{"id":1339,"date":"2008-01-02T18:05:07","date_gmt":"2008-01-02T18:05:07","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1339"},"modified":"2008-01-02T18:05:07","modified_gmt":"2008-01-02T18:05:07","slug":"el-inconsciente-y-la-sombra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1339","title":{"rendered":"EL INCONSCIENTE Y LA SOMBRA"},"content":{"rendered":"<p>EL INCONSCIENTE Y LA SOMBRA<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo puede haber tanta maldad en el mundo?<\/p>\n<p>Conociendo a la humanidad lo que me asombra es que no haya m\u00e1s.<\/p>\n<p>WOODY ALLEN, Hannah y sus hermanas<\/p>\n<p>En 1886 -m\u00e1s de una d\u00e9cada antes de que Freud se zam\u00adbullera en las profundidades de la mente humana- Robert Louis Stevenson tuvo un sue\u00f1o muy revelador en el que un hombre perseguido por haber cometido un crimen ingiere una p\u00f3cima y sufre un cambio dr\u00e1stico de personalidad que le hace irreconocible. De esta manera, el Dr. Jekyll, un amable y esforzado cient\u00edfico, termina transform\u00e1ndose en el violento y despiadado Mr. Hyde, un personaje cuya maldad iba en aumento a medida que se desarrollaba el sue\u00f1o.<\/p>\n<p>Stevenson utiliz\u00f3 la materia prima de este sue\u00f1o como ar\u00adgumento para escribir su hoy famoso El Extra\u00f1o Caso del Dr. Jekyll y Mr Hyde. Con el correr de los a\u00f1os el tema de esta novela ha terminado formando parte integral de nuestra cultura popular y no es infrecuente escuchar a nuestros se\u00admejantes tratando de explicar su conducta con justificaciones del tipo: \u00abno era yo mismo\u00bb, \u00abera como si un demonio le po\u00adseyera\u00bb o \u00abse convirti\u00f3 en una bruja\u00bb, por ejemplo. Seg\u00fan el analista junguiano John A. Sanford, los argumentos que re\u00adsuenan en gran parte de la humanidad encierran cualidades arquet\u00edpicas que pertenecen a los sedimentos m\u00e1s universa\u00adles de nuestro psiquismo.<\/p>\n<p>Cada uno de nosotros lleva consigo un Dr. Jekyll y un Mr. Hyde, una persona afable en la vida cotidiana y otra entidad oculta y tenebrosa que permanece amordazada la mayor par\u00adte del tiempo. Bajo la m\u00e1scara de nuestro Yo* consciente des\u00adcansan ocultas todo tipo de emociones y conductas negativas -la rabia, los celos, la verg\u00fcenza, la mentira, el resentimien\u00adto, la lujuria, el orgullo y las tendencias asesinas y suicidas, por ejemplo-. Este territorio arisco e inexplorado para la ma\u00adyor\u00eda de nosotros es conocido en psicolog\u00eda como sombra personal.<\/p>\n<p>* Yo es la traducci\u00f3n de Self; nos ha parecido m\u00e1s apropiado que la habitual s\u00ed-mismo o el t\u00e9rmino original ingl\u00e9s. (N. del E.)<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n a la sombra<\/p>\n<p>La sombra personal se desarrolla en todos nosotros de ma\u00adnera natural durante la infancia. Cuando nos identificamos con determinados rasgos ideales de nuestra personalidad -como la buena educaci\u00f3n y la generosidad, por ejemplo, cualidades que, por otra parte, son reforzadas sistem\u00e1tica\u00admente por el entorno que nos rodea- vamos configurando lo que W. Brugh Joy llama el Yo de las Resoluciones de A\u00f1o Nuevo. No obstante, al mismo tiempo, vamos desterrando tambi\u00e9n a la sombra aquellas otras cualidades que no se ade\u00adcuan a nuestra imagen ideal -como la groser\u00eda y el ego\u00edsmo, por ejemplo-. De esta manera, el ego y la sombra se van edi\u00adficando simult\u00e1neamente, aliment\u00e1ndose, por as\u00ed decirlo, de la misma experiencia vital.<\/p>\n<p>Carl G. Jung descubri\u00f3 la indisolubilidad del ego y de la sombra en un sue\u00f1o que recoge en su autobiograf\u00eda Recuer\u00addos, Sue\u00f1os, Pensamientos:<\/p>\n<p>Era de noche y me hallaba en alg\u00fan lugar desconocido avan\u00adzando lenta y penosamente en medio de un poderoso vendaval. La niebla lo cubr\u00eda todo. Yo sosten\u00eda y proteg\u00eda con las manos una d\u00e9bil lucecilla que amenazaba con apagarse en cualquier momento. Todo parec\u00eda depender de que consiguiera mantener viva esa luz.<\/p>\n<p>De repente tuve la sensaci\u00f3n de que algo me segu\u00eda. Enton\u00adces me gir\u00e9 y descubr\u00ed una enorme figura negra que avanzaba tras de m\u00ed. A pesar del terror que experiment\u00e9 no dej\u00e9 de ser cons\u00adciente en todo momento de que deb\u00eda proteger la luz a trav\u00e9s de la noche y la tormenta. Cuando despert\u00e9 me di cuenta de inmediato de que la figu\u00adra que hab\u00eda visto en sue\u00f1os era mi sombra, la sombra de mi pro\u00adpio cuerpo iluminado por la luz recort\u00e1ndose en la niebla. Tam\u00adbi\u00e9n sab\u00eda que esa luz era mi conciencia, la \u00fanica luz que poseo, una luz infinitamente m\u00e1s peque\u00f1a y fr\u00e1gil que el poder de las tinieblas pero, al fin y al cabo, una luz, mi \u00fanica luz.