{"id":1584,"date":"2008-10-17T16:03:54","date_gmt":"2008-10-17T16:03:54","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1584"},"modified":"2008-10-17T16:03:54","modified_gmt":"2008-10-17T16:03:54","slug":"el-exterminador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1584","title":{"rendered":"El exterminador"},"content":{"rendered":"<p>El exterminador<br \/>\nA. Hyatt Verrill<br \/>\nThe exterminator, \u00a9 1931 by Teck Publishing Co.. Traducci\u00f3n de Hern\u00e1n Sabat\u00e9, en Trasplante obligatorio, recopilaci\u00f3n de Asimov-Greenberg-Waugh, Ediciones Mart\u00ednez Roca S.A., 1986. <\/p>\n<p>A. Hyatt Verrill (1871-1954) particip\u00f3 en los inicios de las revistas de ciencia ficci\u00f3n en los Estados Unidos, vendiendo relatos cortos a la revista Amazing en 1926, primer a\u00f1o de publicaci\u00f3n de la misma. Fue tambi\u00e9n ilustrador de historia natural, inventor del proceso de emulsi\u00f3n fotogr\u00e1fica o autocromo, y explorador y viajero por las selvas de Am\u00e9rica central y del Sur. Latinoam\u00e9rica y las Indias Occidentales le proporcionaron el ambiente donde desarrollar sus argumentos de ciencia ficci\u00f3n.<br \/>\nHace much\u00edsimo tiempo, en la historia de la vida, se formaron las primeras c\u00e9lulas. Todav\u00eda no sabemos con exactitud si hubo una \u00e9poca previa, en que la vida consisti\u00f3 en simples mol\u00e9culas libres de \u00e1cidos nucleicos y prote\u00ednas. Si realmente fue as\u00ed, la formaci\u00f3n de una c\u00e9lula represent\u00f3 un hito important\u00edsimo en la historia de la vida.<br \/>\nLa c\u00e9lula es una porci\u00f3n microsc\u00f3pica del oc\u00e9ano, comprimida, rodeada y protegida por una membrana semipermeable, es decir, que deja penetrar algunas substancias e impide el paso a otras. El alimento, las mol\u00e9culas utilizadas por la forma de vida para contribuir a la construcci\u00f3n de s\u00ed misma o para ser transformadas en energ\u00eda, puede penetrar y ser conservado en el interior. El material de desecho, por su lado, puede ser expulsado de la c\u00e9lula. Dentro de \u00e9sta existe una concentraci\u00f3n del material que forma la vida, agrupado para una mayor facilidad de manipulaci\u00f3n y de modificaci\u00f3n por v\u00eda qu\u00edmica y para una mayor seguridad y protecci\u00f3n.<br \/>\nLa c\u00e9lula ten\u00eda mucha mayor capacidad de supervivencia \u0096hab\u00eda de tenerla\u0096 que. las mol\u00e9culas libres, pues \u00e9stas deb\u00edan, buscar sus recursos necesarios en el oc\u00e9ano mol\u00e9cula a mol\u00e9cula, sin posibilidad de juntarlas y concentrarlas. El resultado fue que, con la aparici\u00f3n de la c\u00e9lula, el material precelular qued\u00f3 anticuado y desapareci\u00f3.<br \/>\nHoy toda la vida, salvo una excepci\u00f3n, es de naturaleza celular. La excepci\u00f3n la constituyen los virus, e incluso \u00e9stos microorganismos son incapaces de reproducirse salvo en forma de par\u00e1sitos de otras c\u00e9lulas. M\u00e1s a\u00fan, los virus no deben de ser restos de la antigua vida precelular, sino que deben haber evolucionado por degeneraci\u00f3n a partir de las c\u00e9lulas.<br \/>\nUna c\u00e9lula de gran tama\u00f1o como el paramecio es m\u00e1s avanzada que una c\u00e9lula peque\u00f1a como la bacteria. La c\u00e9lula de gran tama\u00f1o puede dividir su substancia en diferentes especializaciones, puede formar org\u00e1nulos, o peque\u00f1as zonas subcelulares que digieren alimentos, producen energ\u00eda, construyen prote\u00ednas, o protegen los programas de \u00e1cido nucleico que constituyen su parte m\u00e1s importante.