{"id":1665,"date":"2008-11-06T00:53:59","date_gmt":"2008-11-06T00:53:59","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1665"},"modified":"2008-11-06T00:53:59","modified_gmt":"2008-11-06T00:53:59","slug":"m\u00e1s-all\u00e1-de-las-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1665","title":{"rendered":"M\u00e1s all\u00e1 de las crisis"},"content":{"rendered":"<p>De: MINERO16\u00a0 (Mensaje original)<br \/>\nEnviado: 27\/12\/2003 10:42 <\/p>\n<p>Las crisis son puntos de transici\u00f3n en el crecimiento o proceso evolutivo de toda forma viviente. Son eventos de choque entre el pasado y el futuro, por lo general experimentados en forma dolorosa. Son indicadores de cambio, en el doble sentido de la expresi\u00f3n: porque nos muestran que algo en nosotros y en nuestro entorno est\u00e1 cambiando, y porque nos muestran la necesidad de cambiar y de adaptarnos inteligentemente a las nuevas circunstancias. <\/p>\n<p>Las crisis son dolores de parto. En una verdadera crisis necesariamente algo muere en nosotros, pero es porque algo m\u00e1s vivo y radiante pugna por salir. Alguna vez vi una pel\u00edcula en la que mostraban en detalle lo que ocurre en una serpiente cuando muda de piel. El animal se refugia en un lugar especial, dentro de ciertas condiciones ambientales, y en forma casi ritual se desprende de sus antiguas vestiduras, cada vez m\u00e1s endurecidas y resecas. Simult\u00e1neamente aflora su nueva piel, seguramente al principio sensible y delicada, pero a la postre m\u00e1s flexible y adecuada para los nuevos desaf\u00edos. Cuando algo interno pugna por encontrar expresi\u00f3n en nosotros, estemos seguros de que es porque algo ha muerto ya en nosotros, porque un pasado empieza a quedar atr\u00e1s. Y cuando aceptamos esa muerte, estamos propiciando el nacimiento de algo nuevo y m\u00e1s vigoroso. Richard Bach afirma bellamente que cuando una puerta se cierra en el universo es porque otra se ha abierto. M\u00e1s all\u00e1 de toda crisis, debidamente enfrentada y superada, se encuentran nuevos niveles de conciencia y de realizaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Un ejemplo sobre el que quiero llamar particularmente la atenci\u00f3n es el que se presenta en cierta etapa de la dentici\u00f3n de los ni\u00f1os. M\u00e1s o menos a los siete a\u00f1os de edad pierde los dientes incisivos. Supongamos que su madre no sabe que estos dientes ser\u00e1n reemplazados oportunamente por dientes m\u00e1s fuertes y bonitos, y se alarma porque su hijo o hija quedar\u00e1 mueca de por vida. \u00bfCierto que nos parece rid\u00edculo? Claro, todos sabemos que lo que ha ocurrido realmente es que los verdaderos dientes ya est\u00e1n saliendo, y a su paso han desplazado a los dientes que hab\u00edan aparecido desde la tierna infancia. Hago \u00e9nfasis en este ejemplo, porque, de igual manera, nos alarmamos por el enorme caos actual, por la crisis sin precedentes que vive nuestro pa\u00eds, o nuestro planeta, sin comprender que lo que ocurre en realidad es que nuevos valores y energ\u00edas palpitan con tal intensidad que desplazan a su paso valores ya caducos y cristalizados.<\/p>\n<p>Nuestra cultura nos ha educado pobremente en cuanto a las crisis, aunque la sicolog\u00eda y la medicina vienen dando grandes pasos al respecto, gracias al sentido de prevenci\u00f3n que tan sanamente nos han inculcado. No obstante, en la medicina actual todav\u00eda se habla mucho de &#8220;combatir la enfermedad&#8221; desconociendo muchas veces que la enfermedad es la manifestaci\u00f3n externa de una crisis, o que constituye una crisis en s\u00ed misma y que, m\u00e1s que combatirla, el gran reto es comprenderla, desentra\u00f1ar las causas subyacentes e indicarle al paciente los cambios de conducta y de actitud que debe emprender para trascender su enfermedad o limitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta incultura de las crisis se evidencia en expresiones como &#8220;estall\u00f3 la crisis en la organizaci\u00f3n X&#8221; y a los