{"id":1739,"date":"2008-11-07T05:21:49","date_gmt":"2008-11-07T05:21:49","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1739"},"modified":"2008-11-07T05:21:49","modified_gmt":"2008-11-07T05:21:49","slug":"-dhammapada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1739","title":{"rendered":"DHAMMAPADA"},"content":{"rendered":"<p>DHAMMAPADA<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo 1: Versos gemelos<\/strong><\/p>\n<p>1. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o act\u00faa con un pensamiento impuro, entonces el sufrimiento le sigue de la misma manera que la rueda sigue la pezu\u00f1a del buey&#8230;<\/p>\n<p>2. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. Si uno habla o act\u00faa con un pensamiento puro, entonces la felicidad le sigue como una sombra que jam\u00e1s le abandona.<\/p>\n<p>3. &#8220;Me maltrat\u00f3, me golpe\u00f3, me derrot\u00f3, me rob\u00f3&#8221;. El odio de aquellos que almacenan tales pensamientos jam\u00e1s se extingue.<\/p>\n<p>4. &#8220;Me maltrat\u00f3, me golpe\u00f3, me derrot\u00f3, me rob\u00f3&#8221;. Quienes no albergan tales pensamientos se liberan del odio.<\/p>\n<p>5. El odio nunca se extingue por el odio en este mundo; solamente se apaga a traves del amor. Tal es una antigua ley eterna.<\/p>\n<p>6. Muchos desconocen que al disputar, perecemos; pero aquellos que lo comprenden, refrenan por completo sus disputas.<\/p>\n<p>7. Al que vive apegado al placer, con los sentidos irrefrenados, sin moderaci\u00f3n en la comida, indolente, inactivo, a ese Mara lo derriba, como el viento derriba a un \u00e1rbol d\u00e9bil.<\/p>\n<p>8. Al que vive consciente de las impurezas, con los sentidos refrenados, moderado en la comida, lleno de fe, lleno de sustentadora energ\u00eda, a ese Mara no lo derribar\u00e1, como el viento no derribar\u00e1 a la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>9. Quienquiera que sea que carezca de autocontrol y no permanezca en la verdad, aunque se vista con la t\u00fanica amarilla, no es merecedor de ella.<\/p>\n<p>1O. El que se ha liberado de toda mancilla, est\u00e1 establecido en la moralidad y se curte en el autocontrol y la verdad, tal es merecedor de la t\u00fanica amarilla.<\/p>\n<p>11. Los que imaginan lo no esencial como esencial y lo esencial como no esencial, debido a tan equivocado juicio nunca llegan a lo Esencial (Nirvana, el supremo refugio m\u00e1s all\u00e1 de las ataduras).<\/p>\n<p>12. Pero aquellos que ven lo esencial en lo esencial y lo inesencial en lo inesencial, debido a su correcta visi\u00f3n, perciben la esencia.<\/p>\n<p>13. As\u00ed como la lluvia penetra en una casa mal techada, la avidez penetra en una mente no desarrollada.<\/p>\n<p>14. As\u00ed como el agua no penetra en una casa bien techada, la avidez no penetra en una mente bien desarrollada.<\/p>\n<p>15. El malhechor se lamenta ahora y se lamenta despu\u00e9s. Se lamenta tanto aqu\u00ed como all\u00ed. Siempre se lamenta y sufre percibiendo la impureza de sus propios actos.<\/p>\n<p>16. El bienhechor se regocija ahora y se regocija despu\u00e9s. Tanto aqu\u00ed como all\u00ed se regocija. Se regocija; se regocija enormemente, percibiendo la pureza de sus propios actos.<\/p>\n<p>17. Sufre ahora y sufre despu\u00e9s. Sufre en ambos estados. \u00abHe actuado mal\u00bb, se dice sufriendo. Adem\u00e1s, sufre aboc\u00e1ndose a un estado mas doloroso. As\u00ed el que mal obra.<\/p>\n<p>18. Goza ahora y goza despu\u00e9s. En ambos estados es verdaderamente feliz. \u00abHe actuado bien, se dice feliz. Adem\u00e1s, aboc\u00e1ndose a un apacible estado es feliz. As\u00ed el que bien obra.<\/p>\n<p>19. Aunque uno recite muy a menudo las escrituras, si es negligente y no act\u00faa en consecuencia, es como el vaquero que cuenta las vacas de los otros. No obtiene los frutos de la Vida Santa.<\/p>\n<p>20. Aunque uno recite poco las escrituras, si se conduce seg\u00fan la Ense\u00f1anza, abandonando el deseo, el odio v la ilusi\u00f3n, provisto con una mente bien liberada y no apeg\u00e1ndose a nada ni aqu\u00ed ni despu\u00e9s, obtiene los frutos de la Vida Santa.<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo 2: La Atenci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>21. La atenci\u00f3n es el camino hacia la inmortalidad; la inatenci\u00f3n es el sendero hacia la muerte. Los que est\u00e1n atentos no mueren; los inatentos son como si ya hubieran muerto.<\/p>\n<p>22. Distinguiendo esto claramente, los sabios se establecen en la atenci\u00f3n y se deleitan con la atenci\u00f3n, disfrutando del terreno de los Nobles.<\/p>\n<p>23. Aquel que medita constantemente y persevera, se libera de las ataduras y obtiene el supremo Nirvana.