{"id":1338,"date":"2008-01-02T18:04:20","date_gmt":"2008-01-02T18:04:20","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1338"},"modified":"2008-01-02T18:04:20","modified_gmt":"2008-01-02T18:04:20","slug":"la-sombra-interior-el-cuero-negro-como-s\u00edmbolo-en-el-comic-de-superh\u00e9roes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1338","title":{"rendered":"LA SOMBRA INTERIOR El cuero negro como s\u00edmbolo en el comic de superh\u00e9roes"},"content":{"rendered":"<p> LA SOMBRA INTERIOR<br \/>\nEl cuero negro como s\u00edmbolo en el comic de superh\u00e9roes<\/p>\n<p>Los h\u00e9roes cambian con los tiempos y la segunda mitad de los a\u00f1os 80 trajeron consigo oscuridad y pesimismo. No pod\u00eda ser de otra manera en un mundo quebrado por las inseguridades sociales y econ\u00f3micas, la omnipresencia del SIDA y la corrupci\u00f3n pol\u00edtica a nivel internacional. Tiempos semejantes reclamaban h\u00e9roes ominosos y villanos ambiguos. El cine se llen\u00f3 de asesinos seriales y los comics hicieron lo propio con superh\u00e9roes violentos que coqueteaban con el asesinato y el armamentismo descarado. Y todos vest\u00edan de cuero y metal. (1)<\/p>\n<p>Como si no hubiera mejor forma de expresar el lado oscuro, el cuero, cuya presencia en la iconograf\u00eda superheroica hab\u00eda sido bastante limitada, ahora cubr\u00eda rostros, brazos y torsos declarando el nuevo estado de salvajismo derrotista de personajes como el Punisher, Wolverine y los mutantes de turno, y hasta un \u0091renovado\u0092 Batman, m\u00e1s serio y psic\u00f3tico que nunca, oculto en un r\u00fastico traje de cuero negro. Ligado a las profundidades del infierno y a las propiedades destructivas de la noche, el color negro refuerza el simbolismo violento del cuero, su presencia evoca la muerte del animal sacrificado. Por primera vez en la narrativa gr\u00e1fica, las connotaciones profundas del cuero negro como s\u00edmbolo de la animalidad y el mal aparec\u00edan sin sublimaciones y el fetichismo se hac\u00eda norma en el vestuario del superh\u00e9roe. El cuero negro parec\u00eda la mejor expresi\u00f3n iconogr\u00e1fica de nuestras sombras interiores. (2)<\/p>\n<p>Carl G. Jung denomin\u00f3 \u0091sombra\u0092 a la dimensi\u00f3n de nuestra psiquis que se hace depositaria de lo que no nos gusta admitir, de aquello que no sabemos de nosotros, y a\u00fan de aquello que nos prohibieron. Eso es lo que solemos llamar \u0091el lado oscuro\u0092. El villano y el monstruo que acosaron desde siempre a todo h\u00e9roe que se preciara de tal no son m\u00e1s que figuras que se hacen cargo de estos miedos, temores e inseguridades. Por ello siempre han estado presentes en las narraciones humanas, tanto en Oriente como en Occidente. Pero de repente, en los 80, el h\u00e9roe se visti\u00f3 de cuero negro y comenz\u00f3 a hacer gala de una violencia que se cre\u00eda reservada para el villano y el monstruo, y \u00e9stos a su vez, eran capaces de demostrar una profundidad psicol\u00f3gica que s\u00f3lo pod\u00eda calificarse de humana. Ya nada era como deb\u00eda ser.<\/p>\n<p>El primer gran antecedente de esta tendencia fue Rouben Flagg, el protagonista de la serie \u0091American Flagg\u0092 (1983), quiz\u00e1s el primer comic norteamericano en explorar las capacidades expresivas de la violencia gr\u00e1fica. El estilo narrativo de las historias futuristas de este polic\u00eda corrupto, mis\u00f3gino y oportunista, pronto se transformaron en un referente de las nuevas posibilidades expresivas del medio. (3) Rouben Flagg fue el primer h\u00e9roe oscuro, a\u00fan a pesar de los uniformes de cuero multicolor que usaba. De formas geom\u00e9tricamente duras, el corte militarista de su ropa graficaba su car\u00e1cter determinadamente violento. Entrada la d\u00e9cada de los 80, la violencia era un elemento m\u00e1s de la narrativa superheroica, pero pronto se llev\u00f3 a l\u00edmites impensados y la actitud prepotente y fanfarrona de Rouben Flagg palidecieron frente a la violencia extrema de personajes monstruosos, devenidos inesperadamente en h\u00e9roes indiscutidos.