{"id":1329,"date":"2008-01-02T17:31:27","date_gmt":"2008-01-02T17:31:27","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1329"},"modified":"2008-01-02T17:31:27","modified_gmt":"2008-01-02T17:31:27","slug":"simbolismo-del-suicidio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1329","title":{"rendered":"Simbolismo del suicidio"},"content":{"rendered":"<p>Simbolismo del suicidio<br \/>\nde la obra de Gabriel Garc\u00eda de Consuegra Mu\u00f1oz: El Suicidio en las Siete Villas de los Pedroches<\/p>\n<p>Identidad y m\u00e9todo elegido<br \/>\nEl hombre es un \u0093animal simb\u00f3lico\u0094, ha afirmado el fil\u00f3sofo E. Cassirer. Y, como la mayor parte de las conductas humanas, el suicidio tambi\u00e9n tiene un marcado car\u00e1cter simb\u00f3lico, hasta ahora poco se\u00f1alado y menos estudiado.<br \/>\nEn nuestra recogida de datos, nos sorprendi\u00f3 un dato aparentemente sin sentido ni significado y, adem\u00e1s, absurdo, pero que, por su repetici\u00f3n frecuente, de ninguna manera pod\u00eda ser casual. El hecho en cuesti\u00f3n era un comportamiento com\u00fan a bastantes suicidas, a modo de una conducta ritual en los momentos previos al acto final; consistente, para el caso del hombre, en descalzarse de zapatos y calcetines, desvestirse de ciertas ropas tales como chaqueta, chaleco y, a veces, camisa, y desprenderse de sombrero o boina; y, para el caso de la mujer, despojarse del pa\u00f1uelo a la cabeza y de la toquilla femenina o de la cl\u00e1sica rebeca, y descalzarse de las zapatillas y medias; o incluso muchas personas lo realizaban en ropas menores. Este comportamiento semejante afectaba a cerca de un 25% de los casos estudiados.<br \/>\nAcudir a interpretaciones f\u00e1ciles como la comodidad en la realizaci\u00f3n del acto o similares no ten\u00eda sentido ni resultaba realista y eran f\u00e1cilmente refutables, ya que, por ejemplo, descalzarse antes de arrojarse al tren supone pisar un suelo duro e inh\u00f3spito, cubierto de piedras sueltas; o igualmente despojarse de zapatos y calcetines para inmediatamente despu\u00e9s ahorcarse de una viga no representa ninguna ventaja o comodidad. Al igual que desechamos comprender esta conducta como una indicaci\u00f3n o se\u00f1al para los familiares de la desaparici\u00f3n de la persona, pues \u00fanicamente tendr\u00eda sentido en el caso de los sumergidos en un pozo, pero no en el del resto, cuyos cuerpos se encontraban a la vista junto a la ropa, zapatillas, medias&#8230;<br \/>\nPor tanto, \u00bfqu\u00e9 explicaci\u00f3n cabe para esta conducta ritual de muchos suicidas? S\u00f3lo si la interpretamos desde el simbolismo de la muerte, como una preparaci\u00f3n (\u0093inici\u00e1tica\u0094) de esa experiencia fundamental que es el morir, adquiere sentido el desprenderse de la ropa y el descalzarse, quedando los pies desnudos sobre el suelo.<br \/>\nLa muerte es el momento m\u00e1s sagrado de la vida, el instante religioso por excelencia, en un sentido profundo del t\u00e9rmino, y como tal ser\u00e1 vivido por la conciencia de la persona que decide acabar con su vida. Ante lo sagrado de este momento atemporal, la conciencia se recoge en s\u00ed misma, percibiendo el final irrevocable de la muerte. Por ello, para esta representaci\u00f3n final, uno debe desprenderse de lo que le liga a la tierra y a los dem\u00e1s e iniciar la salida de este mundo \u0093ligero de equipaje\u0094 como dijo Machado, sin ataduras culturales, en un estado semejante al nacimiento.<br \/>\nLa muerte se vive en el Inconsciente Colectivo como un viaje del alma hacia otro lugar, adonde parte liberada en busca de su destino. Las distintas religiones y mitolog\u00edas han reflejado ese viaje \u00faltimo con ligeras variaciones; para los griegos, los muertos eran transportados por el remero Caronte a trav\u00e9s de la laguna Estigia hasta el Hades; y los egipcios representaban al alma (\u0093ba\u0094) como un halc\u00f3n antropoc\u00e9falo que volaba hacia el Cielo despu\u00e9s de la muerte. Desde este arquetipo del alma viajera (Jung), activo en el inconsciente del suicida, puede entenderse el descalzarse o desnudarse de ciertas ropas de quien va a morir, pues se est\u00e1 pisando, en ese momento sublime de la muerte, suelo sagrado, tierra que comprende y representa un \u00e1mbito religioso, desde donde se inicia el viaje definitivo al m\u00e1s all\u00e1. Se podr\u00eda decir que el hombre recupera con la conciencia de su muerte un sentido de trascendencia religiosa, independientemente de las ideas y creencias que la persona tenga sobre la divinidad y la inmortalidad.