{"id":1587,"date":"2008-10-17T16:05:06","date_gmt":"2008-10-17T16:05:06","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1587"},"modified":"2008-10-17T16:05:06","modified_gmt":"2008-10-17T16:05:06","slug":"los-insectos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1587","title":{"rendered":"Los insectos"},"content":{"rendered":"<p>Los insectos<br \/>\nHoward Fast<br \/>\nThe insects, \u00a9 1970. Traducido por Manuel Barber\u00e1 en El general derrib\u00f3 a un \u00e1ngel, relatos de Howard Fast, Colecci\u00f3n Azimut de Ciencia Ficci\u00f3n, Intersea SAIC, 1975.<\/p>\n<p>La gente se enter\u00f3 de la primera transmisi\u00f3n por varios medios. Aunque las llamadas no identificadas por radio son bastante frecuentes y por lo com\u00fan no se sujetan a una divulgaci\u00f3n general de noticias \u0096ya que son m\u00e1s o menos excentricidades y a menudo obra de mani\u00e1ticos\u0096, no se las atiende celosamente. Lo interesante de esta se\u00f1al era que hab\u00eda sido repetida por lo menos dos docenas de veces y hab\u00eda sido captada en varias partes del mundo en diferentes idiomas: en ruso en Mosc\u00fa, en chino en Pek\u00edn, en ingl\u00e9s en New York y en Londres, en sueco en Estocolmo. En todos estos lugares aparec\u00eda en la banda de alta frecuencia, en algo menos de veinticinco megaciclos.<br \/>\nNosotros nos enteramos por Fred Goldman, jefe del sal\u00f3n de monitores de la National Broadcasting Company, cuando \u00e9l y su esposa cenaron con nosotros a principios de mayo. \u00c9l presta atenci\u00f3n a estas llamadas; escucha transmisiones del mundo entero en media docena de idiomas, y le gusta comentarlas: un barco que pide auxilio y luego silencio y ni una palabra en la prensa, o una combinaci\u00f3n de New Orleans tocando el \u00faltimo rock violento \u0096si tal cosa fuera posible\u0096 en Yarensk, en alg\u00fan lugar de la tundra del norte de Siberia, o cualquier otro suceso de entre una docena de incongruentes acontecimientos diarios transmitidos por las ondas de radio de la Tierra. Pero esa noche estaba algo sofocado y pensativo, y cuando lo dio a conocer, estaba menos extra\u00f1o que razonable.<br \/>\n\u0096\u00bfSab\u00e9n? \u0096dijo\u0096. Hoy ha habido una especie de lamento universal y no logramos identificarlo.<br \/>\n\u0096\u00a1Oh!<br \/>\nMi esposa sirvi\u00f3 bebidas. Su propia esposa lo mir\u00f3 incisivamente, como si \u00e9sta fuera la primera vez que o\u00eda hablar del asunto y le supiera mal verse colocada a la par nuestra.<br \/>\n\u0096Una buena se\u00f1al, muy clara \u0096dijo\u0096. Alta frecuencia. Sin embargo, la voz es extra\u00f1a&#8230; \u00bfSaben qu\u00e9 dijo?<br \/>\nHab\u00eda all\u00ed otra pareja, los Dennison; \u00e9l era un cirujano bastante bien conceptuado y ella hizo un intento m\u00e1s bien torpe por tomar el asunto con buen humor. Yo trato de recordar c\u00f3mo se llamaba esta mujer, pero su nombre no acude a mi memoria. Era rubia, bella y delgada, pero no muy inteligente; ella se ingeni\u00f3, sin embargo, para hacer volver a Fred al asunto, mas \u00e9l se retrajo. Procuramos persuadirlo, pero cambi\u00f3 de tema y se convirti\u00f3 en oyente. Hasta mucho despu\u00e9s de la cena no logr\u00e9 obligarlo a seguir hablando de ello.<br \/>\n\u0096\u00bfAcerca de la se\u00f1al?<br \/>\n\u0096\u00a1Ah, s\u00ed!<br \/>\n\u0096Te has vuelto muy sensible.<br \/>\n\u0096No lo s\u00e9. Nada muy especial ni misterioso. La voz dijo: &#8220;Deben dejar de matamos&#8221;.<br \/>\n\u0096\u00bfEso \u00fanicamente?<br \/>\n\u0096\u00bfNo te sorprende? \u0096pregunt\u00f3 Fred.<br \/>\n\u0096Ah, no&#8230; dif\u00edcilmente. Tal como dijiste, es una especie de imploraci\u00f3n universal. Yo podr\u00eda mencionar por lo menos siete lugares del planeta donde esas mismas palabras ser\u00edan las m\u00e1s importantes que pudieran transmitirse.<br \/>\n\u0096Supongo que as\u00ed es. Pero no se originaban en ninguno de esos lugares.<br \/>\n\u0096\u00bfNo? \u00bfD\u00f3nde, entonces?<br \/>\n\u0096Esa es la cuesti\u00f3n \u0096manifest\u00f3 Fred Goldman\u0096. Justamente \u00e9sa.<br \/>\nAs\u00ed fue como yo me enter\u00e9 del asunto. Me despreocup\u00e9, tal como supongo que hicieron muchos otros, y la verdad es que lo olvid\u00e9 por completo. Dos semanas despu\u00e9s pronunci\u00e9 mi segunda conferencia de la serie Goddard Free, de Harvard. y durante el per\u00edodo destinado a consultas, un estudiante me pregunt\u00f3:<br \/>\n\u0096\u00bfQu\u00e9 piensa usted, doctor Cornwall, de la cortina de silencio que el establishment ha tendido sobre los mensajes de radio?