<\/p>\n<p>Ciertamente los monstruos no eran nuevos en el comic. En los 50, la editorial EC Comics hizo del horror un gran negocio hasta que la censura la llev\u00f3 a la quiebra. Sin embargo, sus monstruos no eran m\u00e1s que contingencias contextuales en un universo donde las historias estaban protagonizadas por hombres y mujeres ordinarios que se ve\u00edan continuamente expuestos al acoso de criaturas sobrenaturales. El monstruo era apenas una fuerza narrativa. Los h\u00e9roes monstruosos de los 80 en cambio, eran el n\u00facleo narrativo de historias que los establec\u00edan como verdaderos protagonistas del relato.<\/p>\n<p>Tampoco era nueva la presencia de personajes como The Thing (\u0091Los Cuatro Fantasticos\u0092), Hulk o Swamp Thing, que eran nuevas formulaciones del viejo monstruo tr\u00e1gico del Romanticismo Alem\u00e1n. Nosferatu, Cesare (del film \u0091El Gabinete del Dr. Caligari\u0092, 1919), o incluso el Monstruo de Frankenstein fueron las figuras consulares de una sensibilidad emocional que hac\u00eda del horror un experiencia moral y generaron una influencia en la cultura popular a la que el comic no fue ajeno. The Thing, Man-Bat, Swamp Thing y muchos otros eran animados por esa sensibilidad donde la deformidad de los cuerpos ocultaba la inocencia moral. (4)<\/p>\n<p>Pero el nuevo monstruo de los 80 del que hablamos ahora, nada ten\u00eda de inocente. El primero de ellos ser\u00eda Ghost Rider, el demonio de la venganza. Este personaje de cr\u00e1neo flameante hac\u00eda suya la imaginer\u00eda violenta de cadenas y camperas de cuero que los motociclistas vienen cultivando desde los a\u00f1os 50. Merodeando en su motocicleta en llamas, enloquec\u00eda a sus enemigos al confrontarlos con sus propios miedos y culpas. Heredero de personajes que hab\u00edan alcanzado sus estatus superher\u00f3ico a trav\u00e9s de la muerte (Deadman, el Espectro), Ghost Rider se delineaba como la propia encarnaci\u00f3n de la sombra de Jung, y su \u00e9xito fue arrollador.<\/p>\n<p>Pronto le seguir\u00edan numerosos personajes, todos v\u00edctimas de muertes violentas que regresaban como demonios vengativos. El Cuervo, tal vez la figura m\u00e1s arquet\u00edpica de esta tipolog\u00eda narrativa, se destacar\u00eda entre ellos alcanzando la fama internacional a trav\u00e9s de una pel\u00edcula de est\u00e9tica oscura, estigmatizada por la muerte de su actor principal, Brandon Lee, en un ominoso accidente de filmaci\u00f3n. (5) La manera en que El Cuervo ejecut\u00f3 a la pandilla que lo hab\u00eda asesinado era cruel y despiadada, casi tanto como su maquillaje de guerra. Aunque nunca us\u00f3 un traje en particular, sus ropas eran estrictamente negras y el cuero jam\u00e1s estaba ausente, como dejando en claro su pertenencia a las dimensiones profundas de la noche y el inconsciente. El Cuervo aunaba en s\u00ed la marginalidad tr\u00e1gica del monstruo y la fantas\u00eda revanchista fuertemente compensatoria del superh\u00e9roe, transform\u00e1ndose en un icono de la sensibilidad goth de los 90.<\/p>\n<p>Para mediados de esa d\u00e9cada, el simbolismo fetichista y oscuro del cuero hab\u00eda dejado de ser un asunto que exig\u00eda discreci\u00f3n y se volvi\u00f3 un requisito de todo h\u00e9roe monstruoso y violento. Antes considerada como el rostro privilegiado de la sombra jungiana, la animalidad que est\u00e1 asociada al cuero se volvi\u00f3 un t\u00f3pico com\u00fan. Pero no toda la violencia era grave, taciturna o flameante. Tambi\u00e9n el humor par\u00f3dico, la iron\u00eda furiosa, y la violencia sin sentido de personajes como Lobo o Marshall Law har\u00edan del cuero una forma de expresi\u00f3n de la sensibilidad de la \u00e9poca, redimensionando su simbolismo tradicional de instintividad y violencia nocturna. (6)<\/p>\n<p>Lobo era un asesino a sueldo alien\u00edgena salido de un concierto de rock pesado. Vestido con camperas de cuero enormes, tatuajes, jeans ra\u00eddos y cadenas que terminaban en un gancho de carnicero, Lobo