocerse, el inconsciente se comunica con &#8220;s\u00edmbolos&#8221; misteriosos de criaturas y objetos relativamente desconocidos para nosotros:<br \/>\nReligious art playfully engages the archetypes of the collective unconscious. Spending time with images such as this one of Hibbo Kannon (Kuan Yin) by Kano Hogai, 19th century Japan, has been known to stimulate visionary experiences.<\/p>\n<p>oc\u00e9anos, serpientes, truenos, vientos, mandalas de dise\u00f1os intrincados, luces deslumbrantes y dioses majestuosos. A medida que progresamos en el Zen e investigamos la naturaleza de esos encuentros, llegamos a entender y a valorar la universalidad de esas formas y los mensajes que ellas intentan trasmitir.<\/p>\n<p>Las visiones y los sue\u00f1os ocurren a medida que el contenido inconsciente sube a la superficie como burbujas y explota en la consciencia. Los m\u00edsticos sutilmente distinguen la visi\u00f3n del sue\u00f1o. Los sue\u00f1os ordinarios est\u00e1n conectados con la consciencia personal, sacando a flote los eventos diarios o respondiendo a nuestras necesidades biol\u00f3gicas o psicol\u00f3gicas. Ellos est\u00e1n habitados con personas, lugares y objetos de nuestra experiencia diaria. Las visiones, sin embargo, nunca est\u00e1n conectadas con nuestras vidas personales y tienen un aspecto del &#8220;otro mundo&#8221;.<\/p>\n<p>Si experimentamos una visi\u00f3n durante el sue\u00f1o o la meditaci\u00f3n, somos capaces f\u00e1cilmente de recordarla en detalle, frecuentemente con una claridad sorprendente. Pero la clave para abrir su significado es su tono emocional caracter\u00edstico. Sentimientos de gozo o satisfacci\u00f3n usualmente indicar\u00e1n progreso en nuestro camino espiritual, y podemos preguntarnos c\u00f3modamente acerca de esta indicaci\u00f3n sutil de nuestro desarrollo. Pero cuando nos deja con pensamientos inquietantes, con temor o con verg\u00fcenza, es urgente que investiguemos el mensaje y exploremos su contenido hasta que entendamos el significado interno. Usualmente el mensaje conlleva una necesidad o demanda para que revaluemos nuestras actitudes conscientes y efectuemos los ajustes o las correcciones necesarias. Si ignoramos o convenientemente malinterpretamos el mensaje, arriesgamos el agravar nuestra conducta diaria, y por supuesto, estaremos sujetos a la repeticiones temibles del encuentro visionario.<\/p>\n<p>Desde una perspectiva psicol\u00f3gica, entonces, el Zen puede ser descrito como la pr\u00e1ctica de expandir la consciencia \/ el entendimiento \/ el estado de alerta, integrando los contenidos inconscientes. Mucho de los entrenamientos Zen involucran actividades que promueven que el devoto investigue en esas regiones inexploradas de la mente &#8211; regiones donde las im\u00e1genes del inconsciente colectivo [ver Cap\u00edtulo 8 del S\u00e9ptimo Mundo del Budismo Chan] pueden llegar a ser accesibles. Las im\u00e1genes que emergen del inconsciente son vistas representadas y descritas en los templos Budistas en la forma de estatuas, frescos, pinturas, mandalas y una gran variedad de ornamentaciones.<br \/>\nMonjes rezando durante la ceremonia de ordenaci\u00f3n en el templo de Hong Fa en Shen Zhen, China, mayo de 1998. El rezo ayuda a guiar al devoto protegi\u00e9ndolo a trav\u00e9s de las aguas inexploradas del inconsciente.