<\/p>\n<p>24. Gloria para aquel que se esfuerza, permanece vigilante, es puro en conducta, considerado, autocontrolado, recto en su forma de vida y capaz de permanecer en creciente atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>25. A trav\u00e9s del esfuerzo, la diligencia, la disciplina y el autocontrol, que el hombre sabio haga de s\u00ed mismo una isla que ninguna inundaci\u00f3n pueda anegar.<\/p>\n<p>26. El ignorante es indulgente con la in atenci\u00f3n; el hombre sabio custodia la atenci\u00f3n como el mayor tesoro.<\/p>\n<p>27. No os recre\u00e9is en la negligencia. No intim\u00e9is con los placeres sensoriales. El hombre que medita con diligencia, verdaderamente alcanza mucha felicidad.<\/p>\n<p>28. Cuando un sabio supera la inatenci\u00f3n cultivando la atenci\u00f3n, libre de tribulaciones, asciende al palacio de la sabidur\u00eda y observa a la gente sufriente como el sabio monta\u00f1ero contempla a los ignorantes que est\u00e1n abajo.<\/p>\n<p>29. Atento entre los inatentos, plenamente despierto entre los dormidos, el sabio avanza como un corcel de carreras se adelanta sobre un jamelgo decr\u00e9pito.<\/p>\n<p>30. Por permanecer alerta, Indra se impuso a los dieses. As\u00ed, la atenci\u00f3n es elogiada y la negligencia subestimada.<\/p>\n<p>31. El monje que se deleita en la atenci\u00f3n y observa con temor la inatenci\u00f3n, avanza como el fuego, superando todo escollo grande o peque\u00f1o.<\/p>\n<p>32. El monje que se deleita en la atenci\u00f3n y observa con temor la inatenci\u00f3n, no es tendente a la ca\u00edda. Est\u00e1 en presencia del Nirvana.<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo 3: La mente<\/strong><\/p>\n<p>33. Esta mente voluble e inestable, tan dif\u00edcil de gobernar, la endereza el sabio como el arquero la flecha.<\/p>\n<p>34. Esta mente tiembla como un pez cuando lo sacas del agua y lo dejas caer sobre la arena. Por ello, hay que abandonar el campo de las pasiones .<\/p>\n<p>35. Es bueno controlar la mente: dif\u00edcil de dominar, voluble y tendente a posarse all\u00ed donde le place. Una mente controlada conduce a la felicidad.<\/p>\n<p>36. La mente es muy dif\u00edcil de percibir, extremadamente sutil, y vuela tras sus fantas\u00edas. El sabio la controla. Una mente controlada lleva a la felicidad.<\/p>\n<p>37. Dispersa, vagando sola, incorp\u00f3rea, oculta en una cueva, es la mente. Aquellos que la someten se liberan de las cadenas de Mara.<\/p>\n<p>38. Aquel cuya mente es inestable, no cono ce la ense\u00f1anza sublime, y aquel cuya confianza vacila, su sabidur\u00eda no alcanzar\u00e1 la plenitud.<\/p>\n<p>39. Aquel cuya mente no est\u00e1 sometida a la avidez ni es afectada por el odio, habiendo trascendido tanto lo bueno como lo malo, permanece vigilante y sin miedo.<\/p>\n<p>40. Percibiendo que este cuerpo es fr\u00e1gil como una vasija, y convirtiendo su mente tan fuerte como una ciudad fortificada vencer\u00e1 a Mara con el cuchillo de la sabidur\u00eda. Velar\u00e1 por su conquista y vivir\u00e1 sin apego.<\/p>\n<p>41. Antes de que pase mucho tiempo, este cuerpo, desprovisto de la consciencia, yacer\u00e1 arrojado sobre la tierra, siendo de tan poco valor como un le\u00f1o.<\/p>\n<p>42. Cualquier da\u00f1o que un enemigo puede hacer a su enemigo, o uno que odia a uno que es odiado, mayor da\u00f1o puede ocasionar una mente mal dirigida.<\/p>\n<p>43. El bien que ni la madre, ni el padre, ni cualquier otro pariente pueda hacer a un hombre, se lo proporciona una mente bien dirigida, ennobleci\u00e9ndolo de este modo.<\/p>\n<p>41. Antes de que pase mucho tiempo, este cuerpo, desprovisto de la consciencia, yacer\u00e1 arrojado sobre la tierra, siendo de tan poco valor como un le\u00f1o.<\/p>\n<p>42. Cualquier da\u00f1o que un enemigo puede hacer a su enemigo, o uno que odia a uno que es odiado, mayor da\u00f1o puede ocasionar una mente mal dirigida.<\/p>\n<p>43. El bien que ni la madre, ni el padre, ni cualquier otro pariente pueda hacer a un hombre, se lo proporciona una mente bien dirigida, ennobleci\u00e9ndolo de este modo.<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo 4: Flores<\/strong><\/p>\n<p>44. \u00bfQui\u00e9n comprender\u00e1 esta tierra y el terreno de Yama y este mundo de los devas ? \u00bfQui\u00e9n investigar\u00e1 el bendito Camino de la Virtud como el experto que selecciona las mejores flores ?<\/p>\n<p>45. El disc\u00edpulo que se ejercita, comprender\u00e1 esta tierra y el terreno de Yama y el mundo de los devas. El disc\u00edpulo que se ejercita, investigar\u00e1 el bendito Camino de la Virtud, como el experto que selecciona las mejores flores.<\/p>\n<p>46. Percibiendo este cuerpo como la espuma y comprendiendo que es como un espejismo, aniquilar\u00e1 las espinas de las pasiones sensuales y burlar\u00e1 la vigilancia del rey de la muerte .