{"id":1740,"date":"2008-11-07T05:26:21","date_gmt":"2008-11-07T05:26:21","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1740"},"modified":"2008-11-07T05:26:21","modified_gmt":"2008-11-07T05:26:21","slug":"a-mitad-del-camino:-la-falacia-de-la-iluminacion-prematura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1740","title":{"rendered":"A mitad del camino: La falacia de la iluminacion prematura"},"content":{"rendered":"<p><strong>A Mitad de Camino,<br \/>\nLa Falacia de la Iluminaci\u00f3n Prematura<\/strong><\/p>\n<p>Maria Caplan<\/p>\n<p>\u00abEstoy realmente horrorizado con lo que sucede entre nosotros estos d\u00edas. Cualquiera que ha comenzado hace poco a meditar, si se hace consciente de palabras de este tipo durante su autorrecogimiento, las pronuncia afirmando que son obra de Dios; y convencido de que as\u00ed es, sigue proclamando: \u00abDios me ha dicho esto\u00bb o \u00abHe obtenido esta respuesta de Dios\u00bb. Pero todo esto es ilusi\u00f3n y fantas\u00eda; en esos casos, uno no hace m\u00e1s que hablarse a s\u00ed mismo. Adem\u00e1s, el deseo de estas palabras y la atenci\u00f3n que se les da, termina por persuadir a los hombres de que todas las observaciones que se dirigen a s\u00ed mismos son respuestas de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>As\u00ed de contrariado se pronunciaba todo un San Juan de la Cruz a cerca de los estragos producidos por la infatuaci\u00f3n egoica entre los monjes cristianos del siglo XVI. Desde entonces mucho ha cambiado el panorama espiritual en occidente; particularmente, tras la irrupci\u00f3n en tromba de las espiritualidades orientales y de la as\u00ed llamada Nueva Era a partir de los a\u00f1os 60 del siglo pasado, con la subsiguiente proliferaci\u00f3n entre nosotros de todo tipo de pr\u00e1cticas realizativas, a cada cual m\u00e1s ex\u00f3tica. Sin embargo, ayer como hoy, las flaquezas humanas parecen ser un invariante del proceso espiritual.<\/p>\n<p>La creciente pujanza de los valores seculares en todo el occidente cultural acab\u00f3 por suplantar a los religiosos de anta\u00f1o. La tradicional religiosidad que hab\u00eda impregnado durante siglos todo el orden social, devendr\u00eda primero religi\u00f3n, para, m\u00e1s adelante, quedar relegada al \u00e1mbito privado o a la mera formalidad ocasional. En muchos casos, ello supondr\u00eda la p\u00e9rdida total o parcial de una rica tradici\u00f3n religiosa cada vez m\u00e1s depauperada y disociada de la propia vida de uno. No obstante, era s\u00f3lo cuesti\u00f3n de tiempo el que el genuino anhelo espiritual de la gente por \u0093lo que es real\u0094 buscara naturalmente nuevas v\u00edas de actualizaci\u00f3n, aunque tuviera que ser allende sus fronteras. Y sino, ya se encargar\u00edan las milenarias tradiciones orientales, y otras de m\u00e1s reciente cu\u00f1o, de llamar oportunamente a su puerta.<\/p>\n<p>Ahora bien, el hecho de que en occidente no existiera en absoluto una matriz socio-cultural preparada para recibir y asimilar de manera contextualizada tal avalancha de nuevas espiritualidades, con su diversidad de referentes culturales, valores, propuestas y doctrinas, originar\u00eda el que la situaci\u00f3n actual de la espiritualidad occidental sea, en opini\u00f3n de Mariana Caplan, \u00abla de una grave distorsi\u00f3n, confusi\u00f3n, fraude y una fundamental falta de educaci\u00f3n\u00bb [en el terreno espiritual].<\/p>\n<p>El apartado por antonomasia donde se concentra mayor grado de ingenuidad, ignorancia, autoenga\u00f1o y falsedad dentro de la espiritualidad contempor\u00e1nea es el de la iluminaci\u00f3n, lo que quiera que cada cual entienda por ello. En un segundo lugar, muy cerca de la iluminaci\u00f3n, se hallar\u00eda la categor\u00eda de las experiencias \u0093m\u00edsticas\u0094 o \u0093espirituales\u0094. Y es que, culturalmente, apenas comprendemos qu\u00e9 son, qu\u00e9 significan, qu\u00e9 implican y lo que podr\u00eda esperarse de ellas. El presente libro se ocupa de estos temas y en particular de la cuesti\u00f3n de \u0093el error de creer prematuramente que se ha llegado a la iluminaci\u00f3n\u0094.<\/p>\n<p>Para ello, la autora se ha basado en los testimonios y entrevistas personales con unos treinta maestros e instructores espirituales de diferentes tradiciones (jud\u00eda, hind\u00fa, budista, baul, cat\u00f3lica y suf\u00ed, entre otras), con practicantes espirituales experimentados, as\u00ed como con prestigiosos intelectuales y psic\u00f3logos. Entre ellos encontramos personalidades tales como: Ch\u00f6gyam Trungpa Rinpoche, Joan Halifax, Charlotte Joko Beck, Phillip Kapleau, Mel Weitzman, George Feuerstein, Robert Svoboda, Arnaud Desjardins, Andrew Cohen, Rab\u00ed Zalman-Schachter Shalomi, Carl G. Jung, Claudio Naranjo, Christina Wolf o Charles Tart. La autora se apoya tambi\u00e9n en una cantidad sustancial de datos procedentes de su propio maestro, Lee Lozowick, de la tradici\u00f3n hind\u00fa.<\/p>\n<p>Sin duda, el tema es peliagudo, como no deja de observa George Feuerstein en el pr\u00f3logo:<\/p>\n<p>\u00abLa iluminaci\u00f3n nos libera de las ilusiones y enga\u00f1os. Hablar o escribir de la iluminaci\u00f3n antes de realizarla resulta problem\u00e1tico, si no pura locura, ya que nuestras ilusiones y enga\u00f1os se hayan todav\u00eda presentes. Esta es la inc\u00f3moda situaci\u00f3n en que se encuentra la autora de este libro. El lector har\u00e1 bien en reconocer la misma incomodidad al leer esta obra.