{"id":1481,"date":"2008-06-08T07:40:47","date_gmt":"2008-06-08T07:40:47","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1481"},"modified":"2008-06-08T07:40:47","modified_gmt":"2008-06-08T07:40:47","slug":"carta-del-jefe-indio-seatle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1481","title":{"rendered":"Carta del Jefe indio Seatle"},"content":{"rendered":"<p>Carta del Jefe indio Seatle<br \/>\nal presidente de los Estados Unidos<\/p>\n<p>En 1854, el presidente de los Estados Unidos<br \/>\n(Franklin Pierce, entonces)<br \/>\nhizo la propuesta de comprar gran parte de sus tierras a una tribu india, ofreci\u00e9ndoles en contrapartida,<br \/>\nla concesi\u00f3n de otra &#8220;reserva&#8221;.<br \/>\nLa carta de respuesta del Jefe Seatle, distribuida por la ONU,<br \/>\ny m\u00e1s adelante publicada \u00edntegramente,<br \/>\nha sido considerada, a trav\u00e9s del tiempo,<br \/>\ncomo uno de los m\u00e1s bellos y profundos pronunciamientos hechos<br \/>\nsobre la defensa del medio ambiente.<br \/>\n\u00c9sta es una de las versiones m\u00e1s en uso.<\/p>\n<p>&#8220;\u00bfC\u00f3mo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida.<\/p>\n<p>Si no somos due\u00f1os de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas \u00bfc\u00f3mo podr\u00edan Uds. comprarlos?<\/p>\n<p>Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de roc\u00edo en los oscuros bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los \u00e1rboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.<\/p>\n<p>Los muertos del hombre blanco olvidan su pa\u00eds de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas; en cambio, nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra, puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y, asimismo, ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran \u00e1guila; \u00e9stos son nuestros hermanos. Las escarpadas pe\u00f1as, los h\u00famedos prados, el calor de! cuerpo del caballo y e! hombre, todos pertenecemos a la misma familia.<\/p>\n<p>Por todo ello, cuando el gran Jefe de Washington nos env\u00eda el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras dice que nos reservar\u00e1 un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros. \u00c9l se convertir\u00e1 en nuestro padre y nosotros en sus hijos. Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es f\u00e1cil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros.<\/p>\n<p>El agua cristalina que corre por r\u00edos y arroyuelos no es solamente agua sino tambi\u00e9n representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos la tierra deben recordar que es sagrada y deben ense\u00f1ar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmag\u00f3rico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.<\/p>\n<p>Los r\u00edos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, Uds. deben recordar y ense\u00f1arles a sus hijos que los r\u00edos son nuestros hermanos y tambi\u00e9n lo son suyos, y, por tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.<\/p>\n<p>Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. \u00c9l no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extra\u00f1o que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga, y una vez conquistada sigue su camino, dejando atr\u00e1s la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra a sus hijos.<\/p>\n<p>Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano el firmamento como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorar\u00e1 la tierra dejando atr\u00e1s s\u00f3lo un desierto.<\/p>\n<p>No s\u00e9, pero nuestro modo de vida es diferente al de Uds. La sola vista de sus ciudades apena los ojos del piel roja. Pero quiz\u00e1 sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada.<\/p>\n<p>No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar c\u00f3mo se abren las hojas de los \u00e1rboles en primavera o c\u00f3mo aletean los insectos. Pero quiz\u00e1 tambi\u00e9n esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido s\u00f3lo parece insultar nuestros o\u00eddos. Y, despu\u00e9s de todo \u00bfpara qu\u00e9 sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque?<\/p>\n<p>Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, as\u00ed como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediod\u00eda o perfumado con aromas de pinos.<\/p>\n<p>El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento, la bestia, el \u00e1rbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos d\u00edas es insensible al hedor, pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire nos es inestimable, que el aire comparte su esp\u00edritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida tambi\u00e9n recibe sus \u00faltimos respiros. Y si les vendemos nuestras tierras, Uds. deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.<\/p>\n<p>Por ello, consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla yo pondr\u00e9 una condici\u00f3n: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.<\/p>\n<p>Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de b\u00fafalos pudri\u00e9ndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo c\u00f3mo una m\u00e1quina humeante puede importar m\u00e1s que el b\u00fafalo al que nosotros matamos s\u00f3lo para sobrevivir.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 seria del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre tambi\u00e9n morir\u00eda de una gran soledad espiritual; porque lo que sucede a los animales tambi\u00e9n le suceder\u00e1 al hombre. Todo va enlazado. Deben ense\u00f1arles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra est\u00e1 enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Ense\u00f1en a sus hijos que nosotros hemos ense\u00f1ado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra les ocurrir\u00e1 a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo se escupen a s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado.<\/p>\n<p>Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurrir\u00e1 a los hijos de la tierra. El hombre no teji\u00f3 la trama de la vida; \u00e9l es s\u00f3lo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con \u00e9l de amigo a amigo, queda exento del destino com\u00fan Despu\u00e9s de todo quiz\u00e1s seamos hermanos. Ya veremos Sabemos una cosa que quiz\u00e1 el hombre blanco descubra un d\u00eda: nuestro Dios es el mismo Dios. Uds. pueden pensar ahora que \u00c9l les pertenece, lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan, pero no es as\u00ed. \u00c9l es el Dios de los hombres y su compasi\u00f3n se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para \u00c9l y si se da\u00f1a se provocar\u00eda la ira del Creador.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los blancos se extinguir\u00e1n, quiz\u00e1 antes que las dem\u00e1s tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecer\u00e1n ahogados en sus propios residuos.<\/p>\n<p>Pero Uds. caminar\u00e1n hacia su destrucci\u00f3n rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra y que, por alg\u00fan designio especial, les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qu\u00e9 se exterminan los b\u00fafalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el matorral? Destruido. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el \u00e1guila? Desapareci\u00f3. Termina la vida y empieza la supervivencia&#8221;.<\/p>\n<p>Seatle.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta del Jefe indio Seatle al presidente de los Estados Unidos En 1854, el presidente de los Estados Unidos (Franklin Pierce, entonces) hizo la propuesta de comprar gran parte de sus tierras a una tribu india, ofreci\u00e9ndoles en contrapartida, la concesi\u00f3n de otra &#8220;reserva&#8221;. La carta de respuesta del Jefe Seatle, distribuida por la ONU, y m\u00e1s adelante publicada \u00edntegramente,<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[50],"tags":[],"class_list":["post-1481","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resistencia-indigena-y-asuntos-actuales-en-america"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1481","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1481"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1481\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1481"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1481"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1481"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}