<br \/>\nComet\u00ed la ingenuidad de preguntar a qu\u00e9 mensajes se refer\u00eda y una ristra de carcajadas me dio a entender que yo estaba fuera de la situaci\u00f3n.<br \/>\n\u0096&#8221;Deben dejar de matarnos&#8221; \u00bfNo es eso, doctor Cornwall? \u0096grit\u00f3 el muchacho y sus palabras fueron saludadas con una ovaci\u00f3n mayor que la que celebr\u00f3 las m\u00edas\u0096. \u00bfNo es eso? &#8220;Deben dejar de matarnos&#8221;. \u00bfEs eso?<br \/>\nBeb\u00ed despu\u00e9s un co\u00f1ac con el doctor Fleming, el decano, delante del hogar de su c\u00f3modo y acogedor estudio y me cont\u00f3 que la universidad hac\u00eda una especie de vigilancia del \u00e9ter.<br \/>\n\u0096Los muchachos no han causado mucha molestia, \u00bf verdad? \u0096me pregunt\u00f3.<br \/>\nLe asegur\u00e9 que yo estaba de acuerdo con ellos.<br \/>\n\u0096De una u otra manera, nosotros dos representamos al establishment, de manera que no quiero eludir el tema. \u00bfPero no es \u00e9sa la se\u00f1al que llega por radio? Un amigo m\u00edo me cont\u00f3 algo al respecto. \u00bfSe ha vuelto a captar?<br \/>\n\u0096Actualmente, todos los d\u00edas \u0096dijo el decano\u0096. Los muchachos lo han tomado como una especie de grito de combate.<br \/>\n\u0096Pero no he visto nada en los diarios.<br \/>\n\u0096\u00bfEs curioso, no es cierto? \u0096dijo Fleming\u0096. Supongo que de una manera o de otra, Washington se ocupa de acallarlo, aunque no sospecho cu\u00e1l sea la raz\u00f3n.<br \/>\n\u0096El primer d\u00eda no pudieron identificar el origen.<br \/>\n\u0096Hemos hecho pruebas por nuestra cuenta, y hasta se han realizado mayores esfuerzos en el Instituto Tecnol\u00f3gico de Massachusetts. Es bastante quejumbroso, ignoro cu\u00e1l pueda ser el sentido. El estudiantado est\u00e1 muy enardecido con esta cuesti\u00f3n.<br \/>\n\u0096Ya lo he advertido \u0096convine.<br \/>\nUnos d\u00edas despu\u00e9s, en el almuerzo, mi esposa me inform\u00f3 que el d\u00eda anterior hab\u00eda comido con Rhoda Goldman. Este detalle cay\u00f3 como una especie de peque\u00f1a bomba lanzada con cuidado.<br \/>\n\u0096Sigue \u0096dije muy interesado.<br \/>\n\u0096Vas a burlarte.<br \/>\n\u0096Haz la prueba.<br \/>\n\u0096Poseen algunos antecedentes acerca de esas se\u00f1ales all\u00e1 en la estaci\u00f3n receptora. O creen tenerlos.<br \/>\n\u0096\u00a1Oh!<br \/>\n\u0096Suponen conocer qui\u00e9n las est\u00e1 enviando.<br \/>\n\u0096\u00a1Gracias a Dios! Tal vez podamos impedir que sigan mat\u00e1ndolos o contener a quien realiza la matanza. Es la queja m\u00e1s triste de que yo tengo noticia.<br \/>\n\u0096No.<br \/>\n\u0096\u00bfNo?<br \/>\n\u0096Dije que no, que no podemos evitarlo \u0096aclar\u00f3 mi esposa muy en serio\u0096, porque son los insectos.<br \/>\n\u0096\u00bfQu\u00e9?<br \/>\n\u0096Eso es lo que me ha dicho Rodha Goldman, los insectos.<br \/>\nLos insectos transmiten los mensajes.<br \/>\n\u0096No tengo m\u00e1s remedio que re\u00edr \u0096dije yo a mi vez.<br \/>\n\u0096Sab\u00eda que lo har\u00edas \u0096opin\u00f3 mi mujer.<br \/>\nYo he formado parte de cuatro de las comisiones especiales del alcalde, y al d\u00eda siguiente su asistente me llam\u00f3 para preguntarme si estar\u00eda conforme en integrar otra. Sin embargo, se .neg\u00f3 a aclararme el prop\u00f3sito, pero me dijo que ten\u00eda alguna relaci\u00f3n con los mensajes de alta frecuencia.<br \/>\n\u0096Sin duda usted ha o\u00eddo hablar de ello \u0096dijo el hombre.<br \/>\nLe asegur\u00e9 que hab\u00eda o\u00eddo hablar de ello y agregu\u00e9 que integrar\u00eda la comisi\u00f3n s\u00f3lo por curiosidad. El d\u00eda en que fui al centro de la ciudad para la reuni\u00f3n de la nueva comisi\u00f3n era el mismo en que el generar Carl de Hargod, el nuevo jefe de estado, hab\u00eda llegado a New York para hablar durante un banquete en el Waldorf; y en aquel momento era recibido por el alcalde y un millar de manifestantes. Estos constitu\u00edan un conglomerado de pacifistas y de hippies, y marchaban de un lado a otro al frente del municipio, en silencio y portando letreros que dec\u00edan: &#8220;Usted debe impedir que nos sigan matando&#8221;.<br \/>\nLlegu\u00e9 lo bastante temprano como para entrar antes de que empezasen las ceremonias de bienvenida, y cuando me un\u00ed a los dem\u00e1s integrantes de la flamante comisi\u00f3n, escuch\u00e9 un pedido de disculpas por la ausencia del alcalde y la promesa de que estar\u00eda con nosotros antes de media hora. Formaban parte de la comisi\u00f3n otras cinco personas, tres hombres y dos mujeres. Yo conoc\u00eda a estas \u00faltimas, Kate Gordon, que era comisionada de salud p\u00fablica y Alice Kinderman, que estaba vinculada con el museo de Historia Natural y acababa de ser nombrada asesora de la Direcci\u00f3n de Parques, y conoc\u00eda tambi\u00e9n a uno de los hombres, Frank Meyers, abogado que ten\u00eda vinculaciones importantes en Washington. Meyers me present\u00f3 a los dem\u00e1s, a Basehart, que era jefe del Departamento de Entomolog\u00eda en la enorme universidad de la ciudad y a Krummer, del Departamento de Agricultura de Washington.