<br \/>\nUn ejemplo representativo de este tipo de muerte marcada por el simbolismo lo tenemos en el suicidio del ensayista y diplom\u00e1tico \u00c1ngel Ganivet. Extraigo la descripci\u00f3n de su muerte de una semblanza de la prensa escrita (Diario \u0093C\u00f3rdoba\u0094) sobre su persona. Dice as\u00ed: \u0093A media ma\u00f1ana del 29 de noviembre de 1898, \u00c1ngel Ganivet, c\u00f3nsul de Espa\u00f1a en Riga, sale de su domicilio. Va vestido de etiqueta, sin chistera que nunca us\u00f3, y calzado con alpargatas. Su hermana Josefa, \u00fanica persona que lo acompa\u00f1a en este nuevo destino, al indagarle acerca del atuendo, ha recibido la contestaci\u00f3n de que viste as\u00ed porque va \u0093en busca del mar y que hab\u00eda de entrar en \u00e9l con vestimenta ceremonial\u0094. Josefa ha debido quedarse en la duda de atribuir o no tal declaraci\u00f3n a una broma de su hermano, a una de sus extravagantes salidas, pues lo l\u00f3gico fuera que vistiese as\u00ed por exigencias del cargo para alguna recepci\u00f3n. Pero no las tiene todas consigo y se asoma a la ventana. \u00c1ngel solemne, imperturbable entra en el r\u00edo Duina en busca del mar. Lo ve y no puede creerlo, presa de la mayor consternaci\u00f3n. La calle, inminente al muelle, ha ido anim\u00e1ndose ante la sorpresa de los transe\u00fantes, los cuales profieren voces y se vuelcan sobre la orilla. Botan una embarcaci\u00f3n, y se apresuran. Llegan a tiempo de rescatarlo de las g\u00e9lidas, sombr\u00edas aguas. Pero \u00c1ngel forcejea. No lo pueden detener y cae de nuevo al agua, y ya se hunde. Es el fin. Frisaba los treinta y tres a\u00f1os. No s\u00f3lo es un escritor insigne; es algo m\u00e1s: un escritor con leyenda propia.\u0094.<br \/>\nAbundando en esta b\u00fasqueda de relaciones simb\u00f3licas de las distintas formas de suicidio, encontramos una cierta interdependencia entre la elecci\u00f3n del m\u00e9todo y la diferencia de sexos, que podr\u00eda interpretarse desde conceptos tomados del psicoan\u00e1lisis (culpa, castigo, liberaci\u00f3n, purificaci\u00f3n&#8230;), como m\u00e1s adelante veremos.<br \/>\nYa discutimos en el apartado que se refiere a los m\u00e9todos las dificultades para establecer una divisi\u00f3n objetiva para los m\u00e9todos y las variables que intervienen en la posible elecci\u00f3n de la forma de morir (disponibilidad, cultura&#8230;). Parece que el miedo al dolor no es el criterio fundamental por el se rigen muchos suicidas, dado que los medios m\u00e1s habituales se repiten una y otra vez y no son, precisamente, los menos dolorosos presumiblemente.<br \/>\nA pesar de estas dificultades para establecer criterios claros respecto a los m\u00e9todos, hay una cierta relaci\u00f3n entre las formas de suicidarse y los sexos. As\u00ed, en nuestro trabajo, los hombres eligen m\u00e1s ahorcarse que ahogarse y las mujeres al contrario; cortarse el cuello, arrojarse al tren y dispararse son modos usados preferentemente por hombres; e intoxicarse es m\u00e1s propio de mujeres y adolescentes. El trabajo de Mar\u00eda C\u00e1tedra sobre los Vaqueiros de alzada, de Asturias, realizado en un medio rural muy espec\u00edfico, basado en la trashumancia del ganado, confirma estas preferencias electivas en cuanto a los varones.<br \/>\nParece existir una relaci\u00f3n significativa (simb\u00f3lica) entre el m\u00e9todo (signo) y la personalidad b\u00e1sica del suicida (identidad). Si toda conducta o acci\u00f3n humana expresa y manifiesta a la persona en su totalidad, seg\u00fan afirma la psicolog\u00eda, tambi\u00e9n la elecci\u00f3n de la forma de morir ser\u00e1 expresi\u00f3n de la personalidad del sujeto. De este modo, se refuerza la opini\u00f3n de que todo suicidio, en el fondo, es un mensaje m\u00faltiple.<br \/>\nEn la muerte por sumersi\u00f3n, el elemento b\u00e1sico es el AGUA. Un arquetipo fundamental que simboliza el principio de todas las cosas; las aguas remiten al vientre materno donde se ha formado el ni\u00f1o en medio del l\u00edquido amni\u00f3tico y adonde el ahogado\/a desea volver por una reminiscencia inconsciente, tratando de recuperar las primeras experiencias pac\u00edficas y unificadas del feto. Esto explicar\u00eda que sea un medio usado por ambos sexos. Adem\u00e1s, el agua se relaciona con la idea de purificaci\u00f3n y renacimiento (bautismo, diluvio universal, fuentes de la eterna juventud&#8230;), por lo que a trav\u00e9s de la sumersi\u00f3n se intenta lavar la culpa y liberarse de la angustia, renaciendo purificado de las aguas de la muerte.