{"id":1583,"date":"2008-10-17T16:03:39","date_gmt":"2008-10-17T16:03:39","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1583"},"modified":"2008-10-17T16:03:39","modified_gmt":"2008-10-17T16:03:39","slug":"el-autor-de-las-semillas-de-acacia-y-otros-extractos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1583","title":{"rendered":"El autor de las semillas de acacia y otros extractos"},"content":{"rendered":"<p>El autor de las semillas de acacia y otros extractos<br \/>\ndel diario de la sociedad de zooling\u00fcistas<br \/>\nUrsula K. Le Guin<br \/>\nThe author of the acacia seeds and other extracts from the Journal of the Association of Therolinguistic \u00a9 1974. Traducido por ? en Viajeros del tiempo, Ciencia Ficci\u00f3n 3, Editorial Caralt.<\/p>\n<p>A finales del siglo XIX un cient\u00edfico muy conocido dogmatiz\u00f3 que la humanidad hab\u00eda aprendido todas las leyes importantes de la naturaleza, que ninguna otra cosa quedaba por conocer pues la precisi\u00f3n de los c\u00e1lculos aplicados tan s\u00f3lo pod\u00eda dejar en el aire peque\u00f1os restos sin importancia. Conociendo los profundos cambios que desde entonces ha experimentado la ciencia, tal dogma ha llegado a ser una mera broma. Todav\u00eda, a veces, pensamos que efectivamente estamos en posesi\u00f3n de todos los conocimientos b\u00e1sicos y que ninguna cosa futura constituir\u00e1 una sorpresa. En esta corta e ingeniosa pieza, cuyo t\u00edtulo original es The Author of the Acacia Seeds and Other Extracts from the Journal of the Association of Therolinguistic, Ursula K. Le Guin sugiere que quedan muchas cosas por aprender: que la humanidad puede vivir durante un mill\u00f3n de a\u00f1os rodeada de seres inteligentes, cuyas formas art\u00edsticas se encuentran ante nuestros propios ojos, esperando tan s\u00f3lo ser descifradas.<\/p>\n<p>Manuscrito encontrado en un hormiguero<\/p>\n<p>Los mensajes, escritos con exudaci\u00f3n de gl\u00e1ndulas sensitivas, fueron hallados sobre la superficie de infecundas semillas de acacia colocadas en hilera al final de un t\u00fanel estrecho e irregular, posiblemente una desviaci\u00f3n de otro m\u00e1s profundo y vertebral de la colonia. Lo primero que llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los investigadores fue el peculiar sentido del orden que manifestaba la posici\u00f3n de las semillas.<br \/>\nLos mensajes son fragmentarios y la traslaci\u00f3n peca de aproximativa, en parte debido a la inexcusable necesidad de interpretar; pero el texto es rico en sugerencias, principalmente por su novedad con respecto a los restantes escritos f\u00f3rmicos que conocemos.<\/p>\n<p>Semillas 1-13<br \/>\n(No deseo) pulsar las antenas. (No quiero) golpear. (Quiero) verter sobre secas semillas (mi) dulzura de alma. Pueden encontrarlas cuando (yo haya) muerto. \u00a1Palpa esta seca madera! (\u00a1Soy yo quien) habla! (\u00a1Yo estoy) aqu\u00ed!<\/p>\n<p>Como alternativa, este pasaje puede ser le\u00eddo:<br \/>\n(No debes) pulsar las antenas. (No debes) golpear. (Puedes) verter sobre secas semillas (tu) dulzura de alma. Pueden encontrarlas cuando (hayas) muerto. \u00a1Palpa esta seca madera! Habla : ( \u00a1Yo estoy) aqu\u00ed!<\/p>\n<p>En el no muy conocido dialecto de las Hormigas es omitido el uso de pronombres personales, excepto los de la tercera persona de singular y plural y la primera del plural. En este texto que comentamos s\u00f3lo aparecen las formas radicales de los verbos; de manera que no podemos decidir si se trata de una autobiograf\u00eda o un manifiesto.