<\/p>\n<p>El arte religioso, como reflexiones de esas visiones internas, tambi\u00e9n sirve como gu\u00eda de ense\u00f1anza que nos ayuda a maniobrar hacia esos dominios internos; por ejemplo, reverenciando la imagen de Buda, reconocemos al Buda en nosotros y en esta forma reconocemos la existencia de eso que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de nuestra alerta consciente. Con la pr\u00e1ctica y la devoci\u00f3n, nuestra psiquis eventualmente llega a encontrarse directamente con ese Yo que es tan irreal e ilusivo a las palabras y pensamientos ordinarios. Parad\u00f3jicamente, a trav\u00e9s del reconocimiento de lo que es desconocido, lo traemos cerca de nosotros; y entonces, a medida que &#8220;lo desconocido&#8221; avanza en la consciencia, lo experimentamos como una visi\u00f3n.<\/p>\n<p>THE SCIENCE<\/p>\n<p>&#8220;Caballeros, aprendamos a so\u00f1ar, y entonces quiz\u00e1s, encontremos la verdad.&#8221;<\/p>\n<p>&#8211; F.A. Kekule (un qu\u00edmico alem\u00e1n que descubri\u00f3 la estructura de la bencina en un sue\u00f1o, revolucionando el campo de la qu\u00edmica org\u00e1nica)<\/p>\n<p>No hay una correlaci\u00f3n cognitiva aparente entre el estado de las ondas cerebrales y la experiencia visionaria; una visi\u00f3n puede ocurrir en cualquier momento, pero las experiencias visionarias parecen estar asociadas con la mente extremadamente enfocada y concentrada. Como se ha conocido por los estudios cient\u00edficos, muchos Yoguis dirigen el poder para alterar sus sistemas aut\u00f3nomos, incluyendo las actividades de las ondas cerebrales. Una chispa, saltando de una mano a un picaporte en un d\u00eda fr\u00edo y seco suelta la misma explosi\u00f3n de energ\u00eda electromagn\u00e9tica que las neuronas, cuando ellas transmiten los impulsos neutrales de un nervio a otro en el cerebro. Cuando la total energ\u00eda radiada emitida en un momento dado es registrada en un instrumento como el osciloscopio o el electroencefal\u00f3grafo (EEG), nosotros podemos ver que las neuronas del cerebro algunas veces trabajan juntas colectivamente, en armon\u00eda sincronizada.<\/p>\n<p>Cuando nosotros estamos completamente alertas durante el d\u00eda, nuestro cerebro produce las ondas betas. Dado que nosotros usamos muchos procesos del cerebro al mismo tiempo, un EEG ense\u00f1ar\u00e1 al azar, la forma del movimiento de las ondas sin ning\u00fan patr\u00f3n obviamente repetido. Entonces, a medida que nos calmamos, el cerebro comienza a producir explosiones de ondas alfa &#8211; frecuencias m\u00e1s bajas entre 8 y 12 cps (ciclos por segundo). Durante este tiempo nosotros podemos tener explosiones repentinas de im\u00e1genes que se organizan ellas mismas en visiones. Aprendiendo a meditar, usando pr\u00e1cticas como la Respiraci\u00f3n Saludable, primeramente aprenderemos a dominar el control consciente de los ritmos de alfa. Despu\u00e9s de solamente un corto tiempo de dedicada pr\u00e1ctica, adquirimos una paz serena en la que podemos entrar a voluntad. Con este control, tambi\u00e9n adquirimos la maravillosa habilidad de reducir o eliminar el estr\u00e9s y la ansiedad cada vez que la necesidad surja.<\/p>\n<p>Encuentros de im\u00e1genes durante alfa surgen usualmente del inconsciente personal. Si comenzamos a pensar acerca de un problema que tenemos en nuestra vida, nuestra imaginaci\u00f3n puede desarrollar el problema en una historia o cuento, expresado, por supuesto, como una imaginaci\u00f3n visualizada. Cuando pasivamente miramos esas im\u00e1genes, en lugar de involucrarnos o perdernos en ella, pronto aprendemos a entrar en estados profundos de meditaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los sue\u00f1os comienzan cuando las neuronas del cerebro empiezan a trabajar juntas colectivamente. Un EEG ense\u00f1ar\u00e1 la actividad de las ondas cerebrales entre 3 y 7 cps: un estado referido como el &#8220;theta&#8221;. La mayor\u00eda de nosotros entra, habita, y regresa del theta sin estar consciente de eso en el curso del sue\u00f1o nocturno; sin embargo, las personas con cierto tipo de problemas al dormir, tales como la narcolepsia, pueden encontrarse resbalando repentinamente del estado despierto de beta a los estado m\u00e1s lentos de &#8211; alfa, theta, o incluso al estado mucho m\u00e1s lento de delta &#8211; casi instant\u00e1neamente.