<br \/>\nLa presencia del entom\u00f3logo incentiv\u00f3 mi incredulidad, y cuando Meyers me pregunt\u00f3 si conoc\u00eda el motivo de aquella reuni\u00f3n, contest\u00e9 que sab\u00eda \u00fanicamente que ten\u00eda algo que ver con las se\u00f1ales de radio.<br \/>\n\u0096Lo curioso es que sabemos qui\u00e9nes las transmiten.<br \/>\n\u0096Qu\u00e9 es lo que las transmite \u0096corrigi\u00f3 Alice Kinderman\u0096. La idea de qui\u00e9nes es un poco inquietante.<br \/>\n\u0096Yo no lo creo \u0096dije\u0096. Me inclino hacia los comunistas.<br \/>\n\u0096Hemos estado matando muchos comunistas \u0096convino Basehart con aquella curiosa indiferencia propia de un sabio\u0096. Puedo asegurar que no me gusta el asunto. Bueno, a nadie le hace gracia que lo maten, \u00bfverdad? Esta vez, sin embargo, son los insectos.<br \/>\n\u0096\u00a1Cuentos! \u0096exclam\u00f3 Kate Gordon.<br \/>\nConversamos luego en calma, tal como deb\u00eda esperarse de seis hombres y mujeres civilizados y de mediana edad, como \u00e9ramos, y si entre nosotros hubo quienes dudaron, Basehart se encarg\u00f3 de convencerlos. Me convenci\u00f3 a m\u00ed. Era un hombre peque\u00f1o, de nariz larga, dotado de unos ojos de color azul el\u00e9ctrico, y cuya sonrisa emocionaba. Cualquiera pod\u00eda advertir que lo ocurrido, en cuanto a \u00e9l concern\u00eda. era lo m\u00e1s maravilloso y excitante sucedido alguna vez, y, tal como lo explicaba, lo absurdo desaparec\u00eda y se afirmaba lo inevitable. Nos convenci\u00f3 de que en todo momento hab\u00eda sido inevitable. Lo \u00fanico que no pudo conseguir era que comparti\u00e9semos su entusiasmo.<br \/>\n\u0096\u00a1Es tan l\u00f3gico! \u0096asegur\u00f3\u0096. El insecto no es una realidad en s\u00ed mismo. sino un fragmento. La realidad es la colmena. Los insectos no piensan en los t\u00e9rminos nuestros; no tienen cerebros. En el mejor de los casos, tienen algo que podr\u00eda considerarse como uno de esos circuitos impresos que hacemos para las radios fabricadas en serie. Son c\u00e9lulas, no \u00f3rganos. \u00bfPero piensa la colmena? \u00bfPiensa el enjambre? \u00bfPiensa la ciudad de los insectos? \u00c9se es el interrogante al que nunca hemos podido responder satisfactoriamente. \u00bfY qu\u00e9 puede decirse del superenjambre? Siempre hemos sabido que se comunican entre s\u00ed .y con el enjambre o con la colmena, \u00bfPero c\u00f3mo? \u00bfPor radio? Ciertamente alguna especie de onda, \u00bfy por qu\u00e9 no de alta frecuencia?<br \/>\n\u0096\u00bfEnerg\u00eda? \u0096pregunt\u00f3 alguien.<br \/>\n\u0096Energ\u00eda. \u00a1Dios m\u00edo! \u00bfAlguien tiene una noci\u00f3n de cu\u00e1ntos existen? S\u00f3lo de especies hay m\u00e1s de medio mill\u00f3n. En cuanto a los individuos, est\u00e1 fuera de nuestro alcance calcularlo. Podr\u00edan generar cualquier energ\u00eda requerida. Cumplir cualquier tarea&#8230; si, por supuesto, se juntan en una supercolmena o un superenjambre te\u00f3rico y adquieren conciencia de s\u00ed mismos. Y parece que as\u00ed ha ocurrido. \u00bfSaben? Nosotros siempre los hemos matado, pero tal vez ahora sean ellos demasiados. Tienen un enorme instinto de supervivencia.<br \/>\n\u0096Y al parecer nosotros, en alg\u00fan lugar del camino, hemos perdido el nuestro, \u00bfno es as\u00ed? \u0096pregunt\u00e9.<br \/>\nEl alcalde ten\u00eda demasiadas obligaciones, demasiados problemas en una ciudad a la cual le faltaba poco para ser ingobernable, y result\u00f3 dif\u00edcil precisar la seriedad con que tom\u00f3 el ruego de los insectos. Quienes militan en la vida p\u00fablica tienden a mantenerse a la defensiva en cuestiones de esta clase. Tantas veces hab\u00eda pronunciado yo conferencias sobre cuestiones de ecolog\u00eda social, que por fuerza deb\u00eda conocer lo dif\u00edcil que es inducir a los dirigentes pol\u00edticos a meditar en la posibilidad de que, sencillamente, lo que hacemos todos sea cerrarnos el paso hacia un futuro viable.