<\/p>\n<p>Semillas 14-22<br \/>\nLargos son los t\u00faneles. M\u00e1s largo es Lo-que-no-es-t\u00fanel. Ning\u00fan t\u00fanel puede alcanzar la longitud de Lo-que-no-es-t\u00fanel. Pues Lo-que-no-es-t\u00fanel posee m\u00e1s distancia que la que puede recorrerse en diez d\u00edas (es decir, la eternidad). \u00a1Salve!<\/p>\n<p>El signo traducido como \u00ab\u00a1Salve!\u00bb corresponde a la mitad del acostumbrado saludo \u00ab\u00a1Salve la Reina!\u00bb, o \u00ab\u00a1Larga vida a la Reina!\u00bb, o \u00ab\u00a1Hurra por la Reina!\u00bb \u0096 sin embargo, el signo correspondiente a \u00abReina\u00bb ha sido omitido.<\/p>\n<p>Semillas 23-29<br \/>\nComo la hormiga entre hormigas b\u00e1rbaras es asesinada, as\u00ed la hormiga sin hormigas perece sin remedio; pero permanecer sin hormigas es tan dulce como melado roc\u00edo.<\/p>\n<p>No es propiamente un asesinato lo que se comete sobre las hormigas que se introducen en otras colonias. Aislada de sus compa\u00f1eras, muere invariablemente en el curso de uno o dos d\u00edas. La dificultad de este pasaje se encuentra en el signo \u00absin hormigas\u00bb, que para nosotros toma el sentido, m\u00e1s propio, de \u00absolitario\u00bb, concepto, no obstante, para el que no existe signo alguno en el l\u00e9xico f\u00f3rmico.<\/p>\n<p> Semillas 30-31<br \/>\n\u00a1Come los huevos! \u00a1Arriba la Reina!<\/p>\n<p>En torno a la frase encontrada en la semilla 31 se ha desatado multitud de disputas. Se trata de un punto importante, ya que el sentido de todos los textos anteriores podr\u00eda ser desentra\u00f1ado plenamente a la luz de la \u00faltima exhortaci\u00f3n transcripta. El Dr. Rosbone arguye ingeniosamente que el autor, una obrera est\u00e9ril y sin alas, suspira in\u00fatilmente por llegar a convertirse en un apuesto macho alado y fundar una nueva colonia, remont\u00e1ndose por los aires en el vuelo nupcial con una nueva Reina. Aunque, ciertamente, el texto permite tal lectura, estamos convencidos por nuestra parte que nada en el escrito supone cosa semejante, y menos todav\u00eda la frase que se lee en la semilla inmediatamente anterior, la n\u00famero 30: \u00ab\u00a1Come los huevos!\u00bb Su lectura, aunque sorprendente, no reporta duda ninguna.<br \/>\nEn lo concerniente a nuestra postura, nos atrevemos a sugerir que la confusi\u00f3n resultante del texto de la Semilla 31 tiene origen en una interpretaci\u00f3n etnoc\u00e9ntrica del t\u00e9rmino \u00abarriba\u00bb. Entre nosotros, la palabra \u00abarriba\u00bb contiene una denotaci\u00f3n benigna. No as\u00ed, en cambio, no necesariamente as\u00ed, repetimos, para una hormiga. \u00abArriba\u00bb indica el lugar de donde procede el alimento, de esto no hay duda; pero \u00ababajo\u00bb implica la direcci\u00f3n de la seguridad, de la paz, del hogar. \u00abArriba\u00bb se encuentra el sol abrasador; la g\u00e9lida noche&#8230; sin el refugio de los amados t\u00faneles&#8230; exilio, en suma, la muerte. Justo aqu\u00ed es donde queremos se\u00f1alar lo siguiente: este extra\u00f1o autor, en la soledad de su abandonado t\u00fanel, abrumada por el desamparo, concibe lo que para una hormiga constituye la m\u00e1s abominable blasfemia: lo que expresa la correcta lectura de las Semillas 30 y 31: lo que .en t\u00e9rminos humanos dice:<\/p>\n<p>\u00a1Come los huevos! \u00a1Abajo la Reina!