<\/p>\n<p>Son muchas las fuerzas que coadyuvan a la formaci\u00f3n de nuestra sombra y determinan lo que est\u00e1 permitido y lo que no lo est\u00e1. Los padres, los parientes, los maestros, los ami\u00adgos y los sacerdotes constituyen un entorno complejo en el que aprendemos lo que es una conducta amable, adecuada y moral y lo que es un comportamiento despreciable, bochor\u00adnoso y pecador.<\/p>\n<p>La sombra opera como un sistema ps\u00edquico aut\u00f3nomo que perfila lo que es el Yo y lo que no lo es. Cada cultura -e in\u00adcluso cada familia- demarca de manera diferente lo que co\u00adrresponde al ego y lo que corresponde a la sombra. Algunas, por ejemplo, permiten la expresi\u00f3n de la ira y la agresividad mientras que la mayor\u00eda, por el contrario, no lo hacen as\u00ed; unas reconocen la sexualidad, la vulnerabilidad y las emo\u00adciones intensas y otras no; unas, en fin, consienten la ambi\u00adci\u00f3n por el dinero, la expresi\u00f3n art\u00edstica y o el desarrollo in\u00adtelectual mientras que otras, en cambio, apenas si las toleran.<\/p>\n<p>En cualquiera de los casos, todos los sentimientos y ca\u00adpacidades rechazados por el ego y desterrados a la sombra ali\u00admentan el poder oculto del lado oscuro de la naturaleza hu\u00admana. No todos ellos, sin embargo, son rasgos negativos. Seg\u00fan la analista junguiana Liliane Frey-Rohn, este misterioso tesoro encierra tanto facetas infantiles, apegos emocionales y s\u00edntomas neur\u00f3ticos como aptitudes y talentos que no he\u00admos llegado a desarrollar. As\u00ed, en sus mismas palabras, la sombra \u00abpermanece conectada con las profundidades olvi\u00addadas del alma, con la vida y la vitalidad; ah\u00ed puede esta\u00adblecerse contacto con lo superior, lo creativo y lo universalmente humano\u00bb.<\/p>\n<p>La enajenaci\u00f3n de la sombra<\/p>\n<p>Nosotros no podemos percibir directamente el dominio oculto de la sombra ya que \u00e9sta, por su misma naturaleza, resulta dif\u00edcil de aprehender. La sombra es peligrosa e in\u00adquietante y parece huir de la luz de la conciencia como si \u00e9sta constituyera una amenaza para su vida.<\/p>\n<p>El prol\u00edfico analista junguiano James Hillman dice: \u00abEl in\u00adconsciente no puede ser consciente, la luna tiene su lado os\u00adcuro, el sol tambi\u00e9n se pone y no puede brillar en todas par\u00adtes al mismo tiempo y a\u00fan el mismo Dios tiene dos manos. La atenci\u00f3n y la concentraci\u00f3n exigen que ciertas cosas se mantengan fuera del campo de nuestra visi\u00f3n y permanez\u00adcan en la oscuridad. Es imposible estar en ambos lugares al mismo tiempo\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, s\u00f3lo podemos ver a la sombra indirectamente a trav\u00e9s de los rasgos y las acciones de los dem\u00e1s, s\u00f3lo pode\u00admos darnos cuenta de ella con seguridad fuera de nosotros mis\u00admos. Cuando, por ejemplo, nuestra admiraci\u00f3n o nuestro re\u00adchazo ante una determinada cualidad de un individuo o de un grupo -como la pereza, la estupidez, la sensualidad o la es\u00adpiritualidad, pongamos por caso- es desproporcionada, es muy probable que nos hallemos bajo los efectos de la som\u00adbra. De este modo, pretendemos expulsar a la sombra de nues\u00adtro interior proyectando y atribuyendo determinadas cuali\u00addades a los dem\u00e1s en un esfuerzo inconsciente por desterrarlas de nosotros mismos.<\/p>\n<p>La analista junguiana Marie-Louise von Franz ha insi\u00adnuado que el mecanismo de la proyecci\u00f3n se asemeja al he\u00adcho de disparar una flecha m\u00e1gica. Si el receptor tiene un pun\u00adto d\u00e9bil como para recibir la proyecci\u00f3n, la flecha da en el blanco. As\u00ed, por ejemplo, cuando proyectamos nuestro enfado sobre una pareja insatisfecha, nuestro seductor encanto so\u00adbre un atractivo desconocido o nuestras cualidades espiri\u00adtuales sobre un gur\u00fa, nuestra flecha da en el blanco y la pro\u00adyecci\u00f3n tiene lugar estableci\u00e9ndose, a partir de entonces se produce un misterioso v\u00ednculo entre el emisor y el re\u00adceptor, cosa que ocurre, por ejemplo, cuando nos enamora\u00admos, cuando descubrimos a un h\u00e9roe inmaculado o cuando tropezamos con alguien absolutamente despreciable, por ejemplo.