{"id":1582,"date":"2008-10-17T16:02:48","date_gmt":"2008-10-17T16:02:48","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1582"},"modified":"2008-10-17T16:02:48","modified_gmt":"2008-10-17T16:02:48","slug":"pomada-azul","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1582","title":{"rendered":"Pomada azul"},"content":{"rendered":"<p>Pomada azul<br \/>\nTheodore Sturgeon<br \/>\nBlue butter, \u00a9 1974 by Mercury Press Inc.. Traducci\u00f3n de Fernando Corripio en Ciencia Ficci\u00f3n Selecci\u00f3n-25 volumen extraordinario, Libro Amigo 438, Editorial Bruguera S.A., primera edici\u00f3n en Septiembre de 1976.<\/p>\n<p>Cuando en octubre de 1949 apareci\u00f3 el primer n\u00famero de Fantasy &#038; Science Fiction, la firma de Theodore Sturgeon figuraba en \u00e9l. Es el \u00fanico de los autores incluidos en este n\u00famero conmemorativo (25 aniversario) que tambi\u00e9n colabor\u00f3 en el n\u00famero uno, as\u00ed que nada m\u00e1s l\u00f3gico que abrir esta selecci\u00f3n especial con su inquietante relato sobre la Extrapolaci\u00f3n final.<br \/>\nLa idea de que toda la vida sobre la Tierra produce un efecto semejante al de las ladillas en un persona, es ciertamente notable.<\/p>\n<p>No hab\u00eda o\u00eddo nada semejante en mucho tiempo. Me acerqu\u00e9 a su laboratorio y golpe\u00e9 en la puerta: bip, bip, bam, bam.<br \/>\n\u0096\u00a1Eh, pasa!<br \/>\nEra la voz de Stromberg, que a\u00f1adi\u00f3 mi nombre.<br \/>\nHac\u00eda treinta y ocho a\u00f1os que conoc\u00eda a Stromberg y, a pesar de ello, aquel reconocimiento instant\u00e1neo de mi forma de golpear a la puerta, aquel inmediato \u00a1Eh, pasa!, era algo de lo que me sent\u00eda muy orgulloso. No s\u00e9 c\u00f3mo me habr\u00e9 ganado semejante distinci\u00f3n. Por un tercero me enter\u00e9 cierta vez de que a Stromberg le gustaba mi compa\u00f1\u00eda porque pod\u00eda hablar conmigo acerca de cualquier cosa, de todo aquello que manten\u00eda ocupado aquel gran cerebro suyo: f\u00edsica, qu\u00edmica, pintura, m\u00fasica, electr\u00f3nica, poes\u00eda, cocina, amor, pol\u00edtica, filosof\u00eda, humor. Aquella tercera persona estaba equivocada. Stromberg podr\u00eda hablarme a m\u00ed de todos esos asuntos. No conmigo. Nadie pod\u00eda hablar con \u00e9l de esas cosas. De todas esas cosas.<br \/>\nDe modo que cruc\u00e9 la puerta y pas\u00e9 por la obscura oficina del laboratorio hasta llegar a \u00e9ste, con sus filas de frascos de Miller, sus recipientes, las incre\u00edblemente hermosas vidrieras, la hilera de computadoras con sus luces indicadoras y .sus cuadrantes luminosos, rojos, anaranjados, verdes y blancos; el gran tablero de control situado encima del banco de electr\u00f3nica con sus filas de herramientas, las brillantes cajas negras y los manojos de cables, como min\u00fasculas serpientes.<br \/>\nA trav\u00e9s de una puerta interior pude ver una parte del laboratorio de qu\u00edmica y biolog\u00eda, donde entre el rumor de los visores luminosos, el relucir del vidrio causaba una impresi\u00f3n sedante. Al otro lado de la pared posterior, donde yo no alcanzaba a ver ahora, sab\u00eda que se encontraban unas cajas con instrumental quir\u00fargico, un fregadero con v\u00e1lvulas autom\u00e1ticas, una mesa de examen \u0096de acero inoxidable, microscopios, microtomos, dos centrifugadoras, un autoclave y otra pila.