<\/p>\n<p>47. Al que recoge tan s\u00f3lo las flores (de los placeres sensoriales)y cuya mente se distrae (en los objetos de los sentidos), la muerte le arrastra como una enorme inundaci\u00f3n arrasa a un pueblo entero mientras duerme.<\/p>\n<p>48. Al hombre que toma las flores (de los placeres sensoriales)y cuya mente se distrae, insaciable en sus deseos, el Destructor lo pone bajo su dominio.<\/p>\n<p>49. As\u00ed como la abeja liba en la flor, sin da\u00f1ar su color y esencia, y luego se aleja, llev\u00e1ndose \u00fanicamente la miel, as\u00ed el sabio pasa por esta existencia.<\/p>\n<p>50. No deber\u00edamos considerar los fallos de los dem\u00e1s, ni lo que los otros han hecho o dejado de hacer, sino nuestros propios actos cometidos u omitidos.<\/p>\n<p>51. Igual que una flor bella y de brillante color, pero sin perfume, as\u00ed son de est\u00e9riles las buenas palabras de quien no las pone en pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>52. Igual que una flor bella y de brillante color, y asimismo rebosante de perfume, son de fruct\u00edferas las buenas palabras de quien las pone en pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>53. De la misma manera que un mont\u00f3n de flores hacen muchas guirnaldas, as\u00ed muchos actos buenos deben ser efectuados por aquel que nace como ser humane.<\/p>\n<p>54. El perfume de las flores no se propaga contra el viento, como tampoco la fragancia de la madera del s\u00e1ndalo, del rododendro o del jazm\u00edn, pero la fragancia del virtuoso se esparce contra el viento. La del hombre virtuoso se expande en todas las direcciones.<\/p>\n<p>55. Madera de s\u00e1ndalo, rododendro, loto, jazm\u00edn: muy superior a todas estas clases de fragancia es la de la virtud.<\/p>\n<p>56. De peque\u00f1o alcance es la fragancia del rododendro o del s\u00e1ndalo, pero la de la virtud es suprema y se esparce incluso entre los dioses.<\/p>\n<p>57. Mara no encuentra el sendero hacia aquellos que son perfectos en la virtud, viviendo vigilantes y libres de mancillas, a trav\u00e9s de la perfecta realizaci\u00f3n (de las Verdades).<\/p>\n<p>58-59. Del mismo modo que puede germinar y florecer un arom\u00e1tico loto en un estercolero, as\u00ed, entre los ofuscados, deslumbra en sabidur\u00eda el disc\u00edpulo que sigue al Perfecto Iluminado (el Buda). <\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo 5: Necios<\/strong><\/p>\n<p>60. Larga es la noche para aquel que est\u00e1 despierto. Largo es el camino para el viajero cansado. Larga es la existencia repetida para los necios que no conocen la Ense\u00f1anza sublime.<\/p>\n<p>61. Si un hombre busca y no puede encontrar alguien que es mejor o igual que \u00e9l, que prosiga reciamente la senda de la vida. No puede haber amistad con un necio.<\/p>\n<p>62. \u00abTengo hijos, tengo riqueza\u00bb, as\u00ed contabiliza el necio en su mente. Pero \u00e9l mismo no se pertenece. \u00a1Cu\u00e1nto menos los hijos y la riqueza!<\/p>\n<p>63. Un necio consciente de su necedad es por tal raz\u00f3n un hombre sabio, pero el necio que piensa que es un sabio es verdaderamente un necio.<\/p>\n<p>64. Aun si toda su vida un necio se asocia con un sabio, no comprender\u00e1 la Ense\u00f1anza, igual que la cuchara nunca captar\u00e1 el saber de la sopa.<\/p>\n<p>65. Si un hombre inteligente se asocia con uno sabio, aunque s\u00f3lo sea por un momento, r\u00e1pidamente comprender\u00e1 la Ense\u00f1anza, como la lengua capta el saber de la sopa.<\/p>\n<p>66. Necios, hombres de inteligencia inferior, se comportan como sus propios enemigos, cometiendo males actos que producen frutos amargos.<\/p>\n<p>67. No est\u00e1 bien hecho aquel acto que causa remordimiento despu\u00e9s de llevado a cabo, y cuyo resultado uno experimenta lament\u00e1ndolo con l\u00e1grimas en la cara.<\/p>\n<p>68. Bien hecho es aquel acto que no causa arrepentimiento y cuyo resultado uno experimenta con la mente llena de gran deleite y felicidad.<\/p>\n<p>69. Mientras un mal acto cometido no da su fruto, durante ese tiempo el necio lo cree tan dulce como la miel, pero cuando el mal acto madura, el necio se enfrenta al dolor.<\/p>\n<p>70. Aunque mes tras mes un necio s\u00f3lo pudiera comer como mucho alimento un pellizco de hierba kusa, aun eso no ser\u00eda la sexta parte.<\/p>\n<p>71. Un acto malo ejecutado no da su fruto inmediatamente, igual que la leche no se vuelve agria enseguida. Tal como el fuego cubierto de cenizas arde, as\u00ed el mal acto persigue al necio quem\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>72. Para su ruina, por supuesto, consigue el necio conocimiento y fama, que oscurecen su destine y ofuscan su mente.<\/p>\n<p>73. Ese necio desea reputaci\u00f3n y prioridad entre los monjes, autoridad en los monasterios y honores entre otras familias.