<br \/>\nSin embargo, existen l\u00edmites para el tama\u00f1o de una c\u00e9lula. \u00c9sta utiliza para su funcionamiento todo su volumen, pero s\u00f3lo puede absorber alimento y expulsar los desechos a trav\u00e9s de la membrana superficial. El volumen de una c\u00e9lula aumenta el cubo de la medida lineal, mientras que su superficie aumenta s\u00f3lo el cuadrado. Si una c\u00e9lula dobla sus dimensiones, su material interno habr\u00e1 aumentado en ocho veces su cantidad, mientras que la membrana s\u00f3lo habr\u00e1 multiplicado por cuatro su superficie. El funcionamiento de la membrana tiene entonces que doblar su eficacia. Casi siempre, la membrana no puede adecuarse a tales exigencias y las c\u00e9lulas o bien deben mantener un tama\u00f1o reducido, o bien deben volverse muy planas o muy alargadas para aumentar su superficie (volvi\u00e9ndose, con ello, m\u00e1s d\u00e9biles).<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo pueden, entonces, evolucionar los grandes organismos? La respuesta es la siguiente: haciendo que las c\u00e9lulas conserven su peque\u00f1o tama\u00f1o pero agrup\u00e1ndolas, desarrollando especializaciones no en el interior de la c\u00e9lula sino entre las c\u00e9lulas y los grupos de \u00e9stas. En pocas palabras, cabe decir que en la Tierra se alcanz\u00f3, hace unos seiscientos millones de a\u00f1os, este estadio del organismo multicelular. Hoy existen ballenas que pesan hasta 150 toneladas y contienen unas 100.000.000.000.000.000.000 c\u00e9lulas, estando todas ellas en estrecho contacto con una compleja red de canales sangu\u00edneos que sirven como eficaz substituto del oc\u00e9ano. Cada una de estas c\u00e9lulas tiene una posici\u00f3n precisa, con un lado al menos \u00aborientado al oc\u00e9ano\u00bb y una membrana individual de la que hace uso para alimentarse y eliminar los desperdicios.<br \/>\nDe alg\u00fan modo, siempre volvemos la mirada a esas c\u00e9lulas. Algo en nuestro interior nos dice que son fundamentales para la vida, que somos conjuntos de c\u00e9lulas, pero nada m\u00e1s que c\u00e9lulas, en el fondo. Los escritores de ciencia ficci\u00f3n pueden dramatizar este hecho, como sucede en El Exterminador, de A. Hyatt Verrill, un relato magn\u00edfico que parece escrito ayer, y no hace setenta a\u00f1os.<br \/>\nIsaac Asimov<\/p>\n<p>Era un magn\u00edfico ejemplar de su especie: transl\u00facido, blanco, de r\u00e1pidos movimientos, con una facultad casi misteriosa para descubrir a su presa e invariablemente triunfante sobre sus enemigos naturales. Pero su rasgo m\u00e1s sobresaliente era su insaciable apetito.<br \/>\nPara matar era tan cruel e indiscriminado como la comadreja o el hur\u00f3n, pero a diferencia de ellos, que mataban por matar, el Exterminador jam\u00e1s actuaba as\u00ed. Cayese sobre lo que cayese, lo devoraba al instante. Habr\u00eda sido fascinante contemplarlo en esa actividad. Se lanzaba con precipitaci\u00f3n sobre su presa, inm\u00f3vil durante un breve instante, un aparente titubeo, un leve temblor en su cuerpo&#8230; y todo hab\u00eda terminado; el desafortunado ser que hab\u00eda estado movi\u00e9ndose en su modo acostumbrado, sin sospechar el peligro, hab\u00eda desaparecido por completo, y el Exterminador, con avidez, se apresuraba en busca de una nueva v\u00edctima. Se mov\u00eda constantemente en un flujo invariable de l\u00edquido, en absoluta oscuridad: de ah\u00ed que sus ojos no le fueran necesarios, y estuviera enteramente guiado m\u00e1s bien por el instinto o la naturaleza que por las facultades que conocemos.<br \/>\nNo se hallaba solo. Otros de su especie pululaban a su alrededor, y la corriente estaba atestada por un n\u00famero incalculable de otros organismos: objetos redondeados de color rojizo que se mov\u00edan lentamente, culebreantes criaturas semejantes a renacuajos, cuerpos de forma estrellada, gr\u00e1ciles y tenues objetos dotados de vida; criaturas globulares, cosas informes cambiando constantemente de configuraci\u00f3n al moverse o m\u00e1s bien nadar; seres diminutos, casi invisibles; organismos filiformes, serpentinos o semejantes a anguilas, e innumerables otras formas. El Exterminador atravesaba la atestada y c\u00e1lida corriente al azar, aunque siempre con un prop\u00f3sito definido: matar y devorar.