<\/p>\n<p>Un ya apergaminado cuerpo de peque\u00f1a obrera fue encontrado junto a la Semilla 31 cuando ocurri\u00f3 el ins\u00f3lito descubrimiento del manuscrito. La cabeza hab\u00eda sido desgajada del t\u00f3rax, probablemente por obra y gracia de las mand\u00edbulas de alg\u00fan soldado de la colonia. Las semillas, delicadamente dispuestas, como persiguiendo la gracia figurativa de un pentagrama musical, no hab\u00edan sido tocadas. (La casta militar de las hormigas es analfabeta; m\u00e1s a\u00fan, puede atribuirse el desinter\u00e9s del soldado a la ausencia de materia comestible en los objetos tan brillantemente dispuestos.) Ninguna hormiga de la colonia ha quedado con vida; fueron masacradas en el curso de una guerra con un hormiguero vecino, poco tiempo despu\u00e9s de la muerte del Autor de las Semillas de Acacia.<\/p>\n<p>D\u0092Arbay, T. R. Bardol<\/p>\n<p>Proclama de una expedici\u00f3n<\/p>\n<p>La extrema dificultad que presentaba el acceso a la literatura de los Ping\u00fcinos ha sido por fin subsanada por el empleo de filmadoras submarinas. Gracias a las pel\u00edculas al menos nos ha sido posible repetir y repasar con todo detalle las fluidas frases de tal escritura, hasta el punto de que, con tenaz empe\u00f1o y paciente estudio, muchos elementos de este elegant\u00edsimo y rico acervo cultural han podido ser conocidos, aunque muchos matices (y tal vez la esencia) necesariamente queden ignorados.<br \/>\nFue el Profesor Duby quien, al apuntar posibles filiaciones del escrito con el del Ganso Silvestre hizo realizable la tarea de formular el primer aunque rudimentario l\u00e9xico ping\u00fcino.\u00a0 As\u00ed, pues, las analog\u00edas con el idioma delf\u00edn, que por entonces constitu\u00edan estudio com\u00fan, han resultado ser bastante equivocadas.<br \/>\nVerdaderamente, parec\u00eda extra\u00f1o que se\u00f1ales manifestadas casi enteramente por alas, cuello y contorno general pudieran suministrar la clave de la poes\u00eda de estos literatos de agua, con su cuello corto y rid\u00edculas alas. Sin embargo, opinamos que no debiera parecer tan extra\u00f1o si consideramos, a despecho de cualquier grosera apariencia que nos refute, que los ping\u00fcinos son p\u00e1jaros.<br \/>\nPor el hecho de que los escritos ping\u00fcinos ofrezcan manifiesta semejanza de forma con la literatura delf\u00edn, no debemos abandonarnos en manos del prejuicio que la har\u00eda tambi\u00e9n part\u00edcipe de una similitud de contenido. Pues realmente ello no ocurre. Hay, de hecho, un id\u00e9ntico sentido de la agudeza, extraordinarios brotes de humor, rica invenci\u00f3n e inimitable gracia. De los miles de culturas literarias que coexisten en el acervo acu\u00e1tico, s\u00f3lo unas cuantas despliegan el humor sobre todas las cosas, especialmente de manera sencilla y primitiva; y baste como ejemplo la confrontaci\u00f3n entre la soberbia elegancia del Tibur\u00f3n o el Tarp\u00f3n y el alegre vigor de los escritos cet\u00e1ceos. La alegr\u00eda, la fuerza, el humor, son justamente caracteres del elenco literario de los autores ping\u00fcinos, sobre todo de muchos de los m\u00e1s fines auteurs focas. Ciertamente, la temperatura de la sangre constituye un nexo a considerar.\u00a0 \u00a1Pero, se\u00f1ores, la conformaci\u00f3n del \u00fatero y el cerebro levantan una indiscutible barrera! Los delfines no ponen huevos. Un mundo de diferencias se encuentra en este simple hecho. S\u00f3lo cuando el Profesor Duby nos hizo reconsiderar que los ping\u00fcinos son p\u00e1jaros, que ellos no nadan sino que vuelan en el agua, s\u00f3lo entonces, decimos, pudieron los zooling\u00fcistas comenzar a estudiar cient\u00edficamente, con todo el peso del t\u00e9rmino, la literatura marina de los ping\u00fcinos; s\u00f3lo entonces, insistimos, los kil\u00f3metros de pel\u00edcula empleados pudieron ser reexaminados con propiedad y, finalmente, apreciados.