{"id":1456,"date":"2008-05-03T19:00:24","date_gmt":"2008-05-03T19:00:24","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1456"},"modified":"2008-05-03T19:00:24","modified_gmt":"2008-05-03T19:00:24","slug":"geronimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1456","title":{"rendered":"Geronimo"},"content":{"rendered":"<p>Cuando en 1848 los Estados Unidos se apoderaron de una considerable parte del territorio mexicano, las tribus indias que all\u00ed viv\u00edan, no tardaron en advertir las consecuencias del &#8220;cambio de due\u00f1o&#8221;.<\/p>\n<p>A partir de entonces, los Apaches comprendieron lo poco que pod\u00edan esperar de los &#8220;Pinda Lick-o-yi&#8221; (Ojos Blancos), tras haber sido repetidamente enga\u00f1ados, vejados y despojados. Los estadounidenses obraron de muy p\u00e9sima fe con jefes como el Chiricahua Cochise, a quien, tras hacerle injustas acusaciones (1861), forzaron -muy a pesar suyo- a emprender el duro camino de la guerra; o como el Mimbre\u00f1o Mangas Coloradas, suegro de Cochise, brutalmente asesinado en 1853, aunque se hab\u00eda sometido voluntariamente, bajo la promesa solemne de respetarle la vida; o la canallesca matanza de gran numero de los Aravaipas del jefe Eskiminzin -gente bastante pacifica- que hab\u00edan depuesto sus armas e ingresado voluntariamente en la reserva de Camp Grant (1871), al norte de Tucson, falsamente incriminados del robo de caballos; lamentable hecho que el propio presidente Ulises S. Grant, indignado, califico de &#8220;vileza&#8221;.<\/p>\n<p>Aparte de grandes jefes como fueron Mangas Coloradas, Cochise y Victorio, destacaron otros secundarios, no por ello menos conocidos como Chato, Nana, Naiche, Loco y muy especialmente, Ger\u00f3nimo. Llamado as\u00ed por los mexicanos, su nombre indio era Goyatkay o Goyakla (que puede traducirse como &#8220;El que bosteza&#8221;). Hechicero, profeta y jefe de lo Chiricahuas, hab\u00eda nacido, en 1823 en el seno de la banda Bedonkohe, en un lugar indeterminado entre el nacimiento de los r\u00edos Gila y Tularosa. Su padre se llamaba Taklihim (que quiere decir &#8220;El Gris&#8221;), y aunque nunca fue jefe, si lo hab\u00eda sido su abuelo. De su madre s\u00f3lo se sabe que se llamaba Juana. Aunque nunca tuvo el predicamento de un Mangas o de un Cochise, la divulgaci\u00f3n de sus actos y la publicidad que tuvieron las campa\u00f1as emprendidas contra \u00e9l, hicieron que su nombre fuera tanto o m\u00e1s conocido.<\/p>\n<p>Ger\u00f3nimo combati\u00f3 tan ferozmente contra los &#8220;Casacas Azules&#8221;, que los generales George H. Crook y Nelson A. Miles le calificaron de &#8220;Tigre Humano&#8221; y &#8220;El m\u00e1s feroz enemigo&#8221;, respectivamente. Por el sendero de la guerra A los diecisiete a\u00f1os ya era admitido en el Consejo por sus cualidades de &#8220;Hombre Medicina&#8221; o cham\u00e1n y de guerrero, ya que era magnifico e incansable jinete. Goyathlay se revel\u00f3 como jefe ya en 1851, cuando los soldados mexicanos mataron a muchos de los suyos en un ataque sorpresivo a su campamento, no lejos de Janos (Chihuahua).