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta la dificultad inherente, podr\u00edamos decir incluso evidente imposibilidad, de definir o describir con precisi\u00f3n la iluminaci\u00f3n, Mariana Caplan ha efectuado un sutil trabajo de ir rodeando el asunto, ilumin\u00e1ndolo desde diversos \u00e1ngulos, al mismo tiempo que se apoya en la sabidur\u00eda y la necedad de otros.\u00bb (p. 15)<\/p>\n<p>Ahora bien, a menos que hablemos o escribamos sobre la iluminaci\u00f3n, no llegaremos a saber que es posible, ni mucho menos podremos sentirnos motivados a realizarla. Y es que si alguna utilidad puede tener una tarea tan necesariamente equ\u00edvoca como pensar y hablar de la iluminaci\u00f3n, \u00e9sa es la de estimularnos a emprender una disciplina espiritual, lo cual exige un compromiso de por vida. Este libro trata de esclarecer en la medida de lo posible lo que puede significar tal compromiso por alcanzar la iluminaci\u00f3n, y las dificultades con la que alguien que decida asumirlo se encontrar\u00e1 muy seguramente a lo largo del camino.<\/p>\n<p>Y es que la \u0093v\u00eda espiritual\u0094 est\u00e1 plagada de gozos celestiales y de ca\u00eddas infernales, de progresos sin precedentes y de frustrantes retrocesos, de luces y de sombras, de hallazgos felices y de penosos extrav\u00edos, de tentaciones de poder y de sentimientos de entrega y vulnerabilidad. Todo ello sucedi\u00e9ndose a trav\u00e9s de, unas veces \u0096las menos\u0096, pasajes extraordinarios, y otras \u0096las m\u00e1s\u0096, de cruda cotidianidad. La experiencia m\u00edstica nos recuerda una y otra vez que es f\u00fatil aferrarse a ella; que tanto \u0093la cabeza\u0094 como \u0093el coraz\u00f3n\u0094 se expresan a menudo en tonos similares; que las ilusiones y los desenga\u00f1os, los pasos de fe y los pasos en falso constituyen una parte importante e insoslayable del camino; que el \u0093materialismo espiritual\u0094 y los especuladores de almas acechan en cada recodo del camino. En suma, que \u00abno podemos confiar en nuestras experiencias y sin embargo tenemos que confiar en ellas.\u00bb<\/p>\n<p>La autora delimita de la siguiente manera la intenci\u00f3n de esta obra: \u00abMi objetivo es plantear estas cuestiones, no resolverlas. El campo de la pr\u00e1ctica espiritual aut\u00e9ntica es tan multidimensional y multifactorial, y los posibles enga\u00f1os tan sutiles y frecuentes, que no podemos aspirar m\u00e1s que a profundizar cada vez m\u00e1s en nuestra propia pr\u00e1ctica espiritual con la protecci\u00f3n ofrecida por estas preguntas, considerando lo que se presenta en la medida en que seamos capaces y aplic\u00e1ndolo lo mejor que podamos a nuestras vidas.\u00bb Para ello, estructura su estudio en cinco partes:<\/p>\n<p>La 1\u00aa Parte, titulada La iluminaci\u00f3n y la experiencia m\u00edstica, analiza qu\u00e9 es lo que impulsa a la gente a buscar la iluminaci\u00f3n y lo que se entiende por tal, distinguiendo entre las nociones de experiencia m\u00edstica, iluminativa y de presunci\u00f3n de iluminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las motivaciones para la b\u00fasqueda espiritual son ante todo inconscientes. Y hacernos conscientes de ellas forma parte de la pr\u00e1ctica espiritual. Cada uno de nosotros compartimos una experiencia doliente com\u00fan, as\u00ed como una sed de libertad infinita; tambi\u00e9n una sabidur\u00eda innata que nos impulsa y gu\u00eda hacia ella. Caplan explica: \u00abAlgunas personas pueden expresar este anhelo a trav\u00e9s del alcoholismo, otras anestesi\u00e1ndose a s\u00ed mismas en la codependencia en las relaciones o con la saturaci\u00f3n material; y otras a trav\u00e9s de un intenso estudio, de la meditaci\u00f3n y la b\u00fasqueda de la verdad. Pero hay algo que sigue siendo com\u00fan a todos. De alg\u00fan modo compartimos nuestro destino y estoy agradecida porque se me recuerde esto tan a menudo.\u00bb<\/p>\n<p>Entre las motivaciones \u0093puras\u0094 que pueden impulsar una pr\u00e1ctica espiritual se enumeran las siguientes:<\/p>\n<p>-La compasi\u00f3n de quien ha sentido el sufrimiento de la humanidad y ha percibido que no hay otra elecci\u00f3n m\u00e1s que intentar vivir desde la perspectiva iluminada, lo cual implica querer liberarse, no para s\u00ed mismo, sino en aras de la totalidad.<\/p>\n<p>-La humildad de quien ha vislumbrado la gloria de Dios y lo \u00fanico que quiere es celebrar, alabar y servir a esa visi\u00f3n.<\/p>\n<p>En el primer caso, caracter\u00edstico del karma y el j\u00f1ana marga, los caminos de la acci\u00f3n desinteresada y la gnosis, la motivaci\u00f3n del servicio es el sufrimiento de la humanidad; mientras que en el segundo, caracter\u00edstico del bhakti marga, el camino de la devoci\u00f3n, la motivaci\u00f3n del servicio es la majestad de Dios o la Verdad.<\/p>\n<p>Por otro lado, entre las motivaciones \u0093impuras\u0094, se cuentan:<\/p>\n<p>-La eliminaci\u00f3n ego\u00edsta del sufrimiento.<\/p>\n<p>-La ambici\u00f3n de poder y control personal.<\/p>\n<p>-La supervivencia y perpetuaci\u00f3n del sentimiento egoico.