<br \/>\nPero a\u00fan pesan sobre nosotros muchas dificultades de traslaci\u00f3n.<br \/>\nUn satisfactorio y progresivo paso hacia delante ha sido dado ya en Ad\u00e9lie. Las dificultades de filmaci\u00f3n de un grupo cin\u00e9tico en un agitado mar, tan espeso como una sopa de guisantes y plancton, a una temperatura del 31\u00ba Farenheit, han sido considerables; pero la perseverancia del c\u00edrculo literario Ross Ice Barrier ha sido plenamente recompensada con, por ejemplo, la obtenci\u00f3n de pasajes tales como \u00abBajo el iceberg\u00bb, de la Canci\u00f3n del Oto\u00f1o, pasaje conocido ahora mundialmente, gracias a la interpretaci\u00f3n de Anna Serebryakova, del Ballet de Leningrado. Ning\u00fan homenaje verbal puede aproximarse siquiera a la sublimidad desplegada en la versi\u00f3n de Miss Serebryakova. No hay forma de reproducir por escrito la tan importante multiplicidad del texto original, tan bellamente ejecutada por los soberbios coros de la compa\u00f1\u00eda del Ballet de Leningrado.<br \/>\nEvidentemente, lo que designamos como \u00abtraslaci\u00f3n\u00bb m\u00e1s arriba, refiri\u00e9ndonos al texto de Ad\u00e9lie, no es, si hablamos francamente, sino un compendio de meras notas, como un libreto de \u00f3pera hu\u00e9rfano de partitura. La versi\u00f3n del ballet es la versi\u00f3n verdadera. Ninguna palabra puede completarla. Quisiera ahora sugerir, aunque esta sugerencia sea acogida con actitudes de ira o desvergonzada risa, que, para el zooling\u00fcista \u0096tan opuesto al artista y al aficionado\u0096, la cin\u00e9tica acu\u00e1tica del ping\u00fcino constituye el campo menos prometedor de su estudio, y menos todav\u00eda el correspondiente a los textos de Ad\u00e9lie, con todo su hechizo y relativa simplicidad, atrevi\u00e9ndome a destacar su mediocridad con respecto al Emperador.<br \/>\n\u00a1El Emperador! Anticipo a mis colegas la responsabilidad de esta sugerencia. \u00a1Emperador! \u00a1El m\u00e1s dif\u00edcil, el m\u00e1s arcano de todos los dialectos ping\u00fcinos! La lengua de la que el propio Profesor Duby ha subrayado: \u00abLa literatura del ping\u00fcino emperador es tan prohibida, tan inaccesible, como el mismo helado coraz\u00f3n de la Ant\u00e1rtida. Sus bellezas pueden ser celestiales, pero no est\u00e1n a nuestro alcance.\u00bb<br \/>\nPosiblemente. No subestimo las dificultades: no al menos las que se relacionan con el temperamento del ping\u00fcino imperial, mucho m\u00e1s reservado y asc\u00e9tico que todos los restantes ping\u00fcinos. Pero, parad\u00f3jicamente, yo sit\u00fao mi esperanza en esta caracter\u00edstica reserva. El emperador no es solitario sino que, por naturaleza, puede ser calificado de p\u00e1jaro social, y habita en colonias, como la especie de Ad\u00e9lie, cuando llega la temporada de la reproducci\u00f3n; s\u00f3lo que esas colonias son mucho m\u00e1s reducidas, mucho m\u00e1s tranquilas que las de Ad\u00e9lie. Los lazos entre los miembros de una colonia emperador son m\u00e1s personales que sociales. El emperador es un individualista. De aqu\u00ed mi opini\u00f3n de que la literatura propia del emperador sea solista y no coral, personal y no colectiva; de aqu\u00ed tambi\u00e9n que pueda ser trasladada a t\u00e9rminos humanos. Admito que puede ser una literatura cin\u00e9tica, en efecto, pero, \u00a1qu\u00e9 diferencia con esa el\u00e1stica, polim\u00f3rfica, vertiginosa literatura coral de los mares! Un concreto an\u00e1lisis, una exacta transcripci\u00f3n pueden ser posibles por fin.