{"id":1447,"date":"2008-05-03T18:33:25","date_gmt":"2008-05-03T18:33:25","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1447"},"modified":"2008-05-03T18:33:25","modified_gmt":"2008-05-03T18:33:25","slug":"memorial-de-solol\u00e1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1447","title":{"rendered":"Memorial de Solol\u00e1"},"content":{"rendered":"<p>Memorial de Solol\u00e1<br \/>\n(Selecci\u00f3n) <\/p>\n<p>1. Aqu\u00ed escribir\u00e9 unas cuantas historias de nuestros primeros padres y antecesores, los que engendraron a los hombres en la \u00e9poca antigua, antes que estos montes y valles se poblaran, cuando no hab\u00eda m\u00e1s que liebres y p\u00e1jaros, seg\u00fan contaban; cuando nuestros padres y abuelos fueron a poblar los montes y valles \u00a1oh hijos m\u00edos! en Tul\u00e1n. <\/p>\n<p>2. Escribir\u00e9 las historias de nuestros primeros padres y abuelos que se llamaban Gagavitz el uno y Zactecauh el otro; las historias que ellos nos contaban: que del otro lado del mar llegamos al lugar llamado Tul\u00e1n, donde fuimos engendrados y dados a luz por nuestras madres y nuestros padres \u00a1oh hijos nuestros! As\u00ed contaban antiguamente los padres y abuelos que se llamaban Gagavitz y Zactecauh, los que llegaron a Tul\u00e1n, los dos varones que nos engendraron a nosotros los Xahil\u00e1. <\/p>\n<p>3. He aqu\u00ed los nombres de las casas y parcialidades de los Gekaquch, Baqahol\u00e1 y Zibakihay. Kat\u00fan y Chutiah, as\u00ed llamados, engendraron a los de Baqahol\u00e1. Tzanat y Guguchom, as\u00ed llamados, engendraron a los Gekaquchi. Daqui Ahauh y Chahom Ahauh engendraron a los Zibakihayi. As\u00ed pues, \u00e9ramos cuatro familias las que llegamos a Tul\u00e1n, nosotros la gente cakchiquel \u00a1oh hijos nuestros!, dijeron. All\u00ed comenzaron los Caveki, que engendraron a los llamados Totomay y Xurcah. All\u00ed comenzaron tambi\u00e9n los Ahquehay que engendraron a Loch y Xet. Comenzaron igualmente los Ah Pak y Telom, que engendraron a los llamados Qoxahil y Qobakil. De la misma manera dieron principio tambi\u00e9n all\u00ed los Ikomagi. Y esas cuatro ramas que all\u00e1 comenzaron eran las tribus. <\/p>\n<p>4. He aqu\u00ed las historias de Gagavitz y Zactecauh; \u00e9ste es el principio de las historias que contaban Gagavitz y Zactecauh: &#8220;De cuatro [lugares] llegaron las gentes a Tul\u00e1n. En oriente est\u00e1 una Tul\u00e1n; otra en Xibalbay; otra en el poniente, de all\u00ed llegamos nosotros, del poniente; y otra donde est\u00e1 Dios. Por consiguiente hab\u00eda cuatro Tulanes \u00a1oh hijos nuestros!&#8221; As\u00ed dijeron. &#8220;Del poniente llegamos a Tul\u00e1n, desde el otro lado del mar; y fue a Tul\u00e1n a donde llegamos para ser engendrados y dados a luz por nuestras madres y nuestros padres&#8221;. As\u00ed contaban. <\/p>\n<p>5. Entonces fue creada la Piedra de Obsidiana por el hermoso Xibalbay, por el precioso Xibalbay. Entonces fue hecho el hombre por el Creador y el Formador, y rindi\u00f3 culto a la Piedra de Obsidiana. Cuando hicieron al hombre, de tierra lo fabricaron, y lo alimentaron de \u00e1rboles, lo alimentaron de hojas. \u00danicamente tierra quisieron que entrara [en su formaci\u00f3n]. Pero no hablaba, no andaba, no ten\u00eda sangre ni carne, seg\u00fan contaban nuestros antiguos padres y abuelos \u00a1oh hijos m\u00edos! No se sab\u00eda qu\u00e9 deb\u00eda entrar [en el hombre]. Por fin se encontr\u00f3 de qu\u00e9 hacerlo. S\u00f3lo dos animales sab\u00edan que exist\u00eda el alimento en Paxil, nombre del lugar donde se hallaban aquellos animales que se llamaban el Coyote y el Cuervo. El animal Coyote fue muerto y entre sus despojos, al ser descuartizado, se encontr\u00f3 el ma\u00edz. Y yendo el animal llamado Tiuh-tiuh a buscar para s\u00ed la masa del ma\u00edz, fue tra\u00edda de entre el mar por el Tiuh-tiuh la sangre de la danta y de la culebra y con ellas se amas\u00f3 el ma\u00edz. De esta masa se hizo la carne del hombre por el Creador y el Formador. As\u00ed supieron el Creador, el Formador, los Progenitores, c\u00f3mo hacer al hombre formado, seg\u00fan dijeron. Habiendo terminado de hacer al hombre formado resultaron trece varones y catorce mujeres; hab\u00eda [una mujer)] de m\u00e1s. En seguida hablaron, anduvieron, ten\u00edan sangre, ten\u00edan carne. Se casaron y se multiplicaron. A uno le tocaron dos mujeres. As\u00ed se unieron las gentes, seg\u00fan contaban los antiguos \u00a1oh hijos nuestros! Tuvieron hijas, tuvieron hijos aquellos primeros hombres. As\u00ed fue la creaci\u00f3n del hombre, as\u00ed fue la hechura de la piedra de obsidiana. &#8220;Y poni\u00e9ndonos en pie, llegamos a las puertas de Tul\u00e1n. S\u00f3lo un murci\u00e9lago guardaba las puertas de Tul\u00e1n. Y all\u00ed fuimos engendrados y dados a luz; all\u00ed pagamos el tributo en la obscuridad y en la noche \u00a1oh hijos nuestros!