<\/p>\n<p>Otros problemas al dormir pueden causar sue\u00f1os repentinos, inquietantes y terribles, o incluso aterradoras visiones. Mientras los desordenes en el dormir son siempre &#8220;incontrolables&#8221;, los yoguis, a trav\u00e9s de la disciplina, una larga pr\u00e1ctica, y una instrucci\u00f3n guiada, aprenden a dominar su mente al grado en de que ellos pueden entrar y salir voluntariamente en cualquier estado cerebral. Despu\u00e9s de mucha pr\u00e1ctica ellos pueden demostrar el haber adquirido habilidades extraordinarias descritas como &#8220;siddhis&#8221; en la literatura V\u00e9dida: bilocaci\u00f3n, conocimiento intuitivo de sucesos futuros (y algunas relativamente n\u00edtidas aventuras en el calmado espacio \ud83d\ude42<\/p>\n<p>Algunas veces estamos conscientes de las transiciones entre alfa y theta cuando estamos acostados en la cama comenzando a quedarnos dormidos o cuando estamos sentados en nuestro coj\u00edn o silla trabajado una t\u00e9cnica de meditaci\u00f3n. Con pr\u00e1ctica, podemos aprender a llegar a ser completamente consciente cuando estamos en theta, pero hasta entonces, las neuronas continuar\u00e1n pilote\u00e1ndonos autom\u00e1ticamente, procesando eventos irreconciliables almacenados en la memoria reciente (el inconsciente personal) o respondiendo a los impulsos f\u00edsicos \/ qu\u00edmicos &#8211; ellos pueden, por ejemplo, dirigirnos a so\u00f1ar acerca de comer si estamos hambrientos, o quiz\u00e1s, si nuestras hormonas est\u00e1n adecuadamente elevadas, so\u00f1ar que estamos ocup\u00e1ndonos en actividades sexuales.<\/p>\n<p>Con los ritmos de theta tambi\u00e9n logramos el acceso a sentimientos reprimidos acerca de asuntos que pueden haber estado trabados en nuestra psiquis tempranos en nuestras vidas, permaneciendo &#8220;no digeridos&#8221; por ella. Veteranos de combate pueden tener sue\u00f1os atemorizantes de la guerra, otros con historias de abuso o negligencia en su ni\u00f1ez, pueden tener igualmente sue\u00f1os terribles o inquietantes. Los despojos emocionales enterrados pueden salir a flote y frecuentemente lo hacen, en los sue\u00f1os. Simplemente llegando a estar consciente, y contemplando estos tipos de sue\u00f1os &#8211; tray\u00e9ndolos a la consciencia &#8211; comienza el proceso de integrarlos en nuestras vidas y, con el cuidado propio, los resultados en la liberaci\u00f3n gozosa al interpretarlos y traducirlos sin ning\u00fan da\u00f1o o detrimento. Este proceso de reconciliar el inconsciente personal es un paso necesario antes que podamos entrar en la verdadera y serena meditaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Delta es el estado m\u00e1s sincronizado del cerebro y es caracterizado por las formas de ondas EEG de 1\/2 hasta 2 o 3 cps. Nosotros tambi\u00e9n so\u00f1amos, aunque menos frecuentemente, durante este estado de sue\u00f1o profundo. Se ha registrado que los yoguis han permanecido en delta por muchas horas.<\/p>\n<p>Esta mente es un utensilio muy \u00fatil para practicar el Zen. El principiante, aprendiendo a meditar, primero aprende a aquietar la mente despierta, reduciendo su actividad ca\u00f3tica hasta que una disposici\u00f3n pac\u00edfica y calmada es obtenida. Un practicante m\u00e1s experimentado puede aprender a entrar en los estados m\u00e1s profundos de theta donde puede mirar el intercambio e interacci\u00f3n de los arquetipos [ver Cap\u00edtulo 8 del S\u00e9ptimo Mundo del Budismo Chan] o estimular centros de placer en el cerebro, experimentando el \u00e9xtasis euf\u00f3rico del Samadhi.