{"id":1325,"date":"2008-01-02T17:13:49","date_gmt":"2008-01-02T17:13:49","guid":{"rendered":"http:\/\/nasdat.com\/?p=1325"},"modified":"2008-01-02T17:13:49","modified_gmt":"2008-01-02T17:13:49","slug":"el-mito-y-la-cultura:-la-arquitectura-del-simbolo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nasdat.com\/?p=1325","title":{"rendered":"El mito y la cultura: la arquitectura del simbolo"},"content":{"rendered":"<p>EL MITO NO ES UN MITO<\/p>\n<p>EN TODAS las culturas tradicionales se han generado historias de la creaci\u00f3n de los seres humanos, los animales y el mundo, de h\u00e9roes sometidos a pruebas sobrehumanas, de maestros espirituales perfectos y compasivos, de dioses falibles, de objetos m\u00e1gicos y de animales fant\u00e1sticos. Se trata de los mitos, relatos que ostensiblemente intentan explicar en forma metaf\u00f3rica y fundamentar el \u00e1mbito de los valores, pr\u00e1cticas, creencias o instituciones de la comunidad, as\u00ed como darle sentido a los fen\u00f3menos naturales.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de los mitos y el inter\u00e9s por los s\u00edmbolos surgi\u00f3 durante el romanticismo del siglo pasado y lleg\u00f3 a su auge en los estudios comparativos de James Frazer (1854-1941), reunidos en su c\u00e9lebre y monumental La rama dorada (FCE, 1994, 12\u00aa. reimpresi\u00f3n). La hip\u00f3tesis rectora de Frazer es la de una evoluci\u00f3n del pensamiento humano desde un estadio primitivo en la magia, pasando por otro de mayor racionalidad en la religi\u00f3n para desembocar en la ciencia. Tal secuencia de progresiva racionalizaci\u00f3n del pensamiento ya no resta aceptable debido a una nueva versi\u00f3n surgida en buena parte del abordaje acad\u00e9mico de los mitos y en el cual han intervenido no s\u00f3lo los etn\u00f3logos, sino tambi\u00e9n historiadores de las religiones y psic\u00f3logos.<\/p>\n<p>Es as\u00ed que la aplicaci\u00f3n del mito de Edipo fue para Freud una piedra angular en su teor\u00eda sobre el desarrollo temprano de la psique y del sistema terap\u00e9utico que dio origen al psicoan\u00e1lisis. En esta escuela se ha destacado el parentesco entre mitos, cuentos de hadas y sue\u00f1os: se afirma que los tres son lenguajes simb\u00f3licos. De esta manera para Carl Jung, el disc\u00edpulo disidente de Freud, el mito es una especie de sue\u00f1o de una colectividad que surge de las zonas m\u00e1s profundas de la mente: aquellas que concibi\u00f3 como un inconsciente transpersonal. Este sue\u00f1o colectivo est\u00e1 poblado de personajes que representan aspectos organizados y diferenciados de la regi\u00f3n oscura de la mente: los arquetipos, como la dama virginal, el h\u00e9roe audaz, el viejo sabio. Para los psicoanalistas la funci\u00f3n psicol\u00f3gica de los s\u00edmbolos es la de profundizar en el inconsciente al vivenciarlos, ya que est\u00e1n plenos de sentido.<\/p>\n<p>Por su parte, el etn\u00f3logo estructuralista Claude L\u00e9vi-Strauss considera que no se pueden derivar interpretaciones metaf\u00edsicas a partir de los mitos recabados en culturas tradicionales. En cambio, los mitos mucho ense\u00f1an sobre las sociedades que los originan y permiten establecer ciertos modos de operaci\u00f3n de la mente humana, ya que son constantes en el correr de los siglos o se encuentran difundidos sobre inmensos espacios. Por otro lado, el destacado historiador de las religiones, Mircea Eliade, dice que todo mito enuncia un hecho que tuvo lugar &#8220;en aquel tiempo&#8221;, es decir, en un espacio m\u00e1s all\u00e1 del tiempo, por lo cual se instaura como un precedente y un ejemplo. El arquetipo del mito, por ejemplo el h\u00e9roe o el fundador de una religi\u00f3n mayor, es un modelo de comportamiento destinado a ser recreado por el hombre arcaico, con lo cual le es posible dar sentido a su vida. La funci\u00f3n profunda del mito es entonces facilitar la experiencia trascendental de tender a la unidad.<\/p>\n<p>Ahora bien, seg\u00fan el notable mit\u00f3logo contempor\u00e1neo Joseph Campbell, los mitos perdurables, adem\u00e1s de ser manifestaciones culturales que mucho dicen de la ideolog\u00eda de las culturas que los gestaron, de representar fuerzas profundas de la mente humana plasmadas en im\u00e1genes universales y de ser veh\u00edculos de trascendencia para el hombre arcaico, hablan a todos los seres humanos, a cada uno de nosotros, en un lenguaje de met\u00e1foras, par\u00e1bolas y s\u00edmbolos, de los grandes temas y las grandes verdades de la propia vida: la indagaci\u00f3n sobre el sentido de la existencia, la identificaci\u00f3n de los obst\u00e1culos en esta tarea y, en particular, de su objetivo final, que es nada menos que romper con las barreras de la propia personalidad y sumergirse en el proceso poderoso del Universo. Adem\u00e1s, a diferencia de los sue\u00f1os habituales, los mitos tienen una funci\u00f3n controlada conscientemente: servir como un lenguaje pict\u00f3rico para la comunicaci\u00f3n de la sabidur\u00eda tradicional, y sus met\u00e1foras han sido cobijadas, buscadas y discutidas por siglos. Son declaraciones intencionadas de principios que han permanecido constantes y constituyen, en su esencia, s\u00edmbolos para despertar a la mente que se presentan como paradojas que aturden la l\u00f3gica, como met\u00e1foras del valor, del destino y del oscuro misterio de los seres humanos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Campbell existe una unidad fundamental en los grandes mitos universales, por ejemplo los que se refieren al surgimiento de las grandes religiones. El protagonista es el &#8220;h\u00e9roe de las mil caras&#8221;, el mismo personaje que se reviste de m\u00faltiples apariencias para correr sus aventuras. El h\u00e9roe mitol\u00f3gico tiene una infancia dif\u00edcil; ya adulto abandona su reino y es atra\u00eddo al umbral de lo incierto. All\u00ed encuentra una sombra, un monstruo o un demonio a quienes deber\u00e1 derrotar. Tras el umbral hay un territorio extra\u00f1o, y deber\u00e1 pasar varias pruebas hasta llegar a la prueba suprema. Triunfa y es recompensado. En cualquier caso logra ampliar su conciencia y dar riqueza a su ser. El trabajo final es el retorno, sea como un emisario de las fuerzas tel\u00faricas o perseguido por ellas. El h\u00e9roe emerge del reino de la congoja con un bien que restaura al mundo. As\u00ed, Buda, Mois\u00e9s, Cristo, Mahoma o, en la tradici\u00f3n ind\u00edgena mesoamericana, Quetzalc\u00f3atl, independientemente, o mejor a\u00fan, m\u00e1s all\u00e1 de su lugar hist\u00f3rico como forjadores de religiones, son s\u00edmbolos trascendentales porque su historia habla de mecanismos y fuerzas psicol\u00f3gicas fundamentales: aquellas que representan la gran aventura del esp\u00edritu humano.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los mitos nos dicen, con la irracional precisi\u00f3n de la par\u00e1bola, que la lucha por trascender los l\u00edmites biol\u00f3gicos, por superar la insignificancia, por hacernos perdurables, son los causantes de nuestra desgracia. Ernst Becker ha propuesto que el origen del mal en el mundo reside en la necesidad del ser humano de lograr una imagen trascendental de s\u00ed mismo y negar su naturaleza animal, en \u00faltimo t\u00e9rmino su decadencia y su muerte. Por esta raz\u00f3n, los c\u00f3digos sociales para destacar logros y asegurar m\u00e9ritos, entre ellos el dinero, los premios, los puestos jer\u00e1rquicos, se han vuelto sagrados.