{"id":1346,"date":"2008-01-04T01:49:50","date_gmt":"2008-01-04T01:49:50","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1346"},"modified":"2008-01-04T01:49:50","modified_gmt":"2008-01-04T01:49:50","slug":"la-leyenda-de-gara-y-jonay-(guanche)","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1346","title":{"rendered":"la leyenda de Gara y Jonay (Guanche)"},"content":{"rendered":"<p>Como lo de arriba es lo de abajo, lo que fue ser\u00e1, lo que ha de suceder ocurrir\u00e1&#8221;.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 Asi hab\u00eda hablado Ger\u00edan, el viejo que romp\u00eda g\u00e1nigos con la mirada. Gara no supo qu\u00e9 secreto guardaban las palabras del viejo de los ojos poderosos. Estaban pr\u00f3ximas las fiestas del Be\u00f1esm\u00e9n. Pronto llegar\u00edan a La Gomera desde Tenerife los Menceyes y nobles principales para tomar parte en las celebraciones de la recolecci\u00f3n. Gara, princesa de Agulo, y las j\u00f3venes gomeras hab\u00edan acudido donde Los Chorros de Epina para mirar su rostro en el agua. Fue entonces cuando los ojos poderosos del viejo Ger\u00edan vieron lo que a ninguna otra mirada se revelaba. <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -&#8220;La sombra del fuego quema el agua. La muerte acecha. Como lo de arriba es lo de abajo, lo que fue ser\u00e1, lo que ha de suceder ocurrir\u00e1&#8221;. <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Siete chorros m\u00e1gicos manaban en Epina. Los siete nac\u00edan en siete puntos distintos de los adentros de la isla sin que nadie hubiese descubierto nunca su or\u00edgen secreto. Siete charcos formaban los siete chorros y siete virtudes ofrec\u00edan a los que de ellos bebiesen. Y era costumbre que, cuando llegaban las fiestas del Be\u00f1esm\u00e9n, las j\u00f3venes gomeras juntasen agua de cada uno de los siete chorros en un peque\u00f1o estanquillo hecho a base de beas, musgos y yedras. Antes de que el sol rayara, miraban su rostro en el agua y si la imagen era calma y clara, ese a\u00f1o encontrar\u00edan pareja, m\u00e1s si el reflejo era turbio o lo empa\u00f1aban las sombras, la desgracia aguardaba como aguarda sigilosa en su tela la ara\u00f1a. <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Gara se hab\u00eda asomado al estanquillo y, al principio, fue n\u00edtido y quieto el reflejo de su imagen, pero pronto el l\u00edquido se cubri\u00f3 de sombras y comenz\u00f3 a agitarse hasta que en vez de su rostro apareci\u00f3 un sol incendiario que ceg\u00f3 el agua dej\u00e1ndola sucia, revuelta y anochecida. <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -&#8220;Lo que ha de suceder ocurrir\u00e1. Huye del fuego, Gara, o el fuego habra de consumirte&#8221;.<br \/>\nAsi habl\u00f3 Geri\u00e1n, el que rompia g\u00e1nigos con la mirada, el que ve\u00eda lo que a otros ojos quedaba oculto. Y corri\u00f3 de boca en boca el augurio. Y call\u00f3 Gara su temor y su asombro. <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Arribaron los Menceyes y nobles de Tenerife a las playas de La Gomera para compartir las fiestas del Be\u00f1esm\u00e9n. Al Mencey de Adeje le acompa\u00f1aba su hijo Jonay que no tard\u00f3 en distinguirse en las luchas con los banotes, en la esquiva de guijas, en la alzada de pesos y en las otras competiciones y juegos en que tomaba parte. Gara lo contemplaba. Como acude la sangre a la herida o como el mar refleja el cielo, inevitablemente, se descubrieron y se enlazaron sus miradas. No pudieron impedir que el amor les alcanzase. Asi lo hicieron saber a sus padres y asi, para anadir m\u00e1s jubilo a la alegr\u00eda de las fiestas del Be\u00f1esm\u00e9n, fue hecho p\u00fablico su compromiso. <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Apenas se propag\u00f3 la nueva, inesperadamente el mar se pobl\u00f3 de destellos y se cuaj\u00f3 el aire de estampidos y ecos prolongados. Echeyde, el gran volc\u00e1n de Tenerife, arrojaba lava y fuego por el crater. Tanta era su furia que desde La Gomera