<\/p>\n<p>74. Deja que laicos y monjes piensen que \u00e9l es el que ejecuta cada trabajo, grande o peque\u00f1o, dejando que se refieran a \u00e9l. As\u00ed es la ambici\u00f3n de este necio, aumentando sus deseos y su orgullo .<\/p>\n<p>75. Mas, ciertamente, uno es el sendero que conduce a las conquistas mundanas y otro el que lleva al Nirvana. Comprendi\u00e9ndolo as\u00ed el monje, no se regocija con los favores mundanos, sino que cultiva el desapego.<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo 7: El honesto<\/strong><\/p>\n<p>90. Para aquellos cuyo viaje est\u00e1 concluido, libres de dolor, plenamente liberados de todo y que han puesto fin a todas las ataduras, se extingui\u00f3 el fuego (de las pasiones).<\/p>\n<p>91. Se esfuerzan por permanecer atentos. A ning\u00fan lugar se apegan. Como cisnes que dejan su lago, abandonan lugar tras lugar y marchan.<\/p>\n<p>92. Para ellos no hay acumulaci\u00f3n, y su alimento no es otro que la Liberaci\u00f3n, que es Vac\u00edo e Indefinible: tal es su objeto. Su curse es como el de los p\u00e1jaros en el aire: no deja huella.<\/p>\n<p>93. Uno tal ha eliminado las corrupciones, no est\u00e1 apegado al alimento; tiene como objeto la liberaci\u00f3n, que es Vac\u00eda e Indefinible. Su andar, como el de los p\u00e1jaros en el aire, no deja huella .<\/p>\n<p>94. Aquel que controla firmemente sus sentidos, como el auriga sus caballos; aquel que est\u00e1 purificado del orgullo y desprovisto de las pasiones, a ese tal hasta los dioses envidian.<\/p>\n<p>95. Como la tierra, una persona ecu\u00e1nime y bien disciplinada no se resiente. Es comparable a una columna. Es como un lago cristalino. Alguien de tal ecuanimidad escapa a nuevos nacimientos .<\/p>\n<p>96. Su mente es tranquila, tranquila es su palabra y tranquilos sus actos para quien est\u00e1 liberado a trav\u00e9s del conocimiento perfecto, residiendo firme y en paz.<\/p>\n<p>97. El hombre que no es cr\u00e9dulo, que ha comprendido lo Increado, que ha cortado las cadenas, ha puesto fin a la ocasi\u00f3n (del bien y del mal) y ha erradicado los deseos, ese hombre es el hombre supremo.<\/p>\n<p>98. Verdaderamente delicioso es aquel lugar donde los iluminados moran: sea en el pueblo o en el bosque, sea en la espesura o en el claro.<\/p>\n<p>99. Deliciosos son los bosques donde las personas comunes no encuentran placer. All\u00ed disfrutan los que han quemado sus pasiones. Pues \u00e9stos no son buscadores de los placeres sensoriales.<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo 8: Miles<\/strong><\/p>\n<p>100. Mejor que mil disertaciones, mejor que un mero revoltijo de palabras sin significado, es una frase sensata, al escuchar la cual uno se calma.<\/p>\n<p>101. Mejor que mil versos de palabras in\u00fatiles, es uno con una simple y beneficiosa l\u00ednea que al escucharla uno se serene.<\/p>\n<p>102. Mejor es una simple palabra de la Doctrina -que pacifica al que la oye- que cien versos de innumerables palabras.<\/p>\n<p>103. M\u00e1s grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.<\/p>\n<p>104-105. Mejor conquistarse a uno mismo que conquistar a los dem\u00e1s. Ni un dios ni un semidi\u00f3s, ni Mara ni Brahma, pueden deshacer la victoria de aquel que se ha amaestrado a s\u00ed mismo y se conduce siempre con moderaci\u00f3n.<\/p>\n<p>106. Aunque mes tras mes, hasta mil, uno hiciera ofrendas durante cien a\u00f1os, pero otro honrase a un iluminado solamente por un momento, esta reverencia es mejor que el sacrificio de cien a\u00f1os.<\/p>\n<p>107. Aunque durante un siglo un hombre hiciera el rito del fuego en el bosque, si por un solo momento honrase a un iluminado, esta reverencia es mejor que el sacrificio del fuego durante un siglo.<\/p>\n<p>108. Lo que uno ofrezca en este mundo durante un a\u00f1o, o los regales que efect\u00fae para alcanzar m\u00e9rito, es una nimiedad al lado de lo que representa honrar a aquel santo que es excelente .<\/p>\n<p>109. Para el que cultiva el h\u00e1bito de reverenciar constantemente a los mayores y respetarlos, cuatro bendiciones van en aumento: edad, belleza, bendici\u00f3n y fuerza.<\/p>\n<p>110. Un solo d\u00eda de la vida de una persona virtuosa y meditativa vale m\u00e1s que los cien anos de la vida de una persona inmoral y descontrolada .<\/p>\n<p>111. Un solo d\u00eda de la vida de una persona que se esfuerza con firme resoluci\u00f3n vale m\u00e1s que cien a\u00f1os de la vida de una persona perezosa e indolente.<\/p>\n<p>112. Un solo d\u00eda de la vida de una persona que hace un intenso esfuerzo vale m\u00e1s que cien a\u00f1os en la vida de uno que es perezoso e inactivo.<\/p>\n<p>113. Un solo d\u00eda de la vida de una persona que comprenda c\u00f3mo todas las cosas surgen y se desvanecen, vale m\u00e1s que cien a\u00f1os de la vida de una persona que no comprende c\u00f3mo las cosas surgen y se desvanecen.