<\/p>\n<p>Hay en los mitos una lucha entre el aspecto creativo y el destructivo en el hombre. En muchos de ellos hay, adem\u00e1s, una polaridad personal: un yo oficial que nos parece aceptable y otro escondido y negado. La historia del doctor Jekyll y m\u00edster Hyde de Stevenson, varias veces llevada al cine, presenta esta polaridad. El lado oscuro es lo ominoso, tanto m\u00e1s terrible cuanto m\u00e1s negado, reprimido e ignorado. Llega como Moby Dick, la ballena blanca de Melville, a ser la tumba de su perseguidor.<\/p>\n<p>En cambio, cuando el h\u00e9roe del mito entra en el reino de las sombras, se percata de los aspectos negativos que rechaza en s\u00ed mismo y que le son tan ostensibles en los dem\u00e1s: la eterna historia de la paja y la viga. Es un proceso doloroso pero emancipador. El resultado de la cabal confrontaci\u00f3n con la sombra y con la muerte es la integraci\u00f3n de la personalidad. Marca la posibilidad de una nueva vida.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo polaco Leszek Kolakowski da en el blanco cuando afirma que los fundamentos de la conciencia m\u00edtica se enraizan en la afirmaci\u00f3n de los valores. En este sentido no est\u00e1n los mitos demasiado lejos de la ciencia ya que las convicciones en las que \u00e9sta se basa son tambi\u00e9n actos de valoraci\u00f3n. Tanto la fe como la ciencia y las artes se fundamentan en valores de la cultura, si bien, desde luego, los valores de unas y otras son diferentes. Y es en este punto, en la necesidad de cultivar toda la gama de distintos valores que proporcionan las diversas formas humanas de conocer, en donde puede basarse una nueva y m\u00e1s f\u00e9rtil aproximaci\u00f3n del quehacer humano.<\/p>\n<p>Vemos as\u00ed que, para los etn\u00f3logos e historiadores m\u00e1s destacados en el campo de la mitolog\u00eda comparada, los mitos, lejos de constituir historias en lenguas muertas o meras curiosidades de culturas en extinci\u00f3n, proporcionan elementos profundos y poderosos para comprender la mente humana. Desde esta perspectiva, la lectura y la interpretaci\u00f3n personal de los textos sagrados, las mitolog\u00edas y aun los cuentos de hadas pueden constituir una revelaci\u00f3n crucial para nuestra vida.<\/p>\n<p>LA UNIDAD DEL MITO EN LA BIOLOG\u00cdA HUMANA<\/p>\n<p>Un curandero mixteco a quien le pregunt\u00e9 c\u00f3mo hab\u00eda adquirido sus conocimientos sobre las plantas medicinales me sorprendi\u00f3 al responder que hab\u00eda sido durante el delirio de una enfermedad febril. En este estado de conciencia alterada el hombre se vio en un jard\u00edn prodigioso en cuyo centro hab\u00eda un \u00e1rbol inmenso que en cada rama ten\u00eda una flor y una planta diferentes. Dos personajes que no pod\u00eda distinguir claramente le explicaron entonces las propiedades curativas de cada una de las ramas del \u00e1rbol, mismas que correspond\u00edan a plantas medicinales espec\u00edficas de su entorno y que desde entonces emplea.<\/p>\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde encontr\u00e9 una referencia del conocido historiador de las religiones, Mircea Eliade, concerniente al mito del \u00e1rbol de la vida que en ocasiones se denomina, como en la Biblia, \u00e1rbol del conocimiento. En algunos mitos eurasi\u00e1ticos particulares el \u00e1rbol de la vida, s\u00edmbolo de la fuerza vital, produce en cada rama una planta distinta, todas ellas dotadas de poderes particulares que manifiestan otras tantas propiedades o aspectos de tal fuerza.<\/p>\n<p>Es muy improbable, si no imposible, que el curandero mixteco, o alguno de sus antecedentes, de antemano supiera de esta singular noci\u00f3n, aunque podr\u00eda debatirse. Sin embargo, los ejemplos de s\u00edmbolos, im\u00e1genes e historias similares son harto frecuentes entre culturas vastamente distantes en el tiempo y el espacio. Como ejemplo de esto podemos citar que Idries Shah, el divulgador moderno del sufismo isl\u00e1mico en Occidente, ha recolectado a trav\u00e9s de d\u00e9cadas cuentos de hadas similares de m\u00faltiples tradiciones y etnias, con lo cual nos enteramos, entre otros muchos paralelismos, de que hay una Cenicienta entre los indios algonquinos norteamericanos que coincide en detalle con el cuento europeo del que, adem\u00e1s, se han recolectado m\u00e1s de quinientas versiones, siendo la m\u00e1s conocida la de Charles Perrault. La versi\u00f3n literaria m\u00e1s antigua es una versi\u00f3n china del siglo IX antes de Cristo.<\/p>\n<p>No se trata aqu\u00ed de mitos comunes de sucesos distintivos, como ser\u00eda el diluvio universal, que est\u00e1 presente en muchas leyendas de la creaci\u00f3n de los cinco continentes y que se puede argumentar que obedece a una reminiscencia m\u00edtica de la \u00e9poca de los deshielos. En los casos a los que me refiero llama la atenci\u00f3n que se den temas formalmente id\u00e9nticos entre culturas muy diversas y distantes en el espacio y el tiempo. La popular explicaci\u00f3n de que en tiempos prehist\u00f3ricos se dio un contacto estrecho de las culturas cl\u00e1sicas, digamos entre Mesopotamia, Egipto, India, China y Mesoam\u00e9rica no es digna de cr\u00e9dito. Las evidencias emp\u00edricas en contra de esta idea son muchas y muy s\u00f3lidas. Un contacto entre culturas no hubiera dejado solamente s\u00edmbolos o mitos, sino utensilios, plantas y animales en com\u00fan. Hay pocas evidencias de ese tipo de intercambios antes de Marco Polo o de Col\u00f3n, aunque es posible que los vikingos hayan llegado a las costas orientales de Norteam\u00e9rica y que los polinesios hayan tocado las costas occidentales de Sudam\u00e9rica antes de Col\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que hay que explicar es la comunidad de s\u00edmbolos sin la comunidad de artefactos. Esta disociaci\u00f3n entre unos y otros descalifica tambi\u00e9n la posibilidad de la preservaci\u00f3n de un tema narrativo durante la migraci\u00f3n misma de los humanos de Asia a Am\u00e9rica, ya que aunque hay evidencias de que una leyenda como la de Gilgamesh pueda sobrevivir por siglos y los milenios, lo hace en el marco de una sociedad determinada y mediante la increiblemente efectiva tradici\u00f3n oral. Es dif\u00edcil pensar que haya temas o s\u00edmbolos que sobrevivan intactos la evoluci\u00f3n misma de las lenguas, las culturas y las costumbres a las cuales est\u00e1n indisolublemente ligados.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed parece conveniente analizar la explicaci\u00f3n desarrollada por Carl Jung y sus seguidores. Se trata de la existencia de contenidos mentales innatos o generales en la especie humana. Este inconsciente colectivo, cuya exacta naturaleza Jung no defini\u00f3 con precisi\u00f3n, quiz\u00e1s no sea tan dif\u00edcil de digerir para la ciencia moderna si recordamos que existe documentaci\u00f3n cuidadosa de que m\u00faltiples especies animales pasan un manojo de comportamientos relativamente elaborados a sus hijos s\u00f3lo a trav\u00e9s de sus genes. Esto se ha comprobado mediante los experimentos etol\u00f3gicos llamados &#8220;Gaspar Hauser&#8221; , en memoria de aquel personaje del siglo XVIII que creci\u00f3 pr\u00e1cticamente aislado de sus cong\u00e9neres y que fuera el tema de una conmovedora pel\u00edcula de Werner Herzog. Por ejemplo, ciertas aves africanas rompen el cascar\u00f3n de los huevos de avestruz arroj\u00e1ndoles peque\u00f1os guijarros con el pico. Si estas aves son criadas en total aislamiento de sus cong\u00e9neres, emprenden esa elaborada conducta en cuanto se les pone un huevo de avestruz por delante, aunque jam\u00e1s hayan presenciado el hecho.