&#8221;, dec\u00edan Gagavitz y Zactecauh. Y no olvid\u00e9is el relato de nuestros mayores, nuestros antepasados. Estas fueron las palabras que nos legaron. <\/p>\n<p>6. Entonces se nos mand\u00f3 venir por nuestras madres y nuestros padres a las trece parcialidades de las siete tribus, a los trece grupos de guerreros. Luego llegamos a Tul\u00e1n en la obscuridad y en la noche. Entonces dimos el tributo, cuando llevaron el tributo las siete tribus y los guerreros. Nosotros nos colocamos en orden en la parte izquierda de Tul\u00e1n, all\u00ed estuvieron las siete tribus. En la parte de la derecha de Tul\u00e1n se colocaron en orden los guerreros. Primero pagaron el tributo las siete tribus y en seguida pagaron el tributo los guerreros. Pero \u00e9ste se compon\u00eda \u00fanicamente de piedras preciosas [jade], metal, guirnaldas cosidas con plumas verdes y azules y pinturas y esculturas. Ofrendaban flautas, canciones, calendarios rituales, calendarios astron\u00f3micos, pataxte y cacao. S\u00f3lo estas riquezas fueron a tributar los guerreros a Tul\u00e1n durante la noche. S\u00f3lo flechas y escudos, solo escudos de madera eran las riquezas que fueron a dar en tributo cuando llegaron a Tul\u00e1n. <\/p>\n<p>7. Luego se les dijo y mand\u00f3 a nuestras madres: &#8220;Id, hijos m\u00edos, hijas m\u00edas, \u00e9stas ser\u00e1n vuestras obligaciones, los trabajos que os encomendamos&#8221;. As\u00ed les habl\u00f3 la Piedra de Obsidiana. &#8220;Id a donde ver\u00e9is vuestras monta\u00f1as y vuestros valles; all\u00e1 al otro lado del mar est\u00e1n vuestras monta\u00f1as y vuestros valles \u00a1oh hijos m\u00edos! All\u00e1 se os alegrar\u00e1n los rostros. Estos son los regalos que os dar\u00e9, vuestras riquezas y vuestro se\u00f1or\u00edo&#8221;. As\u00ed les dijeron a las trece parcialidades de las siete tribus, a las trece divisiones de guerreros. Luego les dieron los \u00eddolos enga\u00f1adores de madera y de piedra. Iban bajando hacia Tul\u00e1n y Xibalbay cuando les fueron entregados los \u00eddolos de madera y de piedra, seg\u00fan contaban nuestros primeros padres y antecesores, Gagavitz y Zactecauh. Estos fueron sus regalos y \u00e9stas fueron tambi\u00e9n sus palabras. <\/p>\n<p>8. Las siete tribus fueron las primeras que llegaron a Tul\u00e1n, seg\u00fan dec\u00edan. En pos de ellas llegamos nosotros los guerreros llevando nuestros tributos; todas las siete tribus y los guerreros entramos cuando se abrieron las puertas de Tul\u00e1n. <\/p>\n<p>9. Los zutujiles fueron la primera de las siete tribus que lleg\u00f3 a Tul\u00e1n. Y cuando acabaron de llegar las siete tribus llegamos nosotros los guerreros. As\u00ed dec\u00edan. Y mand\u00e1ndonos llegar nos dijeron nuestras madres y nuestros padres: &#8220;Id, hijas m\u00edas, hijos m\u00edos. Os dar\u00e9 vuestras riquezas, vuestro se\u00f1or\u00edo; os dar\u00e9 vuestro poder y vuestra majestad, vuestro dosel y vuestro trono&#8221;. As\u00ed se os tributar\u00e1n las rodelas, riquezas, arcos, escudos, plumas y tierra blanca. Y si se os tributan piedras preciosas [jade], metal, plumas verdes y azules; si se os ofrendan pinturas, esculturas, calendarios rituales, calendarios siderales, flautas, cantos, cantos por vosotros despreciados, vuestros ser\u00e1n tambi\u00e9n, os los tributar\u00e1n las tribus y all\u00e1 los recibir\u00e9is. Ser\u00e9is m\u00e1s favorecidos y se os alegrar\u00e1n los rostros. No os dar\u00e9 su se\u00f1or\u00edo, pero ellas ser\u00e1n vuestros tributarios. En verdad, grande ser\u00e1 vuestra gloria. No os menospreciar\u00e1n. Os engrandecer\u00e9is con la riqueza de los escudos de madera. No os durm\u00e1is y vencer\u00e9is \u00a1hijas m\u00edas! \u00a1hijos m\u00edos! Yo os dar\u00e9 vuestro se\u00f1or\u00edo, a vosotros los trece jefes, a todos por igual: vuestros arcos, vuestros escudos, vuestro se\u00f1or\u00edo, vuestra majestad, vuestra grandeza, vuestro dosel y vuestro trono. Estos son vuestros primeros tesoros&#8221;. As\u00ed les hablaron a los quich\u00e9s cuando llegaron los trece