<\/p>\n<p>114. Un solo d\u00eda de la vida de una persona que vea el Estado Inmortal vale m\u00e1s que cien d\u00edas de la vida de una persona sin la visi\u00f3n del Estado Inmortal.<\/p>\n<p>115. Un solo d\u00eda de la vida de una persona que perciba la Sublime Verdad vale m\u00e1s que cien a\u00f1os de la vida de una persona que no perciba la Sublime Verdad.<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo 9: El mal<\/strong><\/p>\n<p>116. Apresuraos en hacer el bien; refrenad vuestra mente hacia el mal, ya que quienquiera que es lento en hacer el bien, se recrea en el mal.<\/p>\n<p>117. Si un hombre obra mal, que no lo haga una y otra vez, que no se recree en ello. Dolorosa es la acumulaci\u00f3n del mal.<\/p>\n<p>118. Si un hombre obra bien, que lo haga una y otra vez, que se recree en ello. Feliz es la acumulaci\u00f3n del bien.<\/p>\n<p>119. El malhechor todo lo ve bien hasta que su mala acci\u00f3n da fruto, pero cuando madura la fruta, entonces ve sus desafortunados efectos.<\/p>\n<p>120. Incluso una buena persona puede experimentar dolor al obrar bien, pero en cuanto el fruto se produce, entonces experimenta los buenos resultados.<\/p>\n<p>121. No pens\u00e9is con ligereza sobre el mal dici\u00e9ndoos \u00abno vendr\u00e1 a m\u00ed\u00bb. Igual que un c\u00e1ntaro se llena gota a gota, del mismo modo el necio, acumul\u00e1ndolo poco a poco, se llena de maldad.<\/p>\n<p>122. No pens\u00e9is con ligereza sobre el bien dici\u00e9ndoos \u00abno vendr\u00e1 a m\u00ed\u00bb. Igual que un c\u00e1ntaro se llena gota a gota, del mismo modo el sabio, acumul\u00e1ndolo poco a poco, se llena de bondad.<\/p>\n<p>123. Igual que un comerciante con una peque\u00f1a caravana transportando mucha riqueza evitar\u00eda un camino peligroso, y as\u00ed como un hombre que ama la vida evitar\u00eda el veneno, as\u00ed uno deber\u00eda evitar el mal.<\/p>\n<p>124. Del mismo modo que el veneno no puede da\u00f1ar la mano que lo transporta, pues el veneno no afecta si no hay herida, as\u00ed no sufre da\u00f1o quien no est\u00e1 equivocado.<\/p>\n<p>125. Quienquiera que hiere a un hombre inocente, puro y sin falta, aquel mal se vuelve contra ese necio, as\u00ed como el polvo que se ha lanzado contra el viento.<\/p>\n<p>126. Algunos nacen de matriz; los mal\u00e9volos nacen en estados desgraciados; los autodominados van a estados benditos; los iluminados obtienen el Nirvana.<\/p>\n<p>127. Ni en los cielos ni en medio del oc\u00e9ano, ni en una gruta en las monta\u00f1as se halla un lugar donde uno pueda permanecer a salve de las consecuencias de sus males actos.<\/p>\n<p>128. Ni en los cielos ni en medio del oc\u00e9ano, ni en una gruta en las monta\u00f1as se halla un lugar donde uno pueda permanecer a salve de la muerte.<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo 10: Castigo<\/strong><\/p>\n<p>129. Todos tiemblan ante el castigo. Todos temen la muerte. Si comparamos a los otros con uno mismo, ni mataremos ni provocaremos muerte .<\/p>\n<p>130. Todos temen el castigo; todos aman la vida. Compar\u00e1ndose con los dem\u00e1s, uno no debe matar ni provocar la muerte.<\/p>\n<p>131. Quienquiera que buscando su propia felicidad da\u00f1a a los que igual que \u00e9l la buscan, no la obtendr\u00e1 despu\u00e9s de la muerte.<\/p>\n<p>132. Quienquiera que busca su propia felicidad y no da\u00f1a a los que igual que \u00e9l la buscan, la hallar\u00e1 despu\u00e9s de la muerte.<\/p>\n<p>133. No habl\u00e9is agresivamente con nadie, porque los que atac\u00e1is podr\u00e1n replicaros de igual manera . Las discusiones crean dolor y podr\u00e9is recibir golpe por golpe.<\/p>\n<p>134. Si permaneces en silencio, como un inservible gong, alcanzar\u00e1s el Nirvana; hallar\u00e1s la paz.<\/p>\n<p>135. Igual que un vaquero con un palo conduce las vacas a la pradera, as\u00ed la vejez y la muerte conducen la vida de los seres a su conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>136. Cuando un necio obra mal, por sus propios hechos este est\u00fapido hombre estar\u00e1 atormentando, como uno abrasado por el fuego.<\/p>\n<p>137-138-139-140. Aquel que hiere con sus armas a los que son inocentes e inofensivos, pronto se precipitar\u00e1 en uno de estos estados: mucho dolor, heridas corporales o grave enfermedad, p\u00e9rdida de la mente u opresi\u00f3n por un monarca, o graves acusaciones, o p\u00e9rdida de familiares, o ruina, o un incendio que incluso arrase su hogar. Y tras la disoluci\u00f3n del cuerpo nacer\u00e1 en el infierno.<\/p>\n<p>141. No es ir desnudo, ni tener el cabello enmara\u00f1ado, ni permanecer sucio o ayunar, ni yacer en el suelo, ni embadurnarse el cuerpo con cenizas, ni caminar sin ponerse erguido, lo que puede purificar al mortal que no se ha liberado de sus dudas.