<\/p>\n<p>Joseph Campbell trae a colaci\u00f3n varios ejemplos de la etolog\u00eda, seg\u00fan los cuales animales adultos aislados de sus cong\u00e9neres desde el nacimiento expresan pautas muy complejas de comportamiento similar sin haberlas aprendido socialmente, para postular que un tipo de herencia similar de pautas funcionales podr\u00eda generar temas que se expresan en mitos y cuentos de hadas en los seres humanos. En este caso habr\u00eda que invocar tambi\u00e9n la idea del ling\u00fcista Noam Chomsky sobre la existencia de una especie de gram\u00e1tica universal heredada sobre la cual se establece el lenguaje particular de una persona. As\u00ed como el cerebro est\u00e1 armado y articulado para manejar el lenguaje con reglas preestablecidas, lo estar\u00eda tambi\u00e9n para manejar s\u00edmbolos y, lo que ser\u00eda m\u00e1s notable, contenidos simb\u00f3licos particulares.<\/p>\n<p>Como esos comportamientos necesariamente deben estar gen\u00e9ticamente codificados en la actividad de redes neuronales, y como hay evidencia de que los contenidos mentales corresponden o se correlacionan a la actividad de grupos neuronales, no parece existir una dificultad te\u00f3rica insalvable para postular que haya un conjunto de s\u00edmbolos y aun de temas esculpidos en nuestra gen\u00e9tica y nuestro cerebro.<\/p>\n<p>Un ejemplo de s\u00edmbolo universal muy socorrido por Jung es el mandala, el arreglo de c\u00edrculos conc\u00e9ntricos frecuente en el budismo t\u00e1ntrico, en cuyo centro se ubica un principio creativo, en los c\u00edrculos consecutivos temas referentes a la mente o al tiempo, y en la periferia se simboliza la materia o el cuerpo. Id\u00e9nticos arreglos, aunque con las esperadas diferencias culturales de contenidos, se pueden encontrar en el llamado calendario azteca, en dibujos de los indios norteamericanos, en diagramas ismaelitas y en los rosetones de las catedrales g\u00f3ticas. De manera similar a la idea de la gram\u00e1tica generativa de Chomski, tendr\u00edamos un tema subyacente que se reviste de una manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica y cultural particular.<\/p>\n<p>Figura 5. Roset\u00f3n de la Catedral de Sevilla.<\/p>\n<p>Ahora bien, demostrar que \u00e9ste es el caso es otra cosa. Habr\u00eda que proceder como hicieron los estudiosos de los gestos de la emoci\u00f3n humana y que corroboraron que al menos seis de ellos son universales en nuestra especie, independientemente del grado de desarrollo cultural de los sujetos y de su ubicaci\u00f3n y aislamiento geogr\u00e1ficos. Las caras de sorpresa, tristeza, alegr\u00eda, miedo, ira o disgusto-desprecio son comunes a todos los seres humanos y las expresan desde reci\u00e9n nacidos, incluso aquellos que nacen ciegos y sordos. Esto es un argumento convincente para afirmar que son gestos gen\u00e9ticamente programados. Nadie ha realizado un estudio transcultural de la universalidad de los s\u00edmbolos, y la posibilidad de llevarla a cabo se ve severamente restringida ya que el s\u00edmbolo es esencialmente metaf\u00f3rico y su expresi\u00f3n necesariamente ling\u00fc\u00edstica. Las evidencias psicol\u00f3gicas, iconogr\u00e1ficas y mitol\u00f3gicas de Jung, impresionantes por su erudici\u00f3n, por ahora no pueden considerarse m\u00e1s que hip\u00f3tesis, buenas hip\u00f3tesis a mi juicio, lo cual es suficiente para emprender una investigaci\u00f3n factual.<\/p>\n<p>LA SERPIENTE EMPLUMADA<\/p>\n<p>Una leyenda muy similar floreci\u00f3 en lugares y fechas dispares de la Am\u00e9rica india y en ella el h\u00e9roe-dios adopta los nombres de Gucumatz entre los quich\u00e9s centroamericanos, Bochica en Colombia, Pay Zum\u00e9 en Brasil, Viracocha entre los quechuas de los Andes, Kukulk\u00e1n entre los mayas o Quetzalc\u00f3atl para los nahuas. El h\u00e9roe del mito es sabio y maestro por excelencia. Es una encarnaci\u00f3n del dios y, a la vez, un hombre que por sus fallas asumidas y por sus m\u00e9ritos se convierte en dios. El h\u00e9roe y dios de la civilizaci\u00f3n encarna repetidas veces en sacerdotes reyes, hombres que son pose\u00eddos por el arquetipo y con ello se convierten en hombres-dioses americanos.<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo se trata de un h\u00e9roe con variados atav\u00edos, sino tambi\u00e9n de m\u00faltiples personalidades. As\u00ed que en la propia tradici\u00f3n n\u00e1huatl, Quetzalc\u00f3atl resulta una deidad complicada. Es el creador y sost\u00e9n de la vida, es Eh\u00e9catl, el numen del viento, es Tlahizcalpantecuhtli, el dios de la aurora, es Yacatecuhtli, el se\u00f1or de las narices, patrono de los comerciantes. Su gemelo, su alter ego animal, su nahual, es la sombr\u00eda deidad llamada X\u00f3lotl. Es, en suma, un dios astral, particularmente solar, similar al que se puede detectar en m\u00faltiples civilizaciones primigenias, y que, adem\u00e1s de ser la manifestaci\u00f3n del astro, de ser el salvador de la humanidad, tiene un lado oscuro en relaci\u00f3n con los muertos y la fecundidad.<\/p>\n<p>La representaci\u00f3n m\u00e1s general e inequ\u00edvoca de Quetzalc\u00f3atl dios es la Serpiente Emplumada. La admiramos rodeando el basamento de la gran pir\u00e1mide de Xochicalco, majestuosamente desenvuelta en Uxmal y Yaxchil\u00e1n de la \u00e9poca maya cl\u00e1sica, en forma de inmensas columnas de piedra o aros del juego de pelota en la zona tolteca de Chi ch\u00e9n Itz\u00e1. All\u00ed, en la gran pir\u00e1mide de Kukulk\u00e1n y en los equinoccios de primavera y oto\u00f1o, se dibuja sobre la balaustrada lateral de la escalinata principal la figura de una serpiente al incidir los rayos solares en las aristas de la propia pir\u00e1mide.<\/p>\n<p>Figura 6. Quetzalc\u00f3atl, mural de Jos\u00e9 Clemente Orozco en Darmouth.<\/p>\n<p>El mito tiene una vitalidad extraordinaria y sobrevive el cataclismo de la conquista espa\u00f1ola, para adquirir inesperadas expresiones a lo largo de la Colonia, las cuales tienen demasiadas coincidencias con el cristianismo: la gestaci\u00f3n por una virgen, el s\u00edmbolo de la cruz, el compasivo sacrificio del dios por el que surgen los seres humanos, la blanca complexi\u00f3n del h\u00e9roe, su barba, su castidad y ascetismo, su creencia en una deidad \u00fanica o la restauraci\u00f3n de un reino de bienaventuranza. De esta manera, para la mentalidad criolla, Quetzalc\u00f3atl resultar\u00eda el propio ap\u00f3stol Santo Tom\u00e1s en viaje evangelizador por el Nuevo Mundo. Sus identidades centro y sudamericanas no vendr\u00edan sino a confirmar que se trata del mismo ap\u00f3stol peregrino por todo el continente. \u00bfQu\u00e9 significado puede tener un mito de esta dispersi\u00f3n y magnitud?