<br \/>\nDos paredes, desde el suelo hasta el techo, estaban cubiertas de vitrinas de cristal con productos qu\u00edmicos. Cruzando otra puerta m\u00e1s alejada, sab\u00eda yo que se llegaba a una biblioteca con su propia computadora terminal para la localizaci\u00f3n de un determinado libro, y para recurrir a fuentes exteriores.<br \/>\nEl laboratorio principal, donde yo me encontraba, se hallaba iluminado \u00fanicamente por un rayo de luz amarillenta. Este proced\u00eda de la puerta abierta de una peque\u00f1a estancia en la cual Stromberg ten\u00eda s\u00f3lo su catre, su cafetera y un refulgente cono de luz fluorescente \u00abdiurna\u00bb que pend\u00eda del techo. En un peque\u00f1o taburete situado bajo la luz estaba sentado Stromberg a medio vestir \u0096s\u00f3lo cubierta la parte superior del cuerpo\u0096, con las piernas separadas, orientada una al sur y la otra al oeste, en tanto que se untaba abundantemente la zona p\u00fabica con una pomada densa de color azul gris\u00e1ceo. Me dedic\u00f3 una sonrisa.<br \/>\n\u0096No es nada alarmante \u0096manifest\u00f3, mientras continuaba con su tarea.<br \/>\nNo respond\u00ed, sino que aguard\u00e9 a que concluyese lo que estaba haciendo. A continuaci\u00f3n se limpi\u00f3 los dedos con una serie de trapos, ajust\u00f3 de nuevo la tapa del frasco de la pomada, y tras aplicar varios trozos de gasa en la zona afectada donde se adhirieron firmemente, se puso en pie.<br \/>\nLe segu\u00ed hasta la habitaci\u00f3n del catre y la tetera, y Stromberg me dijo sonriendo:<br \/>\n\u0096En realidad, no necesitaba haber dicho eso de que no hab\u00eda que alarmarse. Al menos, no deb\u00eda hab\u00e9rtelo dicho a ti. T\u00fa posees la virtud, \u00bfnunca te lo dijeron?, de aceptar las cosas como vienen. No te dedicas a hacer juicios ni especulaciones de tipo moral o social acerca de lo que hace la gente. Tan s\u00f3lo lo aceptas, y te limitas a esperar. Eso es algo elogiable.<br \/>\nSe dirigi\u00f3 al peque\u00f1o cuarto de aseo que hab\u00eda en una esquina y se lav\u00f3 las manos minuciosamente, como un cirujano. Me dijo luego:<br \/>\n\u0096Haz caf\u00e9.<br \/>\nPoco despu\u00e9s, estaba hecho. Lo vert\u00ed en grandes tazas de loza, y a\u00f1ad\u00ed al m\u00edo miel y leche, mientras que el de \u00e9l qued\u00f3 en caf\u00e9 puro.<br \/>\nPude haber criticado sus manifestaciones. Lo cierto es que yo ten\u00eda tantos prejuicios y hac\u00eda tantas especulaciones morales como cualquier otra persona, o m\u00e1s a\u00fan. Lo que Stromberg no pod\u00eda saber era que yo no quer\u00eda ni pod\u00eda aplicarle eso a \u00e9l; nunca lo habr\u00eda hecho. As\u00ed dir\u00e9, como ejemplo, que cuando Stromberg sali\u00f3 del ba\u00f1o con s\u00f3lo una camisa de polo y con su prominencia masculina sobresaliendo entre un mont\u00f3n de gasas pringadas de pomada gris, no me pareci\u00f3 rid\u00edculo. Stromberg nunca parec\u00eda rid\u00edculo, al menos para m\u00ed.<br \/>\nDe un caj\u00f3n de la pared extrajo un par de pantalones blancos de boxeador y una fina bata blanca. Se puso ambos y se calz\u00f3 los pies con unas zapatillas. Luego sac\u00f3 de otro caj\u00f3n una gran bolsa de pl\u00e1stico, la abri\u00f3 de un golpe y me la entreg\u00f3. Despoj\u00f3 por completo el catre de sus ropas, enroll\u00f3 el colch\u00f3n de espuma pl\u00e1stica junto con las s\u00e1banas y la manta, y mientras yo conservaba abierta la bolsa, \u00e9l introdujo todo el bulto dentro.