<br \/>\n\u0096Hemos tenido que detener a m\u00e1s de un centenar de pacifistas \u0096dijo el alcalde con cansancio\u0096 la mayor\u00eda de ellos pertenecientes a buenas familias, lo cual significa que no podr\u00e9 dormir esta noche y dado que s\u00f3lo dispuse de una o dos horas anoche, creo que ustedes comprender\u00e1n mi resistencia, se\u00f1oras y caballeros, a acalorarme por mensajes enviados por insectos. Lo admito s\u00f3lo porque el Departamento de Agricultura insiste en que as\u00ed haga, y por lo tanto pido a ustedes que se avengan a servir en este comit\u00e9 especial y a redactar un informe al respecto. Estamos destinando cinco mil d\u00f3lares para trabajos de oficina y la Fundaci\u00f3n Ford nos ha prometido cooperaci\u00f3n plena.<br \/>\nEl alcalde no pudo seguir acompa\u00f1\u00e1ndonos, pero dedicamos otra media hora a comentar el asunto y ponernos de acuerdo para una nueva reuni\u00f3n, luego de lo cual salimos separadamente.<br \/>\nLa creencia en lo absurdo no es muy tenaz, y pienso que m\u00e1s o menos en el momento en que se termin\u00f3 la reuni\u00f3n, hab\u00edamos arrojado sobre los insectos una cubierta muy s\u00f3lida de duda. Dadas las muchas premuras, al llegar la hora de la cena yo me hab\u00eda olvidado del asunto; mi mujer me pregunt\u00f3 entonces con expresi\u00f3n petulante:<br \/>\n\u0096Bien, Alan, \u00bfqu\u00e9 te propones hacer acerca de los insectos?<br \/>\nComo yo no le contest\u00e9 inmediatamente, ella me inform\u00f3 que en la tarde hab\u00eda mantenido una conversaci\u00f3n con su hermana, Dorothy, de Upper Montclair, y que ellas tomaban el asunto muy en serio. M\u00e1s a\u00fan, el hijo de Dorothy, un estudiante aventajado del Instituto Tecnol\u00f3gico de Massachusetts, que se especializaba en f\u00edsica, hab\u00eda trabajado en la electr\u00f3nica \u0096o la f\u00edsica, ella no estaba muy segura\u0096 que sustentaba la cuesti\u00f3n de las se\u00f1ales de alta frecuencia.<br \/>\n\u0096Es un joven inteligente \u0096dije.<br \/>\n\u0096Y el tuyo es un comentarlo muy esclarecedor.<br \/>\n\u0096Bien, el alcalde ha formado una comisi\u00f3n. Yo tengo el honor de pertenecer a ella.<br \/>\n\u0096Eso es lo que m\u00e1s me gusta de nuestro apuesto alcalde \u0096dijo Jane\u0096. Nombra comisiones para cualquier cosa, \u00bfno es cierto? Estoy segura de que ahora tiene la conciencia tranquila&#8230;<br \/>\n\u0096\u00a1Cielo Santo! \u0096dije yo\u0096. \u00bfTambi\u00e9n de esto tiene que tener conciencia?<br \/>\nNunca termin\u00e9 mi defensa de! pobre hombre acosado. Son\u00f3 el tel\u00e9fono. Era Bert Clogmann, uno de los directores del New York Times, a quien algo conoc\u00eda y quien me inform\u00f3 que hab\u00edan decidido publicar la noticia en la edici\u00f3n de la ma\u00f1ana, dado que ya hab\u00eda aparecido en Londres y en Roma, y me preguntaba si podr\u00eda explicarle algo respecto de la comisi\u00f3n.<br \/>\nLe expliqu\u00e9 lo relativo a ella, y luego le pregunt\u00e9 qu\u00e9 pensaba.<br \/>\n\u0096\u00bfSi lo creo? \u0096dijo Clogmann\u0096. Bueno, gracias al cielo no necesito incluir mi opini\u00f3n en el art\u00edculo. Al parecer existen antecedentes suficientes para que podamos citar juicios de personas eminentes, y los rusos lo est\u00e1n tomando tan en serio como para promover la cuesti\u00f3n en la UN. La semana que viene. Adem\u00e1s, los peque\u00f1os canallas se han devorado mil setecientas hect\u00e1reas de trigo en la parte oriental de Nebraska. Como quien silva en una ca\u00f1a. Tal vez eso sea una simple coincidencia.<br \/>\n\u0096\u00bfQu\u00e9 peque\u00f1os canallas?<br \/>\n\u0096Las langostas.<br \/>\n\u0096Bueno, \u00bfacaso no se trata de un asunto muy antiguo, es decir, que siempre han devorado algo en un sitio u otro?<br \/>\nPero no consegu\u00ed que Clogmann comprometiese opini\u00f3n al respecto. Siempre tuvo la sensaci\u00f3n de que la suya era la opini\u00f3n del Times, por as\u00ed decir, y fue muy reticente, pero sin que eso lo diferenciase de casi todos sus colegas. Ello era demasiado grande para esforzarse en creerlo.<br \/>\n\u0096Si est\u00e1s en una comisi\u00f3n \u0096dijo mi esposa\u0096, entonces tienes que creerlo.<br \/>\n\u0096Yo creo que parte de la labor de esa comisi\u00f3n es comprobar la validez del asunto en s\u00ed.<br \/>\n\u0096\u00bfLo cree alguno de los .miembros?<br \/>\n\u0096Tal vez Basehart. Es entom\u00f3logo.<br \/>\n\u0096Yo me siento tonta \u0096dijo mi mujer, sonriendo\u0096, pero he observado insectos acu\u00e1ticos. Son tan enormes y tan espantosos de todas maneras&#8230; quiero decir que ni siquiera se resienten de que los maten. \u00a1Pero qu\u00e9 idea m\u00e1s horrible! Nosotros damos por sentado que cuanto no sea humano no protesta si se lo mata.