<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n de los elementos de este mito, en particular la significativa uni\u00f3n del \u00e1guila y la serpiente, con el de otras culturas, permite establecer analog\u00edas significativas para una lectura contempor\u00e1nea. La serpiente es en todas las culturas antiguas un s\u00edmbolo sexual por excelencia: el falo como elemento de placer y generaci\u00f3n. En el mismo sentido, el concepto t\u00e1ntrico de kundalini designa una fuerza primigenia situada en la base de la columna y asociada a la sexualidad que se representa por una serpiente enrollada. M\u00e1s all\u00e1 de esto, y por su muda de piel, la serpiente es un s\u00edmbolo de transformaci\u00f3n y de fuerza: la serpiente se regenera y tiene un car\u00e1cter tel\u00farico y propiedades curativas. De ah\u00ed su representaci\u00f3n en el bast\u00f3n de Esculapio. A\u00fan hoy d\u00eda encontramos carne de serpiente para curar el c\u00e1ncer entre los curanderos tradicionales mexicanos. La serpiente es tambi\u00e9n emblema del agua, est\u00e1 imbuida de la fuerza sagrada del abismo y, en consecuencia, conoce los secretos del inframundo. En el Libro sagrado de los muertos del antiguo Egipto todo el vientre de la Tierra es de naturaleza ofidia. Para los chinos la serpiente y el drag\u00f3n son s\u00edmbolos de la vida r\u00edtmica, principios de humedad y de fecundidad. De ah\u00ed que se asocie frecuentemente a mujeres, como ocurre con numerosas deidades mediterr\u00e1neas que exhiben serpientes en las manos o la cabeza.<\/p>\n<p>Entre los griegos el misterio de Eleusis estaba representado por un gran vaso funerario en el que el iniciado acaricia la serpiente de Dem\u00e9ter, madre de la tierra. El mismo motivo resurge en la mitolog\u00eda germ\u00e1nica, donde encontramos la leyenda seg\u00fan la cual quien logre besar a la serpiente la transformar\u00e1 en una bella joven. En m\u00faltiples tradiciones, entre ellas la b\u00edblica, la serpiente encarna el principio del mal inherente a lo terreno, aludiendo con ello a los estratos m\u00e1s primigenios de la vida. Los gn\u00f3sticos la asociaban al tronco cerebral y a la m\u00e9dula espinal, por lo que constituye un excelente s\u00edmbolo del inconsciente.<\/p>\n<p>Por su parte, la pluma est\u00e1 simb\u00f3licamente asociada al p\u00e1jaro y a la ascensi\u00f3n celeste. Para los indios de Am\u00e9rica las plumas son aditamentos rituales fundamentales. Revestirse y coronarse de ellas constituye un s\u00edmbolo de poder y justicia. Adem\u00e1s, el ave m\u00e1s ligada a Quetzalc\u00f3atl es el \u00e1guila, la cual es, universalmente, s\u00edmbolo celeste y luminoso de la trascendencia y del esp\u00edritu, del d\u00eda y el calor vital, de las alturas y del Sol. El poder elevarse y dominar el mundo terreno es la idea esencial del simbolismo del \u00e1guila y no lo es menos su mirada penetrante y la agudeza de su visi\u00f3n. Es la reina de las aves y el ave de Zeus. Es Garuda, el recadero de Vishn\u00fa, enemigo y destructor de las serpientes. En el simbolismo cristiano encontramos al \u00e1guila como un mensajero celeste, emblema de la ascensi\u00f3n y la oraci\u00f3n, en ocasiones identificada con el propio Cristo y continuamente con los \u00e1ngeles. Es el s\u00edmbolo espec\u00edfico del ap\u00f3stol Juan, cuyo Evangelio se inicia con el reconocimiento del logos y la luz. Por su coraje y valent\u00eda vemos tambi\u00e9n que el \u00e1guila se asocia frecuentemente a los dioses de la guerra. En las monedas romanas aparece ya como emblema de las legiones y desde all\u00ed se multiplica en buena parte de los estandartes y escudos del mundo occidental.<\/p>\n<p>Significativamente, Mircea Eliade, en su extenso estudio sobre el chamanismo, describe que los chamanes siberianos, sin duda los antecesores de los chamanes americanos, usan disfraces de p\u00e1jaro o de \u00e1guila y que \u00e9sta era una manifestaci\u00f3n del Sol y del Ser Supremo. De igual manera, el notable paralelismo del ascenso a los cielos y el descenso al inframundo que ofician los chamanes siberianos nos sugiere un remoto origen cham\u00e1nico del mito de Quetzalc\u00f3atl. Es as\u00ed que el cham\u00e1n debe enfrentar a Erlik Khan, se\u00f1or del inframundo, y vencer sus obst\u00e1culos con astucia. En su camino, el cham\u00e1n se encuentra con el perro o con el lobo, en quienes se puede trasmutar: un primordio de licantrop\u00eda. El descenso al inframundo se repite en el mito de Orfeo y se detecta tambi\u00e9n en la mayor\u00eda de las tribus ind\u00edgenas norteamericanas, en las que se agrega el objetivo del descenso: el deseo de obtener un esp\u00edritu.<\/p>\n<p>La resurrecci\u00f3n o resurgimiento c\u00edclicos tan poderosamente cifrados en la recuperaci\u00f3n de los huesos y en la inmolaci\u00f3n de Quetzalc\u00f3atl-hombre y de la que surge el coraz\u00f3n para convertirse en el planeta Venus es un tema que se encuentra en la leyenda solar del ave f\u00e9nix de origen egipcio y que se difundiera a trav\u00e9s de Grecia entre mahometanos y cristianos como s\u00edmbolo de la inmortalidad. La resurrecci\u00f3n a partir de los huesos es un tema que se halla en las mitolog\u00edas de toda Asia, en algunos relatos del Thor germ\u00e1nico, en el Ezequiel b\u00edblico y se puede percibir en la leyenda de la primera &#8220;quena&#8221;, seg\u00fan la cual un pr\u00edncipe inca, habiendo perdido a su amada, desentierra sus huesos, fabrica una flauta con su f\u00e9mur y hace m\u00fasica con ella: primero un melanc\u00f3lico yarav\u00ed evocador de la muerte de la amada que se convierte en un festivo huayno, cuando su esp\u00edritu resurge resonando en el hueso. He o\u00eddo decir que la misma estructura mel\u00f3dica del an\u00f3nimo y bien conocido tema andino de El c\u00f3ndor pasa evoca el tormento del indio rebelde T\u00fapac Amaru, desmembrado en 1781 ante su pueblo, y su renacimiento como c\u00f3ndor. Cabr\u00eda especular si el mito de Viracocha, el equivalente peruano de Quetzalc\u00f3atl, vino a encarnar en este precursor de la lucha anticolonial.<\/p>\n<p>No debemos olvidar que, adem\u00e1s del \u00e1guila, otro p\u00e1jaro encarna el aspecto celeste de Quetzalc\u00f3atl, y que a\u00fan lleva su nombre: el quetzal o torgo, que es el ave her\u00e1ldica de Guatemala. El quetzal ha tenido gran importancia entre los quiches y en nuestro mito constituye un excelente s\u00edmbolo del vistoso disfraz con el que el yo intenta ocultar los aspectos negativos de la personalidad. Este movimiento se sit\u00faa en las ant\u00edpodas de la presencia del mellizo canino de Quetzalc\u00f3atl y que resulta tambi\u00e9n de importancia, ya que casi todas las mitolog\u00edas asocian al perro con los infiernos y el inframundo, pues es el gu\u00eda del hombre en la regi\u00f3n de los muertos.<\/p>\n<p>A sus aspectos m\u00e1s negativos, es decir, a la serpiente, Quetzalc\u00f3atl se enfrent\u00f3 en cuatro estadios simbolizados en otros tantos mitemas de la leyenda. En el primero se advierte en un espejo que le procuran los emisarios de la noche o el propio Tezcatlipoca, y que le refleja una espantosa imagen de s\u00ed mismo que nunca hab\u00eda percibido: su aspecto ef\u00edmero, instintivo, terrestre, biol\u00f3gico. En la segunda fase se disfraza de ave, adquiere un atav\u00edo celeste que lo hace presentable ante s\u00ed mismo y el mundo: una persona que oculta la verdadera y terrible faz. En la tercera se produce el incesto que marca la aparici\u00f3n de lo femenino, del \u00e1nima, con lo que emerge no s\u00f3lo la sexualidad reprimida, sino el aspecto femenino de la mente. Adem\u00e1s, el incesto es la trasgresi\u00f3n m\u00e1s violenta de la ley natural que el propio h\u00e9roe se hab\u00eda impuesto a lo largo de una vida de sacrificio y austeridad.