pocos d\u00edas aparece publicada una noticia en la que se dice que &#8220;la crisis fue confabulada&#8221;. En primer lugar, si una crisis estalla es porque no se atendieron sus causas en el momento correcto ni en la forma adecuada. La crisis hab\u00eda sido reprimida hasta tal punto que s\u00f3lo qued\u00f3 la violenta salida del estallido, lo cual de alguna manera es un atentado contra cualquier proceso de crecimiento. Y la palabra confabulaci\u00f3n resulta tambi\u00e9n muy elocuente. Seg\u00fan el diccionario Larousse, confabular significa &#8220;ponerse de acuerdo varias personas en un negocio il\u00edcito: confabularse contra el enemigo&#8221;. Las enfermedades y las crisis son consideradas como enemigos, cuando en realidad las crisis y el dolor son mensajeros del cambio, son emisarios de los reinos de la Luz.<\/p>\n<p>El hecho de que comprender que la crisis es s\u00edntoma de crecimiento no nos exonera de darle la prioridad que merece. Al contrario. Si miramos con verdadera sensibilidad interna lo que ocurre a nuestro alrededor, vemos que es evidente que la crisis actual es grande. El dolor sigue visitando a muchos hogares y personas, bien sea en forma de penurias econ\u00f3micas, de agudas dificultades emocionales y afectivas, o de terror e incertidumbre ante flagelos como el secuestro, la guerrilla o la corrupci\u00f3n. Es palpable igualmente el &#8220;hambre espiritual&#8221; debido muchas veces a un marcado materialismo o a la falta de contacto con personas o autores que ejemplifiquen los valores superiores. Ante tal hecho, ante todo debemos hacer nuestra la plegaria de los Grandes Seres: &#8220;Conozco Oh Se\u00f1or, la necesidad. Conmueve nuevamente con amor mi coraz\u00f3n, para que tambi\u00e9n yo pueda amar y dar&#8221;.<\/p>\n<p>En una sincera b\u00fasqueda de soluciones y aportes tangibles, debemos aprender a mantener la mirada en aquello que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de las crisis. Hay que tratar de escuchar el mensaje que el universo nos env\u00eda a trav\u00e9s del dolor. Mi percepci\u00f3n es que tras el &#8220;aparente caos&#8221; se evidencian vigorosos procesos de renovaci\u00f3n vital, a niveles realmente profundos y elevados. Un claro testimonio de este nacimiento a una conciencia nueva lo tenemos, por ejemplo, en la acogida colectiva que vienen recibiendo libros como El caballero de la armadura oxidada y El Alquimista. De hecho el protagonista de este \u00faltimo libro es un joven que se lanza a la ambiciosa b\u00fasqueda de un tesoro, pero apenas inicia su viaje se ve despojado de todas sus pertenencias. Pero aprende a superar esta crisis, gracias a su determinaci\u00f3n por seguir adelante. Y casi al final, cuando estaba a punto de alcanzar su meta, la crisis result\u00f3 a\u00fan mayor: unos bandidos lo golpean y casi lo sepultan en el hueco en el que excavaba su amado tesoro. Pero a la postre uno de esos bandidos le da la clave para hallar el tesoro. Cuando m\u00e1s densa es la oscuridad es cuando m\u00e1s cercana est\u00e1 la luz. La hora m\u00e1s oscura es el pre\u00e1mbulo al milagro de la luz.<\/p>\n<p>Creo que lo mejor que podemos hacer, tanto en lo personal como en lo colectivo, es tratar de comprender las causas de la crisis actual, y tratar de sintonizarnos con los nuevos valores que muestran los signos de la \u00e9poca. Hay mucha sabidur\u00eda actualmente manifest\u00e1ndose, pero hay que saber leer en el gran libro de la vida. All\u00ed se nos dice que en nuestra \u00e9poca estamos dando un gran salto, desde la reacci\u00f3n emocional hasta la respuesta amorosa, desde el pensamiento hasta a la inspiraci\u00f3n superior, desde el materialismo hasta una espiritualidad nueva. <\/p>\n<p>Quienes se mueven con visi\u00f3n de futuro, quienes encarnan los valores del hombre del nuevo milenio, saben que debemos elevarnos hacia esa nueva dimensi\u00f3n espiritual para poder gestar las transformaciones que reclama la \u00e9poca. Es un hecho que estamos en los albores de tiempos