<\/p>\n<p>142. Aunque vista correctamente, si vive en paz, sometidas las pasiones y controlados los sentidos, es puro y a nadie hiere, \u00e9l es un Brahman, un asceta, un monje.<\/p>\n<p>143. Es dif\u00edcil hallar en este mundo alguien que, refrenado por la modestia, evite todo reproche, como el corcel evita el l\u00e1tigo.<\/p>\n<p>144. Esforzaos y sed rigurosos, como lo es el corcel cuando siente el l\u00e1tigo. Por la confianza, la virtud, el esfuerzo, la concentraci\u00f3n, la investigaci\u00f3n de la Verdad, el recto conocimiento y conducta, la atenci\u00f3n mental, superar\u00e9is el gran sufrimiento.<\/p>\n<p>145. Los que riegan, canalizan las aguas. Los fabricantes de flechas, las enderezan. Los carpinteros trabajan la madera. Los virtuosos se autocontrolan .<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo 11: Vejez<\/strong><\/p>\n<p>146. \u00bfQu\u00e9 risa, qu\u00e9 gozo puede haber cuando siempre se est\u00e1 ardiendo (en las pasiones) ? Si estuvierais envueltos en la oscuridad, \u00bfno buscar\u00edais la luz ?<\/p>\n<p>147. Contemplad este bello cuerpo, masa de dolores, mont\u00f3n de grumos, trastornado, en el que nada dura, nada persiste.<\/p>\n<p>148. Decadencia para este cuerpo, nido de enfermedades, perecedero. Esta putrescible masa se destruye. Verdaderamente, la vida acaba en la muerte.<\/p>\n<p>149. Como vac\u00edas calabazas en oto\u00f1o son estos resecos huesos. \u00bfQu\u00e9 placer hay en mirarlos?<\/p>\n<p>150. Este cuerpo es una ciudadela hecha de huesos cubiertos de carne y sangre en donde se almacenan el envejecimiento y la muerte, el orgullo y el enga\u00f1o.<\/p>\n<p>151. Incluso los fastuosos carruajes reales envejecen. Tambi\u00e9n el cuerpo envejece. Pero la Ense\u00f1anza de los Buenos nunca envejece. As\u00ed, lo Bueno permanece entre los Buenos.<\/p>\n<p>152. Aquel que aprende poco, crece como un buey; crece en carne, pero no en sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>153. A trav\u00e9s de muchas vidas he errado en el samsara buscando, pero no encontrando, al constructor de la casa. Sufrimiento total en este volver y volver a nacer.<\/p>\n<p>154. \u00a1Oh, constructor de la casa! Ahora te he percibido. No volver\u00e1s a construir esta casa. Todas las vigas han sido quebradas. Se ha aniquilado el soporte central. Mi mente ha alcanzado lo incondicionado. Habi\u00e9ndolo alcanzado, representa el fin del apego.<\/p>\n<p>155. Al no haber vivido la noble vida, al no haber adquirido tal riqueza en su juventud, tales hombres desfallecen como viejas garzas en un estanque sin peces.<\/p>\n<p>156. Aquellos que no han observado la Vida Santa, que en su juventud no han adquirido tesoros, se tornan como in\u00fatiles arcos, mirando hacia el pasado.<\/p>\n<p><strong><br \/>\nCap\u00edtulo 12: Autocontrol<\/strong><\/p>\n<p>157. Si uno se aprecia a s\u00ed mismo, deber\u00e1 protegerse bien. El hombre sabio permanece atento en cada una de las tres vigilias.<\/p>\n<p>158. Establ\u00e9zcase primero uno mismo en lo que es apropiado antes de aconsejar a los dem\u00e1s. Actuando de esta manera, el hombre sabio no caer\u00e1 en desgracia.<\/p>\n<p>159. Seg\u00fan aconseja a los dem\u00e1s, debe \u00e9l mismo actuar. Bien controlado \u00e9l mismo, puede guiar a los otros. Verdaderamente es dif\u00edcil controlarse a uno mismo.<\/p>\n<p>160. Uno mismo es su propio refugio. \u00a1Qu\u00e9 otro refugio podr\u00eda haber! Habi\u00e9ndose controlado a uno mismo, se obtiene un refugio dif\u00edcil de conseguir.<\/p>\n<p>161. Por uno mismo es hecho el mal; en uno mismo nace y uno mismo lo causa. El mal muele al necio como el diamante muele la dura gema.<\/p>\n<p>162. La corrupci\u00f3n que sobrepasa al hombre es como la enredadera maluva estrangulando al \u00e1rbol sala y lo convierte en aquello que para \u00e9l desear\u00eda su propio enemigo.<\/p>\n<p>163. De f\u00e1cil ejecuci\u00f3n son las cosas nocivas y da\u00f1inas. Lo bueno y beneficioso es verdaderamente dif\u00edcil de hacer.<\/p>\n<p>164. El hombre est\u00fapido que, por su falsa visi\u00f3n, desprecia las ense\u00f1anzas de los Iluminados, los Nobles y los Rectos, cultiva frutos que, como le sucede al kashta, producen su propia destrucci\u00f3n .<\/p>\n<p>165. Por uno mismo se hace el mal y uno mismo se contamina. Por uno mismo se deja de hacer el mal y uno mismo se purifica. La pureza y la impureza dependen de uno mismo. Nadie puede purificar a otro.<\/p>\n<p>166. Por buscar el logro (espiritual) de los otros, no obstante, no debe uno ser negligente en la b\u00fasqueda del propio logro. Percibiendo claramente la propia meta, permita que otro intente su propio resultado<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo 13: El mundo<\/strong><\/p>\n<p>167. \u00a1No persig\u00e1is cosas mezquinas! \u00a1No viv\u00e1is en la negligencia! \u00a1No abrac\u00e9is falsos puntos de vista! \u00a1No apoy\u00e9is el mundo! (al prolongar el ciclo de la existencia y la continuidad : samsara).