<\/p>\n<p>A medida que aprendemos a estar alerta de los trabajos de la mente (a trav\u00e9s de las m\u00faltiples disciplinas para &#8220;aquietarla&#8221;) la consciencia se abre en nuevas dimensiones, expres\u00e1ndose a s\u00ed misma en nuestros sue\u00f1os y visiones y en nuestra actitud general hacia la vida. Al igual que los sue\u00f1os pueden ayudarnos a integrar los contenidos del inconsciente personal, las visiones de los arquetipos no dicen que estamos integrando los contenidos del inconsciente colectivo &#8211; el cuerpo de conocimiento almacenado en nuestro ADN [DNA en ingl\u00e9s]: la sabidur\u00eda acumulada de nuestros ancestros codificada como instintos, intuici\u00f3n, y creatividad. En nuestro viaje espiritual estamos obligados a aprender su lenguaje, observarlos a medida que vienen y van, y a reconocer su existencia como un aspecto real de nuestra vida. Si escogemos ignorarlos, estamos sacrificando uno de los caminos m\u00e1s atractivos para profundizar nuestra pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>El progreso en el Zen no est\u00e1 caracterizado por las cosas nuevas que tramamos en nuestra mente, sino por nuestra habilidad para expandir la consciencia y ganar nuevas penetraciones y discernimientos a trav\u00e9s de las disciplinas de concentraci\u00f3n, meditaci\u00f3n y contemplaci\u00f3n. Cuando nos permitimos a nosotros mismos la posibilidad de nuevos descubrimientos desde nuestro interior, las puertas se abren, que de otra forma, permanecer\u00edan cerradas por siempre para nosotros.<\/p>\n<p>Sue\u00f1os y Visiones: Parte II<br \/>\nSignos de Individualizaci\u00f3n (El Colibr\u00ed y otros Temas)<br \/>\npor el Rv. Chuan Zhi Shakya, OHY<br \/>\nTraducido al Espa\u00f1ol por Yao Feng<\/p>\n<p>&#8220;Si hay una oportunidad de que una idea puede que sea err\u00f3neamente etiquetada, si un sue\u00f1o o una fantas\u00eda son percibidos incorrectamente por la realidad, o si la memoria es tomada como un hecho presente &#8211; entonces hay una aberraci\u00f3n, y, si contin\u00faa, una locura o enfermedad mental&#8230; Aqu\u00ed esta la ra\u00edz de nuestro problema; primeramente, la equivocaci\u00f3n de tomar el conocimiento err\u00f3neo por el correcto, mirando los finitos, impuros, doloroso y extra\u00f1os constituyentes del cuerpo y la mente como el Yo, que en realidad, es eterno, puro y feliz.&#8221;<\/p>\n<p>&#8211; Ernest Wood<\/p>\n<p>Como percebes que se api\u00f1an bajo el agua pegados a los postes, nosotros agarramos nuestras nociones de las cosas, con miedo de que si las dejamos ir, podr\u00eda solamente terminar en aniquilaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda si las ideas que creemos que son las verdades \u00faltimas son defectuosas, o s\u00f3lo verdades parciales, o incluso falsas? \u00bfQu\u00e9 si el ancla de seguridad que buscamos en nuestras creencias es nada m\u00e1s que nuestra propia ilusi\u00f3n personal? Nosotros vacilamos para hacer tales preguntas.<\/p>\n<p>El Zen empieza con dejar ir: dejar ir los apegos creados y mantenidos por la mente. M\u00e1s bien que tratar de controlar la mente, nosotros trabajamos para liberarla de ella misma. Este proceso de desapegar la mente del objeto es tambi\u00e9n el proceso de integrarnos nosotros mismos, de realizar nuestra verdadera naturaleza como seres humanos, un fen\u00f3meno que C. G. Jung nombr\u00f3 &#8220;individuaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Lo que percibimos existe naturalmente independientemente de cualquier significado, o interpretaci\u00f3n que podamos asignarle a la percepci\u00f3n. La