<\/p>\n<p>La confrontaci\u00f3n con lo m\u00e1s negativo, con la decadencia, la decrepitud y la muerte, es ya inevitable. Y \u00e9sta es la cuarta fase simbolizada por la peregrinaci\u00f3n y el descenso al inframundo. El perro X\u00f3lotl es el gu\u00eda en el inframundo; como lo es Hermes, quien ostenta adem\u00e1s de pies y casco alados, el caduceo, el palo con las serpientes enroscadas; como lo es tambi\u00e9n su antecesor el dios Thoth de los egipcios, con su cabeza de ave. Perros son tambi\u00e9n el Cancerbero y otros que guardan el inframundo.<\/p>\n<p>Pero sucede que la inmersi\u00f3n total en el abismo del cuerpo, en la reptante realidad de la muerte, es profundamente liberadora y marca la posibilidad de una nueva vida: el hombre renace en el cosmos y el dios fecunda a los nuevos seres humanos. La polaridad serpiente-\u00e1guila queda entonces abolida por la fusi\u00f3n de los principios contrarios, coincidentia oppositorum, s\u00edntesis que inaugura un nuevo ciclo c\u00f3smico e hist\u00f3rico. La oposici\u00f3n fundamental entre el ser y el no ser que para L\u00e9vi-Strauss es la generadora de todas las antinomias de los mitos. La misma, ciertamente, que atormenta a Hamlet. Id\u00e9ntico camino recorri\u00f3 el padre Sergio, el asc\u00e9tico protagonista de la peque\u00f1a historia que con ese nombre escribi\u00f3 Le\u00f3n Tolstoi y que s\u00f3lo encontr\u00f3 la paz despu\u00e9s de caer en la tentaci\u00f3n carnal.<\/p>\n<p>El mito en su totalidad pertenece a una categor\u00eda universal en la que se funden personajes antag\u00f3nicos. Por ejemplo, en el Rig Veda, el Sol, prototipo de los dioses, recibe a veces el nombre y el atributo de la serpiente. Agni, el dios del fuego, es tambi\u00e9n un demonio. El mito de Varuna, el dios celeste que al mismo tiempo es una maligna v\u00edbora, revela tambi\u00e9n la biunidad divina, una esencia mucho m\u00e1s sustanciosa que lo que permite una escueta racionalidad.<\/p>\n<p>La coincidentia oppositorum es la manera arcaica por la que se expresa y asimila la paradoja de la realidad divina. De all\u00ed mismo parten las tesis de Meister Eckhardt y de Nicol\u00e1s de Cusa. De all\u00ed Omet\u00e9otl, la dual y suprema deidad n\u00e1huatl. Pero, adem\u00e1s, en Quetzalc\u00f3atl queda tambi\u00e9n cifrada tanto la paradoja como la posible integraci\u00f3n de la escindida realidad humana.<\/p>\n<p>\u00bfPOR QUE ES TAN POPULAR LA ASTROLOG\u00cdA?<\/p>\n<p>En las civilizaciones cl\u00e1sicas, desde Babilonia hasta China o Egipto, y de Mesoam\u00e9rica hasta la Grecia y el mundo isl\u00e1mico de los siglos de oro, los antiguos creyeron firmemente que los movimientos del Sol, la Luna y los planetas, en referencia a las constelaciones estelares, ten\u00edan influencia, incluso determinante, sobre las personas y los acontecimientos de la Tierra. Esta creencia sigue profundamente enraizada en la mente de muchas personas hoy d\u00eda a pesar de que la evidencia emp\u00edrica est\u00e1 abrumadoramente en contra de ella. A continuaci\u00f3n resumo esta evidencia y especulo sobre la raz\u00f3n de la notoria y aparentemente parad\u00f3jica sobrevida de la astrolog\u00eda.<\/p>\n<p>Para empezar, no se puede entender de qu\u00e9 manera pueden influir sobre la Tierra y los seres humanos el Sol o los planetas en relaci\u00f3n con las abrumadoramente distantes constelaciones estelares. No conocemos ning\u00fan tipo de energ\u00eda o emanaci\u00f3n de los planetas o las estrellas inmensamente remotas que pueda tener efectos sobre el cerebro o la conducta. Aunque los planetas y las estrellas difieren en composici\u00f3n f\u00edsica y qu\u00edmica, lo \u00fanico que nos llega de ellos es luz difractada en el primer caso y propia en el segundo. La gravitaci\u00f3n es tan d\u00e9bil que s\u00f3lo se deja sentir en la Tierra la de la Luna y la del Sol. Sin embargo, la influencia gravitacional que ejerce el obstetra en el momento del parto es mayor que la de un planeta, por los tama\u00f1os y las distancias de cada uno.<\/p>\n<p>Los astr\u00f3logos podr\u00edan defenderse de esta cr\u00edtica de dos maneras. O bien afirmando que las emanaciones de los planetas y las estrellas no han sido descubiertas por la ciencia, o bien diciendo que pertenecen a un mundo inmaterial, lo mismo que las mentes humanas. Ninguna de estas hip\u00f3tesis se puede poner a prueba por el momento. Sin embargo, la mayor\u00eda de los astr\u00f3logos dir\u00edan que la teor\u00eda no importa y que la astrolog\u00eda funciona en la pr\u00e1ctica. Esta afirmaci\u00f3n tiene la ventaja de que puede ponerse a prueba, lo cual constituir\u00eda, independientemente de los modelos metaf\u00edsicos, y en caso de que tuviera \u00e9xito, evidencia de su posible validez.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n, aunque no hay ciencia sin teor\u00eda, adoptemos, para favorecer la argumentaci\u00f3n y para abrirnos a cualquier posibilidad, una actitud esc\u00e9ptica y pragm\u00e1tica seg\u00fan la cual nos deshacemos de la teor\u00eda y le pedimos a una disciplina que primero presente evidencias emp\u00edricas, es decir &#8220;hechos&#8221;, para que, en caso de que se produzcan, darles significado. Esto es por dem\u00e1s leg\u00edtimo y debemos decir que m\u00faltiples cient\u00edficos y eruditos, incluso algunos de ellos simpatizantes de la astrolog\u00eda, como el propio Jung, han hecho cuidadosos an\u00e1lisis para probar las hip\u00f3tesis astrol\u00f3gicas. Los resultados han sido tan consistentemente negativos que sorprende el hecho de que se sigan haciendo observaciones emp\u00edricas. Resumo algunos de ellos, elegidos de entre los sesenta estudios revisados por Richard A. Crowe de la Universidad de Hawai.<\/p>\n<p>Los gemelos, que comparten totalmente el hor\u00f3scopo, tienen destinos muy diferentes y se diferencian en su biolog\u00eda, personalidad y conducta no por su lugar y momento de nacimiento, que son los mismos, sino por ser id\u00e9nticos o fraternales, es decir, por el grado de la similitud gen\u00e9tica que comparten. En efecto, los gemelos id\u00e9nticos u homocigotos son extraordinariamente similares aun cuando hayan sido separados desde la infancia y criados en medios totalmente distintos. Los gemelos heterocigotos pueden ser de diferente sexo y no tienen mayores similitudes entre ellos que las que hay entre dos hermanos de diferente parto. Seg\u00fan la astrolog\u00eda no deber\u00eda haber mucho mayores diferencias entre unos y otros.<\/p>\n<p>Por otra parte, las fases de la Luna, el objeto sideral m\u00e1s pr\u00f3ximo y el de mayores efectos gravitacionales sobre la Tierra, no parecen tener relaci\u00f3n con la biolog\u00eda en el planeta. Es as\u00ed que las fases de la Luna tienen un ciclo de 29.5 d\u00edas en tanto que los ciclos menstruales de las mujeres, supuestamente asociados a las fases lunares, son de 28 d\u00edas en promedio, una cercan\u00eda que no coincide con la precisi\u00f3n que debiera si los fen\u00f3menos estuvieran verdaderamente correlacionados, aparte de que los ciclos de muchos otros mam\u00edferos van desde 11 d\u00edas en la vaca, hasta 37 en la chimpanc\u00e9. Tampoco se ha documentado en m\u00faltiples estudios cautelosos la antigua idea de que las fases lunares tengan relaci\u00f3n con la aparici\u00f3n o agravamiento de los trastornos psiqui\u00e1tricos, lo cual supuestamente origin\u00f3 la voz lun\u00e1tico.