podian divisar las largas lenguas encendidas estir\u00e1ndose desde la cima hacia lo alto. Entonces fue cuando recordaron el augurio del viejo Geri\u00e1n, el aojador. Gara y Jonay, agua y fuego. Gara era princesa de Agulo, El Lugar Del Agua. Jonay ven\u00eda de la Tierra del Fuego, de la Isla del Infierno. No podia ser. El fuego retrocede ante el agua. El agua se consume en el fuego. Gara y Jonay, agua y fuego. Imposible su mezcla imposible la alianza. Las llamaradas que brotaban de<br \/>\nla boca de Echeyde lo confirmaban. Aquel amor era imposible. S\u00f3lo grandes males pod\u00edan sucederse si no se separaban. Bajo amenaza, les prohibieron sus padres que volvieran a encontrarse. Su uni\u00f3n qued\u00f3 maldita. <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Calm\u00f3 su furia Echeyde y de nuevo se encerr\u00f3 el fuego en sus adentros de piedra. Concluyeron las fiestas del Be\u00f1esm\u00e9n y, sin peligro ya en la isla, regresaron a Tenerife los Menceyes y nobles que hab\u00edan ido a La Gomera. Mas Jonay no pod\u00eda olvidar a Gara. Un peso infinito, como un quebranto interminable, lo doblegaba y lo desviv\u00eda. Necesitaba volver a verla, tenerla a su lado pese a las prohibiciones, pese a la maldici\u00f3n que sobre ellos se cern\u00eda. <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 At\u00f3 Jonay a su cintura dos vejigas de animal infladas y, al amparo de la noche, se lanz\u00f3 al mar dispuesto a atravesar la distancia que le separaba de su enamorada. Las vejigas le ayudaban a flotar y, cuando el cansancio rend\u00eda sus fuerzas, la imagen de Gara acud\u00eda a su memoria d\u00e1ndole \u00e1nimos para recobrarse y seguir nadando. Asi hasta que, aun dudosa, la luz del alba lo recibi\u00f3 al llegar a las playas de La Gomera. <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -&#8220;El fuego habr\u00e1 de consumirte&#8221;.<br \/>\nEso le hab\u00eda dicho Geri\u00e1n a Gara. Y un fuego desmesurado la incendi\u00f3 cuando Jonay, escabull\u00e9ndose y ocult\u00e1ndose, fue a encontrarla y se abrazaron apasionadamente. <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Escaparon por entre los montes de laurisilva hasta refugiarse en El Cedro. All\u00ed se entregaron al amor y se fundieron sus labios y sus ansias. M\u00e1s no pod\u00eda durar mucho aquella pasi\u00f3n furtiva. Lo dijo Geri\u00e1n cuando el rostro de Gara desapareci\u00f3 del agua de Los Chorros de Epina y en su lugar s\u00f3lo hubo un resplandor de hoguera sobre el l\u00edquido sucio, revuelto y anochecido. <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -&#8220;La muerte acecha. Como lo de arriba es lo de abajo, lo que fue ser\u00e1., lo que ha de suceder ocurrir\u00e1&#8221;.<br \/>\nEnterado el padre de Gara de la hu\u00edda de su hija con Jonay, dispuso que salieran a perseguirlos. En la cumbre m\u00e1s alta de La Gomera habr\u00edan de encontrarlos, estrechamente unidos, amandose. Antes que volver a separarse, antes de que sus perseguidores les prendieran, Gara, la princesa del Lugar Del Agua, y Jonay, pr\u00edncipe de la Tierra del Fuego, buscaron la muerte. Afil\u00f3 Jonay con su tabona los extremos de una recia vara de cedro y la coloc\u00f3 entre su pecho y el de Gara, las puntas hirientes apoyadas sobre sus corazones. Luego, sin decirse nada, mir\u00e1ndose a los ojos, sintiendo como la vara de cedro los traspasaba por el empuje de su violento y desesperado abrazo, quedaron quietamente fundidos. Entonces agua y<br \/>\nfuego fueron uno solo en la suma de sus cuerpos.<br \/>\n\u00a0 <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como lo de arriba es lo de abajo, lo que fue ser\u00e1, lo que ha de suceder ocurrir\u00e1&#8221;. \u00a0 \u00a0 Asi hab\u00eda hablado Ger\u00edan, el viejo que romp\u00eda g\u00e1nigos con la mirada. Gara no supo qu\u00e9 secreto guardaban las palabras del viejo de los ojos poderosos. Estaban pr\u00f3ximas las fiestas del Be\u00f1esm\u00e9n. 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