<br \/>\n\u00a1\u00bfY qu\u00e9?! \u0096dir\u00e1n mis cr\u00edticos\u0096. \u00bfVamos, sin m\u00e1s, a lanzarnos hasta Cabo Crozier, entre tinieblas y ventiscas, a sesenta grados bajo cero, por la simple esperanza de recuperar la problem\u00e1tica poes\u00eda de unos cuantos extra\u00f1os pajarracos que habitan en esos lugares, en pleno invierno, entre las tormentas de nieve, a sesenta grados bajo cero, posados sobre hielos eternos con un huevo a los pies?<br \/>\nMi respuesta, se\u00f1ores, es: S\u00ed. Pues, al igual que el Profesor Duby, mi instinto me dice que la belleza de esa poes\u00eda constituye lo menos terrenal que podemos encontrar sobre la tierra.<br \/>\nA aquellos de mis colegas que se sienten fortalecidos y animados por el esp\u00edritu de la curiosidad cient\u00edfica y el riesgo est\u00e9tico, yo les digo que apelen a su imaginaci\u00f3n: el hielo, las cortinas de nieve, las tinieblas, los prolongados alaridos del viento. En esa espantosa desolaci\u00f3n una peque\u00f1a pl\u00e9yade de poetas permanece agazapada. Est\u00e1n hambrientos, hace semanas que no comen. A los pies de cada uno, bajo c\u00e1lido techo emplumado, yace un gran huevo que no teme los mortales zarpazos del fr\u00edo. Los poetas no se escuchan entre ellos, no pueden cruzar rec\u00edprocas miradas. Tan s\u00f3lo sienten el calor del otro. Tal es su poes\u00eda; tal es su arte. Como cualquier literatura cin\u00e9tica, \u00e9sta abandona la palabra y se condensa en el silencio; al contrario que otras literaturas cin\u00e9ticas, \u00e9sta es principalmente inm\u00f3vil, tenue, inefablemente sutil. El fruncimiento de una pluma, el imperceptible soplo de un ala; el apenas escaso roce entre cualesquiera de sus partes. Entre la indecible, mis\u00e9rrima indigencia, la afirmaci\u00f3n. En el reino de la ausencia, la presencia. En la muerte, la vida.<br \/>\nSe\u00f1ores, he obtenido una considerable subvenci\u00f3n de la UNESCO y he organizado una expedici\u00f3n. Todav\u00eda tenemos cuatro plazas libres. El viernes zarpamos para la Ant\u00e1rtida. Si alguno de ustedes quiere unirse a nosotros, sea bienvenido.<\/p>\n<p>D. Petri<\/p>\n<p>Editorial, por el presidente de la sociedad de zooling\u00fcistas<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es el Lenguaje?<br \/>\nEsta pregunta, capital para la ciencia de los zooling\u00fcistas, ha sido contestada \u0096cierto que un tanto heur\u00edsticamente\u0096 por la misma existencia de la ciencia. El lenguaje es comunicaci\u00f3n. Este es el postulado sobre el que descansa nuestra teor\u00eda y nuestra investigaci\u00f3n, y del que proceden nuestros descubrimientos; y es el hecho que esos mismos descubrimientos ratifican la veracidad del postulado. Pero al enunciar una pregunta, af\u00edn pero no id\u00e9ntica, como qu\u00e9 cosa puede ser el Arte, nos encontramos con una ausencia de respuestas satisfactorias.<br \/>\nTolstoi, en el libro cuyo t\u00edtulo es esa misma pregunta, respondi\u00f3 de manera clara y rotunda: el Arte es tambi\u00e9n comunicaci\u00f3n. Una definici\u00f3n semejante ha sido aceptada, seg\u00fan mi m\u00e1s profundo convencimiento, con excesiva precipitaci\u00f3n, sin el menor asomo de revisi\u00f3n y cr\u00edtica por parte de los zooling\u00fcistas. Por ejemplo, para hacerlo notar de alguna manera, \u00bfpor qu\u00e9 los zooling\u00fcistas estudian solamente animales?