<\/p>\n<p>-La fama, el reconocimiento, o el ser amado y respetado.<\/p>\n<p>-El encontrar un sentido a la vida.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las veces, la motivaci\u00f3n primera no es sino el mero materialismo espiritual, una mera extensi\u00f3n del materialismo a secas, en busca de nuevos territorios a depredar. Queda ilustrado c\u00f3micamente por aquella se\u00f1ora que a la salida de una charla de uno de los gur\u00fas m\u00e1s populares del momento, reclamaba indignada a uno de los organizadores del evento: \u00ab\u00a1He pagado cien d\u00f3lares para conseguir la iluminaci\u00f3n! \u00a1Me siento estafada!\u00a1Quiero que me devuelvan mi dinero!\u00bb<\/p>\n<p>Que el dinero no pueda comprar la iluminaci\u00f3n, esencialmente gracia y gratuidad, no es \u00f3bice para que haya quienes pretendan lucrarse a su costa, a\u00fan a precio de saldo. As\u00ed, cuando la mayor\u00eda de las filosof\u00edas y psicolog\u00edas de la Nueva Era venden masivamente una iluminaci\u00f3n f\u00e1cil y accesible a todo el mundo, lo que realmente est\u00e1n haciendo no es sino ofrecer modos de perpetuar el sue\u00f1o autocomplaciente del ego a fin de que \u00e9ste se sienta un poco mejor dentro de la ilusi\u00f3n en la que vive. Las aut\u00e9nticas disciplinas espirituales, sin embargo, tratan de despertarnos de ese sue\u00f1o, de esa ilusi\u00f3n b\u00e1sica que tanto nos aflige. Esto requiere el compromiso profundo y sincero con una disciplina espiritual; algo de lo que las masas de ayer y de hoy nunca han estado demasiado por la labor.<\/p>\n<p>\u00abMuchos de los llamados \u0093buscadores\u0094 no son m\u00e1s que Narcisos que se arrastran\u00bb, afirma el controvertido maestro Bubba Free John (Adi Da). Podemos partir de casi cualquier neurosis y proyectar en la b\u00fasqueda espiritual promesas de salvaci\u00f3n y todo tipo de beneficios ilusorios que tarde o temprano est\u00e1n abocados a defraudarnos. No obstante, pueden constituir mojones importantes en el camino. El gran regalo de todo camino espiritual genuino es que, a pesar de las propias motivaciones, sean \u00e9stas puras o impuras, el sendero mismo, asistido por un maestro fidedigno, refinar\u00e1 progresivamente la motivaci\u00f3n de partida y transformar\u00e1 con el tiempo al individuo.<\/p>\n<p>El ego es considerado habitualmente como el verdadero villano de la pel\u00edcula y \u0093debe morir\u0094. Fuera del contexto espiritual adecuado, empero, estas nociones s\u00f3lo pueden hacer m\u00e1s mal que bien. Ch\u00f6gyam Trungpa dec\u00eda: \u00abMucha gente comete el error de pensar que, puesto que el ego es la ra\u00edz del sufrimiento, el objetivo de la espiritualidad es destruirlo. Pero (\u0085) esa lucha no es m\u00e1s que otra expresi\u00f3n del ego.\u00bb Debemos, pues, ser muy sutiles. El mismo ego contra el que tan vehementemente combaten los aspirantes espirituales es el ego que les permite sobrevivir y funcionar de la manera m\u00e1s b\u00e1sica, que les conduce al camino espiritual y que m\u00e1s tarde les ayuda a atravesarlo. Es lo que nos mantiene con los pies en el suelo, con nuestras mentes espirituales conectadas a tierra. En este sentido, el ego constituye un veh\u00edculo sumamente valioso para el avance espiritual. Otra de sus funciones es asistir al individuo a vivir una vida de madurez, integraci\u00f3n y confianza. Carl G. Jung considera necesario desarrollar antes un ego fuerte (individuaci\u00f3n) como base para el desarrollo espiritual. Parad\u00f3jicamente, puede ayudar al aspirante a gestionar y asimilar satisfactoriamente las experiencias \u0093carentes de ego\u0094. Por tanto, se trata, no de matar al ego, sino de aprender a vivir con ego y ponerlo al servicio de una causa superior a \u00e9l. Este libro asume as\u00ed que el ego no muere realmente en la iluminaci\u00f3n, sino que el individuo deja de identificarse con \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 es la Iluminaci\u00f3n? He aqu\u00ed la gran pregunta y el koan imposible de la espiritualidad de todos los tiempos. \u00ab\u00bfPara que quieres saber lo que es la iluminaci\u00f3n? Puede que no te guste.\u00bb (Suzuki Roshi) El principal riesgo de intentar contestarla es que nos limitemos a a\u00f1adir una idea m\u00e1s a nuestro ya de por s\u00ed atestado almac\u00e9n de conceptos. Es una de las razones de la m\u00e1xima que prescribe: \u00abes mejor no hablar de ello.\u00bb Pero, dado que el t\u00e9rmino \u0093iluminaci\u00f3n\u0094 existe en el mundo convencional en tanto que concepto, y dado que todav\u00eda no tenemos mejor sustituto para el mismo, m\u00e1s vale clarificar y ampliar nuestra perspectiva sobre \u00e9l, antes que dejarlo en su distorsionado estado. Y es que si algo caracteriza a la iluminaci\u00f3n, eso es, en principio, el sin fin de proyecciones, expectativas, idealizaciones, fantas\u00edas y proyectos de salvaci\u00f3n que acostumbra a alimentar \u0096y de las que se alimenta\u0096. \u00bfQuiz\u00e1 porque todas ellas forman parte integral e imprescindible del mismo kit del despertar? En cualquier caso, Lee Lozowick advierte: \u00abSi est\u00e1s pensando que una vez que te ilumines, la vida ser\u00e1 un estado dichoso, feliz, puro, luminoso, ininterrumpidamente, yo que t\u00fa no seguir\u00eda con esa idea. Vivimos pensando: \u0093Si pudiera despertar, mis problemas se resolver\u00edan\u0094. Pero no es as\u00ed.