<\/p>\n<p>Nuestra sombra personal contiene todo tipo de capacida\u00addes potenciales sin manifestar, cualidades que no hemos de\u00adsarrollado ni expresado. Nuestra sombra personal constituye una parte del inconsciente que complementa al ego y que re\u00adpresenta aquellas caracter\u00edsticas que nuestra personalidad consciente no desea reconocer y, consecuentemente, repudia, olvida y destierra a las profundidades de su psiquismo s\u00f3lo para reencontrarlas nuevamente m\u00e1s tarde en los enfrenta\u00admientos desagradables con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>El encuentro con la sombra<\/p>\n<p>Pero aunque no podamos contemplarla directamente, la sombra aparece continuamente en nuestra vida cotidiana y podemos descubrirla en el humor (en los chistes sucios o en las payasadas, por ejemplo) que expresan nuestras emocio\u00adnes m\u00e1s ocultas, m\u00e1s bajas o m\u00e1s temidas. Cuando algo nos resulta muy divertido -el resbal\u00f3n sobre una piel de pl\u00e1tano o el descubrimiento de un tab\u00fa corporal-, tambi\u00e9n nos ha\u00adllamos en presencia de la sombra. Seg\u00fan John A. Sanford, la sombra suele ser la que r\u00ede y se divierte, por ello es muy pro\u00adbable que quienes carezcan de sentido del humor tengan una sombra muy reprimida.<\/p>\n<p>La psicoanalista inglesa Molly Tuby describe seis moda\u00adlidades diferentes para descubrir a la sombra en nuestra vida cotidiana:<\/p>\n<p>En los sentimientos exagerados respecto de los dem\u00e1s. (\u00ab\u00a1No puedo creer que hiciera tal cosa!\u00bb \u00ab\u00a1No compren\u00addo c\u00f3mo puede llevar esa ropa!\u00bb)<br \/>\nEn el feedback negativo de quienes nos sirven de espe\u00adjo. (\u00abEs la tercera vez que llegas tarde sin dec\u00edrmelo\u00bb)<br \/>\nEn aquellas relaciones en las que provocamos de conti\u00adnuo el mismo efecto perturbador sobre diferentes perso\u00adnas. (\u00abSam y yo creemos que no has sido sincero con no\u00adsotros\u00bb)<br \/>\nEn las acciones impulsivas o inadvertidas. (\u00abNo quer\u00eda decir eso\u00bb)<br \/>\nEn aquellas situaciones en las que nos sentimos humi\u00adllados. (\u00abMe averg\u00fcenza su modo de tratarme\u00bb)<br \/>\nEn los enfados desproporcionados por los errores come\u00adtidos por los dem\u00e1s. (\u00ab\u00a1Nunca hace las cosas a su debido tiempo!\u00bb \u00abRealmente no controla para nada su peso\u00bb)<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n podemos reconocer la irrupci\u00f3n inesperada de la sombra cuando nos sentimos abrumados por la verg\u00fcenza o la c\u00f3lera o cuando descubrimos que nuestra conducta est\u00e1 fuera de lugar. Pero la sombra suele retroceder con la misma prontitud con la que aparece porque descubrirla puede cons\u00adtituir una amenaza terrible para nuestra propia imagen.<\/p>\n<p>Es precisamente por este motivo que rechazamos tan r\u00e1\u00adpidamente -sin advertir\u00edas siquiera- las fantas\u00edas asesinas, los pensamientos suicidas o la embarazosa envidia que tan\u00adtas cosas podr\u00eda revelarnos sobre nuestra propia oscuridad. R. D. Laing describ\u00eda po\u00e9ticamente este reflejo de negaci\u00f3n de la mente del siguiente modo:<\/p>\n<p>El rango de lo que pensamos y hacemos<\/p>\n<p>est\u00e1 limitado por aquello de lo que no nos damos cuenta.<\/p>\n<p>Y es precisamente el hecho de no darnos cuenta de que no nos damos cuenta<\/p>\n<p>lo que impide<\/p>\n<p>que podamos hacer algo<\/p>\n<p>por cambiarlo.<\/p>\n<p>Hasta que nos demos cuenta<\/p>\n<p>de que no nos damos cuenta<\/p>\n<p>seguir\u00e1 moldeando nuestro pensamiento y nuestra acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si la negaci\u00f3n persiste, como dice Laing, ni siquiera nos daremos cuenta de que no nos damos cuenta. Es frecuente, por ejemplo, que el encuentro con la sombra tenga lugar en la mitad de la vida, cuando nuestras necesidades y valores m\u00e1s profundos tienden a cambiar el rumbo de nuestra vida deter\u00adminando incluso, en ocasiones, un giro de ciento ochenta gra\u00addos y oblig\u00e1ndonos a romper nuestros viejos h\u00e1bitos y a cul\u00adtivar capacidades latentes hasta ese momento. Pero a menos que nos detengamos a escuchar esta demanda permanecere\u00admos sordos a sus gritos.