<\/p>\n<p>168. \u00a1Despertaos! Nunca se\u00e1is negligentes. Seguid la ley de la virtud. El que practica la virtud vive felizmente en este mundo y en el pr\u00f3ximo.<\/p>\n<p>169. Seguid el sendero de la virtud y no el del mal. El que practica la virtud vive felizmente en este mundo y en el pr\u00f3ximo.<\/p>\n<p>170. Si uno percibe el mundo como una burbuja de espuma y como un espejismo, a ese no lo ve el Dios de la Muerte.<\/p>\n<p>171. \u00a1Venid, contemplad este mundo adornado como un carro real donde los necios est\u00e1n inmersos! Pero para los sabios no existe ning\u00fan apego hacia aqu\u00e9l.<\/p>\n<p>172. Pero el que antes era necio y despu\u00e9s no, ese tal es como cuando la luna ilumina la tierra liber\u00e1ndose de las nubes.<\/p>\n<p>173. Aquel cuyas buenas acciones superan las malas, ilumina este mundo como la luna emergiendo de las nubes.<\/p>\n<p>174. Este mundo est\u00e1 ciego. Solamente unos pocos aqu\u00ed pueden ver con claridad. Tan solo unos pocos van a un reino divino, como p\u00e1jaros liberados de las redes.<\/p>\n<p>175. Volando, los cisnes siguen el sendero del sol. Los hombres surcan el aire por poderes ps\u00edquicos. Los sabios se apartan de este mundo, habiendo conquistado a Mara y sus huestes.<\/p>\n<p>176. No hay mal que no pueda hacer un mentiroso que haya transgredido la \u00fanica Ley y que se muestra indiferente al mundo de m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>177. Verdaderamente los m\u00edseros no ir\u00e1n al reino celestial. Los necios no alcanzar\u00e1n, por supuesto, la liberaci\u00f3n. Los hombres sabios se regocijan en la generosidad y van a un reino m\u00e1s feliz .<\/p>\n<p>178. Mejor que el poder sobre todo lo terreno, mejor que habitar en los cielos, mejor que el dominio sobre los vastos mundos, es el fruto del Vencedor de lo Ilusorio.<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo 14: El Buda<\/strong><\/p>\n<p>179. Quien conquista la pasi\u00f3n, no vuelve a ser derrotado; \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda perturbar al Buda omnisciente, libre de cualquier pasi\u00f3n y cuyo camino conduce a \u00e9l ?<\/p>\n<p>180. \u00c9l, en quien no hay enredo, liberado de la avidez que hace renacer, \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda perturbar al Buda omnisciente y cuyo camino conduce a \u00e9l?<\/p>\n<p>181. Los sabios se adiestran en la meditaci\u00f3n y se deleitan en la paz de la renuncia; tales Budas de mente perfecta incluso por los dioses son muy queridos.<\/p>\n<p>182. Raro es el nacimiento como un ser humano. Dif\u00edcil es la vida de los mortales. Extra\u00f1o es escuchar la Sublime Ense\u00f1anza. Rara es la aparici\u00f3n de los Budas.<\/p>\n<p>183. El abandono del mal, el cultivo del bien y la purificaci\u00f3n de la mente: tal es la ense\u00f1anza de los Budas.<\/p>\n<p>184. La paciencia y la tolerancia son la m\u00e1s alta ascesis. Los Budas proclaman que el Nirvana es el supremo. No es un renunciante ni un asceta el que agrede a los otros.<\/p>\n<p>185. No reprochar, no hacer ning\u00fan da\u00f1o, practicar la moderaci\u00f3n seg\u00fan los preceptos fundamentales, ser moderado en la alimentaci\u00f3n, residir en la soledad, aplicarse uno mismo a la concentraci\u00f3n mental elevada, tal es la ense\u00f1anza de los Budas.<\/p>\n<p>186-187. Ni un torrente de monedas de oro hace la felicidad levantando placeres sensuales. De peque\u00f1as dulzuras y penas son los placeres sensuales. Conociendo esto, el hombre sabio no encuentra felicidad ni siquiera en placeres celestiales. El disc\u00edpulo del Todo Iluminado se deleita en la aniquilaci\u00f3n del apego.<\/p>\n<p>188-189. Conducidos por el miedo, los hombres acuden a muchos refugios, a monta\u00f1as, bosques, grutas, \u00e1rboles y temples. Tales, empero, no son refugios seguros. Acudiendo a estos refugios, uno no se libera del dolor.<\/p>\n<p>190-191-192. Pero aquel que toma refugio en el Buda, la Ense\u00f1anza y la Orden y ve con recta comprensi\u00f3n las Cuatro Nobles Verdades; tal es en realidad el refugio seguro; \u00e9se es en verdad el refugio supremo. Recurriendo a este refugio, uno se libera de todo sufrimiento.<\/p>\n<p>193. Dif\u00edcil es hallar al hombre de gran sabidur\u00eda: tal hombre no nace en cualquier parte. Cuando nace un hombre as\u00ed, que la familia se sienta muy dichosa.<\/p>\n<p>194. Feliz es el nacimiento de los Budas; feliz es la Ense\u00f1anza de la Doctrina sublime; feliz es la unidad de la Orden; feliz es la vida austera de los unidos.