\u00bb<\/p>\n<p> Las siguientes definiciones contempor\u00e1neas, que posteriormente son elaboradas por la autora con cierto detalle, pueden servirnos para enfocar la iluminaci\u00f3n de manera algo m\u00e1s balanceada y, por tanto, realista:<\/p>\n<p>\u00abLa iluminaci\u00f3n consiste en hacer estallar las construcciones mentales.\u00bb (George Feurstein)<\/p>\n<p>\u00abLa iluminaci\u00f3n es la condici\u00f3n en la que el cuerpo y la mente se hallan perfectamente sincronizados con la Realidad trascendente.\u00bb (George Feurstein)<\/p>\n<p>\u00abLa iluminaci\u00f3n es sensibilidad. La sensibilidad consiste en ser capaz de responder e interactuar con la realidad, en lugar de estar proyectando sobre ella.\u00bb (Reggie Ray)<\/p>\n<p>\u00abLa iluminaci\u00f3n consiste en una mente relajada, que no desea (otra cosa que lo que es).\u00bb (Joan Halifax, Arnaud Desjardins)<\/p>\n<p>\u00abLa iluminaci\u00f3n es el conocimiento de que todo es transitorio, incluso la iluminaci\u00f3n.\u00bb (Lee Lozowick)<\/p>\n<p>\u00abLa iluminaci\u00f3n es una energ\u00eda impersonal, cuyo movimiento es la evoluci\u00f3n de la conciencia en el universo.\u00bb (Andrew Cohen)<\/p>\n<p>\u00abLa iluminaci\u00f3n es la realizaci\u00f3n de la interdependencia.\u00bb (Joan Halifax, Christina Grof)<\/p>\n<p>\u00abLa iluminaci\u00f3n es la realizaci\u00f3n de que no sabes nada.\u00bb (Mel Weitzman)<\/p>\n<p>\u00abLa iluminaci\u00f3n se reconoce m\u00e1s f\u00e1cilmente a trav\u00e9s de la comprensi\u00f3n del propio oscurecimiento.\u00bb (Charles Tart)<\/p>\n<p>\u00abLa iluminaci\u00f3n tiene grados.\u00bb (Arnaud Desjardins, Andrew Cohen)<\/p>\n<p>\u00abLa iluminaci\u00f3n es libertad del camino espiritual.\u00bb (Charles Tart)<\/p>\n<p>\u00abLa iluminaci\u00f3n no puede ser una experiencia del yo.\u00bb (Vimala Thakar)<\/p>\n<p>En cualquier caso, se trata de una vivencia \u00edntima y personal. En palabras del maestro de vipassana Mahasi Sayadaw: \u00abAl igual que una comida muy apetitosa, sabrosa y deliciosa s\u00f3lo puede ser apreciada totalmente por quien la ha saboreado \u0096y adem\u00e1s la ha compartido\u0096, los distintos desarrollos cognitivos aqu\u00ed descritos s\u00f3lo pueden ser entendidos por quien los ha percibido por experiencia directa, y de ning\u00fan otro modo.\u00bb<\/p>\n<p>En cuanto a la relaci\u00f3n entre la iluminaci\u00f3n y las as\u00ed llamadas \u0093experiencias m\u00edsticas\u0094, a saber: las diferentes experiencias corporales o sensoriales como el despertar de la kundalini; los estados de arrobamiento, beatitud o \u00e9xtasis del mundo de la forma pura; los estados infinitos de entrega y abandono del mundo de la no forma; los diferentes estados meditativos de conciencia, la emergencia de contenidos arquet\u00edpicos del submundo (subcosciente) o el supramundo (supraconsciente); los atisbos intuitivos de comprensi\u00f3n; la canalizaci\u00f3n, la oraci\u00f3n, ciertas experiencias inducidas por drogas, etc\u00e9tera, la principal diferencia es que \u00ablas experiencias m\u00edsticas son experiencias, mientras que la iluminaci\u00f3n no lo es.\u00bb<\/p>\n<p>En la 2\u00aa Parte de la obra, titulada Los peligros de la experiencia m\u00edstica, se examina la tendencia del ego a distorsionar las verdades espirituales y las experiencias. Los asuntos tratados incluyen: el materialismo espiritual, el despertar espiritual, la inflaci\u00f3n del ego, y la confusi\u00f3n de la experiencia m\u00edstica con la iluminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A condici\u00f3n de que sepamos relacionarnos correctamente con ellas, las experiencias m\u00edsticas pueden tener un gran valor en el marco de la pr\u00e1ctica espiritual: 1) ofrecen un incentivo para proseguir, a trav\u00e9s del atisbo de una realidad m\u00e1s amplia; 2) dan fe o la restablecen; 3) dejan impresiones poderosas en el consciente, de las que uno pasa a ser responsable; 4) cambian nuestros \u0093puntos de encaje\u0094; 5) contribuyen a un sentimiento de humildad y sano temor&#8230; 6) Incluso cabe aprovechar el entusiasmo narcisista que eventualmente se deriva de tal proceso para contagiar a otros y estimular su propia pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Los peligros de la experiencia m\u00edstica se derivan de: 1) la incapacidad de soportar el estr\u00e9s f\u00edsico o psicol\u00f3gico que supone el sobreflujo de energ\u00eda liberado; 2) problemas de \u0093confusi\u00f3n de niveles\u0094 \u0093pre\u0094 o \u0093sub\u0094, y \u0093trans\u0094 o \u0093supra\u0094; 3) una tendencia al egocentrismo o al autoenga\u00f1o que puede hacer que la experiencia se interprete de manera err\u00f3nea (makyo) por falta de un contexto adecuado; 4) el uso de las mismas como huida de s\u00ed mismo y de la realidad cotidiana; 5) la adicci\u00f3n o el apego espiritual, en tanto que apropiaci\u00f3n y capitalizaci\u00f3n por parte del ego de las experiencias m\u00edsticas (materialismo espiritual); 6) o el \u0093ego espiritualizado\u0094, que no se da cuenta de que \u00e9l no puede tener experiencias m\u00edsticas o \u0093conseguir\u0094 la iluminaci\u00f3n (en palabras de Trungpa, ser\u00eda \u00abcomo querer asistir a tu propio funeral\u00bb), desarrollando un aura de santurroner\u00eda y un habla suave con respuestas sistem\u00e1ticas e infalibles para todo.