<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9? Porque las plantas no se comunican.<br \/>\nLas plantas no se comunican; esto es un hecho. Por consiguiente las plantas carecen de lenguaje; muy bien; hasta aqu\u00ed sigue funcionando nuestro axioma de base. Por lo tanto, es obvio, las plantas no tienen arte. \u00a1Un momento, sin embargo! Esta \u00faltima aseveraci\u00f3n no parte de nuestro postulado b\u00e1sico, sino tan s\u00f3lo del indemostrado argumento tolstoiano.<br \/>\n \u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00eda si el arte no fuera comunicaci\u00f3n?<br \/>\n\u00bfO qu\u00e9, si una parte de la producci\u00f3n art\u00edstica lo fuera y la otra no?<br \/>\nNosotros, animales en definitiva, capaces de realizar actos, sujetos a dependencias, buscamos (debo decir que con exceso) un arte comunicativo, activo, dependiente; y cuando lo encontramos no podemos menos que reconocerlo. El desarrollo de este poder para detentar, as\u00ed como la habilidad en las matizaciones, constituye una reciente y gloriosa proeza.<br \/>\nAnte lo cual me permito insinuar que, pese a los prodigiosos progresos llevados a cabo por los zooling\u00fcistas durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, nos encontramos todav\u00eda en el umbral de una verdadera edad del dominio zooling\u00fcista. Por ello mismo no debemos convertirnos en esclavos de nuestras antiguas tesis. A\u00fan no se han abierto nuestros ojos a los vastos horizontes que ante ellos se despliegan. En suma, no nos hemos encarado con el casi terror\u00edfico desaf\u00edo de la Planta.<br \/>\nSi no en tanto que comunicaci\u00f3n, el arte vegetal existe, y ello debe conducirnos a la revisi\u00f3n de algunos de los conceptos de nuestra ciencia y a preparar un competente equipo de t\u00e9cnicos. Pues no es tan sencillo eludir las exigencias cr\u00edticas y t\u00e9cnicas que, necesarias para el estudio de los misteriosos asesinatos de la Comadreja, el erotismo del Batracio, la saga perforadora de la Lombriz, no son menos imprescindibles para afrontar el arte de la Secoya, la cadencia del Junco y muchas otras.<br \/>\nEsto ha sido irrevocablemente demostrado, parad\u00f3jicamente, por el fracaso \u0096noble fracaso, sin embargo\u0096 de los esfuerzos del Dr. Srivas, de Calcuta, al usar c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas con el objetivo abierto en exposici\u00f3n, a fin de registrar un l\u00e9xico del Girasol. Su intento fue un desaf\u00edo, pero condenado a la derrota. Pues su proyecto era cin\u00e9tico \u0096un m\u00e9todo apropiado a las artes comunicativas de las tortugas, las ostras y los perezosos. Hab\u00eda observado la extrema lentitud del movimiento de las plantas y s\u00f3lo a partir de este dato deb\u00eda ser resuelto el problema.<br \/>\nProblema que fue en aumento. El arte que \u00e9l pretend\u00eda descubrir, si realmente exist\u00eda, era un arte sin comunicaci\u00f3n \u0096y probablemente un arte exento de movimiento. Es posible que el Tiempo, ese elemento esencial, matriz y par\u00e1metro de todo arte animal conocido, no participe necesariamente del arte vegetal. Las plantas pueden muy bien usar un comp\u00e1s cuyo modelo sea la eternidad. Es algo que desconocemos.