<br \/>\nEn nuestra primera reuni\u00f3n oficial de la comisi\u00f3n, Krummer, el hombre del Departamento de Agricultura. habl\u00f3 sobre el mismo tema, pero se expres\u00f3 en forma un tanto ofensiva acerca de los humanistas. Luego de esbozar el nuevo programa que hab\u00edan preparado en Washington, una campa\u00f1a de tres puntas, como \u00e9l dijo, los insecticidas, el gas venenoso y las radiaciones, se ocup\u00f3 de la posici\u00f3n de aquellas personas sensibles que aseguraban que nosotros tal vez matamos con excesiva facilidad.<br \/>\n\u0096\u00bfPuede alguien imaginar el desastre que sufrir\u00eda la humanidad si se permitiese libre acci\u00f3n a los insectos? Hambre mundial, para no mencionar enfermedades, y la desaz\u00f3n consiguiente.<br \/>\nDe aqu\u00ed pas\u00f3 a trazar un cuadro bastante terrible, a lo cual solamente se opuso Basehart, y aun \u00e9ste en forma suave. Basehart destac\u00f3 que el hombre hab\u00eda existido antes que los insecticidas y se aliment\u00f3 perfectamente bien.<br \/>\n\u0096Hay un equilibrio natural en esta clase de cosas, una totalidad ecol\u00f3gica. Los insectos se comen unos a otros, las aves comen insectos y ciertos animales contribuyen a su vez, y hasta la naturaleza de un modo misterioso restringe lo que se exceda en un sentido u otro. Pero hemos matado a las aves sin misericordia y ahora estamos tratando de matar a los insectos, y seguimos quitando partes de ese ciclo ecol\u00f3gico, y qui\u00e9n sabe ad\u00f3nde nos conducir\u00e1.<br \/>\nPero el hecho principal presentado a la comisi\u00f3n fue que los mensajes de alta frecuencia hab\u00edan cesado, y una vez que se deten\u00eda esa manifestaci\u00f3n visible de un deseo tan natural como el de la supervivencia, los partidarios de la duda comenzaron a ejercer su dominio y se dedicaron a demostrar que el p\u00fablico hab\u00eda sido burlado. Dado que fuera del simple hecho aislado de la devastaci\u00f3n en Nebraska, no se hab\u00eda advertido cambio alguno en la conducta de los insectos en ning\u00fan lugar del planeta, la idea de que se trataba de una burla encontr\u00f3 asidero muy f\u00e1cilmente. Nombramos a Frank Meyers, para que formase una especie de comisi\u00f3n de un \u00fanico integrante para que investigara los pros y los contras del asunto y dentro de las dos semanas presentara un informe.<br \/>\n\u0096Esto \u0096expliqu\u00e9 a mi esposa\u0096 es la forma normal de proceder en las comisiones; no encontrar, sino perder. Perderemos de vista esta crisis muy pronto.<br \/>\n\u0096Dentro de dos semanas tenemos que partir para Vermont \u0096me hizo notar mi esposa.<br \/>\n\u0096Nos quedaremos aqu\u00ed todo el verano \u0096le asegur\u00e9\u0096. Tambi\u00e9n \u00e9sa es la forma normal en que operan las comisiones.<br \/>\nCuando nos reunimos nuevamente dos semanas despu\u00e9s, tanto Krummer como Meyers se expresaron de modo tranquilizador.<br \/>\nCon gran deleite, Krummer nos cont\u00f3 que el Pent\u00e1gono hab\u00eda unido sus fuerzas con las del Departamento de Agricultura para fabricar un insecticida tan mort\u00edfero que un solo cuarto de gal\u00f3n de ese producto, en forma de llovizna fina, matar\u00eda cualquier insecto en la superficie de una milla cuadrada. Sin embargo, era tan mort\u00edfero para animales como para seres humanos, inconveniente que ellos esperaban salvar muy pronto. Pero Meyers opin\u00f3 que la cuesti\u00f3n no deb\u00eda preocupar mayormente.<br \/>\n\u0096Los de la C.I.A. \u0096explic\u00f3\u0096 est\u00e1n m\u00e1s o menos conformes en que los rusos son los responsables de las transmisiones. Tienen por doquier aparatos secretos y es parte de su plan general sembrar el temor y la discordia en el mundo libre. M\u00e1s a\u00fan, sabedores de que ellos mismos lo han hecho p\u00fablico, Pravda public\u00f3 ayer un largo art\u00edculo en el cual nos culpan a nosotros. Tambi\u00e9n me he entrevistado con veintitr\u00e9s de los principales naturalistas, y todos, excepto uno, est\u00e1n de acuerdo en que el concepto de una inteligencia colectiva de los insectos al nivel de la inteligencia del hombre es absurdo.<br \/>\n\u0096Por supuesto; nuestra labor no ser\u00e1 un desperdicio \u0096dijo Krummer\u0096. Me refiero a que un nuevo insecticida valdr\u00e1 la que pese en oro, y dado que en su forma presente mata hombres con la misma facilidad que insectos, supone agregar armas secretas a nuestro arsenal. Es un ejemplo excelente de la forma en que las diversas ciencias tienden a superponerse, y creo que podemos darle la bienvenida como parte vital de la forma norteamericana de vivir.<br \/>\n\u0096\u00bfQui\u00e9n fue el hombre de ciencia que no estuvo de acuerdo? \u0096pregunt\u00e9.<br \/>\n\u0096Basehart \u0096dijo Meyers.