grupos de guerreros a Tul\u00e1n. Los primeros que llegaron fueron los quich\u00e9s. Entonces se fij\u00f3 el mes de Tacaxepeual para el pago del tributo de los quich\u00e9s; despu\u00e9s llegaron sus compa\u00f1eros, uno en pos de otro, las casas, las familias, las parcialidades, cada grupo de guerreros, cuando llegaron a Tul\u00e1n, cuando acabaron de llegar todos ellos. <\/p>\n<p>10. Llegaron los de Rabinal, los Zotziles, los Tukuch\u00e9es, los Tuhalahay, los Vuchabahay, los Ah Chumilahay; llegaron tambi\u00e9n los Lamaquis, los Cumatz y los Akahales. Con los de Tucur\u00fa acabaron de llegar todos. Despu\u00e9s llegaron los trece [grupos de] guerreros, nosotros los Bacah Pok, nosotros los Bacah Xahil. Primero llegaron unos y tras ellos los dem\u00e1s de nosotros los Bacah. Los Bacah Pok llegaron primero y en pos de ellos llegamos nosotros los Bacah Xahil. As\u00ed contaban nuestros padres y antecesores \u00a1oh hijos nuestros! Hac\u00eda tiempo que hab\u00edan llegado las siete tribus, y poco despu\u00e9s comenzaron a llegar los guerreros. Luego llegamos nosotros los cakchiqueles. En verdad, fuimos los \u00faltimos en llegar a Tul\u00e1n. Y no quedaron otros despu\u00e9s que nosotros llegamos, seg\u00fan contaban Gagavitz y Zactecauh. De esta manera nos aconsejaron: &#8220;Estas son vuestras familias, vuestras parcialidades&#8221;, les dijeron a Gekaquch, Baqahol y Zibakihay. Estos ser\u00e1n vuestros jefes, uno es el Ahpop, el otro el AhpopQamahay&#8221;. As\u00ed les dijeron a los Gekaquch, Baqahol y Zibakihay. Procread hijas, engendrad hijos, casaos entre vosotros los se\u00f1ores&#8221;, les dijeron. Por lo tanto, ellos fueron madres y abuelas. Los primeros que llegaron fueron los Zibakihay; despu\u00e9s llegaron los Baqahol y luego los Gekaquch. Estas fueron las primeras familias que llegaron. <\/p>\n<p>11. M\u00e1s tarde, cuando llegamos nosotros los jefes, se nos mand\u00f3 de esta manera por nuestras madres y nuestros padres: &#8220;Id, hija m\u00eda, hijo m\u00edo, tu familia, tu parcialidad se ha marchado. Ya no debes quedarte atr\u00e1s, t\u00fa el hijo m\u00e1s peque\u00f1o. En verdad, grande ser\u00e1 tu suerte. B\u00fascalos, pues&#8221;, le dijeron el \u00eddolo de madera y de piedra llamado Beleh\u00e9 Toh y el otro \u00eddolo de piedra llamado Hun Tihax. &#8220;Rendid culto a cada uno&#8221;, se nos dijo. As\u00ed contaban. <\/p>\n<p>12. En seguida se revistieron de sus arcos, escudos, cotas de algod\u00f3n y plumas, y se pintaron con yeso. Y vinieron las avispas, los abejorros, el lodo, la obscuridad, la lluvia, las nubes, la neblina. Entonces se nos dijo: &#8220;En verdad, grandes ser\u00e1n vuestros tributos. No os durm\u00e1is y vencer\u00e9is, no ser\u00e9is despreciados, hijos m\u00edos. Os engrandecer\u00e9is, ser\u00e9is poderosos. As\u00ed poseer\u00e9is y ser\u00e1n vuestros los escudos, las riquezas, las flechas y las rodelas. Si se os tributan piedras preciosas [jade], metal, plumas verdes y azules, canciones por vosotros despreciadas, vuestras ser\u00e1n tambi\u00e9n; ser\u00e9is m\u00e1s favorecidos y se os alegrar\u00e1n los rostros. Las piedras de jade, el metal, las plumas verdes y azules, las pinturas y esculturas, todo lo que han tributado las siete tribus os alegrar\u00e1 los rostros en vuestra patria; todos ser\u00e9is favorecidos y se os alegrar\u00e1n los ojos con vuestras flechas y vuestros escudos. Tendr\u00e9is un jefe principal y otro m\u00e1s joven. A vosotros los trece guerreros, a vosotros los trece se\u00f1ores, a vosotros los jefes de igual rango, os dar\u00e9 vuestros arcos y vuestros escudos. Pronto se van a alegrar vuestros rostros con las cosas que recibir\u00e9is en tributo, vuestros arcos y vuestros escudos. Hay guerra all\u00e1 en el oriente, en el llamado Zuyva; all\u00e1 ir\u00e9is a probar vuestros arcos y vuestros escudos que os dar\u00e9. \u00a1Id all\u00e1, hijos m\u00edos!&#8221; As\u00ed se nos dijo cuando fuimos a Tul\u00e1n, antes que llegaran las siete tribus y los guerreros. Y cuando llegamos a Tul\u00e1n fu\u00e9 terrible, en verdad; cuando llegamos en compa\u00f1\u00eda de las avispas y los abejorros, entre las nubes, la neblina, el lodo, la obscuridad y la lluvia, cuando llegamos a Tul\u00e1n. <\/p>\n<p>13. Al instante comenzaron a llegar los agoreros. A las puertas de Tul\u00e1n lleg\u00f3 a cantar un animal llamado Guardabarranca, cuando sal\u00edamos de Tul\u00e1n. &#8220;Morir\u00e9is, ser\u00e9is vencidos, yo soy vuestro or\u00e1culo&#8221;, nos dec\u00eda el animal. &#8220;\u00bfNo ped\u00eds misericordia para vosotros? \u00a1Ciertamente ser\u00e9is dignos de l\u00e1stima!