<\/p>\n<p>El 15 de julio de 1862, cerca de 500 Chiricahua y Mimbre\u00f1os tendieron una emboscada en Apache Pass (Chihuahua Mountains) a los voluntarios californianos del general James Henry Carleton, que pretend\u00eda someterlos. Dirigidos por Cochise y Mangas Coloradas, pusieron en un apuro a la tropa, que tan s\u00f3lo se libr\u00f3 de un aut\u00e9ntico desastre gracias a disponer de dos ca\u00f1ones y al gran coraje con que combatieron los soldados. Es posible que Ger\u00f3nimo participara en la batalla. Tras este incidente se construy\u00f3 Fort Bowie en la entrada del desfiladero -cerca de la localidad de San Sim\u00f3n y del r\u00edo del mismo nombre-, que durante a\u00f1os seria el centro de todas las operaciones militares en la zona. En 1863, resentido con los mexicanos, llev\u00f3 sus incursiones hasta su territorio y dos a\u00f1os despu\u00e9s depred\u00f3 zonas del golfo de California. En 1871 desempe\u00f1\u00f3 un papel important\u00edsimo en los sucesos que condujeron a la ruptura de tan precaria paz, tras el establecimiento de una reserva Chiricahua en el este del territorio de Arizona.<\/p>\n<p>Cuando estos Apaches fueron forzados en 1876 a trasladarse a la inh\u00f3spita reserva de San Carlos Agency (en las monta\u00f1as del mismo nombre, junto al r\u00edo Gila). Ger\u00f3nimo huy\u00f3 al pa\u00eds vecino. Si las promesas hechas por Ger\u00f3nimo al prestigioso Cochise -modelo de prudencia y energ\u00eda- fueron m\u00e1s o menos mantenidas, su hijo mayor, Taza (que nunca consigui\u00f3 estar a la altura de las circunstancias), no obtuvo el mismo trato. En este mismo a\u00f1o se dio la orden de que su pueblo fuera trasladado desde sus relativamente aceptables tierras, en las que resid\u00edan desde 1872, situadas entre los montes Chiricahuas, el valle Sulphur Spring y las Dragoon Mountains , a la reserva de White Mountains (al norte de San Carlos), en tierras bastante peores que las suyas, y en donde -por si fuera poco- los nativos no pod\u00edan administrarse por sus medios.<\/p>\n<p>En contra de lo que se esperaba, Taza acab\u00f3 aceptando, por lo que &#8220;en premio a su buena voluntad&#8221; fue convidado, junto con otros veintid\u00f3s destacados Apaches, a finales del verano de 1876, a visitar al &#8220;Gran Padre&#8221; de Washington, invitaci\u00f3n que el orgulloso progenitor de Taza hab\u00eda rehusado a\u00f1os antes. Quiso la mala suerte que Taza falleciera en dicha ciudad a consecuencia de una pulmon\u00eda, siendo inhumano en el Congresional Cementery. Su inesperado fin suscit\u00f3 no pocos recelos entre los principales jefes y fue el embri\u00f3n de futuras luchas. San Carlos Agency En esta especie de &#8220;paz armada&#8221; -por utilizar un t\u00e9rmino moderno- hab\u00eda dos notas discordantes: los jefes rebeldes Victorio y Ger\u00f3nimo, que viv\u00edan en completa libertad, realizando incursiones en Sonora y robando ganado, que cambiaban por ropas, armas y whisky.<\/p>\n<p>Gracias a su audacia, pod\u00eda afirmarse -sin exagerar- que ambos eran los \u00fanicos Apaches libres y realmente ricos que quedaban en aquellas fechas. Ante las reiteradas protestas del gobierno mexicano, la administraci\u00f3n estadounidense los hizo prisioneros, vali\u00e9ndose de a\u00f1agazas (en el caso de Goyathlay, se aprovech\u00f3 la circunstancia de que hab\u00eda acudido con alguno de sus &#8220;bravos&#8221; a visitar la reserva de Warm Springs, al oeste de Nuevo M\u00e9xico). Ambos jefes indios fueron conducidos, cargados de cadenas, a San Carlos. En este lugar, m\u00e1s conocido como &#8220;El infierno de los cuarenta acres&#8221;, ingrato y casi yermo, los indios viv\u00edan en m\u00edseras condiciones, y los propios comisionados y sus auxiliares les vend\u00edan &#8220;agua de fuego&#8221; adulterada, que los diezmaba y embrutec\u00eda (San Carlos era la reserva m\u00e1s importante del territorio de Arizona).