nuevos: &#8220;Una nueva t\u00f3nica penetra en la vida humana, trayendo esperanza, alegr\u00eda, poder y libertad&#8221;, nos dice Alice Bailey en la maravillosa obra Del intelecto a la Intuici\u00f3n. <\/p>\n<p>Contrario, pues, a lo que nos ha hecho creer la cultura convencional, no tratemos de evadir las crisis que sean manifestaci\u00f3n de crecimiento vital, ni busquemos soluciones temporales ni superficiales. Cerrarle la puerta a una crisis es cerrarle la puerta a una estupenda oportunidad que el universo nos est\u00e1 ofreciendo. \u00bfQu\u00e9 actitud pr\u00e1ctica debemos asumir ante las crisis? Para ir m\u00e1s all\u00e1 de ellas, para yo recomendar\u00eda lo siguiente:<\/p>\n<p>1. Comprensi\u00f3n: Entender que en todo proceso que implique vida y crecimiento, necesariamente existir\u00e1n momentos de crisis. Donde no hay crisis no hay lucha y tampoco puede florecer la vida. El siguiente relato es bien elocuente:<\/p>\n<p>Dijo una ostra a otra: &#8220;Siento un gran dolor dentro de m\u00ed. Es pesado y redondo y me lastima&#8221;. Y la otra ostra replic\u00f3 con arrogante complacencia: &#8220;Alabados sean los cielos y el mar. Yo no siento dolor alguno. Me siento bien e intacta por dentro y por fuera&#8221;. En ese momento, un cangrejo que pasaba por all\u00ed escuch\u00f3 a las dos ostras y le dijo a la otra que acababa de hablar: &#8220;Quiz\u00e1 si te sientes bien. Pero has de saber que el dolor que soporta tu vecina es una perla de inigualable belleza&#8221;.<\/p>\n<p>Jalil Gibr\u00e1n <\/p>\n<p>2. Realismo: Hay quienes quieren negar la existencia de una crisis. El que la niega, cuando \u00e9sta es evidente, se enga\u00f1a a s\u00ed mismo. Y una crisis no aceptada se convierte en un problema cr\u00f3nico. Realismo implica tambi\u00e9n capacidad de Aguante. &#8220;Aguante&#8221; es un t\u00e9rmino muy propio de nuestro pueblo paisa. Si lo que nos corresponde vivir ha de doler, hagamos acopio de valent\u00eda y pid\u00e1mosle a Dios capacidad de aguante. Reflexionemos sobre las causas de la crisis y pregunt\u00e9monos qu\u00e9 nos est\u00e1 tratando de decir el universo. Hagamos nuestro el pensamiento de Fernando Gonz\u00e1lez: <\/p>\n<p>&#8220;Padezco, pero medito&#8221;<\/p>\n<p>3. Autoolvido: A veces sobredimensionamos las dificultades y le prestamos indebida importancia a nuestra situaci\u00f3n personal, o a nuestro entorno social inmediato, olvidando que somos parte de un contexto mucho mayor. Ese sano olvido de nosotros mismos implica concentrarnos en las grandes necesidades de los dem\u00e1s. Y el autoolvido tambi\u00e9n puede y debe involucrar buenas dosis de humor. En ese sentido, bien podemos decir que, m\u00e1s all\u00e1 de las crisis&#8230; hay otras crisis&#8230; <\/p>\n<p>4. Desapego: Parte de la aceptaci\u00f3n de una crisis es aceptar que el pasado ya pas\u00f3. Como dijimos antes, cuando aceptamos que algo est\u00e1 muriendo nos abrimos a la magia de lo que est\u00e1 naciendo:<\/p>\n<p>As\u00ed como toda flor se marchita y toda juventud cede a la edad, as\u00ed tambi\u00e9n florecen sucesivas etapas de la vida. A su tiempo crece toda sabidur\u00eda, toda virtud, pero no les es permitido durar eternamente. Es necesario que el coraz\u00f3n, a cada llamamiento, est\u00e9 pronto al adi\u00f3s y a comenzar de nuevo; est\u00e9 dispuesto a darse, animoso y sin duelos, a nuevas y distintas ataduras. En el fondo de cada comienzo hay un hechizo que nos protege y nos ayuda a vivir.<\/p>\n<p>Debemos ir serenos y alegres por la tierra, atravesar espacio tras espacio sin aferrarnos a ninguno como si fuera una patria; el esp\u00edritu universal no quiere encadenarnos: quiere que nos elevemos, que nos ensanchemos, escal\u00f3n tras escal\u00f3n. Apenas hemos ganado intimidad con una morada y en un ambiente, y ya todo empieza a languidecer. S\u00f3lo quien est\u00e1 pronto a partir y peregrinar podr\u00e1 eludir la par\u00e1lisis que causa la costumbre. A\u00fan la hora de la muerte nos coloca frente a nuevos espacios que debemos andar, porque el llamado de la vida no cesar\u00e1 jam\u00e1s para nosotros.