<\/p>\n<p>La depresi\u00f3n tambi\u00e9n puede ser la consecuencia de una con\u00adfrontaci\u00f3n paralizante con nuestro lado oscuro, un equiva\u00adlente contempor\u00e1neo de la noche oscura del alma de la que hablan los m\u00edsticos. Pero la necesidad interna de descender al mundo subterr\u00e1neo puede ser postergada por multitud de causas, como una jornada laboral muy larga, las distraccio\u00adnes o los antidepresivos que sofocan nuestra desesperaci\u00f3n. En cualquiera de estos casos el verdadero objetivo de la me\u00adlancol\u00eda escapa de nuestra comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Encontrar a la sombra nos obliga a ralentizar el paso de nuestra vida, escuchar las evidencias que nos proporciona el cuerpo y concedernos el tiempo necesario para poder estar solos y digerir los cr\u00edpticos mensajes procedentes del mundo sub\u00adterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>La sombra colectiva<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, cada vez que abrimos un peri\u00f3dico o vemos el telediario, tropezamos cara a cara con los aspectos m\u00e1s te\u00adnebrosos de la naturaleza humana. Los mensajes emitidos a diario por los medios de difusi\u00f3n de masas a toda nuestra al\u00addea global electr\u00f3nica evidencian de continuo las secuelas m\u00e1s lamentables de la sombra. El mundo se ha convertido as\u00ed en el escenario de la sombra colectiva.<\/p>\n<p>La sombra colectiva -la maldad humana- reclama por do\u00adquier nuestra atenci\u00f3n: vocifera desde los titulares de los quioscos; deambula desamparada por nuestras calles dormi\u00adtando en los zaguanes; se agazapa detr\u00e1s de los neones que salpican de color los rincones m\u00e1s s\u00f3rdidos de nuestras ciu\u00addades; juega con nuestro dinero desde las entidades finan\u00adcieras; alimenta la sed de poder de los pol\u00edticos y corrompe nuestro sistema judicial; conduce ej\u00e9rcitos invasores hasta lo m\u00e1s profundo de la jungla y les obliga a atravesar las arenas del desierto; trafica vendiendo armas a enloquecidos l\u00edderes y entrega los beneficios a insurrectos reaccionarios; polu\u00adciona nuestros r\u00edos y nuestros oc\u00e9anos y envenena nuestros alimentos con pesticidas invisibles.<\/p>\n<p>Estas consideraciones no son el resultado de un nuevo fundamentalismo basado en una actualizada versi\u00f3n b\u00edblica de la realidad. Nuestra \u00e9poca nos ha forzado a ser testigos de este dantesco espect\u00e1culo. No hay modo de eludir el espan\u00adtoso y sombr\u00edo fantasma invocado por la corrupci\u00f3n pol\u00edti\u00adca, el fanatismo terrorista y los criminales de cuello blanco. Nuestro apetito interno de totalidad -patente ahora m\u00e1s que nunca en el sofisticado engranaje de la comunicaci\u00f3n glo\u00adbal- nos exige hacer frente a la conflictiva hipocres\u00eda que se extiende por doquier.<\/p>\n<p>De este modo, mientras que muchos individuos y grupos viven los aspectos socialmente m\u00e1s benignos de la existen\u00adcia otros, en cambio, padecen sus facetas m\u00e1s desagradables y terminan convirti\u00e9ndose en el objeto de las proyecciones gru\u00adpales negativas de la sombra colectiva -v\u00e9ase sino fen\u00f3me\u00adnos tales como la caza de brujas, el racismo o el proceso de creaci\u00f3n de enemigos, por ejemplo-. As\u00ed, para el anticomu\u00adnismo norteamericano, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica es el imperio del mal mientras que los musulmanes consideran que los Estados Unidos encarnan el poder de Sat\u00e1n; seg\u00fan los nazis los jud\u00edos son sabandijas bolcheviques; en opini\u00f3n de los monjes cristianos las brujas est\u00e1n aliadas con el diablo y para los defensores surafricanos del apartheid y para los miembros del Ku Klux Klan los negros no son seres humanos y, por tanto, no merecen los derechos y los privilegios de los que gozan los blancos.<\/p>\n<p>El poder hipn\u00f3tico y la naturaleza contagiosa de estas in\u00adtensas emociones resultan evidentes en la expansi\u00f3n de la per\u00adsecuci\u00f3n racial, la violencia religiosa y las t\u00e1cticas propias de la caza de brujas. Es como si unos seres humanos ataviados con sombrero blanco intentaran deshumanizar a quienes no lo llevan para justificarse a s\u00ed mismos y terminar conven\u00adci\u00e9ndose de que exterminarlos no significa, en realidad, ma\u00adtar seres humanos.<\/p>\n<p>A lo largo de la historia la sombra ha aparecido ante la ima\u00adginaci\u00f3n del ser humano asumiendo aspectos tan diversos como, por ejemplo, un monstruo, un drag\u00f3n, Frankenstein, una ballena blanca, un extraterrestre o alguien tan ruin que dif\u00ed\u00adcilmente podemos identificarnos con \u00e9l y que rechazamos como si de la Gorgona se tratara. Uno de las principales fi\u00adnalidades de la literatura y del arte ha sido la de mostrar el aspecto oscuro de la naturaleza humana. Como dijo Nietzs\u00adche: \u00abEl arte impide que muramos de realidad\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando utilizamos el arte o los medios de difusi\u00f3n de ma\u00adsas -incluida la propaganda pol\u00edtica- para referirnos a al\u00adguien y convertirlo en un diablo, estamos intentando debili\u00adtar sus defensas y adquirir poder sobre \u00e9l. Esto podr\u00eda ayudarnos