&#8221; As\u00ed nos habl\u00f3 este animal, seg\u00fan contaban. <\/p>\n<p>14. Luego cant\u00f3 otro animal llamado Tucur, que se hab\u00eda posado en la cima de un \u00e1rbol rojo, el cual nos habl\u00f3 tambi\u00e9n diciendo: &#8220;Yo soy vuestro or\u00e1culo&#8221;. &#8220;T\u00fa no eres nuestro or\u00e1culo, como pretendes&#8221;, le respondimos a esta lechuza. Estaban tambi\u00e9n all\u00ed los mensajeros que llegaron a darnos los \u00eddolos de piedra y de palo, dijeron nuestros padres y antepasados en aquel tiempo. Despu\u00e9s cant\u00f3 otro animal en el cielo, el llamado perico, y dijo tambi\u00e9n: &#8220;Yo soy vuestro mal ag\u00fcero, \u00a1morir\u00e9is!&#8221; Pero nosotros le dijimos a este animal: &#8220;C\u00e1llate, t\u00fa no eres m\u00e1s que la se\u00f1al del verano. T\u00fa cantas primero cuando sale el verano y despu\u00e9s que cesan las lluvias: entonces cantas&#8221;. As\u00ed le dijimos. <\/p>\n<p>15. Luego llegamos a la orilla del mar. All\u00ed estaban reunidas todas las tribus y los guerreros a la orilla del mar. Y cuando lo contemplaron, se les oprimieron los corazones. &#8220;No hay manera de pasarlo; de nadie se ha sabido que haya atravesado el mar&#8221;, se dijeron entre s\u00ed todos los guerreros y las siete tribus. &#8220;\u00bfQui\u00e9n tiene un palo con el cual podamos pasar, hermano nuestro? Solamente en ti confiamos&#8221;, dijeron todos. Y nosotros les hablamos de esta manera: &#8220;Id vosotros, marchad los primeros, cuidadosamente&#8221;. &#8220;\u00bfC\u00f3mo pasaremos en verdad los que estamos aqu\u00ed?&#8221; As\u00ed dec\u00edamos todos. Luego dijeron: &#8220;Compad\u00e9cete de nosotros \u00a1oh hermano! que hemos venido a amontonarnos aqu\u00ed a la orilla del mar, sin poder ver vuestras monta\u00f1as ni nuestros valles. Si nos quedamos a dormir aqu\u00ed seremos vencidos, nosotros los dos hijos mayores, jefes y cabezas, los primeros guerreros de las siete tribus \u00a1oh hermano nuestro! \u00a1Ojal\u00e1 que pas\u00e1ramos y que pudi\u00e9ramos ver sin tardanza los presentes que nos han dado nuestras madres y nuestros padres \u00a1oh hermano m\u00edo!&#8221; As\u00ed hablaron entre s\u00ed los que engendraron a los quich\u00e9s. Y dijeron nuestros abuelos Gagavitz y Zactecauh: &#8220;Con vosotros hablamos: \u00a1Manos a la obra, hermanos nuestros! No hemos venido para estarnos aqu\u00ed amontonados a la orilla del mar, sin poder contemplar nuestra patria que se nos dijo que ver\u00edamos, vosotros nuestros guerreros, nuestras siete tribus. \u00a1Arroj\u00e9monos [al mar] ahora mismo!&#8221; As\u00ed les dijeron y al punto se llenaron todos de alegr\u00eda. <\/p>\n<p>16. &#8220;Cuando llegamos a las puertas de Tul\u00e1n fuimos a recibir un palo rojo que era nuestro b\u00e1culo, y por eso se nos dio el nombre de Cakchiqueles \u00a1oh hijos nuestros!&#8221; dijeron Gagavitz y Zactecauh. &#8220;Hinquemos la punta de nuestros b\u00e1culos en la arena dentro del mar y pronto atravesaremos el mar sobre la arena sirvi\u00e9ndonos de los palos colorados que fuimos a recibir a las puertas de Tul\u00e1n&#8221;. As\u00ed pasamos, sobre las arenas dispuestas en ringlera, cuando ya se hab\u00eda ensanchado el fondo del mar y la superficie del mar. Alegr\u00e1ronse todos al punto cuando vieron las arenas dentro del mar. En seguida celebraron consejo. &#8220;All\u00ed est\u00e1 nuestra esperanza, all\u00e1 en las primeras tierras debemos reunirnos \u0096dijeron\u0096; solamente all\u00ed podremos organizarnos ahora que hemos llegado a Tul\u00e1n&#8221;. <\/p>\n<p>17. Lanz\u00e1ronse entonces y pasaron sobre la arena; los que ven\u00edan a la zaga entraban en el mar cuando nosotros sal\u00edamos por la otra orilla de las aguas. En seguida se llenaron de temor las siete tribus, hablaron entonces todos los guerreros y dijeron las siete tribus: &#8220;Aunque ya se han visto los presentes, no se han alegrado vuestros rostros \u00a1oh se\u00f1ores!, \u00a1oh guerreros! \u00bfAcaso no fuimos con vosotros al oriente? \u00bfAcaso no hemos venido a buscar nuestras monta\u00f1as y nuestros valles, donde podamos ver nuestros presentes, las plumas verdes, las plumas azules, las guirnaldas?