mente so\u00f1ante no tiene una consciencia de la mente despierta, ni la mente despierta conoce la realidad de la mente so\u00f1ante. Aunque ella pueda retener algunas memorias de los sue\u00f1os, la mente despierta pierde la cercan\u00eda, y por lo tanto la realidad del sue\u00f1o. Si se le deja a nuestros procedimientos mentales, podemos asignarle al sue\u00f1o unos valores inapropiados. Cuando comenzamos a proyectar una realidad externa de una experiencia interna, nos ayuda que recordemos que los &#8220;sue\u00f1os tienen solamente la pigmentaci\u00f3n del hecho.&#8221; (Djuna Barnes, de Nightwood)<\/p>\n<p>Cerrojos la Psiquis: Nosotros instintivamente separamos la percepci\u00f3n en estados imaginativos o de sue\u00f1os y estados despiertos. El esfuerzo de integrar estos dominios de la consciencia mental diametralmente opuestos, es, en esencia, el esfuerzo de la labor espiritual (la curva azul). Si ignoramos un dominio a favor del otro, la psiquis experimenta la enfermedad (la curva roja) y podemos tener estr\u00e9s, depresi\u00f3n, irritaci\u00f3n, temor, o incluso alguna forma de psicosis. Nuestro Verdadero Yo, nuestra Naturaleza B\u00fadica, no conoce de tales distinciones artificiales y existe aparte de \u00e9ste o cualquier otro modelo. El trabajo del practicista Zen no es vivir en ese lugar de incertidumbre entre los dos dominios, permitiendo todas las posibilidades de lo que es Real. A medida que el Zen se profundiza, las distinciones entre los estados mentales conscientes e inconscientes disminuyen hasta que eventualmente entramos en el vac\u00edo &#8211; el estado de consciencia pura donde las dualidades creadas mentalmente de lo &#8220;tuyo y lo m\u00edo&#8221; de sujeto y objeto, del arquero y la meta, se desvanecen. El proceso de lograr esto es tambi\u00e9n referido como &#8220;individuaci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Desde muy temprano en la ni\u00f1ez nosotros separamos, o Clasificamos, las percepciones en dos tipos: la &#8220;real&#8221; y la &#8220;imaginaria&#8221; o &#8220;ilusoria&#8221;. Percibimos la realidad como perteneciendo a aquellas percepciones que no son ilusorias; y miramos los sue\u00f1os como perteneciendo a aquellas percepciones que lo son. Las l\u00edneas rojas, verdes y azules de la gr\u00e1fica se refieren a los tres posibles f\u00edsicos cerrojos: la psicosis, el \u00e9xtasis y la individuaci\u00f3n. Dado que ellas son parte integral igualmente de la consciencia y del inconsciente, y son irrefrenables por las distinciones cognitivas, ellas son ilustradas como im\u00e1genes de un espejo reflej\u00e1ndose una a la otra. En este modelo, el plano del espejo es el eje central ilustrando la consciencia pura.<\/p>\n<p>La labor Espiritual (nuestra rutina Zen) es esencialmente el proceso de individuaci\u00f3n, la integraci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n del contenido inconsciente (la l\u00ednea azul). Durante este proceso, los estados despiertos llegan a ser m\u00e1s ilusorios y los estados ilusorios llegan a ser m\u00e1s reales. Mientras m\u00e1s asimilamos, m\u00e1s nos acercamos a la unidad del consciente y el inconsciente &#8211; lo conocido y lo desconocido &#8211; hasta que eventualmente podemos guiarnos nosotros mismos en la Vacuidad.<\/p>\n<p>Experimentamos la psicosis (l\u00ednea roja) cuando tenemos problemas distinguiendo lo real de lo imaginario. Podemos imaginar que los sue\u00f1os son realidad y que la realidad es sue\u00f1o; por ejemplo, podemos estar inclinados a proyectar una visi\u00f3n en un sujeto externo. Podemos estar convencidos que la imagen de un sue\u00f1o es alguien visit\u00e1ndonos desde el &#8220;m\u00e1s all\u00e1&#8221;, permaneciendo ciegos al hecho de que la imagen llega del interior. Este tipo de psicosis es m\u00e1s com\u00fan de lo que queremos admitir. En varios grados es promovida y explotada por muchos cultos de la &#8220;nueva era&#8221; y de la invasi\u00f3n de extraterrestre&#8221;.