<br \/>\nBasehart sonri\u00f3 modestamente y respondi\u00f3:<br \/>\n\u0096Yo no creo que deba tom\u00e1rseme en cuenta, ya que soy miembro de la comisi\u00f3n. Lo cual hace que la opini\u00f3n cient\u00edfica sea un\u00e1nime. O por la menos, creo que as\u00ed es como debe consignarse este asunto.<br \/>\n\u0096\u00bfTodav\u00eda cree que eran los insectos? \u0096pregunt\u00f3 la se\u00f1ora Kinderman.<br \/>\n\u0096\u00a1Ah, s\u00ed! Ciertamente, s\u00ed.<br \/>\n\u0096\u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\n\u0096S\u00f3lo porque es l\u00f3gico y emocionante \u0096dijo Basehart\u0096, y ustedes saben que los rusos son tan desesperadamente melanc\u00f3licos y faltos de imaginaci\u00f3n, que jam\u00e1s se les ocurrir\u00eda pensar semejante cosa, ni aunque pasase un mill\u00f3n de a\u00f1os.<br \/>\n\u0096\u00a1Pero una inteligencia colectiva! \u0096objet\u00e9 yo\u0096. Me desagrada la palabra absurdo, pero podr\u00eda decir que esto es bastante incre\u00edble.<br \/>\n\u0096Nada de eso \u0096replic\u00f3 Basehart, casi como si pidiera perd\u00f3n\u0096. Es un concepto muy familiar entre los entom\u00f3logos, y desde hace varias generaciones se viene hablando de ello. Reconocer\u00e9 que lo utilizamos pragm\u00e1ticamente cuando nos faltan explicaciones m\u00e1s aceptables, \u00a1pero es tanto lo relativo a insectos de h\u00e1bitos sociales que no concuerda con ninguna otra explicaci\u00f3n! Naturalmente, aqu\u00ed tratamos de .una inteligencia mucho m\u00e1s desarrollada y compleja; pero \u00bfqui\u00e9n dir\u00e1 que \u00e9sta no sea una l\u00ednea de evoluci\u00f3n absolutamente leg\u00edtima? Somos como ni\u00f1os en nuestro entendimiento de la forma en que procede la evoluci\u00f3n, y en cuanto a su prop\u00f3sito, bueno&#8230; ni siquiera hemos empezado a investigar.<br \/>\n\u0096\u00a1Oh, vamos! \u0096dijo Kate Gordon, o tal vez, para describirlo mejor, deber\u00eda decir que lo buf\u00f3\u0096, est\u00e1 poni\u00e9ndose decididamente teleol\u00f3gico, doctor Basehart, y entre hombres de ciencia creo que esto no tiene defensa.<br \/>\n\u0096\u00a1Oh! \u0096pero por lo visto, Basehart no deseaba discutir\u0096. Tal vez. Sin embargo, algunos de nosotros no podemos menos que ser siquiera un poco teleol\u00f3gicos. No siempre nos sobreponemos a la educaci\u00f3n religiosa de nuestra ni\u00f1ez.<br \/>\n\u0096Intelectualmente, se la debe superar \u0096dijo muy relamida Kate Gordon.<br \/>\n\u0096Basehart \u0096dije yo\u0096, supongamos que debamos aceptar esa inteligencia, no como una realidad, sino como un tema de discusi\u00f3n. \u00bfDeber\u00edamos tener motivo para temerla? \u00bf Tendr\u00eda que ser maligna?<br \/>\n\u0096\u00bfMaligna? \u00a1Ah! No&#8230; absolutamente, no. Nunca ha sido \u00e9se el concepto que yo tengo de la inteligencia. El mal es mediocre y m\u00e1s bien est\u00fapido. No, la sabidur\u00eda no es maligna, todo lo contrario. Pero, tengamos o no que temerlos&#8230; bueno, me refiero a que no hemos aportado ninguna explicaci\u00f3n satisfactoria. Yo no quiero decir nosotros, los de esta comisi\u00f3n. Hablo de la humanidad. La humanidad s\u00f3lo avanz\u00f3 en dos direcciones, en la de convencerse de que una inteligencia de insectos no exist\u00eda y en la de fabricar un nuevo insecticida. Pero lo que ellos nos piden es que no sigamos mat\u00e1ndolos. \u00bfQu\u00e9 van a hacer ellos?<br \/>\n\u0096Vamos, vamos \u0096dijo Meyers riendo\u0096 \u00bfno estamos jugando demasiado bien este juego? Hemos formado una comisi\u00f3n de ciudadanos sinceros e interesados, y no me parece que hayamos solucionado el problema. Yo propongo que pasemos a cuarto intermedio hasta el mes de septiembre.<br \/>\nLa moci\u00f3n fue aprobada y puesta en pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Mientras nos dirig\u00edamos a nuestra propiedad veraniega de Vermont, mi mujer, Jane, me dijo un tanto entristecida:<br \/>\n\u0096Si nuestro hijo estuviese vivo, yo no dormir\u00eda demasiado bien. \u00bfSabes una cosa? Hace tres a\u00f1os que muri\u00f3, y me parece que hubiera sido ayer.<br \/>\n\u0096Vamos a iniciar unas vacaciones para descansar \u0096le dije\u0096, y no soporto esta clase de humor.<br \/>\n\u0096Se trata sencillamente de que a veces dejo de preocuparme. \u00bfEso ser\u00e1 parte del envejecimiento?<br \/>\n\u0096Nos seguimos preocupando \u0096respond\u00ed vivazmente. Pero entend\u00eda perfectamente lo que ella quer\u00eda decir.<br \/>\nNuestra propiedad de veraneo est\u00e1 situada en un valle aislado y maravilloso de tierra adentro, al igual que tantos otros valles de tierras altas en Vermont, llenos de d\u00edas soleados y noches frescas, y con un cielo estrellado sobre los verdes pliegues del terreno. Es un lugar donde las horas avanzan de diferente manera y luego de estar all\u00ed un tiempo nosotros avanzamos con el ritmo del lugar.