a comprender la plaga del belicismo y del fanatismo religioso puesto que el rechazo o la atracci\u00f3n por la violencia y el caos de nuestro mundo nos lleva a convertir mentalmente a los dem\u00e1s en los depositarios del mal y los enemi\u00adgos de la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno de la proyecci\u00f3n tambi\u00e9n puede dar cuenta de la enorme popularidad de las novelas y de las pel\u00edculas de terror ya que, de ese modo, la representaci\u00f3n vicaria de la sombra nos permite reactivar y quiz\u00e1s liberar nuestros im\u00adpulsos m\u00e1s perversos en el entorno seguro que nos ofrece un libro o una sala cinematogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>Los cuentos para ni\u00f1os suelen referirse a la lucha entre las fuerzas del bien -ejemplificadas por las hadas- y las fuer\u00adzas del mal -representadas por espantosos demonios-. De este modo los ni\u00f1os suelen ser iniciados en el fen\u00f3meno de la sombra superando de manera vicaria las pruebas que deben afrontar sus h\u00e9roes y sus hero\u00ednas, aprendiendo as\u00ed las pau\u00adtas universales del destino del ser humano.<\/p>\n<p>La censura actual se debate en el campo de los medios de comunicaci\u00f3n de masas y de la m\u00fasica pero quienes se apres\u00adtan a silenciar la voz de la oscuridad no alcanzan a com\u00adprender nuestra urgente necesidad de escucharla. As\u00ed, si bien los censores se esfuerzan denodadamente en rescribir La Caperucita Roja para que \u00e9sta no termine siendo devorada por el lobo ignoran, por otra parte, que de ese modo lo \u00fanico que consiguen es entorpecer el camino para que los ni\u00f1os afron\u00adten el mal con el que necesariamente deber\u00e1n tropezar a lo largo de su vida.<\/p>\n<p>Cada familia, al igual que cada sociedad, tiene sus propios tab\u00faes, sus facetas ocultas. La sombra familiar engloba todos aquellos sentimientos y acciones que la conciencia vig\u00edlica de la familia considera demasiado amenazadoras para su propia imagen y, consecuentemente, rechaza. Para una honrada y conservadora familia cristiana puede tratarse de la adicci\u00f3n a la bebida o del hecho de casarse con alguien perteneciente a otra confesi\u00f3n religiosa; para una familia atea y liberal, en cambio, quiz\u00e1s se trate de las relaciones homosexuales, por ejemplo. En nuestra sociedad los malos tratos conyugales y el abuso infantil, oculto hasta hace poco en la sombra de la familia, emerge hoy en proporciones epid\u00e9micas a la luz del d\u00eda.<\/p>\n<p>El lado oscuro de la sombra no constituye una adquisi\u00adci\u00f3n evolutiva reciente fruto de la civilizaci\u00f3n y de la edu\u00adcaci\u00f3n, sino que hunde sus ra\u00edces en la sombra biol\u00f3gica que se asienta en nuestras mismas c\u00e9lulas. A fin de cuentas, nues\u00adtros ancestros animales consiguieron sobrevivir gracias a sus u\u00f1as y sus dientes. Nuestra bestia -aunque se mantenga en\u00adjaulada la mayor parte del tiempo- permanece todav\u00eda viva.<\/p>\n<p>Muchos antrop\u00f3logos y sociobi\u00f3logos creen que la mal\u00addad humana es el resultado de refrenar nuestra agresividad, de elegir la cultura sobre la naturaleza y de perder el contacto con nuestro estado salvaje. En esta l\u00ednea, el m\u00e9dico y antro\u00adp\u00f3logo Melvin Konner cuenta en The Tangled Wing la histo\u00adria de aquel hombre que fue al zool\u00f3gico y acerc\u00e1ndose a un cartel que dec\u00eda \u00abEl Animal M\u00e1s Peligroso de la Tierra\u00bb des\u00adcubri\u00f3 asombrado que se hallaba ante un espejo.<\/p>\n<p>Con\u00f3cete a ti mismo<\/p>\n<p>En la antig\u00fcedad los seres humanos conoc\u00edan las diversas dimensiones de la sombra: la personal, la colectiva, la fami\u00adliar y la biol\u00f3gica. En los dinteles de piedra del hoy derrui\u00addo templo de Apolo en Delfos -construido sobre una de las laderas del monte Parnaso- los sacerdotes grabaron dos ins\u00adcripciones, dos preceptos, que han terminado siendo muy fa\u00admosos y siguen conservando en la actualidad todo su senti\u00addo. En el primero de ellos, \u00abCon\u00f3cete a ti mismo\u00bb, los sacerdotes del dios de la luz aconsejaban algo que nos in\u00adcumbe muy directamente: con\u00f3celo todo sobre ti mismo, lo cual podr\u00eda traducirse como conoce especialmente tu lado oscuro.<\/p>\n<p>Nosotros somos herederos directos de la mentalidad grie\u00adga pero preferimos ignorar a la sombra, ese elemento que perturba nuestra personalidad. La religi\u00f3n griega, que com\u00adprend\u00eda perfectamente este problema, reconoc\u00eda y respetaba tambi\u00e9n el lado oscuro de la vida y celebraba anualmente en la misma ladera de la monta\u00f1a- las famosas bacanales, org\u00edas en las que se honraba la presencia contundente y creativa de Dionisos, el dios de la naturaleza, entre los seres humanos.