<br \/>\nPor alg\u00fan misterioso e inexplicable mecanismo, reconoc\u00eda a los amigos y pod\u00eda distinguir inequ\u00edvocamente a los enemigos. Evitaba las muchedumbres rojizas: sab\u00eda que no hab\u00eda que molestarlas, e incluso en las ocasiones, como a menudo suced\u00eda, en que se ve\u00eda rodeado, cercado, casi ahogado por verdaderas hordas de aquellos seres, empujado por ellos, permaneci\u00f3 imperturbable, sin efectuar intento alguno de devorarlos o da\u00f1arlos. Pero los dem\u00e1s, las criaturas serpenteantes, globulares, angulares, radiantes y semejantes a barras, los organismos r\u00e1pidamente contorsionantes, parecidos a renacuajos&#8230; eran distintos. Entre ellos ejerc\u00eda una r\u00e1pida y terrible destrucci\u00f3n. Sin embargo, aun aqu\u00ed ejerc\u00eda una sorprendente discriminaci\u00f3n. Pasaba ante algunos sin hacerles el menor da\u00f1o, mientras que atacaba, destrozaba y devoraba a otros con indescriptible ferocidad. Y todos los de su especie hac\u00edan tambi\u00e9n lo mismo. Eran como una horda de voraces tiburones en un mar rebosante de cabaIlas. Parec\u00edan obsesionados por el consuntivo deseo de destruir, y eran a veces tan expeditivos y met\u00f3dicos que durante largos per\u00edodos la corriente siempre fluyente que habitaban quedaba totalmente desierta de presas.<br \/>\nSin embargo, ni el Exterminador ni sus cong\u00e9neres parec\u00edan sufrir entonces por falta de sustento. Eran capaces de permanecer largo tiempo sin alimento y surcaban, o mejor dicho nadaban por sus dominios lentamente, tan satisfechos al parecer como cuando estaban celebrando una verdadera org\u00eda de matanzas. y hasta cuando la corriente no arrastraba presa alguna al alcance del Exterminador o sus iguales, nunca intentaban da\u00f1ar o molestar a las siempre presentes formas rojas, ni a los innumerables organismos m\u00e1s peque\u00f1os, a los cuales parec\u00edan considerar como amigos. De hecho, de haber sido posible interpretar sus sensaciones, se habr\u00eda observado que estaban mucho m\u00e1s contentos, mucho m\u00e1s satisfechos cuando no hab\u00eda enemigos sobre los que lanzarse que cuando el r\u00edo borboteaba con su presa natural y se presentaba el incesante impulso de matar, matar, matar&#8230;<br \/>\nY de pronto, la corriente en la que se mov\u00eda el Exterminador se volv\u00eda inc\u00f3modamente caliente, lo cual hac\u00eda que \u00e9l y sus cong\u00e9neres despertaran a una renovada actividad en busca de espacio, pero que produc\u00eda la muerte a muchos de aquellos salvajes seres. Y, siempre siguiendo a estas bajas, las hordas de enemigos aumentaban r\u00e1pidamente, hasta que el Exterminador hallaba casi imposible el diezmarlas. A veces, tambi\u00e9n, la corriente flu\u00eda lenta y d\u00e9bilmente, y una especie de letargia asaltaba al Exterminador. A menudo, en tales ocasiones, flotaba m\u00e1s que nadaba, con sus fuerzas menguadas y casi apagada su codiciosa apetencia de matar. Pero siempre, luego, ocurr\u00eda el cambio: la corriente adquir\u00eda un peculiar sabor amargo, e innumerable n\u00famero de enemigos del Exterminador mor\u00edan y desaparec\u00edan, mientras el propio Exterminador se ve\u00eda pose\u00eddo de una s\u00fabita e inusitada fuerza y ca\u00eda vorazmente sobre los restantes enemigos. En tales ocasiones, el n\u00famero de sus cong\u00e9neres aumentaba siempre de una manera misteriosa, como lo hac\u00eda tambi\u00e9n el de los seres rojos. Parec\u00edan salir de ninguna parte, m\u00e1s y m\u00e1s, hasta que la corriente se encontraba atiborrada de ellos.