<\/p>\n<p>Por otro lado se ha hecho gran n\u00famero de an\u00e1lisis estad\u00edsticos. Menciono s\u00f3lo algunos de los m\u00e1s llamativos. Las predicciones de 240 temblores de tierra hechas por 27 astr\u00f3logos reconocidos fueron menores que el azar. La predicci\u00f3n de eventos espec\u00edficos no ha sido mejor. Dos investigadores norteamericanos revisaron m\u00e1s de 3 000 predicciones a lo largo de cinco a\u00f1os y encontraron que s\u00f3lo 11% hab\u00edan resultado correctas, porcentaje menor que el azar. Gran parte de las predicciones fueron tan err\u00f3neas como afirmar que John F. Kennedy ser\u00eda reelecto y no asesinado.<\/p>\n<p>Por otro lado, seg\u00fan la astrolog\u00eda, los individuos nacidos bajo el mismo signo deber\u00edan compartir algunas caracter\u00edsticas de vida y personalidad. Esto es notoriamente falso. El an\u00e1lisis de la fecha de nacimiento de 16 000 hombres de ciencia y de 7 000 pol\u00edticos no los diferenci\u00f3 de la poblaci\u00f3n en general. Lo mismo sucede con las personas divorciadas en comparaci\u00f3n con las casadas. En pruebas de cuestionario no hay correlaci\u00f3n significativa entre el signo solar y atributos de personalidad, creencias, clase social o apariencia. Ni siquiera los rasgos de personalidad m\u00e1s f\u00e1cilmente mesurables, como la extroversi\u00f3n o introversi\u00f3n tienen relaci\u00f3n alguna con las fechas de nacimiento en un an\u00e1lisis de m\u00e1s de 2 000 adultos.<\/p>\n<p>Los partidarios de la astrolog\u00eda afirman que es necesario conocer todo el hor\u00f3scopo y no s\u00f3lo el signo solar para hacer predicciones v\u00e1lidas. Esto tampoco funciona y existen evidencias contundentes de que los astr\u00f3logos no tienen habilidad para interpretar la personalidad a partir de los hor\u00f3scopos. Por ejemplo, en un cuidadoso experimento, a 30 astr\u00f3logos escogidos por sus colegas como los mejores, se les entregaron 116 cartas astrol\u00f3gicas. Para cada una de ellas se les dieron tres descripciones de sujetos de diferente personalidad (uno de ellos el verdadero), y se les pidi\u00f3 que determinaran cu\u00e1l de los tres correspond\u00eda a la carta. En total los astr\u00f3logos acertaron en una de cada tres predicciones, exactamente como lo har\u00eda cualquier persona al azar. Michel Gauquelin, de Francia, ha pasado parte de su vida profesional estudiando correlaciones entre los signos zodiacales y la personalidad. Ha pasado ya de los 100 000 sujetos estudiados y los resultados son uniformemente negativos. S\u00f3lo ha obtenido un efecto d\u00e9bilmente positivo, una m\u00ednima pero significativa asociaci\u00f3n entre Marte en cierta posici\u00f3n y sujetos campeones de deportes, pero esto no ha sido corroborado en otros estudios.<\/p>\n<p>Con esta evidencia, y mucha m\u00e1s que no es necesario resumir ahora, pero que cualquier persona inquisitiva puede corroborar, parece dif\u00edcil explicar la popularidad de la astrolog\u00eda excepto si aceptamos, como concluye Crowe, que se tiene una muy equivocada concepci\u00f3n de la ciencia y que subsisten residuos de supersticiones antiguas. Yo estar\u00eda s\u00f3lo parcialmente de acuerdo con esta conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Elaborando sobre las ideas de Carl Jung podr\u00eda decir que por su naturaleza decididamente simb\u00f3lica, la astrolog\u00eda tiene un fuerte atractivo para la mente humana. En efecto, el Sol, la Luna, los planetas y las constelaciones, as\u00ed como las relaciones entre ellos y entre los objetos del mundo, constituyen s\u00edmbolos profundos cuyo valor metaf\u00f3rico est\u00e1 expresado en representaciones poderosamente significativas que han producido m\u00faltiples culturas a lo largo de la historia. La mente humana tiende a identificarse con esas representaciones y sus contenidos, y esto puede ser valioso para la introspecci\u00f3n y el an\u00e1lisis, como lo demuestra, por ejemplo, la maravillosa cultura del barroco. Una interpretaci\u00f3n particularmente atractiva de la astrolog\u00eda y que fue la que predomin\u00f3 desde el Renacimiento hasta el barroco es la idea de que el ser humano es un microcosmos y el universo estelar un macrocosmos, y que ambos est\u00e1n unidos por un flujo de simpat\u00eda. Esto inserta al hombre y a su conciencia en el cosmos de una forma que es intuitivamente satisfactoria y que produjo grandes obras de filosof\u00eda y arte a lo largo de siglos. Adem\u00e1s, los s\u00edmbolos astrol\u00f3gicos constituyen un \u00e1rea leg\u00edtima de estudio dentro de una psicolog\u00eda simbolista, como la han cultivado sistem\u00e1ticamente diversos investigadores de mitolog\u00edas y religiones.<\/p>\n<p>La ciencia nos dice que el error lo constituye el hecho de &#8220;externalizar&#8221; esta propiedad y estos s\u00edmbolos y atribuirlos de manera concreta y literal al mundo y al cosmos. A su vez, el error en el que suele incurrir la ciencia, o mejor dicho el cientificismo, es ignorar o descartar el valor simb\u00f3lico de las met\u00e1foras astrol\u00f3gicas por el hecho de que la astrolog\u00eda carece de fundamentos te\u00f3ricos y de evidencias emp\u00edricas que la avalen.<\/p>\n<p>EL PALACIO DE LOS SUE\u00d1OS<\/p>\n<p>Primer acto (a\u00f1o de 1260). El emperador Kublai Kan de China (1215-1294) establece su residencia en Shang-tu al sudeste de Mongolia. Lo acompa\u00f1a un grupo inveros\u00edmil de tres mercaderes venecianos, el m\u00e1s joven de los cuales es un muchacho de nombre Marco Polo, destinado a trascender como el m\u00e1s famoso viajero de Europa. Marco Polo debi\u00f3 establecer muy buenas relaciones con el emperador para que \u00e9ste le enviara de regreso a Europa como su emisario ante el papa, al que habr\u00eda de llevar regalos y, curiosamente, solicitarle algo del aceite de la l\u00e1mpara que arde en el Santo Sepulcro de Jerusal\u00e9n. Diez a\u00f1os despu\u00e9s Marco Polo regresa a China, le presenta a Kublai Kan el aceite sagrado y permanece bajo su protecci\u00f3n por 17 a\u00f1os. Ante la pr\u00f3xima muerte del emperador y la consecutiva incertidumbre, Marco Polo regresa a Venecia hacia 1291, es encerrado por los genoveses en una celda con un escritor de romances y cuentos de caballer\u00edas, un tal Rusticello. La asociaci\u00f3n de esos hombres es afortunada: Marco le dicta a Rusticello sus memorias, las que, despu\u00e9s de unos meses de ver la luz, son copiadas por docenas de escribanos que con frecuencia agregan de su cosecha o restan partes. La historia, o mejor dicho la leyenda del viaje de Marco Polo se disemina por Italia y Kublai Kan empieza a surgir como una especie de rey Arturo de China.<\/p>\n<p>La figura de Kublai Kan y su palacio de verano vendr\u00edan a inflamar la imaginaci\u00f3n de muchos rincones de Europa. Un ejemplo de trascendencia: sabemos que el manuscrito llegar\u00eda, a la larga, a las manos de otro aventurero italiano, quien al leerlo vislumbr\u00f3 llegar hasta Asia dirigi\u00e9ndose hacia el poniente en vez de al oriente. Su nombre era Crist\u00f3bal Col\u00f3n.<\/p>\n<p>Segundo acto (1797). El gran poeta del romanticismo ingl\u00e9s, Samuel Taylor Coleridge (1772-1834), escribe uno de los poemas m\u00e1s impresionantes de su lengua: Kubla Khan. El poema, de lenguaje exquisito y embriagador, es corto y extra\u00f1o como un sue\u00f1o intensamente v\u00edvido. El tema es totalmente ajeno a la experiencia cotidiana: un para\u00edso que Kubla (sic) Khan pretende cristalizar con la edificaci\u00f3n de un domo magn\u00edfico es transformado por las fuerzas tel\u00faricas de la tierra y deviene una nueva creaci\u00f3n con elementos terrenales y celestiales, humanos y naturales, creaci\u00f3n que el poeta recobra a trav\u00e9s del \u00e9xtasis de su arte. El profundo simbolismo de las im\u00e1genes de Coleridge es asombroso. Al principio del poema un r\u00edo sagrado y subterr\u00e1neo \u0097\u00bfel r\u00edo de la vida?