<br \/>\nDe cuando en cuando ten\u00edamos compa\u00f1\u00eda, pero no con demasiada frecuencia ni demasiado numerosa y sobre todo los fines de semana. El pueblo estaba a diez kil\u00f3metros, por un camino de tierra, y a algo m\u00e1s de treinta kil\u00f3metros de all\u00ed se encontraba una colonia de artistas de magnitud bastante respetable, donde funcionaban una orquesta sinf\u00f3nica y un teatro, ambos de verano, y siempre hab\u00eda muchos con quienes hablar si nos sent\u00edamos solos en nuestra casa. Pero \u00edbamos poco, dos o tres veces por verano y raramente nos sent\u00edamos tristes o solitarios en la forma en que suele entenderse la soledad. Siguiendo nuestro mismo camino, a m\u00e1s o menos un kil\u00f3metro y medio, viv\u00eda nuestro vecino m\u00e1s cercano, un hombre viudo llamado Glenn Olson, que en el verano preparaba miel y en el invierno jarabe de arce. Ambos eran deliciosos. Los arces que ten\u00eda en su casa eran viejos y fuertes y las abejas trabajaban entre las flores silvestres del terreno de pastoreo abandonado.<br \/>\nTen\u00eda intenci\u00f3n de visitarlo tanto por la miel como por el jarabe, pero ven\u00eda difiriendo la visita de d\u00eda en d\u00eda. Hasta entonces, nada fue muy diferente, \u00fanicamente los d\u00edas calurosos del verano, y las aves y los insectos que zumbaban indolentemente en el aire c\u00e1lido. Podr\u00edamos haber olvidado todo aquello con s\u00f3lo que hubi\u00e9semos sido poco cr\u00e9dulos, pero de alguna manera hab\u00eda en ambos un peque\u00f1o esbozo de creencia. Recibimos una tarjeta postal de Basehart, que se encontraba en las islas Virgenes, donde estaba catalogando especies y tipos de insectos. La tarjeta terminaba con una despedida un tanto sentimental. Ni mi esposa ni yo lo notamos, porque como he dicho, pose\u00edamos una peque\u00f1a facultad capaz de creer.<br \/>\nPor supuesto, entonces, hacia el principio del verano, las ciudades mor\u00edan.<br \/>\nHa habido muchas especulaciones acerca de insectos y lo que podr\u00edan hacer si fuesen como algunos pensaban. Se escribieron art\u00edculos, se imprimieron libros apresuradamente y hasta se proyectaron pel\u00edculas. Hubo pesadillas acerca de superinsectos, ej\u00e9rcitos de hormigas, demonios alados; pero nadie aceptaba la simple sencillez del hecho. Los insectos, ante todo, se desplazaban simplemente contra las ciudades. Al parecer, una inteligencia \u00fanica reg\u00eda todos los movimientos de los insectos, y que millones de personas perecieran no signific\u00f3 nada que alterase la supervivencia de la inteligencia. Llenaron los acueductos y detuvieron la circulaci\u00f3n del agua. Pusieron en corto circuito los cables y ces\u00f3 el fluir de la electricidad. Consumieron la comida que hab\u00eda en las ciudades y millones de ellos se lanzaron sobre las provisiones que llegaban. Obstruyeron las cloacas y diseminaron enfermedades y las ciudades murieron. Los insectos murieron en millares de millones, pero esta vez ya no fue necesario matarlos. Ellos mismos se impusieron la muerte, y las ciudades ulcerosas, atacadas de malarias y acosadas por plagas murieron junto con ellos.<br \/>\nPrimero vimos en !a televisi\u00f3n c\u00f3mo esto suced\u00eda, pero la televisi\u00f3n desapareci\u00f3 muy pronto. Poseemos una torre retransmisora. pero \u00e9sta dej\u00f3 de funcionar a los tres d\u00edas de iniciarse el ataque contra las ciudades; el cuadro fue luego tan terrible como para perder el sentido y unos pocos d\u00edas despu\u00e9s desapareci\u00f3. Entonces escuchamos radio hasta que la radio tambi\u00e9n se acall\u00f3. Quedaba el valle como si jam\u00e1s hubiera existido, el silencio y los insectos pendientes en el aire caluroso, a la luz del sol, y en la obscuridad de las noches.<br \/>\nMi propia idea fue ir en el auto a la ciudad, y d\u00eda a d\u00eda tuve la sensaci\u00f3n de que deb\u00eda hacerlo, pero mi esposa me lo impidi\u00f3. Su temor de abandonar nuestra casa para ir a la ciudad era tan grande que hasta que el alimento comenz\u00f3 a escasear, no estuvo de acuerdo en que yo fuese, ni aun acompa\u00f1ado por ella. Nuestro tel\u00e9fono hab\u00eda dejado de funcionar mucho tiempo atr\u00e1s, y despu\u00e9s de d\u00edas de no ver un avi\u00f3n por el cielo me di cuenta de que los aviones ya no volaban. Finalmente, yendo en el auto a la ciudad, nos detuvimos en la casa de Glenn Olson para preguntarle si \u00e9l sab\u00eda c\u00f3mo estaba el pueblo, y para comprar tal vez algo de miel y jarabe. Lo encontramos muerto en su dormitorio; no muerto desde mucho antes, tal vez s\u00f3lo desde el d\u00eda anterior. Hab\u00eda sido picado en un antebrazo tres veces mientras dorm\u00eda. Mi mujer, que en un tiempo fue enfermera. explic\u00f3 el proceso mediante el cual tres pinchazos consecutivos de abeja bastar\u00edan para matar a un hombre. El aire estaba lleno de abejas que zumbaban, trabajaban y volaban.