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda Dionisos perdura entre nosotros en forma de\u00adgradada en la figura de Sat\u00e1n, el diablo, la personificaci\u00f3n del mal, que ha dejado de ser un dios a quien debemos respeto y tributo para convertirse en una criatura con pezu\u00f1as desterrada al mundo de los \u00e1ngeles ca\u00eddos.<\/p>\n<p>Marie-Louise von Franz reconoce las relaciones existen\u00adtes entre el diablo y nuestra sombra personal afirmando: \u00abEn la actualidad, el principio de individuaci\u00f3n est\u00e1 ligado al ele\u00admento diab\u00f3lico ya que \u00e9ste representa una separaci\u00f3n de lo divino en el seno de la totalidad de la naturaleza. De este modo, los elementos perturbadores- como los afectos, el im\u00adpulso aut\u00f3nomo hacia el poder y cuestiones similares- cons\u00adtituyen factores diab\u00f3licos que perturban la unidad de nues\u00adtra personalidad\u00bb.<\/p>\n<p>Nada en exceso<\/p>\n<p>La segunda inscripci\u00f3n cincelada en Delfos, \u00abNada en ex\u00adceso\u00bb, es, si cabe, todav\u00eda m\u00e1s pertinente a nuestro caso. Se\u00adg\u00fan E. R. Dodds, se trata de una m\u00e1xima por la que s\u00f3lo pue\u00adde regirse quien conoce a fondo su lujuria, su orgullo, su rabia, su gula -todos sus vicios en definitiva- ya que s\u00f3lo quien ha comprendido y aceptado sus propios l\u00edmites puede decidir ordenar y humanizar sus acciones.<\/p>\n<p>Vivimos en una \u00e9poca de desmesura: demasiada gente, de\u00admasiados cr\u00edmenes, demasiada explotaci\u00f3n, demasiada polu\u00adci\u00f3n y demasiadas armas nucleares. Todos reconocemos y censuramos estos abusos aunque al mismo tiempo nos sinta\u00admos incapaces de solucionarlos.<\/p>\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 es, en realidad, lo que podemos hacer con todo esto? La mayor parte de las personas destierran directamen\u00adte las cualidades inaceptables e inmoderadas a la sombra in\u00adconsciente o las expresan en sus conductas m\u00e1s oscuras. De este modo, sin embargo, los excesos no desaparecen sino que terminan transform\u00e1ndose en s\u00edntomas tales como los senti\u00admientos y las acciones profundamente negativas, los sufri\u00admientos neur\u00f3ticos, las enfermedades psicosom\u00e1ticas, las de\u00adpresiones y el abuso de drogas, por ejemplo.<\/p>\n<p>El hecho es que cuando sentimos un deseo muy intenso y lo relegamos a la sombra opera desde ah\u00ed sin tener en cuen\u00adta a los dem\u00e1s; cuando estamos muy hambrientos y rechaza\u00admos ese impulso terminamos atormentando a nuestro cuerpo comiendo y bebiendo en exceso; cuando sentimos una aspi\u00adraci\u00f3n elevada y la desterramos a la sombra nos condenamos a la b\u00fasqueda de gratificaciones sustitutorias instant\u00e1neas o nos entregamos a actividades hedonistas tales como el abu\u00adso de alcohol o drogas. La lista podr\u00eda ser interminable pero lo cierto es que podemos observar por doquier los excesos del crecimiento desmesurado de la sombra:<\/p>\n<p>\u00b7 La amoralidad de la ciencia y la estrech\u00edsima colabora\u00adci\u00f3n existente entre el mundo de los negocios y la tecno\u00adlog\u00eda pone en evidencia nuestro deseo incontrolado de au\u00admentar nuestro conocimiento y nuestro dominio sobre la naturaleza.<\/p>\n<p>\u00b7 El papel distorsionado y codependiente de quienes se dedican a las profesiones de ayuda y la codicia de m\u00e9di\u00adcos y empresas farmac\u00e9uticas que se manifiesta en la com\u00adpulsi\u00f3n farisaica a ayudar y curar a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00b7 La apat\u00eda del trabajo alienante, la r\u00e1pida obsolescencia generada por la automaci\u00f3n y la hubris del \u00e9xito se expresan en la aceleraci\u00f3n y deshumanizaci\u00f3n de los trabajos.<\/p>\n<p>\u00b7 El inter\u00e9s desmesurado en la maximizaci\u00f3n de los be\u00adneficios y el progreso que se evidencian en el crecimien\u00adto a ultranza del mercantilismo.<\/p>\n<p>\u00b7 El consumismo, el abuso de la publicidad, el derroche y la poluci\u00f3n desenfrenada nos revelan el grado de mate\u00adrialismo hedonista existente en nuestra sociedad.<\/p>\n<p>\u00b7 El narcisismo generalizado, la explotaci\u00f3n personal, la manipulaci\u00f3n de los dem\u00e1s y el abuso de mujeres y ni\u00f1os evidencia el deseo de controlar las dimensiones innatamente incontrolables de nuestra propia vida.<\/p>\n<p>. La obsesi\u00f3n por la salud, las dietas, los medicamentos y la longevidad a cualquier precio testimonia nuestro per\u00admanente miedo a la muerte.