<br \/>\nRetorci\u00f3 la boca de la bolsa para cerrarla, sali\u00f3 chancleteando de la estancia y en seguida volvi\u00f3 con una gran etiqueta blanca donde se pod\u00eda leer: CONTAMINADO.<br \/>\n\u0096Ve a lavarte las manos \u0096me dijo, arrastrando el saco hacia la habitaci\u00f3n exterior, y luego a\u00f1adi\u00f3\u0096: No es nada mortal.<br \/>\nTras decirme estas palabras tranquilizadoras, me encamin\u00e9 hacia el cuarto de aseo. En el ba\u00f1o hab\u00eda algunas inscripciones, no muchas:<\/p>\n<p>\u00abNADA ES TOTALMENTE ABSOLUTO.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abE=MC\u00b2 puede ser, despu\u00e9s de todo, un fen\u00f3meno local.\u00a0 \u00a0  Albert Einstein\u00bb<\/p>\n<p>\u00abUna respuesta no tiene por qu\u00e9 ser necesariamente la \u00fanica.\u00a0 \u00a0  Charles Fort.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abME REVIENTAS LOS SESOS y YO SORBO LOS TUYOS.\u00bb<\/p>\n<p>Al salir del ba\u00f1o le dije:<br \/>\n\u0096Joey se ha roto el pulgar.<br \/>\n\u0096\u00bfRoto? \u00bfC\u00f3mo? \u00bfCu\u00e1ndo? \u00bfCon qu\u00e9? \u00bfAcaso&#8230;?<br \/>\nYo alc\u00e9 las manos tratando de aplacarle. Stromberg era capaz de hablar a veces como una ametralladora.<br \/>\n\u0096Se trata de una fractura limpia y simple. Se la produjo hace tres semanas y no ha tenido complicaciones. Meti\u00f3 el pulgar a trav\u00e9s de los radios de la polea de su torno de joyero.<br \/>\n\u0096\u00bfPor qu\u00e9 no le coloca un protector?<br \/>\n\u0096Ya lo tiene. Lo quit\u00f3 para ense\u00f1ar a otro chico por qu\u00e9 ten\u00eda un protector.<br \/>\nLa tensi\u00f3n pareci\u00f3 fluir de los hombros y el cuello de Stromberg y comprimi\u00f3 las comisuras de su boca. Alz\u00f3 la mano izquierda y agit\u00f3 el dedo me\u00f1ique. A! flexionarlo vi que estaba un poco desviado en la segunda articulaci\u00f3n. Nunca hab\u00eda notado eso anteriormente.<br \/>\n\u0096Yo hice exactamente lo mismo cuando ten\u00eda su edad \u0096declar\u00f3\u0096. \u00bfC\u00f3mo est\u00e1&#8230;, c\u00f3mo est\u00e1 Curie?<br \/>\n\u0096Perfectamente. Comienza a darse cuenta de que ser una chica no es lo mismo que ser un muchacho.<br \/>\nLe gust\u00f3 eso. Ya sab\u00eda yo que iba a gustarle. Me gui\u00f1\u00f3 un ojo y bromeando me dijo suavemente:<br \/>\n\u0096\u00bfUn chauvinismo incipiente?<br \/>\n\u0096M\u00edo, no de ella. Nunca de ella.<br \/>\nNos encaminamos al laboratorio principal, donde Stromberg recogi\u00f3 la pomada y las gasas que habla dejado junto al taburete. Un hombre ordenado. Al fin lo pregunt\u00f3. Ten\u00eda que hacerlo:<br \/>\n\u0096\u00bfY Mitty?<br \/>\n\u0096Bastante bien, bastante bien. Se llev\u00f3 a los chicos hasta Arrowhead durante una semana. Consigui\u00f3 su nuevo vestido verde.<br \/>\n\u0096Bueno, pero \u00bfes feliz?<br \/>\nTuve que aguardar un rato, antes de poder responder a aquello.<br \/>\n\u0096M\u00e1s que feliz \u0096asegur\u00e9 con cautela.<br \/>\n\u0096Es de imaginar \u0096dijo, asintiendo una y otra vez\u0096. No hay m\u00e1s sitio para ir que hacia arriba. Ir\u00e9&#8230;, ir\u00e9 por all\u00ed pronto, para verlos.<br \/>\n\u0096Buena idea.<br \/>\nMe ech\u00f3 una mirada especial, de las suyas. Le obliga a uno a parpadear, cuando lo hace. Los rayos l\u00e1ser no necesitan dispositivo de mira.<br \/>\n\u0096T\u00fa los ves bastante a menudo \u0096asegur\u00f3.<br \/>\n\u0096Hum.