<\/p>\n<p>La comida se distribu\u00eda tarde y desigualmente, y cuando aumentaba el n\u00famero de internados, las raciones disminu\u00edan. Ademas la administraci\u00f3n de los blancos se hacia insoportable para unas gentes que hab\u00edan conocido mejores tiempos. El agente John Clum fue uno de los pocos personajes honestos y relativamente competentes que hicieron cuanto pudieron para regular la situaci\u00f3n. En 1875 consigui\u00f3 sacar a Eskiminzin de Camp Grant y establecerle, con cierta autonom\u00eda, en las relativamente buenas tierras del Gila. Con el prop\u00f3sito de mejorar las relaciones con los nativos, cre\u00f3 una Compa\u00f1\u00eda de Polic\u00eda Apache y trat\u00f3 de hacer m\u00e1s soportables las penosas condiciones de vida de la reserva. Pese a sus buenas intenciones, Clum nunca termin\u00f3 de comprender a los Apaches, llegando a la precipitada conclusi\u00f3n de que se trataba de seres insociables que rechazaban las ventajas de la civilizaci\u00f3n, por lo que en 1877 acab\u00f3 por dimitir, marchando a Tombstone y fundando el famoso diario &#8220;The Epitaph&#8221;.<\/p>\n<p>A partir de entonces, las condiciones se hicieron m\u00e1s desastrosas: se pasaba hambre, la asistencia sanitaria era pr\u00e1cticamente inexistente, y muchas familias deb\u00edan recorrer a pie m\u00e1s de treinta kil\u00f3metros para recoger sus escasas raciones. Por si fuera poco, un grupo de mineros se apropi\u00f3 de las mejores zonas de la reserva, sin otro argumento que el de los rifles de repetici\u00f3n, con lo cual en muy poco tiempo la obra de John Clum se deshizo. Clum hab\u00eda cometido el error de pretender convertir a los jefes indios en agricultores, cuando tal vez hubiera sido m\u00e1s acertado dedicarles al pastoreo y a la ganader\u00eda. Estos estaban irritados, porque el Gobierno no quer\u00eda ayudarles a regar las peque\u00f1as parcelas que cultivaban, por lo que algunos, Victorio entre ellos, abandonaron la Agencia. Entre Dos Fronteras Victorio y sus seguidores se dirigieron a un antiguo emplazamiento Apache.<\/p>\n<p>Ojo Caliente (pr\u00f3ximo a Warm Springs), por lo que enviaron tras ellos a la Polic\u00eda Apache, que si bien consigui\u00f3 darles alcance, se limit\u00f3 a apoderarse de algunos de sus caballos, pero les permiti\u00f3 seguir el viaje. En febrero de 1878 s\u00f3lo le quedaban unas docenas de seguidores a Victorio, por lo que acab\u00f3 entreg\u00e1ndose a los militares, que le permitieron establecerse en Nuevo M\u00e9xico, con la condici\u00f3n de compartir sus tierras con los Mezcaleros. El viejo jefe acept\u00f3, pero habiendo sido acusado -sin pruebas- de robar caballos en el verano de 1879 y temiendo ser encarcelado, decidi\u00f3 huir a M\u00e9xico y declarar la &#8220;guerra eterna&#8221; a los blancos, lo que significaba guerra a muerte , y pronto los efectivos de su banda crecieron.