se transform\u00f3 en manos de Simon Bisley (el artista que redefinir\u00eda su aspecto) en una broma no demasiado sutil sobre la parafernalia escenogr\u00e1fica que abundaba en el negocio de la m\u00fasica rock. Caben muchas dudas acerca de si los seguidores del personaje captaron la acidez del comentario de Bisley, o si apenas se lanzaron a la catarsis del humor sangriento. Lobo, por su parte, con un temperamento tan violento como su estupidez, se enfrent\u00f3 a cuanto personaje se le cruz\u00f3, desde Superman al Conejo de Pascua y hasta a un libertino Pap\u00e1 Noel que explotaba sexualmente a sus duendes fabricantes de juguetes. (7)<\/p>\n<p>Marshall Law por su parte, era un polic\u00eda s\u00e1dico y fetichista encargado de eliminar h\u00e9roes indeseables. No dej\u00f3 en pie a ning\u00fan clich\u00e9 del g\u00e9nero, liquidando a cualquiera, desde alien\u00edgenas que dec\u00edan luchar por la Verdad, la Justicia y el \u0091American Way of Life\u0092 hasta hombres ar\u00e1cnidos y mujeres maravillosas. Pat Mills y Kevin O\u0092Neil, sus autores, hab\u00edan trabajado juntos en \u0091Judge Dredd\u0092, un comic brit\u00e1nico pionero en la conjunci\u00f3n de violencia desatada y humor sat\u00edrico, y utilizaron a \u0091Marshall Law\u0092 para dejar en claro su opini\u00f3n respecto a los anacronismos y vicios narrativos del comic de superh\u00e9roes norteamericano. No perdonaron nada, incluyendo la tendencia de violencia depresiva que parec\u00eda obligatoria desde mediados de los 80. (8)<\/p>\n<p>En el universo de Marshall Law el fetichismo del cuero, una particularidad sexual que ha estado tradicionalmente condenada a la clandestinidad, era sin\u00f3nimo de la ley cristiana, y esta result\u00f3 la m\u00e1s sangrienta de las bromas de Mills y O\u0092Neil. Casi sin demasiado ruido, este comic se transform\u00f3 en una obra de culto. De una vez, la violencia, el humor s\u00e1dico y el uso imaginativo de la est\u00e9tica del fetichismo en cuero se erigieron en voz cr\u00edtica del g\u00e9nero de superh\u00e9roes pero tambi\u00e9n del puritanismo chovinista prevalente en la mentalidad norteamericana. (9)<\/p>\n<p>Obviamente no todos los ejemplos de violencia par\u00f3dica tienen prop\u00f3sitos formales, algunos se contentan con la catarsis brutalizada. \u0091Johnny The Homicidal Maniac\u0092 cuenta las \u0091aventuras\u0092 de un post adolescente enloquecido y vestido enteramente de cuero negro, que deambula por el mundo matando a cuanta gente encuentra, generalmente de maneras tan ingeniosas como dolorosa, y siempre sin raz\u00f3n alguna. (10) Como un demonio travieso, Johnny desconoce toda dimensi\u00f3n moral. Johenn V\u00e1zquez, su autor, dibuja los rostros de sus v\u00edctimas con trazos simples y directos que invariablemente provocan en el lector una sonrisa culpable, arrastr\u00e1ndolo al caos de la ambig\u00fcedad emocional. Al seguir el \u00fanico apetito f\u00edsico que conserva, la emoci\u00f3n perversa del homicidio, Johnny da forma a una de las figuras arquet\u00edpicas del inconsciente definidas por el psicoanalista Paul Radin, el \u0091trickster\u0092 o \u0091granuja\u0092, una imagen que encarna las pulsiones de nuestra conciencia. (11)<\/p>\n<p>S\u00e1dico, mentiroso, da\u00f1ino, tradicionalmente representado bajo la forma de un animal, el \u0091trickster\u0092 s\u00f3lo responde a sus impulsos instintivos. Su comportamiento est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de nuestras reglas, y por lo tanto de nuestra comprensi\u00f3n. Johnny, Hieronymous Posch (de la serie \u0091Oh My Goth!\u0092), Typhoid Mary o los Harlequinae del comic \u0091The Invisibles\u0092, representan fuerzas ca\u00f3ticas que corrompen la idea her\u00f3ica y apol\u00ednea del superh\u00e9roe tradicional y pueden identificarse f\u00e1cilmente con la figura del \u0091trickster\u0092.