<\/p>\n<p>Estas facetas oscuras impregnan todos los estratos de nues\u00adtra sociedad y las soluciones que suelen ofrecerse a los ex\u00adcesos de la sombra colectiva, no hacen m\u00e1s que agravar el pro\u00adblema. Consideremos, por ejemplo, las atrocidades cometidas por el fascismo y el autoritarismo en Europa -intentos reac\u00adcionarios de solucionar el desorden social, la decadencia y la permisividad de la \u00e9poca- o el moderno resurgimiento del fundamentalismo religioso y pol\u00edtico que se extiende por do\u00adquier y que, en palabras de W. B. Yeats, ha \u00abdesatado la anar\u00adqu\u00eda sobre el mundo\u00bb.<\/p>\n<p>A esto se refer\u00eda Jung cuando dec\u00eda: \u00abHemos olvidado in\u00adgenuamente que bajo el mundo de la raz\u00f3n descansa otro mundo. Ignoro lo que la humanidad deber\u00e1 soportar todav\u00eda antes de que se atreva a admitirlo\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora o nunca<\/p>\n<p>Desde tiempo inmemorial la historia nos evidencia las pla\u00adgas de la maldad humana. Naciones enteras han ca\u00eddo en ata\u00adques de histeria colectiva de dimensiones devastadoras. Hoy en d\u00eda el aparente final de la guerra fr\u00eda nos coloca en una si\u00adtuaci\u00f3n excepcionalmente esperanzadora. Por primera vez las naciones parecen reflexionar sobre s\u00ed mismas y tratan de cam\u00adbiar de rumbo. El siguiente art\u00edculo, citado por Jerome S. Bernstein en su libro Power and Polities, es sumamente elo\u00adcuente a este respecto. El 11 de junio de 1988 el Philadelp\u00adhia Inquirer comentaba del siguiente modo la noticia del go\u00adbierno sovi\u00e9tico anunciando la suspensi\u00f3n temporal de los ex\u00e1menes de historia en todo el pa\u00eds: La Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica anunci\u00f3 ayer la suspensi\u00f3n de los ex\u00e1\u00admenes finales de historia de m\u00e1s de cincuenta y tres millones de estudiantes arguyendo que los textos de historia hab\u00edan enve\u00adnenado con mentiras \u00ablas mentes y los cuerpos\u00bb de generacio\u00adnes enteras de ni\u00f1os sovi\u00e9ticos.<\/p>\n<p>Isvestia, \u00f3rgano oficial del gobierno, afirmaba que esta de\u00adcisi\u00f3n excepcional pretende acabar con la transmisi\u00f3n de men\u00adtiras de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, un proceso que origin\u00f3 la consolidaci\u00f3n de un sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico estalinista al que los actuales l\u00edderes quieren poner fin.<\/p>\n<p>\u00abLa culpabilidad de quienes han enga\u00f1ado de ese modo a generaciones enteras&#8230; es inconmensurable\u00bb, rezaba uno de los titulares del art\u00edculo. \u00abHoy estamos recogiendo los amargos frutos de nuestra propia lasitud moral, estamos pagando por la con\u00adformidad y el silencio aprobador que tanto nos averg\u00fcenza y que impide que podamos mirar a la cara y responder sinceramente a las preguntas de nuestros hijos\u00bb.<\/p>\n<p>Esta admirable confesi\u00f3n p\u00fablica de toda una naci\u00f3n ja\u00adlona el final de una era. Seg\u00fan Sam Keen, autor de Faces of the Enemy, \u00ablas \u00fanicas naciones seguras son aquellas que re\u00adcurren de manera sistem\u00e1tica a la vacuna de la libertad de prensa y en la que se desoyen los gritos emponzo\u00f1ados que apelan al &#8220;destino divino&#8221; y la paranoia santificada\u00bb.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda el mundo se mueve en dos direcciones apa\u00adrentemente opuestas, una de ellas se aleja de los reg\u00edmenes fan\u00e1ticos y totalitarios mientras que otra se dirige hacia ellos. Ante tales fuerzas nos sentimos impotentes o experimentamos una sensaci\u00f3n de culpabilidad por nuestra complicidad in\u00adconsciente en la situaci\u00f3n en que se halla inmerso nuestro mundo. Hace ya m\u00e1s de medio siglo que Jung describi\u00f3 ex\u00adpl\u00edcitamente la naturaleza de este vinculo: \u00abLa voz interna per\u00adtenece a la conciencia cualesquiera sean los sufrimientos de la totalidad, sea cual fuere la naci\u00f3n o la humanidad de la que formemos parte. El mal se presenta pues en forma individual y debemos comenzar suponiendo que s\u00f3lo constituye un ras\u00adgo del car\u00e1cter individual\u00bb.<\/p>\n<p>S\u00f3lo disponemos de una forma de protegernos de la mal\u00addad humana representada por la fuerza inconsciente de las masas: desarrollar nuestra conciencia individual. Si desper\u00addiciamos esta oportunidad para aprender o fracasamos en ac\u00adtualizar lo que nos ense\u00f1a el espect\u00e1culo de la conducta hu\u00admana perderemos nuestra capacidad de cambiarnos a nosotros mismos y, consecuentemente, de cambiar tambi\u00e9n al mundo. El mal permanecer\u00e1 siempre con nosotros lo cual no signifi\u00adca, sin embargo, que debamos tolerar sus desmesuradas con\u00adsecuencias.