<\/p>\n<p>Durante meses, sembr\u00f3 el p\u00e1nico en Nuevo M\u00e9xico, Texas y Chihuahua; pero habi\u00e9ndose entregado a in\u00fatiles actos de crueldad, corri\u00f3 la voz de que hab\u00eda perdido la raz\u00f3n, y poco a poco sus seguidores le fueron abandonando. Por otra parte, los ej\u00e9rcitos de Estados Unidos y M\u00e9xico combinaron sus esfuerzos, con el resultado de que el s\u00e1bado, 30 de octubre de 1880, tropas mexicanas acorralaron al menguado grupo Apache en las colinas de Tres Castillos (entre Chihuahua y el Paso), dando muerte a casi todos los indios, Victorio entre ellos, y capturaron a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>En 1881, Ger\u00f3nimo se decidi\u00f3 a abandonar la reserva, y tras asesinar a Albert Sterling, jefe de la Polic\u00eda Apache, se intern\u00f3 en M\u00e9xico, junto con el jefe Chato (que deb\u00eda su nombre a una tremenda coz propinada en su infancia por un mulo, que le hab\u00eda destrozado la nariz). Particularmente sangriento fue el verano de aquel a\u00f1o, cuando Nana, anciano jefe de casi 80 a\u00f1os de edad, volvi\u00f3 al sendero de la guerra, y tras combatir con diversa fortuna, fue perseguido por m\u00e1s de 1.000 soldados (sin contar los &#8220;Rangers&#8221; de Texas y los refuerzos de Caballer\u00eda enviados a las reservas). En abril de 1882, los Chiricahuas lograron que el jefe Loco se uniera a ellos. Fue preciso el envi\u00f3 de seis compa\u00f1\u00edas de Caballer\u00eda al mando de George A. Forsyth, que alcanz\u00f3 a los &#8220;hostiles&#8221; el d\u00eda 23, en Horse Shoe Canyon (en los Montes Mogollones, entre los r\u00edos Gila y Grande, en Nuevo M\u00e9xico). Pero los indios -mejores conocedores del terreno-, no s\u00f3lo eludieron el cerco, sino que les tendieron una &#8220;emboscada&#8221;, de la que dif\u00edcilmente hubieran salido los militares estadounidenses de no haber intervenido un regimiento mexicano de infanter\u00eda, que acab\u00f3 con muchos guerreros indios y con la mayor parte de las mujeres y ni\u00f1os que les acompa\u00f1aban, lo que exacerb\u00f3 a los jefes Loco, Naiche, Chato y Ger\u00f3nimo, que se unieron al viejo Nana.<\/p>\n<p>Sangre y fuego Ante tama\u00f1a se doblaron las guarniciones de Fort Bowie, de Fort Thomas (en la margen derecha del Gila) y de Fort Apache (al noroeste de San Carlos). Adem\u00e1s se destin\u00f3 a la zona al General George H.Crook, que en septiembre de 1882 realiz\u00f3 una investigaci\u00f3n en Whipple Barracas (Arizona) en la que se demostr\u00f3 cumplidamente que los indios hab\u00edan sido expoliados y maltratados, y que muchos -aun teniendo sinceros deseos de paz- desconfiaban de la administraci\u00f3n estadounidenses, prefiriendo la muerte a la indignidad. Expuls\u00f3 a los que ilegalmente se hab\u00edan apoderado de sus tierras y dispuso que el ej\u00e9rcito proporcionase directamente v\u00edveres a los que regresasen a San Carlos; adem\u00e1s, trat\u00f3 de volver a poner en marcha el primitivo sistema de autogobierno, creado por John Clum, gan\u00e1ndose por parte de los indios el apodo de Nantan-Lupan (Jefe Lobo Gris, ya que este animal es para los Apaches s\u00edmbolo de astucia).