<br \/>\nEl tiempo no exist\u00eda para el Exterminador. No sab\u00eda nada de distancias, ni de d\u00edas, ni de noches. \u00danicamente era susceptible a los cambios de temperatura de la corriente donde siempre hab\u00eda vivido, y a la presencia o ausencia de sus enemigos y aliados. Aun cuando quiz\u00e1 se percatara de que la corriente llevaba un curso irregular, de que discurr\u00eda a trav\u00e9s de al parecer interminables t\u00faneles, que se retorc\u00edan y giraban y se extend\u00edan en ramales proyectados en innumerables direcciones formando un laberinto de corrientes m\u00e1s peque\u00f1as, no sab\u00eda nada de por d\u00f3nde circulaban sus cursos, ni de sus fuentes o l\u00edmites, sino que nadaba o m\u00e1s bien derivaba al azar por todos los lugares. No hab\u00eda duda de que en alguna parte, en el interior de los cientos de t\u00faneles y ramificaciones, hab\u00eda otras bestias tan grandes, tan poderosas y tan insaciablemente destructoras como \u00e9l mismo. Pero como \u00e9l era ciego y no pose\u00eda el sentido del o\u00eddo ni otros de los que permiten a formas de vida m\u00e1s elevadas observar y juzgar sus alrededores, no se percataba en absoluto de la proximidad de tales compa\u00f1eros. Y as\u00ed fue el \u00fanico de su especie en sobrevivir el indeseado acontecimiento que ocurri\u00f3 eventualmente, y por cuyo hecho merec\u00eda ser llamado con el nombre de Exterminador.<br \/>\nDurante un per\u00edodo desacostumbradamente dilatado, la corriente en el t\u00fanel hab\u00eda sido molestamente c\u00e1lida, y hab\u00eda abundado en una incalculable cantidad de enemigos que, atacando a las formas rojas, las hab\u00edan diezmado. Se hab\u00eda experimentado tambi\u00e9n una desastrosa disminuci\u00f3n en los cong\u00e9neres del Exterminador, y \u00e9l y los pocos supervivientes se hab\u00edan visto obligados a esforzarse al m\u00e1ximo para evitar ser dominados. Y a pesar de ello las hordas de enemigos culebreantes, danzantes, zigzagueantes, parec\u00edan aumentar con mayor rapidez de la que eran muertos y devorados. Comenzaba a parecer como si su ej\u00e9rcito fuera a vencer, y vencidos el Exterminador y sus cong\u00e9neres, destruidos, aniquilados por completo, repentinamente la lenta y c\u00e1lida corriente cobr\u00f3 un extra\u00f1o sabor acre y picante. Casi al mismo tiempo descendi\u00f3 la temperatura, aument\u00f3 el caudal y disminuyeron las enjambreantes huestes de innumerables formas extra\u00f1as, como si estuvieran expuestas a un ataque por gas. Y casi instant\u00e1neamente tambi\u00e9n aparecieron como de ninguna parte nuevos cong\u00e9neres del Exterminador, y se lanzaron vorazmente sobre los supervivientes enemigos.<br \/>\nEn un espacio de tiempo sorprendentemente breve, las vengativas criaturas blancas exterminaron pr\u00e1cticamente a sus multitudinarios enemigos. Un enorme n\u00famero de organismos rojizos colmaban ahora la corriente, y el Exterminador segu\u00eda abalanz\u00e1ndose ac\u00e1 y all\u00e1 buscando probables presas. En los remolinos y t\u00faneles menores tropez\u00f3 con algunas, destroz\u00e1ndolas y engull\u00e9ndolas casi al momento. Guiado por alg\u00fan inexplicable poder o fuerza, surc\u00f3 a lo largo de un angosto t\u00fanel. Se dio cuenta de pronto que ten\u00eda ante \u00e9l a un grupo de tres seres filiformes, sus m\u00e1s mortales enemigos&#8230; y se precipit\u00f3 a la caza. Alcanzaba ya a uno, estaba a punto de apresarlo, cuando ocurri\u00f3 un terrible cataclismo. La pared del t\u00fanel se hundi\u00f3, se produjo una gran grieta, ya trav\u00e9s de ella se desbord\u00f3 la contenida corriente.<br \/>\nArrastrado desvalidamente por ella, el Exterminador remolineaba locamente en la abertura. Pero su \u00fanica obsesi\u00f3n, una devoradora ansia de matar, super\u00f3 todo su terror, todas sus dem\u00e1s sensaciones. Mientras el l\u00edquido elemento lo precipitaba hacia no sab\u00eda d\u00f3nde, asi\u00f3 al culebreante enemigo y lo engull\u00f3 vivo. En el mismo instante los otros dos los arrastraba la precipitada corriente. Con un esfuerzo supremo, se lanz\u00f3 sobre el m\u00e1s pr\u00f3ximo, y mientras aqu\u00e9l desaparec\u00eda en su est\u00f3mago fue arrastrado desde la eterna obscuridad a la cegadora luz.