<br \/>\nLo cierto es que los ve\u00eda casi a diario y tambi\u00e9n muchas noches, pero no hab\u00eda necesidad de decirlo.<br \/>\n\u0096Eso es bueno.<br \/>\nSe qued\u00f3 quieto un momento y luego hizo uno de sus gestos caracter\u00edsticos, alzando las manos y dej\u00e1ndolas luego caer hasta golpearse los muslos. Como si quisiera cambiar de tema, se dirigi\u00f3 hacia la puerta del despacho y accion\u00f3 los interruptores de la pared. Unas luces provistas de pantalla que hab\u00eda sobre los bancos m\u00e1s alejados parpadearon, mientras que el hiriente cono de luz del techo se apag\u00f3. As\u00ed resultaba mucho m\u00e1s agradable.<br \/>\n\u0096Todo forma parte del todo \u0096asegur\u00f3.<br \/>\n\u0096\u00bfQui\u00e9n dijo eso? \u0096pregunt\u00e9, pues tuve la certeza de que se trataba de una cita.<br \/>\n\u0096El cantante Donovan. Tambi\u00e9n el I Ching, el or\u00e1culo por las entra\u00f1as de carnero, y yo.<br \/>\n\u0096Est\u00e1 bien \u0096dije, y aguard\u00e9.<br \/>\n\u0096Para medir un c\u00edrculo, se puede comenzar por cualquier parte.<br \/>\nSab\u00eda a qui\u00e9n estaba aludiendo. Se refer\u00eda a Charles Fort.<br \/>\n\u0096Al fin hab\u00eda hallado Stromberg un punto para empezar. Y era cierto. Bien pudo comenzar por cualquier lugar. Conoc\u00eda a aquel hombre; hab\u00eda estado con \u00e9l anteriormente. Ten\u00eda la virtud de empujar a algunas personas m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la paciencia, debido a la forma con que iba de un tema a otro, aunque lo hiciese con autoridad. La gente pretend\u00eda que se etiquetara todo claramente, como la pomada del frasco; quer\u00edan saber antes de tiempo lo que hab\u00eda dentro, el material que conten\u00eda, y para qu\u00e9 serv\u00eda. Pero con Stromberg hab\u00eda que aguardar mientras \u00e9l hac\u00eda un ladrillo y lo dejaba aun lado; mientras cortaba una viga y la dejaba a un lado; mientras forjaba los clavos, preparaba el alquitr\u00e1n para el techo, y colocaba los canalones y los marcos de puertas y ventanas. Cuando todo eso estaba hecho, quedaba una estructura completa. Pod\u00eda uno tener confianza de que as\u00ed iba a ser.<br \/>\n\u0096Algunas personas est\u00e1n dotadas \u0096o m\u00e1s bien \u00abafectadas\u00bb\u0096 por una escala de tiempo distinta a la de la dem\u00e1s gente \u0096prosigui\u00f3\u0096. No creen en el tiempo biogr\u00e1fico. Aludo a mi era, a las cosas que ocurrieron desde que yo nac\u00ed. Tampoco creen en el tiempo hist\u00f3rico, el m\u00edsero tictac del tiempo \u0096agreg\u00f3 chasqueando los dedos\u0096 desde que comenzamos a escribir nuestras aventuras y las mentiras acerca de nuestras aventuras. Ellos creen en el tiempo geol\u00f3gico, en el tiempo astron\u00f3mico, en el tiempo cosmol\u00f3gico. Estoy hablando de los idiotas que se dejan enredar por la ciencia ficci\u00f3n, que la leen, que la escriben. De algunos cient\u00edficos, algunos fil\u00f3sofos.<br \/>\n\u0096Algunos m\u00edsticos \u0096dije, y me pes\u00f3 haberle interrumpido, conoci\u00e9ndole como le conoc\u00eda.<br \/>\nNo obstante, casi admiti\u00f3 mi punto de vista.<br \/>\n\u0096Tal vez. Tal vez, aunque prefiero creer que muchos de ellos, y muchos compositores y pintores, y los te\u00f3logos, todos de un espectro m\u00e1s amplio, despegan en \u00e1ngulo recto de lo que yo considero como el camino directo de las cosas, el avance desde la causa al efecto. No lo s\u00e9 con exactitud. Tal vez eso les proporcione una perspectiva tan importante como la del pensamiento cosmol\u00f3gico temporal. No lo s\u00e9. No lo s\u00e9. No son intransigentes, sino que hacen sitio a cualquiera. Se trata de un amplio universo.