<\/p>\n<p>Hermann Hesse <\/p>\n<p>5. Transmutaci\u00f3n: Nada es casual en el universo, y si algo nos llega tengamos la certeza de que es lo que nos corresponde vivir. Lo importante no es lo que nos sucede sino lo que hacemos con lo que nos sucede. Una bella f\u00f3rmula para &#8220;capitalizar&#8221; una crisis, elev\u00e1ndonos y dej\u00e1ndola atr\u00e1s, es la siguiente:<\/p>\n<p>Toda persona debe pensar que cuanto le ocurre es un instrumento; todas las cosas le han sido dadas para un fin y reto consiste en descubrirlo. Todo lo que nos pasa, incluso las humillaciones, los bochornos, las desventuras, todo eso nos ha sido dado como arcilla, como material para la obra de arte de nuestra existencia. Esas cosas nos fueron dadas para que las transmutemos, para que hagamos de las circunstancias de nuestra vida, cosas eternas o que aspiren a serlo.<\/p>\n<p>Jorge Luis Borges <\/p>\n<p>6. Confianza: Uno de mis hijos, que disfruta mucho con el agua y las piscinas, conoci\u00f3 recientemente el mar. Era evidente su fascinaci\u00f3n. Pero, curiosamente, al d\u00eda siguiente rehus\u00f3 entrar al agua, lo mismo que al tercer d\u00eda. Yo sab\u00eda que una ola lo hab\u00eda revolcado, haciendo que le entrara agua por boca y nariz. De hecho los ojos le ardieron bastante por el efecto de la sal, pero nunca imagin\u00e9 que por esos percances le coger\u00eda aversi\u00f3n al mar. Dejando que asimilara su derrota, sin presionarlo, en el momento que consider\u00e9 oportuno le ense\u00f1\u00e9 c\u00f3mo hacer que el mar fuera su amigo, no su enemigo. De mi mano (\u00a1y con un flotador puesto!) en lentas y pacientes inmersiones aprendi\u00f3 a ir m\u00e1s all\u00e1 del lugar donde rompen las olas, y descubri\u00f3 esa zona en la cual las olas lo sub\u00edan y lo bajaban pero no golpeaban directamente contra su cuerpo. Poco a poco restableci\u00f3 la amistad con el mar, y pronto estaba jugando nuevamente por todos lados, ya sin temor al revolc\u00f3n de las olas. Aprendi\u00f3 que era posible no s\u00f3lo evitar el impacto las olas sino que pod\u00eda incluso jugar con ellas.<\/p>\n<p>Cuando evoco esta imagen, pienso que eso mismo es lo que Dios hace con todos nosotros. Una y otra vez nos muestra c\u00f3mo ir, de Su mano, a ese lugar que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de nuestras crisis, a esas aguas mansas y acariciadoras que son testimonio de Su presencia. Si nos quedamos en las contingencias de la vida, en las cosas externas \u00fanicamente, esas olas de las circunstancias inmediatas nos golpear\u00e1n, tarde o temprano, una y otra vez. Esas olas nos revuelcan y nos &#8220;dan tres vueltas&#8221;, pero en cambio su impacto es menos intenso cuando aprendemos a conocernos a nosotros mismos mediante la interiorizaci\u00f3n y cuando comprendemos que hay un lugar dentro nuestro desde el cual vivirlas y crecer con ellas. Entonces el dolor empieza a tener significado, pues se convierte en maestro que nos muestra en qu\u00e9 partes de nuestro desarrollo tenemos que trabajar m\u00e1s. No olvidemos que la actitud de una persona frente a las crisis denota su actitud frente a la vida, frente al cambio y frente al crecimiento. <\/p>\n<p>Que la confianza en el universo y en sus fuerzas restauradores nos permita hacer nuestro otro pensamiento-plegaria de la sabidur\u00eda eterna: &#8220;Que el dolor traiga la debida recompensa de luz y de amor. Que el alma controle la forma externa, la vida y todos los acontecimientos, y traigan a la luz el amor que subyace en todo cuanto ocurre en esta \u00e9poca&#8221;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: MINERO16\u00a0 (Mensaje original) Enviado: 27\/12\/2003 10:42 Las crisis son puntos de transici\u00f3n en el crecimiento o proceso evolutivo de toda forma viviente. Son eventos de choque entre el pasado y el futuro, por lo general experimentados en forma dolorosa. 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