<\/p>\n<p>Entre esos dos extremos est\u00e1 el estado inestable referido como &#8220;\u00e9xtasis&#8221; (la l\u00ednea verde) en donde hay una tendencia a vagar a la deriva. Si nosotros aplicamos una pr\u00e1ctica espiritual, tal como la del Zen, la psiquis se mueve hacia la individuaci\u00f3n; pero sin este control sistem\u00e1tico, ella puede vagar hacia la psicosis.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de la historia, im\u00e1genes del inconsciente colectivo que surgen en las visiones nocturnas o durante la meditaci\u00f3n han ocurrido a todos los seres humanos sin importar su religi\u00f3n y su grupo \u00e9tnico. Estas im\u00e1genes, y los sucesos dram\u00e1ticos alrededor de ellas, siguen un patr\u00f3n m\u00edstico universal. Un tema t\u00edpico m\u00edstico &#8220;universal&#8221; es f\u00e1cilmente identificado en los siguientes encuentros de visiones: (Este ejemplo servir\u00e1 no solamente para ilustrar la universalidad m\u00edstica sino para proveer un m\u00e9todo \u00fatil para determinar el significado del encuentro de una visi\u00f3n. El primero de estos sucesos fue experimentado por el que escribe.)<\/p>\n<p>Yo estaba parado en el centro de una habitaci\u00f3n muy bien iluminada. Desde una apertura del techo catedral a lo alto, una luz blanca y brillante brill\u00f3, iluminando las paredes blancas con una vivacidad m\u00edstica. Justamente bajo la c\u00faspide, un peque\u00f1o colibr\u00ed plateado estaba posado sobre una rama. Repentinamente, se escurri\u00f3 y vol\u00f3 juguet\u00f3n a trav\u00e9s de la habitaci\u00f3n, y finalmente se pos\u00f3 sobre mi hombro izquierdo. Gentil pero firmemente, el colibr\u00ed toc\u00f3 el l\u00f3bulo de mi oreja izquierda con su piquito haciendo soniditos en mi oreja. Despu\u00e9s de unos momentos, \u00e9l frot\u00f3 con afecci\u00f3n su cuerpo peque\u00f1o sobre mi cuello. La visi\u00f3n completa fue extra\u00f1amente er\u00f3tica y persisti\u00f3 por semanas.<\/p>\n<p>Cuando los detalles de esta visi\u00f3n fueron narrados a un miembro bien informado de la sangha, otro ejemplo fue citado:<\/p>\n<p>Una enfermera en China ha pasado muchos a\u00f1os cuidando a su madre t\u00edsica a la que estaba completamente dedicada. Despu\u00e9s de la muerte de su madre, ella tom\u00f3 los votos sagrados Budistas, y entr\u00f3 en la vida mon\u00e1stica. Aunque ella extra\u00f1aba a su madre intensamente, pasaron ocho a\u00f1os sin que tuviera ni un solo sue\u00f1o acerca de ella. Particularmente dado que muchas otras monjas y sacerdotes frecuentemente so\u00f1aban acerca de sus seres queridos que ya hab\u00edan muerto, esta omisi\u00f3n comenz\u00f3 a deprimirla sintiendo un profundo sentido de culpa y remordimiento. Al cumplirse nueve a\u00f1os de la muerte de su madre, ella tuvo una visi\u00f3n en la cual ella entr\u00f3 en una habitaci\u00f3n muy lujosa y vio a su madre elegantemente reclinada en un div\u00e1n. Su madre la llam\u00f3 y, a medida que ella se arrodillaba al lado del div\u00e1n, su madre acun\u00f3 su cabeza en sus brazos y susurr\u00f3, &#8220;Siempre estar\u00e9 contigo. Yo ser\u00e9 el peque\u00f1o colibr\u00ed posado en tu hombro izquierdo, susurrando a tu o\u00eddo.&#8221; Cuando ella emergi\u00f3 de la visi\u00f3n, la enfermera estaba triunfante y euf\u00f3rica, y su depresi\u00f3n se hab\u00eda desvanecido completamente.