<\/p>\n<p>Cuando no se supera esta etapa de la pr\u00e1ctica, conduce a un callej\u00f3n sin salida y a un estancamiento: Se pasa a un picoteo continuo de experiencias, a intentar repetir la experiencia en lugar de aceptar que se ha ido, a intentar retener y fijar los fen\u00f3menos m\u00edsticos (lo que se conoce como \u0093capturar la mariposa\u0094), al orgullo espiritual, a la autocomplacencia y a la comodidad, incluso en el vac\u00edo. La maestra Joan Halifax dice: \u00abEl sentarse [en zazen] no es algo que nos d\u00e9 seguridad. Se trata m\u00e1s bien de ir deshoj\u00e1ndose uno mismo, quit\u00e1ndose capa tras capa, des-construy\u00e9ndose uno mismo.\u00bb (p. 139)<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 uno de sus efectos m\u00e1s dram\u00e1ticos sea la inflaci\u00f3n del ego, o lo que E. J. Gould ha denominado \u0093el complejo de Jes\u00fas\u0094: El ego crece tanto a ra\u00edz de estas experiencias que oscurece la capacidad de percibirlas con claridad. Se da a menudo entre los individuos que proclaman prematuramente su propia iluminaci\u00f3n, la cual ha venido precedida por experiencias m\u00edsticas que han sido malinterpretadas al pasar por los filtros del ego. Las m\u00e1scaras de esta inflaci\u00f3n son m\u00faltiples: sentido de superioridad, vanidad, autosatisfacci\u00f3n, grandiosidad, sentimiento de ser especial, una apreciaci\u00f3n exagerada del propio desarrollo espiritual, aislamiento, sentimiento de incomprensi\u00f3n, mesianismo, paranoia\u0085. Sus causas han de encontrarse en: una expectaci\u00f3n y un anhelo exagerados, la identificaci\u00f3n con la experiencia, la perdida de base del ego ante la irrupci\u00f3n de los reinos arquet\u00edpicos; el intento de \u00e9ste de controlar para s\u00ed el flujo de energ\u00eda liberado; o la inseguridad e indefensi\u00f3n enmascarada de fortaleza, que pueden motivar este tipo de experiencias. Las soluciones pasan por: conceder cr\u00e9dito a aquello que es merecedor de cr\u00e9dito; no prestar demasiada atenci\u00f3n o dar importancia a tales experiencias; mantener la calma; depurar la intenci\u00f3n; o la siempre inestimable ayuda del linaje y del maestro.<\/p>\n<p>Otra forma com\u00fan de autoenga\u00f1o consiste tambi\u00e9n en la manipulaci\u00f3n por parte del individuo de diferentes truismos espirituales en un intento inconsciente basado en el ego de sabotear un encuentro con la Verdad sin adornos. \u00abEl gur\u00fa interno me gu\u00eda\u00bb, \u00abTodo es mi maestro\u00bb, \u00abTodo es una ilusi\u00f3n\u00bb, \u00abTodo es uno\u00bb: estas afirmaciones son frecuentemente utilizadas por los buscadores espirituales adelant\u00e1ndose a los acontecimientos y presumiendo estar iluminados mucho antes de que as\u00ed sea. Cada una de tales afirmaciones se convierte as\u00ed en un veh\u00edculo para el autoenga\u00f1o. Tambi\u00e9n entran en esta categor\u00eda las nociones de \u0093gu\u00eda interior\u0094 (versus el maestro exterior), la \u0093sabidur\u00eda canalizada\u0094, el \u0093yo superiore\/interior\u0094, \u0093seguir el propio coraz\u00f3n\u0094, \u0093escuchar la voz de Dios\u0094, etc. En \u00faltima instancia se refiere a que el gur\u00fa no es distinto del yo consciente.<\/p>\n<p>Los efectos de estos truismos pueden ser devastadores, tal y como explica el m\u00edstico cristiano contempor\u00e1neo Thomas Merton: \u00abLa persona m\u00e1s peligrosa del mundo es el contemplativo que no est\u00e1 guiado por nadie. Conf\u00eda en sus propias visiones. Obedece las llamadas de una voz interior, pero no escucha a los otros hombres. Identifica la voluntad de Dios con su propio coraz\u00f3n\u0085 Y si la fuerza de su propia confianza se comunica a otros y les da la impresi\u00f3n de que realmente es un santo, tal persona puede arruinar toda una ciudad, una orden religiosa o incluso una naci\u00f3n. El mundo est\u00e1 lleno de cicatrices dejada en su carne por un visionario como \u00e9se.\u00bb<\/p>\n<p>La medidas paliativas pasan por permanecer permanentemente alerta, un esp\u00edritu autocr\u00edtico y de autocuestionamiento y, por supuesto y sobre todo, el recurso al maestro exterior y la comunidad de compa\u00f1eros espirituales.<\/p>\n<p>La 3\u00aa Parte del libro, titulada La corrupci\u00f3n y sus consecuencias, se centra en la din\u00e1mica del poder y la corrupci\u00f3n espiritual. Examina la mutua participaci\u00f3n en connivencia, tanto del estudiante como del instructor, en la creaci\u00f3n de una presuposici\u00f3n prematura o falsa de iluminaci\u00f3n, y las consecuencias de emprender una funci\u00f3n magisterial basada en tal presupuesto. Obviamente, la corrupci\u00f3n existe porque tambi\u00e9n existe la posibilidad de pureza. \u00abEl oro falso existe porque existe el oro aut\u00e9ntico\u00bb, dec\u00eda el gran m\u00edstico sufi Rumi.