<br \/>\nNos sentamos. Stromberg se sent\u00f3 ayud\u00e1ndose con las manos, apoyando una posadera despu\u00e9s de la otra.<br \/>\n\u0096Tratan endemoniadamente de no pelearse \u0096explic\u00f3\u0096. De todos modos, la gente con una mentalidad como esa suele ser considerada poco menos que inhumana. Fr\u00eda, insensible, carente de algo&#8230; No es as\u00ed, no. Es tan s\u00f3lo que los contratos matrimoniales, y la caballer\u00eda, y el que se informe o no a la iglesia, o se lleve el hueso distintivo de la propia tribu en la nariz, todo ello no influye demasiado. en la separaci\u00f3n geol\u00f3gica de los continentes ni en el nacimiento y la muerte de las estrellas.<br \/>\n\u00bbPuedes amarla y acariciarle los pies, y tratar de conseguir entradas para el estreno, a fin de hacerla feliz; pero \u00bfc\u00f3mo vas a reconocer que ella, y t\u00fa, y todos vuestros esfuerzos y pensamientos no son m\u00e1s que trivialidades? Sobre todo, cuando no puedes dec\u00edrselo a ella. No, nunca, nunca.<br \/>\n\u0096Ah \u0096musit\u00e9.<br \/>\nMe lanz\u00f3 una mirada y agreg\u00f3:<br \/>\n\u0096Cre\u00ed haber o\u00eddo abrirse una puerta.<br \/>\n\u0096En efecto \u0096manifest\u00e9\u0096. Nunca me di cuenta de eso. M\u00e1s a\u00fan, ella nunca lo supo, ni lo sabe ahora. Cree que ha fracasado contigo de un modo u otro. Se ha tomado en serio lo de los peri\u00f3dicos: \u00abPremio Nobel en las carreras.\u00bb \u00abEl doctor Stromberg ha sido visto en Hollywood bien acompa\u00f1ado.\u00bb \u00abEl doctor Stromberg en prisi\u00f3n temporal tras una ri\u00f1a en el puerto.\u00bb Ella cree que fue la causa de todo eso, de un modo u otro.<br \/>\n\u0096Pues no ha sido as\u00ed \u0096dijo Stromberg; luego se\u00f1al\u00f3 con la diestra hacia la computadora de la pared y agreg\u00f3\u0096: Esa fue la causa. La gran extrapolaci\u00f3n. Eh, antes empec\u00e9 a hablarte de algo. Tu hermana peque\u00f1a.<br \/>\nAsent\u00ed con la cabeza. El asunto a\u00fan me produc\u00eda un nudo en el est\u00f3mago.<br \/>\n\u0096Se precipit\u00f3 contra el cristal de una puerta \u0096dije\u0096. Del rostro, las manos, los brazos y las piernas le sal\u00edan veinte chorros de sangre.<br \/>\n\u0096Horrible \u0096admiti\u00f3\u0096. Pero cuando hubieron concluido las primeras curas y ya estuvo en camino de recuperarse, \u00bfqu\u00e9 fue lo que sigui\u00f3 trastorn\u00e1ndote?<br \/>\nLo record\u00e9.<br \/>\n\u0096Lo que pudo hacer ella para merecer eso \u0096declar\u00e9.<br \/>\n\u0096Cierto. Y creo que entonces te dije que \u00ablo malo\u00bb, \u00ablo bueno\u00bb y el \u00abmerecer algo\u00bb pertenecen a otra escala, a otro pa\u00eds y otro lenguaje distintos de la secuencia de causa y efecto que resultan de toda esa sangre de virgen.<br \/>\n\u0096Fue un consuelo \u0096asegur\u00e9.<br \/>\n\u0096Desde luego. Por desgracia, no hay forma de aplicar el mismo b\u00e1lsamo a mi mujer, sin ofenderla.<br \/>\nEntonces dije, con prudencia:<br \/>\n\u0096Es algo repentino. Cierto d\u00eda, un familiar. Al siguiente, las cartas de banqueros y abogados, un amplio acuerdo, y al d\u00eda siguiente comienzan los titulares de los peri\u00f3dicos. Resulta demasiado f\u00e1cil achacarlo a una fantas\u00eda de la edad madura, a la paranoia de la juventud que se extingue. Algo tuvo que ocurrir.