&#8221; As\u00ed dijeron las siete tribus reunidas en consejo. Y diciendo &#8220;est\u00e1 bien&#8221;, dieron fin las siete tribus a su conferencia. <\/p>\n<p>En seguida se dirigieron al lugar de Teozacuancu, fu\u00e9ronse todos all\u00e1 y a continuaci\u00f3n se encaminaron a otro lugar llamado Meahauh, donde se reunieron. Luego, saliendo de Meahauh, llegaron a otro lugar llamadoValval Xucxuc, donde descansaron. Junt\u00e1ronse de nuevo y saliendo de all\u00ed llegaron a los lugares llamados Tapcu y Olom\u00e1n. <\/p>\n<p>18. &#8220;Reunidos todos all\u00ed, celebramos consejo&#8221;, dec\u00edan nuestros padres y abuelos Gagavitz y Zactecauh. Y hall\u00e1ndonos ya en ese lugar, sacamos y desenvolvimos nuestros presentes. Y dijeron todos los guerreros: &#8220;\u00bfQui\u00e9nes vendr\u00e1n a ponerse aqu\u00ed frente a nosotros los soldados, los que damos la muerte, y cuyas armas son bien conocidas \u00a1oh hermano menor nuestro! \u00a1oh nuestro hermano mayor!&#8221;, nos dijeron. Y nosotros les contestamos: &#8220;En verdad la guerra est\u00e1 cercana: atavi\u00e1os, cubr\u00edos de vuestras galas, revest\u00edos de plumas, desenvolvamos nuestros presentes. Aqu\u00ed tenemos las prendas que nos dieron nuestras madres y nuestros padres. He aqu\u00ed nuestras plumas, yo soy el que sabe&#8221;. As\u00ed les dijimos. Y en seguida desenvolvimos nuestros presentes, los presentes que ten\u00edamos, las plumas, el yeso [para pintarse la cara], las flechas, los escudos y las cotas de algod\u00f3n. <\/p>\n<p>19. As\u00ed nos presentamos ante todos. Primero nos adornamos con los arcos, los escudos, las cotas de algod\u00f3n, las plumas verdes, el yeso; nos ataviamos todos de esta manera y les dijimos: &#8220;A vosotros os toca, hermanos y parientes nuestros; en verdad el enemigo est\u00e1 a la vista, ataqu\u00e9mosle, probemos nuestras flechas y nuestros escudos. Vamos al instante, tomemos nuestro camino&#8221;, les dijimos. &#8220;No queremos ir a escoger el camino&#8221;, contestaron. &#8220;Escoge t\u00fa nuestro camino, hermano, t\u00fa que lo conoces&#8221;, nos dijeron. &#8220;Entonces lo escogeremos nosotros&#8221;, respondimos. Luego nos juntamos y en seguida fuimos a hacer encuentro a una tribu enemiga, los nonoualcas, los xulpiti, as\u00ed llamados, que se encontraban a la orilla del mar y estaban en sus barcas. <\/p>\n<p>20. En verdad fue terrible el disparar de las flechas y la pelea. Pero pronto fueron destruidos por nosotros; una parte luch\u00f3 dentro de las barcas. Y cuando ya se hab\u00edan dispersado los nonoualcas y xulpiti, dijeron todos los guerreros: &#8220;\u00bfC\u00f3mo atravesaremos el mar, hermano nuestro?&#8221; As\u00ed dijeron. Y nosotros respondimos: &#8220;En sus canoas pasaremos, sin que nos vean nuestros enemigos&#8221;. As\u00ed pues, nos embarcamos en las canoas de los nonoualcas y dirigi\u00e9ndonos al oriente pronto llegamos all\u00ed. Formidables eran, en verdad, la ciudad y las casas de los de Zuyva, all\u00e1 en el oriente. Cuando hubimos llegado a la orilla de las casas nos pusimos a lancearlos, luego que llegamos. Fue terrible realmente cuando nos encontramos entre las casas; era en verdad grande el estruendo. Levant\u00f3se una polvoreda cuando llegamos; peleamos en sus casas, peleamos con sus perros, con sus aves de corral, peleamos con todos sus animales dom\u00e9sticos. Atacamos una vez, atacamos dos veces, hasta que fuimos derrotados. Unos caminaban por el cielo, otros andaban en la tierra, unos bajaban, otros sub\u00edan, todos contra nosotros, demostrando su arte m\u00e1gica y sus transformaciones. Uno por uno fueron regresando todos los guerreros a los lugares de Tapcu y Olom\u00e1n. &#8220;Llenos de tristeza nos reunimos all\u00ed y all\u00ed tambi\u00e9n nos despojamos de las plumas y nos quitamos los adornos \u00a1oh hijos nuestros!&#8221; As\u00ed dijeron Gagavitz y Zactecauh. En seguida preguntamos: &#8220;\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 vuestra salvaci\u00f3n?