<\/p>\n<p>195-196. Qu\u00e9 valiosa es la reverencia de aquel que reverencia al Buda y sus disc\u00edpulos; \u00e9stos han superado los impedimentos y se han liberado de la pena y la lamentaci\u00f3n. El m\u00e9rito de quien reverencia a tales hombres pac\u00edficos y sin miedo por nadie ni nada puede ser medido.<\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo 15: Felicidad<\/strong><\/p>\n<p>197. Verdaderamente felices vivimos sin odio entre los que odian. Entre seres que odian, vivamos sin odio.<\/p>\n<p>198. Felices vivimos con buena salud entre los que est\u00e1n enfermos. Entre los que est\u00e1n enfermos, vivamos con buena salud.<\/p>\n<p>199. Vivimos felices sin ansia entre aquellos que ans\u00edan. Entre aquellos que ans\u00edan, vivamos sin ansiar.<\/p>\n<p>200. Felices vivimos porque no tenemos impedimentos. Llen\u00e9monos de gozo como dioses en la Esfera Radiante.<\/p>\n<p>201. La victoria engendra enemistad. Los vencidos viven en la infelicidad. Renunciando tanto a la victoria como a la derrota, los pac\u00edficos viven felices.<\/p>\n<p>202. No hay fuego como el deseo; no hay mal como el odio; no hay nada m\u00e1s enfermo que el cuerpo; no hay mayor felicidad que la paz del Nirvana .<\/p>\n<p>203. El hambre es la mayor aflicci\u00f3n; los agregados (cuerpo-mente) representan la mayor enfermedad. Percibiendo esta realidad, se alcanza el Nirvana, la dicha suprema.<\/p>\n<p>204. La salud es la m\u00e1s alta posesi\u00f3n. El contento es el mayor tesoro. Un amigo de confianza es el mejor pariente. Nirvana es la m\u00e1s alta bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>205. Habiendo experimentado el saber de la soledad y de la quietud, libre de angustia y de atadura, se absorbe en el saber del gozo de la Doctrina .<\/p>\n<p>206. Saludable es la visi\u00f3n de los Nobles; su compa\u00f1\u00eda siempre resulta dichosa. No viendo a necios, uno permanecer\u00eda siempre feliz.<\/p>\n<p>207. Verdaderamente, quien permanece en compa\u00f1\u00eda de necios se atribula durante mucho tiempo. La asociaci\u00f3n con necios es incluso tan penosa como con un enemigo. Feliz es la compa\u00f1\u00eda con un sabio, incluso tanto como el encuentro con un pariente.<\/p>\n<p>208. Si hallas un hombre inteligente, sabio, con conocimiento, consistente, responsable y noble, con un hombre tal, virtuoso e inteligente, debe uno asociarse, como sigue la luna el sendero de las estrellas. <\/p>\n<p><strong>Cap\u00edtulo 16: Apego<\/strong><\/p>\n<p>209. Aquel que se aplica a lo que debe ser evitado y no se aplica a lo que debe ser obtenido y abandona su b\u00fasqueda, aboc\u00e1ndose a los placeres, envidiar\u00e1 al que ha procedido de modo contrario.<\/p>\n<p>210. No identificarse con lo que es agradable ni identificarse con lo que es desagradable; no mirar a lo que es placentero ni a lo que es displacentero, porque en ambos lados hay dolor.<\/p>\n<p>211. Evita la identificaci\u00f3n con lo querido, porque la separaci\u00f3n de ello representa dolor; las ataduras no existen para aquel que no hace diferencias entre querido y no querido.<\/p>\n<p>212. Del placer nace el sufrimiento; del placer nace el miedo. Para aquel totalmente libre de placer no hay dolor, y mucho menos miedo.<\/p>\n<p>213. Del deseo surge el dolor; del deseo surge el miedo. Para aquel que est\u00e1 libre de deseo ni hay dolor ni mucho menos miedo.<\/p>\n<p>214. Del apego surge el sufrimiento; del apego surge el miedo. Para aquel que est\u00e1 libre de apego ni hay dolor ni mucho menos miedo.<\/p>\n<p>215. De la avidez surge el sufrimiento; de la avidez surge el miedo. Para aquel que est\u00e1 libre de avidez ni hay dolor ni mucho menos miedo.<\/p>\n<p>216. Del aferramiento surge el sufrimiento; del aferramiento surge el miedo. Para aquel que esta libre de aferramiento ni hay dolor ni mucho menos miedo.<\/p>\n<p>217. El que es perfecto en virtud y Visi\u00f3n Cabal est\u00e1 establecido en la Doctrina, dice la verdad y cumple su deber y es venerado por la gente.<\/p>\n<p>218. El que ha desarrollado el anhelo por lo Incondicionado tiene la mente motivada y no condicionada por los placeres materiales, es denominado uno que No-retorna.<\/p>\n<p>219. Un hombre ausente por largo tiempo y que vuelve estando a salve, recibe la mejor bienvenida de sus parientes y amigos.<\/p>\n<p>220. Del mismo modo, los buenos actos que se efect\u00faan en esta existencia recibir\u00e1n la mejor bienvenida en la pr\u00f3xima, como el vecino recibe al ser querido que vuelve. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DHAMMAPADA Cap\u00edtulo 1: Versos gemelos 1. Todos los estados encuentran su origen en la mente. La mente es su fundamento y son creaciones de la mente. 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