<\/p>\n<p>El 24 de marzo de 1883, cay\u00f3 Chato sobre el campamento de Leitendorf (Arizona), perpetrando all\u00ed una feroz matanza, por lo cual la opini\u00f3n p\u00fablica reclam\u00f3 un ejemplar escarmiento. Crook se puso personalmente al frente de 50 soldados escogidos, un nutrido grupo de civiles y 200 Apaches, que voluntariamente se brindaron a seguirle para demostrar que nada hab\u00edan tenido que ver en los hechos. Mientras los guerreros rebeldes hostigaban con cierto \u00e9xito en mayo de 1883 a los mexicanos, los expedicionarios de Crook cayeron sobre su desguarnecida rancher\u00eda, situada en Sierra Madre, capturando a las mujeres y a los ni\u00f1os. Ante esta contrariedad, los jefes rebeldes acordaron negociar la rendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Todos los jefes fueron regresando a San Carlos, tras su capitulaci\u00f3n el d\u00eda 30, con las excepciones de Goyathlay y Chato, que lo hicieron en febrero de 1884. La paz dur\u00f3 poco tiempo, ya que Crook cometi\u00f3 algunos errores, sin mala intenci\u00f3n, si se quiere, pero errores al fin y al cabo: pretendi\u00f3, como ya lo hab\u00eda intentado Clum, convertir a los orgullosos guerreros en agricultores; tambi\u00e9n trat\u00f3 de persuadirles de que no pegasen a sus mujeres y se aparasen de las bebidas alcoh\u00f3licas, que les hac\u00edan sumamente agresivos. A mediado de mayo de 1885, los nativos internados en la peque\u00f1a reserva de Turkey Creek (pr\u00f3xima a San Carlos) celebraron una fiesta, invitaron a sus vecinos y, pese a la prohibici\u00f3n, corri\u00f3 el &#8220;Tiswin&#8221;, especie de cerveza malteada que las mujeres elaboraban, lo que constitu\u00eda una de las pocas satisfacciones que pod\u00edan permitirse.<\/p>\n<p>La fiesta dur\u00f3 varios d\u00edas, y el domingo d\u00eda 17, bajo la influencia de este intoxicante brebaje, Ger\u00f3nimo, Mangas (hijo mayor de Mangas Coloradas), Chihuahua y Nana (Chato prefiri\u00f3 inhibirse), se dirigieron a la tienda del Teniente Britton davis, encargado -con muy pocos soldados- de mantener el orden, y el mas anciano de los jefes, Nana, le injuri\u00f3, secundado por Chihuahua, que incluso lleg\u00f3 a desafiarle. Por conducto de su superior, el Capit\u00e1n F. Pierre, se envi\u00f3 un mensaje al General Crook, quien, no d\u00e1ndole la importancia debida, lo retuvo, y Davis se tuvo que considerar afortunado con salir con vida del trance, ya que algunos guerreros trataron de asesinarle. Aquella misma noche, Ger\u00f3nimo con una treintena de guerreros, sus mujeres e hijos, abandonaron la reserva, seguidos por los soldados de Davis, a los que el astuto jefe atac\u00f3 por la retaguardia, matando a dos de ellos. Cazadores y cazados cuatro columnas de caballer\u00eda fueron lanzadas en su persecuci\u00f3n, pero Goyathlay, con muy escasas bajas, consigui\u00f3 dar muerte a 63 soldados, causando a\u00fan mayores da\u00f1os a las tropas mexicanas.<\/p>\n<p>En noviembre envi\u00f3 a once de sus guerreros a Arizona (mientras depredaba por nuevo M\u00e9xico, Sonora y Chihuahua), quienes, viajando de noche y ocult\u00e1ndose durante el d\u00eda, causaban horribles estragos, sembrando la muerte y la desolaci\u00f3n por donde pasaban. La movilizaci\u00f3n de un millar de soldados y de un buen n\u00famero de exploradores Navajos fue in\u00fatil. En Fort Bowie, Crook reuni\u00f3 a sus oficiales y propuso la creaci\u00f3n de una unidad compuesta por Apaches aliados, que ser\u00eda comandada por el Capit\u00e1n Emmett Crawford y por un civil de equivoco historial, Tom Horn (que posteriormente destacar\u00eda como cazador de recompensas, pistolero en las reyertas entre ganaderos y agricultores y asesino a sueldo), asistidos por los Tenientes M. P. Maus, W. E. Shipp