&#8221; As\u00ed les dijimos a los quich\u00e9s. &#8220;Puesto que truena y retumba en el cielo, en el cielo est\u00e1 nuestra salvaci\u00f3n&#8221;, dijeron. En consecuencia, se les dio el nombre de tojojiles. Y dijeron los zotziles: &#8220;S\u00f3lo podremos vivir y estar a salvo en el pico de la guacamaya&#8221;. Y por lo tanto se les llam\u00f3 los cakix. Luego hablamos nosotros, los cakchiqueles: &#8220;Solo en medio de la llanura estar\u00e1 nuestra salvaci\u00f3n, cuando lleguemos a aquella tierra&#8221;. Y en consecuencia se nos llam\u00f3 los chitagah. Otros, llamados gucumatz, dijeron que s\u00f3lo en el agua hab\u00eda salvaci\u00f3n. Los tukuch\u00e9es dijeron que la salvaci\u00f3n estaba en un pueblo en alto, y en consecuencia se les llam\u00f3 los ahcic-amag. Y dijeron los akajales: &#8220;S\u00f3lo nos salvaremos dentro de una colmena&#8221;, y por eso se les dio el nombre de akajales. De esta manera recibieron todos sus [respectivos] nombres y eran muy numerosos. Pero no se crea que se salvaron. Tampoco debe olvidarse que del oriente vinieron los nombres de todos ellos. &#8220;El diablo fue el que nos vino a separar&#8221;, dijeron Gagavitz y Zactecauh. Y nosotros dijimos, cuando remov\u00edamos el seno de nuestras monta\u00f1as y nuestros valles: &#8220;Vamos a probar nuestros arcos y nuestros escudos a alguna parte donde tengamos que pelear. Busquemos ahora nuestros hogares y nuestros valles&#8221;. As\u00ed dijimos. En seguida nos dispersamos por las monta\u00f1as; entonces nos fuimos todos, cada tribu tom\u00f3 su camino, cada familia sigui\u00f3 el suyo. Luego regresaron al lugar de Valval Xucxuc, pasaron al lugar de Memehuy\u00fa y Tacnahuy\u00fa, as\u00ed llamados. Llegaron tambi\u00e9n a Zakiteuh y Zakikuv\u00e1, as\u00ed llamados. Se fueron a Meahauh y Cutamchah y de all\u00ed regresaron a los lugares llamados Zakijuy\u00fa y Tepacum\u00e1n. Luego fueron a ver sus montes y sus valles; llegaron al monte Togohil donde le alumbr\u00f3 la aurora a la naci\u00f3n quich\u00e9. Fuimos despu\u00e9s a Pantzic y Parax\u00f3n, donde brill\u00f3 nuestra aurora \u00a1oh hijos nuestros! As\u00ed contaban nuestros primeros padres y abuelos Gagavitz y Zactecauh. &#8220;Estos son los montes y llanuras por donde pasaron, fueron y volvieron. No nos vanagloriemos, s\u00f3lo recordemos y no olvidemos nunca que en verdad hemos pasado por numerosos lugares&#8221;, dec\u00edan antiguamente nuestros padres y antepasados. <\/p>\n<p>21. He aqu\u00ed los lugares por donde pasaron: Popo Abah, de donde bajaron a Chopiytzel, entre los grandes montones [de rocas], bajo los grandes pinos. Bajaron all\u00e1 por Mukulic-ya y Molomic-ch\u00e9e. Encontr\u00e1ronse entonces con Qoxahil y Qobakil, as\u00ed llamados; en los sitios llamados Chiyol y Chiabak los encontraron. Eran tambi\u00e9n de los Bacah y \u00fanicamente se dedicaban al arte m\u00e1gica. Cuando los encontraron les preguntaron: &#8220;\u00bfQui\u00e9nes sois vosotros?&#8221; Y contestaron Qoxahil y Qobakil: &#8220;\u00a1Oh, Se\u00f1or!, no nos mates. Somos tus hermanos, somos tus parientes. Somos los \u00fanicos que quedamos de los Bacah Pok y los Bacah Xahil y seremos servidores de tu trono, de tu se\u00f1or\u00edo \u00a1oh Se\u00f1or!&#8221;, contestaron. Y dijeron Gagavitz y Zactecauh: &#8220;T\u00fa no eres de mi casa ni de mi familia&#8221;. Pero aqu\u00e9llos replicaron: &#8220;En verdad eres mi hermano y mi pariente&#8221;. Entonces dijeron las parcialidades: &#8220;Son los llamados Telom y Cahibak&#8221;. En seguida se marcharon de all\u00ed, de Chiyol y Chiabak, y dos veces anduvieron su camino, pasando entre los volcanes que se levantan en fila, el de Fuego y Hunahp\u00fa. All\u00ed se encontraron frente a frente con el esp\u00edritu del Volc\u00e1n de Fuego, el llamado Zaquicoxol. &#8220;En verdad, a muchos ha dado muerte el Zaquicoxol y ciertamente causa espanto ver a este ladr\u00f3n&#8221;, dijeron. <\/p>\n<p>22. All\u00ed, en medio del Volc\u00e1n de Fuego, estaba el guardi\u00e1n del camino por donde llegaron y que hab\u00eda sido hecho por Zaquicoxol. &#8220;\u00bfQui\u00e9n es el muchacho que vemos?&#8221;, dijeron. En seguida enviaron a Qoxahil y Qobakil, los cuales fueron a observar y a usar de su poder m\u00e1gico. Y cuando volvieron dijeron que ciertamente su aspecto era temible, pero que era uno solo y no muchos. As\u00ed dijeron. &#8220;Vamos a ver quien es el que os asusta&#8221;, dijeron Gagavitz y Zactecauh. Y despu\u00e9s que lo vieron le dijeron: &#8220;\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa? Ahora te vamos a matar. \u00bfPor qu\u00e9 guardas el camino&#8221;, le dijeron. Y \u00e9l contest\u00f3: &#8220;No me mates. Yo vivo aqu\u00ed, yo soy el esp\u00edritu del volc\u00e1n&#8221;. As\u00ed dijo. Y en seguida pidi\u00f3 con qu\u00e9 vestirse. &#8220;Dame tu vestido, dijo&#8221;. Al instante le dieron el vestido: la peluca, un peto color de sangre, sandalias color de sangre, esto fue lo que lleg\u00f3 a recibir Zaquicoxol. As\u00ed fue como se salv\u00f3. Se march\u00f3 y descendi\u00f3 al pie de la monta\u00f1a. Sufrieron entonces un enga\u00f1o a causa de los \u00e1rboles y los p\u00e1jaros. En efecto, oyeron hablar a los \u00e1rboles, y que los p\u00e1jaros se llamaban a silbidos all\u00e1 arriba. Y al o\u00cdrlos, exclamaron: &#8220;\u00bfQu\u00e9 es lo que o\u00edmos? \u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa?&#8221; dijeron. Pero era solamente el ruido de los \u00e1rboles; eran los que chillan en el bosque, los tigres y los p\u00e1jaros que silbaban. Por este motivo se dio a aquel lugar el nombre de Chitabal. <\/p>\n<p>23. En seguida partieron de all\u00ed. Unicamente mencionaremos en su orden los nombres de cada uno de aquellos lugares: Beleh Chi Gag, Beleh Chi Hunahp\u00fa, Xezuh, Xetocoy, Xeuh, Xeamatal, Chi Tzun\u00fan-Choy, Xecuc\u00fa-Huy\u00fa, Tzun\u00fan-Huy\u00fa, Xilivizt\u00e1n, Zumpancu, Tecpalan, Tepuzt\u00e1n. Luego bajaron a Chol Amag y Zuquit\u00e1n. Ciertamente era dif\u00edcil su lenguaje; s\u00f3lo los b\u00e1rbaros entend\u00edan su idioma. Nosotros interrogamos a los b\u00e1rbaros llamados Loxp\u00edn y Chupich\u00edn y les dijimos cuando llegamos: vaya vaya ela opa. Se sorprendieron los de Chol Amag cuando les hablamos en su idioma; se asustaron, pero nos respondieron con buenas palabras. <\/p>\n<p>24. Llegaron despu\u00e9s por segunda vez a los lugares de Memehuy\u00fa y Tacnahuy\u00fa. [Sus habitantes] no hablaban claro, eran como tartamudos. Pero ciertamente eran buenas gentes. Nos hablaron tratando de seducirnos para que nos demor\u00e1ramos all\u00ed y aprendi\u00e9ramos su lengua, dici\u00e9ndonos: &#8220;T\u00fa, se\u00f1or, que has llegado y est\u00e1s con nosotros, nosotros somos tus hermanos, tus parientes, qu\u00e9date aqu\u00ed con nosotros&#8221;. As\u00ed dijeron. Quer\u00edan que olvid\u00e1ramos nuestra lengua, pero nuestros corazones sent\u00edan desconfianza cuando llegamos ante ellos. <\/p>\n<p>25. He aqu\u00ed algunos de los nombres de los lugares donde llegaron: Zakiteuh, Zakiqu\u00e1, Niqah Zubinal, Niqah Chacachil, Tzulahauh, Ixbacah, Niqah Nimxor, Niqah Moinal, Niqah Carchah. Llegaron ante los hijos de Valil, los hijos de Tzun\u00fan llegaron ante Mevac y Nacxit que era en verdad un gran rey. Entonces los agasajaron y fueron electos Ahauh Ahpop y Ahpop Qamahay. Luego los vistieron, les horadaron la nariz y les dieron sus cargos y las flores llamadas Cinpual. Verdaderamente se hizo querer de todos los guerreros. Y dirigi\u00e9ndose a todos, dijo el se\u00f1or Nacxit: &#8220;Subid a estas columnas de piedra, entrad a mi casa. Os dar\u00e9 a vosotros el se\u00f1or\u00edo, os dar\u00e9 las flores Cinpuval Taxuch. No les he concedido la piedra a otros&#8221;, agreg\u00f3. Y en seguida subieron a las columnas de piedra. De esta manera se acab\u00f3 de darles el se\u00f1or\u00edo en presencia de Nacxit y se pusieron a dar gritos de alegr\u00eda. <\/p>\n<p>26. Luego se encontraron con los de Mimpokom y los de Raxchich, cuyo pueblo se llama Pazaktzuy. Los pokomames pusieron a la vista todos sus presentes y bailaron sus danzas. Las hembras de los venados, las hembras de las aves, la caza del tirador de venado, trampas y liga [para coger a los p\u00e1jaros], eran los presentes de los de Raxchich y Mimpokom. Pero las siete tribus los observaban de lejos. Luego enviaron al animal Zakbim para que fuera a expiarlos, y enviaron tambi\u00e9n a Qoxahil y Qobakil para que pusieran en juego sus artes de magia. Cuando se fueron a hacer su observaci\u00f3n les dijeron: &#8220;Id a ver quienes son los que se acercan y si son nuestros enemigos&#8221;. As\u00ed les dijeron. Llegaron los de Mukch\u00e9e, pero no se presentaron pronto y no fueron a espiar. Lleg\u00f3 por fin la se\u00f1al de Zakbim, el sonido de una calabaza y una flauta de reclamo. &#8220;Ahora iremos a veros&#8221;, dijeron. &#8220;Grande es en verdad su poder y est\u00e1n bailando una danza magn\u00edfica. Son muy numerosos&#8221;, dijeron cuando llegaron. Y Gagavitz y Zactecauh ordenaron a sus compa\u00f1eros: &#8220;Poneos vuestros arreos como para entrar en batalla&#8221;. As\u00ed dijeron. Arm\u00e1ronse entonces de sus arcos y sus escudos y ataviados de esta manera se mostraron ante los pokomames. Llen\u00e1ronse estos al punto de terror y los nuestros los prendieron en seguida y los atormentaron. <\/p>\n<p>27. Luego encontraron a los dos llamados Loch el uno y Xet el otro. Los encontraron all\u00e1 al pie de Cucuhuy\u00fa y Tzununhuy\u00fa. Y