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Nietzsche, mientras la mesura, la sujeci\u00f3n moral y la correcci\u00f3n de lo ordenado define lo apol\u00edneo, el caos, el exceso y el descontrol definen lo dionisiaco. Nuestras sociedades, y a\u00fan nuestras sensibilidades pueden clasificarse de acuerdo a estas categor\u00edas, y los arquetipos culturales no son la excepci\u00f3n. (12) El perfil del superh\u00e9roe cl\u00e1sico surge como una formulaci\u00f3n moderna del arquetipo her\u00f3ico, cuya funci\u00f3n es establecer un orden que permita la organizaci\u00f3n social. El villano, el monstruo y especialmente, el \u0091trickster\u0092 son las fuerzas dionis\u00edacas que disputan este orden, por lo cual deben ser subjugados, a\u00fan cuando para ello sean necesarios superpoderes, capas y trajes ce\u00f1idos. Quiz\u00e1s esto explique la ausencia del cuero en las coloridas vestimentas del superh\u00e9roe tradicional, mientras que los h\u00e9roes monstruosos de fines de los 80 y de los 90 hacen un despliegue prepotente de cuero negro.<\/p>\n<p>Sin embargo, el \u0091trickster\u0092 no se contrapone necesariamente al h\u00e9roe. El propio Paul Radin establece que el \u0091granuja\u0092 es apenas la primera etapa en el ciclo del h\u00e9roe arquet\u00edpico. Todo personaje asimilable al arquetipo del trickster representa entonces un aspecto de nuestro crecimiento social y emocional. La locura de Johnny no es m\u00e1s que la confusi\u00f3n \u00e9tica de la adolescencia, tensionada por los impulsos contradictorios del cuerpo, la mente y el mundo social. La devoradora atracci\u00f3n sexual de Purgatory es el terror fascinante provocado por la sexualidad femenina desatada. Finalmente, el sin sentido irritante de los Harlequinae es el reflejo del absurdo de la vida contempor\u00e1nea. Con estos personajes y otros tantos, el cuero negro y la est\u00e9tica fetichista resurgieron nuevamente como recursos expresivos de aquellas profundidades ps\u00edquicas que no podemos nombrar. (13)<\/p>\n<p>Los h\u00e9roes oscuros, los monstruos y los tricksters son entonces fantas\u00edas compensatorias, que cumplen con la importante funci\u00f3n de representar nuestras inquietudes. Ellos dan nombre y forma a las inseguridades que nos preocupan, hacen tangibles los miedos, pero de una manera sublimada y por lo tanto manejable. Estas im\u00e1genes extremas, tan marcadas por la l\u00f3gica nocturna y animal del cuero negro, hacen de este material un recurso expresivo que funciona como testimonio de su condici\u00f3n arquet\u00edpica, utilizando su densidad de significados para anclarse en el imaginario colectivo occidental. Roublen Flagg, Ghost Rider, El Cuervo, Lobo, Marshal Law, Purgatory, Johnny y los Harlequinae son los rostros medi\u00e1ticos de las ambig\u00fcedades e incapacidades que nos acechan desde nuestra propia psiquis como animales agazapados. Aparentemente es m\u00e1s seguro, y m\u00e1s divertido, ver nuestros miedos en el papel que en el espejo a la ma\u00f1ana, al menos hasta que suframos en carne propia el impulso por vestir de negro y jugar con cuchillos. (14)<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda:<\/p>\n<p>Bamford, Laura (ed.). Bloussons de Cuir. France, Editions Soline, 1997.<\/p>\n<p>Barbieri, Daniele. Los lenguajes del comic. Barcelona, Ed. Paid\u00f3s, 1993.<\/p>\n<p>De Santis, Pablo. La historieta en la edad de la raz\u00f3n. Buenos Aires, Ed. Paid\u00f3s, 1998.<\/p>\n<p>Desiato, Massimo. Nietzsche, cr\u00edtico de la postmodernidad. Caracas, Monte Avila, 1998.<\/p>\n<p>Jung, Carl G. El hombre y sus s\u00edmbolos. Barcelona, Caralt, 1997.<\/p>\n<p>Salamanovich, David-Elliot. El Mercado de lo Perverso. 2000, http:\/\/www.cueronet.com\/moda\/perversidad.htm<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA SOMBRA INTERIOR El cuero negro como s\u00edmbolo en el comic de superh\u00e9roes Los h\u00e9roes cambian con los tiempos y la segunda mitad de los a\u00f1os 80 trajeron consigo oscuridad y pesimismo. No pod\u00eda ser de otra manera en un mundo quebrado por las inseguridades sociales y econ\u00f3micas, la omnipresencia del SIDA y la corrupci\u00f3n pol\u00edtica a nivel internacional. 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