<\/p>\n<p>Ahora, informado de que este tema del colibr\u00ed pod\u00eda ser m\u00e1s que una mera experiencia, esto es, que era otro ejemplo de la &#8216;mitolog\u00eda universal&#8217;, \u00e9l que escribe comenz\u00f3 una investigaci\u00f3n del motivo que me pod\u00eda conducir a otros ejemplos de los encuentros con el colibr\u00ed. Por ejemplo, &#8220;El Colibr\u00ed en la Izquierda&#8221; era la traducci\u00f3n literal de la deidad patrona de los Aztecas, Huitzilopochtli. De acuerdo con la historia de ellos, a medida que el pueblo Azteca migr\u00f3 al Sur desde el noroeste de M\u00e9xico, su l\u00edder tuvo una visi\u00f3n en la que un colibr\u00ed le dijo que no cesara de migrar hasta que \u00e9l no observara un \u00e1guila, con una serpiente en su pico, que descansaba sobre un cactus. Cuando este evento prof\u00e9tico ocurri\u00f3, \u00e9l se detuvo y encontr\u00f3 la ciudad de Tenochtitlan, ahora llamada Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>El colibr\u00ed, siendo tal mensajero de la buena fortuna, fue adoptado prontamente, como el s\u00edmbolo para la Orden Hsu Yun del Budismo Zen [ZBOHY].<\/p>\n<p>Otros ejemplos comunes de visiones incluyen formas humanas tales como El Anciano Sabio que da una soluci\u00f3n o direcci\u00f3n a una necesidad, y el anima er\u00f3tica. Varios tipos de aves, animales y criaturas del mar al igual que formas de plantas tales como \u00e1rboles, enredaderas y ra\u00edces son tambi\u00e9n temas de visiones comunes. Los edificios, variando desde los destruidos hasta los palacios de m\u00e1rmol pueden ser el lugar de vivienda del so\u00f1ador o, si la visi\u00f3n sucede al aire fresco, pastos o florestas pueden estar incluidos en el ambiente. Otros motivos comunes incluyen el fuego, demostraciones visuales de colores o blanco brillante, mujeres y hombres m\u00edsticos o magnificentes, y patrones de mosaicos repetidos. Cada persona o situaci\u00f3n conlleva una marca emocional \u00fanica.<\/p>\n<p>El arte de diversas civilizaciones ilustra esos temas-visiones y demuestra ambos, su ubicuidad y la influencia poderosa que ellos ejercen sobre las sociedades y religiones. La serpiente es un ejemplo de un tema particularmente prevaleciente. El dibujo representativo que sigue ilustra, hist\u00f3ricamente, la influencia que el tema de la serpiente virtualmente en todas las formas de las actividades humanas: el culto, el arte, la guerra, la alquimia, e incluso el comercio.<\/p>\n<p>La trilog\u00eda del mundo de los muertos, representada como la serpiente de tres cabezas. En esta instrucci\u00f3n alqu\u00edmica para la andr\u00f3gina, una y tres serpientes representan la unidad del Uno con el Tres, o la &#8220;Uni\u00f3n Divina&#8221;.<\/p>\n<p>La serpiente es la quinta criatura del zodiaco Chino. Las serpientes una vez fueron, en las sociedades Chinas, regularmente adoradas como dioses, especialmente a lo largo de los grandes r\u00edos.<\/p>\n<p>Las monedas de los Antiguos Griegos representaban la crucifixi\u00f3n y la serpiente enalteci\u00e9ndose.<\/p>\n<p>Bosquejo de la serpiente m\u00e1gica Agathodaimon tomada de una gema antigua.<\/p>\n<p>Cista y la serpiente, moneda de plata, Ephesus, 57 a.C.<\/p>\n<p>El sacrificio de la deidad serpiente, Sialesi (Eteonis), Boeotia. ~350 a. C.<\/p>\n<p>Priapus con una serpiente, se\u00f1alando al &#8220;asiento de la consciencia&#8221; (el Svadhisthana Chakra)<\/p>\n<p>El Misterio de la Serpiente, Altar de Lares, Pompeya<\/p>\n<p>Marduk peleando con Taimat &#8211; de un antiguo sello cil\u00edndrico asirio<\/p>\n<p>Es definitivamente un infortunio que la sociedad ponga tan poca atenci\u00f3n en el crecimiento espiritual. Las religiones son frecuentemente tan culpables de esta negligencia como los negocios, los pol\u00edticos, y la media. Cada entidad busca empujar el psiquis hacia los esquemas intelectuales y sociales, hacia las metas disparatadas de las agendas de cada uno de ellos.