<br \/>\n\u0096Creo que volveremos a casa \u0096dije.<br \/>\n\u0096No podemos dejarlo as\u00ed.<br \/>\n\u0096Podemos \u0096dije, pensando. que millones de otros seres estaban igual que \u00e9l.<br \/>\nOlson ten\u00eda una alacena bien provista. Llen\u00e9 algunas bolsas con mercader\u00edas en lata, harina, habas, miel en tarros y jarabe de arce, y llev\u00e9 todo al auto, mientras Jane se quedaba en la casa. Luego cubr\u00ed el cad\u00e1ver de Olson con una frazada y tom\u00e9 a Jane de un brazo.<br \/>\n\u0096No quiero ir all\u00ed \u0096dijo.<br \/>\n\u0096Bueno, debes saber que no tenemos otra soluci\u00f3n. Aqu\u00ed no podemos quedarnos.<br \/>\n\u0096Tengo miedo.<br \/>\n\u0096Pero no podemos quedarnos aqu\u00ed.<br \/>\nFinalmente la convenc\u00ed y fuimos al auto. Ten\u00eda los brazos cubiertos y sosten\u00eda una toalla sobre la cara, pero las abejas no hicieron caso de nosotros. En el auto levantamos las ventanillas y volvimos a nuestra casa de verano, a la cual entramos casi corriendo.<br \/>\nSin embargo, me sobrepuse al p\u00e1nico y resist\u00ed la tentaci\u00f3n de cubrirme con telas de mosquitero. Habl\u00e9 con Jane y finalmente la convenc\u00ed de que aquello no era algo que pudiera evitarse o contra lo cual fuera posible tomar medidas. Era como el viento, la lluvia, la salida y la puesta del sol. Suced\u00eda y nada que hici\u00e9semos lo alterar\u00eda.<br \/>\n\u0096Alan, \u00bfle ocurrir\u00e1 a todo el mundo? \u0096me pregunt\u00f3\u0096. \u00bfSer\u00e1 as\u00ed en el mundo entero?<br \/>\n\u0096No s\u00e9.<br \/>\n\u0096\u00bfQu\u00e9 beneficio aportar\u00eda a ellos el que esto alcance a todo el mundo?<br \/>\n\u0096No querr\u00eda vivir si le sucediese a todos.<br \/>\n\u0096No es cuesti\u00f3n de la que nosotros queramos. Es la forma en que las cosas se presentan. S\u00f3lo podemos vivir con esto tal como es.<br \/>\nSin embargo, cuando volv\u00ed al autom\u00f3vil para recoger las provisiones que hab\u00edamos tomado de la casa de Olson, tuve que apelar a cuanto coraje y fuerza pose\u00eda.<br \/>\nLas cosas fueron algo mejor al d\u00eda siguiente, y al tercer d\u00eda pude inducir a Jane a que saliese de la casa conmigo para caminar un rato.. Al principio se neg\u00f3, pero al cabo de poco su temor comenz\u00f3 a desaparecer y entonces, paulatinamente, aquello se convirti\u00f3 en algo con lo cual se vive, como supongo que todo puede convertirse. La semana siguiente yo me sent\u00e9 a escribir este relato. He estado trabajando en \u00e9l tres d\u00edas. Ayer una abeja se pos\u00f3 en el dorso de mi mano, una abeja obrera zumbadora, escandalosa y grande. Sostuve la mano con firmeza. mir\u00e9 a la abeja y la abeja me devolvi\u00f3 la mirada.<br \/>\nEntonces se alej\u00f3 volando, y tuve una sensaci\u00f3n de que todo hab\u00eda sucedido y de que lo pasado no se repetir\u00eda. Pero c\u00f3mo lo recibir\u00edamos y c\u00f3mo volver\u00edamos a acomodarnos a la vida, yo no lo s\u00e9. Anoche habl\u00e9 de ello con mi esposa.<br \/>\n\u0096\u00a1Ojal\u00e1 que Basehart est\u00e9 vivo y bien! \u0096dijo\u0096. Me gustar\u00eda volver a verlo.<br \/>\nLo cual result\u00f3 bastante curioso, dado que lo \u00fanico que ella sab\u00eda al respecto de Basehart era lo que yo le hab\u00eda contado.<br \/>\nDespu\u00e9s se ech\u00f3 a llorar. No era mujer que llorase mucho y pronto se enjug\u00f3 las l\u00e1grimas y se dedic\u00f3 a coser no s\u00e9 qu\u00e9 cosa que hab\u00eda dejado abandonada semanas antes. Encend\u00ed la pipa. Fue lo \u00faltimo que hice aquel d\u00eda. Est\u00e1bamos sentados y en silencio cuando obscureci\u00f3.<br \/>\nEncend\u00ed nuestra peque\u00f1a l\u00e1mpara de kerosene y ella me dijo:<br \/>\n\u0096M\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde tendremos que ir al pueblo, \u00bfno es verdad?<br \/>\n\u0096M\u00e1s pronto o m\u00e1s tarde \u0096le dije.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los insectos Howard Fast The insects, \u00a9 1970. Traducido por Manuel Barber\u00e1 en El general derrib\u00f3 a un \u00e1ngel, relatos de Howard Fast, Colecci\u00f3n Azimut de Ciencia Ficci\u00f3n, Intersea SAIC, 1975. La gente se enter\u00f3 de la primera transmisi\u00f3n por varios medios. 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