<br \/>\nStromberg asinti\u00f3 y, tras golpearse con el pu\u00f1o la cabeza, volvi\u00f3 a ponerse la mano bajo la nalga derecha.<br \/>\n\u0096Todo el asunto resid\u00eda ah\u00ed. Estaba ah\u00ed desde hac\u00eda mucho tiempo. Pero aquel d\u00eda las luces se encendieron para m\u00ed.<br \/>\nTermin\u00f3 de hablar mientras se\u00f1alaba de nuevo con la cabeza hacia las computadoras.<br \/>\nMe limit\u00e9 a esperar hasta que Stromberg lleg\u00f3, a tomar interiormente alguna decisi\u00f3n y comenz\u00f3 a hablar. Me dijo:<br \/>\n\u0096Escucha esto:<\/p>\n<p>Ella te hiere, como lo har\u00eda una rosa,<br \/>\nno siempre, como cabr\u00eda esperar, con sus espinas.<br \/>\nLa rosa te hiere siempre con su flor.<\/p>\n<p>\u0096Escalofr\u00edo.<br \/>\n\u0096En efecto, escalofr\u00edo. Harry Martinson, un sueco, fue quien lo escribi\u00f3. Escalofr\u00edo tambi\u00e9n para el Pasacalle y fuga en mi menor, de Bach; para el \u00faltimo movimiento de la Novena Sinfon\u00eda de Beethoven, para un planeador, para Nureyev, para Gagarin, que dijo \u00absoy un \u00e1guila\u00bb. Escalofr\u00edo asimismo para la estructura de las catedrales g\u00f3ticas, y para Ellington, y para Dylan Thomas. Escalofr\u00edo, si t\u00fa quieres, para el pons asinorum y la u\u00f1a del me\u00f1ique de tu primer hijo.<br \/>\n\u00bbPero \u00bfpor qu\u00e9 incre\u00edble arrogancia achacamos trascendencia a cualquiera de esas cosas? Importancia para nosotros, desde luego, cuyos hechos nos resultan naturales. Pero \u00bfy para un piojo? \u00bf Qu\u00e9 tiene que ver la trascendencia humana con un piojo, sino que algunos de los humanos se sienten inquietos al ser picados por \u00e9l?<br \/>\n\u00bb\u00bfY por qu\u00e9 engre\u00edda idea llegamos a creer con seguridad que un piojo no tiene sus Shakespeares ni sus Mozarts? Nadie ha pensado nunca en eso, nadie. Toleramos el piojo mientras no pensamos en \u00e9l, incluso porque a veces creemos que no existe. Pero cuando tenemos certeza de su presencia, entonces lo embadurnamos con pomada azul, sin preocuparnos de que los piojos puedan sufrir el equivalente, para ellos, de &#8220;Una ciudad rosa y roja, antigua como la mitad del tiempo.&#8221;<br \/>\nStromberg se inclin\u00f3 hacia adelante y prosigui\u00f3 hablando con terrible intensidad.<br \/>\n\u0096Pues bien \u0096manifest\u00f3\u0096; te dir\u00e9 lo que vi cuando las luces se encendieron, cuando la computadora me ley\u00f3 la extrapolaci\u00f3n final. Todos somos piojos sobre la Tierra, vida que vive de la vida, hasta llegar a la bacteria, que vive de la substancia de la tierra misma. Hasta ahora la Tierra no se ha dado cuenta, ni le ha importado. Pero ahora lo sabe, y le importa. No como una entidad consciente, desde luego; no pretendo hacerte creer lo de Cuando la Tierra gimi\u00f3. Causas encadenadas: un raro accidente de nuestra atm\u00f3sfera y sus componentes especiales produjeron vida, y ahora .la vida se ha puesto lo bastante de manifiesto como para trastornar el equilibrio natural.<br \/>\n\u0096Ecol\u00f3gicamente&#8230; \u0096comenc\u00e9 a decir.<br \/>\n\u0096Maldici\u00f3n, no voy a darte m\u00e1s de ese moderno y popular rollo acerca de la ecolog\u00eda y la conservaci\u00f3n dc la naturaleza. No hay conservaci\u00f3n que pueda hacer nada; ya nos encontramos en la pendiente. La muerte de los oc\u00e9anos y la p\u00e9rdida de la atm\u00f3sfera respirable no suponen el fin del planeta. Este, en s\u00ed, no va a morir hasta que transcurran varios miles de millones de a\u00f1os m\u00e1s.