<\/p>\n<p>El crecimiento espiritual requiere que primero tomemos control de nuestras vidas, para nosotros mismos y por nosotros mismos, abandonando los viejos apegos a opiniones y deseos. Sin embargo, este requerimiento es frecuentemente ignorado o incluso desaprobado y obstaculizado. Las organizaciones religiosas, por temor a perder el control sobre sus congregaciones, frecuentemente imponen reglas r\u00edgidas engendrando culpabilidad y miedo en aquellos que desobedecen o no observan esas reglas. Y los negocios por temor a perder su parte en el mercado, gastar\u00e1n millones contratando expertos para persuadirnos en comprar sus productos y servicios. Una y otra vez, nos dejamos ser manipulados a trav\u00e9s de la utilizaci\u00f3n de temores y deseos &#8211; a trav\u00e9s del deseo incuestionable de &#8220;pertenecer&#8221;, de ser igual que todos, y tener lo que todos tienen. Confundimos la camarader\u00eda por Unidad, y la uni\u00f3n de nuestros egos con otros egos, por la disoluci\u00f3n de nuestro ego en el Uno.<\/p>\n<p>Nuestra psiquis est\u00e1 sujeta a disturbios, pero \u00e9l m\u00e1s dif\u00edcil de todos ellos es el conflicto cada vez mayor entre las necesidades de la consciencia y el inconsciente. Habitualmente, prestamos muy poca o ninguna atenci\u00f3n a nuestra vida interna, y como resultado de esta negligencia, sufrimos la depresi\u00f3n, el temor, y frecuentemente una ansiedad constante. Entonces, debilitados por nuestra propia negligencia espiritual, llegamos a ser las victimas de los vendedores ambulantes y los falsos profetas, y consumimos nuestros recursos en drogas, ropas, doctores, abogados, mascotas, autom\u00f3viles, membres\u00edas, y cualquier cosa m\u00e1s que nos dicen que llenan el vac\u00edo y alivian nuestro sufrimiento.<\/p>\n<p>Atascados en desesperaci\u00f3n, no podemos vernos a nosotros mismos claramente; y como resultado nos damos identidades falsas y tratamos de hacer que esa identidad sea genuina, decor\u00e1ndola con los s\u00edmbolos de poder y prestigio. Para liberarnos a nosotros mismos de esos apegos tontos necesitamos el valor y la fe: la fe para entrar en lo desconocido; para &#8220;tirarnos del palo de cien pies de largo&#8221;; saltando en lo que es aparentemente absurdo. Necesitamos creer en las cualidades que no podemos ver o tocar y tener fe en conceptos que desaf\u00edan el pensamiento racional.<\/p>\n<p>Nuestro Camino Budista es apto, genuino y v\u00e1lido, y si lo seguimos con convicci\u00f3n y amor, \u00e9l nos llevar\u00e1 a la bienaventuranza sagrada de la Unidad, a ese origen C\u00f3smico desde el cual una vez nos apartamos. El lograr este estado es el objetivo extraordinario del trabajo espiritual. Afortunadamente es un trabajo maravilloso, porque recorrer el Pasaje a la Libertad nos trae recompensas incontables en el camino.<\/p>\n<p>Y dado que miramos con respeto cualquiera y todas las cosas que nos ayudan con nuestra pr\u00e1ctica Zen, damos una atenci\u00f3n apropiada a nuestros sue\u00f1os y visiones. Como dijo Shakespeare, &#8220;\u00bfNo somos de la sustancia de lo que est\u00e1n hechos los sue\u00f1os?&#8221;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sue\u00f1os y Visiones: Parte I Encuentro con el Inconsciente por el Rv. Chuan Zhi Shakya, OHY Traducido al Espa\u00f1ol por Yao Feng Los sue\u00f1os y las visiones tienen un significado especial en el Budismo Zen. Es a trav\u00e9s de ellos que frecuentemente vemos los frutos de nuestra labor espiritual. 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