y S. L. Faison, colocando al frente de las ac\u00e9milas a otro civil, un tal H. W. Daly. El grupo, bastante numeroso, penetr\u00f3 en territorio mexicano por la localidad de fronteras, y avanzando por Sierra Madre, lleg\u00f3 hasta Sonora, tras la pista del escurridizo Ger\u00f3nimo. Tras muchas penalidades y habiendo tenido que dividir sus fuerzas, la columna descubri\u00f3 cerca de los Montes Espina del Diablo, el campamento de los Apaches, a los que se conmin\u00f3 a la rendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Lamentablemente una columna mexicana confundi\u00f3 a los exploradores con enemigos, y pese a los esfuerzos de Crawford por aclarar la situaci\u00f3n, se produjo una aut\u00e9ntica batalla, con abundantes bajas por ambas partes, entre ellas el propio Capit\u00e1n (11 de enero de 1886). Finalmente, bastante agotados, Ger\u00f3nimo y Naiche acabaron por solicitar una tregua y negociar la rendici\u00f3n, ya que les ofrecieron unas condiciones bastante aceptables. As\u00ed hubieran concluido las actividades guerreras de Ger\u00f3nimo, de no ser que en el mismo d\u00eda en que se iba a firmar la paz, un traficante de bebidas alcoh\u00f3licas, llamado Werheimer, se introdujo entre los indios y comenz\u00f3 a venderles &#8220;mescal&#8221; (bebida local de alto contenido alcoh\u00f3lico), siendo denunciada la situaci\u00f3n al Teniente Maus por Alchise, uno de los jefes ya sometidos, quien propuso al oficial que \u00e9l y el explorador Katayenne dar\u00edan muerte en secreto al traficante.<\/p>\n<p>El militar se opuso, pero de cualquier manera ya el contrabandista hab\u00eda huido y Ger\u00f3nimo y varios guerreros estaban ebrios. Actualmente est\u00e1 fuera de toda duda que sin tan desafortunado incidente se hubiera firmado la paz. Evidentemente, exist\u00edan poderos\u00edsimos intereses (entre ellos los de los comerciantes de Tucson), que no deseaban el fin de las hostilidades.<\/p>\n<p>En todo caso, las gestiones en pro de la paz realizadas por Crook no obtuvieron el refrendo oficial, por estimar que hab\u00eda obrado a la ligera y que las condiciones impuestas eran demasiado benignas, por lo que Crook disgustado, present\u00f3 una solicitud de traslado, siendo sustituido por el tambi\u00e9n General Nelson A. Miles, al que los indios llamaron &#8220;Chaqueta de oso&#8221;. El 12 de abril de 1886, Miles asumi\u00f3 el mando de las operaciones militares, llegando a contar con m\u00e1s de 5.000 soldados y unos 500 exploradores nativos (cifra bastante elevada, teniendo en cuenta lo reducido de los efectivos del ej\u00e9rcito de los Estados Unidos por aquellas fechas), adem\u00e1s de una fuerza regular de varios miles de voluntarios civiles. Este General ya se hab\u00eda distinguido en la guerra civil y en campa\u00f1as contra Kiowas, Sioux y Nez-Perc\u00e9s, entre otras. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando en 1848 los Estados Unidos se apoderaron de una considerable parte del territorio mexicano, las tribus indias que all\u00ed viv\u00edan, no tardaron en advertir las consecuencias del &#8220;cambio de due\u00f1o&#8221;. A partir de entonces, los Apaches comprendieron lo poco que pod\u00edan esperar de los &#8220;Pinda Lick-o-yi&#8221; (Ojos Blancos), tras haber sido repetidamente enga\u00f1ados, vejados y despojados. 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