<\/p>\n<p>En 1959 Jung dijo: \u00abEs inminente un gran cambio en nues\u00adtra actitud psicol\u00f3gica. El \u00fanico peligro que existe reside en el mismo ser humano. Nosotros somos el \u00fanico peligro pero lamentablemente somos inconscientes de ello. En nosotros radica el origen de toda posible maldad\u00bb.<\/p>\n<p>Walt Kelly, el dibujante de Pogo, dijo simplemente: \u00abHe\u00admos encontrado al enemigo, somos nosotros mismos\u00bb. Hoy en d\u00eda debemos renovar el significado psicol\u00f3gico de la idea de poder individual. La frontera para enfrentarnos a la som\u00adbra se halla -hoy como siempre- en el interior del indivi\u00adduo.<\/p>\n<p>Recuperar la sombra<\/p>\n<p>El descubrimiento de la sombra tiene por objeto fomen\u00adtar nuestra relaci\u00f3n con el inconsciente y expandir nuestra identidad compensando, de ese modo, la unilateralidad de nuestras actitudes conscientes con nuestras profundidades in\u00adconscientes.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el novelista Tom Robbins \u00abdescubrir la sombra nos permite estar en el lugar correcto del modo correcto\u00bb. Cuan\u00addo mantenemos una relaci\u00f3n correcta con la sombra el in\u00adconsciente deja de ser un monstruo diab\u00f3lico ya que, como se\u00f1alaba Jung, \u00abla sombra s\u00f3lo resulta peligrosa cuando no le prestamos la debida atenci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando mantenemos una relaci\u00f3n adecuada con la som\u00adbra reestablecemos tambi\u00e9n el contacto con nuestras capaci\u00addades ocultas. El trabajo con la sombra -un t\u00e9rmino acu\u00f1a\u00addo para referirnos al esfuerzo constante por desarrollar una relaci\u00f3n creativa con la sombra- nos permite:<\/p>\n<p>Aumentar el autoconocimiento y, en consecuencia, acep\u00adtarnos de una manera m\u00e1s completa.<br \/>\nEncauzar adecuadamente las emociones negativas que irrumpen inesperadamente en nuestra vida cotidiana.<br \/>\nLiberarnos de la culpa y la verg\u00fcenza asociadas a nues\u00adtros sentimientos y acciones negativas.<br \/>\nReconocer las proyecciones que ti\u00f1en de continuo nues\u00adtra opini\u00f3n de los dem\u00e1s.<br \/>\nSanar nuestras relaciones mediante la observaci\u00f3n sin\u00adcera de nosotros mismos y la comunicaci\u00f3n directa.<br \/>\nUtilizar la imaginaci\u00f3n creativa -v\u00eda sue\u00f1os, pintura, escritura y rituales- para hacernos cargo de nuestro yo alienado.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s&#8230; quiz\u00e1s de ese modo dejemos de oscurecer la den\u00adsidad de la sombra colectiva con nuestras propias tinieblas per\u00adsonales.<\/p>\n<p>La astr\u00f3loga y analista junguiana brit\u00e1nica Liz Greene se\u00ad\u00f1ala la naturaleza parad\u00f3jica de la sombra como depositaria de la oscuridad y baliza que jalona el camino hacia la luz. En su opini\u00f3n: \u00abEl lado enfermo y doliente de nuestra persona\u00adlidad encierra simult\u00e1neamente a la sombra oscura que se niega a cambiar y al redentor que puede transformar nuestra vida y modificar nuestros propios valores. En cierto modo este redentor es anormal porque lleva consigo alg\u00fan tipo de estigma. Por ello puede descubrir el tesoro escondido, salvar a la princesa o matar al drag\u00f3n. La sombra es, pues, al mis\u00admo tiempo, aquello a redimir y el sufrimiento redentor\u00bb.<\/p>\n<p>LA SOMBRA Y EL LADO OSCURO DE LA VIDA COTIDIANA<\/p>\n<p>Connie Zweig y Jeremiah Abrams<\/p>\n<p>Editorial Kair\u00f3s<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL INCONSCIENTE Y LA SOMBRA \u00bfC\u00f3mo puede haber tanta maldad en el mundo? Conociendo a la humanidad lo que me asombra es que no haya m\u00e1s. WOODY ALLEN, Hannah y sus hermanas En 1886 -m\u00e1s de una d\u00e9cada antes de que Freud se zam\u00adbullera en las profundidades de la mente humana- Robert Louis Stevenson tuvo un sue\u00f1o muy revelador en<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[116],"tags":[],"class_list":["post-1339","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-subterraneo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1339","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1339"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1339\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1339"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1339"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1339"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}