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n maestro-disc\u00edpulo es un sofisticado y delicado aspecto de la pr\u00e1ctica espiritual, y terreno abonado para la manifestaci\u00f3n de circunstancias corruptas e impuras, pero tambi\u00e9n beneficiosas para ambos. Implica fen\u00f3menos, a menudo inconscientes, de proyecci\u00f3n, transferencia y contratransferencia, donde la complicidad mutua puede degenerar en codependencia espiritual: El pseudomaestro ofrece al estudiante la confianza que anhela dici\u00e9ndose que est\u00e1 construyendo la autoestima adecuada en el estudiante, es decir, racionaliza las proyecciones que recibe. El estudiante alimenta por su parte la autoridad del maestro o desarrolla una adicci\u00f3n a los sentimientos o experiencias que goza en torno a \u00e9l. Una de las consecuencias de estas situaciones es el asumir la funci\u00f3n de ense\u00f1ante antes de estar preparado; es lo que se conoce como \u0093maestros y estudiantes a medio cocer\u0094.<\/p>\n<p>Tal situaci\u00f3n surge cuando el maestro o el estudiante pierde su integridad y el otro le sigue r\u00e1pidamente. Cuando, sin embargo, ambos se exigen integridad uno al otro, se est\u00e1n ayudando mutuamente a estar a la altura de las exigencias de sus respectivas posiciones. La soluci\u00f3n es permanecer siempre en guardia. Lo cierto es que tanto el maestro como el estudiante son cien por cien responsables en su relaci\u00f3n mutua. El maestro es totalmente responsable de no permitir que se cree una situaci\u00f3n corrupta en su escuela y con sus estudiantes; el estudiante es responsable de no tolerar, participar en, mantener o tolerar o no, consciente o inconscientemente, una situaci\u00f3n corrupta en su relaci\u00f3n con su maestro o su comunidad espiritual. De esta manera ofrecemos un gran servicio al otro.<\/p>\n<p>A menudo, sin que los propios maestros sean conscientes de ello, su matriz cultural constituye una parte importante de su protecci\u00f3n. Adem\u00e1s la matriz religiosa ofrece salvaguarda a trav\u00e9s de los linajes. El c\u00e9lebre autor e intelectual Ken Wilber sugiere, de manera similar, que si no hay un linaje para proteger al maestro, \u00abel maestro individual se convierte en la \u00fanica fuente de poder legitimador. Dado que los individuos deben tener legitimidad\u0085 har\u00e1n o ser\u00e1n lo que la autoridad legitimadora diga: una invitaci\u00f3n a situaciones problem\u00e1ticas.\u00bb Ciertamente, la falta en occidente de una s\u00f3lida matriz cultural tal, sit\u00faa a maestros y disc\u00edpulos en una situaci\u00f3n bastante delicada que precisa la m\u00e1xima de las atenciones.<\/p>\n<p>La 4\u00aa Parte de la obra, titulada Caminando por un camino de minas, versa sobre c\u00f3mo pueden los practicantes serios prevenir los peligros del sendero espiritual y aprender a evitar los escollos de la falsa iluminaci\u00f3n. Los temas analizados en este cap\u00edtulo incluyen: la verificaci\u00f3n de la iluminaci\u00f3n o lo que podr\u00edamos llamar \u0093el control de calidad espiritual\u0094 (\u00abLos maestros antiguos atacaban violentamente a quienes proclamaban estar iluminados pero se negaban a ser verificados, llam\u00e1ndoles \u0093gusanos que viven en el lodo de su autovalorado satori\u0094.\u00bb, Roshi Philip Kapleau); la purificaci\u00f3n y la integraci\u00f3n, y la necesidad de las tres tesoros del budismo: el maestro, la ense\u00f1anza y la comunidad espiritual.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de la gente que efect\u00faa declaraciones prematuras de iluminaci\u00f3n rechaza la necesidad de no s\u00f3lo un largo per\u00edodo de pr\u00e1ctica espiritual (sadhana) en su vida, sino de toda una vida dedicada a la pr\u00e1ctica continua, al estudio y profundizaci\u00f3n de la propia comprensi\u00f3n. Es lo que en \u00e1mbitos zen se denomina \u0093Zen Budji\u0094: un zen filos\u00f3fico en el que no hay ni pr\u00e1ctica seria ni verdadera realizaci\u00f3n; una pr\u00e1ctica dirigida por uno mismo -por el propio ego, se entiende- cuando y como a uno le apetece. Todos los grandes maestros y pensadores, as\u00ed como los grandes estudiantes espirituales que han intentado seguir el camino f\u00e1cil y han fracasado han enfatizado luego la necesidad de la pr\u00e1ctica espiritual disciplinada. La soluci\u00f3n es siempre posible y se llama \u0093pr\u00e1ctica, aqu\u00ed y ahora.\u0094<\/p>\n<p>Bob Hoffman, fundador del Proceso Hoffman de la Cuaternidad, dice: \u00abMucha gente que hace un cierto trabajo espiritual pone nata montada encima de la basura. La nata montada es aut\u00e9ntica, pero la basura empezar\u00e1 a apestar a trav\u00e9s de la nata montada\u00bb. La \u0093nata montada\u0094 de las experiencias espirituales, como Hoffman las denomina, poseen un valor limitado e incluso puede ser enga\u00f1osa si se sit\u00faa sobre la basura de la estructura egoica no purificada. El exterior puede parecer bueno, pero si no hay nada s\u00f3lido debajo, no se sostendr\u00e1. La pr\u00e1ctica constante crea esta solidez a partir de un proceso de purificaci\u00f3n psicol\u00f3gica de las impurezas (vasanas).