cuando los encontraron dijeron estos: &#8220;No nos mates, Se\u00f1or, nosotros seremos los servidores de tu trono y tu poder&#8221;. As\u00ed dijeron y poco despu\u00e9s entraron a servir llevando los arcos y los tambores. Regresaron y con una calabaza fabricaron una trampa para coger p\u00e1jaros. All\u00ed se separaron y por esa raz\u00f3n se dio al lugar el nombre de Tzaktzuy, que fue el s\u00edmbolo que tomaron los Ahquehay, los primeros padres y abuelos que engendraron a los Ahquehay. As\u00ed fue como llegaron, dec\u00edan, y estuvieron en el lugar nombrado. Una parte de la parcialidad lleg\u00f3 \u00a1oh hijos m\u00edos!, y as\u00ed fue verdaderamente como nuestros primeros padres y abuelos nos engendraron y nos dieron el ser a nosotros la gente cakchiquel. <\/p>\n<p>28. Fueron despu\u00e9s a reunirse al lugar de Oronic Cakhay, a donde llegaron todos los guerreros de las siete tribus. Y dijeron Gagavitz y Zactecauh, dirigi\u00e9ndose a los quich\u00e9s: &#8220;Vamos todos a ese lugar, conquistemos la gloria de todas las siete tribus de Tecp\u00e1n, rebajemos su orgullo. Tu cuenta sus caras, t\u00fa permanecer\u00e1s en Cakhay. Yo entrar\u00e9 al lugar de Cakhay, yo los conquistar\u00e9 y abatir\u00e9 su esp\u00edritu. Ir\u00e9 a aquel lugar a vencerlos, all\u00ed donde no han sido vencidos todav\u00eda&#8221;. As\u00ed dijeron. Pronto llegaron, en efecto; llegaron a Cakhay y al instante comenzaron a pasar todos, pero all\u00e1 dentro del lugar desfalleci\u00f3 su esp\u00edritu. Luego comenz\u00f3 a llover y dieron con el monte ardiendo y no pudieron seguir hasta el interior del lugar. Dijeron entonces: &#8220;\u00a1Oh Se\u00f1or!, yo te dar\u00e9 la carne del venado y la miel, yo que soy cazador, que soy due\u00f1o de la miel, pero no puedo pasar, dijo, porque el monte est\u00e1 ardiendo&#8221;. De esta manera ofrendaron el venado y la miel, a causa de la quema del monte. Salieron de all\u00ed y llegaron a Tunacotzih y Gahinak Abah. Loch y Xet probaron all\u00ed sus arcos y tambores y por haber tocado sus tambores se dio al lugar el nombre de Tunacotzih. <\/p>\n<p>29. Por aquel tiempo encontraron a los Cavek, all\u00ed bajo los grandes pinos, en el paraje llamado Ximbal Xuk. Se o\u00eda entonces el canto de las codornices bajo los altos pinos, por arte de encantamiento de los Cavek. Gagavitz y Zactecauh les preguntaron: &#8220;\u00bfQui\u00e9nes sois vosotros? \u00bfQu\u00e9 es lo que dicen [las aves]?&#8221;, les dijeron. Y Loch y Xet respondieron: &#8220;Son nuestros servidores \u00a1oh Se\u00f1or!, y s\u00f3lo est\u00e1n lanzando sus quejas&#8221;, dijeron. En seguida llevaron sus presentes: redes para cazar p\u00e1jaros, fibra de maguey, instrumentos, sandalias, \u00e9stos eran sus presentes. No llevaban otros porque s\u00f3lo hac\u00edan sus casas de cueros de venado, y por esta raz\u00f3n se les llamaba los Ahquehay. <\/p>\n<p>Luego extendieron las trampas sobre los \u00e1rboles y cogieron en ellas a las codornices bajo los grandes pinos. Trajeron despu\u00e9s las codornices en las redes y ofreci\u00e9ndolas dijeron: &#8220;\u00a1Oh Se\u00f1or!, no me mates&#8221;. &#8220;\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa?&#8221;, les contestaron. Y ellos replicaron. &#8220;Fuimos vencidos por los Se\u00f1ores quich\u00e9s, nosotros tus hermanos y parientes, nosotros los Cavek. No tenemos otras riquezas que las cuentas amarillas&#8221;, dijeron cuando se las entregaron los padres y antecesores de los Cavek. Eran dos varones llamados Totumay el primero y Xurcah el segundo y eran vasallos del llamado Cavek Paoh. Y dirigi\u00e9ronse a ellos dijo Gagavitz: &#8220;Vosotros ser\u00e9is la cuarta de nuestras parcialidades: los Gekaquch, los Bakahol, los Cavek y los Zibakihay&#8221;. As\u00ed les dijo. &#8220;En verdad, vosotros sois nuestros hermanos, nuestros parientes&#8221;. Y hablando a los Ahquehay les dijo tambi\u00e9n: &#8220;Vosotros os contar\u00e9is entre nuestra parcialidad, ser\u00e9is los obreros de nuestras construcciones, los trabajadores diligentes. Ya no sois siervos, arrojad las redes. Los Cavek son recibidos, ellos forman parte de nuestra tribu&#8221;. As\u00ed dijeron en otro tiempo nuestros padres, nuestros antecesores \u00a1oh hijos m\u00edos! As\u00ed, pues, no debemos olvidar las palabras de aquellos jefes. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Memorial de Solol\u00e1 (Selecci\u00f3n) 1. 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