<br \/>\nEn el caso de la suspensi\u00f3n por ahorcadura, predomina la agresi\u00f3n derivada del complejo de castraci\u00f3n infantil. El triple deseo que Menninger atribuye a cualquier suicida (deseo de matar, de morir y de ser matado) se presenta en este m\u00e9todo de forma bien identificable. En un lenguaje de signos, es el medio m\u00e1s violento: la rigidez del cuerpo, su balanceo de la cuerda tirante, la cara congestionada&#8230; componen una teatralidad fantasmal de la escena, en la cual se manifiesta un mensaje aterrador de muerte y de agresi\u00f3n proyectada hacia los dem\u00e1s. A trav\u00e9s de este acto, el ahorcado expresa la agresividad reprimida derivada del complejo de castraci\u00f3n infantil y la consiguiente auto-punici\u00f3n o castigo. Este mensaje se muestra con claridad en el caso de un joven suicida de 16 a\u00f1os ahorcado que aparece completamente desnudo, posiblemente como consecuencia de ciertos abusos homosexuales cometidos contra su persona. Aparte de que este mismo suceso evidencia c\u00f3mo todo suicidio es un mensaje impl\u00edcito para los dem\u00e1s.<br \/>\nDesde esta interpretaci\u00f3n, se explicar\u00eda que la ahorcadura sea un m\u00e9todo elegido m\u00e1s por hombres que por mujeres, puesto que la castraci\u00f3n cuestionar\u00eda de manera m\u00e1s conflictiva la identidad del var\u00f3n y ser\u00eda \u00e9ste quien viviese con mayor angustia la cercenadura de su personalidad, en tanto que la mujer en general tendr\u00eda mejor asimilada la castraci\u00f3n, por razones biol\u00f3gicas y culturales, de su personalidad social.<br \/>\nLa intoxicaci\u00f3n se puede considerar de antemano el m\u00e9todo menos fiable y el m\u00e1s inseguro, por ello lo encontramos utilizado en bastantes intentos de suicidio, practicados por mujeres j\u00f3venes y adolescentes, a quienes no atribuimos una expresa intenci\u00f3n de muerte, sino m\u00e1s bien un deseo de perder la conciencia para no sufrir, buscando despertarse como de un sue\u00f1o liberados de la culpa, verg\u00fcenza, frustraci\u00f3n, temor&#8230; que originaron el acto suicida. Quiz\u00e1s, esto nos da la clave para entender la personalidad b\u00e1sica del intoxicado adolescente: el ni\u00f1o que quiere dormir y despertar seguro en los brazos de su madre. Y habr\u00eda que a\u00f1adir que el uso de f\u00e1rmacos y sedantes es un sustitutivo de la toma de la leche materna, conducta previa a la dulce sensaci\u00f3n del dormir inmediato del beb\u00e9.<br \/>\nLos dem\u00e1s m\u00e9todos ser\u00edan similares a alguno de los tipos descritos y participar\u00edan de sus significados. La precipitaci\u00f3n se identificar\u00eda con la sumersi\u00f3n, puesto que la madre tierra representa el mismo arquetipo que el agua. Arrojarse al tren y cortarse el cuello entrar\u00edan dentro del esquema de la castraci\u00f3n. Y quemarse prendi\u00e9ndose fuego conllevar\u00eda la idea s\u00edmbolo del fuego purificador que todo lo asimila y disuelve en la unidad primigenia, o sea, la total destrucci\u00f3n de quien se siente impuro y formado de los trozos del caos.<br \/>\nEsto nos conduce a no infravalorar los motivos inconscientes que act\u00faan en toda conducta suicida y que, en buena parte de los casos, se hilan en madeja con las razones conscientes que alega ante su conciencia el propio sujeto. E incluso habr\u00eda que suponer que estos motivos inconscientes, por enraizar con m\u00e1s hondura y antig\u00fcedad en el psiquismo del individuo, tendr\u00edan mayor fuerza de empuje que los motivos conscientes en la decisi\u00f3n del suicida.<br \/>\nAcaso no sobren este tipo de explicaciones, si nos ayudan a entender mejor este acto aparentemente incomprensible que es el suicidio, rechazando de plano opiniones como la de Cioran, para quien: \u0093El suicidio es soledad absoluta, que ninguna explicaci\u00f3n cient\u00edfica puede dilucidar: es el acto individual por excelencia\u0094.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Simbolismo del suicidio de la obra de Gabriel Garc\u00eda de Consuegra Mu\u00f1oz: El Suicidio en las Siete Villas de los Pedroches Identidad y m\u00e9todo elegido El hombre es un \u0093animal simb\u00f3lico\u0094, ha afirmado el fil\u00f3sofo E. Cassirer. 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