<br \/>\nRealmente se trata de algo que no conocemos. Todo cuanto hemos podido averiguar al respecto es que el Arte considerado como vegetal es completamente diferente del Arte animal. Qu\u00e9 es no podemos decirlo, pues todav\u00eda no lo hemos descubierto. A\u00fan con cierta inseguridad puedo afirmar que existe, y cuando sea demostrada su existencia y conocida su esencia, \u00e9sta no consistir\u00e1 en una acci\u00f3n sino en una reacci\u00f3n: advertiremos que no se tratar\u00e1 de una comunicaci\u00f3n sino de una recepci\u00f3n. Ser\u00e1 exactamente lo contrario de cuanto sabemos y podemos identificar. Ser\u00e1 el primer arte-pasivo que conozcamos.<br \/>\nPero, \u00bfpodemos verdaderamente conocerlo? \u00bfPodemos verdaderamente entenderlo?<br \/>\nLa empresa estar\u00e1 llena de dificultades. Ello es obvio. Sin embargo no debemos desesperar. Recu\u00e9rdese que, incluso en pleno siglo xx, muchos artistas y cient\u00edficos no cre\u00edan en la posibilidad de que el Delf\u00edn llegara a ser comprendido por el cerebro humano. Una actitud semejante por nuestra parte nos llevar\u00eda a ser el hazmerre\u00edr de nuestros sucesores, de tal manera que cualquier fitoling\u00fcista dir\u00e1 a alg\u00fan cr\u00edtico de est\u00e9tica: \u00ab\u00bfAdvierte usted que eran incapaces hasta de leer las Berenjenas?\u00bb. As\u00ed, sonreir\u00e1n ante nuestra ignorancia; y mientras continuar\u00e1n aumentando sus \u00e9xitos, registrando, por ejemplo, la l\u00edrica de los l\u00edquenes sobre la cara norte de Pike\u0092s Peak.<br \/>\nY con ellos, o despu\u00e9s de ellos, aunque al principio no m\u00e1s que como aventurero osado, aparecer\u00e1 la figura del geoIing\u00fcista, que, ignorando, casi despreciando, el delicado tr\u00e1nsito hacia la l\u00edrica liquen, querr\u00e1 aprehender lenguajes todav\u00eda menos comunicativos, todav\u00eda m\u00e1s pasivos, enteramente atemporales: la fr\u00eda y volc\u00e1nica poes\u00eda de las rocas, cada una de las cuales ser\u00e1 una palabra lanzada por la tierra desde tiempos inmemoriales, en la inmensa soledad, inmensa confraternidad del cosmos.<\/p>\n<p>Nota: No es cierto que las plantas no se comuniquen, se ha comprobado que lo hacen mediante substancias qu\u00edmicas segregadas por las ra\u00edces. Cuando un enemigo ataca a una planta, comiendo sus hojas por ejemplo, esta, segrega un agente qu\u00edmico que detectado por sus vecinas desencadena una serie de procesos defensivos, como la alteraci\u00f3n del sabor de las hojas o la secreci\u00f3n de venenos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El autor de las semillas de acacia y otros extractos del diario de la sociedad de zooling\u00fcistas Ursula K. Le Guin The author of the acacia seeds and other extracts from the Journal of the Association of Therolinguistic \u00a9 1974. Traducido por ? en Viajeros del tiempo, Ciencia Ficci\u00f3n 3, Editorial Caralt. A finales del siglo XIX un cient\u00edfico muy<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[187],"tags":[],"class_list":["post-1583","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos-de-ciencia-ficcion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1583","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1583"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1583\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1583"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1583"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1583"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}