\u0097 corre bajo el domo, pero sobreviene una cat\u00e1strofe, una erupci\u00f3n que lo descubre y el Khan oye voces antiguas que amenazan con la guerra. A pesar de ellas se produce un milagro y emerge del caos un domo solar suspendido en el aire sobre profundas cuevas de hielo. Una musa recobra esta visi\u00f3n para el poeta en un sue\u00f1o con un canto y todos los que lo escuchan perciben la armon\u00eda de los n\u00fameros y el cosmos. Al fin, un hombre de ojos relucientes y cabellera al viento, una combinaci\u00f3n del poeta en \u00e9xtasis y Apolo ta\u00f1endo su lira, se embriaga con la leche del para\u00edso, que no es otra que el alimento del genio.<\/p>\n<p>Tan misterioso como el propio poema es el escrito en el que Coleridge detalla las extraordinarias circunstancias de su composici\u00f3n. Indispuesto por un malestar, el poeta se administra un anodino, es decir, un narc\u00f3tico analg\u00e9sico que con toda seguridad corresponde al opio, al que Coleridge recurr\u00eda con frecuencia. Bajo su efecto el poeta lee el pasaje de un libro que describe la construcci\u00f3n de un palacio por \u00f3rdenes de Kublai Kan. El palacio constituye un mundo de placeres al que se llevaron los m\u00e1s bellos animales y las plantas m\u00e1s delicadas, un palacio que, adem\u00e1s, podr\u00eda transportarse de un lugar a otro (quiz\u00e1s para no olvidar los or\u00edgenes n\u00f3madas del propio emperador). Ahora bien, en una especie de ensue\u00f1o o de trance subsecuente a la lectura, Coleridge compone un poema de no menos de 300 versos, si acaso se puede llamar &#8220;componer&#8221; a la visi\u00f3n de im\u00e1genes asociadas a sus correspondientes expresiones. Al despertar tom\u00f3 pluma y papel para escribir el poema pero una distracci\u00f3n hizo que olvidara la mayor parte. El resultado es lo que Coleridge llam\u00f3 &#8220;el fragmento de una visi\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Tercer acto (1952). Jorge Luis Borges publica en Otras inquisiciones un corto ensayo intitulado El sue\u00f1o de Coleridge, en el que refiere las peculiares circunstancias on\u00edricas en las que fue escrito el poema Kubla Khan, que dif\u00edcilmente pueden sorprender a Borges, quien recuerda que un sue\u00f1o le dio el argumento de El doctor Jekyll y Mr. Hyde a Robert Louis Stevenson. Lo que s\u00ed lo sorprende es el hecho de que 20 a\u00f1os despu\u00e9s de publicado y 40 despu\u00e9s de compuesto Kubla Khan, apareciera la primera versi\u00f3n occidental de una historia del mundo compilada por un tal Rashid ad-Din en el siglo XIV y en la que se lee que Kublai Kan erigi\u00f3 un palacio seg\u00fan un plano \u00a1que hab\u00eda visto en un sue\u00f1o!<\/p>\n<p>Para quienes, con raz\u00f3n, duden de la autenticidad de la cita, ya que Borges suele inventar referencias veros\u00edmiles, diremos que, efectivamente, la historia universal de Rashid ad-Din (1247-1318), jud\u00edo converso al Islam, se considera una de las grandes historias de su tiempo, ya que el autor us\u00f3 fuentes confiables para exponer el mundo contempor\u00e1neo de la China, la India y la Europa medieval.<\/p>\n<p>De esta forma parecer\u00eda muy probable que el emperador mongol haya so\u00f1ado y edificado un palacio y que, 500 a\u00f1os m\u00e1s tarde, el poeta ingl\u00e9s haya so\u00f1ado y escrito un poema sobre el palacio. Comparadas con semejante simetr\u00eda, nada son para Borges las levitaciones, resurrecciones y apariciones de los libros piadosos. Pero \u00bfcu\u00e1l es la explicaci\u00f3n de esta simetr\u00eda? El enfoque racional dir\u00eda que se trata de una coincidencia como las formas que dibujan las nubes; el irracional, que el alma del emperador penetr\u00f3 en la del poeta para que \u00e9ste reconstruyera el palacio en palabras, que duran m\u00e1s que los edificios. Ninguna de las dos satisface al argentino. Le parece, en cambio, que la similitud deja entrever un plan en desarrollo: un arquetipo ingresa paulatinamente en el mundo; alguien, dentro de siglos, so\u00f1ar\u00e1 el palacio y le dar\u00e1, tal vez, forma de m\u00fasica.<\/p>\n<p>Colof\u00f3n (1991). Un nuevo bucle intriga esta ardua y dispersa historia de palacios, sue\u00f1os, arquetipos y narc\u00f3ticos: la figura del Viejo de la Monta\u00f1a, un jeque del siglo XII que comandaba un grupo de bandoleros en una regi\u00f3n de Siria y que en premio les llevaba a un palacio paradisiaco donde les ofrec\u00eda los mayores placeres. El hashish, un preparado resinoso de la mariguana, era prodigado en abundancia y bajo sus efectos el jeque persuad\u00eda a sus adeptos a que realizaran los m\u00e1s variados cr\u00edmenes. Por ello se nombraba a esta secta hashishins, voz que, se dice, dio origen a la palabra &#8220;asesino&#8221;. Tenemos aqu\u00ed el elemento central de nuestra recurrente historia milenaria: un palacio paradisiaco envuelto en el vapor del sue\u00f1o farmacol\u00f3gico. Pero hay una sincron\u00eda a\u00fan m\u00e1s curiosa: el nombre del Viejo de la Monta\u00f1a era&#8230; \u00a1Rashid ad-Din., un hom\u00f3nimo del autor de la historia que impresion\u00f3 a Borges.<\/p>\n<p>LETAN\u00cdA HERBOLARIA<\/p>\n<p>La clasificaci\u00f3n de los objetos del mundo es uno de los primeros pasos en la formaci\u00f3n de una disciplina cient\u00edfica. Estas clasificaciones no surgen de la nada, sino que hist\u00f3ricamente se han apoyado en conocimientos y taxonom\u00edas emp\u00edricos. Los agricultores tienen un extenso saber sobre las plantas, los suelos, los climas o los animales de su entorno, el cual se manifiesta en las palabras que forjan para designarlos. Los nombres adjudicados a los objetos en las sociedades tradicionales implican una taxonom\u00eda b\u00e1sica que ha sido usada por la ciencia en varios sentidos, adem\u00e1s son gu\u00edas para sus propias clasificaciones.<\/p>\n<p>En efecto, los nombres implican propiedades, conocimientos emp\u00edricos y emanan de cierta visi\u00f3n del mundo, la cual tiene elementos similares entre culturas distantes en el espacio y en el tiempo. As\u00ed, los nombres que se han referido a los animales y las plantas en las sociedades tradicionales usualmente agr\u00edcolas suelen estar llenos de sentido y de met\u00e1fora, de utilidad y humor. Voy a seleccionar algunas denominaciones populares de plantas medicinales mexicanas para ilustrar este tipo de informaci\u00f3n que constituye un punto de partida esencial para la interdisciplina que estudia los usos humanos de las plantas, la etuobot\u00e1nica. Incluyo fundamentalmente t\u00e9rminos en castellano, con lo cual quedan fuera casi todas las denominaciones de etimolog\u00eda ind\u00edgena \u0097fundamentalmente n\u00e1huatl\u0097 y que requerir\u00edan una investigaci\u00f3n etimol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Las plantas medicinales est\u00e1n dotadas de fuerza, es decir, de capacidades curativas y, por ello, sus nombres implican un principio energ\u00e9tico. Para sugerirnos la recia vitalidad de la planta est\u00e1n la inmortal, la ra\u00edz de la fuerza o la yerba de la vida. Por tales poderes la planta es objeto de reverencia y se le confiere autoridad (hoja madre, madre chontal, hoja santa, yerba-maestra, gobernadora de Puebla). La fuerza curativa de las plantas muy apreciadas aparece ocasionalmente con t\u00e9rminos de panacea (maravilla, prodigiosa, sanalotodo, quitapesar). Las plantas curativas est\u00e1n ligadas a veces a los mitos y los astros (centaura menor).