<\/p>\n<p>Cuando se tiene acceso a experiencias m\u00edsticas y no existe una contenedor suficientemente apto para albergarlas, generalmente ocurre una de estas tres cosas: 1) producen una emergencia espiritual; 2) se malinterpreta su valor y causan inflaci\u00f3n del ego; o 3) desaparecen sin catalizar ninguna transformaci\u00f3n. No en vano se dice que si uno contemplase totalmente el rostro de Dios quedar\u00eda tan impresionado que podr\u00eda perecer. \u00c9ste es el tipo de energ\u00eda con el que est\u00e1n jugando los buscadores espirituales ingenuos. La tarea del sendero espiritual, explica Llewellyn Vaughan-Lee, de la tradici\u00f3n sufi, consiste en \u00abser capaz de contener las experiencias m\u00edsticas para que no creen desequilibrio en la gente, pues algunas de ellas son muy poderosas.\u00bb La matriz es una base o estructura energ\u00e9tica que se construye lentamente a trav\u00e9s de la sadhana. Le permite al individuo contener energ\u00edas y procesos espirituales superiores e integrarlos en su vida cotidiana.<\/p>\n<p>Caplan abunda: \u00abLos maestros zen de anta\u00f1o dec\u00edan que no es la cualidad de la iluminaci\u00f3n lo que hace a la persona, sino la cualidad de la persona lo que hace la iluminaci\u00f3n. Una matriz s\u00f3lida se forma a trav\u00e9s de a\u00f1os de pr\u00e1ctica espiritual que moldea, configura y pule el car\u00e1cter individual para que la calidad de la persona sirva como veh\u00edculo refinado para contener la energ\u00eda de la iluminaci\u00f3n.\u00bb (p. 262) En resumen, la pr\u00e1ctica espiritual es el medio a trav\u00e9s del cual se limpia la casa (se purifica) sustituyendo los antiguos h\u00e1bitos (inconscientes y neur\u00f3ticos) por un nuevo cuerpo de h\u00e1bitos (conscientes, intencionales) y prepara la matriz que pueda contener de manera segura las energ\u00edas superiores de la iluminaci\u00f3n, Dios o la Verdad.<\/p>\n<p>Por otra parte, la matriz sirve tambi\u00e9n para permitir que las experiencias espirituales tengan un valor transformador duradero. Sin la matriz, las experiencias o caen al inconsciente y se olvidan o se colocan en el estante acumulando polvo junto a otros trofeos del ego, sin que produzcan ning\u00fan cambio duradero en el individuo. La integraci\u00f3n es el proceso por el cual las experiencias y las energ\u00edas espirituales se asimilan lentamente en el cuerpo, produciendo una transformaci\u00f3n total. Si bien la mente tiende a entrar y salir de estados iluminados, el despertar permanente se expresa en el cuerpo y a trav\u00e9s de \u00e9l. A trav\u00e9s del proceso de la sadhana, se construye una matriz que pueda contener e integrar las experiencias y energ\u00edas de modo que lleven a cabo la transformaci\u00f3n, en lugar de alimentar las tendencias hacia la inflaci\u00f3n y la interpretaci\u00f3n incorrecta.<\/p>\n<p>Sin integraci\u00f3n, sugiere Vaughan-Lee, las experiencias nunca logran crear un fundamento. \u00abSe quedan flotando en un s\u00e9ptimo cielo y nunca llegan a vivirse en el mundo, nunca se integran en las vidas cotidianas de la gente.\u00bb Todo ello requiere bastante tiempo. Vaughan-Lee cuenta que el maestro suf\u00ed Bhai Sahib dec\u00eda que podr\u00eda f\u00e1cilmente sumergir a la gente en experiencias espirituales, pero que en general evitaba hacerlo. \u00ab\u00bfDe qu\u00e9 sirve? \u0096comentaba el maestro\u0096 si cuando no est\u00e9n conmigo no van a ser capaces de permanecer en ese estado?\u00bb No basta con las experiencias. Hace falta tiempo y trabajo para integrar en uno mismo los regalos de los dioses.<\/p>\n<p>Lee Lozowick es vehemente cuando se refiere a la necesidad de integrar las experiencias en la vida misma, especialmente porque el estado del mundo se dirige hacia una condici\u00f3n potencialmente devastadora. Explica que cuando uno experimenta grandes estados m\u00edsticos, la tendencia es casi siempre a querer permanecer absorto en esos estados y \u0093abandonar el mundo\u0094, pero que en lugar de eso la tarea consiste en ser funcionales en el mundo, y esto sucede a trav\u00e9s del trabajo: el trabajo humano concreto y ordinario. La dualidad iluminada es la re-entrada en el mundo, despu\u00e9s de una experiencia de no-dualidad, en la que uno funciona en el mundo a partir de su realizaci\u00f3n. Este es el estado org\u00e1nico del ser, Sahaja. Representa una relaci\u00f3n sencilla y natural con la vida.<\/p>\n<p>Por medio de la sadhana, de la construcci\u00f3n de una matriz y del proceso de integraci\u00f3n uno comienza a desarrollar un sentido de creciente discriminaci\u00f3n que incluye: la habilidad de discernir pensamientos y experiencias aut\u00e9nticas de aquellas basadas en el ego; la capacidad de manejar las experiencias m\u00edsticas sin ser llevado por ellas; la aptitud para la integridad; y la habilidad de ver con claridad tanto en uno mismo como en otros estudiantes y hasta en los maestros. La dicriminaci\u00f3n s\u00f3lo llega a trav\u00e9s de esfuerzos sinceros de autoobservaci\u00f3n, autocuestionamiento y autohonestidad despiadada. Se cultiva a trav\u00e9s de un escepticismo sano, no s\u00f3lo hacia uno mismo sino tambi\u00e9n hacia los maestros espirituales, hacia las experiencias m\u00edsticas y hacia las propias expectativas de lo que implica realmente el sendero espiritual y en qu\u00e9 consiste el progreso en \u00e9l.