<br \/>\n\u00bbLa Tierra, a su modo, siempre nos ha combatido de una forma pasiva. La lucha por la existencia, por la vida, siempre ha sido lucha porque por propia naturaleza el planeta no nos quiere. Lo mismo nos pasa a nosotros con el piojo. Todo lo m\u00e1s, podemos soportarlo mientras no nos pique.<br \/>\nPues bien, hemos picado a la Tierra, y como no hemos respondido ante un par de rascados, ante una plaga o un terremoto, entonces ha llegado el momento de la pomada azul.<br \/>\n\u00bbAhora volvemos hacia atr\u00e1s, recorriendo todo el camino hasta el metano y el amon\u00edaco, al \u00e1cido sulf\u00farico, al vapor de agua y al hidr\u00f3geno de la atm\u00f3sfera. Regresamos a las lluvias de cincuenta a\u00f1os y a una Tierra sin la protecci\u00f3n de una capa de ozono. No ser\u00e1 exactamente la atm\u00f3sfera primitiva, pero ser\u00e1 algo muy semejante, al menos en lo que concierne a la vida terrestre. No ser\u00e1 una minucia, como la Era Glacial. Ser\u00e1, claramente, un retroceso hasta antes del principio.<br \/>\n\u00bbLo ser\u00e1. No estoy fantaseando. No estoy especulando. Ser\u00e1 as\u00ed. De modo que, sabiendo eso, me contempl\u00e9 a m\u00ed mismo: Cincuenta y un a\u00f1os, austero, digno de confianza. No bebo, no peleo, no juego, no voy a buscar mujeres a los bares, nunca patin\u00e9, ni esqui\u00e9 y nunca com\u00ed callos ni cous-cous. Por eso ahora voy a vivir de verdad hasta que me muera; voy a sentir, voy a ser. Tengo dinero y salud hasta ahora, \u00a1Y por Dios, que voy a hacer uso de ambos!<br \/>\nDurante alg\u00fan tiempo no me fue posible hablar. Cuando pude hacerlo, hice una se\u00f1a hacia las computadoras Y le pregunt\u00e9:<br \/>\n\u0096Entonces, \u00bfrealmente no hay esperanzas?<br \/>\nSe ech\u00f3 a re\u00edr en voz alta.<br \/>\n\u0096\u00bfEsperanzas? \u00a1Claro que las hay! \u00a1Por propia naturaleza, la Tierra est\u00e1 condenada a tener par\u00e1sitos!<br \/>\nSe liber\u00f3 una mano y se dio unos golpecitos en el escroto, mientras dec\u00eda:<br \/>\n\u0096Durante aquel diluvio de pomada mercurial \u0096un remedio anticuado, pero eficaz\u0096, entre los gritos de muerte de la civilizaci\u00f3n par\u00e1sita, escuch\u00e9 la voz de una ladilla, anciano fil\u00f3sofo, que dec\u00eda: \u00abTened esperanza, amigos m\u00edos, tened esperanza. S\u00f3lo est\u00e1n preparando el camino para una nueva generaci\u00f3n de ladillas.\u00bb No hay duda de que estaba en lo cierto, y s\u00f3lo deseo, en bien del futuro de esos par\u00e1sitos, que el nuevo y limpio ambiente origine una ladilla que no produzca picores.<br \/>\nMe puse en pie, me march\u00e9, y fui a buscar a la se\u00f1ora Stromberg para contarle lo que pasaba, si pod\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pomada azul Theodore Sturgeon Blue butter, \u00a9 1974 by Mercury Press Inc.. Traducci\u00f3n de Fernando Corripio en Ciencia Ficci\u00f3n Selecci\u00f3n-25 volumen extraordinario, Libro Amigo 438, Editorial Bruguera S.A., primera edici\u00f3n en Septiembre de 1976. Cuando en octubre de 1949 apareci\u00f3 el primer n\u00famero de Fantasy &#038; Science Fiction, la firma de Theodore Sturgeon figuraba en \u00e9l. 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