<\/p>\n<p>Con frecuencia la propiedad curativa espec\u00edfica est\u00e1 claramente indicada (palo de muela, yerba de la ventosidad, mata-dolor, adormidera, yerba del pasmo, yerba del espanto). Si la planta contiene savia roja y, por ello, se usa para restituir la sangre se puede llamar llorasangre, sangre de drag\u00f3n, sangre de toro o sanguinaria. El cundeamor se emplea, desde luego, como un afrodisiaco. Hay hierbas de las que hay que cuidarse porque son venenosas (tullidora, matanene, matasano), t\u00f3xicas (mala mujer, mal hombre, revientacabra), porque enloquecen (tornaloco, yerba del diablo) o sencillamente porque pican, raspan y molestan (hierba mordaz, rasca viejo, raspa viejo, hincha huevos). Contra ellas o los venenos de ciertos animales est\u00e1n las plantas que se usan como ant\u00eddotos (contrayerba, yerba del sapo). Algunas denominaciones nos previenen contra la confusi\u00f3n de una planta por otra (falsa damiana, falsa Jalapa de Quer\u00e9taro).<\/p>\n<p>Las plantas m\u00e1gicas y sagradas con efectos psicotr\u00f3picos que son usadas como sacramentos o para adivinar tienen nombres esot\u00e9ricos que muchas veces sugieren la presencia de una esencia que &#8220;habla&#8221; a trav\u00e9s de quien la consume. Teonanacatl es el nombre n\u00e1huatl de los hongos alucin\u00f3genos y se puede traducir como &#8220;la carne del dios&#8221;. En este sentido el consumo del hongo es una comuni\u00f3n. El nombre del cacto alucin\u00f3geno peyote quiere decir &#8220;el resplandeciente&#8221;, y el de las semillas de la Virgen es Ololiuhqui, en n\u00e1huatl, &#8220;la culebra verde&#8221;. Las referencias religiosas de las plantas psicotr\u00f3picas incluyen a personajes de la mitolog\u00eda cristiana. As\u00ed, encontramos referencias a la Virgen Mar\u00eda tambi\u00e9n en la hoja de Mar\u00eda y en la hoja de la pastora, que designa tanto a una salvia que se usa como adivinatorio entre los mazatecos, como a la damiana, un reputado afrodisiaco de Baja California y que fue probablemente denominado as\u00ed en honor a San Dami\u00e1n, uno de los santos patronos de la medicina. Dentro del mismo contexto de santos y alucin\u00f3genos, San Isidro es el nombre con el que los mazatecos denominan a uno de sus hongos visionarios.<\/p>\n<p>Muchas otras plantas se distinguen por sus llamativas caracter\u00edsticas, sean visuales, como el palo mulato, el peine de mico, el peine de arriero, el ala de \u00e1ngel, la suelda con suelda, el \u00e1rbol de las tetas, la flor izquierda, el papalote, la flor de fuego, la flor de manita, la flor de camar\u00f3n, la lluvia de oro; por sus propiedades gustativas, como la carne doncella o el amargoso; u olfativas, como el aromo y la hediondilla.<\/p>\n<p>En algunas ocasiones los t\u00e9rminos identifican caracter\u00edsticas fisi\u00f3logicas de la planta (volador, ra\u00edz de liga, aceitilla, girasol); en otras los t\u00e9rminos nos dicen algo del terreno donde se encuentra, como la flor de tierra adentro, el abrojo de tierra caliente o el derrumbe; o bien, la \u00e9poca o la hora en que se dan (flor de Pascua, flor de San Juan, gal\u00e1n de noche). Encontramos tambi\u00e9n palabras que identifican otros usos, aparte del medicinal, como la flor de muerto, la aguja del pastor, la yerba de la flecha o la flor que pinta; asociaciones con animales (yerba de las gallinitas, camote de culebra, yerba de la golondrina) y con otras plantas (madre del cacao).<\/p>\n<p>Figura 7. El toloache (Datura stramonium), dibujo de Jos\u00e9 Mar\u00eda Velasco.<\/p>\n<p>Finalmente, hay algunas denominaciones francamente surrealistas como ra\u00edz del manso, yerba de los avaros, castilla el\u00e1stica, flor del secreto, doncellita, alhel\u00ed disciplinado, yerba del vidrio, pucheros de monja, palabras de mujer o amor seco y que, adem\u00e1s de su po\u00e9tico sabor, podr\u00edan servir para provocar asociaciones libres de inter\u00e9s psicoanal\u00edtico. Sin embargo, como suele suceder con las denominaciones emp\u00edricas, es muy probable que estos t\u00e9rminos impliquen tambi\u00e9n caracter\u00edsticas y asociaciones significativas que ignoramos. Por ejemplo, el espantavaqueros es una enredadera del desierto que, al secarse, forma una esfera grande y ligera que es arrastrada por el viento de tal forma que puede sorprender al caballo de alg\u00fan vaquero y hacer que el jinete caiga al suelo. En algunos casos queda lejanamente implicado el efecto farmacol\u00f3gico. Recordemos que el nombre de belladona fue adjudicado en Italia a una solan\u00e1cea que dilata las pupilas, por lo que fue usada por las mujeres medievales como cosm\u00e9tico. Hoy sabemos que la planta contiene atropina, un alcaloide que produce dilataci\u00f3n pupilar, caracter\u00edstica particularmente atractiva, ya que la pupila se dilata al ver algo que agrada a la persona. As\u00ed, una mujer que mira a un hombre con las pupilas dilatadas lo cautiva porque le env\u00eda el mensaje de que le gusta.<\/p>\n<p>LECTURAS<\/p>\n<p>Campbell, J. (1974), The mythic image, Princeton University Press, Bollingen Series, Nueva Jersey.<\/p>\n<p>Crowe, R. A. (1990), &#8220;Astrology and the scientific method&#8221;, Psychological Reports 67 pp. 163-191.<\/p>\n<p>D\u00edaz, J. L. (1976), \u00cdndice y sinonimia de las plantas medicinales de M\u00e9xico, Instituto Mexicano para el Estudio de las Plantas Medicinales, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Jung, C., editor (1964), Man and his symbols, Doubleday, Nueva York.<\/p>\n<p>Kolakowski, L. (1972\/1990), La presencia del mito, C\u00e1tedra, Madrid.<\/p>\n<p>Lafaye, J. (1985), Quetzalc\u00f3atl y Guadalupe, FCE, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Le\u00f3n-Portilla, M. (1974), La filosofia n\u00e1huatl, Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>L\u00e9vi-Strauss, C. (1962\/1975), El pensamiento salvaje, FCE, Breviarios, M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Sejourn\u00e9, L. (1962), El universo de Quetzalc\u00f3atl, FCE, M\u00e9xico. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL MITO NO ES UN MITO EN TODAS las culturas tradicionales se han generado historias de la creaci\u00f3n de los seres humanos, los animales y el mundo, de h\u00e9roes sometidos a pruebas sobrehumanas, de maestros espirituales perfectos y compasivos, de dioses falibles, de objetos m\u00e1gicos y de animales fant\u00e1sticos. Se trata de los mitos, relatos que ostensiblemente intentan explicar en<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[116],"tags":[],"class_list":["post-1325","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-subterraneo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1325","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1325"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1325\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1325"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1325"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nasdat.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1325"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}