<\/p>\n<p>En cuanto a la forma de verificar las propias cualidades como disc\u00edpulo, o de otra persona como maestro, el tema es complejo y los criterios de evaluaci\u00f3n son necesariamente relativos y ambiguos, dada la diversidad con la que se expresa la iluminaci\u00f3n encarnada, tanto en el observador como en lo observado. Algunos criterios se refieren a: la acci\u00f3n iluminada, la compasi\u00f3n o la humildad del maestro, observar el conjunto de sus disc\u00edpulos, etc. \u00abDogen Zenji defini\u00f3 al maestro como alguien que est\u00e1 totalmente iluminado, que vive de acuerdo a lo que sabe que es la verdad y que ha recibido la transmisi\u00f3n de su propio maestro. Seg\u00fan estos criterios, muy pocos roshis podr\u00edan ser considerados maestros\u00bb, explica el maestro zen Philip Kapleau. De todas formas, opina Lee Lozowick, \u00absi uno no est\u00e1 iluminado, ense\u00f1a lo que sabe, eso es todo. Y si eso se hace con integridad y entrega al propio camino, se puede ser una fuente de transmisi\u00f3n como cualquier otra\u00bb. Sin duda es un criterio m\u00e1s amplio y posibilista. Arnaud Desjardins, por su parte, propone lo siguiente: \u00abPara ense\u00f1ar hay que estar b\u00e1sicamente libre en las cuatro principales \u00e1reas en las que se da el apego: dinero, sexo, poder, gloria. Quiere decirse no estar trastornado por esas cosas, no que se elimine su uso. Ante un verdadero maestro no se puede dejar de sentir su amor.\u00bb Y desde la tradici\u00f3n zen, Mel Weitzman sugiere: \u00abRealmente, no existe una lista de cualificaciones bien determinadas, pero yo he confeccionado esta lista de criterios para ofrecer la transmisi\u00f3n del Dharma, aunque es bastante subjetiva. Incluye: una buena comprensi\u00f3n, la habilidad de ense\u00f1ar a otros, servir a la Sangha y no promoverse a uno mismo o intentar obtener algo, no hacer las cosas s\u00f3lo por inter\u00e9s propio y, desde luego, es muy importante la sinceridad.\u00bb<\/p>\n<p>Primera y finalmente debemos confiar ante todo en nosotros mismos.<\/p>\n<p>Finalmente, el conjunto de los Tres Tesoros sirve como sistema espiritual de \u0093comprobaciones y contrapesos\u0094, ofreciendo cada uno una perspectiva inapreciable que complementa y refuerza a los otros. Ofrecen un sistema completo de apoyo y permite \u00e1reas de mayor fuerza en la pr\u00e1ctica y la atenci\u00f3n, al mismo tiempo que sostiene a los m\u00e1s d\u00e9biles. Como se\u00f1ala Lee Lozowick: \u00abSin el Buda, el Dharma y el Sangha como fuentes de ayuda, no importa lo clara que sea tu percepci\u00f3n, en realidad est\u00e1s dando golpes en la oscuridad. Si te las arreglas para atravesar la vida sin meterte en un mont\u00f3n de dificultades, tu suerte es excelente.\u00bb<\/p>\n<p>La 5\u00aa y \u00faltima Parte de la obra, Desilusi\u00f3n, humildad y comienzo de la vida espiritual, explica en qu\u00e9 consiste realmente la vida espiritual, una vez que se ha explicado en las partes previas lo que \u00e9sta no es. B\u00e1sicamente, la pr\u00e1ctica espiritual es desilusi\u00f3n y continua apertura a la realidad de las cosas tal y como son. \u00abCuando las cosas ordinarias se vuelven extraordinarias y las cosas extraordinarias se vuelven ordinarias, entonces se ha vislumbrado la iluminaci\u00f3n\u00bb, sentencia Lee Lozowick. Es una lecci\u00f3n de humildad en la que se descubre no s\u00f3lo que la vida espiritual no es lo que uno cre\u00eda y que la iluminaci\u00f3n no es lo que se pensaba, sino tambi\u00e9n que el nivel de logro no es el que uno imaginaba.<\/p>\n<p>El desmantelamiento de todas las ilusiones, autoenga\u00f1os e insinceridades no es una sadhana en la que se enrole voluntariamente mucha gente. La confrontaci\u00f3n con el ego que exige es m\u00e1s de lo que la mayor\u00eda est\u00e1 dispuesta a soportar, a menos que la energ\u00eda y la resoluci\u00f3n interior para hacerlo les impulse a ello. Si alguien quiere saborear la Realidad, la Verdad, Dios, entonces quiere la desilusi\u00f3n, pues no hay otro camino.<\/p>\n<p>El Roshi Kwong explica: \u00abLa iluminaci\u00f3n es como un c\u00edrculo: iluminaci\u00f3n, luego desenga\u00f1o, luego iluminaci\u00f3n, y otra vez desenga\u00f1o. Nos iluminamos mediante el desenga\u00f1o y luego nos desenga\u00f1amos de nuestra iluminaci\u00f3n. Entonces de nuevo nos iluminamos por nuestro desenga\u00f1o. No hay principio ni fin. As\u00ed pues, el adepto, o el verdadero buscador, siempre contin\u00faa.\u00bb Este trabajo es constante, de largo aliento, sin principio ni fin. Como dice Dogen Zenji: \u00abNo hay comienzo de la pr\u00e1ctica ni final en la iluminaci\u00f3n; no hay comienzo de la iluminaci\u00f3n ni final en la pr\u00e1ctica.\u00bb Despu\u00e9s de 2500 a\u00f1os, el Buda sigue practicando.<\/p>\n<p>Un buen mapa espiritual de carreteras (\u00abla iluminaci\u00f3n es una tierra sin caminos\u00bb, que dec\u00eda Jiddu Krishnamurti), especialmente recomendable para todos aquellos que se hayan ya sinceramente comprometidos, o que consideran comprometerse alg\u00fan d\u00eda, con una v\u00eda espiritual cada vez m\u00e1s consciente y madura. Quiz\u00e1 no evite que se extrav\u00ede igualmente, pero le ayudar\u00e1 a saber que se ha extraviado.<\/p>\n<p>por Kepa Egiluz<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Mitad de Camino, La Falacia de la Iluminaci\u00f3n Prematura Maria Caplan \u00abEstoy realmente horrorizado con lo que sucede entre nosotros estos d\u00edas. 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