<br \/>\nInstant\u00e1neamente, la corriente ces\u00f3 de fluir. El l\u00edquido se estanc\u00f3 y los innumerables seres rojos que rodeaban al Exterminador se arracimaron como para prestarse mutuo apoyo. En alg\u00fan lugar pr\u00f3ximo, el Exterminador sinti\u00f3 la presencia del \u00faltimo miembro superviviente del tr\u00edo que hab\u00eda estado persiguiendo cuando ocurri\u00f3 la cat\u00e1strofe. Pero en el denso l\u00edquido estancado, obstruido por los seres rojos, no pod\u00eda moverse libremente. Pugn\u00f3 por alcanzar a aquel enemigo restante, pero fue en vano. Se sinti\u00f3 sofocado, cada vez m\u00e1s d\u00e9bil. y estaba solo. De todos sus compa\u00f1eros, \u00e9l era el \u00fanico que hab\u00eda sido arrastrado a trav\u00e9s de la grieta del t\u00fanel que durante tanto tiempo hab\u00eda sido su morada.<br \/>\nDe pronto se sinti\u00f3 alzado, arrastrado hacia arriba junto con algunos seres rojizos y una peque\u00f1a porci\u00f3n de su elemento nativo.<br \/>\nLuego fue arrojado con los dem\u00e1s y, al caer, sinti\u00f3 correr nueva vida por su interior, al percatarse de que su enemigo hereditario \u0096aquel ser filiforme\u0096 se hallaba muy pr\u00f3ximo, que a\u00fan pod\u00eda abalanzarse sobre \u00e9l y destruirlo.<br \/>\nEn el siguiente instante, un objeto pesado cay\u00f3 sobre \u00e9l, y se sinti\u00f3 aprisionado all\u00ed, con su gran enemigo a una distancia infinitesimal de su cuerpo, pero desesperadamente fuera de su alcance. Le recorri\u00f3 un demencial deseo de venganza. Estaba perdiendo fuerzas r\u00e1pidamente. Los seres rojos que le rodeaban estaban inertes, sin movimiento; \u00fanicamente \u00e9l y aquel ente filiforme mostraban a\u00fan se\u00f1ales de vida. y el l\u00edquido se estaba espesando con rapidez. Repentinamente, durante una fracci\u00f3n de segundo, se sinti\u00f3 libre. Con un espasm\u00f3dico movimiento final alcanz\u00f3 a su enemigo y, triunfante al fin, qued\u00f3 convertido en una cosa inm\u00f3vil e inerte.<br \/>\n\u0096\u00a1Es extra\u00f1o! \u0096murmur\u00f3 una voz humana al examinar su poseedor a trav\u00e9s del microscopio la gota de sangre en la plaquita de vidrio\u0096. Hace un momento podr\u00eda haber jurado que capt\u00e9 el vislumbre de un bacilo, pero ahora no hay la menor huella de \u00e9l.<br \/>\n\u0096Esa nueva f\u00f3rmula que inyectamos produjo un efecto casi milagroso \u0096observ\u00f3 una segunda voz.<br \/>\n\u0096S\u00ed \u0096convino la primera\u0096. La crisis ha pasado, el paciente se encuentra fuera de peligro. Ni un simple bacilo en esta muestra. Jam\u00e1s lo hubiera cre\u00eddo posible.<br \/>\nNinguno de ambos doctores se dar\u00eda cuenta jam\u00e1s de la parte que hab\u00eda desempe\u00f1ado el Exterminador. Para ellos era, simplemente, un blanco corp\u00fasculo yaciendo muerto en la gota de sangre que se secaba r\u00e1pidamente sobre la plaquita de vidrio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El exterminador A. Hyatt Verrill The exterminator, \u00a9 1931 by Teck Publishing Co.. Traducci\u00f3n de Hern\u00e1n Sabat\u00e9, en Trasplante obligatorio, recopilaci\u00f3n de Asimov-Greenberg-Waugh, Ediciones Mart\u00ednez Roca S.A., 1986. A. Hyatt Verrill (1871-1954) particip\u00f3 en los inicios de las revistas de ciencia ficci\u00f3n en los Estados Unidos, vendiendo relatos cortos a la revista Amazing en 1926, primer a\u00f1o de publicaci\u00f3n de<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"class_list":["post-1584","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos-de-ciencia-ficcion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1584","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1584"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1584\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1584"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1584"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1584"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}